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sábado, 21 de noviembre de 2020

CALLE JACINTO

 

Vista de la calle Jacinto desde su confluencia con Altagracia en los años cuarenta del pasado siglo XX. Fotografía Julián Alonso. Archivo López de la Franca

La calle Jacinto es una calle del barrio de Santiago, que discurre entre las calles Toledo y Calatrava. Desconocemos el porqué esta calle recibió el nombre de Jacinto, aunque si tenemos documentado que cambio de nombre en dos ocasiones. La primera en 1923, cuando recibió el nombre de Francisco Muñoz Jarava, un ciudadrealeño acaudalado de familia de rancio abolengo de nuestra ciudad, que cedió varios terrenos al ayuntamiento para diferentes fines, como el depósito de aguas y edificio de correos de la calle Toledo. Años más tarde, en tiempos de la segunda republica, el 28 de noviembre de 1932, cambio el nombre de Francisco Muñoz Jarava por el de Jaime Vera López, fundador del partido socialista en España. Tras la Guerra Civil Española en 1939, volvió a recuperar su antiguo nombre de Jacinto.

En esta calle, esquina con Elisa Cendreros, existieron dos edificios populares dentro de la sociedad ciudadrealeña del siglo XX. Uno de ellos estaba en la acera de los números impares, que se inauguró el 26 de octubre de 1913, el centro recreativo “Sociedad Obrero Benéfica”. El otro en la acera de los pares, era la “Casa de Socorro”, inaugurada el 16 de agosto de 1933, durante la feria y fiestas de Ciudad Real.

 

Edificio de la Unión Obrero Benéfica inaugurado en 1913, haciendo esquina con Elisa Cendreros


viernes, 20 de noviembre de 2020

IMÁGENES DE LA PLAZA DE AGUSTIN SALIDO


Concluyo hoy las entradas que he estado dedicando a la Plaza de Agustín Salido, con la publicación de varias imágenes de edificios de arquitectura popular que aún permanecen en pie en esta pequeña plaza, con otras de edificaciones ya desaparecidas.


 






jueves, 19 de noviembre de 2020

EL MONUMENTO A SANTA ANGELA DE LA CRUZ

 



La Plaza de Agustín Salido, está presidida desde el año 1983, por un monumento en honor a Santa Ángela de la Cruz, fundadora de las Hermanas de la Cruz, que tienen su convento en la Plaza de Santiago desde 1954.

El monumento surge de una suscripción popular realizada por los vecinos del barrio de Santiago, quien encargaría al escultor ciudadrealeño, Fernando López Gómez, conocido como Kirico, la realización de la escultura.

El proyecto inicial consistía en realizar la escultura en bronce, pero el escultor tuvo que limitarse al presupuesto que contaba la suscripción popular, unas 650.000 pesetas, teniéndose que realizar al final en piedra artificial.

La escultura en tamaño natural, fue inaugurada el domingo 9 de octubre del referido año de 1983, por el entonces Obispo-Prior, D. Rafael Torija de la Fuente.

 


miércoles, 18 de noviembre de 2020

TOMÓ POSESIÓN DE SU CARGO EL NUEVO PRESIDENTE Y JUNTA DE GOBIERNO DE LA ILUSTRE HERMANDAD DE LA VIRGEN DEL PRADO

 

Nueva Junta de Gobierno de la Hermandad 2020-2024


El pasado domingo 15 de noviembre, en la Santa Misa de las 20:00 de la S.I.P.B. Catedral, el nuevo Presidente de la Ilustre Hermandad de la Virgen del Prado, D. Jesús González Adánez, realizó su profesión de Fe y Juramento, como máximo dirigente de la Hermandad de nuestra Patrona.


El Vicepresidente de la Hermandad, D. Francisco Pajarón Hornero, fue el encargado de realizar las lecturas


La Santa Misa fue oficiada por el Consiliario de la Hermandad, el Canónigo D. Francisco Romero García, y también sirvió la celebración como comienzo de andadura de la nueva Junta de Gobierno. 


La Santa Misa fue oficiada por el Consiliario de la Hermandad D. Francisco Romero García


El Vocal de Juventud D. Antonio Tercero Cerro, realizó la Oración de los fieles


El nuevo Presidente de la Hermandad, D. Jesús González Adánez, durante el juramento de su cargo


El Consiliario de la Hermandad impone la medalla al nuevo Presidente 


Profesión de Fe y Juramento que realizó el nuevo Presidente


martes, 17 de noviembre de 2020

PLAZUELA DE AGUSTÍN SALIDO

 

Reforma que sufrió la plaza en 1961

El riesgo del escritor es escribir algo o de algo que no interese. La habilidad profesional despierta en el lector un interés por lo no interesante, y el conseguirlo realmente es ya casi un milagro, pero todas las profesiones conllevan su riesgo y ésta no podría ser de otro modo. Digo esto porque, tal vez, haya muchos lectores a quienes no interese quien sea Agustín Salido, o, quizá, ni se hayan planteado que sea más el mero nombre de una placita de Ciudad Real.

Plazuela que está junto a la de Santiago y muy cerca de la calle Jacinto, sin más historia que su cercanía a la Parroquia, lo que la hace participar -o al menos, la hacía de la verbena de Santiago Apóstol la calurosa noche de la víspera, con sus puestos de limoná, turrón y otras bagatelas con que entretener a quien acude a visitar al Santo.

En verdad que no llega a ser plaza. Se queda en un ensanche de la calle, poca cosa, ciertamente. Aquí se cumple ese dicho de «querer y no poder» ya que apenas posee más que el intento de abrirse y como solazarse en mayor espacio, sin conseguirlo. En el centro de este breve temblor de plazuela se alza, tan tímida como la misma plazuela una alusión al Excmo. Señor don Agustín Salido, de quien Hermenegildo Gómez Moreno, en su libro «Notas históricas alrededor de la imagen de la santísima Virgen del Prado», transcribe un fragmento del libro de Salido "Historia de Nuestra Venerada Patrona» escrito en romance.

Entre otros sucesos, se cuenta este del caballero aragonés Mosén Ramón Floraz, servidor fidelísimo del rey Sancho el Mayor de Navarra, caminando por tierras del Ebro. A su cabal/o se le hundió una pata junto a una fuente, adonde caballero y caballo se habían acercado a beber, y el hundimiento dejó al descubierto una cueva en uno de cuyos nichos de –la pared, había una imagen de la Virgen, sentada en forma de matrona romana, con un Niño sobre sus rodillas y con un pergamino en latín.

A partir de este momento el caballero inicia una serie de aventuras y no escasas dificultades hasta llegar a Navarra con el precioso hallazgo. Hasta que al fin, con harto contento por parte del monarca, se le prepara solemne recibimiento a la Excelsa Soberana. Pues bien, este suceso es relatado en romance por Agustín Salido, paisano que da nombre a esta placita de que hablo.

Es cierto que poéticamente los romances sólo son mediocres. Su valor reside en lo histórico de los referidos hechos, y cuando decimos históricos no lo hacemos con todo el rigor científico, pues sabido es mi escaso afán por la erudición y el dato. En el libro de Agustín Salido puede ser que haya tanto de leyenda como de historia, pero a fin de cuentas ¿quién sabe decir donde comienza una y termina la otra?

La lejanía de los tiempos se extiende sobre los sucesos como una niebla que transforma lo que llamamos, realidad. Digo lo que l/amamos realidad porque real es todo, lo que no entra en ella es la nada. Lo que ocurre es que existen diversos grados de realidad, y, en numerosas ocasiones, esa niebla del tiempo que hace parecer las cosas lo que no son, prestándoles esa imprecisión temblorosa de lo incierto, o al menos, de lo dudoso, de lo que está por adivinar, produce el verdadero encanto de lo histórico. Es más hermoso lo insinuado que lo claramente preciso y visto.

El día, si llega, que sepamos que no habitan seres en otros planetas, si es que no existen, aunque yo prefiero seguir creyendo en su existencia que es la forma de alimentar la imaginación y no descorrer el velo del misterio. Pues digo que el día que los misterios dejaran de serlo, quedaríamos un poco decepcionados. Es más grato este entreveramiento de historia, historias y leyendas. Pero fíjense adonde he ido a parar desde la plazuela de Agustín Salido...

Si he conseguido interesar a algún lector y despertar su curiosidad por otro de nuestros grandes paisanos, no ha sido vana la tarde de este sábado sevillano cuando escribo esta columna, mientras escucho, en lata claro está, a Brahms.

Francisco Mena Cantero, diario Lanza 13 de mayo de 1987



lunes, 16 de noviembre de 2020

D. AGUSTÍN SALIDO “HIJO ADOPTIVO” DE CIUDAD REAL 29 DE ABRIL DE 1868

 


El apellido Salido, al parecer de ascendencia medieval, adquiere importancia en Almodóvar en el siglo XVIII, cuando es designado para la Alcaldía Mayor don Gabriel Amando Salido de la Parra, según nos dice Edgar Agostini en su “Historia” póstuma. Categoría de Hidalgo tuvo Andrés Segundo Salido; capitán en la guerra de la Independencia fue don José Salido y más relevancia alcanzó este don Agustín Salido Estrada, nacido en Almodóvar del Campo en 1818abogado, propietario, estimable escritor en prosa y verso, diputado a cortes y con gran influencia en las altas esferas de la política pues tuvo amistad personal nada menos que con la misma reina Isabel II.

Uno de sus últimos cargos fue el de gobernador civil de la provincia de Ciudad Real, que llevaba ajena la comisaría regia y la Alcaldía de la capital. Y desde su toma de posesión se propuso terminar con el peligroso foco de infección de las lagunillas de “Los Terreros”, a las puertas mismas de nuestra ciudad. La obra fue un éxito completo, aunque sacrificó una parte de las históricas murallas. Pero él prefirió la desecación, la salud y la higiene a la conservación de unos paredones de tierra, cinturón condenado a muerte más o menos lejana. A don Agustín Salido se debió asimismo el edificio del Ayuntamiento, derribado al cabo de casi un siglo de existencia. Su labor, en conjunto, resultó tan eficaz y loable que la Corporación municipal, en sesión celebrada este día 29 de abril de 1868, acordó otorgarle el nombramiento de “hijo adoptivo” de Ciudad Real, levantar un monumento en su honor y colocar su retrato en lugar preferente de la Casa Consistorial.

El retrato recordamos haberlo visto hace años en una de las oficinas. El monumento no llegó a proyectarse siquiera. Y el título de adopción, que es prodigioso prodigar porque en la abundancia radica el demérito, quien sabe dónde estará, pues al parecer la generación de los Salido se concluyó con don Agustín en Almodóvar. En cambio, todavía lleva su nombre, según acuerdo posterior para paliar sin duda el incumplimiento de los anteriores, la plaza del barrio perchelero de Santiago próxima a la parroquia.

Aquel mismo año 1868 fue luego el de la famosa revolución que obligó a la reina a salir de España. Y don Agustín, ya sin su protectora con leal amistad, prefirió retirarse de la política activa. Fue entonces cuando desde su retiro en Almodóvar escribió más y mejor: un estudio sobre la plaga de “La Langosta” de más de cuatrocientas páginas (1875) y varios artículos polémicos sobre el mismo tema en las columnas de “El Labriego” (1879), además de unas leyendas versificadas sobre el Cristo de la Humildad y la batalla de Alarcos (1878) y hasta unos compendios sobre las historias de Ciudad Real y Almodóvar.

Don Agustín Salido falleció en marzo de 1891, a los setenta y tres años de edad. Estas líneas son un póstumo homenaje a aquel mi ilustre paisano, “hijo adoptivo” de Ciudad Real, ya casi olvidado. Antaño, honores y títulos. Ahora, casi nadie se acuerda de él.

“¡Echeu!” Fugaces labuntur anni”

Horacio, el gran poeta latino, nos dijo al comienzo de una de sus odas la gran verdad: “¡Ay”! los años resbalan fugaces.

Antón de Villarreal. Diario Lanza, Efemérides Manchegas, martes 29 de abril de 1875

 


domingo, 15 de noviembre de 2020

¿QUIEN FUE AGUSTÍN SALIDO Y ESTRADA?

 


Nació el día 22 de mayo de 1818 en Almodóvar del Campo (Ciudad Real), hijo de D. José Salido y Anguita y de Da María de las Angustias Estrada y Peche naturales de Almodóvar del Campo (Ciudad Real) y Granada, respectivamente. Era el típico notable local perteneciente a una de las familias más destacadas de la localidad, descendiente de hidalgos, ya que sus antepasados más directos ocuparon cargos municipales a finales del siglo XVIII y su padre, el Capitán José Salido, se hizo famoso por sus hazañas en la Guerra de la Independencia.

Agustín Salido es sin duda un personaje polifacético donde los haya: fue abogado, periodista, ganadero, agricultor, escritor, investigador, político, historiador y poeta.

Por su posición social se le proporcionó una educación acorde a su clase. Fue enviado a estudiar primaria a Granada bajo la tutela de su abuelo D. Agustín Estrada. Volvió a su pueblo natal para trasladarse a Ciudad Real a estudiar Latinidad y Humanidades. Pasó a la Universidad de Toledo, con dieciséis años, para tomar clases de Filosofía, terminados estos estudios se trasladó a Salamanca con su hermano Antonio y de ahí a Alcalá de Henares, donde se matriculó en 1834/1835 en los primeros años de Jurisprudencia, concluyendo su carrera en la Universidad de Granada, en la que obtuvo los grados de bachiller y licenciado en Derecho.

Allí se dio a conocer, en 1840, como fundador, redactor y colaborador de la Revista “La Alambra”. Colaboró también escribiendo algunos artículos en el periódico “El Labriego” de Ciudad Real, dirigido por su amigo Francisco Rivas Moreno, con quien tanto tenía en común por su labor divulgativa. Concluida su carrera universitaria, falleció su padre y esto le llevó a instalar su bufete en Almodóvar del Campo para así poder dedicarse al mismo tiempo de los intereses familiares. Cooperó con varias empresas literarias como: La Sociedad Arqueológica Matritense y con el Diccionario Histórico- Geográfico de D. Pascual Madóz, del que llegaría a ser un gran amigo, a pesar de ser adversarios y opuestos en sus ideas políticas.



Agustín Salido fue un propietario agrícola ilustrado, de ideología conservadora moderada, perteneciente al partido monárquico- constitucional, que se convertiría en uno de los políticos más importantes de la provincia durante la gran época moderada del 1843 al 1868. Se lanzó al ruedo político con tan solo veinticinco años siendo Diputado a las Cortes por Ciudad Real en varias legislaturas en los años: 1843, 1844, 1845, 1850 y 1851; y por Almadén en 1857 y 1858. En 1845 debido a las desavenencias políticas con sus convecinos de Almodóvar del Campo y de Ciudad Real, por la compra de los derechos de la Mesa Maestral, queda fuera del Congreso y del panorama político, después de haber alcanzado un gran prestigio, ya que en la legislatura del 1843 y 1844 fue uno de los secretarios del Congreso. También desde el 16 de noviembre de 1849 hasta 1874 fue nombrado Comisario de Inspección de Agricultura en la provincia de Ciudad Real, y a partir de 1875 Comisario Regio Especial cargo que le sirvió para hacer un estudio exhaustivo sobre la plaga de la Langosta durante tres décadas, recorriéndose más de cinco mil kilómetros.

“La Langosta” es su obra más conocida: compendio más notable que se ha escrito sobre la plaga, naturaleza, vida e instintos de este insecto y de los remedios que se han empleado para combatirlo, con todas las antiguas y modernas disposiciones dictadas en la materia, para que pueda servir de libro de consulta a todas las corporaciones y autoridades administrativas del país. Este estudio de recopilación y síntesis de trabajos de otros autores e incluso de horas de laboratorio y microscopio para observación del insecto fue publicado en Madrid en 1874. Otra obra que refleja su interés reformista es “Caja de Amparo de Jornaleros” en 1847, donde plasma la lucha contra la Mesa Maestral para la desamortización del Campo de Calatrava.

El día 25 de enero de 1865 es nombrado Gobernador Civil de Ciudad Real, durante su mandato, hasta 1869, fue designado Director del Balneario de Aguas Ferruginosas de Puertollano. En 1867 realizó importantes obras de infraestructura en la capital provincial, como la desecación de la charca de los “Terreros”, zona inundable cerca de la población que era foco de enfermedades como las tercianas o el paludismo; amén de otras obras municipales y provinciales. Así como la mejora de la mayoría de los establecimientos de beneficencia. Por ello los ciudadrealeños en agradecimiento le obsequiaron con un bastón de Gobernador Civil y tiempo más tarde, a título póstumo, el día 9 de noviembre de 1893 en sesión ordinaria del Ayuntamiento de Ciudad Real se acuerda poner el nombre a una plaza de esa capital. Algunas coplillas populares de la época dedicaron a D. Agustín Salido una gran cantidad de estrofas de cariño y de máximo agradecimiento por haber sabido administrar y ejecutar con diligencia la Administración y el gobierno de la provincia de Ciudad Real.



También el día 1 de octubre de 1867 le fue otorgada la Gran Cruz de la Real Orden Americana de Isabel La Católica y en 1868 fue nombrado Comendador de la Concepción de Villaviciosa de Portugal. Posteriormente fue nombrado Gobernador Civil de Murcia en febrero de 1876, donde no dudo en utilizar al ejército para combatir un problema que había estudiado y conocía bien: la plaga de la Langosta en Cartagena y La Unión, llegando a la conclusión de que una política activa ante este tipo de problemas era lo menos malo. De la Ciudad de Murcia fue trasladado para pasar a ejercer como Gobernador de la provincia de Córdoba a finales de 1876 hasta principios de 1878, y posteriormente en 1878 hasta 1881 fue nombrado Gobernador Civil de la provincia de Badajoz.

Su relación con Moral de Calatrava data del 13 de noviembre de 1843, cuando contrae matrimonio con Dª Josefina Echalecu Solance, hermana del Excmo. D. Ángel Echalecu Solance y de D. Rufino Echalecu Solance. Se traslada entonces a vivir a Moral de Calatrava, donde instala definitivamente su domicilio, y ubica su lugar de residencia en el no 12-14 de la calle que actualmente ostenta su nombre (casa que en la actualidad es propiedad de José Gregorio Echalecu Palacios). Aquí fijaría su domicilio habitual, pero alternándolo con Madrid, por cuestiones políticas y Almodóvar del Campo, para poder estar al lado de su anciana madre.

En 1853 emprende su actividad como ganadero de toros de lidia, al haber heredado ese año, por fallecimiento de su tío político el coronel D. Juan Julián Gutiérrez, la ganadería de reses bravas que este poseía en Almodóvar del Campo, con divisa verde y amarilla y encaste de toros Jijones procedentes de la ganadería de Fulgencio Díaz Hidalgo de Villarrubia de los Ojos; estrenándose su hierro el día 15 de agosto de 1853 en la plaza de toros de San Sebastián. Parte de la ganadería la ubicaría en el paraje de “la Veredilla” donde en 1868 construye “La Casa de los Tambores”, destinada como vivienda para su hija (Josefa Salido Echalecu), futura marquesa de la Veredilla, poco le duró esta propiedad ya que tuvo que ser subastada en mayo de 1874, al igual que en agosto de 1872 subastó parte de su casa de Moral junto con la bodega en la C/ Cruz del Barranco, 15 (actual C/ Ramón y Cajal), para poder hacer frente a su precaria situación económica. Ya con su propio hierro D. Agustín Salido dio su primera corrida de toros en la Plaza de Toros de Madrid, el día 4 de septiembre de 1854 y también inauguró la Plaza de Toros de Cabra (Córdoba) el 24 de junio de 1857. En septiembre de 1856 el hierro de D. Gaspar Muñoz vende su vacada de reses “Jijonas” a D. Agustín Salido, presentándolas en la plaza de toros de Madrid el 20 de junio de 1858 portando como distintivo una divisa verde.



El día 20 de abril del año 1862 vuelve a la Plaza de Toros de Madrid, para hacer su puesta de largo, donde compite con una de las más afamadas ganaderías; se le lidian tres toros de D. Agustín Salido junto con otros tres de la ganadería de D. Antonio Miura (hierro de encaste que perdura hasta nuestros días), para un mano a mano entre los diestros: el cordobés “Pepete” y el madrileño “Cayetano Sanz”. La ganadería sería vendida el 20 de mayo de 1894 a D. José Navarro e hijos de Victorio, de Madrid.

Según cuenta el rumor popular, por aquella época, se sabe que ya se lidiaban vaquillas, procedentes de la ganadería de Don Agustín Salido, en la plaza de toros que hay al lado de la Ermita de San Blas con motivo de celebraciones y festejos de distinto cariz. Años más tarde, en este lugar, arraigaría la romería con advocación a este Santo, poniéndose los cimientos de la romería actual.

Cabe especular con la posibilidad de que este paraje, de San Blas, fuera propiedad de la familia Echalecu y sus herederos, y que a partir de estas fechas date la celebración de la Romería homónima y el cambio de advocación de la Ermita de Santiago a la de San Blas. Según datos del diccionario de Madoz del año 1848, cuando se refiere a Moral de Calatrava, cita la Ermita de Santiago (aun no es conocida como San Blas) al sur de la villa con una plaza de toros casi arruinada. Sin embargo en el libro “La Manchega” de 1874 de D. Mariano Roca de Tagore y Carrasco ya se cita la celebración de la Romería y de la Ermita de San Blas en Moral.

Don Agustín Salido y Estrada fue el máximo representante, en la segunda mitad del siglo XIX, del conservador moderado; monárquico de convicción y católico practicante, pero a la vez defensor del liberalismo ilustrado si nos atenemos tanto a su obra escrita como a su vida pública. Expresó en su obra y en su actuación pública la esencia de la ilustración del siglo XVIII, por su talante difusor de las ciencias, por su voluntad divulgadora de nuevas técnicas agrícolas y por su afán propagador de leyes y formas de organización para hacer frente a la plaga de la langosta.

 


Como agricultor y ganadero que era, vivió habitualmente en el campo, en la población de Moral de Calatrava, de la que fue nombrado Alcalde desde 1854 hasta 1857. Durante ese periodo, y en pleno azote de la epidemia de cólera-morbo, creó la Junta de Beneficencia de la Villa para auxilio de pobres y transeúntes, ascendiendo a muchos miles el valor de las limosnas que repartió en el crudo invierno de 1854. En 1857 y tras varios años de intensas lluvias, las lagunas que rodeaban a Moral de Calatrava estaban rebosando y amenazaban con inundar la población, así como los puentes del rio Jabalón habían desaparecido por las continuas crecidas del mismo. Viendo D. Agustín Salido que la situación era desesperante mando esté la creación de fondos para la reconstrucción de los puentes, limpieza de cauces de los arroyos y la creación de un canal aliviadero desde la laguna del “Salobral” hasta el Rio Jabalón, para lo que empleó durante tres meses a unos seiscientos obreros. También desarrolló las funciones de Juez de Paz durante el año 1860. En su faceta de escritor y poeta, también compuso, para su pueblo de adopción, en 1870 su obra “Leyenda histórica de un suceso prodigioso, en verso y dedicado al Santísimo Cristo de la Humildad de Moral de Calatrava”, los moraleños y el pueblo de Moral le dedicaron la calle donde residió durante tantos años, poniéndole su nombre en su honor, la cual llega hasta la plazoleta de la Ermita del Santísimo Cristo de la Humildad. Sus obras más importantes son:

– “Caja de Amparo de Jornaleros” Madrid 1847

– “Compendio de la historia de Ciudad Real y de su patrona la Virgen del Prado” Ciudad Real 1866

– “Consejos y Reflexiones” Ciudad Real 1870

– “Leyenda histórica de un suceso prodigioso, en verso dedicado al Santísimo Cristo de la Humildad” Moral de Calatrava 1870

– “ La Langosta” Madrid 1874

– “Leyenda histórica de la batalla y ruina de Alarcos” Ciudad Real1878.

– “Consejos y Reflexiones a su hija” Badajoz 1878.

–Varias composiciones poéticas. Los últimos años de su vida los dedicó a recopilar datos para la reconstrucción de la historia de Almodóvar del Campo. Murió en marzo de 1891 y su cuerpo fue enterrado el día 12 de marzo de 1891 en el Cementerio de Ciudad Real recibiendo los honores propios como Gobernador que fue de esta provincia.

Fuente: https://www.esquinademauricio.es/d-agustin-salido-y-estrada-propietario-agricola-ganadero-escritor-abogado-y-politico/