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domingo, 14 de agosto de 2022

UNO DE LOS MILAGROS DE NUESTRA SEÑORA DEL PRADO

 



Releo con frecuencia el libro “Historia de la imagen de Nuestra Señora del Prado”, de Fr. Jesús María de Diego, por encontrar en su prosa sencilla la exaltación sentida, honda y profunda, de fervor mariano, que matiza todos y cada uno de los capítulos de esta –para mi—bellísima obra.

Por estas fechas de pleno estío, parece como si la temperatura excesiva fuese la encargada de traer a mi mente recuerdos lejanos que, sin querer, rememoran en mi espíritu un ayer, ya incierto y borroso, impregnado de encantadora ingenuidad y no exento de melancolía. En él los pequeños acontecimientos que la fantasía infantil había desorbitado, quedan desdibujados, y solamente aquellos otros que por sus características emocionales se afincaron en nuestro subconsciente, son los que afloran, sin esfuerzo alguno por nuestra parte, al intento recordatorio.

Paseo del Prado, Plaza de la Constitución, hoy Generalísimo Franco, eran los centros de reunión de mi infantil “pandilla”. Agosto con la alegría de sus festejos y preludios preparativos de los mismos que para nosotros encerraban aún mayor encanto que las propias fiestas constituían la fecha de la ilusión. Dos acontecimientos destacan entre los correspondientes sucesos de aquellos días: “Bajada” de la Virgen e instalación de las casetas del ferial.

Nuestros habituales juegos por el paseo, frente a la Catedral, tenían aquellos días un objetivo muy distinto al del resto del año. Existían –por entonces—unos jardincillos débilmente protegidos por un alambre de espino de escasa altura, que nosotros saltábamos alegremente y sin esfuerzo alguno. Por la mañana acostumbrábamos a penetrar en la iglesia, para arrodillarnos, dar los buenos días a Nuestra Patrona; pero antes, espiando al viejo guarda y jardinero –todo en una pieza—nos metíamos entre los macizos de flores situados frente al Casino, y eligiendo las plantas más bonitas, las arrancábamos cuidadosamente y las trasladábamos al lugar más próximo a la pared, tras la que se encontraba la Imagen, ya instalada en su magnífica carroza, y allí plantábamos con todo esmero nuestra preciosa carga. Realizada la travesura –siempre nos resultó bien con harta desesperación del viejo jardinero—pasábamos, sonrientes y satisfechos, a ofrecer a la Santísima Virgen nuestra oración matinal. En los ojos de la Imagen creíamos adivina un: “Gracias hijos míos por vuestra hazaña”. El bueno del jardinero nos vigilaba estrechamente, extraña por el cambalache de plantas, pero nuestro servicio de espionaje eran tan perfecto, que el trasplante diario se realizaba con entera impunidad.




El otro acontecimiento, la instalación de casetas del ferial, también constituía motivo de algazara y regocijo. Esta aventurilla no resultó tan halagüeña, y recibimos como precio a nuestra oficiosidad, sendos y bien distribuidos cachetes. Demostrábamos poseer una admirable vocación de carpinteros, si bien solo lo manifestábamos en esa fecha de preludio de fiestas. Provistos de una piedra, a guisa de martillo, y unos cuantos clavos trabajábamos de lo lindo por nuestra cuenta, colocando tabla tras tabla en donde nos parecía mas conveniente. Naturalmente, a los carpinteros de verdad les molestaba extraordinariamente nuestra afición, ya que se veían obligados a deshacer nuestra obra, y con más agilidad que el viejo jardinero, al sorprendernos en plena obra carpinteril, la emprendieron con nosotros y achicaron a los yangüeses en el vapuleo bien administrado.

Hoy, que ni la edad ni las circunstancias me permiten arrancar flores en los macizos del Prado, no quiero falte a mi Virgen mi modesta ofrenda y del jardinero florido de Fr. Jesús María de Diego, voy a robar la humilde violeta de uno de los milagros, que tan fervorosamente describe este ilustre carmelita. He elegido precisamente éste, por ser protagonista un niño travieso que, como aquella “pandilla”, tenía su fe en Nuestra Señora del Prado. Respetando todo lo posible el castellano de aquella época y procurando no pierda el sabor piadoso que la matiza, allá va la versión:

“Año 1638, a cinco de mayo, Francisco, niño de seis años, hijo de Gabriel de la Paz y de María de la Trinidad, vecinos de esta Ciudad, andando jugando con otros muchachos de su edad en la portada del Hospital de la Pechera, le cayó una parte sobre él. A los gritos de los demás niños acudió mucha gente, y los mismos padres de Francisco. Otro niño señaló el lugar en donde esta enterrado. Llamaron, con la aflicción que colegir se puede, a Nuestra Señora del Prado, pidiéndole con instancias a su hijo vivo: Y revolviendo la tierra, y la madera, que estaba encima (era como una vara de alto) se oyó una voz, con este indicio, apresurando la diligencia, llegaron a descubrir el corpezuelo de la criatura, sin la menor lesión, ni herida. Y con la sinceridad, e inocencia, que semejante gente suele hablar, decía a sus padres: Que una Señora muy linda, vestida de novia, estuvo con él, desde que le cayó el cuarto encima, y que nunca se cansaba de limpiarle la tierra de la cara ¡Oh mano blanca de María! Dichoso niño, que mereció la blandura de tales halagos”.

Y, devotamente, con la fe de entonces, hoy enriquecida por el dolor a través del tiempo, en esta mañana de agosto, mentalmente me postro a los pies de mi Virgen del Prado, para decirle como entonces: ¡Buenos días Señora, hoy también he robado una flor para ofrecértela, perdona a tu hijo!


R. López Villodre, diario “Lanza” sábado 13 de agosto de 1960



sábado, 13 de agosto de 2022

LA MUJER DE LA PROMESA

 



El negro estrellado de la noche, se desteñía, con livideces de amatista mientras una campana de la Catedral, por encima de la cristalina frescura del Prado, tocaba a “misa de alba” el día 15 de agosto.

La mujer de la promesa comenzó mucho antes del recorrido por el contorno del paseo, y mediado iba su empeño. Sus rodillas, desolladas, araban, despaciosas, dos trazos, paralelos, en la áspera arena y partecillas de polvo se amasaban y pintaban de rojo. La confortaba; desviaba con los pies, los chinatos, gordos del camino; la sujetaba, de vez en cuando, una mocica guapa y sana. La mujer desfallecía pero serena, testadura, sudorosa, firme, seguía, de rodillas, su doloroso camino.

El rosario, negro, se escurría, resobado entre los dedos, calloso de una mano de la mujer de la promesa. La otra mano soldábasa con chorretones de cera, en muñón horrendo, con la vela encendida. A la mortecina luz de la candela, con el pañuelo anudado bajo la barba, la mujer semejaba una talla dura, morena, trágica, impresionante, que esculpiera Juan de Juni.

Hoyados fueron los cuatro paseos en cuadro, del Prado, y desgarradas las rodillas. La penitente, llegaba a las puertas del templo. En la maciza masa humana, que llenaba la amplia nave, se abrió una grieta para que la mujer dolorida, siguiera arrastrando sus pesadumbres. Al llegar al pie del Altar, el sacerdote levantaba la Hostia. La vela se consumía estirando y acortando rítmica, su pajiza llama. Pajizo, de angustias y trasudores, el rostro de la mujer se escaldaba con lágrimas serenas y limpias, y sudor frío. Aun aguantó, de rodillas, hasta acabar la misa, y más.

Ya estaba casi vacía la Catedral, cuando, la mocica, trabajosamente, ayudó a levantarse a la mujer un buen rato, sentada, junto a Altar, siguió rezando; llorando; mirando con fijeza de enajenada a la Imagen brillante y risueña.

 



A sus pies quedaban de cuerpo presente los anhelos, los sufrimientos, las inquietudes, los pesares traídos a cuestas y de rodillas, por la mujer promesa. Lloraba más que al recorrer el camino y no, ciertamente, a causa del dolor, físico sufrido. Era de alegría – la alegría también llora--, de maceración finada, y prometida, ¿cuándo? Quizá, cuando el hijo se malhirió en la faena. Tal vez, por la mocica viaticada y sanada. O por “su hombre” perlético. ¿El pedrisco, asolador? ¿Las garras de la usura? Lo difícil; lo imposible; lo entrañable, tronchado y milagrosamente remediado. ¡La fe te salve!

Confortada, reanimada en pie se puso la mujer de la promesa. En la vasta nave, se esfumaron, en vaho invisible, con la paz, presente, las penas, las penas pasadas.

La promesa, cumplida; la oración, suave, la lágrima, huidiza; el calor de la vela, consumida; el agua evaporada de la matica de albahaca, huertana en ténues gasas violadas, rosas, azules, blancas debían cristalizar, para colgar las entre cabezas y brazos, de cera, y cuadros, de ingenuo y emotivo dibujo, en las paredes de la subida al Camarín de la Virgen.

Cuando tú, yo, ¡quién fuera!, subiríamos, un poco indiferentes, las gradas del Camarín, el viento, al pasar por el cristal roto, del ventanal, las haría flamear, como se desfleca el humo, cotidiano, del hogar, nuestro, frente al azul, celeste, y tu, yo, ¡quién fuera! encontraríamos en las livianas hojas de ese libro, colgante y flamante el mejor punto de meditaciones de serenidad, de abnegación, de paz de bondad.

* * * * *

El Prado, soleado, huele a polvo; a hierba regada; a calor; a “día de la Virgen” cuando la mujer, doliente, de la promesa cumplida, y la mocica, confortadora, guapa y sana, salen de la Catedral, lentamente, el 15 de agosto.

Reparad: ¡Que hermosas van!


Julián Alonso Rodríguez. Diario Lanza, martes el 14 de agosto de 1951

 


viernes, 12 de agosto de 2022

LA RECONSTRUCCIÓN DEL CAMARÍN DE LA VIRGEN DEL PRADO POR SU ILUSTRE HERMANDAD TRAS LA GUERRA CIVIL ESPAÑOLA

 

Vista del camarín en la actualidad


La Segunda República, se estrenó pocos días después de su proclamación con ataques a la Iglesia. Durante el Gobierno de los partidos de izquierda del Frente Popular en 1936, se fomentó el anticlericalismo, que se vería agravado con el inicio de la Guerra Civil Española en julio del citado año con el asesinato de miles de religiosos y seglares católicos; y el asalto de las iglesias, conventos y catedrales que permanecían en zona republicana, donde se destruyeron y quemaron imágenes, se robó todo lo de valor que poseían y se quemaron archivos con el objeto de borrar la historia y empezar de cero.

Ciudad Real quedó en zona republicana durante toda la Guerra Civil, por lo que al igual que ocurrió en el resto de España, que estuvo fiel a la republica durante los tres años de Guerra, muchos sacerdotes fueron asesinados empezando por su Obispo-Prior, D. Narciso de Estenaga y Echevarría, hoy beato, y sus iglesias y monasterios fueron asaltados, y en algunos casos destruidos casi en su totalidad.

La Catedral de Ciudad Real también fue asaltada, y fueron quemados sus retablos, incluso se intentó acabar con el retablo de Giraldo de Merlo, cosa que no consiguieron, aunque destruyeron parte de su imaginería; su sillería, sus pinturas, sus imágenes procesionales entre las que se encontraba la de la Virgen del Prado, y fueron robados todos los objetos de culto que poseían valor, y el tesoro de nuestra querida patrona.

Acabada la Guerra Civil Española el 1 de abril de 1939, los templos de la ciudad que presentaban una imagen dantesca, tuvieron que repararse como se pudo y empezar de nuevo a celebrase el culto en ellos.

 

La imagen de la Virgen del Prado realizada por Vicente Navarro y expuesta en Barcelona


El principal templo de la ciudad y de la diócesis, es decir nuestra catedral, había sufrido una grandísima pérdida patrimonial, entre la que se encontraba la imagen de la Virgen del Prado, que en 1936 fue tirada por republicanos del Frente Popular desde su camarín al templo y sus restos fueron posteriormente quemados. En cuanto a su camarín, nada quedaba de su pasado histórico, y el mismo se encontraba totalmente destruido, sin poder abrirse al culto, haciéndose cargo la Ilustre Hermandad de la Virgen del Prado de su reconstrucción en solitario, ya que la Corte de Honor de nuestra Patrona aún estaba en reorganización en 1942, tal y como se puede leer en la primera acta que conserva esta hermandad tras la Guerra Civil; y el Cabildo Catedral no poseía fondos para afrontar la reconstrucción del mismo.

La Ilustre Hermandad de la Virgen del Prado se reunió por primera vez el 14 de mayo de 1939, donde se “dio cuenta del triste y lamentable acto de la profanación cometida con nuestra Santísima Virgen con la destrucción por las hordas marxistas de la meritísima Imagen de Nuestra Patrona, de la desaparición de su artística carroza y de los grandes desperfectos causados en su camarín”; por lo que los primeros pasos de la Ilustre hermandad fueron encaminados a la adquisición de una nueva talla de la Virgen, la reconstrucción del camarín y la celebración de los cultos en honor a la Virgen del mes de agosto. Para la celebración estos cultos agosteños y la celebración de la Feria y Fiestas de la ciudad de 1939, la hermandad lo resolvió con una pequeña imagen que se había salvado de su destrucción durante la guerra, que era propiedad de las señoritas Marín. Esta imagen fue donada años después a la Residencia de Ancianos de Santa Teresa de Jesús Jornet, lugar que abandona todos los 13 de agosto para participar abriendo la comitiva que, partiendo de la residencia, se dirige a la Catedral con motivo de la Caravana Blanca, en la que participan enfermos y ancianos.

 

La Virgen del Prado en 1940 tras la reconstrucción del camarín


En cuanto a la nueva imagen de la Virgen del Prado, la hermandad depositó su confianza en el entonces hermano de la misma y gran pintor, D. Carlos Vázquez Úbeda, que se ofreció para realizar la imagen, igual a la desaparecida. Carlos Vázquez residía en Barcelona, por lo que encargó la talla de la Virgen y Niño Jesús, al escultor catalán Vicente Navarro con policromía del propio Carlos Vázquez. Esta imagen llegó a Ciudad Real e1 24 mayo de 1940, y tras permanecer unos días en una ermita provisional que se construyó en la carretera de Toledo, entró triunfalmente en Ciudad Real el 1 de junio del citado año de 1940.

En la nueva imagen de la Virgen y el Niño Jesús, la hermandad invirtió la cantidad de 7.000 pesetas. También a través de D. Carlos Vázquez, se encargó al artífice-metalista Francisco Tiestos Vidal que tenia su taller en la calle Gerona 119 de Barcelona, una corona para la Virgen, otra para el Niño Jesús, la bola del mundo, las ráfagas con campanillas para la Virgen, una media luna y una peana en metal plateado para el camarín con una inversión total de la hermandad de 6.487 pesetas. Todas estas obras de orfebrería, son las que actualmente tiene para culto diario la imagen de la Virgen en su camarín, algunas de ellas restauradas a lo largo de los años. También en Barcelona se confeccionó a la imagen de la Virgen un manto, una saya, y un vestido a la imagen del Niño Jesús.

Pero sin duda donde la hermandad empleo más medios económicos, fue en la reconstrucción del camarín de la Virgen del Prado. En el archivo de la hermandad, existe una memoria detallada que recoge todo el dinero empleado en su reconstrucción, con las anotaciones de los jornales a los obreros y materiales empleados. En esta reconstrucción el taller de mármoles de Ramon de la Osa fue el encargado de realizar los cuadrados de mármol negro y blanco, combinado en juego de damas, que podemos ver en el piso del camarín y en las mesetas de las escaleras. Las vidrieras emplomadas de la escalera del camarín y de la sacristía, fueron realizadas por “Vidrieras de Arte A. Estrada”, que tenia su sede en la calle Piamonte 7 de Madrid, construyéndose el armario-cajonera que existe en la sacristía del camarín, en el almacén de madera de nuestra ciudad de Ramon Prado Astilleros. Se puso la actual puerta de la sacristía y para la celebración del culto, la hermandad encargó la mesa de altar que aún se conserva, que fue tallada por el escultor local Antonio Lorenzo Coronado. También la hermandad fue la encargada de realizar el cristal que separa la imagen de la Virgen del camarín, que fue realizado en Madrid, y pagado por la Centro Nacional Sindicalista.

 

Mesa de altar realizado por la hermandad


Para perpetuar la memoria de esta reconstrucción, la hermandad colocó una lápida grabada en la sacristía del camarín que dice lo siguiente:

“Destruida sacrílegamente la veneranda milenaria

IMAGEN DE NTRA. SRA. DEL PRADO

profanado y deshecho el sagrado camarín

por la satánica impiedad iconoclasta

el año tenebroso 1936

fue renovado todo y embellecido

con aprobación del Excmo. Cabildo Prioral

bajo la inspiración de egregios artistas

Año del Señor MCMXL

gracias a cuantiosas limosnas de Organismos oficiales

de particulares devotos y de los cofrades

por el ferviente empeño de la Ilustre Hermandad.

Siendo

Hermano Mayor

D. Miguel Espadas Cejuela

Secretario

D. Juan B. Gil Hidalgo

Mayordomos

D. Manuel Sabariegos Orúe y

D. Juan de la Cruz Espadas Bermúdez

Capellán

D. José Jiménez Manzanares (CANÓNIGO)

Opera nostra Regina”.

 

Lápida conmemorativa de la reconstrucción del camarín que se encuentra en la sacristía del mismo


jueves, 11 de agosto de 2022

LA VIRGEN DEL PRADO EN LA CORONA DE LA NUESTRA SEÑORA DE LA MERCED EN SU AMARGURA DE BOLLULLOS DE LA MITACIÓN (SEVILLA)

 

Corona de la Virgen de la Merced en su Amargura


La Virgen del Prado, siempre ha sido una de las grandes devociones marianas de España, muestra de ello es la presencia de nuestra querida patrona en la corona de Nuestra Señora de la Merced en su Amargura, de Bollullos de la Mitación en la provincia de Sevilla.

Nuestra Señora de la Meced de Bollullos de la Mitación, es una de las titulares de la Ilustre y Fervorosa Hermandad de Nuestra Señora de Roncesvalles y cofradía de nazarenos de Nuestro Padre Jesús del Gran Poder y Nuestra Señora de la Merced en su Amargura, fundada el 29 de abril de 1949. Curiosamente en menos de cincuenta años de vida la hermandad ha tenido dos dolorosas, la actual es originaria de D. Antonio Pérez Ruíz del año 1956. No obstante, en el 2002 el maestro imaginero D. Luis Álvarez Duarte lleva a cabo una restauración por la que su rostro queda profundamente transformado. De igual forma, le hace nuevo juego de manos, busto y candelero, por lo que le realizó una transformación total.

La Virgen de la Merced fue coronada por el cardenal Bueno Monreal el 30 de noviembre de 1959. Para su coronación la cofradía realizó una corona del orfebre Emilio García Armenta, un orfebre especializado en temas de la Semana Santa sevillana y maestro de la Escuela de Artes y Oficios Artísticos de Sevilla (Montilla -Córdoba-, 20 de julio de 1908-Sevilla, 18 de julio de 1971).


Imagen de la Virgen del Prado incrustada en el anverso de la ráfaga de la corona


Para la realización de la corona la cofradía tuvo una curiosa iniciativa, al querer que en su corona fueran representadas de algún modo las devociones marianas más representativas de España. Por este motivo la cofradía envió a diferentes ayuntamientos de las capitales de provincia de España, donde ellos creían existían las devociones marianas más veneradas de nuestro país, una carta solicitando una medalla de oro de la efigie de su patrona. Una de estas cartas fue remitida al Ayuntamiento de Ciudad Real, entonces presidido por D. Antonio Ballester Fernández, quien aceptó la petición y envió la medalla solicitada.

Una vez recopiladas las medallas por la cofradía, estas se entronizaron en la ráfaga de la corona. En el canasto de la corona se situaron cuatro imágenes en plata de la Virgen de Cuatrovitas, la Virgen del Pilar, la Virgen del Rocío y la Virgen de Guadalupe. Cerrando el canasto se colocó una imagen de la Inmaculada Concepción, también en plata, donada por el propio Bueno Monreal.

Desde el citado año 1959, la imagen de la Virgen del Prado se pasea en la corona de la Virgen de la Merced en su Amargura, dos veces al año en Bollullos de la Mitación: una en Semana Santa la tarde del Jueves Santo, y otra en septiembre, el sábado posterior a la festividad de la Merced.


Reverso de la imagen de la Virgen del Prado, donde se puede leer que es patrona de Ciudad Real


miércoles, 10 de agosto de 2022

ACTOS Y CULTOS EN HONOR A NUESTRA SEÑORA LA SANTÍSIMA VIRGEN DEL PRADO, PATRONA DE CIUDAD REAL, CON MOTIVO DE SU BAJADA 2022

 

Fotografías de Antonio Tercero Cerro



La Ilustre Hermandad de Nuestra Señora la Virgen del Prado, junto a la Corte de Honor y el Excmo. Cabildo Catedral, han preparado diferentes actos y cultos con motivo de la bajada de la Patrona de Ciudad Real desde su camarín, a su paso de salida. Estos comenzaron ayer día 9 con la bajada de la Virgen de su camarín, abriéndose las puertas de la Catedral a las 19:00 horas con repique de campanas y el lanzamiento de cohetes que anunciaron a toda la ciudad que la Virgen del Prado se encuentra en su paso.

 



Posteriormente a las 20:00 horas se ofició la Santa Misa, que estuvo a cargo del Presidente del Cabildo Catedral, M. I. Sr. D. Bernardo Torres Escudero y que fue aplicada por los hermanos fallecidos de la hermandad.

 



Hoy 10 de agosto a las 18:30 horas es la presentación de los niños a la Virgen, iniciándose posteriormente el Solemne Triduo, que se celebrará hasta el próximo viernes día 12,  con el rezo del Santo Rosario a las 19:30 horas, seguido a las 20:00 horas de la celebración de la Santa Misa, que será oficiada por miembros del Cabildo Catedral, y que terminará todos los días con el canto de la Salve a la Virgen.




La celebración de la Caravana Blanca, es decir la ofrenda de los ancianos y enfermos a la Virgen, es el sábado día 13 a las 19:00 horas, con la celebración de una Eucaristía que será presidida por el Excmo. Rvdmo. Sr. D. Gerardo Melgar Viciosa, Obispo-Prior de Ciudad Real.




El domingo día 14 son las Vísperas con el rezo del Santo Rosario a las 19:30 horas, seguido de la celebración de la Eucaristía y el canto de la Salve.




Desde las 00:00 horas del día 15 de agosto, festividad litúrgica de la Asunción de Nuestra Señora a los cielos, miembros de la Ilustre Hermandad recibirán a los grupos de peregrinos, que, desde distintos pueblos y lugares de emblemáticos de Ciudad Real, llegarán a la Catedral a lo largo de la noche. Por este motivo y por primera vez, a través de la Puerta de los Reyes del templo catedralicio, se podrá ver y rezar a la imagen de la Virgen.




La celebración de la Santa Misa en la Catedral de este día 15, comenzará a las 6 de la mañana (Misa del Peregrino), oficiándose posteriormente Eucaristías a las 7, 8, 9, 10:30 y 12 horas. La de las 12:00 horas será oficiada por el Excmo. Rvdmo. Sr. D. Gerardo Melgar Viciosa, Obispo-Prior de Ciudad Real y a la que asistirá la Ilustre Hermandad, Corte de Honor, Corporación Municipal, autoridades civiles y militares, Pandorgo y Dulcinea.




A las 19:00 horas será el acto de la imposición de las medallas a los nuevos hermanos y a las 19:15 horas la imposición de los distintivos de plata y oro a los hermanos que cumplen los veinticinco y cincuenta años respectivamente. Acto seguido se iniciará el desfile procesional por las calles y plazas de la ciudad con el paso de la Virgen, siendo acompañada la Hermandad por la Bandas de Música de la Agrupación Musical de Ciudad Real y la de Santa Cecilia de Calzada de Calatrava.




Del 16 al 21 de agosto, se celebran los días previos a la Octava, con el rezo del Santo Rosario a las 19:30 horas, la celebración de la Santa Misa y Salve.

 



El lunes día 22 es la Octava de la Virgen, ofreciendo la Ilustre Hermandad a su Titular una Solemne Eucaristía que será presidida por el Rvdo. Sr. D. Iván Bastante Villaseñor, celebrándose de nuevo la procesión con el paso de la Virgen a las 20:00 horas.

 



Al terminar la procesión y ante la imagen de Nuestra Señora la Virgen del Prado, se procederá al traspaso del cetro de Hermano Mayor a D. Luis Gómez de la Torre Verdejo, a quien le corresponde ejercer dicho cargo en el próximo año, en virtud del turno de antigüedad.




La imagen de Nuestra Señora del Prado volverá de nuevo a su camarín, la mañana del martes 23 de agosto.

 


martes, 9 de agosto de 2022

¡VÍSPERAS DE SAN LORENZO…!

 



«CANTAR QUE DEL ALMA SALE

ES PAJARO QUE NO MUERE;

CANTANDO DE BOCA EN BOCA

DIOS MANDA QUE VIVA SIEMPRE». (V. Ruiz de Aguilera)

 

Hay día: el 9. Hay mes: agosto. Pero no hay año. Ponga el lector el que le plazca desde los siglos XVI al XX, con las excepciones por todos conocidas. Y recuerde la seguidilla famosa:

«Vísperas de San Lorenzo

a puesta del sol

bajan a la Patrona

al altar mayor».

Ella ha estado allí durante todo, el año, en la altura media del retablo de Giraldo de Merlo, en su camarín catedralicio, rodeada de cirios, y exvotos, venerada con misas, fervores y promesas.

«Madre mía del Prado

 tu camarín

de lejos me parece

cielos para mí».

Pero Ella está siempre cerca: todo lo cerquita que quieran nuestros corazones. Y ahora, desde este 9 de agosto, Víspera de San Lorenzo, la tenemos aquí, frente a nosotros, más dispuesta a escucharnos por lo bajito, más solícita, más acogedora, más próxima, más íntima, más nuestra aunque sólo sea por unos días.

Ya le han cantado en la Pandorga aquello de

«…a la mejor moza

que hay en Ciudad Real,

la que lleva en la espalda

el águila imperial».




Y ahora comienza el desfile diario, desde el atardecer hasta bien entrada la noche, porque todo ciudarrealeño que se, precie y todos los que con su permanencia entre nosotros se han contagiado ya de esta advocación mariana, saben bien que la Virgen, sea la que fuere, es

«…una estrella ,

que entre todos los soles

es la más bella»

Dicen que el 10 de agosto es el día más caluroso del año. Eso dicen. Hasta puede que coincida con ello el tormento quemante del mártir San Lorenzo. Y en la tarde caliginosa de su víspera es tradición inmemorial el descenso de la Virgen hasta el presbiterio. La imagen de la Patrona -otra imagen, porque la primitiva fue destrozada cuando la iconoclastia del 36- ya está preparada con su manto de fiesta para recibirnos en estos días ferieros y salir por «su Paseo del Prado y por las calles de «su» Ciudad Real. Ella, según piadosa leyenda del siglo XI, quiso quedarse con nosotros. Y con nosotros permanece, pese a destrucción de imagen, apostasías, olvidos y tibiezas. No es idolatría. Es fervor y cariño contagiosos. Porque hasta de los pueblos, más o menos próximos, vendrán a cantarnos aquello de

«Mañana voy a verte

Ciudarrealito

y a la Virgen del Prado

lo primerito»

 

Antón de Villarreal. Diario “Lanza”, Efemérides Manchegas, 9 de agosto de 1975

 


lunes, 8 de agosto de 2022

ENRIQUE GALÁN RECORRE LA HISTORIA DE LA VIRGEN DEL PRADO EN LA EXALTACIÓN DE LA PATRONA DE CIUDAD REAL

 



El sacerdote ciudarrealeño se ha basado en “el recuerdo de personas concretas que han amado mucho a nuestra madre y patrona”


 

El Antiguo Casino de Ciudad Real ha acogido la segunda Exaltación Mariana en honor a la patrona de Ciudad Real, la Virgen del Prado, a cargo del reverendo Enrique Galán, cura párroco de la Parroquia de la Asunción de Valdepeñas.




El acto ha contado con la presencia de la alcaldesa de Ciudad Real, Eva María Masías, y una representación de la Corporación Municipal, diputados nacionales, regionales, miembros de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad, autoridades eclesiásticas y de distintas hermandades, el Pandorgo de hogaño 2022, Carlos Lillo, la Dulcinea 2022, María del Hierro, representantes de la Hermandad de Pandorgos y de la Asociación de Damas y Dulcineas, el exaltador de 2021, Ángel Puentes, el mantenedor del acto y presidente de la Asociación de Belenistas de Ciudad Real, Antonio Vich, y un numeroso público.

 



El reverendo Enrique Galán, que ha contado como padrino con su buen amigo Pedro López, nació en Valverde un 18 de diciembre de 1957. Durante su exaltación ha hecho un recorrido por la historia de la Virgen del Prado “que llegó a la ciudad, ya sea de forma sobrenatural o por medios naturales, hace más de ocho siglos, cerca ya de casi nueve, para la protección amorosa de lo que era un caserío, después una puebla, luego una villa y finalmente una ciudad con el nombre de real”.




Un discurso que se ha basado en “el recuerdo de personas concretas que han amado mucho a nuestra madre y patrona; y que me ayudaron a ser fiel hijo suyo, como mis padres, José Ballesteros, Manuel, o aquellas personas cuyo recuerdo veo vagando en mi memoria del desfile procesional, como Cecilio López, don Hermenegildo, Eloy Bermejo, Félix Rodríguez, la familia Galiano, Gregorio el sacristán, o don Manuel, entre muchos otros”.




La sonrisa de la Virgen del Prado

 

Añadía el exaltador que “los días 15 y 22 de agosto la Virgen del Prado tiene una sonrisa cuando recorre las calles de la ciudad bendiciendo a sus hijos, porque es una manifestación de amor de la Virgen a su ciudad y de la ciudad a su patrona, pero no es un amor exclusivo de los ciudadrealeños, porque el amor no tiene fronteras, el amor se expande”.



Destacaba Enrique Galán la figura de José Ballesteros, que “tenía el don de saber comunicar con los enfermos, los pobres y los sencillos y que fue el gran impulsor de la peregrinación, cada 13 de agosto, de enfermos, ancianos e impedidos para llevar flores a la Virgen del Prado”.


 

Una costumbre que se inició en 1965 con “un grupo pequeño, que rezó ante la Virgen del Prado, pero así empiezan las cosas más hermosas, de forma sencilla, sin pretensiones, sin alardes, y al final se ha convertido en una gran demostración de afecto y amor”.



El presidente de la hermandad, Jesús González, comentaba que “hoy hemos vivido un acto histórico para la Hermandad de la Virgen del Prado, con esta emotiva, bella y testimonial exaltación en honor a la patrona que tanto gusto y elegancia, fe y recuerdos nos ha regalado el reverendo, ya que la Virgen ha formado parte muy importante de la vida de Enrique, en su vocación cristiana y sacerdotal y todo su ser, por lo que nos ha emocionado y nunca olvidaremos esta exaltación”.




El orgullo de la alcaldesa

 

Por otra parte, Eva María Masías, que ha cerrado el acto con una intervención espontánea, comentaba el gran orgullo y el privilegio que tiene para ella poder asistir a la segunda exaltación en honor a la Virgen del Prado “que será ya una tradición que se celebre en esta ciudad los días previos a la festividad de la Virgen del Prado”.


 

Agradecía la alcaldesa “el trabajo y el empeño de la junta de gobierno de la Hermandad de la Virgen del Prado por festejar los días de la Virgen y el resto del año, porque esta ciudad es muy noble, muy leal y muy mariana, porque así lo participamos y lo celebramos”.



También daba la primera edil la enhorabuena al exaltador por “hacernos recordar ese amor a la Virgen y la celebración con aquellos que nos inculcaron la fe por nuestra patrona, por la tradición, la historia y la costumbre en esta ciudad” y agradecía el trabajo de todos los servicios municipales, para que todos los actos relacionados con la patrona puedan salir adelante.