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sábado, 14 de enero de 2023

CIUDAD REAL, MI AMOR. BOCETO PARA UNA MEMORIA SOBRE EL ESTADO CULTURAL DE CIUDAD REAL NINO VELASCO, 1979 (II)

 



Han desaparecido todos los árboles, hasta tal punto que arterias del relieve de la calle Alarcos, Toledo o Calatrava, unen a su general condición espantosa, una desnudez vegetal tan apabullante que permite pensar con cierto asombro qué clase de cabezas pensantes tenían las personas rectoras que hicieron posible tal desastre. Se deduce enseguida que no eran cabezas pensantes, sino, como se ha dicho, tan sólo una banda de especuladores absolutamente ignorantes, con intereses tan egoístas como estúpidos.

En esos edificios y por esas calles vive y transita la gente; hay comercios abiertos, bares, bancos oficinas. La gente puede ser rica, de la clase media o pobre. Si la cultura válida es aquélla que de alguna manera refleja la vida contemporánea de un lugar determinado, ¿qué le pasa a la población de la ciudad, a la burguesía media y a la burguesía alta? (y no decimos qué le pasa a los pobres porque, como es habitual, no han tenido ni arte ni parte en ninguna cosa). Pues no les pasa absolutamente nada, ése es el problema. Aspiran a tener un piso en propiedad, y lo tienen; desean comprarse un coche, y se lo compran; se empeñan en pasear por las calles sin que nadie pueda decir que, en algún sentido, desentonan del resto de los tipos de su clase, y lo logran: si hay que llevar chaquetas a cuadros grises en invierno, las llevan; si es preciso usar vestidos amarillos en verano, se los ponen; se toman sus cañas a las horas prescritas en los bares reglamentarios, y los sábados y domingos, muchos van a misa.

En sus discretos hogares muestran un grandilocuente tresillo en el salón, paredes forradas de papel pintado incluso con ornamentación rococó en relieve, monumentales lámparas de pie con tulipas de falso pergamino; un mueble indescriptible donde guardan nutridas cuberterías, hasta de plata; vajillas provistas de innumerables piezas, juegos de copas y copitas de vidrio tallado. Y desde la vitrina de ese indescriptible mueble exhiben, para la poca gente que les visita, chucherías decorativas diversas cuya vulgaridad es directamente proporcional al cuadrado de la ignorancia de sus poseedores. En los atardeceres de buen tiempo, los matrimonios salen a dar un paseo: el tipo va callado y lleva la mirada perdida en un horizonte que es la nada; la mujer, a su lado, tal vez sueña con un compañero más divertido.




En los días laborales, los machos que trabajan en oficinas, bancos o ministerios, salen hacia las diez a tomarse un café, y entonces aprovechan la ocasión para echar una partida de dados o de chinos; a veces se ponen a hablar y su música suena a disco rayado y aprendido: tienen ahorros en los bancos, envejecen con la misma canción, se mueren. A la inmensa mayoría de los adultos no se les conoce ningún acto airoso, rompedor, crítico; algún leve gesto o actitud distinta y positiva, alguna acción valerosa, arriesgada, decidida.

Los hijos de estas gentes son, desde luego, más interesantes y más guapos que sus padres, pero eso dura poco: o se largan a otros lugares más atractivos cuando llega el momento de vivir por sí mismos, o se quedan. Si se quedan, en poco tiempo se transforman en el tipo patrón de la ciudad.

Los intercambios orales entre la gente adulta giran en torno al coche propio, al piso adquirido, a la cuenta en el banco, a lo sinvergüenzas que son los políticos, a la conveniencia de mantenerse alejados de cualquier acción solidaria. En estas conversaciones no existe jamás alguna gracia que proceda de un pensamiento noble, de una trayectoria distinta, de una perspectiva original, de un amor loco por algo o por alguien.

Y ninguna otra cosa pasa, salvo que la gente se va muriendo en el marco de una ciudad agobiante, tras pasarle la pelota a descendientes dispuestos a iniciar el mismo ciclo.

3. ALGO PARECIDO A UNA MOMIA. 

Si la cultura es el reflejo de la vida contemporánea de un determinado grupo social, la cultura que se produce en Ciudad Real es algo que, como se verá más adelante, nace ya sin apenas sentido.




En cuanto a la cultura que se usa por una minoría más o menos inquieta, se trata, salvo excepciones, de productos que perdieron vigencia hace algunos lustros. La gente que habitualmente lee, asiste a exposiciones y conciertos, está presente en conferencias, etc., muestra predilección por un bloque de manifestaciones culturales que podríamos situar (hablando sólo de España) entre el Siglo de Oro y la cultura de preguerra: o sea, entre La Celestina y Miguel Hernández. Se trata, pues, de intereses culturales que, si bien son lícitos, también resultan anacrónicos, no ya por la distancia que nos separa en el tiempo de esas producciones, sino porque todo lo que representan esos fenómenos culturales corresponde a situaciones sociales muy alejadas de las nuestras.

La cultura de preguerra fue una cultura de ideas o ideales y hoy se practica en el mundo algo que podríamos denominar cultura urbana de las cosas, correspondiente a una civilización cuyo fenómeno determinante es el binomio producción-consumo programado.

Antes, por ejemplo, se pintaban paisajes o maternidades; ahora se pintan efigies repetidas de Marylin Monroe, botellas de refrescos o automóviles.

Que te endilguen hoy una conferencia sobre la obra poética de Alberti, pongamos por caso, es admisible (e incluso necesario) a modo de información sobre una manifestación cultural de hace medio siglo; pero si sólo se producen sucesos culturales de ese tono, o una mayoría de ellos va por ese camino, tal situación indica que hay un desfase entre el grupo social vivo donde tienen lugar esas manifestaciones y la cultura que produce o usa.




Desde que Alberti resultaba fructífero hasta nuestros días, han pasado muchas cosas, y esas cosas no parecen interesarle a nadie en nuestra ciudad como suceso cultural. Se sabe que existen chupachups, por ejemplo, o bólidos de Fórmula 1, pero a poquísimos de nuestros conciudadanos se les ocurre pensar que eso es un fenómeno cultural, ni mucho menos utilizarlo como material de creación plástica, literaria, etc. En otros lugares se ha hecho y se está haciendo, ¿por qué aquí no? ¿Por qué las manifestaciones culturales más vigentes no son aceptadas? Estimo que concurren tres circunstancias para ello:

1— La Ciudad no ha alcanzado todavía un grado de desarrollo socioeconómico equivalente al de las sociedades urbanas más relevantes y, por lo tanto, no se dan las mismas circunstancias que en ellas, de tal modo que los intereses culturales se han quedado detenidos en manifestaciones de otra hora al no producirse incentivos vitales distintos.

2— Como consecuencia de esto, se valoran las preceptivas culturales de hace cincuenta o cien años, de forma que las nuevas aportaciones no son comprendidas, ya que se basan en esquemas teóricos y formales sobre los que se tiene poca información. El caso más flagrante lo constituyen, tal vez, las artes plásticas. La gente, educada en una estética de hace un siglo, no puede asimilar corrientes que están fuera de esos presupuestos. Lo mismo ocurre con relación a la literatura: el ritmo medido de la poesía del pasado, al que se está habituado, impide la comprensión correcta de la obra de ciertos poetas actuales, cuyo trabajo es, sobre todo, una reflexión libre o un grito.

3— Por último, se mitifica la cultura, fenómeno que se entiende aún desde perspectivas románticas. Toda manifestación cultural que no tenga una apariencia trascendente clara, se desestima como producto digno de atención, o al menos se le sitúa en una categoría poco airosa. Puede admitirse así, como mercancía cultural, la pintura de un crepúsculo en la llanura manchega, pero no un cuadro donde se ha representado un bote de sopa preparada, sin que nadie pueda explicar por qué un bote de sopa es algo menos trascendente que un crepúsculo. Dado que las manifestaciones culturales más recientes tienden a valorar lo común, las cosas consideradas hasta ahora como más triviales, el desprevenido usuario de este tipo de cultura reacciona negativamente. Del mismo modo, resulta difícil que alguien pueda situar a un mismo nivel de calidad o "profundidad" una película de Woody Allen, por ejemplo, que otra de Luchino Visconti, ya que Woody Allen trabaja con materiales comunes que no parecen elevados. Sin embargo, no es más o menos superficial o profundo que el realizador italiano.

 


viernes, 13 de enero de 2023

CIUDAD REAL, MI AMOR. BOCETO PARA UNA MEMORIA SOBRE EL ESTADO CULTURAL DE CIUDAD REAL NINO VELASCO, 1979 (I)

 

La calle Postas en 1977. Fotografía Herrera Piña

 

INTRODUCCIÓN. En este opúsculo se hace una descripción breve y crítica del estado, tono o pulso de la actividad cultural en la ciudad. Dado ese carácter crítico, posiblemente se trata, también, de un texto agresivo. Por eso es presumible que alguna de las personas, grupos o instituciones a que se hace referencia en sus páginas, se sienta, de algún modo, ofendida, dañada, herida o desprestigiada.

Quiero hacer constar, si esto ocurre, que mi intención no ha sido explícitamente ésa. He tratado de hacer un trabajo objetivo y veraz, no comprometido con nadie, salvo con la ciudad. El propio título del opúsculo, Ciudad Real, mi amor, indica con precisión qué clase de impulso orienta este trabajo: mi cariño hacia una ciudad maltratada, inerte y átona, manejada por intereses particulares sin demasiados escrúpulos y donde el miedo a la denuncia y cierta querencia por aludir la crítica seria son el pan nuestro de cada día.

Anoto también que en este texto sólo se hace alusión a fenómenos y personas relacionados con la cultura contemporánea de Ciudad Real, omitiendo cualquier referencia al pasado o a nombres y sucesos culturales radicados en otros lugares de la zona.

Añadiré también que el estado sociocultural que muestra hoy Ciudad Real, obviamente menesteroso, no es privativo de nuestra ciudad: se puede afirmar que todas las capitales de provincia españolas con nivel semejante al nuestro (y aún con niveles superiores) mantienen un panorama cultural igualmente poco alentador. Lo que no es ningún consuelo.

 

En los años setenta del pasado siglo XX, se construyó el actual ayuntamiento capitalino. En la fotografía las autoridades de la época visitando las obras del nuevo ayuntamiento



En este texto, finalmente, existirán, con toda seguridad, lagunas de información: espero que el amable lector sepa disculparlas, y le invito a que colabore conmigo a fin de subsanarlas en próximas, hipotéticas y poco probables ediciones.

 

Nino Velasco. Ciudad Real, Agosto de 1.979

 

1. PERO BUENO, ¿QUÉ ES LA CULTURA? Cuando se habla del estado cultural en que se halla un país, zona, comarca o ciudad ¿de qué se está hablando? Muchos entienden que se hace referencia a la cantidad de actos culturales que se producen en ese lugar; otros identifican la cultura de una zona con el número de instituciones culturales y centros docentes que existen en ella, incluso hay gente que valora la cultura de un grupo por el porcentaje de tipos "inquietos" que se da en ese grupo concreto.

Todas estas posibilidades de entendimiento de la cultura pueden ser válidas, pero no suficientes, pues se impone saber de antemano, como punto de partida indispensable, en qué cosa consiste la cultura.

Una ciudad puede ofrecer montones de actos culturales a diario, poseer un número elevado de instituciones culturales y centros docentes, y albergar a una buena cantidad de gente inquieta y, sin embargo, no ser una ciudad realmente culta. Y esto porque la cultura no depende básicamente de la cantidad de cosas que se hagan, sino de cómo se hacen y, sobre todo, con qué sentido.

Un ejemplo individual: un señor que escriba hoy silvas perfectas a la manera de Garcilaso, hablando de lo triste que estaba al lado de un arroyo en un prado porque ella se había ido, no se puede decir que esté ejerciendo de un modo público la cultura, porque para escribir ese tipo de silvas ya existió Garcilaso hace cerca de quinientos años. ¿Para qué sirve el otro? Que alguien hiciese hoy tal cosa sería como inventar de nuevo la pólvora; resultaría posiblemente interesante a nivel de hobby extraño y privado, pero perfectamente inútil, porque la pólvora ya se inventó hace muchos siglos.




Entre 1503 y 1536, zona de tiempo en que vivió Garcilaso, no había, por ejemplo, locomotoras, ni se editaba Play Boy, ni existían fábricas de olisbos; ni siquiera había detergentes biodegradables, fumadores de yerba o películas de Woody Allen. Todas esas cosas,que están ahí y ahora,necesariamente han determinado unas formas distintas de decir las cosas, que implican, asimismo, un modo diferente de considerarlas.

Bueno, entonces a lo mejor sí se hace cultura representando alguna pieza de Valle Inclán, actualizado mediante un buen montaje renovador. Pero si se representa un esperpento galaico en un escenario de Ciudad Real, ¿qué tiene que ver tal cosa con la vida contemporánea de nuestra ciudad? ¿Qué puede sugerirles Valle a los pasotas del Pilar, a los amantes del rock duro, a la burguesía que toma refrescos en la terraza del bar España, a las señoritas maduras que se mueren de aburrimiento, de dignidad y de mala leche? ¿Qué puede insinuarles a los señoritos que se van de caza los días de fiesta y luego regresan por la noche vestidos de cazadores a tomarse un whisky, más o menos altaneros y más o menos insolentes? Yo creo que absolutamente nada.

Parece oportuno contestar ya a la pregunta "¿qué es la cultura?", y en este sentido podemos afirmar sin temor a equivocarnos demasiado que se trata de una secreción o reflejo de la vida contemporánea, de las cosas que pasan hoy mismo en un determinado grupo social. Si no es tal reflejo de la vida de hoy, puede que también sea cultura, pero sin duda se tratará de cultura de salón y seguramente será, también, perfectamente inoperante, salvo como dato informativo de qué cosas se hicieron en el pasado.

Después, una partida de especuladores brutales, con el consentimiento de un vecindario que albergaba ridículas pretensiones de grandeza urbana, la han convertido en un indescriptible conglomerado de edificios de seis o siete plantas que reúnen en su desgraciado diseño todos los datos negativos que puede tener la peor arquitectura derivada del racionalismo: pobreza imaginativa, intrínseca fealdad de las formas dentro del más puro estilo hortera, angostos espacios habitables y una elevación que, teniendo en cuenta la anchura de las calles, convierte a éstas en agobiantes túneles donde el ciudadano no encuentra ni un sólo detalle donde pueda recrear la mirada con deleite.

 


jueves, 12 de enero de 2023

AYER Y HOY DE… HERMANDAD DE LA ORACIÓN EN EL HUERTO

 



La revista “Ayer&hoy” ha publicado en su número del presente mes de enero, en su sección “Ayer y Hoy de…”, un reportaje sobre la Hermandad de la Oración en el Huerto que lleva como título “Historia de Ciudad Real desde la fe y devoción del gremio agricultor y ganadero”, que a continuación reproduzco:

Hace poco más de un año que la Real y Muy Ilustre Hermandad de la Oración en el Huerto de Ciudad Real, popularmente conocida como ‘El Huerto’, ha celebrado su 75 aniversario. En realidad, han sido los 75 años del actual paso de misterio en procesión, porque sus orígenes se remontan siglos atrás, varios siglos atrás, en el que los antepasados de los ahora hermanos, velaron, oraron y participaron en una de las cofradías más queridas de la ciudad, con salida penitencial cada Viernes Santo por la mañana desde la parroquia de San Pedro.

En la actualidad, 700 cofrades acompañan a este bonito paso de misterio en Semana Santa, además de ejercer como buenos y fieles devotos cristianos en distintas actividades, campañas solidarias, convivencias y peregrinaciones a lo largo de todo el año.
Para conocer el origen de El Huerto es preciso trasladarse a 1599 donde está documentada la fundación de la Hermandad del Santo Crucifijo de San Pedro, propietaria del misterio de la Oración en el Huerto y de otros pasos. La escasez de cofrades impedía sacar todas las imágenes en procesión, de ahí que en 1688 varios eclesiásticos y devotos crearan y redactaran la constitución de la nueva ‘Hermandad del Señor Nuestro Orando en el Huerto’ que comenzó a procesionar de forma autónoma, pero continuaba formando parte de lo que se conoce como ‘Pasionaria de San Pedro’, con culto en la Capilla de los Vera.

 

Izq.: El Huerto en procesión en los años 60 con un guarda rural en primer plano. Centro: Ángela García-Minguillán, junto a su padre en San Pedro, en los años 70 cuando se incorporó la mujer a la cofradía. Dcha.: De izquierda a derecha, Julián González, José Pérez Ochotorena, Gregorio Palacios, José A. Fernández, Germán Belda y Ramón Serrano en 1977

 

En junio de 1936, durante la guerra civil española, el patrimonio y el misterio son destruidos, al igual que ocurrió con otras hermandades. Años después de la contienda, en julio de 1944, la Asociación de Cofradías adquiere un nuevo paso para El Huerto, obra del reputado escultor e imaginero conquense Luis Marco Pérez. Su salida en procesión se producirá dos años más tarde, en 1946. El párroco de entonces, Emiliano Morales, gestionó para que la entonces Hermandad de Labradores y Ganaderos de Ciudad Real se hiciera cargo de la cofradía del Huerto. Tal y como recuerda el actual hermano mayor, Eugenio Díaz Díaz, hubo que reorganizar de nuevo la Semana Santa ciudadrealeña por parroquias y contando con los gremios, “de ahí que no se siga el orden cronológico de la Pasión de Cristo; muchas cofradías eran gremiales, sobre todo en San Pedro: El Encuentro, de los ferroviarios; Las Tres Cruces, de la Salud; y Jesús Caído, del Comercio”.

El Huerto, como hermandad gremial de labradores y ganaderos, estuvo vinculada a la Cámara Agraria Local, cuya festividad era la de San Isidro. Tras la desaparición de este organismo en 1993, se creó en Ciudad Real la hermandad de San Isidro, cuyo primer presidente fue Vicente García-Minguillán Lara, también hermano mayor de El Huerto durante 37 años. El hermanamiento de facto entre El Huerto y San Isidro se produce en 1999.


Izq.: Con el nuevo trono en 2006. Dcha.: El Huerto junto al camarín de la patrona en la catedral.


El Huerto, pioneros en igualdad.- Fue precisamente García-Minguillán el que impulsara en 1975 la incorporación de la mujer para que tuviese voz y voto en la hermandad, ya que antes de esa fecha, ellas solo se ocupaban de limpiar y colocar las flores del paso, teniendo prohibido participar en la procesión o vestir túnica de penitencia, aunque algunas salían vestidas, siempre tapadas, para eludir el veto. Lo rememora perfectamente su hija, Ángela García-Minguillán Talavera, hoy vicehermana mayor primera: “Aquel 10 de marzo de 1975 marcó un hito histórico en nuestra cofradía y en todas las de Ciudad Real y el país, fue una apuesta muy valiente del presidente y de la Junta de Gobierno del Huerto, caracterizada desde sus orígenes por su tolerancia, apertura y acogida; ello supuso un revulsivo brutal para la Semana Santa”. Hoy en día, comenta María del Carmen Del Hoyo, “la mujer está plenamente integrada como cofrade y en la Junta de Gobierno, nos sentimos plenamente iguales en todos los sentidos”.

Desde la posguerra, el misterio ha sufrido varias mejoras y restauraciones, siendo de interés la adquisición de un nuevo trono realizado por Julián Sánchez Medina, que procesionó sin concluir en 2006 y de nuevo en 2008 ya terminado (en 2007 llovió). En esta etapa, el hermano mayor responsable de este proyecto fue Pedro Martínez Díaz, al frente de El Huerto durante 20 años.


Izq.: Exposición en el museo Elisa Cendrero en 1994 (Foto Rueda Villaverde). Dcha.: La imagen de Jesús en San Martín de Porres

El cariño demostrado a esta cofradía a lo largo de la historia se renovó con la procesión extraordinaria del 75 aniversario el 27 de noviembre de 2021, tras la pandemia y después de dos años sin procesionar, cuando la hermandad estaba dirigida por David Alberto Casero Expósito. “Era una prueba de fuego para nosotros y para la ciudad, la primera procesión penitencial tras la crisis sanitaria; hacía muchísimo frío, amenazaba lluvia, pero aquello fue un auténtico milagro, en apenas un mes se organizó todo, con capataz, costaleros, obispado, autoridades civiles, todo fueron facilidades, y además la ciudad se volcó con nosotros, nos acompañaron en todo momento, hasta el guardapasos, había gente a lo largo de todo el recorrido”, explican al unísono Díaz, Del Hoyo y García-Minguillán.

Hoy en día, El Huerto goza de una excelente salud con casi 700 hermanos, un sólido Grupo Joven, muchísimos proyectos en cartera, actividades solidarias, campañas de recaudación de fondos para Cáritas, para Ucrania… “Tenemos en proyecto dorar el paso, esta próxima Semana Santa saldremos con el frente ya dorado, estrenamos túnica y se está restaurando el estandarte de Carrasquilla, el más valioso artísticamente”, nos cuenta el hermano mayor. A todo ello se suma la organización del Camino de Santiago dos veces; peregrinaciones a Fátima, a Lourdes o a diversos santuarios de la provincia y al de la Virgen de la Cabeza en Andújar (Jaén); la visita a otras hermandades del Huerto de España o la participación en congresos nacionales de hermandades de San Isidro. Enhorabuena a todos los que formáis parte de El Huerto por vuestra labor.


Texto: Oliva Carretero Fotos: Cedidas por la hermandad

 

Fuente: https://ayeryhoyrevista.com/hermandad-de-la-oracion-en-el-huerto/

 


miércoles, 11 de enero de 2023

EXPOSICIÓN MANTOS DE CAMARÍN DE LA VIRGEN DEL PRADO

 



El patio de exposiciones del Obispado, en la calle Caballeros 5, acoge desde el pasado lunes día 9 y hasta el próximo viernes día 20, la exposición “Mantos de Camarín de la Virgen del Prado”, organizada por la Corte de Honor de nuestra Patrona, dentro de los actos que están celebrando en el centenario de su fundación.

 



La exposición muestra en primer lugar el manto mas moderno con el que cuenta la Virgen, de color verde con brocado valenciano en oro y multitud de tipos de flores en sedas de colores. La saya y el traje del Niño Jesús es de raso color crema bordado en oro y sedas de colores a juego con el dibujo floral del brocado. Las puntillas son de concha de hojilla de oro en diferentes trenzados en su encaje.




Como dato curioso decir que este terno recupera las típicas mangas de pico, que la Virgen lucia hasta los años sesenta del pasado siglo XX, cuyo origen son los trajes de las damas de la corte española en el siglo XVIII. Recupera también los puños de encaje de bolillos. Fue un regalo de un grupo de devotos de la Virgen en julio de 2021, luciéndolo por primera vez la Virgen con motivo de la Pandorga de ese año.

 



El siguiente manto es de seda color rosa, con aplicaciones bordadas en oro, rematado con puntilla dorada, fue estrenado el Domingo de Gaudete del año 2015. Fue donado por la Junta Directiva de la Corte de Honor y confeccionado por Gracia Hondarza y Dioni Sánchez.




Sin duda el manto de más valor que podemos ver en la exposición, es el manto llamado de los “Mac-Crohon”. No fue en principio un manto de camarín, sino un manto de procesión. Fue regalado en 1917 por D. Manuel y D. Luis Mac-Crohon y Acedo-Rico, y fue bordado sobre raso blanco en oro por las Religiosas Adoratrices de Madrid. Este manto junto al que donaron los Condes de la Cañada en 1923, fueron los únicos que se salvaron de la Guerra Civil Española. El manto fue cortado en los años ochenta del pasado siglo XX para ser utilizado como manto de camarín, siendo restaurado en 1998.




En el año 2016, la Corte de Honor de la Virgen del Prado, al guardar los trozos de la cola del manto que se le quitaron en su día, decidió su restauración, pasando los bordados del manto a nueva tela e incorporando  a esta, los bordados conservados de la antigua cola. Estos trabajos fueron realizados en el taller de bordados de oro y seda, de D. Joaquín Salcedo de Málaga, quien pasó los bordados con pedrería a nueva tela de raso de seda natural, llevando en la parte central del mismo y posterior de la imagen de la Virgen, el anagrama mariano. 



La Virgen del Prado lució por primera vez este manto ya restaurado, con motivo de la Novena de mes de mayo de 2017, en el año que se conmemoró el cincuenta aniversario de su coronación pontificia.




La Virgen del Prado posee dos mantos de camarín de color morado. El primero que podemos ver en la exposición, fue confeccionado en 1993 por las Esclavas del Santísimo Sacramento de Jaén, llevando los bordados de las antiguas bambalinas del paso de la Virgen, realizadas por las Religiosas Adoratrices Esclavas del Santísimo Sacramento y de la Caridad de nuestra ciudad en 1954.




A continuación, se puede ver el más antiguo de tisú, que lleva aplicaciones doradas. Fue regalado en 1969 por Dª. Mariana Alonso Rodríguez, hermana del que fuera Cronista oficial de nuestra ciudad D. Julián Alonso, tal y como manifiesta el Canónigo D. Aurelio Gómez-Rico en un artículo publicado en el diario Lanza el 21 de mayo de 1988.




Le sigue a estos mantos morados, uno de color azul en brocado de seda, con  dibujos en color bronce, rematado con puntilla del mismo color, donado en el año 2020 por la familia López-Francia Nuño, y confeccionado  por las hermanas de la Corte de Honor, Dioni Sánchez y Mª del Carmen Urda.



 
El segundo manto de color verde que podemos ver en la exposición, se encuentra a continuación del azul, fue donado en el año 2010 por el que fuera Hermano Mayor de la Ilustre Hermandad de Nuestra Señora del Prado en aquel año, D. Manuel Navas Vidal, y es de brocado en oro con puntilla ancha de hilo de oro. La saya de la Virgen como el trajecito del Niño Jesús, van bordados en oro.



Este manto y saya fueron realizados por las Esclavas del Santísimo Sacramento de Jaén, siendo posteriormente reformado por las hermanas de la Corte de Honor, Gracia Hondarza y Dioni Sánchez.




El segundo manto mas antiguo que podemos ver en la exposición, lo encontramos a continuación del manto verde, y es de color amarillo regalado en 1940 por la viuda del pintor ciudadrealeño, D. Carlos Vázquez Úbeda, Dª. Matilde Garriga Coronas. Fue el primer manto con el que contó la imagen de la Virgen tras la Guerra Civil Española.




Junto al manto de color amarillo, podemos ver un manto blanco adamascado con dibujo en oro y puntilla dorada. Fue regalado por Dª. Concepción Barreda Treviño, viuda Dionisio Guijarro y Gallego, y fue confeccionado por las Esclavas del Santísimo Sacramento de Jaén.




Junto a este último manto, podemos ver un manto rojo donado en el año 2005 por Dª. Julia Sánchez Heredia, celadora de la Corte de Honor de la Virgen del Prado. Confeccionado por las Madres Carmelitas de Ciudad Real, el manto es adamascado oro sobre rojo, con saya de terciopelo.




Pasando la puerta del archivo diocesano, nos encontramos una vitrina con una toca de la Virgen, un pañuelo y unos calcetines del Niño Jesús, exponiéndose el vestido que viste el Niño Jesús cuando la Virgen del Prado luce el manto de procesión regalado por los Condes de la Cañada, y que fue realizado en 1946 por el taller de bordado de las Religiosas Adoratrices de Ciudad Real.




Junto a la vitrina podemos ver un manto de color rojo adamascado con relieves, regalado en 1940 por el hermano de la Ilustre Hermandad Ángel Morales Antequera. Fue arreglado en el año 2018 por la miembro de la Junta Directiva de la Corte de Honor, Pilar Carranza, que le cambio el forro y le puso puntilla nueva.




La Virgen del Prado posee un manto de raso azul bordado en oro, que procede de un manto pequeño que fue realizado en 1940 en Barcelona por D. Carlos Vázquez, a la imagen de la Virgen que fuera tallada por el escultor Vicente Navarro. Este manto tal y como lo describe Carlos Vázquez en la correspondencia cruzada entre él  y los miembros de la entonces Junta Directiva, Miguel Espadas y Manuel Sabariegos y que se conserva en los archivos de la Ilustre Hermandad, era de brocatel de seda y oro azul bordado con rosas en oro y saya blanca bordada en oro con alegorías de la pasión.




Al ser sustituida la imagen en 1950 por la actual, este manto le quedo pequeño a la nueva imagen de la Virgen, siendo pasado los bordados a tisú por las Madres Adoratrices de nuestra capital.




Por último, podemos ver un manto confeccionado en raso blanco con rosas bordadas en oro. Este manto procede de uno antiguo que le quedó pequeño a la actual imagen de la Virgen del Prado. Fue pasado primero a terciopelo por las Religiosas Adoratrices Esclavas del Santísimo Sacramento y de la Caridad de nuestra ciudad, en los años cincuenta del pasado siglo XX, pasándose en los años noventa también del pasado siglo  por las Esclavas del Santísimo Sacramento de Jaén a raso.




Junto a los mantos de camarín, también se exponen los vestidos del Niño Jesús de los diferentes mantos, y algunas tocas que posee la Virgen. Se complementa la exposición con una fotografía de la talla de la Virgen sin vestir, y diferentes reproducciones de cuadros, vidrieras, retablos cerámicos y litografías de la patrona de Ciudad Real desde el siglo XVII hasta nuestros días.



martes, 10 de enero de 2023

PURGAR AL VECINO: SOBERBIA, CODICIA Y VENGANZA DE JUAN CARLOS BUITRAGO OLIVER

 



El pasado lunes 12 de diciembre, la Biblioteca Pública del Estado, acogió la presentación del libro “Purgar al vecino. Soberbia, codicia y venganza. La represión en una capital de provincia durante la Guerra Civil y la posguerra. Ciudad Real, 1936-1944”, del historiador Juan Carlos Buitrago Oliver, de la Biblioteca Añil, nº 94; Almud ediciones de Castilla-La Mancha, 2022. 640 páginas, con prólogo de Francisco Alía Miranda.

Puede decirse que Ciudad Real (la capital y la provincia) ha conseguido un muy buen nivel en lo que a estudios sobre la Guerra Civil se refiere. Contaba ya con dos trabajos, los de Francisco Alía Miranda y Fernando del Rey Reguillo y a ellos se une ahora éste que les comento y que acaba de aparecer, debido al esfuerzo y tesón investigador de Juan Carlos Buitrago Oliver.

El catedrático de la UCLM Francisco Alía afirma en su prólogo a este trabajo que su autor “ha salido airoso del reto, porque ha reducido el ámbito de estudio a lo estrictamente local, pero ha ganado profundidad en el conocimiento del asunto estudiado, lo que es de agradecer en un período tan complicado de comprender como el que transcurre entre 1936 y 1939. Esto le ha permitido rebatir algunas hipótesis ya publicadas con anterioridad, modificar la visión de numerosos acontecimientos e impulsar una visión innovadora que desde lo local nos sirve para contribuir a la explicación general de la guerra en todo el territorio republicano, donde se ubicaba la capital manchega, conocida en esos momentos como Ciudad Leal o Ciudad Libre, por su ambiente revolucionario, y de la durísima represión de la posguerra”.




Juan Carlos Buitrago Oliver (Ciudad Real, 1963), tras un intenso y prolongado trabajo en todos los archivos disponibles, ha organizado un relato basado minuciosamente en los hechos acaecidos en la capital provincial en el periodo acotado (1936-1944) para demostrar, según sus propias palabras, “cómo, independientemente de la ideología de los individuos, se manifiestan en sus acciones sentimientos humanos que todos compartimos como especie y que, en muchos casos, afloran intencionadamente descontrolados cuando las personas se sienten impunes.” Y esos sentimientos humanos son los que aparecen el en el subtítulo de esta obra: la soberbia, la codicia y la venganza.

Unos años como estos llenos de intensidad política y humana, de odios y de violencia en todas las direcciones, justifican, en mi opinión, un trabajo tan arduo como éste que pretende de un lado ofrecer un nuevo relato de aquellos hechos y sobre todo un intento de comprensión histórica y humana de las motivaciones de sus protagonistas.

 


lunes, 9 de enero de 2023

CIUDAD REAL Y SU PRENSA 1811-2021

 



El Pasado mes de noviembre, se presentaba en el Museo del antiguo Convento de la Merced, el libro “Ciudad Real y su Prensa 1811-2021” de Isidro Sánchez Sánchez, y editado por Serendipia.

El trabajo de investigación de Isidro es inaudito; recoge en su libro, para el periodo mencionado, 22 diarios y cerca de 700 publicaciones de diferente periodicidad, editados todos ellos sólo en Ciudad Real capital; lo que supone una muestra exhaustiva de la diversidad social, cultural, religiosa e ideológica que ha registrado la ciudad en esos algo más de 200 años (210 para ser exactos), porque como es obvio -y el libro da fe de ello-, cada una de estas publicaciones es el portavoz o plataforma de un grupo más o menos numeroso de ciudadanos, intereses, colectivos, tendencias, todos los cuales configuran la verdadera intrahistoria de Ciudad Real. Cada ficha dedicada a una publicación incluye los datos disponibles sobre fechas de aparición y cierre; personas responsables, redactores, domicilio, orientación política o social, y personas o grupos que la sustentaban.

Pero, aparte de ese enorme valor investigador y recopilador, el libro de Isidro se puede leer como una historia de la ciudad, sus conflictos y sus logros, sus tensiones y sus anhelos (alcanzados unos, frustrados otros tantos), contados a través de las páginas impresas de ese universo de papel que es la Prensa.


 
Isidro Sánchez autor del libro


domingo, 8 de enero de 2023

LA ILUSTRE HERMANDAD DE LA VIRGEN DEL PRADO REPARTE JUGUETES PARA NIÑOS DE FAMILIAS DESFAVORECIDAS

 



La Ilustre Hermandad de la Virgen del Prado, Patrona de Ciudad Real, ha podido desarrollar por primera vez, una campaña solidaria de recogida de juguetes, para su posterior entrega a niños de familias desfavorecidas, la noche de los Reyes Magos.




Con motivo de la Veneración del Santísimo Niño, el pasado 4 de enero, y la apertura del camarín de la Virgen, la Hermandad lanzó una campaña de recogida de juguetes, que fueron depositados a los pies de la Virgen en su camarín. Una vez que estos juguetes fueron debidamente empaquetados, estos fueron repartidos a menores de más de quince familias desfavorecidas.




El Rey Melchor y su sequito, fue el encargado de entregar estos juguetes a los niños, la noche de Reyes Magos, llenando de ilusión a los más pequeños en una noche tan mágica.

 



La Ilustre Hermandad agradece la colaboración de todas las personas, que ofrecieron estos juguetes a los pies de la Virgen, para poder realizar esta campaña solidaria.