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viernes, 26 de febrero de 2016

UNA GRAN SEMANA SANTA



Hasta hace unos años, solamente Sevilla, la riente población andaluza, se distinguía por su Semana Santa, espléndido maridaje de arte, poesía y fervores; más, actualmente son varias las poblaciones españolas que si no en cantidad, en calidad pueden competir con ella, presentando una Semana Santa merecedora de que sus bellezas se divulguen.

Entre estas poblaciones se encuentra Ciudad Real, la histórica ciudad, que fundara un rey rico en desdichas, la cabecera de la Mancha, solar de calatravos y vivero de hidalgos. Ciudad Real lo concentra todo en su Semana Santa; para ella no existe otra fiesta ni le acucia otro anhelo que el de ver desfilar las cofradías una vez más por las calles, antes silentes y ahora abarrotadas de un público heterogéneo.

Unos años han bastado para que la Semana Santa de Ciudad Real figure en primera fila. No ha mucho tiempo que la vulgaridad era la nota distintiva de esta fiesta: percalinas, capirotes absurdos, monotonía… Pero fue el interés de algunos dirigentes de la localidad para que todos, sin distinción social ni cultural, aportasen su esfuerzo a la transformación espléndida que en escaso tiempo se operó.

Aquellas hermandades primitivas de gente humilde, ataviadas grotescamente, son hoy vigorosas cofradías que se exhiben en espléndidas vestiduras y que no omiten gasto ni sacrificio en rivalidad pacífica, en pugilato de belleza.

Parte principal tienen los niños en estas conmemoraciones y con gran verismo y exacta copia de detalles van representando figuras de la Pasión. Los Apóstoles, el Bautista, la Verónica, las Marías, José de Arimatea, beduinos, judíos, las virtudes… son niños que en ocasiones ni aun pueden andar y van en brazos de sus progenitores.

El raso, el terciopelo, la seda, el oro, el charol, son elementos que entran en el atavió de los penitentes, que desfilan silentes, mayestáticos, con capucha corrida, y llevan en la mano, o bien el magnífico farol o el cetro, en cuya parte superior figura algún atributo de la Pasión: martillo, columna, corona de espinas, clavos, monedas, gallo, etc.…

El mayor orden impera durante las procesiones; los hermanos siguen respetuosos las indicaciones de los hermanos mayores y cuidan de conservar la mayor compostura. Al frente de cada cofradía existe una junta directiva y cada presidente (hermano mayor) cuida de que su gestión sea fructífera para la hermandad. Y cada año hay un nuevo detalle a que se atiende, una omisión que subsanar, un aliciente más, ya en el paso, ya en la hermandad, o en ambos.

Las tres parroquias de la ciudad tienen sus cofradías que desfilan el Jueves Santo por la tarde y noche y el Viernes Santo por la mañana, tarde y noche. Cada cofradía cuenta con un paso, que generalmente va montado sobre magnifica carroza que van actuadas eléctricamente.


La parroquia de Santiago cuenta con los pasos siguientes:

“Ecce Homo”, magnifica reproducción del momento en que Pilatos acusó su debilidad acomodaticia presentando a la plebe al justo. La cofradía es una de las más elegantes y su túnica, blanco y púrpura, una de las más elegantes, cuenta con 325 hermanos.

“El Cristo de la Caridad”, “La Dolorosa” y “La Santa Espina”, completan los pasos de esta parroquia, enclavada en uno de los barrios más populares de la población.

La noche de este día sale de la parroquia de San Pedro la procesión de Nuestro Padre Jesús Nazareno, imagen de Montañes, la más antigua de todas y alrededor de la cual forjaronse leyendas llenas de emoción. En el misterio de la noche cruza esta imagen ante sus devotos y su rostro severo, el dolor que refleja, impresiona y subyuga.

De la parroquia anterior salen en la mañana del Viernes Santo los pasos siguientes:

“La oración en el huerto”, “La coronación de espinas”, hermandad del Gremio de ferroviarios, que cuenta con 600 hermanos, “Jesús Caído”, paso del que cuidan los comerciantes con 420 hermanos, y “El Cristo del Perdón y de las Aguas”, la hermandad más numerosa, 1.200 hermanos, y una de las más lujosas, pues hasta los músicos que en ella figuran lucen su correspondiente túnica.

Por la tarde, de la parroquia de Santa María, sale la procesión oficial, severa, imponente… Figuran en ella: “La Enclavación”, “El Cristo de la Piedad”, atribuido a Montañes; “El Descendimiento”, magnifico paso, que tiene 300 hermanos; “El Santo Sepulcro”, entre cuyos hermanos figuró el infortunado diestro Joselito, que luce el farol que este torero regalara un día; “La Dolorosa”, la cofradía aristocrática que cierra este desfile que anonada por la magnificencia y severidad que en él se aúna.

Y cuando las notas del último pasodoble (pues las cofradías van y vienen a casa de los hermanos mayores a los compases de pasodobles que rompen con sus notas la austeridad del día) se extinguen, sale humilde, contrita, la procesión de la Soledad, en la que figura sólo mujeres tocadas con la mantilla clásica, elaborada en la mayoría por ellas mismas… Con ésta terminan las procesiones de Semana Santa. – L. A.

Revista “Alrededor del mundo”, Madrid, número del  30 de marzo de 1929, páginas 316 y 317.


jueves, 25 de febrero de 2016

LAS TRIBUNAS DE LA PLAZA MAYOR SE INSTALARON POR PRIMERA VEZ EN EL AÑO 2001 CON UNA FUERTE POLÉMICA


 
Las primeras tribunas de la Plaza Mayor, se instalaron en la Semana Santa de 2001

Muchos cofrades recuerdan aún el paso de las cofradías y hermandades por la Plaza Mayor hasta el año 2001. Estas cuando pasaban por este emblemático lugar de la ciudad, lo hacían por el cauce que habían establecido previamente la ciudadanía, sin ningún criterio ni uniformidad a lo largo de toda la Plaza Mayor. Las terrazas de los bares era el lugar elegido por muchos ciudadanos para ver las procesiones, resultando muchas veces irrespetuoso el paso de las cofradías por las mismas, al ocupar estas personas creyentes y no creyentes.

Para dignificar el paso de las cofradías por la plaza más emblemática de nuestra ciudad, la Comisión Permanente dirigida por Emilio Martín Aguirre en su primer año de mandato en el año 2001, trabajo para instalar unas primeras tribunas en la Plaza Mayor. Para ello se alquilaron estas a una empresa, y se adquirieron lo faldones de color granate que las revestían, siendo destinado su uso a los cofrades de las veinticuatro cofradías y hermandades que forman la Asociación de Cofradías de la Semana Santa de Ciudad Real.
 

Las tribunas fueron muy bien acogidas por el mundo cofrade, pero la prensa local alimento una polémica sobre las mismas en plena Semana Santa, a la que hubo que hacer frente desde la Asociación de Cofradías, dando las explicaciones en los medios de comunicación tanto escritos, radiofónicos y televisivos del porque se instalaban estas tribunas y los motivos que habían dado pie a ello. Esta polémica no solo afecto a la Asociación de Cofradías, sino que también repercutió al Ayuntamiento, que se vio obligado a instalar junto a las tribunas el Martes Santo de aquel año, el graderío que utiliza para cualquier evento en la ciudad, ante la crítica de que las tribunas eran de utilización elitista por los cofrades. Graderío que acompaño a las tribunas durante muchos años.

A partir del año 2002 y viendo la polémica que se había creado la Semana Santa anterior, la Comisión Permanente de la Asociación de Cofradías decide que las tribunas que se instalen a partir de aquel año sean las que poseía el consistorio, que eran más bajas que las alquiladas el año anterior por la Comisión Permanente. Así año tras año la Comisión Permanente trabajó para ir mejorando las tribunas, con el material que contaba el ayuntamiento.

 
Con el paso de los años se fueron mejorando las tribunas, la fotografía nos muestra las instaladas en el año 2013

Con el paso de los primeros años, la Comisión Permanente creyó que las tribunas de nuestra Plaza Mayor, no guardaban la uniformidad que estas debían tener para una Semana Santa declarada de Interés Turístico Nacional y trabajó y diseñó unas tribunas nuevas que fueron presentadas a nuestro Ayuntamiento para su realización. Pero la crisis que hemos estado viviendo en España, obligó al consistorio capitalino a dejar de momento el proyecto por falta de recursos económicos.

El pasado año 2015, y una vez que nuestro ayuntamiento había pasado la gran crisis vivida estos últimos años,  el equipo de gobierno del Partido Popular y el Comisario de la Asociación de Cofradías, retomaron el proyecto presentado por la Comisión Permanente presidida por Emilio Martín Aguirre, de realizar unas nuevas tribunas en la Plaza Mayor que guardaran uniformidad. Para ello utilizaron un nuevo proyecto diseñado por el Comisario.

Hoy en día el montaje de las tribunas en la Plaza Mayor nos anuncia que la Semana Santa está llegando, ya no existe esa gran polémica y los perjuicios que se vertieron sobre las mismas los primeros años de su instalación, una aportación más a nuestra Semana Santa de la primera Comisión Permanente que presidió Emilio Martín Aguirre.    

 
Las nuevas tribunas instaladas a partir del pasado año diseño del Comisario de la Asociación de Cofradías