Hoy festividad de la Natividad del Señor,
traigo al blog, el Belén que se instala todos los años en la entrada de la casa
natal de Hernán Pérez del Pulgar, hoy Museo Municipal López Villaseñor. Belén
que se monta utilizando el tronco del antiguo árbol de la suerte de la Plaza
del Pilar, y que este año ha montado la asociación de niños con cáncer “Afanion”.
martes, 25 de diciembre de 2018
lunes, 24 de diciembre de 2018
domingo, 23 de diciembre de 2018
EL POZO DE LA CASA DE HERNAN PEREZ DEL PULGAR. UN DEPOSITO ALTOMEDIEVAL EN CIUDAD REAL (V Y ÚLTIMO)
V.- CRONOLOGÍA DE NUESTRO DEPÓSITO.-
Es suficientemente conocido por lo
general, que la cronología de las cerámicas altomedievales,
cristiano-musulmanas, halladas y estudiadas en el ámbito peninsular, se
mantiene en una imprecisión y vaguedad extraordinaria. En Ciudad Real, existe
sin embargo una singular ventaja, por cuanto la cronóloga islámica puede que
marque unas cotas finales muy seguras con la reconquista de Alarcos en 1.212,
aún cuando la mano de obra alfarera persistiera en la zona; los gustos de los
nuevos dominadores cristianos cambiarían, produciéndose en parte una clara intromisión
e interrupción de tipos cerámicos a partir del siglo XIII. No obstante y en
muchos casos, la cerámica de tipo “común” especialmente, pese a la pervivencia
de unas formas gorros, cazuelas. marmitas, etc.). Las variaciones son
sustantivas y el elemento decorativo variará totalmente.
Por el momento el análisis de lotes
peninsulares, puede proporcionar importantes bases para la interpretación
cronológica de la cerámica cristiano árabe de Ciudad Real. Por desgracia en la
mayoría de ellos, la imprecisión es bastante grande por falta de contextos
estratigráficos, pero al poseer nosotros algunos sondeos estratigráficos, es
posible intentar un estudio comparativo de los mismos en relación con el cuadro
tipológico propuesto por ROSELLO BORDOY en su obra “Ensayo de sistematización
de la cerámica árabe en Mallorca·. (4) SANTOS GENER. 1.952 (5), publica una
serie de ataifores enlazables con nuestros tipos de cronología imprecisa, fuera
de contexto estratigráfico. Algo similar podría decirse del ataifor en verde y
manganeso de Pechina, sin repié y con solero plano descrito por OCHOTORENA (1
.952) (6). Respecto a los ajuares de la Alcazaba de Málaga (Camps Cazorla.
1.962) (7), la imprecisión también es manifiesta, pues la ocupación del lugar entre
los siglos XI y principios del XIV, invalidan en parte todo intento de datación
exacta. Esta misma observación puede hacerse respecto al estudio de Almería
pues el periodo que abarca es excesivamente dilatado y que al igual que nuestro
depósito, corresponderían desde un inicio del siglo XIII a finales del XV, con
lo que conllevaría a la persistencia de tipos cerámicos, muy difíciles de
estudiar.
Otros tipos definidos como almohades en
Almería, serían los “Alcadafes” de tipo
“C” como el que nos ha aparecido en nuestro pozo enlosado, fechado entre los
años 1.157 y 1.288 aproximadamente, llevándonos a un pleno siglo XIII, e
incluso con perduraciones en el siglo XIV (inicios), aunque seria más oportuno
no pretender identificar las cerámicas con estas denominaciones y utilizar
esencialmente un término puramente cronológico, pues en el caso concreto de
Ciudad Real puede aducirse que la mano de obra dedicada a las técnicas
alfareras seña indígena, posiblemente procedente de Alarcos y asentada en la nueva
villa uno vez se abandona paulatinamente la fortaleza a partir de la
reconquista de esta ciudadela en 1 .212 (inicios del XIII), por lo tanto se
vería afectada incidentalmente por los cambios políticos que alterarían
únicamente las directrices de las clases dirigentes.
Lo que sí es de observar como claro
signo de modernidad (siglo XII al XV), es la aparición del repié anular en los objetos
peninsulares y de los cuales tenemos constancia en nuestro hallazgos.
En espera de nuevos hallazgos, la
tipología de la cerámica medieval de Ciudad Real, de posible época islámica,
con una base cronológica suficiente, quedaría incluida con todas las reservas,
dentro de los siglos XIII al XV.
Como resumen de lo dicho anteriormente,
observamos que entre los materiales ciudarrealeños poseemos un punto de partida
cronológico y un punto final, marcado respectivamente la primera por la
reconquista de Alarcos por los cristianos en 1.212 y su posterior abandono, no
lográndose nunca su plena repoblación, y la segunda marcada por la aparición
del empedrado de nuestro segundo patio
en la casa del Ilustre Hernán Pérez del Pulgar, como fecha cercana a su posible
construcción, y que no estaría alejada tanto de su fecha de nacimiento en
1.451. Los muros y estructuras descubiertos en nuestros sondeos, serían como
poco contemporáneos a esta fecha, con posibilidad de pertenecer a restos de
hábitats anteriores del XII y muy posteriormente recubiertos por un segundo
nivel de patio, ya en los siglos XVI y XVII Y por necesidades especiales de habitabilidad
de la casona inicial, sufrió reestructuraciones de mayor envergadura. Así pues
entre 1.212 y 1.451- 1.531, puede quedar encuadrada toda la cerámica estudiada
de nuestro pozo. En determinados yacimientos cerrados como el pozo de la casona
de Hernán Pérez del Pulgar, es posible situar el momento de vigencia de los
mismos, pero del análisis estadístico no cabe obtener una completa seguridad
para datar aquellos tipos cerámicos que por el momento quedan fuera del cuadro
cronológico que se acompaña. No obstante damos estas fechas a modo de hipótesis
en espera de poder datar mejor al menos parte del depósito con la aparición de
una moneda de cobre, perteneciente a una Blanca de Bellón del Rey Juan II de
Castilla, en actual estado de restauración y que por cronología comparada, nos
fechará parte de este descubrimiento.
VI
CONCLUSIONES.
La documentación arqueológica estudiada
en las páginas precedentes supone, para el conocimiento de la historia
“Villarealeña”, un complemento de la documentación escrita de singular
importancia, documentación nueva, única, inédita y al alcance ya de cualquier
investigador.
Gracias a esta aportación documental
proporcionada por el depósito de materiales encontrados en la excavación del
“pozo enlosado” de la casona de Hernán Pérez del Pulgar y que podríamos definirla
como masiva y de principal importancia; el contexto socio-cultural y en parte
económico de los primeros pobladores de Villarreal, antes como Pozuelo de D. Gil
y después como noble y leal ciudad a la corona, se nos presenta bajo un nuevo
prisma, que, sin variar en esencia lo que conocíamos en torno a su desarrollo
político, (Hervás y Buendía 1914) nos ofrece unas aportaciones singulares para
el conocimiento del desarrollo del bagaje material y cultural de los Ciudarrealeños
en una época transcendental de su evolución histórica, los siglos XIII. XIV Y
XV... desde que se inicia el despoblamiento de Alarcos, en fecha posterior a su
reconquista 1212 (Delgado Merchán, 1907) (8), pasando por la feliz idea que concibió
Alfonso X de "crear una grand Villa e bona, e que consservasse, e tuviesse
entre todos por fuero, e que fuesse cabeza de toda aquella tierra”, en una de
sus aldeas (se refiere a posesiones de Alarcos) llamada “Pozuelo de D. Gil”, al
que hizo variar este nombre por el de Villa Real, otorgándole su carta puebla
el 7 de Febrero de 1253 (Carta Puebla 1253) (9).
Los documentos arqueológicos aparecidos,
parecen demostrar una relativa importancia de la cerámica califal tardía, procedentes
posiblemente de AL-Andalus y de zonas de Levante, de bastante uso común en
ambientes urbanos, lo que nos viene a probar que la inicial población de
Villarreal, al menos alguna parte, los pobladores que rellenaron este pozo, gozaban
de una posición económica holgada capaz de mantener unas corrientes de intercambio
de materiales de lujo que forzosamente tuvieron que proporcionar suficiente
rentabilidad a los mercaderes que cuidaban de mantener estas vías de
comunicación abiertas. En efecto, la Crónica de Alfonso X, consagra un capítulo
a la fundación de Villa Real, dotándola de privilegios y dádivas, haciendo
hincapié en todo momento en convertir el pobre lugar de Pozuelo de D. Gil en
grande y poderosa villa, dando a conocer el mejoramiento social que adquirirían
sus moradores y gozarían del Fuero de Cuenca y de numerosos y extensos términos
que le fueron agregados a la villa (Carta Puebla 1.253)... es más, sigue
diciendo que sus hidalgos no pagarían diezmo ni tributo alguno al Rey ni al
señor de la tierra ni a otro alguno ... "lo que impulsó a gente de la nobleza
de la época: caballeros de Calatrava, etc ... a residir en V. Real, lo que inútilmente
combatirán sus Maestres y Capitanes Generales”, sobre todo por la mayor
comodidad y holgura que les prestaba su crecido vecindario, además de sus inmunidades
y franquicias (Carta Puebla 1.253)... Aquí las crónicas de la época vienen
afirmadas por las excavaciones arqueológicas, al documentar hallazgos de
cerámica denominada de “lujo”, así como cantidad de restos alimenticios de alto
valor económico (cabra, oveja, caballo, vaca, etc.), lo que nos hace pensar en
la idea de que “Hidalgos o Caballeros”, se asentarían en las inmediaciones de
esta casa y utilizarían el “Pozo Seco” como depósito y basurero.
Desde el punto de vista socio-económico
considero que el material cerámico nos da unas posibilidades de investigación
nuevas, suficientes para incidir en la problemática de unos puntos que
considero fundamentales para el conocimiento del fenómeno cristiano morárquico
villarealense: primero una interdependencia político-cultural de las tierras
castellanas en un primer momento (S.XIII) Y conexiones íntimas en época algo
posterior, mediados del XIII y XIV con AL-Andalus y zonas limítrofes pese a que
las tensiones políticas propias de la pugna cristiano-musulmana no facilitara
estos contactos.
Segundo, cristianización y acatamiento a
la realeza, no sólo de la posible población autóctona, sino de la proveniente de
Alarcos y de todos los que se trasladan a esta villa atraídos por sus
exanciones y dádivas, aceptando no sólo un vehículo lingüístico y una fé, sino
un acatamiento total a la corona frente al poderío de unas órdenes militares.
Firme y tradicionalmente arraigados en la zona, esto se ve en la identificación
de piezas de utillaje doméstico que confirman las referencias proporcionadas
por las crónicas.
Tercero, creemos ver en su vajilla de
lujo, una conexión comercial fluida, no sólo entre tierras cristianas, sino con
tierras de AL-Andalus, en un momento en que la situación política no era la más
adecuada para un intercambio normal.
De momento el estado de la cuestión no
permite ampliar en demasía el tema, si bien las
investigaciones de nuestro “pozo” en este sentido, ofrece unas
magníficas perspectivas.
Constatamos la existencia de dos series
de cerámica: de lujo y común, utilizadas en ambientes domésticos no solo con
sus posibilidades económicas, sino de acuerdo con la función específica de la
serie. Así no es de extrañar el hallazgo de cerámicas comunes propias del
menaje de cocina o servicio o almacén en otras zonas de la excavación.
Dentro de la serie de posible lujo se
observa la existencia de piezas importadas de la zona de AL-Andalus y del
Levante español, zona de Murcia, etc... así como hemos documentado la gran
cantidad de elementos de vidrio, de momento sin determinar, prueba de unos contactos comerciales y de una
fluidez económica importante.
En las cerámicas comunes por el
contrario, creo necesario aventurar la hipótesis de poder rastrear los
verdaderos especímenes locales, donde a unas formas más o menos similares o
iguales, se aplican unas formas decorativas diferentes... observamos en la
medida que lo limitado del tiempo dedicado al estudio de los materiales nos
permite, un mayor número de perduraciones formales en cerámicas posteriores.
Posiblemente y siempre a modo de hipótesis, decir que en esta pervivencia de
formas tenemos una prueba de la existencia de una mano de obra alfarera de raíz
islámica que prolongará sus actividades en épocas posteriores, sobre todo
cuando hemos documentado restos deformes de cerámica mal cocida en el pozo,
como si hubiesen utilizado el pozo como testar donde arrojarían los
desperdicios del “alfar”.
Además se han documentado tres “Atifles·”o piececitas que a modo de soporte,
aguantan las piezas dentro del horno para que no se junten o se aplasten y se
mezclen o se peguen entre sí las piezas. También hemos documentado multitud de
objetos mal cocidos, deformes, escorias. etc... documento arqueológico de la
existencia de alfares propios en la época que nos ocupa.
Que la intervención cristiana presenta
un aspecto muy peculiar en parte de la evolución de la cerámica común
Villarrealeña es un hecho, no es de extrañar... pues la rápida re
cristianización llevada a cabo en un plazo breve (1 .212 Reconquista _+
Alarcos. 1.220 +_ abandono progresivo. 1.254 Fundación plena de Villareal por
Alfonso X), supuso por un lado la
superposición de un estado oligárquico que se apodera de la villa, introduciendo
costumbres algo diferentes, con la consiguiente ruptura total con el pasado introduciendo
técnicas y formas de tradición altomedieval cristiana, en un principio, y , a
fines del XIII, la proliferación de cerámicas de lujo catalanas y valencianas
en verde y manganeso, después en azul de cobalto, presentan sistemas
decorativos y temáticas totalmente diversas, aunque lógicamente deriven de
técnicas árabes.
Por otra parte, que la perduración
formal, se observa sobre todo en el menaje común, queda plenamente justificado
ya que parte de la mano de obra alfarera en la Villa real cristiana de los
siglos XIII-XIV, sería, posiblemente mudéjar o descendientes conversos, lo que
explicaría la persistencia de determinados tipos: jarras y jarritos y sus
series análogas, alcadafe, marmita, etc.
Ahora bien, aunque la mano de obra sean
conversos mudéjares, el estrato social que utilizara estos productos está
formado por los nuevos ciudadanos: hidalgos, colonos de Castilla e incluso
gente de las Ordenes Militares que atraídos por las dispensas idones de la realeza
para los pobladores de la villa se asientan en ella. Sus necesidades domésticas
van a tener diferentes gustos y por eso la decoración del momento islámico no
les guste o les resulte extraña y ofensiva, por lo que no es extraño aventurar que
la degradación decorativa e iconográfica que hemos encontrado en nuestros
materiales esté motivada por estos cambios sociales que marcan de una manera
clara el desarrollo socio-económico de C. Real en su época fundacional y Altomedieval.
De esta manera observamos cómo el
alfarero tradicional por excelencia, sigue fabricando piezas de tipología
tradicional, pero quitándole los elementos decorativos que no gustan a los nuevos
compradores.
Queda, pues, este trabajo, como punto de
partida para posteriores y nuevas investigaciones acerca del tema. En la memoria
de excavación de los sondeos de la casa de Hernán Pérez del Pulgar, creemos y
una vez finalicemos la excavación de su pozo, poder aportar nueva documentación
que afirme definitivamente este estudio y estas pre-conclusiones e hipótesis
que esbozamos en este artículo, realizado más como necesidad de presentar tan
ilustre hallazgo a la sociedad científica que como fruto de una elaborada y exhaustiva
labor de reflexión investigadora, que en breve plazo quedará subsanada en un 2º
artículo definitivo y, que como memoria definitiva de excavación de este depósito
arqueológico, pueda confirmar o por el contrario reestructurar de acuerdo a la
información obtenida con los nuevos hallazgos, nuestras opiniones sobre el tema.
Esperamos que este primer trabajo sobre
hallazgos arqueológicos en nuestra ciudad, suscite nuevas investigaciones de especialistas
sobre nuestra desconocida Época Medieval.
(4).- ROSELLO BORDOY, G. (1.978) “Ensayo
de sistematización de la cerámica árabe en Mallorca”.
(5).- SANTOS GENER, Samuell de, (1.952)
“Adquisiciones del Museo Arqueológico de Córdoba”. M. Arq. Prov. 11, 12 Madrid
1.952 pp. 41-44.
(6).- OCHOTORENA, Fernando “Cerámica
árabe de Pechina” M. Arq. Prov. 13 y 14 Madrid 1.952-53 pp. 126-134.
(7).- CAMPS CAZORLA, E. “Cerámica musulmana
de Málaga”. Adquisiciones del Museo Arq. Nac. 1.960-65. Madrid pp. 154-161.
(8).- DELGADO MERCHAN, L. (1 .907)
“Historia Documentada de Ciudad Real”.
(9).- CARTA PUEBLA, M.S. Bib. Nac. P.V.
3 nº 13 Archivo Municipal.
JUAN JOSE ESPADAS
PAVÓN
LICENCIADO EN
GEOGRAFÍA E HISTORIA: DIRECTOR DE LA EXCAVACIÓN DE LA CASA DE HERNAN PEREZ DEL
PULGAR.
REVISTA VILLA
REAL 1255 Nº 1. D. L.: CR -862- 1989.
sábado, 22 de diciembre de 2018
EL POZO DE LA CASA DE HERNAN PEREZ DEL PULGAR. UN DEPOSITO ALTOMEDIEVAL EN CIUDAD REAL (IV)
6.- TINAJA
Entre las cerámicas musulmanas, la tinaja
es el elemento primordial para el almacenaje (Rosello Op. Cit. 1.973). El material
recogido en la excavación del yacimiento respecto a esta forma, hasta el
momento es muy variado no sólo por la forma sino también por el
tamaño, que indican dos series perfectamente
delimitada: una de gran tamaño para almacenar grandes cantidades de excedentes
y otra de dimensiones algo más reducidas, de uso común y manejo más fácil, sin ningún
tipo de decoración y de factura tosca.
Observamos en los fragmentos rescatados,
un cuerpo panzudo, casi esférico, con base plana, a fin de asentarlo sobre cualquier
clase de terreno. El cuello no muy alto y de boca amplia.
No hemos documentado de momento ningún
asa en ellas. La funcionalidad que tendrían, lógicamente señala de almacenaje
de excedentes: grano, líquidos etc. En la actualidad, aún siguen empleándose
pervivencias de la tinaja en zonas rurales de nuestra comunidad autónoma, bien
para almacenaje de vino, aceite, agua o algún tipo de grano.
De entre los restos rescatados en
nuestros sondeos, hemos diferenciado al menos dos formas diferentes en este
grupo objetual.. (Fig 7. 3.4).
1.- Tinaja de cuerpo semiesférico y base
plana, de cuello bajo con amplio reborde ligeramente abultado, sin asas.
2.- Tinaja de cuerpo semiovoide y base
plana, cuello troncocónico invertido, borde ligeramente abultado.
Dentro de sus características técnicas
más notables (Roselló y Bordoy Op. Cit.) destaca la constatación de la
utilización de un barro bastante compacto que permite desarrollar paredes
gruesas (3 cms.) sobre todo en la tinaja descrita en primer lugar. En la tinaja
descrita en segundo lugar (de menor tamaño y mejor calidad) utilizan barro
rojizo, más consistente, de gran calidad, lo que permite que sus paredes sean más
delgadas y no proporcionen un elevado peso a la pieza, lo que la haría más
manejable. En estos 22 tipos de tinaja observamos como un bruñido en la
superficie, un tratamiento exterior sin decoración alguna pero con un bruñido y
alisado: por el contrario en las grandes tinajas (1ª) la superficie presenta un
barro granulado con abundante desgrasante que da a la superficie una textura
grosera y rugosa. Por lo general la tinaja aparece sin decorar, no obstante en
las de mayor tamaño, se ha observado una línea de zapadillo cerca del cuello, y
en las de menor tamaño, correspondiente a nuestro nº 2, es posible observar un
tipo de capa o engobe de color ocre-rojizo que abriría tanto el exterior como
el interior de la pieza a fin de impermeabilizarla y que su posible contenido
líquido no rezumara al exterior y se perdiese.
Como viene siendo habitual, el problema
de estos objetos viene cuando queremos darle una clara adscripción cultural, menos
mal que aparecen en un contexto cerrado, con una fecha "ante quem" y
que a priori datan parcialmente todos los objetos aparecidos en nuestro
"pozo". Así vemos no obstante que la cronología de la tinaja es
incierta, el ejemplar más somero, por su técnica de construcción, podría estar
a caballo entre los siglos XIII al XV, pero son tan pobres o nulos los motivos decorativos
que cualquier adscripción cronológica o cultural no deja de ser una mera
aproximación hipotética.
IV.-
LA FUNCION DE LAS CERAMICAS DE NUESTRO POZO
Habitualmente los criterios que se han
seguido a la hora de clasificar las cerámicas, Altomedievales, han tenido sólo
en nuestros aspectos morfológicos, estéticos o técnicos que nos han proporcionado
datos objetivos acerca de los mismos (BUENDIA NOGUERA. 1.985), ya que estos
aspectos aparecen en la pieza y permiten una descripción total y fiable del objeto.
Otra cosa es cuando se pretende hacer
una clasificación siguiendo criterios funcionales, referidos a la utilización a
la que eran destinados en el momento de su fabricación. En este caso, pretendemos
conocer el uso al que fue destinada la pieza en un momento y en un grupo humano
concreto. Es evidente que ya no nos movemos en la mera descripción de aspectos
intrínsecos de una pieza, sino en la manera particular de cómo un grupo humano
utilizaba un objeto cerámico.
Por el contrario, no pretendemos crear
ningún tipo de divisiones funcionales o clasificaciones, tanto en cuanto que hay
que tener presente aspectos morfológicos, técnicos y estéticos ya que la
interrelación de todas ellas permite, en la mayoría de los casos, determinar el
uso, o al menos los usos a los que no podían ser destinados los diferentes
objetos cerámicos. (BUENDIA NOGUERA M. 1.986).
Solamente queremos llamar la atención
sobre este problema, pues es notorio que ante las formas que admiten un amplio
y variado uso, no podemos llegar a conocerlos todos, pues cada gente genera un modo
particular de utilización. Así por ejemplo una comunidad rural menos
evolucionada en sus costumbres, podría dar una utilización más amplia a algunos
objetos cerámicos que una comunidad urbana: y lo mismo ocurre en comunidades de
distinta cronología... así vemos como la complejidad paro determinar el uso de
una pieza, es altamente significativo y no podemos clasificar a la ligera formas
cerámicas que nos hablen del funcionamiento ecosocial de esa gente, siendo
posible que la diferencia no exista en el tiempo, sino que sincrónicamente
pertenecen o modos de vida diferentes o modismos entre vida urbana y rural.
En el estudio de nuestro material, e
insistimos, de manera provisional hasta que no terminemos de vaciar el depósito
y de inventariar y clasificar todas sus piezas arqueológicas que encontremos,
hemos podido obtener una brevísima información que nos permite aunque sea a
"groso modo", obtener una clasificación complementaria y provisional
en razón a la posible "funcionalidad" de las piezas estudiadas y
enunciadas anteriormente. Coincidimos con las apreciaciones de ROSELLO BORDOY y
DE BUENDIA NOGUERA. 1.986, si bien en este primer intento de ver la cerámica
urbana de Ciudad Real en la época Medieval, no podemos ni queremos precisar
tanto como lo hacen ellos y sólo nos limitaremos a enunciar parte de nuestras
ideas y apreciaciones surgidas con su estudio, viendo algunos grupos
funcionales documentados en nuestro "pozo". (Roselló Bordoy. 1.978).
AJUAR DE VAJILLA.
Integrado por la series "
Ataifor". "Jarro". "Jarra" y "Jarrita".
"Jofaina". En un futuro, podremos incluir en este apartado, multitud
de cuencos, marmitas, cántaros y alguna alcuza u olla y que están apareciendo
muy fragmentados y que la escasez del tiempo para su estudio e inclusión en
este artículo, no nos permite de momento adelantar nada sobre su morfología y
tipología. Como característica especial de este apartado reseñar la aparición
de todos estos objetos, convendría (es decir vidriados) propia de una cerámica
de lujo de alto valor y posiblemente adscritos a un estrato social elevado, que
les permitirá deshacerse de ellos, tirarlos al poza reutilizado de basureros y
comprar otro. Esta constatación de clase elevada en el estrato social, viene también
definida por la cantidad de restos materiales de "vidrios", fondos de
objetos de vidrio y formas de momento imprecisas, así como la aparición de
algunas monedas y multitud ingente de huesos, proveniente muchos de ellos posiblemente
del consumo humano.
AJUAR DE COCINA.
Compuesto por la serie
"Cazuela". "Orza" y alguna "Jarra" o
"Alcuza" sin vedrío de momento en etapa de restauración y sin
delimitar muy mucho su tipología. No hemos documentado una decoración
exhaustiva en estos objetos. O bien no existe, o se limita a algo de vidriado,
pero informe o incompleto. Pese a su menor valor, su funcionalidad hace que el
grupo sea considerado como elemento común a todos los estratos sociales.
AJUAR DOMESTICO.
Compuesto en nuestro grupo de momento
sólo por un gran " Alcadafe" o "Lebrillo" y fragmentos
incompletos de una gran "Cántara", de carácter común y amplia difusión en todo
tipo de ambientes sociales.
AJUAR AGRICOLA.
Muy ampliamente representada en nuestra
muestra por los “Arcaduces”. Según algunos autores no constatado en el ámbito
urbano y localizado únicamente en yacimientos de carácter rural. (ROS EllO
BORDOY. 1.976) lo que unido a la aparición de multitud de restos óseos (óvido.
bóvido y ovicóprido) nos hacen pensar en el posible carácter rural de este
depósito, pudiendo ser parte integrante de una alquería, casa de campo o casona
de la ciudad con mucho espacio alrededor de la casa para la cría de ganado.
AJUAR DE ALMACENAMIENTO.
Compuesto por distintos tipos de tinajas
y “Tinajones”, elementos por otra parte característicos para guardar
excedentes, las grandotas panzudas y de grandes dimensiones, difíciles de
manejar, serían por lo general inamovibles para almacenar grano o liquido, las de dimensiones más pequeñas, con
tratamiento de la superficie al interior, podrían posiblemente almacenar líquidos,
para evitar su derrame o rezume. Algunos tipos de jarra, también pueden
incluirse dentro de este ajuar de almacenamiento, sobre todo por facilitar el transporte
de una tinaja a otra, o para servir directamente el liquido, agua, vino, leche,
etc ... Este objeto puede tener cabida en varios ajuares, según la decoración,
etc: cocina, servicio despensa ...
JUAN
JOSE ESPADAS PAVÓN
LICENCIADO
EN GEOGRAFÍA E HISTORIA: DIRECTOR DE LA EXCAVACIÓN DE LA CASA DE HERNAN PEREZ
DEL PULGAR.
REVISTA
VILLA REAL 1255 Nº 1. D. L.: CR -862- 1989.
viernes, 21 de diciembre de 2018
EL POZO DE LA CASA DE HERNAN PEREZ DEL PULGAR. UN DEPOSITO ALTOMEDIEVAL EN CIUDAD REAL (III)
3.-
JOFAINA.
Este elemento cerámico, en palabras de
Roselló, podría ser considerado como una reducción del ataifor a una escala
menor (ROSELLO Op. Cit. 1.978), sin embargo es observable que su menor tamaño
impide dar a la pieza la funcionalidad propia del Ataifor, pero sí es de
destacar que ambos tienen similares características técnicas.
Estudio Tipológico: La jofaina o escudilla (3)
aparecidas en nuestro pozo, consiste en un cuenquecito o taza de tamaño reducido
de paredes curvas, con un repié anular y boca abierta con bordes de perfil
vueltos hacia afuera. Aparece con cobertura vítrea. Puede corresponder según el
estudio tipológico de perfiles, a un tipo B de la tipología cerámica de Roselló
(1.978), además la cobertura vítrea en blanco lechoso transparente se
generaliza en su forma B.
Funcionalidad: Funcionalmente se
utilizaría como taza o cuenco para beber, dado que su reducido tamaño impide
dedicarlo para comer, salvo que hubiera sido utilizado para servir pequeñas
viandas o frutas. (Fig.6.3).
4.-
ALCADAFE
También conocido con el sobrenombre
popular de "Lebrillo" o "Dornillo": nos ha aparecido entre
el material rescatado de nuestro pozo.
Descripción: Es una vasija de gran
tamaño de forma troncocónica invertida, de base amplia y plana: sus paredes son
rectas y boca muy abierta al exterior y siempre mayor que la base. Pertenece al
ajuar de cerámica común y aparece sin vidriar, sus dimensiones son 52 cms de
diámetro por 22 cms de alto.
Funcionalidad: Debido a su perduración
en las cerámicas medievales y cristianas e incluso modernas (ROSELLO 1.978 y
LLUBIA MUNIBE 1.967) podemos pensar que su funcionalidad esencial sería la de
receptacular para lavar (vajilla o ropa) o con el tipo III de Roselló. (Rose
lió Bordoy. Op. Cit.).
2.- JARRO. JARRITO y sus variantes.
- Función:- En este apartado incluimos
algunas piezas cerámicas que nos han aparecido en el yacimiento, en el vaciado
de su pozo... es un material que por su tamaño y forma dan una tipología
variadísima, si bien como apunta BAZZANA y GUICHARD (1978) presenta una
dedicación muy definida como receptáculo de líquidos (2).
La posible conexión entre jarra y jarro,
queda diferenciada por el número de asas, 2 o más en la jarra y una en el
jarro, además la aparición de piquera o de pico en el lado opuesto al asa
indica claramente su carácter de vaso escanciador. Queda clara la función de
los jarros con pico para escanciar el liquido, los pequeños podrían servir para
el trasvase de una tinaja o jarra al vaso o a un receptáculo menor (Bordoy Roselló
1978).
- Descripción:- El jarro es una vasija
de cuerpo globular o abombado, con base plana, más estrecha que el cuerpo, con
cuello diferenciado, más o menos ancho, con reborde en torno a la boca, con una
única asa y la inclusión de una piquera en el borde, más o menos grande en la
parte superior del cuerpo de la vasija. Su variedad tipológica es muy grande
(LLUBIA. MUNNE. Luis Mª 1967).
- Estudio tipológico.- El encuadre
tipológico de las piezas que se estudian dentro de la serie es difícil por
cuanto la distinción entre jarro y jarrito tiene que hacerse a partir de la altura
y esta circunstancia ha sido fundamental en los hallazgos aparecidos en nuestro
pozo. Hemos documentado de momento dos elementos diferenciados por su tamaño y
altura (Fig. 5. 1 y 2). Podemos considerar los 11 o 12 cms. de altura del
jarrito, como pauta de diferenciación frente a los casi 18 cms. de altura del JARRO,
consciente de todas las dificultades que entraña la adopción de este criterio.
Las variantes identificadas pueden ser
muchas, pues de momento continuamos con la excavación del "pozo de Hernán
Pérez del Pulgar" y posiblemente en nuevos hallazgos la complejidad se
acentúe.
La mayoría de las piezas estudiadas en
este trabajo pertenecen a la cerámica de uso común, apareciendo en ocasiones
ejemplares más o menos identificables de gran belleza y que merecen destacarlos
de entre el conjunto recuperado.
Entre
los ejemplares aparecidos, asignables a estos dos tipos, tenemos:
1.- El jarro propiamente dicho (fig.
5.1) vaso de servicio para escanciar líquidos, con cuello alto de labios
abiertos, asa única, cuerpo abombado, con base plana ligeramente diferenciada
con decoración vidriada, verde, al interior, e incompleta al exterior, con cuello
ligeramente diferenciado algo estrangulado en la base, asa de cinta que arranca
directamente del borde y muere en la línea de carena del cuerpo, con pitorro no
apreciable por estar la pieza rota en ese lado del borde y faltarle parte del borde.
De señalar es que han aparecido
bastantes fragmentos de jarros de pié plano que pueden identificar otras piezas
de momento no estudiadas.
2.- Entre los jarritos, solamente se ha
identificado un ejemplar vidriado al interior e incompleto al exterior, de
cuerpo abombado, sin repié, de base plana, cuello circular alto, con asa
recubierta parcialmente de vidrio (Fig.5.2). Este ejemplar es único, pero han
aparecido fragmentos que posiblemente pueden identificar piezas similares
incompletas.
3.-
JOFAINA.
Este elemento cerámico, en palabras de
Roselló, podría ser considerado como una reducción del ataifor a una escala
menor (ROSELLO Op. Cit. 1.978), sin embargo es observable que su menor tamaño
impide dar a la pieza la funcionalidad propia del Ataifor, pero sí es de
destacar que ambos tienen similares características técnicas.
Estudio Tipológico: la jofaina o
escudilla (3) aparecidas en nuestro pozo, consiste en un cuenquecito o taza de
tamaño reducido de paredes curvas, con un repié anular y boca abierta con
bordes de perfil vueltos hacia afuera. Aparece con cobertura vítrea. Puede
corresponder según el estudio tipológico de perfiles, a un tipo B de la tipología
cerámica de Roselló (1.978), además la cobertura vítrea en blanco lechoso
transparente se generaliza en su forma B.
Funcionalidad: Funcionalmente se
utilizaría como taza o cuenco para beber, dado que su reducido tamaño impide
dedicarlo para comer, salvo que hubiera sido utilizado para servir pequeñas
viandas o frutas. (Fig.6.3).
4.-
ALCADAFE
También conocido con el sobrenombre
popular de "lebrillo" o "Dornillo": nos ha aparecido entre
el material rescatado de nuestro pozo.
Descripción: Es una vasija de gran
tamaño de forma troncocónica invertida, de base amplia y plana: sus paredes son
rectas y boca muy abierta al exterior y siempre mayor que la base. Pertenece al
ajuar de cerámica común y aparece sin vidriar, sus dimensiones son 52 cms de
diámetro por 22 cms de alto.
Funcionalidad: Debido a su perduración
en las cerámicas medievales y cristianas e incluso modernas (ROSELLO 1.978 y LLUBIA
MUNIBE 1.967) podemos pensar que su funcionalidad esencial sería la de
receptacular para lavar (vajilla o ropa) o para almacenar agua o para Lavarse,
etc. (Fig.7.1.2).
El alcadafe rescatado del vaciado de
nuestro pozo, es de factura bastante cuidada, hecho con barro rojizo de alta
calidad, muy compacto a causa de su
cochura bastante perfecta.
Como apuntábamos anteriormente, es de
forma troncocónica de gran tamaño 52 por 22, el reborde presenta un perfil cuadrangular
al exterior que conforma la boca. El nuestro, al ser un alcadafe sensiblemente
grande, aumenta el grosor de sus paredes. El ejemplar estudiado, muestra una
decoración a base de marcas incisas en el borde del Alcadafe, también forma un
friso en la parte exterior de las paredes.
Por el momento es imposible fechar con
cierta seguridad estas piezas. Su perduración hasta tiempos modernos hace que su
adscripción cronológica sea muy difícil; en yacimientos cerrados como el pozo
de la casa de H.P. del Pulgar, cabe situarlos entre los siglos XIII al XV.
5.-
ARCADUZ
En el depósito de la casa de Hernán
Pérez del Pulgar, en su pozo enlosado, el arcaduz de noria es uno de los elementos
más ampliamente representados, pues ha sido posible localizar tres de pequeño
tamaño, 9'2 por 6'4 más o menos, en perfecto estado de conservación (dos algo
fragmentados pero restaura bies) y otro de mayor tamaño._+ 29 por 16cms. Aparte
se han localizado restos de otros dos correspondientes a este último de mayor
tamaño, incompletos, pero con suficiente base para establecer su perfil.
Descripción: Se trata de una pieza de
forma acampanada invertida, ovoide y cuello acampanado con estrangulamiento
entre ambas partes para facilitar el ajuste a la rueda de la noria, formada con
las estrías perfectamente visibles en el interior y exterior de la misma, con
un estrangulamiento en la parte superior que marca el inicio de la boca y que
le da a su vez esta forma de arco ojival o semiacampanado invertido, bastante amplia, de labios redondeados. La base es
aguzada y presenta una especie de punta, en pezón o mamelón saliente. No presenta
agujero alguno como señal o normal, por lo que pensamos serviría para almacenar
y sacar agua de este pozo (Fig. 4.2).
(3).- El significado reciente de
jofaina, se aplica a una pieza de tamaño mayor utilizada para lavarse, en contradicción
con la forma de diminutivo que tiene la palabra originaria según Bordoy.
JUAN JOSE ESPADAS
PAVÓN
LICENCIADO EN
GEOGRAFÍA E HISTORIA: DIRECTOR DE LA EXCAVACIÓN DE LA CASA DE HERNAN PEREZ DEL
PULGAR.
REVISTA
VILLA REAL 1255 Nº 1. D. L.: CR -862- 1989.
jueves, 20 de diciembre de 2018
EL POZO DE LA CASA DE HERNAN PEREZ DEL PULGAR. UN DEPOSITO ALTOMEDIEVAL EN CIUDAD REAL (II)
Con todo el material aparecido hasta el
momento, nos ha sido posible sentar a “grosso modo” unas bases esquemáticas
para el estudio de la cerámica utilizada en C. Real durante los siglos XIV y XV
y posiblemente anteriores; con una documentación suficientemente amplia ya que
la variedad de tipos, sistemas decorativos y números de piezas, puede permitirnos
algo más que un simple inventario de formas.
Oe esta manera y basándonos en lo que
otros investigadores están realizando y llevando a cabo en la naciente historiografía
arqueológica medieval. (sobre todo tipología cerámica) ROSELLO BORDOY G. 1.978.
BAZZANA. P.1.978. CAMPS CAZORLA. E. 1.942. LLUBIA. L.M. 1.967. MAESTRE. V.
1.971. BUENDIA NOGUERA. 1.986 hemos tratado de sentar un precedente en el
estudio de los depósitos arqueológicos cerrados que pueden aparecer en nuestro subsuelo
ciudarrealeño y desde este artículo instamos a que las excavaciones urbanas en
C. Real cada día vayan a más y así poder rellenar ese vacío cultural que sobre
los siglos XIII al XV encontramos en ciertos estudios más o menos eruditos con
breves alocuciones a lo que fue Villareal o el Pozuelo de D. Gil, pero sin base
científica sobre la que asentarse.
Ante este vacio historiográfico de
estudios tipológicos sobre la cerámica medieval urbana en C. Real y tomando
como base estudios de vanguardia realizados en otra parte de nuestro subsuelo
patrio, nos planteamos unas directrices de investigación que se puede dividir
en dos aspectos (Roselló Bordoy. 1.976).
1.- Tipología de las piezas encontradas,
haciendo inca pié en su aspecto funcional.
2.- Cronología.- Problema de las
perduraciones formales.
l.- Tipología de las piezas cerámicas
tanto sin decoración como decoradas, en vistas a obtener una clasificación
adecuada tanto a su funcionalidad (uso y utilización que tuvo) o a su valor
material de la cerámica (de uso común, lujo o cocina, almacenaje). Todo el
material cerámico que ha aparecido en nuestros sondeos, y sobre todo el del “pozo”,
ha sido clasificado según la tipología de Roselló Bordoy, según propone en su
obra Ensayo de sistematización de la cerámica árabe en Mayorca. 1.978, no
obstante somos conscientes de la escasez de estudios sistemáticos y tipológicos
de la cerámica medieval, hoy en día en estado embrionario, si bien creemos que
la sistematización propuesta por ROSELLO, pueda ayudarnos a comprender de una
manera bastante clara la adscripción a tal o cual tipo y sobre todo su
terminología y nombre propio del objeto.
2.- Cronología: las diferentes formas
cerámicas halladas en nuestros sondeos, se escalonan a lo largo de un período
bastante largo, que nos ocupa desde el abandono paulatino de Alarcos y la
ocupación de la zona del antiguo Pozuelo de D. Gil, ya en pleno S.XIII hasta la
fundación de la casa palacio de Hernán Pérez del Pulgar en el XV, si bien es
preciso matizar lo más exactamente posible la adscripción cronológica de las
diversas formas localizadas y sus sistemas decorativos (Rosello Bordoy G.
1.978).
Existe pues una secuencia histórica de
más de tres siglos de cerámica seudo árabe en "Villareal”, permitiéndonos
lanzar la hipótesis de que determinadas formas se fabrican en el núcleo urbano
planteándonos con ello la posibilidad de obtener una cerámica importada por vía
comercial y una cerámica local, si bien de momento no han aparecido hornos de
alfarero en ningún lugar de la ciudad (1) y no hay manera de obtener una
absoluta seguridad.
III.-
CATALOGO DESCRIPTIVO (TIPOLOGICO FUNCIONAL)
1.- ATAIFOR
- Definición: “es un recipiente de barro
cocido, boca amplia, paredes altas, bordes más o menos diferenciados con solero
cóncavo, las variantes que se pueden determinar en cuanto a la forma de sus
perfiles, vienen impuestos generalmente por el diferente trazado de sus paredes
y formas de los bordes”.
- Función: El diámetro de la boca y la
altura de las piezas pueden definir su función utilitaria. Las piezas grandes
podrían ser fuentes o ensaladeras (ROSELLO BORDOY. G. 1.978), por el contrario
el aparecido en el pozo de la casa de Hernán Pérez del Pulgar, con diámetros de
+ _ 12 cms. (Fig. 4) servirían de platos. Parece ser y según estudios
tipológicos sobre los ataifores realizados hasta la fecha (ROSELO BORDOY. G. 1.978.
NAVARRO PALAZON. 1.986) parece estar claro que este tipo de ejemplar cerámico tuvo
en los ajuares caseros de los musulmanes una singular importancia.
En cuanto a su calificación es preciso
considerarlos como parte integrante de vajillas de lujo ROSELO 1.978), pues en
las piezas aparecidas en estos sondeos estratigráficos (completas o fragmentos
que aportan suficientes datos poro reconstruir su perfil), hemos documentado
que se le aplicó un barniz vítreo y algunos fueron decorados de una manera
cuidadosa, circunstancia que no se observa en el resto de la vajilla de uso
común, si descontamos alguna jarra o jarrita o alguna jofaina aparecida.
-Estudio Tipológico: La tipología de los
ataifores hallados en los sondeos estratigráficos de la casa “Hernán Pérez del
Pulgar” y en especial los dos elementos aparecidos en el pozo del patio del
patio de caballerizas, presentan en cuanto a la disposición de sus perfiles
unas diferencias estructurales muy acusadas en lo tocante a la forma de las
paredes, su disposición y enlace con el solero de la pieza y perfil de los
bordes, incluso observamos diferencias también en la base uno, con un repié y
el otro plano:
1.- Se pueden describir como un plato de
pequeño tamaño de boca estrecha con diámetro de + 12 cms. y una altura de + 4 a
6 cms.
Sus paredes son rectas, no muy altas y
dirigidas ligeramente hacia fuera, con un reborde exterior por lo general de
perfil redondeado, exvasado al exterior. El solero o base adopta una forma
ligeramente curva. Este ataifor, no presenta repié, por el contrario su base es
plana y puede pertenecer a una sub-variante del Ataifor tipo II de Roselló
(Roselió. Op. Cit.) y aunque visto la actualidad sobre la cerámica de origen musulmana
en estado embrionario de momento, considero prematuro su adscripción a tal o
cual tipo, si bien reseñar su existencia y documentación.
II.- El ataifor que corresponde a este
número, es un plato de paredes finas, curvas, altas, sin rebordes,
caracterizándose por una disminución de espesor en la parte superior de las
paredes. Es un tipo cuenco con repié. Correspondería posiblemente con el tipo
III de Roselló. (Roselló Bordoy. Op. Cit.).
2.- JARRO. JARRITO y sus variantes.
- Función:- En este apartado incluimos
algunas piezas cerámicas que nos han aparecido en el yacimiento, en el vaciado
de su pozo... es un material que por su tamaño y forma dan una tipología
variadísima, si bien como apunta BAZZANA y GUICHARD (1978) presenta una
dedicación muy definida como receptáculo de líquidos (2).
La posible conexión entre jarra y jarro, queda diferenciada por el número de asas, 2 o más en la jarra y una en el jarro, además la aparición de piquera o de pico en el lado opuesto al asa indica claramente su carácter de vaso escanciador. Queda clara la función de los jarros con pico para escanciar el liquido, los pequeños podrían servir para el trasvase de una tinaja o jarra al vaso o a un receptáculo menor (Bordoy Roselló 1978).
- Descripción:- El jarro es una vasija
de cuerpo globular o abombado, con base plana, más estrecha que el cuerpo, con
cuello diferenciado, más o menos ancho, con reborde en torno a la boca, con una
única asa y la inclusión de una piquera en el borde, más o menos grande en la
parte superior del cuerpo de la vasija. Su variedad tipológica es muy grande
(LLUBIA. MUNNE. Luis Mª 1967).
- Estudio tipológico.- El encuadre
tipológico de las piezas que se estudian dentro de la serie es difícil por
cuanto la distinción entre jarro y jarrito tiene que hacerse a partir de la altura
y esta circunstancia ha sido fundamental en los hallazgos aparecidos en nuestro
pozo. Hemos documentado de momento dos elementos diferenciados por su tamaño y altura
(Fig. 5. 1 y 2). Podemos considerar los 11 o 12 cms. De altura del jarrito,
como pauta de diferenciación frente a los casi 18 cms. de altura del JARRO,
consciente de todas las dificultades que entraña la adopción de este criterio.
Las variantes identificadas pueden ser
muchas, pues de momento continuamos con la excavación del “pozo de Hernán Pérez
del Pulgar” y posiblemente en nuevos hallazgos la complejidad se acentúe.
La mayoría de las piezas estudiadas en
este trabajo pertenecen a la cerámica de uso común, apareciendo en ocasiones
ejemplares más o menos identificables de gran belleza y que merecen destacarlos
de entre el conjunto recuperado.
Entre los ejemplares aparecidos,
asignables a estos dos tipos, tenemos:
1.- El jarro propiamente dicho (fig.
5.1) vaso de servicio para escanciar líquidos, con cuello alto de labios
abiertos, asa única, cuerpo abombado, con base plana ligeramente diferenciada
con decoración vidriada verde, al interior, e incompleta al exterior, con cuello
ligeramente diferenciado algo estrangulado en la base, asa de cinta que arranca
directamente del borde y muere en la línea de carena del cuerpo, con pitorro no
apreciable por estar la pieza rota en ese lado del borde y faltar1e parte del borde.
De señalar es que han aparecido
bastantes fragmentos de jarros de pié plano que pueden identificar otras piezas
de momento no estudiadas.
2.- Entre los jarritos, solamente se ha
identificado un ejemplar vidriado al interior e incompleto al exterior, de
cuerpo abombado, sin repié, de base plana, cuello circular alto, con asa
recubierta parcialmente de vidrio (Fig.5.2). Este ejemplar es único, pero han
aparecido fragmentos que posiblemente pueden identificar piezas similares
incompletas.
(1).- De haber salido a la luz, no han
sido documentados, posiblemente hubiesen sido destruidos y tapados por las
máquinas excavadoras, al hacer las cimentaciones de las casas modernas.
(2).- Al menos en cuanto a su función
primaria, pues con las piezas de tamaño reducido, su función puede extenderse a
muchos otros usos, tales como preparar infusiones, calentar líquidos, o como
vaso para beber.
JUAN
JOSE ESPADAS PAVÓN
LICENCIADO
EN GEOGRAFÍA E HISTORIA: DIRECTOR DE LA EXCAVACIÓN DE LA CASA DE HERNAN PEREZ
DEL PULGAR.
REVISTA
VILLA REAL 1255 Nº 1. D. L.: CR -862- 1989.
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