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jueves, 7 de marzo de 2019

NUEVA PARROQUIA EN LA CAPITAL



Desde ayer funciona en la capital una nueva parroquia dedicada, como titular, al Apóstol San Pablo, con domicilio en la antigua Casa Sindical, Bernardo Balbuena, 3. Con ésta, son dos las erigidas en este mismo año. Ambas han sido desmembradas de la antigua parroquia de Nuestra Señora del Prado (Merced). Los límites de la nueva demarcación parroquial se extienden hasta la calle Morería y Juan II, por el norte; Avenida de los Mártires (desde la confluencia con Juan II, y sólo la acera de los números pares) por el este y sur; Ronda de Alarcos (números pares), hasta la confluencia con Morería, por el oeste y suroeste.

Alguien podría preguntar el por qué de más parroquias en Ciudad Real, siendo así que la población, aunque se haya movido cambiando de barrio o de bloque, no ha crecido notablemente en los últimos años.

No nos vale del todo la respuesta, si la apoyamos en la comparación con otros servicios y establecimientos que se han multiplicado, buscando las nuevas edificaciones. Porque hacia estos otros servicios existe una fuerte demanda en nuestra sociedad por aquello del consumo; para lo religioso, quizá no podamos ser tan optimistas como para afirmar que ha aumentado la demanda y el consumo.


Sin embargo, sí hay que confesar que ha crecido la indigencia, y, por lo mismo, la necesidad de plantearse, pastoralmente, una evangelización más cercana y familiar, una acción de la Iglesia casi doméstica, a nivel de bloque y barriada, donde se cuece la vida de familia, fermento de toda sociedad, sobre todo y especialmente de la Iglesia, Pueblo de Dios, comunidad de los que creen en Jesucristo, familia dé los hijos del Padre común.

Y la parroquia quiere ser eso: un hogar, una familia, una comunión viva de los cristianos, nutrida por la profesión de fe en un mismo Señor, la participación en unos mismos Sacramentos, y el testimonio de un mismo amor en el servicio al un mundo cercano y concreto. "La parroquia· -dice el Concilio Vaticano II- ofrece modelo clarísimo del apostolado comunitario, porque reduce a unidad todas las diversidades humanas que en ella se encuentran y las inserta en la universalidad de la Iglesia...". (Decreto sobre el apostolado de los seglares, número 10). Todo ello sostenido por un fuerte sentimiento de  pertenencia y solidaridad).


Es cierto que los vínculos de pertenencia están experimentando una transformación singular en la civilización urbana, donde ni el abolengo de familia, ni la afinidad profesional, ni la demarcación territorial u otras circunstancias, más propias del mundo y la civilización rural, pueden presentarse como marcos de referencia preferentes para el gremio o la asociación. Sin embargo, allí donde se establecen y arraigan las familias, allí hay que seguir pensando en edificar la Iglesia, en hacer que surja y madure la comunidad cristiana, como clima el  más adecuado para la iniciación primera en los caminos de la fe, y como cédula germinal de otras comunidades cristianas y apostólicas, que surgirán al ritmo de la vida y llevarán el compromiso evangélico a los ambientes.

Incluso el aprendizaje y la experiencia de esa mayor presencia y participación de los laicos en la gestión pastoral de la Iglesia como Pueblo de Dios, hay que ensayarlos desde esa realidad básica, fundamental, que es la parroquia. “Acostúmbrense los seglares –dice el mismo Concilio en el lugar citado- a trabajar en la parroquia íntimamente unidos con sus sacerdotes; a presentar a la comunidad de la Iglesia los problemas propios y del mundo y los asuntos que se refieren a la salvación de los hombres, para examinarlos y solucionarlos conjuntamente, y a colaborar según sus posibilidades en todas las iniciativas apostólicas y misioneras de su familia eclesiástica”.

Todo esto obliga a multiplicar el número de parroquias, que permitan no solo ni principalmente la proximidad geográfica de los servicios religiosos para el “cumplimiento”, sino el clima y acercamiento afectivo, imprescindible para una vida familiar y comunitaria.

Diario Lanza, 12 de octubre de 1973, páginas 4 y 5.


miércoles, 6 de marzo de 2019

EL 17 DE JULIO DE 1950 SE INAUGURÓ LA CASA SINDICAL EN LA CALLE BERNARDO BALBUENA


Imagen del Centro de Estudios de Castilla La Mancha https://www.flickr.com/photos/ceclm/collections/

Continuando con el repaso de las edificaciones de la calle Bernardo Balbuena, hoy me voy a detener en el edificio que alberga la escuela de adultos “Antonio Gala”, y la Parroquia de San Pablo, y que nació en 1950, como sede provincial de la Casa Sindical.

El edificio de tres alturas fue diseñado por el arquitecto D. Luis Gamir Prieto, Jefe Nacional de los Asesores y Arquitectos de la Obra Sindical del Hogar y Arquitectura, siendo inaugurado el 17 de julio de 1950,  por el Delegado Nacional de Sindicatos, señor Sanz Orrio, y bendecido por el Vicario General de la Diócesis, D. Aurelio Gómez Rico, quien entronizó a la imagen del Corazón de Jesús.

Con el paso de los años el edificio se fue transformando en Casa de San Pablo, Centro Diocesano de Apostolado Seglar en 1973, en sus bajos se instalaría la Parroquia de San Pablo también en 1973, y en los años ochenta del pasado siglo comenzaría a funcionar como escuela de adultos.


martes, 5 de marzo de 2019

MÁSCARAS INFANTILES


Revista Vida Manchega. Año VIII, Nº 225, Ciudad Real 5 de marzo de 1919

lunes, 4 de marzo de 2019

VARIOS ASPECTOS GRÁFICOS DEL CARNAVAL DE 1919 EN EL PARQUE DE GASSET


Tribuna del jurado y público

Aspecto parcial del parque

Tribuna del Gran Casino de Ciudad Real

Coche engalanado del señor Herencia

Tilburi del Sr. Bernabeu figurando un balandro

Los niños de D. Carlos Morales a cuya hija Encarnita le fue concedido el primer premio de máscaras a pie y niña de D. Fidel Manzanares que obtuvo el segundo premio

Aspecto parcial del paseo

En la última tarde el tílburi del Sr. Bernabeu fue adornado de distinto modo muy original

Revista Vida Manchega. Año VIII, Nº 225, Ciudad Real 5 de marzo de 1919

domingo, 3 de marzo de 2019

EL CARNAVAL DE HACE UN SIGLO EN LA REVISTA VIDA MANCHEGA



CARNAVAL GROTESCO. COMENTARIOS A LA FIESTA

Ha habido un paréntesis en la crisis nacional.

El pueblo que, muriendo de hambre, se sintió justiciero, ha olvidado unos días sus rencores y ha dado rienda suelta a una alegría desenfrenada. Se nos antoja como una paradoja macabra el carnaval de este año; no lo imaginamos como una danza loca de famélicos, poseídos de lujuria y embriaguez, -pálida la faz por la anemia, inyectados los ojos por el latigazo del sexo- alredor de una bacante trémula de lascivia.


A no haberlo visto dudaríamos de la verdad del cuadro. Y, ante la evidencia de esta realidad, nos maravilla la exuberancia de energías de este pueblo, que sabe reír a la miseria y a la muerte, como aquellos otros españoles de la corte de Nerón que se llamaron Lucano y Séneca.

Y nosotros—españoles al fin,—obrando como tales, damos de lado a los halagos, que una actualidad trascendente nos brinda y dedicamos este número al carnaval.


Pasó ya, la loca caravana de la alegría. Hundióse en los abismos misteriosos del pasado, el cortejo de Momo y aun queda como un eco, la sonoridad cascabelera de la farándula. Huyó la alegría y nos queda pesadumbre en el ánimo; la magna pesadumbre de lo irremediable, la atroz melancolía de la impotencia ante el Tiempo, que pasa humillándonos en el vencimiento.

Recordamos Pierde la realidad la rudeza de los hechos y toma suavidades de terciopelo en la penumbra del recuerdo. Y este recuerdo del antruejo que pasó, rima mejor –perdida su estridencia- con nuestra sensibilidad.


Hacía dos años que no habíamos visto el carnaval en nuestro pueblo y vinimos este año a pasar las Carnestolendas entre los paisanos. Guardábamos un amable recuerdo de la fiesta grosera, en la que fuimos tan groseros como los demás cuando actores, tan aburridos cuando espectadores. Y sin embargo, añorabamos en la ausencia el carnaval del pueblo con sus mascarones astrosos, sus bromas soeces, sus borrachos eructadores. Queríamos recordar los días alegres del bachillerato, en que cubríamos nuestro rubor con una máscara para hablar con la novia niña. En nuestra evocación surgía la imagen de la calle clásica, albergue tradicional de la fiesta; la calle legendaria, que queda todavía perfume de romance viejo de moros: la calle de Morería. Rompía el encanto de su silencio apacible, la gárrula muchedumbre abigarrada, el estridor de los cencerros de un pastor, enmascarado con los atributos de su ganado, la risa alborotadora de las mujerzuelas vestidas de colorines, que escapaban de los cubiles prostibularios a lucir los encantos, ajados por el abuso, en busca de galán; la burda comparsa de bárbaros cantando coplas de aviesa intención y rima deplorable; el serlo personaje mudo que hace reír con sus muecas a la párvula concurrencia, el carro de borrachos adornado de pámpanos.


Este año hemos encontrado una inesperada sorpresa Ciudad Real ha dado una prueba de buen gusto celebrando la fiesta carnavalera en el paseo de Alarcos. No hay sitio más a propósito en nuestra ciudad para un carnaval artístico, como el de este año. Nuestras damitas—tan simpáticas y tan animadas como todos los jóvenes, pese a algunos pesimistas—nuestras lindas paisanas, han prestado a la fiesta el encanto de su gallardía; ellas dieron la nota alegre y elegante tripulando las carrozas.


Ha sido el pasado un bello carnaval.

Un carnaval grato al que también el tiempo ha prestado hermosura con su bonanza primaveral y con un sol abrileño que aumentó la alegría y el entusiasmo.


Y sin embargo, nosotros hemos sentido la nostalgia de la calle tradicional, sucia y antiestética, que guarda todavía el prestigio legendario de un viejo romance morisco.

Alberto Gª López.

Revista Vida Manchega. Año VIII, Nº 225, Ciudad Real 5 de marzo de 1919


sábado, 2 de marzo de 2019

FALLECE EL X OBISPO-PRIOR DE LA ÓRDENES MILITARES, D. RAFAEL TORIJA DE LA FUENTE


D. Rafael Torija antes de ser consagrado Obispo en la Catedral de Toledo el 14 de diciembre de 1969

Al clarear el día 2 de marzo de 2019 ha fallecido monseñor Rafael Torija de la Fuente, obispo emérito de Ciudad Real, a la edad de 91 años. Durante 27 años fue el obispo de nuestra Iglesia de Ciudad Real. Tomó posesión el 6 de noviembre de 1976 y fue aceptada su renuncia por el papa san Juan Pablo II el 20 de marzo de 2002. Desde su jubilación, hace 16 años, don Rafael  ha continuado viviendo entre nosotros, en la casa sacerdotal. Sumados ambos períodos, ha compartido casi la mitad de su vida, 46 años, con nosotros.

El Cardenal D. Enrique Tarancón, en el momento de consagrar Obispo a D. Rafael en 1969

Monseñor Rafael Torija de la Fuente nació en Noez (Toledo) el 18 de marzo de 1927. Cursó los estudios sacerdotales en el Seminario de Toledo. Fue ordenado sacerdote el 7 de junio de 1952. Posteriormente, se licenció en Teología y en Sociología en la Pontificia Universidad Gregoriana.

Fue cura de Castilléjar (Granada) y de Riópar (Albacete), pueblos entonces pertenecientes a la Diócesis de Toledo.

A la vez que Coadjutor de la parroquia de Santiago, de Toledo, fue también profesor de Teología Pastoral en el Seminario de Toledo.

D. Rafael a los pocos días de ser consagrado Obispo Auxiliar de Santander con su primo D. Licinio de la Fuente, ministro del gobierno de Franco, en su pueblo natal de Noez (Toledo)

Desarrolló una amplia labor como Consiliario Diocesano de la JOC, de la HOAC y de la JEC.

El cardenal Plá y Deniel lo nombró Vicario Episcopal de Pastoral. El cardenal Tarancón lo nombró Vicario General de Pastoral, cargo desde el que organizó el Consejo Presbiteral de la Diócesis.

El 4 de noviembre de 1969 fue nombrado Obispo titular de Ursona (Osuna), auxiliar de Mons. Cirarda en la Diócesis de Santander. Fue consagrado el 14 de diciembre del mismo año.

En 1972 fue nombrado Obispo Delegado de la Comisión Episcopal de Apostolado Seglar y Consiliario General de la Acción Católica.

Misa de toma de posesión como nuevo Obispo de la Diócesis de Ciudad Real de D. Rafael, el 6 de noviembre de 1976

El día 2 de octubre de 1976, al aceptar el Santo Padre la renuncia de Mons. Hervás al Obispado Priorato nombró para sucederle a Mons. Torija, que tomó posesión el 6 de noviembre del mismo año.

El 4 de febrero de 1980, al elevar a Diócesis la Prelatura Cluniense, fue desvinculado de la Iglesia titular de Dora y nombrado Obispo residencial de Ciudad Real. Conservó el título de Prior de las Órdenes Militares, unido en adelante al Obispo de Ciudad Real.

El día 20 de marzo de 2002 presentó la renuncia, por razones de edad, al gobierno pastoral de la Diócesis de Ciudad Real.

D. Rafael Torija con San Juan Pablo II en el Vaticano
  
Otros datos de interés

En la CEE ha sido miembro de la Comisión Episcopal de Apostolado Seglar (1972-1981 y 1984-1987); miembro de la Comisión Episcopal de Acción Caritativa (1972-1978; miembro de la Comisión Episcopal de Obispos y Superiores Mayores (1978-1981) y miembro de la Comisión Episcopal de Clero (1984-1993). Además, formó parte de la Comisión Episcopal de Seminarios y Universidades de 1993 a 2008.

Fue Presidente de la Comisión Episcopal de Apostolado Seglar entre 1981 y 1984 y Presidente de la Comisión Episcopal de Seminarios y Universidades de 1993 a 1999.


D. Rafael Torija de la Fuente, X Obispo-Prior de las Ordenes Militares y Obispo de Ciudad Real 1927-2019

viernes, 1 de marzo de 2019

EL GRUPO MUNICIPAL SOCIALISTA DE PILAR ZAMORA Y LA EXTREMA-IZQUIERDA, ACUERDAN NO AUMENTAR LA AYUDA A NUESTRA SEMANA SANTA, TRAS BAJARLA DESDE QUE PILAR ZAMORA ES ALCALDESA



El pasado miércoles nuestro ayuntamiento, celebró pleno municipal para aprobar los presupuestos del presente año 2019. Una vez más,  la extrema izquierda del grupo municipal de Ganemos, intento retirar la ayuda nominativa a la Asociación de Cofradías, mientras aplaude la de los sindicatos entre otros, y aumenta la de la protectora de animales. En el mencionado pleno pudimos la hipocresía del grupo municipal del partido socialista, que voto en contra de la propuesta del partido popular de aumentarla, sumándose al voto de la extrema-izquierda para negar a nuestras cofradías y hermandades la ayuda que le corresponde.

Al día de hoy la Asociación de Cofradías recibe una ayuda municipal de 32.200 euros, 5.500 euros menos desde que Pilar Zamora es alcaldesa. Basta decir que la Semana Santa en Ciudad Real es sinónimo de tradición, cultura, turismo y riqueza, siendo la fiesta peor tratada por el consistorio capitalino.

El inminente Carnaval, una fiesta en Ciudad Real que no tiene tradición, ni arraigo popular, que pasa sin pena ni gloria por nuestra ciudad y que solo sirve para subvencionar las peñas de los pueblos de la provincia que se desplazan a nuestra ciudad el Domingo de Piñata; tendrá este año un costo con cargo a las arcas municipales que superará los 40.000 euros, ya que muchos datos de las partidas económicas las desconozco, por lo que no se la cantidad final. Lo que sí sé, es que destinan 500 euros para el cartel, 900 euros para premios del Domingo de Carnaval, 5.200 euros para el catering de la fiesta de mayores, 24.900 euros para premios del Domingo de Piñata, a los que hay que sumar el gasto de los trofeos de todos los premios, los gastos del Pregón, los gastos de la fiesta infantil, los gastos del entierro de la sardina, los otros gastos del Domingo de Piñata a parte de los premios y lo que nos cuesta el sueldo de los funcionarios que se dedican a la organización de todo esto. Es decir, que para un Carnaval sin respaldo popular, fácilmente sumando todo nos iríamos a los 50.000 euros, a lo que habría que sumar la infraestructura del Domingo de Piñata en policía, grúa, limpieza. Por cierto que el Domingo de Piñata no se puede circular por gran parte  Ciudad Real durante medio día, y no pasa nada, y para cortar durante Semana Santa algunas calles solo para el paso de las cofradías, siempre surgen problemas.



Frente al despropósito de la inversión municipal en el Carnaval, nuestra Semana Santa solo recibe 32.200 euros. El cartel lo hace la Asociación de Cofradías, el Pregón lo hace la Asociación de Cofradías, las procesiones las ponen en la calle las Cofradías, los funcionarios municipales no organizan nada solo colaboran, y nuestra Semana Santa atrae turismo, llena hoteles, y pone día a día en la calle a miles de personas. Es decir, que nuestra Semana Santa, siendo una de las fiestas de la ciudad más importantes y de mayor respaldo popular, es la peor tratada por Pilar Zamora y su grupo municipal socialista.

Dentro de pocos días, pasado el Carnaval, se presentará nuestra Semana Santa, esperemos que este año no existan montajes en pasos con la imagen de la Alcaldesa, que le den pie a llorar y así tapar con ello la vergüenza de que en estos cuatro años, ha reducido su ayuda a nuestra celebración pasional. Bueno, este año intentará vendernos las reformas del Guardapasos, ante lo cual solo tengo que decirle, que las tres anteriores reformas (portada y dos ampliaciones) se hicieron con gobiernos del Partido Popular, y la ayuda municipal aumento, y no se redujo a la mínima expresión como han hecho los socialistas en esta última legislatura. Ya solo nos queda la esperanza a los cofrades de nuestra ciudad, de depositar nuestro voto el próximo mes de mayo, y con el mismo ayudar para que el equipo de gobierno se renueve, y se ponga al frente del mismo a personas que nos respeten a los cofrades, ayuden a nuestra cofradías y sientan que la Semana Santa en Ciudad Real merece un gran apoyo institucional, es decir todo lo contrario que ha hecho Pilar Zamora con su grupo socialista y el apoyo incondicional del grupo de la extrema izquierda de Ganemos.