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lunes, 14 de junio de 2021

¡ADIOS, SANATORIO DEL PRADO!

 



Los avances explosivos de la medicina y cirugía en esta última década, con sus delicadas y complicadas exploraciones, han obligado a realizar instalaciones sanatoriales monstruosas y costosísimas, que siguiendo el ritmo de evolución de los nuevos conocimientos de la ciencia médica, reúnan todo lo necesario para el exacto diagnostico y tratamiento correcto de nuestros enfermos. Esto, y solamente esto, ha sido la causa de la construcción de una nueva clínica con todos los adelantos de una moderna medicina, con hospitalización cómoda e higiénica de los pacientes que soliciten sus servicios. De “clínica modelo” la calificaba en uno de sus estupendas “Postales de la Provincia”, nuestro querido amigo Dulce Ramírez. Pues bien, Ciudad Real ya cuenta con unas instalaciones sanatoriales que no envidian a las mejores de España.

Pero no es este el motivo por el que escribo estas líneas. La apertura de este nuevo centro, ha originado el cierre de nuestro querido y popular Sanatorio del Prado. Aún reconociendo la necesidad de estas nuevas instalaciones, me producen gran pena la clausura de nuestra querida clínica, puesto que todos hemos de reconocer ha llegado toda una época en la sanidad de nuestra provincia.

Vienen a mi memoria los tiempos aquellos en que Ciudad Real carecía de lo más indispensable para la hospitalización particular de los enfermos, que tenían que ser operados en “quirófanos” instalados en los domicilios de los enfermos, haciendo de mesa de operaciones una de la cocina, sin más luz y accesorios que los que se podían agenciar en locales tan apropiados para realizar cualquier operación quirúrgica.

Fue un hombre, quien con su fina sensibilidad de gran cirujano,  su amor desmesurado al que sufre, su hiperhumanidad sin afán de lucro alguno, el que con gran entusiasmo, con un tesón envidiable e ilusión desmedida, logró instalar un sanatorio que en aquellos tiempos era también “una clínica modelo”. Me estoy refiriendo al llorado, inolvidable y malogrado cirujano don Ricardo Chamorro. Encontró, como se comprenderá, infinitas dificultades de toda índole, principalmente económicas. No se acobardó nunca el doctor Chamorro su perseverancia, su voluntad, su entrega, hicieron el milagro. El Sanatorio del Prado, fue realidad.




Recuerdo aquellas reuniones en que sus palabras lograban contagiarnos de su entusiasmo, su buen hacer y su férrea confianza. En la misma línea se encontraba unido a él, don Rafael Gómez Ullate, pioneros ambos de la realización de dicha obra.

Por fin pudieron abrirse sus puertas y el Sanatorio Santa María del Prado comenzó a funcionar.

¿Qué poco lo disfrutó su fundador! En la cúspide de su profesión, en la mejor edad de su vida, Dios se lo llevó de nuestro lado. Me encargó en sus últimos momentos de la dirección de la clínica, cargo que ostenté durante catorce años. No puedo asegurar si lo habré hecho bien o mal, pero si puedo decir que puse todo mi empeño en que las cosas saliesen como él hubiese deseado; mi entusiasmo fue grande ciñéndome siempre a sus directrices y pensando que desde el cielo sabría guiar mis pasos para que mi labor fuera eficaz.

EL Sanatorio del Prado ha sido, no un hospital moderno, con la frialdad y deshumanización de las grandes instituciones, sino un centro intimo, familiar, abierto a pobres y a ricos, no teniendo más misión que procurar sanar a sus enfermos y consolar siempre a sus familiares.

Muchos pacientes recordarán con nostalgia y gran cariño, que entre sus paredes recobraron su bienestar, y también ¡cuántos manchegos vieron la primera luz en este querido centro!

Hace unas pocas horas celebramos en su minúscula y recoleta capilla, construida con todo amor por sus fundadores, una misa en memoria del doctor Chamorro, doctor Fernández (don Alejandro), don Luis Ruiz, nuestro portero Esteban, y enfermos fallecidos en el sanatorio, y hemos sentido una emocionado pena al pensar, que el fin de esta bella obra había llegado. Hubiera deseado una fuera imperecedera como mi recuerdo, afecto y devoción hacia el inolvidable y querido compañero doctor don Ricardo Chamorro, su fundador.

Eduardo Rodríguez Arévalo. Diario “Lanza”, jueves 20 de febrero de 1975



domingo, 13 de junio de 2021

BENDICIÓN E INAUGURACIÓN DE UN NUEVO SANATORIO EN CIUDAD REAL

 

El Sanatorio Santa María del Prado, se encontraba en la calle Toledo número 23



Esta mañana, a la una y media, tuvo lugar la bendición e inauguración del sanatorio “Santa María del Prado”, en nuestra capital, cuya empresa han llevado a cabo los doctores don Ricardo Chamorro y don Rafael Gómez Ullate. Este nuevo sanatorio-clínica, ha sido montado con los más modernos elementos y dotado con todos los adelantos de la Ciencia. Consta de habitaciones amplias y alegres, magnificos quirófanos, montaje de Rayos X etc.…

Al acto de la bendición e inauguración asistieron, con el Prelado de la Diócesis, que ofició en la ceremonia, las primeras autoridades civil y militar, autoridades provinciales, jerarquías, representaciones de los cuerpos sanitarios, amigos y compañeros de los doctores Chamorro y G. Ullate. Las señoras de estos hicieron los honores a las distinguidas esposas de las personalidades y amigos, que asistieron al acto.




Tras la bendición de la capilla y dependencias por el Excmo. señor Obispo, los invitados fueron obsequiados con una copa de vino manchego.

Desde hoy, Ciudad Real cuenta con un nuevo centro clínico y sanatorial, magníficamente instalado, de lo que nos felicitamos y felicitamos a los doctores, buenos amigos, que han llegado a cabo la empresa, que en definitiva, redunda en bien de la ciudad, no ya porque se puede atender a mayor número de enfermos, sino porque le da importancia en este sentido.

Diario “Lanza”, lunes 8 de diciembre de 1958



sábado, 12 de junio de 2021

APARECEN VESTIGIOS DE UN ANTIGUO TORREÓN DE LA MURALLA DE CIUDAD REAL

 



Hace unos días se procedía a la demolición de una antigua casa en la Ronda del Carmen, en el tramo comprendido entre la calle Espino y calle de la Esperanza, que ha dejado al descubierto vestigios de un antiguo torreón de la muralla de Ciudad Real.

 



Quien daba la voz de alarma de este descubrimiento, ha sido Liberto López de la Franca, quien se lo comunicaba al experto historiador ciudadrrealeño, Jorge Sánchez Lillo, que tras visitar los restos ha confirmado que se tratan vestigios de un antiguo torreón de la desaparecida muralla de Ciudad Real.




Estos restos se encuentran siguiendo la línea por donde iba la muralla, y cerca de los antiguos restos que aparecieron hace un par de años en la misma zona, y según Sánchez Lillo, si revisamos el plano de Coello del siglo XIX, podemos comprobar que existía un torreón, justo a donde ahora han aparecido estos vestigios.




Esperemos que las autoridades competentes realicen un estudio de estos vestigios, y se pueda conservar estos restos de nuestra historia, y la pala y la dejadez de las administraciones no acaben con ellos.



viernes, 11 de junio de 2021

FALLECIÓ FRANCISCO GOMEZ CAMPOS UN COFRADE LEAL

 

Paco recibiendo un  reconocimiento por mí en el año 2009, por su trabajo durante el XXII Encuentro Nacional de Cofradías celebrado en nuestra ciudad



El pasado miércoles 9 de junio, a los 88 años de edad, fallecía Francisco Gómez Campos, un cofrade leal, amigo de sus amigos, con el que tuve la suerte de compartir muchos momentos de ocio, trabajo y amor hacia nuestra Semana Santa.

Paco estaba casado con Emilia, su compañera inseparable a lo largo de su vida, con la que tuvo dos hijos, y era abuelo de cuatro nietos y otros tantos biznietos. Ferroviario de profesión, su amor hacia nuestra Semana Santa y su querida Cofradía del Encuentro, le hizo asumir el cargo de Hermano Mayor de la referida hermandad ferroviaria en enero de 1974. Eran años de decadencia de nuestra celebración pasional, pero Paco consiguió mantener a la Cofradía en aquellos años difíciles, creando en el año 1978 su propia banda de cornetas y tambores. Un momento doloroso, que le tocó vivir en sus años de Hermano Mayor, fue cuando en 1982 se produciría la profanación del paso en el lugar donde se guardaba en los talleres de RENFE, teniéndose que restaurar las imágenes, y organizándose por la entonces Comisión Permanente una misa de desagravio en el campo del antiguo colegio ferroviario.


Paco recibiendo un  reconocimiento en el año 2006, cuando nuestra Semana Santa fue declarada de Interés Turístico Nacional



Fueron muchas las mejoras que se producirían en la cofradía durante su mandato, manteniendo también durante el tiempo que fue Hermano Mayor, la tradicional romería ferroviaria al Santuario de la Virgen de Alarcos, en la festividad de la Santísima Trinidad. Tras 31 años como Hermano Mayor, pasada la Semana Santa del año 2005, dejó  el cargo a petición propia, recibiendo el reconocimiento de la Hermandad del Encuentro a su labor, el 7 de junio de 2009 en la ermita de Alarcos, durante la romería ferroviaria.

A parte de su labor como Hermano Mayor, su amor hacia nuestra Semana Santa le llevó a formar parte de diferentes Comisiones Permanentes de la Asociación de Cofradías. En marzo de 1980 sería nombrado vocal, cuando ocupaba la presidencia de la misma D. José Fernández Pérez, ocupando este cargo también en tiempos de los presidentes D. Vicente García-Minguillán Lara y D. Fernando de Hita Zamorano, siendo elegido Presidente de la Asociación de Cofradías el 30 de junio de 1998, cargo que no pudo desempeñar al ser intervenida la Asociación de Cofradías y redactarse nuevos Estatutos.

En el año 2005, Paco volvió a ser vocal de la Comisión Permanente de la Asociación de Cofradías, cuando yo ocupaba la presidencia de la misma, cargo que desempeño hasta el año 2013. Fueron años de mucho trabajo en la misma, cuando se consiguió la declaración nacional de nuestra Semana Santa, y Paco siempre estuvo hay para lo que hiciera falta, pero sobre todo para realizar un trabajo impagable, el abrir, cuidar y cerrar las exposiciones que se hacían en el patio del obispado, donde empleo cientos de horas en mantener sus puertas abiertas.

 

Paco en su último año como Vocal de la Comisión Permanente en el año 2013, guardando la exposición de arte religioso



Pero Paco a parte de su labor cofrade, también realizó una gran labor social, ya que fue durante muchos años miembro del grupo de Cáritas de la Parroquia de Santo Tomás de Villanueva, y junto a mí llevaba la atención de los más necesitados de la misma. Paco se encontraba muy unido a la parroquia, por los años que vivió en el barrio de Pio XII, y la organización de los cultos y procesión en honor al Sagrado Corazón de Jesús, a la que también dedicó muchos años de su vida.

Ha querido el destino, que Paco falleciera en el mes del Sagrado Corazón de Jesús, estoy seguro que Cristo habrá salido a su encuentro, llevado de la mano de la Virgen del Prado, y ya estará disfrutando de la gloria eterna. Descansa en la paz del Señor, querido amigo, cofrade fiel, estoy seguro que Dios ya te habrá recompensado tus buenas obras y estarás junto a los viejos cofrades que te precedieron en el cielo, organizando la Semana Santa del próximo año, esa a la que dedicaste muchos años de tu vida. Descansa en paz querido amigo.


Paco en la presidencia oficial de la procesión del Santo Entierro


jueves, 10 de junio de 2021

LA CASA DE LOS IBARROLA

 



Entre las edificaciones desaparecidas de la calle Toledo, se encuentra la casa de los Ibarrola, situada en la actual Plaza de la Constitución, esquina con la calle Jacinto. El aspecto que tuvo esta casa hasta su demolición en los años ochenta del siglo pasado, se debía a una reforma que hizo el arquitecto Telmo Sánchez en 1919, sobre una antigua casa del siglo XVII, tal y como podíamos ver en el escudo de armas de un viejo linaje que se situaba sobre la puerta de entrada. Sobre esta portada ya publique en el año 2015, un artículo del que fuera cronista oficial de Ciudad Real, D. Emilio Bernabeu: http://elsayon.blogspot.com/2015/02/la-puerta-de-ibarrola-el-escudo.html.

Tras la demolición del inmueble, la portada fue desmontada y guardada, pudiéndose ver  actualmente en el Museo del Quijote.



miércoles, 9 de junio de 2021

IMÁGENES DE UNA DEMOLICIÓN MÁS DE LA CALLE TOLEDO

 




Hoy traigo al blog, unas imágenes de hace veinte años, captadas por José Liberto López de la Franca, de la demolición del inmueble número 14 de la calle Toledo, en cuyos bajos se encontraba la “Sastrería Alfredo” y “La Clínica del Calzado”.








martes, 8 de junio de 2021

EL PRET-ÁPORTER DESPLAZA EL ARTE TRADICIONAL DEL SASTRE

 



La sastrería tiene sus épocas y sus crisis. En la actualidad, en pleno siglo XX, no cabe duda que la obra artesanal que realiza el sastre va encaminada hacia su fin. «No hay mucha demanda, no es un gran negocio, lo tenemos por la tradición más que por el dinero que comporta», dice Alfredo Muñoz, dueño de la sastrería que lleva su mismo nombre. La creciente aparición del preta-porter, su gran aceptación por el público Y la falta de oficiales, son los ingredientes que día a día van mermando una tradición acuñada hace muchas décadas, la clientela suelen ser hombres de mediana edad y muy pocas mujeres.

La sastrería ha sido y es una obra de ingeniería que utiliza como procedimiento habitual el artesano. Primeramente se toman las debidas medidas al individuo interesado. Según José Luis Ruiz Muñoz, encargado de la sastrería que lleva su mismo nombre «se comienza haciendo un estudio del cuerpo». Posteriormente se pone sobre la mesa la tela y el cortador dibuja al cliente y, como consecuencia, se le hace la primera prueba. De nuevo, pasa otra vez a la mesa y se afina -se modela y se acopia a la figura del hombre-. Se producen nuevas pruebas, surgiendo de las mismas los últimos retoques que darán el visto bueno de la prenda en cuestión. Por último, se ponen las mangas y se realiza el planchado. Toda esta labor está acompañada de gran arte y una gran maestría por parte del sastre, «una prenda, por ejemplo una chaqueta, lleva al menos 88.000 puntadas a mano», dice José Luis Ruiz Muñoz. El rendimiento medio al hacer una prenda de mangas es de ocho horas entre dos o tres personas.

Una profesión

«Nací en ella: Empecé a trabajar a los 16 años, después de haber trabajado en una oficina», comenta Marcelino Roldán, sastre de «Alfredo Muñoz». Este hombre de 61 años de edad es un amante de su profesión, para él no ha habido título alguno «yo soy sastre practicante, mis títulos son mis manos». Estuvo cuatro años de su vida trabajando en una fábrica de confección en Daimiel, pero el trabajo en cadena no era lo suyo, allí tuvo 30 ó 40 chicas a su cargo «de las cuales sólo había tres que sabían hacer un traje, pero nada más». Finalmente se aburrió de estar allí y se dedicó a la sastrería íntegramente «en la fábrica estaba ocho horas con una sierra, no era nada creativo». Según el dueño de esta sastrería, Marcelino Roldán es uno de los últimos baluartes que quedan dentro de este oficio. Este amante del arte alterna su oficio con el placer de la partida diaria de dominó. «Mi profesión es mi delirio, todo me lo enseñó mi padre y mi voluntad».

Juan Isunza Expósito, sastre de «Puerta del Sol», a tan sólo ocho meses de su jubilación, empezó a los 14 años su andadura por el mundo de las telas, agujas y puntadas. Natural de Torralba de Calatrava pasó por varios avatares de la vida –se casó, estuvo 7 ó 8 años en Madrid- para volver de nuevo a Torralba en el año 1962. «Me jubilo en 8 meses," y estoy cansado. Hasta en la mili estuve en la sastrería».

José Luis Ruiz Muñoz, más joven que los anteriores, se dedica a la sastrería por tradición, anteriormente pertenecía a su padre. Según él este es un negocio que no da dinero pero es muy bonito y merece la pena seguir con él.


Edificio de la calle Toledo ya desaparecido, en cuyos bajos estuvo “Sastrería Alfredo”



Calidad

El tipo de tela que normalmente utiliza el sastre suele ser de buena calidad, si no no merecería la pena echar tanto trabajo y dinero en una pieza. La buena calidad también contribuye a la hora de adaptar una tela a un cuerpo «la configuración del hombre español todavía no es perfecta», dice Alfredo Muñoz, suele ser caído de hombros, gordito, cortito y no muy alto, punto en el que suelen coincidir los diversos sastres aquí tratados-. Para Marcelino Roldán, la constitución perfecta es la del hombre alemán «en el -año 69 estábamos en un 30 por ciento de acuerdo en la talla que se debe de usar. Pero no todo está en la tela, sino también en el estilo de la persona que se pone esa prenda, José Luis Ruiz Muñoz, hace mucho hincapié en este detalle así como en los complementos que acompañan al atuendo, la conjunción de todos estos puntos hacen que una prenda sea merecedora de cualquier cuerpo. Otro aspecto a tener en cuenta es el precio, unido irremediablemente a la calidad; una prenda de sastre suele oscilar entre 20.000 y 40.000 pesetas, dependiendo también de la hechura ya que no es lo mismo vestir, por ejemplo, a un cojo o con cualquier otro defecto, que a una persona con un talle perfecto.

Clientela

De las tres sastrerías existentes en Ciudad Real, dos de ellas cosen para particulares, concretamente la de José Luis y la de la Puerta del Sol, sin embargo la de Alfredo Muñoz se dedica casi íntegramente a la confección de trajes para centros oficiales, así como las togas para los abogados y algunos particulares. Suelen ser de todas las edades «aunque la gente mayor está más acostumbrada. Hoy la gente joven no se viste con elegancia», comenta Alfredo Muñoz. Trajes de gala de coronel de la Guardia Civil, de teniente coronel del Ejército, de teniente de aviación, son los distintos trajes que se vislumbran en el entorno de esta sastrería. De clientes de paso define Juan Isunza Expósito a su clientela. Para José Luis Díaz Muñoz ocurre más o menos lo mismo, cuenta los clientes de toda la vida, aunque siempre hay algún caso de excepción. El sector femenino pasa con mucha menor frecuencia por las dependencias del sastre.

No es un negocio muy rentable, por este motivo los tres han tenido que abrir otros negocios que compaginan con el oficio de sastre, ya que éste con el tiempo desaparecerá, aunque a algunos les cuesta asumirlo, este es el caso de Marcelino Roldán que dice que «no desaparecerá, quedará siempre el sastre auténtico». El resto, sin embargo, asume su desaparición en cuanto se jubilen los pocos que en la actualidad quedan porque no hay gente joven que quiera aprender este oficio. El problema es que es un aprendizaje un poco lento «es un oficio muy duro y de muchos años», dice Marcelino Roldán. Los tres coinciden en la idea de que es el Gobierno el que se debería de preocupar de que este arte no desapareciera pagando a unos aprendices «porque la gente joven en cuanto empieza a trabajar hay que pagarle y en Ciudad Real no hay sastrería de categoría para eso», dice Juan Isunza Expósito.

Diario “Lanza” 10 de noviembre de 1989


Marcelino Roldán, sastre de “Sastrería Alfredo”