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martes, 10 de mayo de 2022

SE CORONÓ PONTIFICIAMENTE LA PATRONA DE HERENCIA: LA INMACULADA CONCEPCIÓN

 



El pasado sábado 7 de mayo a las 18:00 horas, la Plaza de España de Herencia, acogió la eucaristía en la que el Rvdmo. Sr. Obispo-Prior, D. Gerardo Melgar Viciosa, coronó pontificiamente a la patrona de la localidad, la Inmaculada Concepción. Al acto asistieron a parte del pueblo de Herencia y sus autoridades, más de setenta hermandades de la Diócesis de Ciudad Real y la Diócesis de Toledo y más de quince sacerdotes.

 



La coronación estaba prevista para el 31 de mayo de 2020 por decreto del papa Francisco, pero por motivo de la pandemia, se tuvo que retrasar hasta el pasado sábado. La imagen de la Virgen fue adquirida en 1954, con motivo del centenario de la proclamación del Dogma de la Inmaculada Concepción de María (1854-1954), es una talla de madera policromada y realizada en Valencia en 1940. La autoría de la talla se atribuye a Pío Mollar Franch, autor de obras tan destacables como la Novia de Málaga (Virgen del Rocío Coronada) o la Inmaculada del monasterio de Guadalupe (Cáceres).

 



La corona realizada en los talleres del orfebre sevillano Fernando Marmolejo, es de plata de ley con baño de oro, repujada, fundida y cincelada, y ha sido donada en su integridad por el pueblo. Consta la Corona de canasto, imperiales y resplandor. He tomado como eje central de inspiración para la realización del proyecto el retablo de la Virgen Inmaculada.

Destacamos de esta Corona su Canasto circular compuesto por un aro que en su base lleva el texto alusivo a María y a Herencia, con ocho casetones que dan forma al canasto, inspirados en los doseles o pabellones donde la Virgen es presentada en los actos de la Parroquia, calado de estrellas con pabellón de flores y sendos roleos, unidos entre sí mediante columnas estípite rematadas por ramos de azucenas y querubines. Los óvalos centrales portan escudos del Obispo, Papa, Pueblo, Hermandad, Juan XXIII y Parroquia.

Acompaña el diseño, ocho Imperiales que cubren el canasto decorado con ornamentación vegetal inspirada en la decoración del manto policromado de la Virgen.




El resplandor o ráfaga está compuesto por rayos rectos y flamígeros que portan doce estrellas. De estas estrellas nacen roleos que crean un robusto cerco, paralelo a estas una cepa de vid con racimos de uvas y hojas, entre ambos cercos cartelas inspiradas en las que decoran el cuadro de la Virgen Inmaculada con los mismos atributos, letanías del Santo Rosario. En el centro en la parte superior la Cruz de San Juan y el AVE María en el centro, así como nubes que serán base de unión al globo terráqueo con paralelo y meridiano. En la parte inferior del eje de la Corona va el Espíritu Santo sobre un haz de luz, reproduciendo este elemento que Corona el Retablo.




Decir que la devoción a la Inmaculada Concepción en Herencia se remonta al siglo XIII, aunque no fue hasta 1959, cuando el párroco de Herencia, don Joaquín Gómez Montalbán, solicita al Obispo, Don Juan Hervás, que la Santa Sede declare como Patrona de Herencia a la Inmaculada Concepción. El 2 de enero de 1960, se firma en Roma el documento acreditativo de este nombramiento por el Cardenal Cicognani, Pro-Prefecto del Supremo Tribunal de la Signatura Apostólica, por orden del Papa Juan XXIII.


















lunes, 9 de mayo de 2022

EL AGUA EN CIUDAD REAL HISTORIA DE UN RETO DIFERIDO (II)

 



Los pozos de Pérez Molina no eran suficiente, por lo que el Ayuntamiento se dispuso a buscar fuentes de agua de calidad y cantidad suficiente: Embalse de Gasset, Higueruela, Bullaque, Valle de los Molinos (fuente de la Teja, cerca del Cristo del espíritu Santo de Malagón).





En 1917, un empresario vasco, Rafael Picavea propone al Ayuntamiento la construcción de un abastecimiento y saneamiento por una sociedad privada que recibiría la concesión del servicio. Pese a ciertas reticencias, finalmente logra la concesión para lo que se crea una sociedad.




En 1917, un empresario vasco, Rafael Picavea propone al Ayuntamiento la construcción de un abastecimiento y saneamiento por una sociedad privada que recibiría la concesión del servicio. Pese a ciertas reticencias, finalmente logra la concesión para lo que se crea una sociedad.




Surge así la Sociedad General de Obras de Saneamiento (S.G.O.S.), una sociedad anónima que emite acciones y obligaciones que se venderán a aquellos interesados en participar del negocio del agua.




El ingeniero de Caminos de la empresa, Julian Soriano, redacta los proyectos (1918) para traer, por gravedad, el agua del valle de los Molinos hasta un depósito en la Atalaya. Para ello se construyen sifones para cruzar los valles de los ríos Becea y Guadiana.



En 1919 se pone la primera piedra del depósito de la Atalaya, pero la empresa no logra cumplir los plazos, y en 1924 el Ayuntamiento se incauta lo construido del abastecimiento (el saneamiento seguía siendo una quimera).



Por entonces empieza a llegar el agua del Valle de los Molinos a algunas casas privilegiadas y a las fuentes públicas que, a partir de ese momento, serán gratuitas. En el valle quedan aún hoy, restos de esa traída.



 

¿Asunto resuelto? Para nada. El recurso disponible en el valle de los Molinos era limitado y la conducción tenía pérdidas. En verano de 1932 la situación se hace crítica y el agua deja de llegar a las fuentes como se aprecia en estas noticias del diario AHORA.




El alcalde José Maestro aprueba una conexión de urgencia del embalse de Gasset, cuyas aguas, mediante un bombeo, se combinarán con la del valle de los Molinos, una solución provisional que, como todos sabemos, a la larga, sería la definitiva.




En 1930 se diseña la red de alcantarillado por Casimiro Juanes, un ICCP muy vinculado a la ciudad, y durante los 30 y 40 se construye por fin, la primera red de alcantarillado, que mantiene el emisario de la ciudad hacia las Casas, reutilizando en parte, la vieja mina del XVI.




Tras la Guerra Civil, la ciudad sigue abasteciéndose del Gasset, sin concesión y tras muchos intentos infructuosos y diversos estudios técnicos, la ciudad solicita el auxilio del Estado que se otorga en 1959 para construir un abastecimiento definitivo.




Guillermo Heras, ingeniero de Confederación redacta los proyectos, con nuevos bombeos, ETAP, depósitos, red de distribución, etc… Las obras fueron ejecutadas por Entrecanales y Távora, S.A., y se inauguraron oficialmente el 18 de julio de 1960.




Acabado el abastecimiento, y también con la ayuda del Estado, el ing. Manuel de la Barreda (ICCP) de Confederación, proyecta la nueva red de saneamiento, más profunda que la existente, y un nuevo emisario hacia Alarcos, lugar más cercano y favorable que las Casas.




Sobre esta base y desde entonces, se ha continuado mejorando el sistema de modo que hoy, los ciudarrealeños usamos el agua sin reparar en el difícil reto que la ciudad hubo que superar. El libro está dedicado a todos los que abordaron y solventaron ese reto diferido.



domingo, 8 de mayo de 2022

EL AGUA EN CIUDAD REAL HISTORIA DE UN RETO DIFERIDO (I)

 



El 9 de septiembre de 2021, la Escuela Técnica Superior de Ingenieros de Caminos, Canales y Puertos de Castilla-La Mancha presentaba en el Antiguo Casino de Ciudad Real el libro “El agua en Ciudad Real: historia de un reto diferido”. Se trata de un viaje de ocho siglos en torno a la historia del abastecimiento y saneamiento de la ciudad, unido a su propio crecimiento como urbe y a los desafíos a los que se tuvo que enfrentar para dotar a la ciudad de las infraestructuras necesarias precisas, capaces de garantizar unos recursos hídricos suficientes y de calidad.

Su autor es José María Coronado, profesor de urbanismo de la Escuela Técnica Superior de Ingeniería de Caminos, Canales y Puertos de la Universidad de Castilla-la Mancha, quien pocos días después publicaba en su cuenta de twitter un resumen de las claves de la investigación, que reproduzco a continuación.




El fundador de Ciudad Real, Alfonso X fue quien planteó, sin saberlo, este reto diferido a las generaciones venideras que poblarían el lugar elegido para establecer una Villa Real, el Pozo Seco de Don Gil.




El lugar, aunque bastante llano, no tenía salida natural de las aguas, con lo que las aguas se acumularían en tiempos de fuertes lluvias. Como se ve en el plano, la curva de nivel se cierra en torno a la Plaza del Pilar desde donde todas las calles suben.

Esto inicialmente favorecía la presencia de agua en el acuífero, pero conforme la población crezca se irá contaminando por los pozos negros. Para traer agua limpia habrá que ir lejos, porque no hay manantiales cerca y los ríos están lejos y a menor corta que la ciudad. Reto doble



En 1508 se produjeron unas fuertes inundaciones y los pobladores amenazaron con dejar el lugar. Fernando el Católico financió la construcción de una zanja de drenaje (la Cava) y un sumidero en mina (túnel) para sacar el agua hacia las Casas. En amarillo recorrido de la Cava.



La ciudad se abastecía de pozos. En tiempos de Felipe II se construyeron los Pozos Dulce, de Santa Catalina y San Cristóbal que se unirían al pozo de la ciudad (Pozo Concejo). Han desaparecido, pero queda su rastro en las calles de la ciudad.



En el s. XVIII Marcos de Santa Rosa hizo la primera captación en la Atalaya, una arca de agua que se ha perdido, pero ha quedado como el nombre de uno de los caminos que allí suben.



En 1858 el ing. Salarnier hizo la primera traída de las aguas desde pozos de la Poblachuela hasta varias fuentes: Pilar, Plaza del Carmen y la plaza de la Virgen de las Lágrimas, frente al colegio San José.



Además, se colocó una fuente monumental dedicada a Hernán Pérez del Pulgar en la plaza del Pilar, que hoy se conserva, muy transformada, en el parque de Gasset.




Casi 30 años después, como el abastecimiento era precario, y la cantidad de agua disponible limitada, un empresario de Villarrubia, ofrece traer el agua desde allí (proyecto de Joaquin Escoda) y más tarde del valle de los Molinos en la sierra de Malagón (proyecto Marcelo Lairout)




No se ejecuta ninguno porque al haber dos concesiones, se inicia un largo proceso judicial y el precario sistema de Salarnier seguirá abastecimiento las fuentes de la ciudad donde el agua se pagaba por cántaros a los guardias de las fuentes (fuenteros).




En 1912, el alcalde Pérez Molina se incauta de los pozos de Salarnier en la Poblachuela y hace uno nuevo (proyecto de Casimiro Juanes), y un depósito en la Puerta de Santa María (parcela de la guardería actual). Se añaden fuentes en Compás de Santo Domingo y San Antón.