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jueves, 7 de noviembre de 2024

IMÁGENES DE “SEDERÍA PALACIO” EN LA EXPOSICIÓN: “ÉRASE UNA VEZ EL COMERCIO EN CIUDAD REAL”

 

Archivo del fondo Salas del Centro de Estudios de Castilla La Mancha. Año 1961


Cecilio Palacio era un dependiente de Almacenes Domingo y luego de José Ruiz, que en 1961 fundó en la plaza de Cervantes, 14 “Sedería Palacio”. Un pequeño establecimiento de unos 70 metros cuadrados. Cuatro años después amplió hasta los 140 metros con una segunda tienda junto a la primera y llegó hasta los 2.100 metros cuadrados cuando abrió Almacenes Palacio en la calle General Aguilera.

Las imágenes que publico hoy son de “Sedería Palacio”, el primer establecimiento que abrió Cecilio Palacio en la plaza de Cervantes.

 




miércoles, 6 de noviembre de 2024

IMÁGENES DE “ESTANCO MAZO” EN LA EXPOSICIÓN: “ÉRASE UNA VEZ EL COMERCIO EN CIUDAD REAL”

 

Archivo del fondo Salas del Centro de Estudios de Castilla La Mancha. Año 1961

 

Una de las expendedurías de tabaco céntricas en Ciudad Real, se encuentra en la calle Libertad, 1. Es la expendeduría número 8, conocida en sus inicios como “Estanco Mazo”. Las imágenes recogidas en la exposición “Erase una vez el comercio en Ciudad Real”, son del año 1961 y nos muestran el estanco en sus inicios cuando estaba en los bajos de una vivienda de dos plantas, actualmente está en los bajos de un edificio de pisos.

 



martes, 5 de noviembre de 2024

IMÁGENES DE “BILLARES VIDAL” EN LA EXPOSICIÓN: “ÉRASE UNA VEZ EL COMERCIO EN CIUDAD REAL”

 

del fondo Salas del Centro de Estudios de Castilla La Mancha. Año 1961



Ciudad Real contó en la segunda mitad del siglo XX con varias salas donde se podía practicar el juego del billar. Uno de estos locales, quizás el más popular, estuvo situado en la actual calle Alfonso X el Sabio, conocido popularmente con el nombre de Billares Vidal. El establecimiento, regentado por los hermanos Vidal, constaba de varias dependencias que albergaban mesas de billar, futbolines y dos mesas de ping-pong. A la entrada del establecimiento se encontraban unas máquinas de juego y las mesas de billar, y en el salón del fondo se estaban los futbolines y las mesas de tenis de mesa. Hacia la mitad del local existía un pequeño bar que era atendido por Valentín, ayudado en la cocina por su esposa Toñi, ambas personas muy populares por aquella época.

Los turnos de juego eran por riguroso orden de inscripción y para ello había una pizarra donde el encargado de los juegos ponía con tiza la hora que comenzaba la partida y la hora en que debía terminar.

Los domingos por la tarde era curioso contemplar a los presentes, casi todos hombres, estar pendientes de la radio para seguir el desarrollo de los partidos de futbol, hasta que llegaban repartiendo la hoja El penalty, donde se podía ver los resultados de todos los partidos y la quiniela.

Los Billares Vidal estuvieron abiertos hasta los años 80, en que se cerró el negocio. En el local donde estuvieron, una vez rehabilitado y acondicionado, se ha inaugurado recientemente el restaurante Agar Agar.

Texto: https://www.latribunadeciudadreal.es/noticia/zb044fa50-9f1b-7727-34aa95b6ec8408b5/202211/los-billares-vidal




lunes, 4 de noviembre de 2024

IMÁGENES DE “OFICINA AGRÍCOLA” EN LA EXPOSICIÓN: “ÉRASE UNA VEZ EL COMERCIO EN CIUDAD REAL”

 

Archivo del fondo Salas del Centro de Estudios de Castilla La Mancha. Año 1961


Oficina Agrícola, SS (Ingenieros Agrónomos), era un lugar dedicado a la venta de tractores y material agrícola, que tuvo su sede en varios puntos de la ciudad a lo largo de los años, yo en el blog ya he hablado varias veces, (http://elsayon.blogspot.com/2019/03/la-oficina-agricola-ss-ingenieros.html, http://elsayon.blogspot.com/2024/09/el-comercio-de-ciudad-real-en-el_0698736794.html), hoy publicamos  imágenes de la sede que tuvo en la Avenida del Rey Santo número 3).

 




domingo, 3 de noviembre de 2024

EL OBISPO CELEBRA LA SANTA MISA EN MEMORIA DE LOS FIELES DIFUNTOS EN EL CEMENTERIO

 

Fotografías de la Diócesis de Ciudad Real


Desde que el último capellán del cementerio municipal de Nuestra Señora del Prado de Ciudad Real, el que fuera Canónigo de la Catedral, D. Antonio Vera Núñez se jubilará, y la capilla del cementerio fuera desmantelada el 1 de enero de 2010, en el cementerio no se había vuelto a celebrar la Santa Misa.

 



El año pasado el Obispo-Prior, D. Gerardo Melgar Viciosa, ya quiso celebrar la Santa Misa en memoria de todos los fieles difuntos en el cementerio, pero debido a la lluvia no se pudo oficiar. Este año si lo ha permitido el tiempo y se ha celebrado en la explanada de entrada al cementerio, contando con la presencia de autoridades y numerosos fieles, así como con la concelebración de sacerdotes de las parroquias de la capital.











sábado, 2 de noviembre de 2024

EL CEMENTERIO MUNICIPAL DE CIUDAD REAL DATA DE 1834

 



Guiado por mi interés en conocer más a fondo el Camposanto de mi ciudad natal, decidí acudir una mañana al sagrado recinto. Estaba dispuesto a escrutar todo lo que de interés encerrara en cuanto a personajes o familias que conformaron la historia de la ciudad, para ello, me dirigí al regente o conserje J. Ruiz de la Hermosa (al que debo gratitud por su preciosa colaboración), y después encaminé mis pasos al Patio «3° Preferente», situado en el centro aproximado del cementerio, en el sentido longitudinal, teniendo como límite los dos paseos laterales. Allí se alzan suntuosos panteones con las magnificencias arquitectónicas del arte escultórico de los Coronado, López Salazar, De la Osa y otros importantísimos artistas de la época. Entre los más señalados panteones, algunos de ellos en un total abandono, se encuentran los pertenecientes a las familias o descendientes de los Muñoz Jarava, Arredondo, Bermúdez, Cueva, Barona, Treviño, Aguilera, Forcallo, Haro, Maldonado, Loaisa, Poblete, Velarde, Rosales, Ladrón de Guevara, etcétera. Muchos de ellos fueron trasladados aquí procedentes de iglesias y conventos. También reposan aquí los restos del laureado pintor Carlos Vázquez, precioso panteón totalmente destruido por el inexorable paso del tiempo (la gran cruz que preside el panteón fue reparada por el Ayuntamiento). Junto a éste se levanta el mausoleo del Cabildo Prioral en el que reposan personajes de la talla de Luis Delgado y Delgado Merchán, fallecido en marzo del año 1909, autor de una de las más interesantes historias escritas sobre Ciudad Real, la Inquisición y la Santa Hermandad. En el mismo lugar se hallan las sepulturas de Julio Melgar, que fue capellán del obispo Narciso Estenaga Echevarría, muertos los dos en el lugar de El Piélago, en 1936, pero el enterramiento más antiguo del recinto de la Prioral data de 1896. Muy significativos también, son los mausoleos de Rubisco, Barrenengoa y otros, imposible ahora citar aquí.

Las murallas del primitivo Cementerio Municipal -antes de tapial, y ahora enrejadas con altos barrotes de hierro fundido procedentes del antiguo Seminario de la calle de Alarcos- se habrían con un sencillo pórtico y una capilla, pequeña y humilde, en el centro del vestíbulo de entrada.



La historia de nuestro cementerio comienza por los años de 1813, cuando el Gobierno Político Superior de la Provincia de La Mancha (aún no se llamaba provincia de Ciudad Real), insta al Ayuntamiento de la capital, con fecha de 2 de marzo de 1821, (Dto. Nº 436 Arch. E. Cendrero) a levantar un cementerio en el extrarradio de la población»... y que se suspenda el dar sepultura en las iglesias a ninguna persona de cualquiera clase que sea, y sí en el cementerio, conforme a la Constitución y Ley de 11 de noviembre de 1811...» (sic). Se deduce por todo ello, que en Ciudad Real, se venía contraviniendo la citada ley de 1811, por cuanto se permitía el seguir enterrando en los cementerios parroquiales de Santa María (Catedral), San Pedro y Santiago, y desde luego, también en el interior de los conventos, preferentemente a familiares o benefactores de las respectivas comunidades religiosas.

Hemos podido ver y examinar una valiosa placa de piedra, aparecida cuando las últimas obras del camposanto ciudadrealeño, que el Ayuntamiento tiene intención de instalar en la portada del recinto ¿Para cuándo?, y que tiene un interés histórico indudable, pues pertenece al momento de levantarse el cementerio. La lápida con este curiosísimo texto, dice así:

«EDIFICADO

 EN

1834

a costa de el vecindario 2/3

y de las fab 1/3»




No existen hoy los libros de enterramientos de los inicios del cementerio, seguramente destruidos o extraviados. La primera sepultura que consta actualmente data del 12 de marzo de 1864, y pertenece a Antonia Fernández, que fue inhumada en el patio 1°. Quizás la ubicación del camposanto no sea ajena al hecho de disponer para lugar de ejecuciones de los reos de la Santa Hermandad, el sitio frente al actual paseo que sube al cementerio, en el exterior de la vieja muralla de la ciudad, que cedió el Ayuntamiento en 1820 para tal fin a esa antigua institución, creada en Ciudad Real en el s. XIII.

En febrero de 1868, se abre expediente «Para levantar en el lado izquierdo de la línea general del cementerio un frontón igual al que cierra la galería de nichos del lado derecho, y que se forme y construya una coronación para las puertas que han de quedar en cada centro de la tapia con carácter de ornamentación análogo al de la nueva capilla...» (Dto. n” 1.437. Arch. E. Cendrero). Ese mismo año, siendo alcalde Cayetano Clemente Rubisco, es presupuestada una red de alambre de 12,80 por 6 mts. para proteger el osario. (Dt. n° 1.439 Arch. cit.). El sector de nichos de la derecha fue levantado en un principio para acoger a párvulos, pero luego se habilitó para adultos. El enterramiento más antiguo que vemos en este lado de los nichos es de 1851. Luego fue edificado el sector de nichos de la izquierda, donde reposan los restos del general Aguilera, hijo de Ciudad Real, primera figura que fue de la milicia y de la política española, a caballo entre los s. XIX-XX. En ambos sectores de nichos, en especial el del lado derecho, guardan los restos de muchos infantes de conocidas y viejas familias.



Nuestro cementerio encierra actualmente soberbios mausoleos, modernos y grandiosos, sobre todo en las zonas del ensanche. Pero hay una lápida, que se alza en el Patio de «San Diego», a continuación del Patio «3° Preferente», la cual hace muchos años me impresionó vivamente. Hoy, al contemplaría de nuevo me hizo olvidar el primer proyecto de buscar y rebuscar personajes renombrados pertenecientes a la historia de nuestra ciudad, que dejaremos para otra ocasión. Se trata de «la Dama yacente», magnífico conjunto escultórico en molde. En la parte superior del mausoleo aparece una joven en posición yacente, entre flores, sobre un túmulo adornado con laboriosos y diversos adornos vegetales y ángeles. Curiosamente, no hay ni una sola leyenda o epitafio que nos indique quien fue la dama en cuestión ni cuando falleció. Es una obra maravillosa que lentamente se hunde en la tierra, y hoy con un alto grado de deterioro. Se halla en el centro del citado patio.

El enterramiento corresponde al cuerpo de Apolonia Canales Zurro, fallecida el día 13 de octubre de 1916. (Dato que agradezco a Sixto Blanco, eficiente funcionario del Ayuntamiento). No es sepultura perpétua. En efecto, el enterramiento temporal venció en 1940, con lo cual el Ayuntamiento debió disponer del sitio en esa fecha. Pero con acertado criterio, y por sus cualidades artísticas, decidió conservaría, y sabemos que había un proyecto de traslado a lugar cerrado, señalándose para ello, según creo, el «Museo Elisa Cendrero», ganando con ello un interés añadido para incentivar la visita al dicho museo de la calle de Toledo.

Como señalo antes, la escultura representa a una dama, al parecer muerta muy joven, cuando se disponía a contraer matrimonio, siendo su prometido el que mandó hacer el grupo escultórico. ¿O quizás lo hizo él mismo?, porque parece era artista en la materia. No doy mucho crédito a esta versión, porque poseo otras, pero quede esta como posible o verdadera. Si ustedes visitan el cementerio en la festividad de Todos los Santos o en otra ocasión, no dejen de acercarse a contemplar este interesante monumento funerario. Si no lo hallan, el conserje les informarán de la ubicación de «la Dama yacente».

J. Golderos Vicario. La Tribuna de Ciudad Real, domingo 2 de noviembre de 1997




viernes, 1 de noviembre de 2024

LO QUE COSTABA UN ENTIERRO EN CIUDAD REAL EN LOS AÑOS TREINTA DEL PASADO SIGLO XX

 



Ha llegado a mis manos a través de Todocolección, unas facturas de un entierro celebrado en Ciudad Real a finales de 1935, de la esposa de D. Luis López Haro, por un importe de 1264,50 pesetas. La factura en cuestión es de las “Pompas Fúnebres Nuestro Padre Jesús Nazareno”, propiedad de Ramon Prado Astilleros, que tenía su sede en la calle Alfonso el Sabio 10, actual calle Ciruela.

Hay que tener en cuenta, que en aquellos años los difuntos se velaban en las casas de los fallecidos, no existían los actuales tanatorios, y el difunto era acompañado andando desde su domicilio hasta la parroquia donde se celebraba el funeral, y desde esta al cementerio.



La factura desglosa los gastos ocasionados en aquellas fechas, siendo la parte más costosa el féretro por un importe de 750 pesetas, más 60 pesetas de coche fúnebre, a lo que habría que sumar el servicio de mesa de candeleros y velas durante el sepelio por un importe de 12 pesetas y por diligencias y servicios la cantidad de 10 pesetas.

Dentro de la factura hay un apartado que lleva por nombre “Suplidos según justificantes”, en los que se encuentra lo pagado al municipio los derechos de sepultura por un importe de 125 pesetas, el impuesto de coche 15 pesetas y albañil 4 pesetas. Por el certificado por el Colegio de Médicos 1,50 pesetas, y por sellos anuncios 1,05 pesetas. Otros capítulos era lo entregado en limosna a los pobres por 32 pesetas, Muñidor 13,65 pesetas, por tránsitos por las parroquias de San Pedro, Merced y Santiago por 9 pesetas cada una, y Catedral 26,80 pesetas, por derechos parroquiales de entierro de 117,25 pesetas y por recibos por misas 69 pesetas.



Los gastos del Muñidor de 13,65 pesetas, corresponde a la extinguida Hermandad de Animas de la Parroquia de Santa María del Prado, que desglosada era el alquiler de 36 cirios por un importe de 5 pesetas, la merma de la cera de 5 pesetas y por derechos del Muñidor 3,65 pesetas.

Las extinguidas Hermandades de Animas de nuestra ciudad, tenían un fin asistencial entre sus miembros y la celebración de misas por el alma de los cofrades difuntos y sus bienhechores, y llegaron a existir Hermandades de Animas en las parroquias de Santa María del Prado, San Pedro y Santiago.