LOS CABEZONES
Quien tenga una considerable cabeza, una
terquedad notable o sea el protagonista de algo que ha necesitado «cabeza»,
puede ser un «hermano cabezón».
Tres hombres, Braulio, Pablo Osario y
Antonio Serna pensaron en pasarlo lo mejor posible sin molestar a nadie, así
surgió en 1982 la peña Los Cabezones, hoy cuenta con más de 100 afiliados -no
socios, pues no pagan cuotas- aunque apenas llegan a 20 los más activos y asiduos participantes.
Los «cabezones» están documentados, tienen
su carné -un poco mayor que el habitual por eso de la cabeza- y si se les busca
se les puede encontrar con facilidad en cualquier fiesta local o sitio donde
pasarlo bien.
Todos los jueves se reúnen en torno a una
mesa repleta y celebran, en sus ocasiones, las fiestas de sus patronos, San
Pedro y la Virgen de la Cabeza, el primero es el patrón de esta peña por ser la
«Cabeza» de la Iglesia y la segunda, es obvio. El sentido del humor de esta
peña ha logrado atravesar las fronteras manchegas y mantienen con tactos con
otras peñas nacionales.
Todos los gastos que tienen los afrontan
ellos mismos y declaran que no creen necesario recurrir al Ayuntamiento ni a
subvenciones pues son «nuestras pequeñas tonterías».
DE LA BUENA MESA AL BUEN VIVIR
«La buena mesa» es
otra peña a la que, como su nombre indica, le gusta el buen comer, disfrutar de
sabrosas comidas, especialmente las manchegas.
Acceder a esta peña es difícil ya que los
poco más de 20 miembros que la integran se sienten muy bien tal y como ahora están.
Declaran que su actividad es comer y
beber, participar en todas las fiestas y reunirse con otras peñas,
especialmente con los «cabezones». Todos los jueves tienen su cita con una caldereta,
una paella, un cocido o lo que disponga el que va a pagar la comida.
No tienen los de esta peña el deber de una
cuota mensual, y, como dice Antonio, miembro de la «buena mesa», «cuenta más la participación que los dineros».
«El buen vivir»
aunque la idea pareció surgir en 1983 con el objetivo del Carnaval y a pesar de
que en los estatutos se hace referencia a una asociación sociocultural, lo
cierto es que esa peña se dedica, ni más ni me nos, que «al buen vivir». Buena
comida, buen humor y buenas fiestas son el objetivo de los 70 miembros que
componen la peña, en la que los carniceros tuvieron la iniciativa.
LA ARROBA
«La
Arroba». Participar de la alegría y del folklore y seguir los pasos de las peñas
más veteranas, llevó en 1984 a un grupo de amigos de la Asociación de Cofradías
a formar la peña La Arroba.
En un principio se agruparon bajo el
desconcertante nombre de «Chindangüi», teniendo por emblema un pavo vestido con
blusón y boina, pero pronto buscaron algo más de la tierra, así nació la
«Arroba». Son 45 miembros que por 300 pesetas al mes y alguna que otra cuota
extra participan en el carnaval, la pandorga y otros festejos populares.
Los de la «Arroba» dicen que además de
divertirse tienen por objetivo estar más unidos con los amigos y con el resto
de las peñas.
Ellos se reúnen al menos una vez al mes,
entrar a formar parte de esta peña no es nada difícil, basta con estar avalado
por dos socios y, a ser posible, pagarse una fiéstecita de entrada.
FOLKLORE Y FLAMENCO
Peña Paco Valencia. Fomentar el cante
flamenco en la región y dar a conocer a sus numerosas figuras manchegas es,
desde hace cuatro años, el propósito esencial de esta pequeña asociación
cultural que no sobrepasa los treinta socios. Para ello organizan dos
festivales que suponen un elevado coste, produciéndose, en ocasiones, pérdidas
que deben ser sufragadas por los propios miembros de la peña ya que, a pesar de
ser un acto con miras a todo el público, ni el Ayuntamiento, ni la Diputación,
ni ningún otro organismo regional ha entregado subvención alguna.
Aunque intenta estar presente en todas las
fiestas populares, esta peña hace hincapié en la labor que, junto a otras
peñas, desarrollan el día de Reyes, encendiendo el corazón de los ancianos del
asilo, por lo que queda claro no sólo el arraigo de la Peña Paco Valencia a
todo lo relacionado con el flamenco o lo popular, sino también su gran espíritu
humanitario.
CASERIO VIGON
Dos o tres meses después del Carnaval,
unos 25 socios de la Asociación Deportiva Caserío Vigón decidieron formar una
peña y federarse, nombrando como presidente a aquel que mayor entusiasmo había
de mostrado durante esos días.
El deporte es lo que da vida a esta peña,
es la propia Asociación deportiva la que mantiene y subvenciona los pequeños
gastos que esta peña supone. Durante la temporada deportiva cualquier tipo de
reunión o actividad referente a la diversión es suprimida. El balonmano y el
baloncesto son el eje alrededor del cual giran todos los componentes. ¡Hay que
mantenerse en forma!
PEÑA MAZANTINI
La Peña de la Asociación de Coros y
Danzas, conocida popularmente con el nombre de Mazantini, ya que está formada
por muchos de los miembros pertenecientes a este grupo de baile regional, surge
oficialmente en 1982, aunque anteriormente, desde que se fundó la Asociación, participaban
en cualquier acto, bien Carnaval, Pandorga, Virgen de Alarcos...
La peña es un núcleo dentro de la
Asociación de Coros y Danzas por lo que el funciona miento y la organización de
la misma es totalmente distinto al resto de las peñas. Tiene una estructura
mucho más compleja y organizada donde, normalmente, no se dan actividades
espontáneas, todo es estudiado y llevado con cierto orden la peña Manzantini
posee una Junta Directiva que depende de la Junta Directiva de la Asociación y
esta de una Asamblea General que se reúne cada año.
Rescatar las viejas tradiciones manchegas,
investigar nuestro folklore y resaltar todo lo que suene a popular son las
actividades centrales, no sólo de la Peña sino de toda la Asociación,
actividades que se están consiguiendo gracias al esfuerzo y la ilusión que el
grupo Mazantini transmite, no sólo en nuestra región sino más allá de las
fronteras nacionales.
UNA JOVEN PEÑA QUE VIENE PEGANDO
FUERTE
Juventud y un gran sentido, del humor, son
las dos características esenciales de la peña, «Los
cien mil hijos de Manuel Luque» una peña aun novata pero que viene pegando muy
fuerte.
En septiembre del 87, un numeroso grupo de
amigos decidió formalizar sus juergas y hacer partícipes a los demás de las
mismas, comenzaron a movilizarse, a reunir a aquellos que por unos motivos u
otros se habían desligado de la pandilla y así, crearon la peña, a la que, tras
algunos desacuerdos, bautizaron con el nombre de «los cien mil hijos de Manuel Luque».
Inmediatamente los miembros de esta peña, unos cincuenta de momento, enviaron
una carta al señor Luque poniéndole al día de este nacimiento y nombrándole
presidente honorario, más tarde se le obsequió con camisetas y botellas de
vino, pero parece ser que estos muchachos aún no han sido reconocidos por su padre
adoptivo».
Es una peña muy joven en todos los
sentidos, los componentes son, en su mayoría, estudiantes cuya edad oscila
entre los 22 años, de ahí que carezcan de recursos económicos, además no
reciben ningún tipo de subvención por parte del ayuntamiento, problema muy
importante, pero no lo suficiente para que estos jóvenes, sin dinero pero ricos
en vitalidad, abandonen la batalla del entusiasmo, cosa que les ha llevado a
alcanzar la simpatía del alcalde, Lorenzo Selas.
LOS HORTALIZOS
Una enorme sencillez es lo que se respira
en el seno de «los Hortalizas» peña nacida
hace ya seis años con el fin de unirse, conocerse, olvidar los problemas
cotidianos y sobre todo levantar los festejos de la ciudad.
Esta peña tradicional, heredera del campo,
confecciona año tras año típicos y sencillos trajes manchegos con los que se
presentan a la Virgen del Prado ofreciéndole los frutos más selectos, lo mejor
de esos huertos cultivados en la Poblachuela, porque, como uno de sus miembros afirma,
«somos hortalizas que nos dedicamos a la labor».
Destaca la unidad existente en el interior
de la peña los Hortalizos, el cariño que profesan por el resto de las peñas,
afirmando la gracia y alegría con que la Góndola y la Garden llevan el
Carnaval; y la admiración por el trabajo que todas juntas han desarrollado por
y para el pueblo desde el punto de vista festivo.

DEL BOTELLIN y OTRAS YERBAS
El Botellín, una peña constante y
trabajadora formada por un grupo muy reducido en donde todos forman pareja. Nos
encontramos ante una peña valiente y arriesgada que ha reconocido cierto
politiqueo existe en el interior de simpáticas fachadas, comentándonos como el
día de la zurra la peña organizadora consiguió uno de los premios bajo un
nombre falso, algo poco ético pero cierto. No obstante, se nos muestra como una
peña sin rencores, partidaria de los buenos momentos y capaz de olvidar
cualquier historia para con «Palmetazo en la
espalda».
Junto a todas estas peñas destacan también
la peña «El Botijo» y la peña «Trini», ambas federadas. Existen, además, un
gran número que actúan de forma independiente, entre ellas destacamos a «los
Embusteros», grupo de amigos que se reúnen periódicamente con el fin de
degustar la buena comida manchega.
La Federación de Peñas es la encargada de
coordinar las distintas actividades festivas con juntamente con el
Ayuntamiento, una federación que no deja nada que desear y cuyos miembros se
muestran satisfechos con la labor llevada a cabo por su presidente, Justo
Serrano.
Cada una de las peñas que forman parte de
ésta se encuentra registrada, posee los estatutos correspondientes y están
organizadas de forma adecuada constituyendo una Junta Directiva que consta de
presidente, vicepresidente, tesorero y varios vocales.
Las relaciones existentes entre ellas son,
por lo general, bastante buenas, aunque en ciertas ocasiones se habla de
determinadas peñas «privilegiadas» por parte del
Ayuntamiento, la coordinación entre ambas instituciones es considerable.
Ciudad Real debe estar orgullosa del
creciente interés que todas las peñas han demostrado por rescatar las
tradiciones, por el afán de transmitirnos su alegría y buen humor y, sobre
todo, por la categoría que le han dado a esta ciudad. Como nuestro flamante
pandorga, Antonio Serna, declara: «Ya que no se nos conoce por nuestras
industrias, que se nos conozca por el cachondeo».
Prado López Galán, Antonia Cortés,
M.ª. del Mar G. Torrijos. Diario Lanza 14
de agosto de 1988
