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sábado, 30 de mayo de 2015

EL HIMNO DE LA MANCHA



Mañana domingo día 31 se celebra en nuestra comunidad autónoma el día de Castilla-La Mancha, por este motivo voy a reproducir un artículo de Luis Cañigral, publicado en el año 1988 en la revista “Montesinos” que lleva por título “El Himno de la Mancha”.

No, no voy a proponerles un himno a la autonomía castellano-manchega ni aprovechar mi estro para lanzarme y elevarme a tonos épicos. Una de las primeras cosas que emprendieron las autonomías no históricas fue la creación de un himno autonómico, como si el canto de unos versillos pudiera suplir, insuflándolo, el sentimiento regional o autonómico. No de otro modo la polémica se gestó en torno al encargo hecho al doctor García Calvo de componer unas estrofas que comprendieran el sentir de la autonomía madrileña. Y yo recuerdo que hubo un sonado proceso que creo no llegó a materializarse en condena, porque un zamorano con los mismos apellidos que el excelente catedrático de Latín, propuso la autonomía para Zamora. Algo así, como proponerla yo ahora para Anchuras o Fregenal de la Sierra.

Me voy a referir a un Himno a La Mancha no salido de mi numen, sino del de don Francisco Colás y Ruiz de la Sierra, Paco Colás, destacado médico y destacado socialista, que llego en 1931 a ser Presidente de la Ejecutiva de la Federación Provincial y cuyo desgraciado final en la guerra, paralelo al de Recio, nos habla de barbarie y fanatismo. Poco conocemos de la musa de Paco Colás, excepto la letra de este himno y un poema, África, leída por su autor en el festival organizado por “Unión Ciudadana”, con motivo del “Aguinaldo del Soldado”, editado en los talleres de la Imprenta Provincial en 1925, lo doy a conocer. La música cuya partitura desconozco, la compuso el maestro don Antonio Segura, a la sazón director de la Banda Provincial de la Diputación, constituida por niños del Hospicio provincial. Este es el himno:


No debió agradar a todos el himno, sea por la letra, sea por la música, o bien ambas cosas, pero particularmente quizá por el procedimiento empleado. Así, al año siguiente, y sin que podamos ignorar las rivalidades lógicas entre colegas, el 10 de junio de 1926 se publicó un artículo en Vida Manchega, firmado por don Cesar Ruyra, director de la Banda Municipal, que se mostraba muy activa actuando  varias veces por semana en el Prado, donde se critica el procedimiento empleado para su adopción . Este es el tenor de dicha crítica:

“SOBRE EL HIMNO A LA MANCHA”

“Yo nada tengo que objetar a la creación del Himno a La Mancha, imitando a otras regiones españolas; sea himno regional o sea manchego, si bien creo que el concepto de manchego es más amplio y dilatado que el concepto regional; himno manchego ha de ser himno de La Mancha, que creo que comprende las provincias de Ciudad Real, Toledo, Albacete y Cuenca, e himno regional puede ser para esta provincia; a lo que yo voy es al modo y forma de proclamarse ese himno, de constituirse ese himno y creo –y conmigo muchos profesionales de la música- que no es el mejor y más adecuado procedimiento el monopolio.

La labor ejecutada en este sentido por los señores Colás y Segura no es más que la iniciación de una idea que todos vemos con sumo gusto, pero no puede ser, no debe ser la consagración de una obra definitiva, sancionada por una autoridad indiscutible e indiscutida.

La creación del Himno a La Mancha necesita la aquiescencia, colaboración y asentimiento de los organismos representativos de las cuatro provincias manchegas, que son sus diputaciones provinciales y los municipios de sus capitalidades; o se trata del himno provincial o regional de esta Diputación y de este Ayuntamiento y en ambos casos promover un concurso entre profesionales de la música y entre poetas, buscando la máxima inspiración y competencia, que yo no niego a los señores Colás y Segura, pero que acaso pudiera ser superada por otros y en el concurso pudiera ser reconocida y proclamada por un tribunal competente.

Decir que el Himno a La Mancha, es cosa definitiva y aceptada es cosa parecida a la actuación de Juan Palomo –yo me lo guiso y yo me lo como.

El inminente músico, compositor ilustre, gloria de la música española, maestro serrano, autor del Himno a la Exposición de Valencia, al tratar dicha capital de quererlo proclamar himno oficial, encontró oposición en otras provincias por no haberse celebrado concurso y quedó limitado a Valencia. La idea de los señores Colás y Segura es magnífica. Insístase en ella por quien pueda y tenga medios de traducirla en dichosa realidad, pero hágase con todas las de la ley, es decir, huyendo de monopolios y evitando omisiones mortificantes y pretensiones ofensivas.

Esta es mi opinión, a la cual, si falta autoridad, por ser mía, le sobra fundamento.”

César Ruyra
Director de la Banda Municipal

Rivalidad y justicia. Justicia invocada a causa de la rivalidad. Otros detalles de esta polémica, tras la que casi queda postergado el Himno de La Mancha, se me escapan. Viven aún personas que conocieron este trasfondo, particularmente, don Alejandro Colás, hijo del autor, quien podría aclarar algunos detalles más. A mí, amigos que me han ofrecido el texto del himno y don Alejando Pérez, el de César Ruyra, me han esbozado levemente el ambiente. Había un himno a La Mancha, que no hay que confundir con la Sinfonía de La Mancha, de Federico Romero que transcribe Pedro Echevarría en su Cancionero musical popular manchego. ¿Conoce alguien la música del himno? Sería buena ocasión para darla a conocer.”   

PARTITURA Y LETRA ORIGINAL DEL "HIMNO A LA MANCHA" (Antonio Segura/Martín Ramales, publicado en la revista “Vida Manchega” en marzo de 1919)


viernes, 29 de mayo de 2015

LEONARDO DE LA PEÑA DÍAZ. EMINENTE CIUDADREALEÑO, FUNDADOR DE LA PRIMERA CÁTEDRA DE UROLOGÍA DE ESPAÑA



Leonardo de la Peña Díaz, nació en Ciudad Real el 6 de septiembre de 1875 y tuvo una infancia muy dura ya que su padre ocupaba un modesto cargo en el ferrocarril de Ciudad Real a Badajoz como guardagujas, y quedó éste viudo muy pronto, cuando Leonardo tenía tan sólo dos años, a los cuatro años, su familia se trasladó a Madrid.  Estudió  Leonardo Medicina en la Facultad de San Carlos, alumno interno en el Hospital Clínico y ayudante de disector, pudo adquirir gran práctica en la técnica anatómica. En 1897 finaliza la licenciatura con sobresaliente, en 1898 realiza su tesis y, al año, siguiente gana la plaza de catedrático de Técnica Anatómica en Valladolid, en 1904 oposita a la cátedra de Anatomía Topográfica de Santiago de Compostela, la cual obtiene y por permuta pasa seguidamente a la de Cádiz.

Logra una pensión para el extranjero y marcha a París donde acude a la clínica del Hospital Necker con los profesores Guyón y Albarrán quien le hace su ayudante particular y le propone quedarse a su lado, lo que no acepta. Regresa a España en 1909 y gana la cátedra de Anatomía de Valladolid, la cual permutó en 1911 por la de Técnica Anatómica de Sevilla y en 1915 fue nombrado catedrático de Técnica Anatómica en Madrid mediante concurso de traslado y en 1918, por amortización, a la de catedrático de Anatomía Descriptiva. En 1919 fue nombrado Consejero de Instrucción Pública. En 1920 fue creada, en Madrid, en la Facultad de Medicina de la Universidad Central, la Cátedra de Urología del doctorado, la primera de esta especialidad de nuestro país, que le fue adjudicada. En 1929 gana la Cátedra de Operaciones de la licenciatura, sin dejar por ello la de Urología. Ingresó en la Real Academia de Medicina y Cirugía en 1930, ocupando la Medalla Nº 32 de la Real Academia Nacional de Medicina, siendo su Tesorero (1932-46) y Vicepresidente (1946-47).

Presidente de la Academia Médico-Quirúrgica Española. Alcalde de Medina del Campo (Valladolid), donde había organizado un Hospital de sangre en la Guerra Civil. Tras la guerra reorganizó y reconstruyó el Hospital Clínico de San Carlos, respaldado por el Decano de la Facultad de Medicina de Madrid, Fernando Enríquez de Salamanca. Vocal del Patronato "Santiago Ramón y Cajal", del CSIC. Miembro Numerario de las Sociedades Española de Urología e Internacional de Urología. Presidente de los Congresos Hispano-Portugueses de Lisboa (1925) y Madrid (1928) y del IV Congreso Internacional de Cirugía (Madrid, 1932). Condecorado, entre otras, con las Grandes Cruces de Alfonso XII y Alfonso X el Sabio. Falleció en Madrid en 1957 a la edad de ochenta y dos años.

Ciudad Real le reconoció su gran profesionalidad, desplazándose una comisión municipal encabezada por el entonces alcalde, D. Eduardo Peñuela, el 12 de febrero de 1931 a la capital de España, para hacerle entrega del título de Hijo Predilecto de Ciudad Real. El acto se celebró en el salón de sesiones de la Real Academia de Medicina.

El alcalde de Ciudad Real entregando al Dr. D. Leonardo de la Peña y Díaz (1875 - 1957); a la izquierda de la foto) el título de Hijo Preclaro de aquella ciudad, en el acto celebrado en la Real Academia Nacional de Medicina. El Siglo Médico, T. 87, 1931, pag. 152