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domingo, 20 de enero de 2019

VIVIENDAS MODERNISTAS DE LA CALLE POSTAS 2



Edificio en esquina con una excelente combinación cromática de crema y azul. El chaflán es curvo, con dos pilastras estriadas, mitad vaciadas mitad rellenas, con columnillas con capiteles de volutas y vegetales, que se repiten en cada uno de los extremos de la construcción.


Las rejas son sencillas, adornadas con disposiciones rizadas en el pie y en la barandilla. Cada uno de los huecos, cinco en la fachada principal y dos en la secundaria, presentan unas jambas con columnillas pareadas, un frontispicio de formas vegetales entrelazadas y una especie de frontón que es un círculo sujetado con floresta. El coronamiento es en azotea, sin interés, y el fondo de ambas fachadas acoge almohadillado horizontal.

Ricardo Muñoz Fajardo. “Arquitectos y Obras Modernistas de la Provincia de Ciudad Real”, páginas 93-94. Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha, 2006.


sábado, 19 de enero de 2019

LA PRIMITIVA CASA DE POSTAS O CORREOS DE CIUDAD REAL



Ciudad Real es una ciudad, que no ha conservado su gran patrimonio arquitectónico que heredó a lo largo de los siglos, principalmente por la indiferencia de sus ciudadanos y sobre todo de la clase política que gobernó nuestra ciudad a lo largo del siglo XX. Entre el escasísimo patrimonio que aún se conserva, se encuentra la antigua casa de postas de la ciudad, en la calle que recibe su nombre y que es una de las reliquias del pasado que aún se conservan.

Por Cédula Real del 28 de agosto de 1518 de la reina doña Juana y su hijo Carlos I, se establecía en España el correo de postas reglado. La puesta en marcha de la citada Cédula Real propició el desarrollo de una serie de rutas postales, con las consiguientes apariciones de casas de postas, dotadas del personal y equipamiento correspondientes, las cuales siempre fueron protegidas por el Gobierno real y que se extendieron rápidamente por la geografía peninsular para conectar la mayoría de las ciudades del reino.


Cada casa de postas, según el reglamento general expedido por Felipe V, estaba gobernada por un maestro de postas encargado y obligado a servir los caballos de refresco necesarios para el normal funcionamiento de los correos y diligencias que transitaban cotidianamente por aquella casa. El correo real y/o urgente lo hacía habitualmente un jinete que cambiaba de caballo en cada posta de la ruta; por su parte, la diligencia, enganchada normalmente con cuatro caballos (en el siglo XIX se utilizaban preferentemente mulas), transportaba, además del correo, a los viajeros que se desplazaban por este medio. 


El mapa de postas de España estaba diseñado mediante casas que distaban jornadas de 3 a 5 leguas, estableciéndose estas postas en rutas que conectaban Madrid con las principales ciudades periféricas y otras de travesías de menor recorrido que comunicaban con las rutas principales. Ni que decir tiene que Ciudad Real, era cruce de caminos del Sur, y formaba parte el Camino Real de Castilla. Con la llegada del ferrocarril, estas casas de postas cayeron en desuso y en el caso de la de Ciudad Real, se convertiría en la sede de correos y telégrafos, realizándose varias obras a la antigua casa de postas de nuestra ciudad para su adaptación. 


La casa de postas de Ciudad Real se situaba en la calle Postas nº 1,  y estuvo en funcionamiento hasta 1930, año que se inauguraría la sede de correos y telégrafos en la calle de Toledo. D. Cecilio López Pastor nos describe en su historia sobre el comercio de nuestra ciudad en la primera mitad del siglo XX, de la siguiente manera esta antigua casa de postas y posterior de correos: “número 1 lo ocupaba un caserón de dos plantas, en el que se hallaba la Administración Principal de Correos y la Caja Postal de Ahorros. Correos estuvo en dicho inmueble hasta su traslado al actual edificio de la calle de Toledo, con fachada a la hoy plaza de la Constitución, inaugurado el año 1930 y que fue construido sobre el solar del Antiguo Teatro Cervantes, circunstancia que detallamos al referirnos a la calle de Toledo. Pues bien en el citado caserón de la calle de Postas los servicios postales también estaban insuficientemente instalados, con pequeño patio central dedicado al público para que se pudieran rellenar los impresos de giro y certificado, con una cartería en la que prestó muchos años sus servicios como jefe Ramón Gallego, que habitaba frente a la iglesia del Corazón de María, y en la que los funcionarios y subalternos de Correos superaban su interés y dedicación la insuficiencia de unas instalaciones mal dotadas”.

A resultas de lo expuesto sólo me resta, desde aquí, invocar a quien corresponda, disponga los medios para poner en valor este viejo caserón olvidado. De este modo, se podrá recuperar una arquitectura ecuestre cuya relevancia durante mucho tiempo las erigió en símbolo de progreso en comunicaciones y comercio, y les permita en nuestros días seguir dando frutos para Ciudad Real, ahora, como bien cultural y turístico.


viernes, 18 de enero de 2019

HASTA SAN ANTÓN PASCUAS SON



Dice un viejo refrán, que hasta San Antón pascuas son. En Ciudad Real San Antón lo celebra su antiquísima Hermandad en la Parroquia de Santiago con la hoguera el día 16 y la bendición de animales y Función el día 17, festividad del santo. Un año más Emiliano Cifuentes en su página, Ciudad-Real.es, nos ha acercado esta festividad, con una galería de imágenes de la celebración de la misma, algunas de las cuales reproduzco yo hoy.






















jueves, 17 de enero de 2019

LAS CARIDADES EL DULCE DE SAN ANTÓN


Revista Bisagra Nº 162 del 20 al 26 de enero de 1991

Revista Bisagra Nº 213 febrero de 1992

miércoles, 16 de enero de 2019

LA CALLE POSTAS



La calle Postas es una de las céntricas calles comerciales de nuestra ciudad, que se inicia en la calle de la Feria y termina en su confluencia con la calle Alarcos. El nombre de Postas, proviene porque en esta calle estaba la casa de postas que proveía el suministro de caballos necesario para realizar los viajes. Muchas servían también de parada de diligencias para viajeros. Sobre la puerta de las casas se ponía un escudo de las armas reales y un rótulo con grandes letras moldeadas con estas palabras: parada de postas.

Las casas de postas eran gestionadas por los Señores de postas que tenían a su cargo las caballerías y uno o varios postillones que asignaban a los viajeros. Tenían asignadas un determinado número de caballerías en función de sus atribuciones y de la distancia existente hasta la siguiente casa de postas.

En cada casa de postas había un libro de matrícula, foliado y rubricado por el administrador principal de correos en el cual constaban todos los dependientes de la posta tanto de número como aspirantes, con expresión de su nombre y apellido, edad, pueblo de su naturaleza, época de su nombramiento y las notas que juzgaran oportunas respecto de su conducta y celo en el cumplimiento de sus deberes. En él se hallaba inventariado el ganado de la parada y los efectos de cualquiera clase destinados al servicio.


En las líneas generales y trasversales de primer orden tenían además los maestros de postas otro libro de registro sellado y foliado por la dirección general para que los viajeros y correos pudieran anotar las faltas que advirtieran en el servicio o el estado en que se hallara aquella parada o cualquier otra inmediata.

La calle Postas posee un tramo peatonal, un segundo tramo, donde se encuentra el edificio del Mercado de Abastos y el tercer tramo que desde la calle Juan II con Morería hasta la calle de Alarcos.

En nombre de Postas no ha sido siempre el nombre de esta calle, ya que el ayuntamiento decidió cambiarle el nombre el 20 de diciembre de 1926, por el de Martínez Anido, y volvió a cambiarle el nombre el 20 de abril de 1931 por el de Capitán García Hernández.


martes, 15 de enero de 2019

LA ANTIGUA CALLE ODRERÍA


El tramo de calle desde Feria a los jardines del Prado, que en otros tiempos se llamó Odrería, en las ferias de 1913, donde podemos apreciar su estrechura y las viejas edificaciones que ya han desaparecido

Nos dice don Luis Delgado Merchán, en su Historia Documentada de Ciudad Real, que el tramo de la actual calle del Prado desde la calle la Feria hasta los jardines del Prado, se llamaba en los orígenes de la ciudad calle Odrería. Un dato más que confirma este nombre a este tramo de calle, nos lo proporciona el historiador Luis Rafael Villegas Díaz, en un trabajo sobre “Calatrava y Ciudad Real. Unas notas sobre las relaciones entre la ciudad y la orden (siglos XIII-XV)”, cuando nos dice: “en 1474 Francisco Montero y Mayor González, su mujer, vecinos de la ciudad, venderán al prior y convento de Calatrava una tienda en la plaza de dicha población, en la Odrería, por 16.000  maravedís. También Haim Beinart en su obra “Records of the Trials of the Spanish Inquisition in Ciudad Real”, sitúa a varios testigos en los procesos de la inquisición en la Odrería vecinos de Santa María.

La Odrería era un local, almacén, establecimiento, tienda o taller en donde se fabricaba, manufacturaba y posteriormente se vendía y comercializa el odre para diversos usos, por lo que estos artesanos tenían en nuestra ciudad sus tiendas en el mencionado tramo de calle. En el siglo XVIII a este tramo de calle se le llamó “Callejuela de los Alamos”, tal y como nos comenta el historiador don José Balcázar y Sabariegos, en un artículo publicado en el diario Lanza el 31 de diciembre de 1943, que llevaba por título “Noticias Nuevas en papeles viejos”. En los planos de la ciudad del siglo XIX, ya aparece este tramo de calle, junto al resto de la calle, con el nombre de calle Prado, nombre que mantiene en la actualidad.

A lo largo de los años setenta y ochenta la calle sufrió una gran transformación, ya que las viejas edificaciones de dos pisos y con cierto encantó, dieron paso a los bloque de pisos de cuatro alturas sin gusto alguno

lunes, 14 de enero de 2019

EL PASAJE MIGUEL PEREZ MOLINA



El Pasaje de Pérez Molina es un pequeño callejón que une la calle de los Caballeros con la del Prado, teniendo a un lado y otro de la misma el museo provincial y el centro cultural antiguo casino.

El pasaje recibe el nombre del que fuera director y propietario de la Academia General de Enseñanza de Ciudad Real y Alcalde de nuestra ciudad entre 1912-13, D. Miguel Pérez Molina, que había nacido en nuestra ciudad en 1868 y falleció también en Ciudad Real en 1939. La mencionada academia se encontraba ubicada desde 1895, en el solar que ocupa actualmente el museo provincial, en un magnífico edificio de estilo neoclásico, construido por  don Dámaso Barrenengoa (tío político de Pérez Molina) y que también llegó a ser sede de la Diputación Provincial y del Gobierno Civil.

La corporación municipal presidida en 1955 por don Antonio Ballester Fernández, acordó en su reunión del 11 de agosto del citado año, rotular a este pasaje que no tenia nombre, con el de “Pasaje Pérez Molina”, nombre con el que se mantiene en la actualidad, en memoria del que fundara la Academia General de Enseñanza don Miguel Pérez Molina.