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martes, 11 de agosto de 2015

LA HERMANDAD DE LA VIRGEN DEL PRADO


Grabado del siglo XVII de la Virgen del Prado que se encuentra en los archivos de la Parroquia de Santa María del Prado (Merced)

No es empresa fácil, después que el vendaval de la revolución marxista barrió nuestros archivos parroquiales, pergeñar un artículo, que, aunque modesto resulte original y fidedigno sobre este punto concreto de nuestra historia religiosa.
                                           
Y, si a la escasez de datos, se añade la del tiempo, con una falta, tan notoria, como la mía, de aptitud para el trabajo de esta índole, no es extraño que estas cuartillas hayan de defraudar la curiosidad de mis lectores, a los cuales pido un buen margen de indulgencia; tanto mayor, cuanto que el único móvil, al colaborar en el extraordinario de LANZA, ha sido atender con la mayor voluntad posible una galante invitación; y, de paso, rendir honores a la tradición de aquellos insignes Párrocos de Santa María, que jamás perdieron la coyuntura de estimular entre sus feligreses la devoción a nuestra patrona.

LA COFRADÍA DE LA CERA

Parece obvio y natural, cuando se habla de la Hermandad de la Virgen, que todos piensen de una manera espontanea e instintiva en la Ilustre  Asociación, que desde hace más de cuatro siglos contribuye cada año a realzar con su presencia las magnificas procesiones del 15 y del 22 de agosto, y ha resuelto problemas tan difíciles como el de la sustitución de la antigua imagen, y ha escrito siempre con su fervor páginas para la gloria de nuestro pueblo.

Sin embargo, se hace preciso decir que esta no ha sido la única ni tampoco la primitiva Hermandad de Nuestra Señora del Prado. Más aún; su nombre propio y completo, tal cual se desprende de documentos que tengo ahora a la vista, es el de Cofradía de la Cera o de las Hachas. De la Cera se le llama en los libros más antiguos, que actualmente posee la Hermandad y de las Hachas en un Breve de Inocencio X, fecha 18 de Enero de 1645, que se conserva en el Archivo de esta Parroquia.

ORIGEN DE LA PRIMITIVA HERMANDAD

No es tampoco exacto que esta Hermandad tenga su origen en la aprobación que con fecha 13 de mayo de 1600 hizo de la misma el Cardenal Arzobispo de Toledo don Bernardo de Rojas y Sandoval. Esa aprobación, ratificación mejor dicho, es una de tantas como todas las Asociaciones piadosas de su época se veían obligadas a recabar, a consecuencia de las visitas de inspección, que de una manera más o menos periódica giraban los Gobernadores Eclesiásticos de Toledo por nuestra Diócesis, sujeta entonces a la jurisdicción de aquel Arzobispado. Sus Constituciones son mucho más antiguas.

El que examine, aunque sea con rapidez, el primero de los dos citados libros echará de ver inmediatamente dos cosas: de una parte su falta absoluta de unidad, como lo indican las distintas numeraciones de los folios, hasta el punto que más que de un libro se trata de un volumen, donde se recogen documentos de épocas diversas, sin otro nexo que el denominador común de la referida Hermandad. De otra, que entre la fecha de aprobación por el Cardenal Arzobispo de Toledo, que figura a la cabeza del libro, y la del 10 de agosto de 1681 correspondiente al acta del primer Cabildo, que se reseña, media una distancia de casi un siglo. ¿Cómo salvar tan enorme laguna?

A pesar del proverbial cerrilismo de los pilletes de la FUE, que en agosto de 1936 en lugar de salir al campo para defender con las armas sus ideales marxistas, optaron por entrar a saco en los cepillos y en el archivo de la Merced, capitaneados –dicen- por un bedel del Instituto, gordo y con aspiraciones de Ministro de Cultura, existen todavía dos libros de Cabildos referentes también a la Cofradía de la Cera, más antiguos que los que poseen la Hermandad. Uno comienza con el acta  del celebrado el día 10 de agosto de 1597, y continúa sin interrupción hasta julio de 1634: y el otro, que empieza el 22 de agosto de este último año, termina en 1680, entroncando perfectamente con los que poseen la Hermandad.

La Ilustre Hermandad de la Virgen del Prado, conserva todos los libros de actas desde el año 1600

LA FUNDACIÓN DATA ANTES DEL AÑO 1600

Este feliz hallazgo viene a corroborar con exactitud mi afirmación, cuando unas líneas más arriba decía que el origen de la Hermandad de la Cera hay que buscarlos antes de 1600 y la que hago ahora, de que esta no es sino como una filial, de otra más antigua y primitiva.

En el prologo de las Ordenanzas, aprobadas por el Cardenal de Rojas, se lee lo siguiente: “…por que la primera y principal Cofradía de esta Sagrada Imagen, ocupada y gastada con las grandes fiestas, que para celebrar la solemnidad y fiesta de la dicha procesión (la del día 15 de agosto) no podrá acudir con tantas Achas y Cera como combenía para el acompañamiento de tan deboto santuario como esta sagrada imagen nos ofrecemos de nuestra propia costa y de nuestra propia hacienda de acompañar todos los años la dicha procesión, cada uno con su Acha de Cera ardiendo, y para que haya adelante esta devoción y por tiempo no se caiga y se haga con más concierto y devoción, estando todos juntos en nuestro Cabildo hacemos y ordenamos las ordenanzas siguientes:

ORDENANZAS

Aquella antigua y principal Hermandad se llamaba de Nuestra Señora del Prado y de San Bernardo, y tenía carácter de Archicofradía, con facultad, por tanto, de agrupar como filiales otras de menos importancia.

“Cualquier persona, dice la segunda de las citadas Ordenanzas, que hubiese de ser recibido a esta Hermandad, no puede ser recibida a ella, si no es siendo primero Cofrade de la Archicofradía general y primera de esta Santísima Imagen de Nuestra Señora del Prado y de San Bernardo, de donde somos Cofrades todos los que tomamos esta devoción y hermandad de cera…”

Para más abundamiento sobre la mesa, en que escribo estás cuartillas, se halla una Bula del Papa Gregorio XIII, expedida en octubre de 1584, y otra de Clemente VIII, del año 1595, concediendo indulgencias a la Cofradía de Santa María del Prado, erigida canónicamente en la Parroquia del mismo nombre, igual que la autentica, por la que el Cardenal Alejandrino agregó el 8 de Agosto de 1595 la citada Cofradía a la Primaria del Monasterio y Colegio de San Bernardo de la ciudad eterna.

Estampa de la Virgen del Prado publicada en 1940 con la desaparecida imagen en 1936

FILIALES DE LA PRIMITIVA ARCHICOFRADÍA

Entre las filiales de la primitiva Archicofradía podemos citar, a la vista de un manuscrito de cargas y Memorias de esta Parroquia, año 1622, las siguientes: Cofradía de Nuestra Señora de la Cabeza: Cofradía de los Tezedores: Cofradía de San Sebastián: Cofradía de Santa María del Monte: Cofradía de la Caballería: Cofradía de Nuestra Señora de la Pedrera… todas ellas con la obligación común de asistir a las primeras vísperas de la Asunción, lo mismo que a la procesión del día 15 de agosto. La más importante de todas, al menos por su duración, ha sido la de la Cera; siguiéndole después la de Nuestra Señora de la Pedrera, que poseía una Iglesia y Hospital en lo que actualmente es molino aceitero de don Ramón Fontes. A consecuencia del estado ruinoso de dichos edificios y por no contar el año 1633 con sino 12 hermanos, resolvió fundar el 13 de marzo del referido año,  la Esclavitud de Nuestra Señora del Prado, iniciando también la costumbre de cantar todos los sábados una salve a la Santísima Virgen. El día 8 de Octubre fue el primero que se cantó la Salve. Como fundador se ha considerado siempre a don Antonio Sarmiento, Capellán de esta Parroquia, que consiguió de la Santidad de Urbano VIII una Bula, fecha 10 de junio de 1633, confirmando la Exclavitud, a la cual han pertenecido personajes tan conspícuos como Carlos II, Felipe V, la Condesa de Cersinos, y otros de que nos habla la abundante documentación, que se conserva en este archivo.

No es fácil por ahora dar más detalles sobre la antigua Cofradía de Nuestra Señora del Prado. Pero a título de información quiero citar un Manuscrito de mi archivo, en octavo, con once hojas, deteriorada la primera, y las restantes legibles y en perfecto estado. Se trata de una ratificación, hecha el día 25 de mayo de 1571, por el licenciado Busto de Villegas, Gobernador General del Arzobispado de Toledo, de las cartas y Ordenanzas  de la Cofradía y Hermandad de la Asunción de Nuestra Señora del Prado de Ciudad Real, a petición de Pedro de Almagro, prioste de la Cofradía del Santísimo Sacramento, que se celebra en la Iglesia del señor Santiago, y de Juan Fernández Texedor, prioste de Nuestra Señora de Agosto y de la Candelaria, que se celebra en la Iglesia de Nuestra Señora Santa María del Prado, y de Melchor de Casasola, prioste de las nueve fiestas de la Madre de Dios, que se celebra en el Monasterio del Señor Francisco y de Juan Sánchez Ollero, prioste del Cabildo y Cofradía del señor Santo Domingo de esta ciudad, y de Antonio de la Calle, prioste de Nuestra Señora Santa Quiteria.

COFRADÍA DE LA ASUNCIÓN

Tenía la Cofradía de la Asunción un carácter marcadamente gremial de artesanos y labradores; puesto que en el título tercero de sus Constituciones, cuando se habla de los que se han de admitir en la misma, se dice lo siguiente:

“Otro si, por cuanto entre nosotros se han de ver y tratar algunas cosas tocantes a otro. Offo. Por tanto es voluntad y mandamos que no sea acogido camallero ni escudero ni otro hombre poderoso, ecepto hobre llena y de buena fama que sea Labrador e que lo admitiere o por el Rogare que oficial, y ordenamos que cualquier la primera vez sea castigado por esta Cabildo y por la segunda vez pague de pena cent mrs. para pro dho. Cabildo y por la tercera vez lo echen fuera del…”

Líbreme el Señor, mientras no haya otros documentos más explícitos, de querer identificar esta Cofradía de la Asunción, que tiene su sede en la Parroquia de Santa María del Prado, con la antigua de Nuestra Señora y de San Bernardo. ¿Qué dirían las manes hipercríticos de don Luis Delgado y Don Inocente Hervás?

Lo que si afirmo es que la citada Cofradía es anterior al 25 de mayo de 1571 en que fueron ratificadas sus constituciones por el Licenciado Bustos de Villegas, como también es mucho más antigua la del Santísimo Sacramento, aprobada por la Santidad de Alejandro VI el año 1503; y no es lógico suponer, porque no conjuga con el celo exagerado, que a mis antecesores han atribuido sus émulos que mientras fomentaba la fundación de una Sacramental, tan pujante, que todavía subsiste con vida propia después de cuatro siglos y medio, descuidasen hasta el olvido la organización de la Parroquia, que fue en los tiempos pasados y ha de ser siempre centro de la vida espiritual de la Ciudad.

Ildefonso Romero, Párroco de Santa María del Prado (Diario Lanza, especial de Feria y Fiestas de Ciudad Real de 1943)


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