lunes, 24 de agosto de 2015

LA PROCESIÓN DE LA OCTAVA DE LA VIRGEN DEL PRADO EN LA PRENSA PROVINCIAL



Los diarios provinciales, “Lanza” y “La Tribuna de Ciudad Real”, informaron ayer en sus portadas y páginas interiores, de la procesión de la Octava de la Virgen del Prado, cuyas crónicas traigo hoy al blog.


LAS LLAMAS Y LA FE ALUMBRAN A LA OCTAVA

Hubo llamas antes de los fuegos que pusieron fin a la feria de Ciudad Real. Fueron, eso sí, unas llamas más solemnes, menos ruidosas, sostenidas en las manos de las cientos de personas que acompañaron a la patrona de la capital en su último procesionar en su semana grande. Fue una despedida comedida en comparación con la multitud que recibió su presencia en la procesión del día 15, pero esa dosis de intimidad era esperada y bien entendida. «Normalmente, en la procesión del día 15 viene mucha gente de los pueblos de alrededor y de fuera de Ciudad Real, pero quien alumbra a la Virgen en la Octava es la gente de la capital», aseguró minutos antes del inicio del camino el presidente de la Hermandad de la Virgen del Prado, Francisco Pajarón.

Fotografía de Raúl Panadero

A la procesión de la Octava le costó iniciar la marcha. El gentío que quería ver y acompañar a la Virgen del Prado se agolpaba en la salida de la Catedral para ver de cerca la imagen, y de procesionar lo más próximo posible a ella. Las indicaciones que se daba a todos los asistentes a través de la megafonía del templo sirvieron de poco para colocar la comitiva, pero hubo un signo más efectivo para que las filas se formaran y pudiera iniciarse el camino por las calles de la capital: la banda. Cuando los miembros de la Agrupación Musical de Ciudad Real se alinearon y se dispusieron a iniciar los acordes del himno nacional, las filas comenzaron a crearse y la procesión tomó forma. Después, Jesús Miguel Gracia levantó la batuta y se hizo por fin el silencio, sólo roto por la melodía nacional. Tras eso, el sonido de los pasos.

 Fotografía de Raúl Panadero

«Estamos muy contentos por cómo ha ido esta semana y por cómo se desarrolló la procesión del día 15», indicó Pajarón antes de acompañar a la imagen desde cerca, donde se sitúan las autoridades civiles y militares que acompañan la procesión. «Superó todo lo que conocíamos y hubo más gentío que nunca, al menos que en los veinte años que yo he visto», explicó el presidente de la Hermandad de la Virgen del Prado, que aseguró que la presencia de hermanos en aquella ocasión «fue mayoritaria, y prácticamente estábamos los 1.200 que formamos parte de la Hermandad».

Fotografía de Raúl Panadero

La procesión discurrió con normalidad por las calles de la capital, detenido el paso en algunos momentos en los que se estiró la duración del cortejo. En torno a las 21.30 horas, la cabeza de la procesión había vuelto al entorno del Prado, y la Octava tocaba a su fin. Durante el recorrido habían acompañado a la patrona de Ciudad Real gente de todas las edades y por diferentes motivos. Había quien lo hacía por tradición o para cumplir una promesa, había quien sostenía la llama con el pulso firme para realizar una ofrenda o para pedir por lo que se avecina. Había pequeños incluso que hacía su primera procesión.

Fotografía de Raúl Panadero

Al término, como es costumbre, se produjo el relevo del hermano mayor de la Hermandad de la Virgen del Prado. Julio Morales abandonaba el cargo que asumió después de la Octava del año pasado para dejar su lugar a José María Romero Cárdenas, que lo será durante el año que separa la celebración de la Octava de ayer del cierre de las funciones religiosas en la semana grande ciudadrealeña del año que viene. «Asumo el cargo con mucha ilusión y mucho orgullo, pero también con mucha responsabilidad, porque habrá muchos ojos mirándome», relató el nuevo hermano mayor de la Hermandad de la Virgen del Prado, que explicó que la llegada de esta fecha «infunde respeto».

Fotografía de Raúl Panadero

Además de los fieles y los hermanos, también hubo autoridades militares, eclesiásticas y civiles acompañando la procesión. Todos pusieron el punto y final a los actos religiosos de la feria ciudadrealeña que se despide hasta 2016.

 


LOS FIELES SE ECHAN A LA CALLE PARA DESPEDIR A LA VIRGEN DEL PRADO HASTA EL PRÓXIMO AÑO

Miles de fieles devotos arroparon ayer a la Virgen del Prado, patrona de Ciudad Real, en la procesión del día de la Octava con la que se dan por finalizados los fastos en su honor.

A las 20,30 horas en punto, se hizo el silencio en los Jardines del Prado, sonaron las campanas del templo que la acoge y tras ellas los acordes del himno nacional interpretado por la Agrupación Musical de Ciudad Real. Con las primeras notas empezó a andar la carroza que lució a la patrona, por última vez este año, por las calles de la capital.

La del Prado lució ayer el mismo manto color blanco roto que el pasado 15 de agosto, el que se le hizo, por suscripción popular con motivo del IX centenario.

Este manto está confeccionado en tisú de plata con aplicaciones de bordados en oro. Además el motivo principal de la prenda son los escudos de las cuatro órdenes militares de Ciudad Real: Santiago, Calatrava, Alcántara y Montesa.

El conjunto procesional lució, previo a la carroza, dos ciriales y una pértiga nuevos que han sido elaborados en plata y oro en sintonía con la estética del paso de la Virgen del Prado. En primer lugar el estandarte corporativo y los faroles de la Hermandad de la Virgen del Prado.


Una de las peculiaridades de esta procesión es su historia que recuerda que ocho días después del “paseo” de la Virgen por las calles de la ciudad, los oriundos del lugar decidieron que volviera a salir “en una encuentro más cercano a los vecinos de la ciudad”. De ahí el que este día sea fiesta local.

Como es habitual precedían a la carroza de la patrona, distintos representantes políticos, ninguno del Equipo de Gobierno del Ayuntamiento del Ciudad Real, tal y como ya se había advertido, tras ellos, representantes de los cuerpos y fuerzas de Seguridad del Estado, Policía Local, Policía Nacional, Guardia Civil y Ejército, así como el subdelegado del gobierno en la provincia de Ciudad Real, Fernando Rodrigo.

Cerca de un millar de mujeres  alumbraron a la Virgen del Prado, muchas de ellas descalzas, otras con los carritos de bebé y muchas otras con hijos pequeños poniendo así de manifiesto la devoción que esta ciudad siente hacia su patrona.

Tras ellas, la Agrupación Musical de Ciudad Real y los hermanos de la Virgen. Tal y como manda la tradición: las mujeres delante, los hombres detrás.
No faltaron a la cita las dulcineas infantil y juvenil y sus respectivas cortes de honor, así como en pandorgo de este año Francisco Turrillo.

La única representación política que asistió a la procesión del Ayuntamiento de Ciudad Real, fue la del Partido Popular. Nadie del equipo de gobierno asistió a la Función por la mañana y la procesión por la tarde

Música

A las 22,00 horas la procesión se detuvo en la Plaza Mayor en la que la Coral Polifónica de Ciudad Real deleitó con algunas de sus mejores interpretaciones a la comitiva que acompañó durante el recorrido por las calles más céntricas de la ciudad a la Virgen del Prado.

Poco más tarde, minutos antes de las 22,30, sonaron los cohetes anunciando la entrada de la Virgen en el templo, lugar en el que descansará el resto del año. Momentos después, en el interior de la basílica catedral se procedió al canto de la Salve y al  intercambio de mando del Hermano Mayor de la Hermandad que desde ayer queda a cargo de José María Romero Cárdenas, y abandona Julio Morales Ayala. Un cargo que Romero Cárdenas desempeñará a lo largo de un año y al que ha llegado por orden estricto de antigüedad en la hermandad, en la que ingresó hace 61 años.

Un año más, tanto por parte del Ayuntamiento de Ciudad Real, y a instancias de la hermandad organizadora de la procesión se sugirió a los fieles que acompañaron a la Virgen, proteger la vela y llevarla en posición vertical para evitar que los restos de cera quedaran en las baldosas de las aceras y prevenir de este modo el peligro que ello conlleva para los viandantes.



Relevo del cargo de Hermano Mayor, D. Julio Morales Ayala, le entrega el cetro de Hermano Mayor a D. José María Romero Cárdenas. Fotografía Emilio Martín Aguirre


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