El sábado último salieron con dirección a Cuba los reclutas de esta zona militar que les tocó en suerte prestar servicio en aquella hermosa perla española.
La despedida que les hemos hecho no ha podido ser más entusiasta y cariñosa.
La Diputación y el Ayuntamiento les han obsequiarlo con metálico, y los que no hemos podido imitar a dichas Corporaciones, les hemos acompañado hasta la estación, confundiendo nuestros vítores con los acordes de la banda municipal y los sollozos de las pobres madres.
¡Quiera Dios que dentro de poco tiempo podamos prodigarles un recibimiento mucho más entusiasta que la despedida!
La Juventud Torralbeña, 29 de enero
de 1898


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