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martes, 7 de diciembre de 2021

CIUDAD REAL, HISTORIA VIVA ESCONDIDA EN EL SUBSUELO A TRAVÉS DE SUS CUEVAS Y GALERÍAS (II)

 

Vista de las cuevas del antiguo casino, hoy centro cultural



Cuevas ligadas a la construcción de la ciudad

 

El historiador e investigador aficionado, Antonio José Martín de Consuegra, indica a Lanza que el comienzo de las galerías en Ciudad Real va ligado al momento de la construcción de la ciudad, cuando “la gente en sus casas empezó a cavar para poder mantener los alimentos frescos y conservar el vino”, mientras que los edificios religiosos “actuaban como criptas o para realizar enterramientos”.

Martín de Consuegra, que durante más de quince años ha estado visitando las obras de Ciudad Real e investigando las cuevas y galerías de la ciudad, llegando incluso a confeccionar un plano con los túneles, cuevas y pasadizos encontrados, sostiene que en su portal web que en Ciudad Real “existe una extensa red de galerías e instalaciones subterráneas consistentes en un entramado de cuevas naturales hechas por el río Guadiana con el paso de los siglos y de galerías y sótanos excavados por el hombre aprovechando, en ocasiones, el terreno cárstico y volcánico”.

En su opinión, el antiguo Alcázar “que actuaba como la residencia privada del rey, era el edificio que más galerías tenía, muchas de las cuales son bastante grandes y abarcan gran parte de lo que es la zona del Torreón de Ciudad Real. Y se piensa que el Alcázar se comunicaba por galerías con otros edificios como puede ser el del Santo Oficio, que estuvo muy cerca, concretamente en la esquina de las calles Alcántara y Libertad”, a lo que añade que “esos edificios se comunicaban por galerías, porque cuando se han hecho obras en la calle Alcántara se han encontrado unas galerías hasta con bifurcaciones”. Y también, “en el antiguo Convento de los Mercedarios descalzos, que se comunicaba con la Iglesia de la Merced por medio de una galería (parte de la cual aún puede visitarse en el Museo de la Merced)”.


Cimientos del antiguo casino en las cuevas visitables del mismo



Para este historiador, algunas personas interesadas en estos estudios ya realizaron en su día planos de las galerías subterráneas que hay en Ciudad Real. “Incluso en el siglo XIX el obispo Hervás y otros autores ya hablaban de esas galerías subterráneas porque ellos las vieron con sus propios ojos”.

A este respecto señala que “el obispo Hervás y Buendía en su obra, que es bien conocida, ya habló del emplazamiento de las galerías del Santo Oficio en la calle Lirio y Libertad. De hecho, todavía se conservan algunas de ellas. El problema es que la gran mayoría (podría decirse que el 90%) se ha perdido porque han sido tapiadas, destruidas por edificaciones o se han caído al producirse derrumbes, mientras que otras han perdurado porque se han usado como almacenes o bien como carboneras como en el caso de las que hay en el edificio del antiguo Casino de Ciudad Real. Y las que hay en el Torreón, han aguantado el paso del tiempo debido a su buena construcción”.


Población judía


Martín de Consuegra recuerda la importancia que tuvo la población judía en Ciudad Real, ciudad que “llegó a tener una judería bastante importante y que se encontraría aproximadamente entre lo que es el barrio del Perchel, la Iglesia de Santiago y más o menos la calle de La Mata”. Los judíos “tenían prohibido los oficios manuales y muchos de ellos se basaban en el préstamo, el ahorro o la banca, circunstancia que hizo que, aunque no fueran muy numerosos, sí tuviesen mucho dinero por lo que lo tuvieron que guardar en cavas o dentro de galerías”.

Asimismo, Martín de Consuegra añade que en la Morería de Ciudad Real se encontraba la calle Morería, y un poco más hacia la calle Alarcos, por las calles Alamillo y Jara había “muchas galerías y cuevas donde se guardaban animales, leña, se producían enterramientos, etc.”.

 

Entrada a las cuevas del Torreón del Alcázar




Cerca de 40 o 50 galerías

 

Según los planos de los que dispone y a raíz de los estudios que ha realizado Martín de Consuegra, “en Ciudad Real pudo haber del orden de 40 o 50 galerías, incluso algunos puntos como la zona del Alcázar pudo tener hasta seis galerías, cada una de ellas situada en punto cardinal. Por su parte el número de cuevas es imposible de conocer”.

“Sabemos que existen o que existieron las galerías en Ciudad Real, pero se desconoce para qué se usaban y cuando se hicieron. Únicamente se tiene conocimiento de estos hechos cuando ha habido testigos y cuando se ha documentado. Y es que galerías que estén documentadas como tal habrá unas cinco o seis situadas en diferentes edificios de la ciudad como pueden ser en La Merced, el antiguo Casino, en el Torreón, así como una que apareció en la calle Palma y otra en la calle Alcántara”, aclara.

En esta línea Antonio José Martín de Consuegra señala como “la Plaza Mayor de Ciudad Real, que antes era la Plaza del Mercado, hace muchos años tuvo galerías que se utilizaban como depósitos para introducir mercancías”.

Por todo ello, para este historiador podría decirse que en Ciudad Real había una segunda vida vinculada a las galerías, cuevas o cavas, las cuales tuvieron una gran importancia que en el XVIII y, sobre todo, en el XIX. “Incluso, gracias a ellas, muchos bienes y algunas personas se salvaron de las tropas napoleónicas. Y lo mismo pasó durante la Guerra Civil, cuando muchas personas salvaron su vida metiéndose en estas famosas galerías”.

 

Una vista de la galería de las cuevas del Torreón del Alcázar



Galerías junto al arco del Torreón

 

El arqueólogo, Ángel Aranda, que junto con Petra Martín Prado, tienen la empresa Arqueotec, y forman parte de la dirección arqueológica del proyecto de obras de adecuación del Arco del Torreón, explica a Lanza que allá por el año 2005, cuando se quería realizar el parking subterráneo en el Torreón “aparecieron una serie de galerías excavadas en la roca”, puesto que toda esa zona “es terreno volcánico”, a lo que añade que, posteriormente, durante los años en los que se paralizaron las obras, “parte de las galerías que había se perdieron”.

Pero no todas las galerías que había en la zona han quedado en el olvido. De hecho, algunas de ellas “se están consolidando” en la actualidad, gracias al proyecto que contempla las obras de restauración del Arco del Torreón y su entorno, con el objetivo de “poder hacer visitables esos tramos” en los próximos meses.

Aranda sostiene que “seguramente algunas de esas galerías se encontraban comunicadas”, aunque este hecho no se ha podido corroborar. Lo que si está demostrado es que a unos 20 metros de donde se encuentra el arco del Torreón, existe una entrada principal por donde se accedería a algunas de las galerías anteriormente citadas y que están siendo restauradas. En este sentido indica que “hay una galería, a la que nosotros llamamos como principal, que se dirige hacia una profundidad de unos 10 u 11 metros y luego, a unos dos o tres metros, se abren a ambos lados dos galerías, una en dirección este y la otra hacia el oeste”.

En este sentido añade que “en su primer tramo o descanso aparece el primer nivel de cuevas, a las que llamamos galerías superiores, las cuales están directamente excavadas en la roca y que van de oeste a este. Tienen una anchura de un metro y medio y una altura de en torno a dos metros. Y la entrada a ambas cuevas presenta dos huecos que son como hornacinas en las que se pudieron depositar tinajas o algún tipo de recipiente”.


 
Otra vista de las cuevas del Torreón del Alcázar 


En concreto, Aranda explica que se han podido recuperar unos diez o quince metros de las galerías superiores y que son, junto con la galería principal, las que van a poder visitarse una vez que termine su restauración.

Para este arqueólogo no se ha podido atestiguar con material arqueológico si las cuevas o galerías que hay junto al arco del Torreón, y que se encuentran en el subsuelo donde antiguamente se erigió el Alcázar, pertenecen a la época cercana a la fundación de Ciudad Real, ya que “a la hora de excavarlas, no han aportado mucho material medieval”, pero de lo que si hay constancia es de que “han aparecido fragmentos de una época más moderna, como podría ser el siglo XV”. En cualquier caso, Aranda no descarta que dichas galerías pudieran ser de una época anterior. Por todo ello, puede afirmarse que las galerías que hay junto al arco del Torreón “son de las más antiguas” de cuantas hay en Ciudad Real.

Por último, indica que a raíz de las investigaciones realizadas “se nota que estas galerías han tenido usos posteriores, al haber podido actuar como bodegas y también utilizarse durante la Guerra Civil española”.

Sin lugar a dudas, una vez que estas galerías sean abiertas al público, formarán parte, junto con la que hay en el antiguo Convento de los Mercedarios (actual museo de la Merced) y las que se encuentran debajo del antiguo Casino de Ciudad Real de un interesantísimo e importante legado artístico que ya forma parte de la historia de Ciudad Real. Una historia desconocida por muchos, pero que ha fraguado la manera de vivir de numerosos habitantes generación tras generación. Todo ello sin olvidar el resto cuevas que existen en la capital manchega y que constituyen auténticos tesoros escondidos, como la despensa que hay en la casa de Elisa Cendrero, la cual se ha tratado de conservar en su estado original.

 

Fuente: https://www.lanzadigital.com/provincia/ciudad-real/ciudad-real-historia-viva-escondida-en-el-subsuelo-a-traves-de-sus-cuevas-y-galerias/



lunes, 6 de diciembre de 2021

CIUDAD REAL, HISTORIA VIVA ESCONDIDA EN EL SUBSUELO A TRAVÉS DE SUS CUEVAS Y GALERÍAS (I)

 

Cueva existente en el Museo Municipal Elisa Cendreros



Cuenta la leyenda que hace varios siglos Ciudad Real estaba comunicada por el subsuelo a través de una red de galerías subterráneas donde se escondían inconfesables secretos a la vez que servían de escondite y de vía de escape para muchos habitantes cuando eran perseguidos, entre ellos los de la población semita que convivía y trabajaba en el incipiente barrio de la Judería

 

Historia o mito, realidad o ficción, lo cierto es que la capital manchega contaba con un importante número de cuevas y de galerías bajo el suelo, las cuales eran utilizadas como bodegas, como carboneras, para preservar alimentos o almacenar los productos perecederos, para guardar dinero u otros objetos de valor, o bien sirvieron de refugio antiaéreo durante los ataques sufridos durante la Guerra Civil española.

Actualmente Ciudad Real cuenta con un importante número de estas cuevas y galerías (a pesar de que algunas de ellas fueron cegadas, tapiadas o destruidas al no sobrevivir al paso del tiempo o a la especulación inmobiliaria). Y este legado representa todo un patrimonio por descubrir y por conocer en una ciudad que puede sentirse orgullosa de su pasado y de la historia que han podido vivir sus ciudadanos a través de los siglos.

El doctor en Historia por la Universidad de Castilla-La Mancha, Francisco Javier Morales Hervás, indica que “prácticamente desde siempre se conoce que hay cuevas en Ciudad Real, una ciudad que presenta un manto calizo en el subsuelo, circunstancia que fue aprovechada para hacer cuevas casi de forma natural y que llegaron a ser muy numerosas en el pasado”.


Una de las tres cuevas del Museo Municipal Elisa Cendreros



Este historiador explica como desde prácticamente la fundación de Ciudad Real, sobre todo a partir del Renacimiento, en los siglos XV y XVI, “muchas casas aprovecharon esas características para hacer bodegas en la parte inferior de sus viviendas”. Incluso, en algunos casos, “se aprovecharon esas oquedades para utilizarse como pozos de nieve”, con el fin de convertirlos en una especie de refrigerador natural.

Para Morales Hervás, Ciudad Real “contaba con bastantes cuevas porque se han podido documentar un buen número de ellas. Y precisamente este hecho es una demostración de que esas construcciones o subestructuras eran muy abundantes en la ciudad. De hecho, donde estaba la Judería, que era por la zona de la calle La Mata y Lirio, se han visto bastantes”.

En este sentido explica que “ya sabíamos de la existencia de muchas de esas cuevas, el problema es que la mayor parte se destruyeron, como tantas otras cosas en Ciudad Real capital, allá por los años 60 y 70 cuando empezaron a construirse edificios. Bien es cierto que tampoco había esa sensibilidad que existe hoy en día. Y cuando se hicieron esas construcciones, sobre todo cuando empezaron a hacerse garajes, desaparecieron gran parte de las cuevas. Y el problema no es solo que desapareciesen, sino que en muchos casos ni siquiera se llegaron a documentar”.

Por este motivo “encontramos referencias que se han ido transmitiendo de forma oral, pero que, en numerosos casos, no se han podido conservar”. Por el contrario “hay muchas otras cuevas que sí se pudieron documentar, pero, o bien se encontraban muy deterioradas o estaban prácticamente vacías, sin contener restos”.

 

Una de las cuevas del antiguo convento de los mercedarios hoy Museo de la Merced

 



Un buen ejemplo de las cuevas que hay en Ciudad Real, según Morales Hervás, aparecieron “cuando se empezaron a construir los edificios que hay alrededor del Centro de Salud del Torreón, muy próximos a la zona donde se encuentra el arco del Torreón y en la zona en la que sabemos que estaba el Alcázar, y que iba más o menos desde donde está el arco del Torreón hacia la puerta de Granada y la calle La Palma. En ese lugar, cuando se fue a construir alguna de esas viviendas se encontraron restos de cuevas, algunas de las cuales estaban bastante bien edificadas, ya que probablemente estuviesen vinculadas con el Alcázar. Y no se trataba de la típica bodega que hacía un señor en su hogar, sino que presentaban unos arcos mudéjares de ladrillo visto bastante llamativos y bien conservados”.

Precisamente el historiador Francisco Javier Morales Hervás ya participó en la excavación de una de las cuevas que hay por la zona del Torreón en la calle La Palma, allá por los años 90, y que “probablemente formarían parte de las dependencias del Alcázar”. Desde su punto de vista, “estas cuevas eran bastante llamativas, pues estaban reforzadas por vistosos arcos mudéjares y en donde aparecieron interesantes restos de recipientes cerámicos de los siglos XV-XVI. Se trata de un tipo de cuevas que se sale un poco de la norma, porque las otras eran más sencillas, como para darle un servicio doméstico a unas viviendas que en muchos casos eran de ciudadanos normales. A pesar de ello, en algunos casos sí que se sabe que las cuevas se encontraban debajo de las casas de las familias nobles y pudientes que había en Ciudad Real”.

En esta línea apunta que donde estaba el antiguo Casino de Ciudad Real, “hace unos años el Ayuntamiento recuperó unos bajos que probablemente, o al menos esa es mi hipótesis y la de algunas personas con las que he hablado, lo que están haciendo es reutilizar cuevas antiguas, porque no tiene sentido que para un edificio como el antiguo Casino, que tiene una sola planta, se hicieran esos cimientos tan potentes. Y probablemente cuando el arquitecto Sebastián Rebollar fue a hacer ese edificio, se encontrase eso y lo usase como yacimiento. Pero no porque lo hiciese cuando se acometió la realización del antiguo Casino ya que en esa zona, la que está alrededor de la Catedral, que era donde estaban las viviendas de los hidalgos como la famosa casa de Hernán Pérez del Pulgar, había viviendas de mayor rango, con lo cual las cuevas que se hacían eran más elaboradas y tenían una solidez mayor”.

Morales Hervás considera que “es posible que en algunas viviendas aledañas o colindantes de Ciudad Real sí que pudiese haber algún tipo de comunicación entre las cuevas o galerías, pero de ahí a decir que se podía ir por pasadizos secretos para escapar creo que es más fruto de la imaginación o de la leyenda”.


Otra vista de las cuevas del Museo de la Merced

 

domingo, 5 de diciembre de 2021

LA CIUDAD SUBTERRÁNEA, CUEVAS, SOTANOS Y REFUGIOS ANTIAEREOS EN CIUDAD REAL

 



El servicio de publicaciones de la Universidad de Castilla-La Mancha, ha publicado un libro que lleva por titulo “La Ciudad subterránea, cuevas, sótanos y refugios antiaéreos en Ciudad Real”, escrito por Francisco Alía Miranda. Este libro es el primero de la colección “Memoria Democrática de Castilla-La Mancha”, que tiene por finalidad editar monografías, basadas en investigaciones rigurosas, y trabajos de divulgación, a modo de pequeñas guías ilustradas, sobre la historia de la Guerra Civil (1936-1939), la Dictadura Franquista (1939-1975) y la Transición Democrática (1975-1978). Se trata de una de las líneas prioritarias del Plan Regional de Estudio sobre Memoria Democrática de Castilla-La Mancha, de la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha y Universidad de Castilla-La Mancha, realizado a través del Departamento de Historia.

Esta primera guía ilustrada tiene como objetivo el estudio de los refugios antiaéreos que se construyeron en la capital de la provincia de Ciudad Real para proteger a la población civil de los bombardeos de la aviación franquista durante la Guerra Civil y de las numerosas cuevas y sótanos que se repartían por el subsuelo de una buena parte de la ciudad y que a partir de agosto de 1936 fueron utilizados con el mismo fin ante la pasividad en la construcción de defensas antiaéreas.



sábado, 4 de diciembre de 2021

CENTRO COMERCIAL “EL PARAGUAS”, HISTORIA DE CIUDAD REAL QUE SOBRESALIÓ POR TENER UN DISEÑO ADELANTADO A SU ÉPOCA

 



Hace 35 años abrió sus puertas en la ronda de la Mata de Ciudad Real muy cerca de la Cooperativa Farmacéutica, ‘El Paraguas’, un centro comercial que en su momento se construyó con un diseño que, a pesar de no ser del todo rompedor, sí que fue muy adelantado y diferente a lo que se construía a finales de los 80, convirtiéndose en toda una referencia en la capital manchega

Para conocer los entresijos de este edificio ya desaparecido, cuyo diseño pudo tener reminiscencias entre lo postmoderno y lo tardomoderno, Lanza se ha puesto en contacto con su ideólogo y diseñador, el artista multidisciplinar, Eugenio Bermejo, quien explica que antes de dar origen al centro en Ciudad Real “primero montamos el Paraguas en Daimiel, basado en el mismo concepto, con una calle que tenía en sus laterales una serie de tiendas especializadas en diseño, entre las que había negocios de muebles, ropa, un centro de belleza y hasta un disco bar”.

Bermejo explica que como el centro de Daimiel “funcionaba medianamente bien”, decidieron “abrir uno en la capital, pues básicamente muchos clientes eran de Ciudad Real y de otras localidades. Y diseñamos un espacio un poco nuevo para la época. Incluso nos llegaron a sacar en una revista muy moderna del ambiente de aquella época llamada ‘La luna de Madrid’. Y es que por aquel entonces la arquitectura que estaba resurgiendo era esa, y el edificio tuvo una buena acogida desde el punto de vista arquitectónico”.




El centro comercial el Paraguas abrió sus puertas en Ciudad Real en 1986, aunque su andadura no fue muy duradera, pues tuvo que cerrar sobre 1989 por desavenencias con la propiedad. “Yo quería seguir con el mundo del diseño más radical, indica Bermejo, pero la propiedad quería hacer una cosa más estándar o comercial. Por este motivo, decidí organizarme por otro lado”.

“Y en Ciudad Real montamos un edificio de características similares al de Daimiel, con una tienda especializada en muebles de diseño, una tienda de ropa con mucho diseño para mujeres, hombres y niños. También había un disco bar que más tarde se incorporó la gente del Ave Turuta y montó una especie de discoteca”. Incluso en alguna ocasión el centro comercial ‘El Paraguas’ llegó a albergar la celebración de desfiles de moda y conciertos de música.

Eugenio Bermejo reconoce que cuando diseñó ‘El Paraguas’ no utilizó la inspiración: “No entiendo las cosas como algo en lo que te inspiras, sino que tienes un lenguaje arquitectónico o artístico y haces tus creaciones. Y dado que posees un lenguaje determinado, eres fiel al mismo. Y en aquel momento tocó eso. Trabajo sobre un concepto, sobre una idea, sobre una filosofía personal y sobre un discurso teórico, pero no por inspiración”.

 



A pesar de que se construyó hace más de tres décadas, ‘El Paraguas’ fue un edificio adelantado a su tiempo que no habría desentonado en pleno siglo XXI pues “era potente, y por aquella época ya introduje el metal”, comenta su diseñador, quien indica que “ahora mismo centros comerciales con ese tipo de diseño no se ven por Ciudad Real. Y es que además era un edificio atípico en todos los sentidos, pues incluso a nivel centro comercial no era tampoco uno al uso donde hay muchas tiendas, pues tenía tres o cuatro de la misma propiedad todas organizadas y en donde no había notas discordantes. Y todo lo que se hizo fue con mi propio diseño personal, con mi propio discurso. Por tanto, en su conjunto, fue un proyecto un poco diferente”.

Desde su punto de vista “aquello funcionó, pues en cada momento y en cada ciudad hubo un revulsivo. Nosotros, sin ser demasiado conscientes de lo que estábamos haciendo, nos encontrábamos en una onda determinado e hicimos aquel edificio ya que pensamos que queríamos proponer y hacer algo que no había, aunque ahora viéndolo con la perspectiva del tiempo quizá fue un poco anticipado para su tiempo en Ciudad Real”.

Eugenio Bermejo es un artista multidisciplinar que se declara, en su propia página web, como “de formación autodidacta”, siendo a su vez “promotor cultural”.

Dentro de su dilata trayectoria artística cuenta con obras de pintura, arquitectura, escultura, diseño de interiores, instalaciones e intervenciones de Land-Art.

 

FUENTE: https://www.lanzadigital.com/provincia/ciudad-real/centro-comercial-el-paraguas-historia-de-ciudad-real-que-sobresalio-por-tener-un-diseno-adelantado-a-su-epoca/



viernes, 3 de diciembre de 2021

PRESENTADO EL LIBRO “NUESTRA SEÑORA DE LA BLANCA Y CALATRAVA LA VIEJA

 



La Parroquia de Santiago acogió el pasado viernes 26 de noviembre, la presentación del libro “Nuestra Señora de la Blanca y Calatrava la Vieja” del historiador D. Juan Rodríguez Jiménez.

Tras conocer el autor en el año 2009 del Libro de Actas de la Cofradía de Nuestra Señora de la Blanca en el archivo municipal de Ciudad Real, y tras su lectura preliminar, el autor presentó una conferencia sobre el mismo en la XI Jornadas en torno a Calatrava la Vieja celebradas en Carrión de Calatrava.

En esta obra que ve ahora la luz, se incluye, junto al texto de dicha conferencia, la transcripción literal de este curioso importante Libro de Actas y su análisis detallado.

A través de esta obra, el lector podrá conocer la historia y los avatares de una cofradía perteneciente a la Parroquia de Santiago de Ciudad Real, pero cuya imagen devocional, Nuestra Señora de la Blanca, tuvo su sede en la iglesia de la antigua ciudad medieval de Calatrava la Vieja. El Libro de Actas abarca el periodo que va desde 1576 a 1673 y contiene gran cantidad de detalles acerca de la organización, economía, devoción y otros muchos aspectos de esta cofradía, los cuales permiten comprender el enorme papel, no sólo religioso sino también social, que este tipo de entidades encarnaron durante la Edad Moderna.

 

El autor en la presentación del libro el pasado viernes en la Parroquia de Santiago


jueves, 2 de diciembre de 2021

ELECTROFIL EN RONDA DE ALARCOS, 4

 



Una vez demolidas las viejas edificaciones de la Ronda de Alarcos, sus solares se fueron poblando de bloques de pisos, en cuyos bajos se fueron abriendo varios negocios, a principios de los años setenta del pasado siglo. Uno de estos negocios fue ELECTROFIL, en la Ronda de Alarcos número 4, donde entre otros productos se podía comprar lavadoras, cocinas, televisores, ventiladores, frigoríficos, estufas “Eurofil” y otras primeras marcas.



miércoles, 1 de diciembre de 2021

LA CASA DE LA RONDA DE ALARCOS NÚMERO 8

 



Traigo hoy al blog, la casa que se conservó hasta el año 2014, y de la cual Puri Moreno Vázquez, gran conocedora de nuestra ciudad, publicaba ayer el siguiente comentario:

 

“Mi amiga y compañera M Luisa Mohíno Sánchez de la Nieta (+ 1985) vivía en Rda. de Alarcos n°8 y era una construcción de los primeros años 30.

Era la clásica construcción de cuatro habitaciones en el portal, patio y corral. La parte de abajo era la noble y arriba tenían la cocina y sala de estar. La escalera era una obra de arte, el techo todo pintado con ángeles y guirnaldas de flores, pintado por el pintor del billete falso.

Su casa era un auténtico museo, pues conservaba todas las pinturas de un tío pintor que vivía en Madrid, incluido su piano. Estas obras se conservan en el Museo Manuel López Villaseñor (no expuestas) donadas por Marisa Mohíno única heredera de mi compañera.

La vivienda fue la única que quedó antigua entre bloques de pisos y que al final cayó en el siglo XXI.”

 

A mi solo me queda añadir a su comentario, que la vivienda también contaba con yeserías en varias dependencias de la vivienda y que fue demolida en el año 2014, levantándose un bloque de pisos sobre su solar.