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sábado, 7 de septiembre de 2024

INAUGURACIÓN DE LA CAPILLA DE LOS REMEDIOS

 



Un eslabón y no insignificante en la reconstrucción espiritual y material de Ciudad Real, fue el acto celebrado el domingo al inaugurar oficialmente la Capilla de los Remedios. El interés y celo de unos terciarios deseosos de actividad apostólica, encontraron favorable acogida y apoyo material en generosos corazones cristianos, logrando hacer entre unos y otros de un edificio en ruinas una hermosa capilla, bajo su antigua titular Nuestra Señora de los Remedios.

Con motivo de dar gracias a Dios y pedir por cuantos han contribuido al esplendor de la obra, se celebró el domingo la inauguración oficial con Misa Solemne. Ofició D. Alfredo Aranda, párroco de la iglesia de Santa María del Prado, a cuya jurisdicción pertenece la capilla, asistido por un Dominico, Director en Ciudad Real de la O. T. de Santo Domingo y por el seminarista Inocente de Haro Roldán, dirigiendo la parte musical, don salomón Buitrago y parte de la capilla del Seminario.

La Iglesia recién arreglada por don Antonio Corregel y aparejadores de la localidad se encontraba totalmente llena. Además del numeroso público del barrio y de varios destacados miembros de la O. T. de Santo Domingo, merecen recordarse en primer lugar a don Eloy Guillén y señora, principales colaboradores de la obra y venidos directamente de Cádiz para este acto. El cuadro de la titular que preside el altar, es obra de la Sra. de Guillén (doña Teresa del Valle). Asistieron, asimismo don Rafael Ullate y Sra. de D. Aniceto Ortega (Capitán de Intendencia), el aparejador señor Bonet, don Antonio Delgado, doña Sara Rumbao, inspectora de Primera Enseñanza, doña María Luisa Cid de Burgos, Presidenta del Ropero del Perpetuo Socorro y señoras destacadas de la localidad que forman dicho ropero.

Pronto comenzarán las obras complementarias para la construcción de una escuela que con la Iglesia y la labor de Catequesis de la Tercera Orden de Santo Domingo completarán la obra; llevando luz a las inteligencias y llenando de esperanza cristiana los corazones necesitados de ella.

Diario Lanza. Jueves 21 de junio de 1951




viernes, 6 de septiembre de 2024

DE LA ANTIGUA COSTUMBRE DE ENCENDER HOGUERAS PARA FESTEJAR LA VIRGEN DE LOS REMEDIOS

 



LAS VERBENAS POPULARES: EL PELIGRO DE LAS HOGUERAS

En las calles de la Estación, de la Paz, Toledo, los Remedios y no sabemos cuántas más, es costumbre tradicional que en la noche de anteayer se enciendan hogueras, alrededor de las cuales saltan y juegan los chicos y comentan y ríen los mayores.

La leña para las hogueras de la calle o del barrio se recolecta entre el vecindario, dando unos una gavilla, otros unas astillas, los de más allá un “brazao”, quienes no puedan tanto unas ramas de jara, hasta que los chiquillos juzgan que ya hay bastante para pasar el rato hasta media noche.

El alboroto cunde en la barriada, y nadie duerme hasta que las candelas se extinguen.

Hasta aquí no está mal, pero es el caso que no faltan brutos que convierten lo que es costumbre tradicional y pacífica, motivo de regocijo y expansión, en pretexto para que la incultura y el barbarismo que llevan dentro salga al exterior.

Anteanoche, cuando la hoguera de la esquina de la calle Estación y la paz casi estaba extinguida, a unos barbarotes o inconscientes no se le ocurrió cosa mejor que aventar el rescoldo, sin pensar que el viento bien podía arrastrarlo hasta las casas vecinas prendiendo fuego en los corrales.

Algunos vecinos, que presenciaron la hazaña, nos manifiestan que el sereno del barrio dispersó a los aventadores.

¿No sería mejor, preguntan al señor alcalde desde estas columnas, que se pusiera término a la costumbre de las hogueras, siquiera se atente contra algo tan tradicional, desapareciendo de este modo un espectáculo poco culto y un gran peligro?

 

Diario El Pueblo Manchego sábado 9 de septiembre de 1916

 

jueves, 5 de septiembre de 2024

UNA FOTOGRAFÍA HISTÓRICA PARA NUESTRA DIÓCESIS

 



Fue el 25 de noviembre de 1952.

Nuestro llorado Obispo, D. Emeterio se encontraba en Roma; practicaba la “Visita ad Limina”. Varios sacerdotes manchegos acompañaban al señor Obispo.

Pío XII bendijo los anhelos de nuestro señor Obispo y le alentó a comenzar las obras del nuevo seminario.

Con estos preciosos auspicios don Emeterio bendijo la primera piedra.

En esta misma fecha y en la misma audiencia estaba presente, como se observa en la foto, nuestro querido y actual Sr. Obispo, don Juan Hervás Benet.

¿Lo dispuso así el Señor?

El doctor Hervás habría de suceder a Don Emeterio en la Diócesis Priorato…

Nuestro bienamado señor Obispo recogió con ánimo grato y decidido empeño la herencia de don Emeterio; el Nuevo Seminario.

Cuando el Padre Santo alentaba a don Emeterio para comenzar las obras, el eco de su voz augusta resonaría, sin duda en el alma y en el corazón del que habría de sucederle en la Diócesis Priorato.

El aliento Papal fue, pues, para los dos Obispos: ¡El Nuevo Seminario!

Hoy desde el cielo Pío XII bendice las obras e intercede ante Cristo, Sumo Sacerdote, para que esta obra sea pronto una realidad en la Diócesis.

¡Dios lo quiera!

Una oración por el alma de Pío XII.

Una súplica “al Pastor angélico” pidiéndole que su santa bendición recaiga sobre el nuevo Seminario. Hagamos realidad con nuestras limosnas, que pueden ser sufragio por el alma del Papa muerto, los anhelos de los dos Obispos: El Nuevo Seminario.

Oremus pro pontifice…

Requiescat in Pace. Amén

(En la fotografía que guardamos en nuestro archivo se ve en el grupo que preside Pío XII a los Obispos de Ciudad Real D. Emeterio Echeverría y Dr. Juan Hervás y los Rvdos. D. Nicolás Uriz, D. Bartolomé Miquel, D. José Jimeno y D. Javier María de Castro, quien en aquella ocasión recibió del Papa su solideo con el que había oficiado la Misa aquella mañana y que hoy constituye una preciada reliquia).

Diario Lanza jueves 9 de octubre de 1958



miércoles, 4 de septiembre de 2024

LAS CASAS EN RUINA DE LA CAPITAL

 


Nadie puede negar que Ciudad Real, en la segunda mitad del pasado siglo, ha sufrido - que cada lector aplique a esta última palabra el significado que más le apetezca- una transformación urbanística que ha merecido opiniones para todos los gustos y que en varios puntos de la capital la hace aparecer desconocida, sobre todo para quienes llegan de fuera, después de varios años de ausencia. De la tradicional perspectiva de una ciudad de edificios con dos y a lo sumo tres plantas, pero en las calles principales, porque en la gran mayoría de las próximas a la ronda de circunvalación las casas eran de una sola planta, muchas de ellas con un gran patio interior al que afloraban viviendas de construcción modesta, en las que tenían su habitáculo cuatro, cinco y hasta seis familias.

Y así se mantuvieron la mayoría de ellas en los primeros años- dos o tres décadas- posteriores a la guerra civil, hasta que ya por los años sesenta se inició la fiebre de construir nuevos inmuebles de hasta seis y ocho pisos, dando comienzo a la transformación de la ciudad con más o menos aciertos por parte de los proyectos de los técnicos y de los constructores, que se afanaban por ofrecer pisos con las comodidades para una población que iba creciendo en número de habitantes, no pocos llegados de fuera y a los que por razones, en su mayoría económicas, no importaba salirse a las primeras urbanizaciones que empezaron a construirse fuera por la baratura del suelo sobre el > que habían de levantarse.

Yo recuerdo que en los tiempos en que ocupó la Alcaldía Luis Martínez Gutiérrez, a quien tanto hemos de recordar por su brillante gestión no solo en el Ayuntamiento sino al frente de otras instituciones de ámbito provincial, se tomó el acuerdo de prohibir licencias de construcción fuera de rondas durante un año, para obligar que no pocos inmuebles antiguos y solares ubicados en el interior de la ciudad se mantuvieran en esa situación, mientras que sé optaba por barriadas periféricas, acuerdo al que yo me sumé como concejal y que no dejó de ser objeto de opiniones contrarias, alegando razones más o menos estimables, que cada uno es libre de expresar su opinión.

 


Las casas„ en ruina que aun podemos observar

Esta colaboración que estoy escribiendo para el extraordinario que La Tribuna pública anualmente con motivo de la Semana Santa, he querido referirla a los inmuebles que aún se mantienen en el interior dé nuestra ciudad, de construcción antigua y aun en ruina, algunas en calles principales, y que nos recuerdan lo que era esta capital en la primera mitad del siglo XX. Concretamente, al pasar estos días por el primer tramo de la calle de Toledo he podido observar que uno de ellos, el que tenía el número 14, se halla declarado en ruina, con la prohibición por parte del Ayuntamiento de acceder a su interior ante el peligro que ello supone.

Pues bien, este edificio de tres plantas trae a quien escribe no pocos recuerdos, ya que en él vivieron familias con las que me unió buena amistad. Allí tenía su acomodo la familia Morales Sánchez Cantalejo y uno de sus hijos, Luis, fue compañero de la Redacción del periódico «El Pueblo Manchego», en el que yo hice mis primeras armas en la profesión que llenaría toda mi vida.

Luis, en la planta baja interior, tuvo su primer laboratorio fotográfico, que también nos servía para pasar muy agradables ratos de tertulia con personas muy queridas como el médico Sánchez de León, los funcionarios provinciales como Andrés Arteche y Federico Ruyra, el director del periódico Manuel Noblejas, Berdejo y algunos más como Pepe Cid, también funcionario de la Diputación. Luis, en los años cuarenta, tomaría la fotografía como profesión y tuvo sus estudios primero en la calle de la Cruz y después en la hoy Plaza Mayor, con la estimable colaboración de su esposa, Ceferina y de sus hijos.

Pero además, en dicho inmueble de la calle de Toledo, hoy declarado en ruina, vivió no pocos años el que fuera secretario de la Audiencia Provincial José Luna, que además ocupaba las tardes en dar clases particulares de los estudios de Derecho y con él los hicimos de Romano, entre otros, quien escribe y Celestino Barreda, Pepita Valle, desaparecida prematuramente, y algunos más, que luego íbamos a examinarnos a la Universidad Central en Madrid, anticipo de la hoy Complutense.

Esta última era hija de un muy recordado maestro nacional, Pedro Valle, padre del ilustre letrado Tomás Valle Castedo, que tenían la vivienda en este inmueble que estamos comentando.



Y ya antes de pasar más adelante, como ya hacía constar en mi libro sobre Ciudad Real: Medio siglo de su comercio», recordar que en este edificio de la calle de Toledo, con tres plantas y buen número de balcones hoy cerrados, estuvo hasta 1904 el Banco de España, luego trasladado a la Plaza del Pilar, en cuyo edificio se ha acabado de instalar una Residencia para la Tercera Edad.

Después se establecieron los hermanos Pérez Pastor en imprenta, que se trasladarían más tarde a la calle de Caballeros numero 4 con un completo negocio de artes gráficas y la revista y luego periódico «Vida Manchega», con Enrique al frente, mientras el otro hermano, Carlos, se instaló en la calle de la Feria número 7, con librería y papelería, que tenía como título «La Enseñanza», con gran clientela estudiantil.

Años más tarde se establecieron en la planta baja de este inmueble las dependencias del Juzgado Municipal y Registró Civil, hasta que construido en los años treinta el Palacio de Justicia, en la antigua casa-palacio de la familia Muñoz, se trasladaron allí junto con la Audiencia y el Juzgado de Primera Instancia e Instrucción, ocupando los locales que dejaba en la calle de Toledo, el establecimiento de Ramón Prado Astilleros, con materiales de construcción y la representación de «Uralita», mientras que en la otra parte del mismo inmueble se establecía la farmacia del licenciado Manuel Romero.

 

Pedimos acierto en la sustitución de las casas

Nos alargaría un poco esta colaboración si hiciera relación pormenorizada de las casas en ruina o a punto de alcanzar esta situación, que aún quedan en el interior del casco urbano de Ciudad Real, en calles de mayor o menor categoría urbanística.

Por ello me permito pedir a quien corresponde que se tenga cuidado a la hora de conceder la correspondiente licencia de construcción de los nuevos inmuebles que habrán de sustituir a los que se hallan en esta situación. Para terminar, quiero recordar una circunstancia de la que fui testigo y partícipe en una sesión dé la Comisión Municipal de Urbanismo, que presidía el teniente alcalde Eduardo Rodríguez Arévalo, gran amigo de quien escribe desde los años de juegos en la calle del Corazón de María y luego mi médico muchos años hasta que por motivos de edad dejó la profesión.




Problemas de aparcamiento

Pues bien, Ciudad Real empezaba ya a tener problemas de aparcamiento por la proliferación de vehículos, que hoy ya alcanza niveles difíciles de resolver.

En dicha Comisión se pedía licencia para construir un edificio de varias plantas en una calle ahora peatonal., la de Ramón y Cajal. Y pudimos observar quienes integrábamos la Comisión que en el proyecto se hacía caso omiso de dotar al futuro inmueble de garaje para los futuros ocupantes, aunque ya los servicios técnicos le habían dado el visto bueno.

Y se acordó, por unanimidad, rechazar el proyecto hasta que se incluyera en él dotarlo de tantas plazas como viviendas había de tener. Y así se siguió exigiendo, gracias a Dios.

Cecilio López Pastor. La Tribuna de Ciudad Real , sábado 15 de abril de 2000

 


martes, 3 de septiembre de 2024

LA NOSTALGIA DE UN AYER A TRAVÉS DE IMÁGENES PERDIDAS

 

Vista de la calle General Aguilera a principios del siglo XX


La Ciudad Real de hoy día nada tiene que ver con la imagen de hace unos años. Para bien, o para. mal, porque siempre habrá gustos para todos, esta pequeña capital ha ido viendo como el paso del tiempo va dejando huella, borrando o sustituyendo un pasado por ilusiones nuevas, o creando un futura que se hace presente y siembra semillas die nostalgia en muchos rincones de la ciudad.

Los jóvenes de hoy no encuentran aires de melancolía paseando por' las calles céntricas o alejadas de su ciudad, ni echan de menos un recuerdo arropado bajo los tejados de una· blanca casa, las charlas mientras se contemplaban las palmeras de los Jardines del Prado, o paseos por la calle de las Farmacias o Cocherrería, ahora llamada Cristina.

Ellos, están creando su historia con otra historia pareja que se forma poco a poco con la evolución de una capital que ve parar cada unas cuantas horas un tren de alta velocidad, que escucha las quejas de unos vecinos porque las noches gritan en el Torreón y que observan como se van levantando edificios nuevos. Pero todavía no se han perdido tantas noches y días como para hablar de un lejano pasado que sólo los años venideros podrán formarlo.

Los otros, sin embargo, los jóvenes del ayer, si añoran o recuerdan esos, en ocasiones, desaparecidos o al menos reformados, lugares porque formaron parte de ellos mismos, de su día a día, imágenes conservadas que seguro también tuvieron su otra cara.

 


Y ahora, estas fotografías se convierten en una especie de muestra de museo, porque hay gente que quiere mostrar a los jóvenes como era el pasado de su ciudad, y a los mayores recuperades el recuerdo de escenas vividas en aquellos entornos", gente con nombre que forman parte del Programa de Formación Hernán Pérez del Pulgar y que consiguieron su propósito, gracias también a la colaboración de personas que desempolvaron su albúm y despertaron ilusiones.

Así nació el número tres de la revista de investigación y difusión cultural "Villa Real 1255" al que se le llamó "Ciudad' Real: imágenes de un pasado reciente". Así se consiguió ahondar en viejas raíces que descubren un ya desaparecido Ayuntamiento, aquel seminario que hubo en la calle Alarcos, la Puerta de Toledo, la catedral del ayer y el hoy, un parque de Gasset frío y ahora lleno de vida, aunque sin una Talaverana que marcó una etapa para muchos, un casino convertido en conservatorio de música, aquella y esta Semana Santa porque las dos permanecen vivas, y un largo etcétera, que marcan también cambios políticos, sociales, económicos, religiosos..., que llevan,. en definitiva, el sello de la ley de vida.

De aquel número se publicaron mil ejemplares que enseguida encontraron el apoyo e interés de un público que vio en sus páginas sus propias páginas. Ahora, otras mil personas más, podrán adquirir esta revista, que, bajo el patrocinio de la Caja Castilla-La Mancha, y la colaboración de la concejalía de cultura y Lozano Artes Gráficas, acaba de ver nacer su segunda edición.

Antonia Cortes. Diario Lanza, martes 27 de octubre de 1992

Ver publicación: https://ceclmdigital.uclm.es/viewer.vm?id=0001606041&page=1&lang=es




lunes, 2 de septiembre de 2024

RAFAEL BARAHONA, SU TEATRO Y OTRAS MUCHAS COSAS

 

El desaparecido Teatro Cervantes de la calle Toledo



Entre sales y soles marismeños, gaditanos, leí el artículo sobre los corrales de comedias de Ciudad Real publicado por Don Emilio, en LANZA, cuando caducaba 1952, y pensé si yo podría ser tan afortunado, con mis papelotes –no puedo calificarlos de archivo, sinónimo de ordenación— que pusiera un pequeñín grado de arena al empeño de situar él o los teatros existentes en nuestra ciudad en épocas pretéritas.

Son varias las notas que poseo sobre Rafael Barahona, y fui a ellas. Me falló Fortuna, pues no localizan el emplazamiento del coliseo, aun cuando lo citan, añadiendo muchas otras noticias relacionadas con Barahona y de interés sobre nuestro pasado. Allá van. Léelas, si te apetecen. Discúlpame si no.

Relatan la divertida vida de nuestros antecesores, por el 1782, “con muchas tertulias y muchas músicas” donde cantaban seguidillas Marotillo; Facundo, el Mariscal de los Carabineros; los dos hijos jóvenes del comerciante don José Malete; Serapio, el de Manzanares, y el “astrólogo don Joaquín Bernal que alborotaba a todos los seguidilleros”, y, al final, consignan:

“También en esta era actuaban las Comedias de la famosa Compañía de Calderón. Por el mal tiempo de frío, las ejecutaron en el granero de Antonio Plaza, y un coliseo que hizo don Rafael Barahona le estrenó la dicha compañía en año de 1779”.

El domicilio y taller de Barahona se emplazan en las primeras casas de la calle de Alarcos, a mano izquierda, según se entra por el Pilar. Quizá, por las señas, donde está el Teatro Cervantes. ¿Levantaría Barahona su corral de comedias en su propia casa naturalmente fría, por estar orientada a la umbría, y de ahí el hecho de recurrir Calderón, en el “mal tiempo de frío” –en invierno--, al cubierto granero de Plaza y, en consecuencia, dejando el corral para las representaciones de verano? 





Es chocante exista en nuestros días, en ese mismo lugar, un teatro no hace muchos años llamado “de Verano”, según recordareis.

Por otro lado, lo divertido de nuestra ciudad en aquella época abona la suposición de varios corrales de representaciones y diversiones. La situación excéntrica de algunos implicaría su desaparición, en el correr de los años como en los nuestros, ocurrió al primitivo Teatro Cervantes –donde la selecta Sociedad la Concordia celebraba sus famosos bailes— derribado para, sobre su solar, levantar la casa de Correos y Telégrafos actual. Desaparecerían algunos –digo—destinándose a otros usos, pero sin demolerse, y así pudieron guardar, hasta hoy, huellas de su pasado, como los citados por don Emilio.

El mejor emplazado, el de Barahona sufriendo sucesivas adaptaciones o reedificaciones, para acomodarse a nuevas necesidades y comodidades exigidas por la farándula, perdería totalmente la traza de sus características primitivas y, ¿pudo haber llegado a nuestros días con el alusivo nombre de “Teatro de Verano” hasta heredar el de “Cervantes”, una vez desaparecida el que lo ostentaba y era vecino frontero de la Diputación.

Los eruditos y entendidos, discurran y descubran la verdad y quédame yo, hasta ese momento, con mi ocurrencia atrevida, sin duda pero no inverosímil, sobre el origen del Teatro Cervantes de la calle de Alarcos.

Hablemos, ahora, de nuestro paisano—en Ciudad Real nació—Rafael Barahona, como relojero de la ciudad, y hagamos, de paso, un poco de historia. Bien vendrá conocer algunas cosas viejas de nuestro pueblo:

 



No sabemos si hasta 1797 conservó la torre de Santiago su gallardo y original estado: Torreón almenado, al cual debe volverse por la belleza de la torre más antigua de Ciudad Real y por exactitud arquitectónica de su estilo inicial, quizá anterior a la llegada de Alfonso X. Lo que si podemos consignar, se regentaba la Parroquia, en estas fechas, por don Sebastián de Almenara y que, ese año, “se había sacado alguna piedra de la cantera dentro de muralla, inmediata a la puerta de Calatrava, para hacer la cornisa de la torre”, y que en el verano de 1798 ó 1799, la torre estrenó chapitel con linterna y balconcillo y todo el faldón emplomado mandados hacer, por el párroco, al maestro Jerónimo Armilla. “La cruz la hizo Josef Muñoz de Morales, excelente profesor de armería”.

Precisamente, “el 24 de febrero de 1800 concluido el reloj fabricado por un hijo de esta ciudad, don Rafael Barahona y puesto en el chapitel de la parroquial del señor San Pedro Apóstol y el que tenía antiguo la ciudad—allí colocado—lo dio a la parroquial del señor San Tiago, el Cebedeo, Apóstol y lo pusieron en el flamante chapitel, donde este “reloj viejo anduvo algunos años”. Lo fabricó el citado Muñoz de Morales como asegura el texto que dice: “En 1793, bajo orden del señor intendente don Vicente Domínguez, para la composición del reloj que hizo el armero Josef Muñoz de Morales, se hizo en la torre del señor San Pedro un cañón de ladrillo para las pesas”.

Curioso sería hallar la marca de Muñoz de Morales en el reloj de Santiago, parado otra vez, desde 1936, y descubrir la de Barahona en alguna pieza del reloj de San Pedro, rehecho en fecha reciente.

“Después, de bien entrado el XIX porque se llovía el chapitel y se pudrieron algunas maderas, el párroco, entonces, señor don Juan Muñoz de Canteras, lo mandó derribar y crearlo de nuevo sin linterna, con empizarrado en el faldón”, que se derrumba y arruina en estas calendas dejando a la vista su maderamen descarnado, guarida de palomas fabricantes de buena palomina.

Así ya acabado el chapitel sustituto del mandado hacer por Almenara quien también debió ser el ordenador del famoso desaguisado de cubrir el hermoso artesonado de la nave central del templo que tanto urge descubrir y sanear con tino, con muchísimo tino, pues su deterioro aumenta cada día para vergüenza de nuestro acerbo artístico, bien mermado por cierto y por incuria. ¡Gran obra para inmortalizar a las primeras autoridades eclesiástica y civil de Ciudad Real!

Volvamos a lo nuestro, que nos fuimos muy largo, pero no fuera de camino. Barahona el fundador de teatros y relojero de la ciudad, fracasó al construir un arte de achicar agua.

Atended:

Tanto había llovido en los meses de septiembre a diciembre de 1802 que….Pero, como es muy curioso el lance, y harto y dilatada la narración y, al final, muy fatigados habíamos de quedar tú, lector, si aún me sigues y yo, copista, ¡quédese el episodio para otro día!

Hasta pronto.

Julián Alonso Rodríguez. Diario Lanza, jueves 29 de enero de 1953




domingo, 1 de septiembre de 2024

EL PRADO DESPUÉS DE NUEVE SIGLOS

 

Vista del Prado en 1980. Fotografía Iferga



Como reiterada costumbre, el pueblo lo llama El Prado, sin más. Su tendencia a la economía de palabras evita lo de “Paseo de” y deja su denominación en su expresión primigenia. Término con el sabor y entrañamiento que en mil ochenta y ocho, los habitantes de Pozuelo Seco le daban. Desde aquel25 de mayo, en que la imagen de la Virgen, quiso quedarse en la futura Ciudad Real, hasta hoy, existe una historia que nunca se podrá escribir. Leyendas; hechos, sobrenaturales o no, pero prodigiosos; amores; odios, por qué no decirlo o al menos, disputas y guerras de familias y razas; fantasías y realidades concretas. En fin, todo cuanto la vida posee de vida y muerte, están aquí, entre jardines -recuerdo un verso del poeta Jorge Guillén que, a otro respecto, dice: «Tiempo en profundidad: está en jardines». Naturalmente el poeta se refiere- al tiempo, que, a la postre, es de cuanto vengo hablando- y árboles sabios con techas «que son nombres», en sus viejos troncos como parábolas, también, de tiempo.

Recuerdo El Prado en los años cincuenta, lugar de encuentro de estudiantes de Bachillerato y de aquellos de la ya desaparecida norma de maestros, compañeros de aquellos años: Julio Moraga, José Fuentes, Santos Valderrama, Paco Jiménez, Teresa de la Gama, hermanas Cinca, hermanas Reinoso, Toní... tantos y tantas, ayer chicas y hoy mujeres que ya ni me conocen. Una gran nevada había extendido su frío y blanco manto sobre Ciudad Real -¿lo recordáis, viejos amigos?-. El Prado se tornó festero y alegre entre bolas de nieve preñadas de juventud y amores nacidos en palabras apenas dichas. Por la ventana del Camarín, la Señora del Prado se asomaba, discreta y recatada, aunque un punto curiosa.

Desde aquel día de San Urbano, El Prado, con su Virgen de carita morena como las del sur, ha sido lugar de fiesta: aquel primer vocero de la Virgen, el anciano Blas, mítico, que compusiera las primeras manchegas, que su hijo Antón cantara a la Patrona. Mazantini: "La Patrona del Prado ya está en la calle» hasta estas fechas en que se prepara el noveno centenario de su aparición, Ciudad Real, al margen de ideas y creencias, se une alrededor del templo catedralicio, cuya torre pétrea y austera y rotunda como un «amén» a esa oración de novecientos años, preside el conjunto y que Vicente Martín, con mano maestra, ha sabido plasmar en el cartel anunciador. Porque para el pintor los elementos de la composición: la Catedral, al fondo a la derecha; la Virgen flotando como paloma que quiso ser, mantiene un equilibrio perfecto y son eso: medios, elementos como el color, el pincel o el dibujo para el armónico cosmos creado por Vicente.

Y es que el mancheguismo es esa especie de sentido recóndito que, a través de leyendas, historias y dichos, capta un «aquél» que Ciudad Real tiene, velado por la niebla de los siglos, más real, sin embargo, que la misma realidad, más sugestivo que el hecho frío, preciso y-razonable de la historia, adobo, por otra parte, y ornamento de la vida y alimento espiritual que impulsa a todos á asomarse cada tarde, cuando las dos luces se unen en un punto, a la ventana del camarín para ver a su Señora.

En Sevilla, en la iglesia barroca de El Salvador, entrando por la puerta del patio donde la tarde del Domingo de Ramos, se reúnen los hermanos de la Cofradía del Amor, hay una capilla dedicada a la Virgen del Prado. Claro -que no se trata de la Nuestra, pero uno no puede evitar detenerse ante la imagen y dejar fruir el sentimiento hacia otros tiempos y otros sitios.

Esto es, en definitiva, vivir: recordar, emocionarse y no perder la capacidad de asombro, como si todo fuera nuevo o tornara una y mil veces a comenzar, ¿semejante a los cangilones de las viejas noria? que sacan el agua de lo profundo y, de uno en otro, con generosidad la derramen en un acto sencillo y natural. O como ese “así sea” de la torre al aire de los tiempos de ayer, de hoy y de siempre.

Francisco Mena Cantero. Diario Lanza, “Conversaciones en el Pilar”, sábado 6 de junio de 1987