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jueves, 4 de noviembre de 2010

6 DE NOVIEMBRE: MEMORIA LTURGICA DE LOS BEATOS NARCISO ESTENAGA ECHEVARRÍAY JULIO MELGAR SALGADO EN NUESTRA CATEDRAL


Desde que el 28 de octubre de 2007, en Roma, fueran beatificados 498 mártires del siglo XX en España, que dieron su vida por la fe en Nuestro Señor Jesucristo durante la persecución religiosa en el verano de 1936, recordamos en la liturgia diocesana la memoria del que fuera Obispo-Prior y diez compañeros: cuatro sacerdotes diocesanos, cinco del Instituto de los Hermanos de las Escuelas Cristianas y un varón laico. Cada 6 de noviembre se lleva a cabo la celebración eucarística en nuestra Catedral que preside el Obispo-Prior, al final de la cual se dan a besar las reliquias de D. Narciso de Estenaga y D. Julio Melgar.

En nuestra ciudad tenemos la fortuna de contar en nuestra Catedral con dos de estos mártires que son ahora un espejo en el que mirarse y un camino a seguir. Me refiero al que fuera el séptimo Obispo-Prior D. Narciso de Estenaga Echevarría y su fiel secretario D. Julio Melgar Salgado.

El Beato Narciso de Estenaga nació en Logroño el 29 de octubre de 1882 y fue bautizado el 1 de noviembre. Muy niño todavía, quedó huérfa­no de padre y madre y fue acogido por perso­nas caritativas que lo llevaron a Vitoria. El sa­cerdote D. Joaquín Lamadrid, mártir tam­bién en 1936, había fundado en Toledo un colegio para niños huérfanos o pobres, y llevó a este centro al pequeño Narciso, al que había tenido ocasión de conocer quedando impresionado por su vivacidad e inteligencia. Bajo la sabia orien­tación de este sacerdote, inició los estudios de carrera eclesiástica en el seminario de Toledo, que culminó con su graduación en su ordenación sacerdotal en 1907. Dadas las cualidades excepcionales que le adornaban, pronto fue nombrado canónigo de la catedral primada. El 20 de noviembre de 1922 fue elegido Obispo de Ciudad Real, donde hizo su entrada el 12 de agosto de 1923. Verdadero hombre de espíritu, que transmitía con sus obras y palabras, la actividad del nuevo prelado se extendió a todos los campos. Cuando la situación se complicó, sobre todo a mediados de julio de 1936, y peligraban las personas de Iglesia, algunos amigos ofrecieron al Sr. Obispo y a su familia la posibilidad de ponerse a salvo abandonando la diócesis, lo que no aceptaron. Como diría el Prelado: “mi puesto está aquí”. Nuevamente el día 26 ó 27 les ofrecieron la posibilidad de librarse, y su respuesta fue la misma: “aquí está mi puesto”. El 5 de agosto, un grupo de milicianos armados asaltaron el Obispado, donde él residía, y empezaron un registro meticuloso. El Sr. Obispo defendió el Sagrario de una profanación inminente. En un momento dado amenazaron con matar al Prelado, quien, de rodillas, les dijo “matadme”, pero no lo hicieron. El día 12 de agosto los echaron fuera del Obispado y los acogió una familia amiga, con quien permanecieron hasta el día 22. Ese día los milicianos asaltaron la casa y se llevaron al Sr. Obispo y a su secretario, que no opusieron la menor resistencia. Los condujeron por el camino de Peralvillo Bajo, hacia el río, donde los asesinaron disparándoles. D. Narciso tenía 53 años. Al día siguiente sus cadáveres fueron vistos por un testigo, que los reconoció. Llevados al depósito del cementerio, los colocaron en dos sencillas cajas de madera y los trasportaron a la sepultura del Cabildo, donde fueron enterrados.

El Beato Julio Melgar Salgado nació en Bercero (Valladolid) el 16 de abril de 1900, siendo bautizado el día 22. A los 10 años ingresó en el seminario vallisoletano donde conoció a monseñor Narciso de Estenaga y Echevarría, con el que entabló una profunda amistad. Fue ordenado sacerdote en 1924 por el mismo Obispo de Ciudad Real, don Narciso de Estenaga, quien le nombra su secretario. Durante sus doce años de vida sacerdotal fue servidor fiel y prudente, siempre al lado de su Obispo. El día 22 de agosto de 1936, los milicianos detuvieron al Obispo Estenaga y le dijeron al siervo fiel “puede usted quedarse”, a lo que el respondió “yo voy siempre a donde va el Señor Obispo” y como el Obispo iba al martirio, al martirio fue con él a los 36 años de edad.

Terminada la Guerra Civil Española, el 10 de mayo de 1940, fiesta de San Juan de Ávila, los restos del Obispo fueron trasladados a la Catedral y colocados en la Vía Sacra, mientras que los de D. Julio permanecieron en el panteón que el Cabildo tiene en el cementerio municipal. En la misa funeral participaron el Obispo de Coria, Fr. Francisco Barbado, que había pertenecido a la comunidad de padres dominicos de Almagro y que había sido consagrado Obispo precisamente por D. Narciso en el templo parroquial de la Madre de Dios de Almagro el 29 de junio de 1935, y el Obispo de Segovia, D. Luciano Pérez Platero, que pronunció la oración fúnebre.

Sobre la sepultura de D. Narciso se puso una losa sepulcral con una inscripción latina que en castellano decía: “Aquí yace el Excmo. Sr. D. Narciso de Estenaga y Echevarría, Prior de las cuatro Órdenes Militares, que echado a la fuerza de su casa, derramó su sangre por Dios y por su grey a la que no quiso abandonar en el furor de la guerra civil, el día 22 de agosto de 1936. Tú, que duermes en la paz del Señor, no nos desprecies a nosotros arrojados a las borrascas de la vida”. En los años noventa del pasado siglo XX, esta lápida, al encontrarse muy deteriorada, fue sustituida y su texto presentaba una insignificante diferencia con la inscripción primitiva.

El 20 de mayo de 1945, la Acción Católica levantó en el lugar de la muerte de ambos beatos, en Peralvillo, a pocos metros del Cerro de los Palos y casi bañado por las aguas del Bañuelos, un sencillo monumento que fue bendecido por el Vicario General, D. Pedro Fernández de Sevilla, que celebró la Santa Misa ante numerosos afiliados de Acción Católica, autoridades y la hermana de D. Narciso, sor Eloísa, superiora de las Siervas de Jesús de Murcia. Al construirse la Presa del Vicario, para no dejar el monumento sumergido, fue trasladado colocándolo un poco más arriba.

También el Ayuntamiento de la capital ofreció al Obispo mártir un testimonio de gratitud dedicándole una calle, la que limitaba por el este con el antiguo Seminario Diocesano de la calle Alarcos, conocida entonces como calle o callejón del Seminario, que ahora lleva el nombre de “Obispo Estenaga”.

Fue incoado el proceso de beatificación por martirio el 18 de enero de 1956, clausurándose en la fase diocesana el 27 de junio de 1958. La Positio fue entregada en la Sagrada Congregación para las Causas de los Santos el 13 de enero del año 1995; pasó al Congreso de Teólogos, el 16 de marzo de 2004; el 21 de junio de 2005 a la Congregación ordinaria de obispos y cardenales. El Papa Benedicto XVI aprobó el Decreto de Beatificación el 28 de abril de 2007, realizándose ésta en la Plaza de San Pedro del Vaticano el 28 de octubre por el Cardenal José Saraiva Martins, Prefecto de la Congregación para la Causa de los Santos, en nombre del Papa, junto a otros 498 mártires del siglo XX en España convirtiéndose en la más numerosa ceremonia de beatificación en la historia de la Iglesia Católica, a la que asistió una numerosa representación de nuestra provincia encabezada por el Obispo-Prior, D. Antonio Ángel Algora Hernando.
En Ciudad Real, el sábado 4 de noviembre de 2007se celebro una Misa de Acción de Gracias en la Catedral, que comenzó con una procesión cuya comitiva la formaban el clero diocesano, Caballeros de las Ordenes Militares y representantes de diversas Órdenes religiosas, y que cerraba dos arquetas con los restos de los dos beatos y el Obispo portando el báculo que perteneció a Estenaga, y que lleva una miniatura de la toledana Virgen del Coro. En el transcurso de la misma las arquetas fueron depositadas debajo del Altar Mayor, que bien puede llamarse Altar de Confesión, porque ahí reposan los restos de los que murieron confesando su fe, sobre las que se pusieron una lapida que lleva el escudo del Obispo mártir con la siguiente inscripción: “Mártires de Cristo 22 de Agosto de 1936” y a ambos lados de la misma “Narciso Obispo” y “Julio Presbítero”.

Para terminar decir que, aparte de numerosos artículos publicados sobre la vida y martirio de D. Narciso, existe una biografía publicada sólo sobre él por la Biblioteca de Autores Cristianos (BAC) en 2004, escrita por D. José Jimeno Coronado y Francisco M. Jiménez Gómez. También existe otra biografía publicada en 2007 por EDIBESA, escrita por D. Francisco del Campo Real que recoge, aparte de la biografía de D. Narciso, la de D. Julio y nueve mártires diocesanos más.



jueves, 28 de octubre de 2010

EL CEMENTERIO DE CIUDAD REAL



La forma y el lugar de enterramiento han variado a lo largo de la historia como un elemento más, inherente a cada cultura, tradición o época histórica. Con la llegada del cristianismo surgía la necesidad de inhumación cerca de lugares sagrados o personajes santos; así surgen las catacumbas. Al proclamar Constantino el cristianismo como religión oficial del Imperio Romano en el año 323, la necesidad de enterramientos subterráneos desaparece. En este momento se comienzan a construir las primeras basílicas paleocristianas en superficie y también los cementerios salen al exterior.

Los muertos, ahora presentes en la vida cotidiana de los vivos, dejaban explícita su diferencia, su jerarquía. Las clases más elevadas, nobleza y aristocracia, los personajes más favorecidos o aquellos pertenecientes a hermandades o cofradías ocupaban espacios privilegiados en el interior de los edificios religiosos, bien en capillas privadas, bien en criptas o en bóvedas excavadas en muros y suelos. La nave central, sin embargo, era reservada a las categorías eclesiásticas y familias reales. El resto de la población quedaba fuera del recinto sagrado ocupando todos los terrenos adyacentes a la iglesia, conformándose con la cercanía al templo donde se situaban los llamados cementerios parroquiales o "de feligresía". Estos lugares se ordenaban a modo de claustros en los cuales las galerías cubiertas se reservaban a las capas medias que no podían costearse una capilla privada en el interior de la iglesia, y el centro del patio se dedicaba a tumbas en su mayoría anónimas y a fosas comunes que se reciclaban sin ningún pudor con el paso de los años para dejar terreno libre a los sucesivos enterramientos.

El enterramiento en el interior de las poblaciones constituía un evidente riesgo de salud pública y Carlos III, una vez constatados los efectos de las epidemias acaecidas en varias localidades, emite una Real Cédula el 3 de abril de 1787 por la que disponía se construyesen cementerios públicos extramuros de las ciudades, para evitar los enterramientos en el interior de las parroquias, que se habían convertido en focos de infecciones y de epidemias como el cólera.

Pero esta ordenanza resultó imprecisa y más teórica que práctica. En ella no se daban pautas para la construcción de estos nuevos recintos, chocando esta orden con la negligencia de las autoridades y la escasez de fondos. Así, en el siglo XIX se sucedieron otras reales órdenes y en 1833 una Real Orden de 2 de junio decreta que donde no existan, deberán ser sufragados los costes de su construcción “á costa de los fondos de las fábricas de las iglesias, que son los primeros obligados a ello”. La medida será reencargada el 13 de febrero de 1834, ya que “eran bastantes los pueblos para donde por diversas causas y bajo distintos pretextos se ha paralizado la ejecución de una providencia imperiosamente reclamada por la salud pública y el justo respeto á los templos”.

Sería con estas dos últimas disposiciones cuando se toma conciencia en Ciudad Real de construir un cementerio católico en nuestra ciudad, ya que hasta la fecha los enterramientos se producían en los diferentes templos de la ciudad y alrededor de los mismos. Se opta por situarlo al norte de la ciudad y próximo a la Puerta de Toledo. Para su construcción se acordó dividir entre el vecindario de la ciudad 2/3 del coste del mismo, asumiendo 1/3 los fondos de las fábricas de las iglesias de la ciudad, como nos lo recuerda una inscripción que se encuentra grabada sobre una lápida, tirada en el suelo a la entrada del cementerio entre las tumbas existentes a mano izquierda, y que bien haría nuestro Ayuntamiento en salvar de su destrucción colocándola en el muro de entrada del recinto o exponiéndola en alguno de los museos de la ciudad como parte de nuestra historia local.

El tipo de cementerio que se construye en Ciudad Real corresponde al modelo anglosajón de cementerio-parque o cementerio-jardín, donde los panteones, túmulos, nichos y lápidas se distribuyen caprichosamente a la sombra del arbolado y se creaba una jurisdicción mixta eclesiástico-civil, que sería quien lo administrara, siendo las autoridades eclesiásticas las que lo custodiaban.

La preeminencia canónica sobre el interés municipal y la consideración de sagrada del área de enterramiento aleja a todos aquellos que no están incluidos en la comunidad de creyentes, que según el Código de Derecho Canónico del 27 de mayo de 1917, señala alejados de sepultura eclesiástica a: apóstatas, integrantes de sectas heréticas o cismáticas, masones y similares, excomulgados, suicidas, duelistas y pecadores públicos. Por este motivo, hasta la llegada de la democracia existían dos zonas bien diferenciadas en el cementerio de Ciudad Real separadas por un muro: una la llamada tierra sagrada donde eran enterrados los que morían conforme a la confesión católica y otra no sagrada en la que eran enterrados los muertos por alguno de los casos referidos anteriormente; es decir, en el mismo cementerio existían dos, uno católico y otro civil.

Aunque los enterramientos en el Cementerio de Ciudad Real comenzaron en 1834, el primer libro de enterramientos que se conserva en el Archivo Municipal, da comienzo el 1 de enero de 1863 con el enterramiento de José Rojo Gandía en un nicho por el que pagaron 160 reales de vellón sus familiares.

Desde la fundación del cementerio, aparte de la casa del guarda, existía una pequeña capilla que estaba a cargo del capellán del cementerio, que era nombrado mediante concurso de méritos por el Ayuntamiento. Éste, además de oficiar la Santa Misa todos los domingos, debía estar revestido de sobrepelliz a la recepción y enterramiento de los cadáveres para el rezo de un responso. Hay que recordar que entonces los cadáveres eran acompañados por el clero parroquial de la iglesia en la que se oficiaba el entierro hasta el cementerio. En esta pequeña capilla existía un óleo del siglo XVII de un crucificado, salvado de la Guerra Civil Española, y que hasta la construcción de la actual capilla en 1982 estuvo en la misma. Actualmente se puede contemplar en el Museo Diocesano, donde está depositado por el Ayuntamiento.

La celebración de la Santa Misa en el cementerio desde su construcción siempre se hizo a cargo del capellán del mismo hasta el pasado 1 de enero del presente año, que el sacerdote que ocupó este cargo durante los últimos cuarenta años, D. Antonio Vera Núñez, se jubiló, desmantelándose la capilla y no se sabe el proyecto que tiene para la misma el Ayuntamiento. Éste, en agradecimiento a la labor desarrollada por el capellán, acordó el 27 de octubre de 2008 poner el nombre al paseo de los jardines que dan acceso al cementerio con el nombre “Paseo del Capellán Antonio Vera”.

En cuanto a la vegetación del camposanto la especie que destaca es el ciprés, por tratarse de un árbol de hoja perenne, por su longevidad y por sus cualidades aromáticas. Hay que tener en cuenta que el color preeminente en la vegetación de los cementerios, es el verde por sus efectos psicoterapéuticos (como bálsamo del dolor) y simbólico al ser el verde el emblema de la regeneración primaveral y por ello simboliza la inmortalidad del alma.

A lo largo de los 126 años de vida con los que cuenta el cementerio municipal, éste ha sido ampliado en diferentes años. La última tuvo lugar a principios del año 2009 con 5.000 metros cuadrados, y parece que será la última, ya que el consistorio pretende construir un nuevo cementerio en la carretera de Las Casas. También en estos años ha sido embellecido el camposanto con la instalación de la Cruz de los Caídos a su entrada, trasladada en 1986 desde los jardines del Prado, donde se encontraba desde 1947. Como dato curioso decir que las verjas de entrada del recinto, eran las antiguas del Seminario Diocesano que estaba en la calle Alarcos.

Por último, decir que el cementerio guarda entre sus muros sepulturas con leyenda como la de Apolonia, que es una maravillosa losa de piedra, en la que reposa la imagen de una mujer joven que cubre su cuerpo desnudo con un velo de gasa transparente, tras el que se adivina la forma de una mujer excepcional. También hay hijos ilustres de la ciudad como Ángel Andrade ante cuya tumba todos los años el colegio público que lleva su nombre realiza un homenaje. La que nos recuerda guerras que nunca tuvieron que existir, como los fusilados en la posguerra de la Guerra Civil Española en las mismas tapias del cementerio; y de sacerdotes ilustres, como el Párroco de San Pedro y después Canónigo de la Catedral, Emiliano Morales, que tanto hizo por nuestra Semana Santa.

El Cementerio Municipal de Ciudad Real guarda también esculturas de gran valor artístico e histórico que reclaman iniciativas de conservación, un museo del silencio que es visitado sobre todo con motivo de la Festividad de Todos los Santos por miles de ciudadrealeños y que guarda un fragmento de nuestra historia local.


¿Que destino tendra la capilla? En mi opinión deberia seguir teniendo culto catolico, alguna Hermandad se podria hacer cargo de la misma.

lunes, 18 de octubre de 2010

SÁBADO COFRADE



El pasado sábado día 16 de octubre, lo podría resumir como un día totalmente cofrade. Tras la restauración que se ha efectuado en el Museo Diocesano y que ha obligado ha tenerlo cerrado durante el verano, hubo que retirar el paso del Resucitado y la Santa Cena de dicho museo, el pasado mes de julio, y pasarlo aun patio continúo. Tras la restauración de las vidrieras las imágenes de ambos pasos fueron devueltas de nuevo al museo que abrirá sus puertas en próximos días, primero la Santa Cena y después el Resucitado por miembros de la Comisión Permanente y el Hermano Mayor de Nuestra Señora de las Angustias.

Después el Secretario de la Banda de Cornetas y Tambores Virgen del Prado-La Pasión, Carlos Cabanes Jaramillo, visito el despacho de la Asociación de Cofradías para formalizar la firma del contrato de la banda en la salida procesional del próximo 24 de abril, Domingo de Resurrección.

Al mediodía tras una comida familiar, tome café en la Casa Hermandad de la Dolorosa de la Catedral en la calle Montesa, con varios Hermanos Mayores del Viernes Santo y cofrades, sin duda un momento de fraternidad y camarería.

Por último a las seis de la tarde asistí a la bendición e inauguración de la Casa de Hermandad de la Virgen de la Cabeza en la calle Reyes 6 bajo. La casa fue bendecida por el Canónigo de la S. I. P. Basílica Catedral, el M. I. Sr. D. Eugenio Sánchez Vega e inaugurada por la Alcaldesa de Ciudad Real que asistió al acto acompañada de varios concejales de la Corporación Municipal. Casa Hermandad que ha sido realidad gracias a la colaboración de la familia "Poy" y recoge todo el patrimonio de la Hermandad, y lo que ello conlleva: Un expositor a la calle con la imagen de Nuestra Señora, la parihuela montada, los varales ó cetros, los libros contables, los mantos de la Virgen, etc…
La Hermandad también ha preparado un amplio programa de actividades para darle sentido entre las que se encuentran clases de guitarra, laúd, bandurria, y de ordenador para los hermanos.
Sin duda un sábado cofrade, que nos recuerda a todos que el trabajo ha comenzado y tan solo nos queda 181 días para el Domingo de Ramos.



miércoles, 13 de octubre de 2010

EN LA FIRMA DEL CONTRATO CON LA AGRUPACIÓN MUSICAL EN LINARES

El pasado domingo 10 de octubre, una representación de la Junta de Gobierno, entre la que me encontraba yo, y algún hermano, nos desplazamos a la localidad jienense de Linares para firmar el contrato del acompañamiento musical para el paso de misterio de Nuestro Padre Jesús de la Bondad para la Semana Santa 2011.

En primer lugar hicimos una parada en el típico Bar-Restaurante “Casa Pepe”, para tomar café. Luego llegamos a Linares para ver la Agrupación que tocaba en la procesión de vuelta a su ermita de la Virgen de Linarejos, Patrona de Linares, pero la lluvia hizo suspender la procesión y nos desplazamos a la sede de la Agrupación Musical donde legalizamos el contrato entre el Presidente de la Agrupación Musical Nuestro Padre Jesús Nazareno de la Estación (Linares-Baeza) Jesús Flores Ballester, y yo como Hermano Mayor de la Cofradía de la Flagelación. Después nos fuimos a la Feria de San Marcos de Jaén, aunque la visita fue también muy corta y bajo la lluvia.

La A. M. Ntro. Padre Jesús Nazareno de la Estación (Linares-Baeza) se funda el 28 de Junio de 2008, esta Vinculada a la Hermandad de Ntro.Padre Jesús Nazareno, Ntra.Sra. de los Dolores y el Stmo.Cristo de la Buena Muerte de la Estación (Linares-Baeza) que fue la que le ayudo a que este sueño se hiciera realidad. Esta Agrupación Musical comienza a ensayar en Septiembre de 2008 y para la Semana Santa de 2009 cuenta para sus salidas con 57 componentes incluyendo dos escoltas, esta Agrupación Musical es independiente y cuenta con su propia Junta Directiva que se encarga de gestionar en todo momento todo lo que afecte a la vida cotidiana de la misma contando siempre con el apoyo de los componentes de la misma. El día 22 de Febrero de 2009 se realiza su presentación.

Este año la Agrupación Musical ha crecido y cuenta en sus filas con un total de 83 componentes incluyendo los cuatro escoltas que nos acompañan, actualmente cuenta con un amplio repertorio el cual seguirá aumentando hasta que llegue la Semana Santa de 2011 incluyendo en el alguna que otra composición propia.

Para más información pinchar en el blog de la Agrupación: http://amntropadrejesusnazarenoestacio.blogspot.com/


martes, 28 de septiembre de 2010

INICIO DEL NUEVO CURSO COFRADE EN LA COMISIÓN PERMANENTE


Ayer lunes día 27 , último lunes del mes de septiembre, como viene siendo costumbre, iniciamos un nuevo curso cofrade dentro de la Comisión Permanente que es el órgano ejecutivo de la Asociación de Cofradías de la Semana Santa de Ciudad Real. A partir de este lunes, las puertas de la Asociación de Cofradías estarán abiertas para atender a todas las Cofradías, Hermandades y Cofrades que lo deseen todos los lunes de 20’00 a 22’00.

Tras la salida de Juan Luis Huertas Díaz y de Carlos Galiano Díaz de la actual Comisión Permanente, estos han sido sustituidos por David Maldonado Gil y Pedro Lobo Guzmán.

En breves días se daremos a conocer las actividades y el pregonero designado para la Semana Santa 2011. En este nuevo curso que se inicia, la Comisión Permanente se ha propuesto la aprobación de los nuevos Estatutos y Reglamento de Régimen Interno de la Asociación de Cofradías, el estudio de una carrera oficial igual para todas las Hermandades, la reestructuración de la postulación de la Semana Santa y el sistema de reparto de las subvenciones de cara a la Semana Santa 2011

Por último recuerdo a todos los cofrades que quieran que la Comisión Permanente se pronuncie sobre algún tema en concreto de nuestra Semana Santa, que debe seguir los cauces que establecen los Estatutos de la Asociación de Cofradías, es decir presentarlo primero a su Hermandad y esta dar traslado a la Comisión Permanente.

lunes, 27 de septiembre de 2010

PRESENTACIÓN DEL CUADERNO COFRADE Nº 12


Dentro de los actos que la Hermandad de la Santísima Virgen de la Misericordia programo el pasado sábado día 25 de septiembre, dentro de la festividad litúrgica de su Titular, se encontraba una mesa redonda sobre “Autores de la Hermandad” que estuvo moderada por el Ex-Hermano Mayor de la misma D. Jesús Medina Serrano. En esta participe junto al orfebre de Torralba de Calatrava D. Ramón Orovio de la Torre y el escultor D. Luis Fernando Ramírez Mata, en un interesante debate sobre sus obras artísticas y se procedió a la presentación del Cuaderno Cofrade nº 12 sobre los “25 Años de Misericordia en Ciudad Real”, que ha sido escrito por mi y editado por la Asociación de Cofradías de la Semana Santa de Ciudad Real en colaboración con la Excma. Diputación Provincial.

A continuación reproduzco el texto que realice de la presentación del Cuaderno:

“La Asociación de Cofradías de la Semana Santa de Ciudad Real, pone a partir de este momento, a disposición de todos los cofrades un nuevo Cuaderno Cofrade que bajo el titulo “25 Años de Misericordia en Ciudad Real”, pretende proseguir la publicación de investigaciones iniciadas en el año 2002 sobre nuestra Semana Santa, sus Cofradías y Hermandades.

El cuaderno que hoy presentamos y que aun no tiene impreso la imprenta provincial y que en breves fechas llegara a sus manos, trata de adentrarnos en la historia de una nueva cofradía que fue fundada en los años ochenta del pasado siglo XX. Un periodo de brillantez, como ocurrió de manera paralela con el fenómeno cofrade a lo largo y ancho de toda España. A ello, sin lugar a dudas, contribuyeron en nuestra ciudad la incorporación y participación de la mujer, de ciertos grupos de jóvenes que empezaron a portar los pasos a hombros y la fundación de nuevas cofradías que con su nueva forma de entender y poner en práctica lo que debía ser una hermandad, contribuyeron a la configuración actual de nuestra Semana Santa.

Una de esas cofradías fue la Hermandad de la Virgen de la Misericordia, que surgió de un grupo de cofrades que impartían catequesis en la mencionada parroquia y que, tras varios desengaños o decepciones en las cofradías en las que participaban por la forma de concebirse éstas, decidieron, con el impulso del entonces Coadjutor de San Pedro Rvdo. Sr. D. Javier Blázquez Flórez, fundar una cofradía para intentar dar un aire distinto a nuestra Semana Santa. Se marcaron como objetivos la austeridad, sencillez y que esta nueva hermandad sirviera de escuela, iniciando a los niños para ser verdaderos cofrades y costaleros, ya que sólo estaría compuesta de hermanos cuyas edades estuvieran entre los 8 y los 20 años. Cuando cumplieran los 20 años pasarían a otras hermandades que ellos mismos escogieran. Innovando en el primer grupo de portadores las primeras mujeres costaleras que formarían la primera cuadrilla mixta de Ciudad Real.
En las cuarenta y ocho paginas de este Cuaderno Cofrade, se desgrana la historia de esta corporación nazarena que cierra el cortejo procesional la mañana del Viernes Santo ciudadrealeño. En ellas he querido dejar constancia de todas las personas que ayudaron ha engrandecer la misma, los hermanos mayores, los consiliarios, los capataces, los nombramientos honorarios, el escultor protagonista por dos veces de las dos titulares que a lo largo de estos veinticinco años ha tenido la Hermandad.

Tengo que confesar, que aunque parezca fácil la labor encomendada por el actual Hermano Mayor y su Junta de Gobierno de realizar este trabajo, para dar ha conocer la historia de esta nueva cofradía que irrumpía la mañana del Viernes Santo de 1986 en nuestra Semana Santa. Esta no ha sido fácil ya que aunque Juan puso a mi disposición toda la documentación que poseía esta era incompleta. Esto es un mal que adolece en casi todas las cofradías ciudadrealeñas y la propia Asociación de Cofradías, ya que parte de la documentación de la historia de nuestra Semana Santa y sus hermandades ha desaparecido, no por una desgracia como el fuego, agua etc. sino por la mano de las mismas personas que un día rigieron los destinos de las mismas.

Quiero felicitar a la Junta de Gobierno de esta hermandad, por el trabajo que han realizado para que este veinticinco aniversario no pase desapercibido entre los cofrades de nuestra ciudad y los de la Virgen de la Misericordia en particular, a los cuales se suma este trabajo que no pretende otra cosa que dar a conocer parte de la historia de nuestra Semana Santa a través de la propia de la Hermandad de la Virgen de la Misericordia.

Para terminar agradecer a todos vosotros, cofrades, amigos y devotos de la Virgen de la Misericordia vuestro afecto, coraje y perseverancia en hacer posible el engrandecimiento de esta devoción tan querida por todos y que este año ha hecho que 25 años después la Misericordia brille aún con mas esplendor por las calle y plazas de Ciudad Real.

Muchas gracias.”

jueves, 23 de septiembre de 2010

LA VIRGEN DEL PRADO EN TIERRAS DE ARAGÓN

De todos es sabido que la imagen de nuestra querida patrona, la Virgen del Prado, fue encontrada en el año 1013, por Mosen Ramón Floraz, caballero aragonés, gran servidor del rey don Sancho Mayor de Navarra al llegar a las cercanías de Velilla de Jiloca. Después de pasar por manos de varios monarcas el 25 de mayo de 1088, festividad de San Urbano, se apareció en nuestra ciudad y desde entonces permanece como Restauradora de las dos Castillas, Fundadora, Patrona y Protectora de Ciudad Real.

La actual imagen es la tercera que veneramos durante estos 922 años, después que los republicanos destruyeran la antiquísima imagen durante Guerra Civil Española (1936-1939), y la carcoma terminara con la segunda imagen en 1950, obra del escultor catalán Vicente Navarro con policromía de Carlos Vázquez. La actual es obra de los escultores valencianos José Maria Rausell Montañana y Francisco Llorens Ferrer.

Lazos de confraternización existen en Aragón con el pequeño pueblo de Velilla de Jiloca (Zaragoza), una representación del mismo peregrino el 4 de junio del 2000 a nuestra ciudad visitando nuestra Catedral y el camarín de Nuestra Señora del Prado; y cofrades ciudadrealeños han visitado varias veces este pueblo.

Pero hay un santuario mariano en Aragón, donde existe una imagen de nuestra Patrona que ha procesionado varias veces por el mismo. Me refiero a Torreciudad que es el nombre de una secular advocación mariana del Altoaragón. Desde el siglo XI se venera la imagen románica en la ermita, que antiguamente se alzaba en un promontorio sobre el río Cinca. El templo mariano, promovido por San José María Escrivá de Balaguer, fundador del Opus Dei, se abrió al culto en 1975, gracias a la ayuda de miles de personas.

En el mencionado santuario existe una galería de advocaciones marianas donde hay una pequeña imagen de la Virgen del Prado, tallada en madera por el artista ciudadrealeño Francisco Ortega, que fue entronizada en 1997, por un grupo de devotos de nuestra ciudad a cuyo frente se encontraba el entonces Alcalde D. Francisco Gil-Ortega Rincón. Esta iniciativa fue promovida por el desaparecido sacerdote salesiano D. Andrés Marcos y el actual canónigo de la Catedral D. Pablo Cea Perea. Desde su entronización en el santuario, son varios los grupos de fieles ciudadrealeños que se han desplazado al santuario, han sacado en procesión la imagen y celebrado la Eucaristía.

Cuando el pasado sábado 18 de septiembre, con motivo del XXIII Encuentro Nacional de Cofradías Penitenciales, visitábamos Torreciudad, fue motivo de gran alegría encontrar en tierras aragonesas esta pequeña imagen de nuestra Virgen del Prado que después de nueve siglos vuelve a estar presente en Aragón.

Con el Rector de la Basilica Rvdo. Sr. D. Javier de Mora Figueroa