Hace unos años publiqué en el Diario LANZA, que tan amablemente nos cede siempre sus columnas, un artículo sobre los restos que aún permanecen en pie, de lo que fue Alcázar de Ciudad Real.
Hoy, en este Boletín Municipal, voy a tratar el mismo tema, casi con las mismas palabras. Ciudad Real posee muy pocos monumentos que nos hablen de la Historia de la Ciudad; debemos, y es un deber que atañe a todos, procurar conservar las reliquias del pasado con la mayor dignidad posible.
Alfonso X el Sabio, Fundador de Villa-Real, mandó construir el Alcázar al fundar esta Ciudad en el año 1255. Las obras se prolongaron durante muchos años; paro pronto debió de estar en condiciones de ser habilitado como residencia real.
El Infante D. Fernando, primogénito del Rey Sabio, preparó una expedición para luchar contra la morisma, y se dirigió de Burgos a Villa-Real. Aquí se detuvo algún tiempo esperando a sus tropas, para marchar a Andalucía.
Estando el Infante en esta Villa «adolesció de gran dolencia», y en el Alcázar murió, el mes de Agosto de 1275. Dicen los historiadores, que al darse cuenta de su inminente muerte, llamó a D. Juan Núñez, y le rogó mucho que trabajara, para que al morir Alfonso X se declarara rey de Castilla, a su hijo, el Infante don Alonso de la Cerda. Según las Partidas, tenía derecho y debía ser así.
El Infante D. Sancho, más tarde Sancho IV, segundogénito del Rey Sabio, al tener noticias de la enfermedad de su hermano, vino a Villa-Real, y en el Alcázar, con el apoyo del poderoso Señor de Vizcaya, D. Lope Díaz de Haro, se presentó como heredero de la Corona de Castilla. Y aquí comenzó la rebelión del Infante D. Sancho contra su egregio Padre, Alfonso el Sabio.
Alfonso XI en su camino hacia Sevilla, también se detuvo en Villa-Real, y dio varias Cédulas relacionadas con el Palacio que venimos comentando.
Juan II, en el mes de Abril del año 1431, permaneció
durante quince días en esta Ciudad, y estando el Rey en su Alcázar «en
martes a 24días del mes de Abril, quanto a la hora de vísperas, hizo un
terremoto que cayeron algunas almenas del Alcázar e muchas tejas, e abrióse una
pared en el Monasterio de San Francisco, e cayeron dos piedras de la bóveda de
la Capilla de la Iglesia de San Pedro. El Rey estaba durmiendo, e como sintió
el terremoto, salió a muy gran priesa al patio del Alcázar e dende al campo».
Un cronista del siglo XVII al referir dicho suceso dice: «Caso que por
notable es digno de referirse, aunque fácil de creer por el terremoto que en
este pasado año de 1 680 vimos el miércoles 9 de Octubre a las 7 de la mañana».
La Reina Doña Juana de Portugal, mujer de Enrique IV, en una Real Cédula que se conserva en el Archivo Municipal, ordena al Corregidor Juan de Bobadilla, la construcción de una torre, aprovechando la madera y ladrillo de las casas, que con este objeto le dio encargo de comprar y derribar.
En el siglo XV, los ciudarrealeños se declararon partidarios de la Reina Isabel y después de una serie de incidencias, como el juramento que prestaron los Calatravos y los Magnates de la Ciudad, en la Iglesia de Santo Domingo, el Maestre de Calatrava, D. Rodrigo Téllez Girón se apoderó de Ciudad Real y se estableció en el Alcázar; los vecinos acudieron a los Reyes Católicos exponiendo la situación y éstos enviaron al Conde de Cabra y a D. Rodrigo de Manrique, que consiguieron expulsar al Maestre.
Los Reyes Católicos, D. Fernando y Dª. Isabel, también residieron en el Alcázar, y en el año 1475 hicieron donación del mismo a D. Fernando de Cervera, natural de Ciudad Real y Aposentador de sus Altezas.
Junto a la Historia, también surgió la leyenda; el Torreón del Alcázar es el título de una composición poética publicada en el año 1898 por D. Rafael López de Haro en su obra «ORETANAS», Leyendas Manchegas.
He ahí expuestos, casi hilvanados, los acontecimientos que se vivieron en el antiguo Alcázar. Posee a mi entender méritos suficientes para que se le declare Monumento Histórico Nacional. Por una información inexplicablemente errónea se dijo ya había sido declarado. No creo difícil que lo logren, si así lo solicitan, las Autoridades Provinciales, Municipales, la Comisión de Monumentos, o su actual propietario.
En 1956 gracias a la campaña de prensa de los Cronistas de la ciudad D. Emilio Bernabeu, (q. e. p. d .) y D. Julián Alonso, ¡y la decisión de D. José Lomas, apoyados por D. José María del Moral, Gobernador Civil, se logró salvar el Torreón de la ruina que le amenazaba.
Un paso más, y demostraremos a las generaciones venideras el respeto que han merecido a nuestra época, las piedras que encierran páginas de la Historia de Ciudad Real.
Isabel Pérez Valera. Boletín de
Información Municipal, número 4, octubre de 1961



No hay comentarios:
Publicar un comentario