viernes, 22 de abril de 2011

EN VIERNES SANTO, LA ADORACIÓN DE LA CRUZ

Cruz para su veneración en la Parroquia de Nuestra Señora del Prado (Merced)

Hoy es Viernes Santo, el día en que Jesús, el Señor, muere en la cruz. Por eso la celebración es diferente. No se celebra la Eucaristía, sino que hacemos una celebración de la Pasión. Escuchamos las lecturas, que nos introducirán en el misterio que hoy recordamos. Sobre todo la pasión según San Juan, que nos ayuda a acompañar a Jesús en sus últimos momentos antes de morir. Después, adoramos su cruz, como expresión de nuestra fe, admiración y agradecimiento, porque sabemos que de esta cruz brota nuestra salvación. Y finalmente comulgamos, para que el Cuerpo de Cristo nos alimente en este camino de la cruz que también nosotros queremos recorrer con él. Toda la celebración de hoy es de contemplación, de silencio y de oración. Acompañamos a Jesús en su pasión y en su muerte, signo de su gran amor hacia nosotros. Pero con esperanza, porque de esa entrega en la cruz nacerá la vida nueva de los hijos e hijas de Dios.

El Viernes Santo es día de penitencia obligatorio para toda la Iglesia y por tanto hay que guardar en este día la abstinencia y el ayuno, y según la oportunidad también el Sábado Santo hasta la Vigilia pascual.


Cruz para veneración de los fieles en la S.I.P.B. Catedral


En este día la colecta se realiza para los Santos Lugares.


Anverso del Lignum Crucis

En la Parroquia de San Pedro de Ciudad Real, tenemos la suerte de tener un Lignum Crucis que es una reliquia de la Cruz de Cristo. El “Diccionario Histórico, Geográfico, Biográfico y Bibliográfico de la Provincia de Ciudad Real”, escrito por Inocente Hervás y Buendía nos cuenta como llegó esta reliquia a la Parroquia de San Pedro:

“El p. Juan Baut. Pacheco de la Compañía de Jesús fue autorizado por el Papa Clemente VIII para extraer de los cementerios de Roma y de varias iglesias de España reliquias de santos para enriquecer esta iglesia, y en el año 1599 deposita con las solemnidades correspondientes varias reliquias de santos y dos pedacitos de Lignum Crucis. “E después de lo susodicho… Y estando en la dicha iglesia parroquial de los apóstoles San Pedro y san Pablo… Entregadas las dichas reliquias… Fueron puestas y asentadas en esta forma, en un arca hecha para este efecto de madera dorada guarnecida de carnesí, chapeada de florones de plata construida en Toledo costando 69.469 mrs.”

Juan Crespo Cárdenas, en su libro “Plata y Plateros. Ciudad Real, 1500-1625”, realiza la siguiente descripción del Lignum Crucis que es anterior a 1572:

“La reliquia es de plata dorada, torneada, fundida, relevada, repujada, filigrana, aljófares y cristal.

La cruz está desmembrada, sobre todo los brazos horizontales y el vertical superior.

37,5 cm de altura, 19 x 14,5 cm de base, 19 cm de ancho por los brazos y 1.020 g.

En el pie, junto al relieve de San Pedro: cabeza viril de perfil derecho, sobre M rematada por punto y flanqueada por columnas y coronada.

Reverso del Lignum Crucis

Pie de planta mixtilínea con varios entrantes y salientes, y ancha pestaña plana moldurada con zócalo recto e incisiones verticales que dan paso a moldura troncopiramidal, dividida en cuatro segmentos por cenefas vegetales, en donde se repujan figuras de cuerpo entero en bajorrelieve, representando a San Pedro, San Pablo, María Magdalena sentada sobre el sepulcro y la Verónica. El astil arranca de platillo dando paso mediante cuello a taza gallonada sobre la que descansa el nudo cilíndrico ornamentado con festones; a este se adosan cuatro dragoncillos rematados en parte inferior y superior por tornapunta. Dos elementos discoidales, separados entre sí por cuerpo cilíndrico y con otros cuatro dragoncillos de menor tamaño que los anteriores dan paso a la cruz de cristal, rodeada toda ella de filigrana y rematada en extremos por cantoneras con perillones. Por el anverso, en la intersección de los brazos se encuentra la caja de relicario, a modo de templete, entre dos cabezas de querubines. Sobre una plancha cuadrangular descansan las pilastras avolutadas, enmarcando la hornacina de medio punto, donde se encuentra la reliquia, rodeada de cadena de aljófares. El arquitrabe lo compone un pequeño baquetón, seguido de otra cadena de aljófares, dando paso cornisa volada con banda de perlas sobre el que descansa el pequeño ático calado. De los vértices de la cruz parten cuatro perillones y en el reverso, detrás del relicario, se sobrepone un querubín.

La marca de localidad corresponde a México que perdurará hasta el siglo XVIII, con distintas variantes; la cabeza y las columnas son las de Hércules, las letras abrevian el nombre de la ciudad. Según Cruz Valdovinos, esta marca de figura con perfil derecho se utilizó hasta 1572, fecha tope que ponemos en la realización de este relicario. Es de resaltar que la O de abreviatura de México aquí aparece como un punto, bien es un defecto de impresión o se trata de una variante no conocida.

Los brazos cilíndricos son típicos de la cruces de altar o relicarios que se conocen mexicanos: Fregenal de la Sierra (Badajoz), Catedral de Palencia y colección particular (México). Del mismo modo que el empleo de un pie con perfil muy recostado y figuración tardía es típico en cálices.”

Imágenes labradas en el Lignum Crucis

En torno a esta reliquia se fundaría en 1605 la Hermandad de la Santa Cruz, que al inicio del siglo XX paso a conocerse como Jesús Caído.

1 comentario:

  1. hola los invito a leer esta pag esta muy chida, y se encuentra todo lo necesario, super chidoooooooooooooooooooo,

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