jueves, 11 de julio de 2013

LOS ANTIGUOS CINES DE VERANO CIUDADREALEÑOS


Antiguo Cine Romasol en las instalaciones deportivas del colegio salesiano Hermano Garate

Hace más de medio siglo, era costumbre en esta época del año inaugurar los llamados Cines de Verano, éstos solía ocurrir en la primera quincena del mes de Junio.  Los cines de verano eran recintos al aire libre situados en el casco histórico de Ciudad Real, que se utilizan como salas audiovisuales para la proyección de películas.

Tales cines se convirtieron en un elemento esencial para las proyecciones estivales, cuando los sistemas de ventilación y de aire acondicionado para refrigerar las salas cubiertas no contaban aún con una potencia acorde, en el caso que nos ocupa, a las temperaturas de una ciudad como Ciudad Real. Fue así como el Séptimo Arte permitió su disfrute durante todas las estaciones del año, de forma que el Cine representa la forma de ocio pública más extendida del siglo XX, sobre todo hasta la década de los años setenta.

Primera cabina del Cine Romasol 

Los cines de verano fueron un fenómeno que llegó a Ciudad Real procedente de otras ciudades. Los cines de verano se convirtieron en uno de las costumbres favoritas de los ciudadrealeños durante la década de los Años 50, Años 60 y 70 del pasado siglo XX, siendo especialmente recordados por las generaciones nacidas en esas décadas.

El cine de verano más antiguo en nuestra ciudad fue el “Patio de Verano Proyecciones”, contiguo al cine proyecciones que se encontraba entre las calles Bernardo Mulleras y la Avenida de Alfonso X El Sabio. La entrada al Patio de Verano Proyecciones, se realizaba por la Avenida de Alfonso X El Sabio, y este cine comenzó a funcionar tras la Guerra Civil Española en los años cuarenta.

También de los años cuarenta  fue el cine “Savoy”, un cine exclusivamente de verano que  tenía una pared encalada como pantalla, y que se encontraba en la calle Ruiz Morote, en el solar donde hoy esta el bingo.

La Avenida Alfonso X el Sabio en los cincuenta del pasado siglo XX. Las paredes que se ven en primer plano, son las del desaparecido “Patio de verano Proyecciones”, justo enfrente de la actual Subdelegación del Gobierno.

A partir de los años cincuenta la Plaza de Toros también fue utilizada como cine de verano. La pantalla de tela se levantaba delante de la puerta de los toriles, y el público asentado y expectante en el ruedo y en las gradas contemplaba la película en este entorno taurino.

De esta misma época es el cine “Avenida”, cine que se encontraba en un patio contiguo a la fábrica de hielo de los Cárdenas en la calle Alarcos, donde hoy se levanta el Hotel NH.

Se inauguro en el año 1959  el cine de verano “Cine Romasol”, un cine creado por el jesuita P. Soloaga en los terrenos de las actuales instalaciones deportivas del Colegio Salesiano Hermano Garate, en la Avenida de la Mancha.

Programa del desaparecido cine “Savoy”

La finalidad de este cine era apostólica, ya que se proyectarían solamente películas que no tuvieran las calificaciones de 3R (adultos con reparos) y 4 (desaconsejable para todos los públicos). Todo según la conocida clasificación de entonces y según los criterios de la Comisión Episcopal de Moralidad, de ahí el nombre del Cine Roma, S. L., que ya por razones de eufonía se convirtió en Romasol.

Tenía un aforo de 2.000 personas y fue inaugurado con la proyección de la película “Los clarines del miedo” y un fin de fiesta en el que actuaron figuras conocidas: José Luis Pecker, José Luis y su guitarra y la cupletista Lilyan de Celis. Sin duda fue el mejor cine de verano de la provincia.

Las proyecciones de verano de los cines “Avenida”, “Plaza de Toros” y “Calatrava” de un fin de semana del verano del año 1968

El ultimo cine de verano en abrir sus puertas en nuestra ciudad, fue el “Cine Calatrava” en la actual Avenida de Pio XII, cine que también fue el último en cerrar y que funcionó hasta finales de los años ochenta del pasado siglo XX. Fue inaugurado el  domingo 15 de julio de 1962, con la proyección de la película “CAN-CAN” con dos pases, uno a las 21:15 y el otro a las 23:15 horas.

Con el paso del tiempo, la llegada de nuevas costumbres veraniegas entre la población, la llegada de nuevas formas de ocio, entre otros factores hicieron que estos cines poco a poco fueran desapareciendo,  a eso hay que  sumar  la especulación de las empresas inmobiliarias sobre los terrenos de estos cines que se levantaban en el corazón de la ciudad, ya que estos solares de grandes dimensiones fueron vendidos para levantar sobre ellos enormes edificios de viviendas.

Los cines de verano fue el único ocio veraniego, a parte de las verbenas y de las ferias y fiestas, de los ciudadrealeños durante la época estival de varias generaciones y forman parte de la historia y memoria de nuestra ciudad.

En la Avenida de Pio XII, aún se encuentra en pie  el desaparecido “Cine Calatrava”

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