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jueves, 18 de julio de 2013

MARTÍN RECURRIRÁ HASTA EL TRIBUNAL DE LA SEDE APOSTÓLICA



Visiblemente afectado, y antes de que se iniciaran los reproches de los cofrades al Obispado, Emilio Martín Aguirre quiso leer un comunicado en el que anunció su intención de recurrir al Tribunal de la Sede Apostólica para que se reconozca “la verdad”.

Tras recordar que las elecciones se celebraron de forma legítima, exigió “la verdad y un esclarecimiento oficial” por parte de quien tomara la decisión, así como una explicación oficial y pública porque “la Asociación de Cofradías se merece un respeto y muchos cristianos de buena voluntad nos merecemos un respeto”.

Agregó que la verdad sobre el whatsapp presuntamente amenazante a Sandalio León Espinosa, miembro de la otra candidatura y que habría originado su retirada, se esclarecerá por la vía civil ya que en su momento lo denunció en el juzgado, “y ahora espero esclarecer la verdad ante los tribunales eclesiásticos, vía que espero agotar hasta que la verdad de todo este proceso salga a la luz pública”.

En este sentido, afirmó que espera que, como ocurrió hace años con un Hermano Mayor de Granada que no fue ratificado por el Arzobispo, “que el Tribunal de la Sede Apostólica dicte la misma sentencia y obligue de forma inmediata al Obispo a restituirme en el cargo de presidente de la Asociación de Cofradías”.

Tras relatar su opinión de que en el proceso se ha producido un claro “favoritismo” hacia Sandalio León Espinosa, que Miguel Esparza negó, lamentó que se le dé la razón “a este señor con la decisión que han tomado, no teniendo en cuenta un informe pericial en el cual se manifiesta que el supuesto mensaje es imposible de demostrar que yo lo enviara y sabiendo que había sido manipulado. Una decisión que es un exceso de alguien o algunos que están queriendo imponer en un ejercicio de poder ilegítimo un abuso que nada tiene que ver con la verdad de la fe”.

Tras lamentar que el Obispado atendiera al citado mensaje y no a “otras declaraciones más delictivas” de “ciertos señores que están en juntas directivas” cuando se ha presentado “toda la documentación”, Emilio Martín fue tajante al aseverar que no se le puede obligar a callar y ser “sumiso” ante esta decisión.

“Nadie tiene derecho a exigírmelo, ya que cualquier decisión que no afecte a las verdades de la Fe se puede disentir y se puede manifestar puntos de vista  diversos, incluso contradictorios, ya que una iglesia que no acepta y vive esta realidad es una iglesia que deja de ser una comunidad de fe y se convierte en una dictadura ideológica”.

Finalmente reiteró que “seguir callando ante los abusos de poder que estamos viviendo en la iglesia le hace más daño”.


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