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domingo, 7 de octubre de 2018

EL GENERAL DE EJÉRCITO RAMÓN PORGUERES HERNÁNDEZ NACIÓ EN LA CALLE AZUCENA EN 1928


Ramón Porgueres Hernández 
  
Los políticos e instituciones ciudadrealeñas, nunca han destacado por reconocer la labor de todos los nacidos en Ciudad Real, que a lo largo de la historia han destacado a nivel nacional o internacional. Uno de esos casos es el del General de Ejército, D. Ramón Porgueres Hernández, nacido en la calle Azucena de nuestra ciudad, hijo de militar y bautizado en la Parroquia de Santa María del Prado (Merced).

Hay que decir que un General de Ejército es un empleo militar inmediatamente superior al de teniente general, que se concede a los militares del Ejército de Tierra de España que son nombrados jefe de Estado Mayor del Ejército de Tierra (JEME) o jefe de Estado Mayor de la Defensa (JEMAD), si pertenece al Ejército de Tierra. Sus equivalentes son el almirante general de la Armada Española y el general del Aire en el Ejército del Aire de España. Esta graduación solo es superada por la de capitán general, que corresponde al rey como jefe supremo de las Fuerzas Armadas.

El título de general de ejército se creó por la Ley 17/1999 de Régimen del Personal de las Fuerzas Armadas, de 18 de mayo, incorporando un grado más de generalato inmediatamente por debajo del jefe de Estado para equipararse con las escalas militares del resto de los países de la OTAN, que contaban con cinco rangos.

Su divisa es un bastón cruzado sobre un sable bajo una corona (que indican el generalato y significa mando sobre armas, y se diferencia del bastón cruzado sobre bastón del capitán general que significa mando sobre mando) y cuatro estrellas de cuatro puntas (o luceros) colocadas en los espacios entre los sables (que indican el empleo del general). Esta divisa fue la utilizada, hasta la antes mencionada ley, por el grado de capitán general ostentado por el jefe de Estado.

El Rey D. Juan Carlos junto al General Porgueres el día de las Fuerzas Armadas en 1991

Volviendo al General Porgueres decir que tuvo los siguientes empleos: Teniente de Infantería: 1950, capitán: 1958, comandante: 1970, teniente coronel: 1977, coronel: 1982, general de brigada: 1984, general de división: 1986, teniente general: 1988 y jefe del estado Mayor del Ejército: 1990.

Destinos: Escuela de Aplicación de Infantería, Estado Mayor de las Divisiones 23, 91 y de la Brigada de Infantería de Reserva, Academia de Infantería, Escuela de Estado Mayor, Estado Mayor Central, Grupo de Fuerzas Regulares Alhucemas número 5, Escuela Superior del Ejército, jefe de la Guardia Real, director de la Academia de Infantería y gobernador Militar de Toledo (1984), jefe de la División Acorazada 1 (1986), Segundo jefe del Estado Mayor del Ejército (1987), capitán general de la Región Militar Sur (1988) y jefe del estado Mayor del Ejército (1990).

Entre las condecoraciones que ostenta se encuentran : Cuatro Cruces y Gran Cruz de la Orden del Mérito Militar, Cruz de la Orden del Mérito Aeronáutico, Gran Cruz y Placa y Cruz de la R.M. Orden de San Hermenegildo, Gran Maestre de la Orden de Mayo de la República Argentina.

Por todo lo expuesto anteriormente solo reseñar que, D. Ramón Porgueres Hernández, es un ciudadrealeño que lo ha sido todo en el ejército español, con una gran trayectoria en el mismo, y que es un gran desconocido en la ciudad que lo vio nacer hace ahora noventa años.

El Rey Juan Carlos conversa con los Generales Porgueres y Prieto

sábado, 6 de octubre de 2018

ÚNICO TESTIGO DE UN PASADO RECIENTE



Durante estos últimos días, he estado publicando imágenes y artículos dedicados a la calle Azucena, donde hemos podido comprobar la transformación que ha sufrido la calle a lo largo del siglo XX. Imágenes que nos han mostrado, como hemos pasado de tener una calle llena de edificaciones tradicionales, a una calle llena de pisos de hasta cuatro alturas sin gusto artístico alguno.


Testigo de todo este tiempo, es la única edificación que queda en toda la calle de su pasado reciente, me estoy refiriendo al número tres de la calle, única casa de dos alturas, que ha sobrevivido a la piqueta, y que al día de hoy nos recuerda un pasado arquitectónico que por desgracia no volveremos a disfrutar.




viernes, 5 de octubre de 2018

LA EVOLUCIÓN URBANISTICA DEL SEGUNDO TRAMO DE LA CALLE AZUCENA A TRAVÉS DE LA FOTOGRAFÍA



He estado publicando estos días fotografías del primer tramo de la calle Azucena, es decir, el que va desde la Plaza del Carmen hasta la catedral. Hoy me voy a centrar, en la evolución urbanística que ha sufrido el segundo tramo de la calle, el que va desde la calle Morería hasta su confluencia con la calle Reyes, observando tres imágenes del pasado siglo XX.

Si observamos la primera fotografía que publico, perteneciente a una colección de postales de Ciudad Real de las primeras décadas del pasado siglo, podemos observar en primer lugar, que la calle era el lugar de recreo y juego de los niños. Los edificios que se levantaban en este tramo de calle, eran de dos alturas y la cal daba colorido a la calle.


La segunda fotografía es de los años ochenta del siglo XX, en ella podemos ver que los coches han ido apoderándose de la calle, y las edificaciones de dos alturas habían dado paso a pisos de tres plantas.

La ultima fotografía en color, nos muestra a una calle totalmente tomada por los automóviles, donde ha desaparecido la arquitectura tradicional, para dar paso a pisos de ladrillo y hormigón de tres y cuatro alturas. Si comparamos la primera y última fotografía, podemos ver el gran cambio que ha sufrido la calle a lo largo del siglo XX, y la pérdida de una arquitectura tradicional de sabor añejo, para dar paso a una fea arquitectura solo preocupada en la rentabilidad económica del espacio a edificar, y huida de cualquier motivo artístico en la misma.


jueves, 4 de octubre de 2018

LA ESCUELA NORMAL DE MAESTROS SE ESTABLECIÓ EN LA CALLE AZUCENA EN 1914


Vista del exterior de la Escuela Normal de Maestros en la calle Azucena esquina con Reyes. Revista Vida Manchega 25-5-1915

El 13 de octubre de 1913, la Diputación provincial crea la Escuela Normal Superior de Maestros, que comienza a funcionar en el curso 1914-1915, en el edificio que la Diputación adquiere en la Calle Azucena, esquina a Reyes, de cuyas instalaciones “Vida Manchega” nos ha dejado varios testimonios gráficos, entre ellos los que se reproducen en esta entrada. Esta escuela se crea tras la denuncia en noviembre de 1913, del periódico “El Magisterio”, cuando manifestaba :  Era poco equitativo y justo y menos racional y lógico que hubiese en Ciudad Real una Escuela Superior de Maestras, cabalmente donde estuvo emplazada la antigua de Maestros y no hubiese ninguna del sexo masculino”. Hay que recordar, que la Escuela Normal de Maestras funcionaba en el antiguo Convento de San Juan de Dios desde el año 1860.

La Escuela Normal Superior de Maestros, funcionó durante varios años en el edificio de la calle Azucena, pasando posteriormente esta a la calle de la Mata. El edificio de la calle Azucena se destinó a varios usos, siendo demolido a finales de los años sesenta del pasado siglo, y levantándose un bloque de pisos en su solar.

Interior de una de las aulas. Revista Vida Manchega 25-5-1915

miércoles, 3 de octubre de 2018

EL PINTOR ÁNGEL ANDRADE BLAZQUEZ NACIÓ EN LA CALLE AZUCENA EN 1866


La calle Azucena en los años cincuenta del pasado siglo

Ángel María Isidro Andrade Blázquez nació en la calle Azucena, número ocho, de Ciudad Real, el 15 de mayo de 1866, hijo de don José María Rodríguez Andrade y doña María del Carmen Blázquez. Fue bautizado el 16 de mayo del mismo año en la Parroquia de Santa María del Prado (Merced).

Su afición por la pintura se manifestó desde muy niño. Comenzó su formación de mano de Joaquín Ferrer, en el taller madrileño de arte decorativo de Bussato y Bonard y en la Academia de Bellas Artes de San Fernando de Madrid, donde fue discípulo de Carlos de Haes y Luis de Madrazo. Se trasladó a Roma para ampliar sus estudios pensionado por la Academia de San Fernando, donde realizó numerosos dibujos de los alrededores de la ciudad y de los Apeninos.

En los inicios su pintura se ve influida por el eclecticismo de finales del siglo XIX, pero a partir de 1894 adquiere cada vez mayor altura y vigor. Toma entonces tintes postimpresionistas, que abren su paleta a nuevos matices. En los últimos años de su vida redujo el formato de sus creaciones, pintando magníficas tablillas, que sin duda influyeron en el joven López Torres, que siempre sintió veneración por la pintura de Ángel Andrade.

Ángel María Isidro Andrade Blázquez 1866-1932

Remitió asiduamente sus obras a certámenes nacionales e internacionales, obtuvo mención honorífica dentro de la sección de escultura en la Exposición Nacional de Bellas Artes de 1901, tercera medalla en las ediciones de 1890 y 1895, así como sendas segundas medallas en 1906 y 1908 por los lienzos "Huérfanos" y "El Tajo en Toledo". Además, fue galar­donado con medalla de plata en la Exposición Internacional de Buenos Aires de 1910.

El 4 de noviembre de 1915 consigue la ilusión de su vida, impartir clases al Instituto de su ciudad natal, a enseñar, como manifiesta en una entrevista, a los hijos de los amigos de la infancia. Sus paisanos recibieron con júbilo al laureado artista, convirtiéndose en su más fiel colaborador y asesor cultural. A partir de este momento se sume en el más absoluto anonimato y sólo conserva un prestigio local que le seguirá hasta su fallecimiento.

A su llegada a Ciudad Real, como era soltero, se estableció en el hotel Miracielos, situado en la calle de la Paloma. Más tarde buscó un criado, Melitón, quien, acompañado de su madre, se encargó de asistirle. Los tres se instalaron en una casa alquilada de la calle de la Rosa, el número 3, donde permanecieron algunos años. Después se trasladó a la plazuela de la Merced, donde le sobrevino la muerte el 18 de noviembre de 1932.

Su casa natal seria demolida, al igual que casi todas las casas de la calle Azucena, y en el bloque de pisos que se levantó en su solar, se colocó una lapida donde se hace constar el lugar de nacimiento de tan insigne pintor ciudadrealeño.

Lápida ubicada en el bloque de pisos donde estuvo la casa natal de Ángel Andrade en la calle Azucena

martes, 2 de octubre de 2018

LA DESAPARECIDA PUERTA MUDÉJAR DE LA CALLE AZUCENA


La desaparecida puerta mudéjar de la calle Azucena

Ya me he lamentado muchas veces, de la desidia política de los políticos ciudadrealeños en la conservación de nuestro patrimonio, desidia que se inicio en el siglo XIX y que llega hasta el actual equipo de gobierno de nuestro ayuntamiento. Una muestra más de esta desidia fue la desaparición de una puerta de estilo mudéjar, que se encontraba en la calle Azucena núm. 16.

Sabemos que en los años sesenta del pasado siglo XX aún se conservaba, haciéndose eco de su existencia la revista del  Instituto Beato Juan de Ávila de Ciudad Real, que en su número del 5 de mayo de 1961, publicó una nota que bajo el titulo: “D. Domingo Fisac, Profesor numerario de Geografía e Historia, nos transmite la siguiente nota de interés histórico”, en la que se decía lo siguiente:

Aunque en el artículo no se hace referencia, la casa también conservaba antiguos artesonados, como podemos ver por las fotografías que han llegado hasta nuestros días 

A título de curiosidad y para conocimiento de cuantos ignoran su existencia, ofrecemos hoy esta fotografía correspondiente a una puerta de estilo mudéjar construida en piedra que existe en la casa núm. 16 de la calle de Ángel Andrade.

Está situada en el piso bajo en un resto de antigua muralla entre el portal de entrada desde la calle a las habitaciones interiores.

El escalón muy degastado y los niveles distintos entre estas habitaciones indican que debió respetarse integro este resto de edificación, pero no se encuentra fecha alguna de referencia”.

El destino de esta puerta ya se sabe, en los años setenta se demolió la vivienda de dos plantas donde se conservaba, y en su lugar se levantó un horrible bloque de pisos, nada nuevo que no ocurriera en nuestra ciudad durante décadas.

Nota que se publicó en la revista “Calatrava”

lunes, 1 de octubre de 2018

EL CEMENTERIO DE LA PARROQUIA DE SANTA MARÍA DEL PRADO



Hasta el siglo XIX no existieron cementerios civiles alejados de la población. Hasta este siglo los fallecidos eran enterrados en las iglesias, ermitas y conventos de las poblaciones. Las clases más elevadas, nobleza y aristocracia, los personajes más favorecidos o aquellos pertenecientes a hermandades o cofradías ocupaban espacios privilegiados en el interior de los edificios religiosos, bien en capillas privadas, bien en criptas o en bóvedas excavadas en muros y suelos. La nave central, sin embargo, era reservada a las categorías eclesiásticas y familias reales. El resto de la población quedaba fuera del recinto sagrado ocupando todos los terrenos adyacentes a la iglesia, conformándose con la cercanía al templo donde se situaban los llamados cementerios parroquiales o "de feligresía". Eran tumbas en su mayoría anónimas que se reciclaban sin ningún pudor con el paso de los años para dejar terreno libre a los sucesivos enterramientos.

El cementerio de la Parroquia de Santa María del Prado, actual Catedral, se encontraba desde la puerta de umbría y se prolongaba por toda la calle Azucena hasta el camarín de la Virgen del Prado.  No fue hasta el año 1834, cuando se crea el actual cementerio de Ciudad Real, por lo que hasta ese año estaría funcionando el cementerio parroquial. Posteriormente los terrenos del antiguo cementerio serian urbanizados, y sobre él se levantaría a finales del siglo XIX la actual cochera.