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martes, 14 de enero de 2020

LA PORTADA BLASONADA DE LA CALLE LA MATA, 1


La vivienda de la familia Cortes de las Eras en plena demolición en los años ochenta del pasado siglo XX

Al inicio de la calle de la Mata, es decir en el número 1 de la citada calle, podemos ver en un edificio de nueva construcción, una vieja portada de piedra con blasón, que daba entrada antiguamente, a una  vivienda manchega, que tuvo que pertenecer a una vieja familia pudiente de la ciudad del siglo XVII. Sus últimos propietarios fueron la familia Córtes de las Heras, siendo demolida en los años ochenta del pasado siglo XX, acordándose salvar la portada, que es la que podemos ver actualmente en el nuevo inmueble.

La portada antes de la demolición del viejo inmueble

lunes, 13 de enero de 2020

ANATOMÍA DE UNA INSTAN TÁNEA


1. Leopoldo Acosa. 2. Joaquín Aguilera. 3. José Balcázar y Sabaniegos. 4. Rafel López de Haro. 5. José María Aliaga. 6. Luis Barreda. 7. Gabriel Balcázar. 8. Emilio Bernabéu. 9. Juan Enríquez de Salamanca.

Este Tengo en mi archivo una fotografía, fechada en Ciudad Real el 12 de abril de 1896 en la que posan nueve personas sentadas informalmente alrededor de una mesa en la redacción de La Tribuna.

La instantánea está firmada en los márgenes por todos los componentes del grupo y sobre la cabeza de cada uno de ellos figura un número que se reproduce sobre sus firmas. Eso hace muy fácil su reconocimiento. Se trata de periodistas, colaboradores de las publicaciones e intelectuales conocidos en Ciudad Real. Son, por orden de numeración de la propia foto: Leopoldo Acosta, Joaquín Aguilera, José Balcázar y Sabariegos, Rafael López de Haro, José María Aliaga, Luis Barreda, Gabriel Balcázar, Emilio Bernabeu y Juan Enríquez de Salamanca. Luego veremos quiénes son estos personajes.

La composición de la foto, claramente estudiada, se organiza en torno a una mesa, de la que cuelgan, casi a punto de caer, unos ejemplares de El Liberal Dinástico, una cabecera que se repetía en muchas provincias en los años finales del siglo XIX porque se trataba del órgano del Partido Liberal-Dinástico liderado por Sagasta. En los ejemplares de la foto comentada no se aprecia a qué edición corresponden.

Detrás del grupo, colgando de la paredes del fondo se observa la hoja de un calendario en el que se puede ver el número 12; no se percibe mes ni año pero sabemos, por la nota manuscrita de la esquina de la foto, que se trata de abril de 1896. A la izquierda del calendario, muy tenuemente, se puede observar la impresión de una estampa del Corazón de Jesús y las sobreimpresiones de los nombres de diversos periódicos: La Tribuna, La Correspondencia, El Heraldo de Aragón, El Correo… a la derecha figura también El Nacional.

Al pie de la fotografía, con grandes letras mayúsculas figura el nombre de La tribuna y una dedicatoria: «Al sabio Magistrado D. Bernardo Longué».

La foto “inmortaliza”, fija una imagen sobre el papel, de un momento de un día de primavera de 1896 obtenida en la redacción de un periódico de Ciudad Real.

Y está hecha por un fotógrafo entonces muy conocido en la provincia: Juan José Muñoz.

El contexto político y económico.

Precisamente, unos días antes de que el fotógrafo disparara su máquina, el 5 de abril de 1896, se celebraron Elecciones Generales convocadas siendo regente María Cristina, madre de Alfonso XIII, que alcanzó su mayoría de edad en 1902. Esas elecciones se celebraron ya con la ley electoral de 1890 con la que Sagasta introdujo el sufragio universal masculino.
En toda la provincia de Ciudad Real con el sufragio restringido anterior sólo tenían derecho al voto 13.520 electores. Concretamente en Valdepeñas de un total de 15.504 habitantes, sólo, tenían derecho a votar 968 y, lo cual era muy significativo, de los tres conceptos por los que se tenía el derecho a ser elector: por Contribución Territorial, Industrial y Capacidades (determinada titulación académica), 878 lo eran por contribuyentes territoriales.

En Ciudad Real, con setecientos habitantes menos que Valdepeñas, tenían derecho a votar solo 431 personas. Con el sufragio universal, (hombres mayores de 25 años) Valdepeñas pasó a tener, en el censo de 1911, 6.904 electores y ciudad Real 3.902.(1)

Los resultados de las elecciones del 5 de abril de 1896, sin duda comentadas por los tertulianos de la foto, en las seis circunscripciones de la provincia de Ciudad Real fueron las siguientes:(2)

No es este artículo el momento de hacer un análisis de los resultados, pero basta observar algunos datos para que se ponga en evidencia que eran completamente fraudulentos. En el sistema de la Restauración los gobiernos no salían del resultado electoral sino éstos de los gobiernos. No es creíble, por ejemplo, que en el distrito de Alcázar de 9.119 votantes el candidato elegido tuviera 9.116. ¡Sólo tres dejaron de ‘votarle’!

Cánovas lo tenía claro, en un discurso en el Ateneo dijo con claridad: «El sufragio Universal será siempre una farsa, un engaño a las muchedumbres(…) de los privilegiados(…) o será, en estado libre y obrando con plena independencia y conciencia, comunismo fatal e irreductible. Escójase pues entre la falsificación permanente del sufragio universal o su supresión…».(3) Sabemos que optaron por la falsificación.

Valdepeñas conoció a finales del siglo XIX un importante auge económico en torno al crecimiento de sus viñedos y a la producción de sus famosos vinos, y, consecuentemente, experimentó también un considerable crecimiento demográfico. Precisamente en 1895 se le concedió el título de ciudad reconociendo su «aumento de población y el progreso de su agricultura». En realidad, debería haber dicho viticultura.(4)

Durante los años  finales del siglo XIX y primeros del XX, el dinamismo de la ciudad era enorme,  lo refleja la proliferación de publicaciones culturales, políticas y económicas, que también ha estudiado Isidro Sánchez(5), así como la creación de los nuevos “espacios de sociabilidad”  de la burguesías agraria e industrial y del incipiente moviento obrero. Durante estos años se abrieron hasta seis casinos y “círculos” y se crearon sociedades obreras.(6)

Ciudad Real por su lado, pese a ser la capital de la provincia, tenía una vida más lánguida. En 1900 tenía 15.255 habitantes, cuando Valdepeñas tenía 21.015, y se trataba más que de una ciudad administrativa y de servicios, pese a concentrar los organismos e instituciones provinciales, de un pueblo agrario. Una crónica de un ilustre visitante, que por cierto se relacionó con uno de los personajes que aparecen en la foto, Luis Barreda, describe muy bien cómo era la ciudad.

Rubén Darío visitó Ciudad Real en 1905 y escribió: «Mi primera impresión fue la de encontrarme en una de esas viejas ciudades que nos dejó la colonia… Casas a la antigua, calles mal empedradas y estrechas… El ambiente  era de paz antigua… Ciudad Real ilumina su vejez con luz eléctrica…».(7)

La prensa.

Sin duda, junto a los nueve personajes retratados, la prensa es la protagonista de la instantánea. Están en la redacción de La Tribuna, sobre la mesa y en las paredes aparecen los nombres ya citados de otros periódicos y, además, todos los miembros del fotogénico grupo tienen relación con la prensa: son periodistas y directores de las publicaciones o colaboradores de las mismas.

No haré ahora una historia de la prensa local ni provincial porque  ya está hecha por Isidro Sánchez, sin duda el mayor conocedor de la historia de la prensa de toda Castilla-La Mancha.(8)

Solo haré una ligera mención a La Tribuna que fue convocante de la reunión inmortalizada por el fotógrafo Juan José Muñoz.

En 1896, cuando se hizo la fotografía que comentamos, dirigía el periódico Leopoldo Acosta y su administración e imprenta era la de Rubisco, en el número 10 de la calle Calatrava. Años más tarde lo dirigió Jacobo Megía y en 1918 el director fue el abogado Arturo Gómez Lobo, quien presidía también la Asociación de Prensa.

La Tribuna tuvo una larga vida pues salió en 1891 y se publicó durante casi veinte años. Todas las semanas publicaba un interesante suplemento semanal dedicado a la literatura. En 1896 dirigía este suplemento, llamado Los Lunes por ser el día de la semana en el que se publicaba, Joaquín Aguilera que, junto al director Acosta y otros colaboradores, aparecen en la foto.

En los números de 1896 y en todos durante la Guerra de Cuba, el diario dedicaba un importante espacio a la cuestión. En el correspondiente al 13 de julio de 1896 puede leerse: «La guerra de Cuba nos aniquila; sólo parece que Dios nos tiene abandonados por completo…».(9)

El grupo de los retratados.

Los nueve están posando claramente y se nota que siguieron las instrucciones del fotógrafo. Los cinco que están sentados están mirando a la cámara. Los cuatro restantes, de pie, mantienen posturas estudiadas, de perfil dos de ellos, otro apoyando la cabeza en su brazo y un tercero, el único que lleva un traje claro, observa la cámara de reojo.

El señalado con el número 1 es Leopoldo Acosa, a la sazón director del periódico. Ocupa la posición central de la composición. Leopoldo Acosta Moreno nació en Ciudad Real y estudió Derecho en la Universidad Central de Madrid, licenciándose en 1870.

Entre 1877 y 1880 dirigió La Voz de la Mancha, un semanario carlista aunque se definía independiente en política y dedicado a la literatura y los «intereses materiales».
Leopoldo acosta fue un abogado muy prestigioso en la ciudad y buen orador. En 1909 fue concejal, elegido en la lista de los liberales.

El número 2 es Joaquín Aguilera Antón de Villareal. Francisco Pérez (uno de los mayores conocedores de nuestro pasado reciente a quien yo debe gratitud) nos da información: «Madrileño de nacimiento, llegó muy joven a Ciudad Real para desempeñar un cargo administrativo en su Ayuntamiento. Hombre culto y excelente escritor en prosa y verso, pronto brillará su pluma en la prensa local».(10)

Fue director de Los Lunes de La Tribuna, el suplemento literario del periódico. Por quiénes son los reunidos en la instantánea comentada, es muy posible que se tratara de una reunión preparatoria del suplemento semanal.

Un artículo suyo en el número extraordinario de La Tribuna con ocasión de la Feria de 1907 nos da una idea de sus trabajos: Tradiciones Manchegas. «En 1907, junto a otro grupo del fotografiado, Luis Barreda, colaboró en la edición de la revista Mefistófeles de la que se publicaron sólo seis números con colaboraciones de Antonio Machado, Ramón Gómez de la Serna, Enrique Díaz Carredo y otros». (11)

El personaje señalado con el 3 es José Balcázar y Sabaniegos. Se trata de una importante personalidad cultural y política de la Ciudad Real finisecular y de los primeros años del XX.

En 1891 era el director de El Adalid Manchego, órgano del partido liberal dinástico de la provincia. Balcázar evolucionó desde el liberalismo hacia el conservadurismo.

Obtuvo el premio extraordinario en la licenciatura de Letras en 1894 y poco después el grado de doctor. Catedrático de Instituto, ocupó la cátedra en Ciudad Real, de donde era natural, en 1905. Fue director del Instituto, Cronista de la Provincia y Correspondiente de la Real Academia de la Historia.

En 1905, coincidiendo con el III Centenario de la publicación del Quijote, pronunció un interesante discurso que editó el Instituto General y Técnico del Ciudad Real.

Escribió también un estudio histórico-crítico sobre Hernán Pérez del Pulgar: el de las Hazañas, publicado en 1898 y, además de otras obras sobre literatura, dos muy interesantes: Memorias de un estudiante de Salamanca, prologado por Unamuno y La Virgen del Prado a través de la Historia, con prólogo de Cecilio López Pastor, donde da mucha información sobre Ciudad Real.

Fue miembro de la Comisión Provincial de monumentos, concejal y diputado provincial.

El número 4 es Rafael López de Haro. Se trata de un novelista que tuvo cierta fama nacional en aquellos años.

Nació en San Clemente en 1876 y murió en Madrid en 1967. Fue notario en Valdepeñas, colaborador de La Tribuna y de Vida Manchega. Vivió en Ciudad Real conde dirigió el semanario literario La Fiesta, que se publicó de 1895 a 1897. Publicó en 1898 Oretanas: Leyendas en verso.

Cuando consiguió una notaría ‘de primera clase’ se trasladó a Pontevedra. Del partido conservador, colaboró con Maura y fue gobernador de Sevilla. Durante la guerra, tras la caída de Barcelona, apoyó a Franco.

Escritor prolífico, publicó 127 novelas, entre las que cabe destacar En un lugar de la Mancha (1906) y ¡Muera el señorito! (ni patria ni amor) (1916), en cuya primera parte refleja el fenómeno del caciquismo en un pueblo de la Mancha.(12)

El 5 es José María Aliaga. Se trata del cura que está a la derecha, con un lápiz en la mano y mirando a la cámara a través de sus lentes. La colocación de la sotana y de la capa está perfectamente estudiada.

Aliaga era colaborador de El Apostolado Manchego que empezó a publicarse en Valdepeñas en 1893. Se trataba de un periódico católico que se vendía los miércoles por 0,10 céntimos. Años después pasó a salir los sábados. En 1898, bajo la cabecera figuraba la inscripción «Alabado sea el Santísimo sacramento del altar». Dirigía  el periódico entonces el abogado Castro Pérez y Pozo. Un año después del 98 podía leerse en El Apostolado Manchego: «La crisis que se avecina es quizá la más transcendental de las gravísimas que ha pasado nuestras patria.

Si se insiste en el juego de los partidos y en condescendencias liberalescas, estamos perdidos y probablemente en el principio del fin de nuestra nacionalidad». Aliaga fue colaborador del diario católico El Siglo Futuro.

La persona señalada con el 6 es Luis Barreda. Nació en Santander. Vino a Ciudad Real porque su familia compró la finca Galiana, junto al Guadiana. Aquí casó con Concepción Treviño y se incorporó plenamente a la vida de la ciudad aunque nunca dejaba de añorar a su tierruca, como pone de manifiesto su poesía. Publicó varios libros de poesía melancólica y regionalista: Cancionero Montañés y Cántabras en 1900, Valle del Norte, con prólogo de Ricardo León en 1911, Roto casi el navío y El Báculo. El primer tomo de la trilogía de Escritores y Artistas Montañeses está dedicado a él. Publicó también un Romancero de Carlos Quinto y la Loa del Cardenal Cisneros.(14)

La añoranza de su tierra no le impidió incorporarse plenamente a la sociedad ciudadrealeña. Colaboró con diversas publicaciones, como La Tribuna, Vida Manchega, El Pueblo Manchego y otros. Fue cofundador de la revista literaria Mefistófeles y perteneció a la Comisión provincial de Monumentos, en la que desarrolló una gran actividad en defensa de nuestro patrimonio. Junto a Pablo Vidal, inspector de educación y director de El Magisterio, constituyó en Ciudad Real la Sociedad Filarmónica, de vida efímera. En el libro de Pedro Echevarría, Cancionero Musical Manchego, en los que se comenta un número extraordinario de La Tribuna de 1907 dedicado al folklore manchego, se hacen muchas alusiones a Luis Barreda, especialmente en el prólogo de José Subirá, Secretario del Instituto Español de Musicología.(15)

Fue miembro correspondiente de la Real Academia.

En 1909 tuvo una breve participación política como Jefe Provincial de Fomento, desde donde le tocó luchar contra la plaga de langostas que asolaban los campos.

El número 7 corresponde a Gabriel Balcázar.  José Gabriel Balcázar y Rodríguez fue Diputado a Cortes por Ciudad Real en las Elecciones Generales celebradas en agosto de 1881. Nombrado Gobernador de Guadalajara en agosto de 1888. En 1864 formaba parte del Comité Progresista de Ciudad Real, junto con Joaquín Ibarrola, José Peñalver y Pedro Saráchaga. Su expediente Personal de Juez se conserva en el AHN.

La persona marcada con el 8 es Emilio Bernabéu, fotografiado de perfil con su barba negra tal y como lo recordaban sus alumnos. Emilio Bernabeu Novalbos, nació en Ciudad Real en 1876. Hombre culto y polifacético fue catedrático, abogado, poeta, periodista y concejal. Publicó un interesante Inventario del archivo del Ayuntamiento de Ciudad Real. Fue, además de Catedrático del Instituto, profesor  en la Normal del Magisterio, director de la Escuela de Artes y Oficios y el primer Comisario-Director de la Escuela de Comercio.

Además, era miembro de la Comisión de Monumentos y Académico Correspondiente de la Real de la Historia. En el 35, por influencia del paisano Cirilo del Río, fue nombrado Gobernador Civil de Albacete, donde permaneció muy poco tiempo. En su faceta de periodista dirigió el semanario El Labriego y el periódico D. Quijote de la Mancha en 1908.(16)

Por su lado el número 9 corresponde a Juan Enríquez de Salamanca, perteneciente a una conocida familia de Ciudad Real. Juan Enríquez de Salamanca Ibarrola trabajaba en la Diputación Provincia. También era agricultor con tierras cerca del Piélago. Así mismo poseía una cantera de basalto cerca de Fernancaballero. Pero, sin duda, su presencia en el grupo comentado se debía a su afición por el teatro. Dirigía una compañía, llamada “La Concordia” que ensayaba y hacía sus representaciones en el viejo teatro de la calle Toledo que ocupaba el lugar donde después estuvo el edificio de Correos frente a la Merced y la Diputación. Lo asesinaron en 1936.(17)

Como comentábamos, la fotografía firmada por el grupo está dedicada «Al sabio Magistrado D. Bernardo Longué».

Se trata de Bernardo Longué y Mariátegui, que era por entonces Magistrado en Ciudad Real. En el periódico El Damieleño de 4 de noviembre de 1898 se publica un artículo de su corresponsal en la capital dando cuenta del «banquete celebrado hoy en la Fonda de la Estación en honor al dignísimo y popular funcionario judicial D. Bernardo Longué, por su reciente ascenso a Magistrado de esta Audiencia».

Tras su paso por Ciudad Real, fue Magistrado en Madrid en 1908, Magistrado del Supremo e Inspector General.

El fotógrafo.

El instante en el que aquel grupo de personas representantes de la ‘intelectualidad’ manchega se reunieron en torno a la mesa de la redacción de La Tribuna no hubiera permanecido en el tiempo y no hubiera llegado a nosotros si un fotógrafo no lo hubiera fijado en un papel.

Ese fotógrafo fue, como puede verse en el sello que figura en el reverso de la fotografía, Juan José Muñoz. Se trata, sin duda, de uno de los primeros en ejercer la profesión en Ciudad Real. Nació en Almadén en 1845, tenía pues más de cincuenta y un años cuando hizo la foto.

Se instaló en primer lugar en el número11 de la calle Alarcos y en 1864 se mudó a la calle de la Mejora. Cuatro años más tarde se instaló en la calle de La Paloma. Algunos autores señalan que también tuvo el estudio en el número 2 de la calle de La Mata.  En el Diccionario de fotógrafos españoles del siglo XIX al XX, se dice de él que fue un «fotógrafo de estudio y ambulante, pionero de la fotografía de Ciudad Real, pudiéndose comparar con su labor a la realizada por otros grandes fotógrafos refinados de la época como Casiano Alguacil (…).

En su estudio retrató a la alta sociedad y comercializó vistas de la ciudad. 

Como fotógrafo ambulante realizó reportajes por los pueblos de la comarca que luego fueron publicadas por las primeras revistas gráficas de la época».(18)

Se podría hacer un análisis sobre la significación sociológica del retrato en aquellos momentos pioneros. Pero nos llevaría lejos. Ahora solo querríamos dejar constancia de quiénes eran y en qué momento vivían los nueve personajes retratados en la redacción de La Tribuna.

 José María Barreda Fontes



1. Para todo lo relacionado con las elecciones de estos años, véase José María Barreda Fontes. Caciques y electores. I.E.M. Ciudad Real 1986.
2. Los datos están tomados del Archivo del Congreso de los Diputados.
3. A. Cánovas del Castillo. Antología Madrid 1941, Vol. I,  Pg.96. En Caciques y electores…Pág. 54.
4. Gaceta de Madrid, año CCXXIV, 1 febrero 1895, T. I Pág. 373.
5. Isidro Sánchez. Ha de las publicaciones Valdepeñeros (1885-2008). Centro de Estudios de la UCLM.
6. Véase José Mª Barreda. Los hombres del Casino provinciano en La Provincia. Realidad, historia e imaginario cultural. Coord. por Jesús Ma Barrejón. Sílex 2016.
Para conocer las finalidades y las características sociales de estos espacios es interesante leer sus normas de funcionamiento. Por ejemplo el Reglamento del Círculo de la Concordia de Valdepeñas, editado por la Imprenta de Castro Pérez y Pozo, en la plazuela de Valbuena en 1891. O el Reglamento del Nuevo Casino de Ciudad Real, editado en Madrid en 1885.
7. Rubén Darío, En tierra de D. Quijote en Jorge Eduardo Arellano. Rubén Darío  Don Quijote no debe ni puede morir.  Universidad de Navarra 2005. Pág. 64 y 65.
8. Isidro Sánchez. La prensa en Castilla-La Mancha: características y estructura (1811-1939) UCLM 1991.
-Historia y evolución de la prensa manchega (1813-1939) Diputación Provincial de Ciudad Real 1990.
9. Fco. Pérez Fernández. Efemérides Manchegas 1a Serie BAM. Ciudad Real 2012. Pág. 234.
10. Ibídem 2a serie Pág. 250.
11. Ibídem 1a serie. Pág. 273-289.
12. R. López de Haro ¡Muera el Señorito! Barcelona Sopena 1916.
13. El Apolo Manchego, Año V, número 232, 1898.
14. El carácter regionalista y melancólico queda bien reflejado, por ejemplo, en estos versos.
«Tu, Montaña, patria mía,
 tan hermosa como triste,
¿porqué esta melancolía
En mi corazón pusiste?».
Boletín del Biblioteca Menéndez Pelayo, Julio-Agosto 1919, Santander, Pág. 200.
Miguel Ángel de Argumosa, Antología de la poesía Montañesa (1500-1963), Madrid 1963.
15. Pedro Echevarría Bravo, Cancionero Musical Manchego CSIC, Madrid 1951.  En el no del Boletín de Información Municipal de Ciudad Real de agosto de 1968, Fco Pérez, dedica a Luis Barreda una ….
16. Francisco Pérez Fernández, Efemérides Manchegas 2a serie BAM 2013. Pag 469-470.
17. Debo los datos a su nieta Carmen Enríquez de Salamanca a quien agradezco la información.
18. Publio López Mondéjar. Fotografía en Castilla-La Mancha, 1839-1939, en Enciclopedia de CLM, Edicsa 2000. 
José González Ortiz y José Luis López de la Franca. Fotografía en Ciudad Real. Eduardo Vallés (1904-1995) BAM 1998.
Diccionario de fotógrafos españoles del siglo XIX al XX.
La Calle Mejora hoy Ramón y Cajal, que va del Pilar a San Pedro, se llamó, más bien la llamaban ‘de las Bestias’ porque allí dejaban sus caballerías los ganaderos y los arrieros.

domingo, 12 de enero de 2020

JUAN JOSÉ MUÑOZ TAMBIEN TUVO ESTUDIO FOTOGRÁFICO EN LA CALLE DE LA MATA



Juan José Muñoz (Almadén 1845, primeros años del siglo XX), fue el pionero de la fotografía en nuestra provincia en el siglo XIX, siendo el más notable de los profesionales de su tiempo, y un excelente retratista y reportero.


Antes de instalarse definitivamente en la capital, Juan José realizó numerosos trabajos ambulantes por toda la provincia, especialmente por la zona del Valle de Alcudia. Provisto de tienda de campaña, carro y cámara de cajón, Muñoz retrato las gentes y aspectos de la vida social y política de Puertollano, Almadén o la propia Ciudad Real, según muestra el escaso pero espectacular testimonio gráfico que de él ha quedado. Fue el corresponsal de la provincia en la revista “La Ilustración Española y Americana”.


En el año 1860, Juan José abrió su gabinete en el número 2 de la calle Mejora en Ciudad Real, para pasar posterior al también número 2 de la calle la Mata, hasta que el año 1885, inauguró un estudio de más fuste en el número 11 de la calle Arcos (General Aguilera), que tuvo un gran éxito ya que toda la sociedad de la comarca lo visitó para hacerse retratar. Juan José Muñoz, fue el creador de una larga saga de fotógrafos de nuestra ciudad y provincia, durante todo el siglo XX.


sábado, 11 de enero de 2020

LA PUERTA PERDIDA DE LA CALLE DE LA MATA


Una de las puertas de la Parroquia de Santiago, junto a la desaparecida puerta de la antigua escuela de Artes y Oficios, donde podemos apreciar la similitud entre ambas

Ciudad Real no ha destacado a lo largo del tiempo, por conservar y defender su patrimonio histórico-artístico, víctima de la especulación y la desidia de sus políticos. Otro claro ejemplo lo encontramos con el viejo caserón de la escuela de Artes y Oficios de la calle de la Mata, que albergaba restos de edificaciones primitivas, posiblemente de los siglos XIV-XV.

Hace dos días, cuando realizaba la descripción de este desaparecido edificio, reproducía el siguiente texto: “El patio principal era muy grande y a él se accedía por un vistoso arco apuntado, aunque en las fotos de los inicios de la Escuela aparece tapiado por ladrillos”; y al día siguiente al publicar las fotografías de la memoria de la escuela de los años 1920-1921, y contemplarlas mi amigo Alberto Carnicer, me hacia caer en la cuenta, que el arco era igual que las puertas de la Parroquia de Santiago.

Al comparar el arco de la vieja sede de la Escuela de Artes y Oficios, y  las puertas de la Parroquia de Santiago, podemos ver que el desaparecido arco es idéntico a estas, es decir ojival, adornado con puntas de diamante, lo que nos hace indicar que el referido arco debía ser de una construcción anterior al viejo caserón, posiblemente del siglo XIV-XV. Hay que tener en cuenta, que este arco se encontraba en el viejo barrio cristiano del torreón de la ciudad, frontero al barrio judío, seguro de una edificación importante de la ciudad medieval. Lo cierto es que la piqueta se lo llevó, y con ella otra parte de nuestra historia.

En esta imagen podemos ver las puntas de diamante que decoraban la puerta

viernes, 10 de enero de 2020

LA ESCUELA DEL HOGAR Y PROFESIONAL DE LA MUJER


Clases de taquigrafía y mecanografía

En el viejo edificio de la Escuela de Artes y Oficios de la calle de la Mata, también se estableció la “Escuela del Hogar y Profesional de la Mujer”, donde se impartían las enseñanzas de corte y confección; bordado; encaje; francés; Higiene, puericultura y asistencia de enfermos; taquigrafía y mecanografía; religión y moral; y derecho usual e instrucción cívica. Las fotografías que publico hoy son de esta escuela del curso 1920-1921.

Clases de Francés, Talleres de bordado y de confección de ropa blanca

Taller de encaje

Taller de corte y confección de vestidos

El Obispo-Prior, Director, Secretario y profesores

jueves, 9 de enero de 2020

IMÁGENES DE LA ESCUELA DE ARTES OFICIOS EN LA SEGUNDA DÉCADA DEL SIGLO XX


Taller de modelado y vaciado. A la izquierda de la estatua el profesor Samuel Luna. A su izquierda el alumno más joven, Antonio Lorenzo García Coronado, a la derecha y apoyado, su hermano Felipe, y con bata José García de Mora, hermano de ambos y Maestro de vaciado.

Reproduzco hoy en el blog, las imágenes que fueron publicadas en la memoria de la Escuela de Artes y Oficios de Ciudad Real, del curso 1920-1921, de los alumnos y profesores que formaban parte de la escuela en la segunda década del pasado siglo XX. 

Claustro de profesores, personal administrativo y subalterno

Clase de dibujo lineal

Taller de Herrería

Taller de dibujo artístico

Clases de Gramática y Caligrafía, Aritmética, Geometría y Elementos de Construcción y Elementos de Mecánica, Física y Química

miércoles, 8 de enero de 2020

LA CALLE DE LA MATA ALBERGÓ LA ESCUELA DE ARTES Y OFICIOS DE CIUDAD REAL ENTRE 1911-1961


Vista del edificio de la Escuela de Artes y Oficios en 1911, con sus vistas a la calle Mata y Alcántara 

En el año 1911 Ciudad Real tenía una población de unos 16.400 habitantes, cuando se acuerda en poner en funcionamiento la Escuela de Artes y Oficios, gracias entre otros al entonces alcalde de nuestra ciudad, don Ceferino Saúco Díez, siendo el primer curso que se impartió el 1911-1912.

La escuela se estableció en una típica casa manchega en la calle de la Mata número tres, de 560 m2, unos 8 metros de altura y 25 de profundidad, con dos fachadas, una que daba a la calle de la Mata y la otra a la de Alcántara. Estaba encalado y constaba de dos plantas, más una cueva abovedada con arcos a la se accedía desde el gran patio. Además de esta había otro más pequeño con salida a la calle Alcántara.

La fachada principal daba a la calle de la Mata, había dos ventanas a cada lado de la puerta coronada por un tablero de madera con una austera inscripción que ponía “Escuela de Artes y Oficios Artísticos de Ciudad Real”. El piso superior tenía cinco balcones. Se accedía al centro a través de un amplio vestíbulo de pavimento de baldosas rojas de barro cocido. En el lado izquierdo de la fachada estaban las dos ventanas de la clase de Dibujo Artístico, muy larga y profunda, que abarcaba los 25 metros de fondo del edificio. La tarima y la mesa del profesor estaban junto a las dos ventanas. A ambos lados de la pared se ponían las escayolas, los relieves y los caballetes para que dibujaran los alumnos. Al fondo estaba el foro, donde se encontraban los modelos y estatuas sobre una tarima. En el centro de la clase, dos estufas de tubo servían para calentar toda la estancia. Al patio daban las ventanas de la zona de Modelado y Vaciado y, a partir de su creación en la década de 1940, el taller de Ebanistería.

Fachada principal de la Escuela de Artes y Oficios 

A la derecha del vestíbulo estaba la sala de profesores, en la que se montaban las exposiciones anuales de trabajos de alumnos. Esta sala abarcaba las dos ventanas de la derecha de la calle de la Mata, más una de la calle Alcántara. A continuación se encontraban la secretaría y el despacho del director. Bajo un arco, estaba la estrecha escalera, también de baldosas de barro cocido con rebordes de madera y tras ésta,  el taller de Forja con ventanas a la calle de Alcántara. La fragua estuvo en los primeros años en el patio bajo en un cobertizo. Al lado de esta había una puerta que daba a un patio pequeño con salida a la calle de Alcántara, que muy probablemente sería la letrina del centro en 1911. En la década de 1950, junto a este patio se construirá un pequeño aseo.

El patio principal era muy grande y a él se accedía por un vistoso arco apuntado, aunque en las fotos de los inicios de la Escuela aparece tapiado por ladrillos, estaba encalado y empedrado y tenía unas ventanillas altas con rejas austeras, a base de hierros cruzados. Tras las sucesivas reformas, parte de este gran patio se convertiría en una galería circundante.

En la planta superior, tres de los cinco balcones de la calle de la Mata, que lindaban con el edificio de la izquierda, pertenecieron a un aula que fue el taller para las Enseñanzas de la Mujer, aunque también se utilizó en algún momento como sala de juntas de profesores. Además de esta gran sala, había otra enorme, la de Dibujo Lineal. Otras más pequeñas eran las teóricas de Gramática y Caligrafía y de Elementos de Historia del Arte, que el cronista de Vida Manchega define como “local agobiador” en 1916. También en el piso superior, al fondo del pasillo estrecho y largo, estaba el taller de Vaciado y la vivienda del portero.

El último curso que se impartió en esta vieja y amplia casa manchega, fue en el curso 1960-1961.

Cien Años de la Escuela de Artes en Ciudad Real 1911-2011. Biblioteca de Autores Manchegos 2011

Escalera de acceso a la parte superior de la escuela