1.
Leopoldo Acosa. 2. Joaquín Aguilera. 3. José Balcázar y Sabaniegos. 4. Rafel
López de Haro. 5. José María Aliaga. 6. Luis Barreda. 7. Gabriel Balcázar. 8.
Emilio Bernabéu. 9. Juan Enríquez de Salamanca.
Este Tengo en mi archivo una fotografía,
fechada en Ciudad Real el 12 de abril de 1896 en la que posan nueve personas
sentadas informalmente alrededor de una mesa en la redacción de La Tribuna.
La instantánea está firmada en los
márgenes por todos los componentes del grupo y sobre la cabeza de cada uno de
ellos figura un número que se reproduce sobre sus firmas. Eso hace muy fácil su
reconocimiento. Se trata de periodistas, colaboradores de las publicaciones e
intelectuales conocidos en Ciudad Real. Son, por orden de numeración de la
propia foto: Leopoldo Acosta, Joaquín Aguilera, José Balcázar y Sabariegos,
Rafael López de Haro, José María Aliaga, Luis Barreda, Gabriel Balcázar, Emilio
Bernabeu y Juan Enríquez de Salamanca. Luego veremos quiénes son estos
personajes.
La composición de la foto, claramente
estudiada, se organiza en torno a una mesa, de la que cuelgan, casi a punto de
caer, unos ejemplares de El Liberal Dinástico, una cabecera que se repetía en
muchas provincias en los años finales del siglo XIX porque se trataba del
órgano del Partido Liberal-Dinástico liderado por Sagasta. En los ejemplares de
la foto comentada no se aprecia a qué edición corresponden.
Detrás del grupo, colgando de la paredes
del fondo se observa la hoja de un calendario en el que se puede ver el número
12; no se percibe mes ni año pero sabemos, por la nota manuscrita de la esquina
de la foto, que se trata de abril de 1896. A la izquierda del calendario, muy
tenuemente, se puede observar la impresión de una estampa del Corazón de Jesús
y las sobreimpresiones de los nombres de diversos periódicos: La Tribuna, La
Correspondencia, El Heraldo de Aragón, El Correo… a la derecha figura también
El Nacional.
Al pie de la fotografía, con grandes
letras mayúsculas figura el nombre de La tribuna y una dedicatoria: «Al sabio
Magistrado D. Bernardo Longué».
La foto “inmortaliza”, fija una imagen
sobre el papel, de un momento de un día de primavera de 1896 obtenida en la
redacción de un periódico de Ciudad Real.
Y está hecha por un fotógrafo entonces
muy conocido en la provincia: Juan José Muñoz.
El
contexto político y económico.
Precisamente, unos días antes de que el
fotógrafo disparara su máquina, el 5 de abril de 1896, se celebraron Elecciones
Generales convocadas siendo regente María Cristina, madre de Alfonso XIII, que
alcanzó su mayoría de edad en 1902. Esas elecciones se celebraron ya con la ley
electoral de 1890 con la que Sagasta introdujo el sufragio universal masculino.
En toda la provincia de Ciudad Real con
el sufragio restringido anterior sólo tenían derecho al voto 13.520 electores.
Concretamente en Valdepeñas de un total de 15.504 habitantes, sólo, tenían
derecho a votar 968 y, lo cual era muy significativo, de los tres conceptos por
los que se tenía el derecho a ser elector: por Contribución Territorial,
Industrial y Capacidades (determinada titulación académica), 878 lo eran por
contribuyentes territoriales.
En Ciudad Real, con setecientos
habitantes menos que Valdepeñas, tenían derecho a votar solo 431 personas. Con
el sufragio universal, (hombres mayores de 25 años) Valdepeñas pasó a tener, en
el censo de 1911, 6.904 electores y ciudad Real 3.902.(1)
Los resultados de las elecciones del 5
de abril de 1896, sin duda comentadas por los tertulianos de la foto, en las
seis circunscripciones de la provincia de Ciudad Real fueron las siguientes:(2)
No es este artículo el momento de hacer
un análisis de los resultados, pero basta observar algunos datos para que se
ponga en evidencia que eran completamente fraudulentos. En el sistema de la
Restauración los gobiernos no salían del resultado electoral sino éstos de los
gobiernos. No es creíble, por ejemplo, que en el distrito de Alcázar de 9.119
votantes el candidato elegido tuviera 9.116. ¡Sólo tres dejaron de ‘votarle’!
Cánovas lo tenía claro, en un discurso
en el Ateneo dijo con claridad: «El sufragio Universal será siempre una farsa,
un engaño a las muchedumbres(…) de los privilegiados(…) o será, en estado libre
y obrando con plena independencia y conciencia, comunismo fatal e irreductible.
Escójase pues entre la falsificación permanente del sufragio universal o su
supresión…».(3) Sabemos que
optaron por la falsificación.
Valdepeñas conoció a finales del siglo
XIX un importante auge económico en torno al crecimiento de sus viñedos y a la
producción de sus famosos vinos, y, consecuentemente, experimentó también un
considerable crecimiento demográfico. Precisamente en 1895 se le concedió el
título de ciudad reconociendo su «aumento de población y el progreso de su
agricultura». En realidad, debería haber dicho viticultura.(4)
Durante los años finales del siglo XIX y primeros del XX, el
dinamismo de la ciudad era enorme, lo
refleja la proliferación de publicaciones culturales, políticas y económicas,
que también ha estudiado Isidro Sánchez(5), así como la
creación de los nuevos “espacios de sociabilidad” de la burguesías agraria e industrial y del
incipiente moviento obrero. Durante estos años se abrieron hasta seis casinos y
“círculos” y se crearon sociedades obreras.(6)
Ciudad Real por su lado, pese a ser la
capital de la provincia, tenía una vida más lánguida. En 1900 tenía 15.255
habitantes, cuando Valdepeñas tenía 21.015, y se trataba más que de una ciudad
administrativa y de servicios, pese a concentrar los organismos e instituciones
provinciales, de un pueblo agrario. Una crónica de un ilustre visitante, que
por cierto se relacionó con uno de los personajes que aparecen en la foto, Luis
Barreda, describe muy bien cómo era la ciudad.
Rubén Darío visitó Ciudad Real en 1905 y
escribió: «Mi primera impresión fue la de encontrarme en una de esas viejas
ciudades que nos dejó la colonia… Casas a la antigua, calles mal empedradas y
estrechas… El ambiente era de paz
antigua… Ciudad Real ilumina su vejez con luz eléctrica…».(7)
La
prensa.
Sin duda, junto a los nueve personajes
retratados, la prensa es la protagonista de la instantánea. Están en la
redacción de La Tribuna, sobre la mesa y en las paredes aparecen los nombres ya
citados de otros periódicos y, además, todos los miembros del fotogénico grupo
tienen relación con la prensa: son periodistas y directores de las
publicaciones o colaboradores de las mismas.
No haré ahora una historia de la prensa
local ni provincial porque ya está hecha
por Isidro Sánchez, sin duda el mayor conocedor de la historia de la prensa de
toda Castilla-La Mancha.(8)
Solo haré una ligera mención a La
Tribuna que fue convocante de la reunión inmortalizada por el fotógrafo Juan
José Muñoz.
En 1896, cuando se hizo la fotografía
que comentamos, dirigía el periódico Leopoldo Acosta y su administración e
imprenta era la de Rubisco, en el número 10 de la calle Calatrava. Años más
tarde lo dirigió Jacobo Megía y en 1918 el director fue el abogado Arturo Gómez
Lobo, quien presidía también la Asociación de Prensa.
La Tribuna tuvo una larga vida pues
salió en 1891 y se publicó durante casi veinte años. Todas las semanas
publicaba un interesante suplemento semanal dedicado a la literatura. En 1896
dirigía este suplemento, llamado Los Lunes por ser el día de la semana en el
que se publicaba, Joaquín Aguilera que, junto al director Acosta y otros colaboradores,
aparecen en la foto.
En los números de 1896 y en todos
durante la Guerra de Cuba, el diario dedicaba un importante espacio a la
cuestión. En el correspondiente al 13 de julio de 1896 puede leerse: «La guerra
de Cuba nos aniquila; sólo parece que Dios nos tiene abandonados por
completo…».(9)
El
grupo de los retratados.
Los nueve están posando claramente y se
nota que siguieron las instrucciones del fotógrafo. Los cinco que están
sentados están mirando a la cámara. Los cuatro restantes, de pie, mantienen
posturas estudiadas, de perfil dos de ellos, otro apoyando la cabeza en su
brazo y un tercero, el único que lleva un traje claro, observa la cámara de
reojo.
El señalado con el número 1 es Leopoldo
Acosa, a la sazón director del periódico. Ocupa la posición central de la
composición. Leopoldo Acosta Moreno nació en Ciudad Real y estudió Derecho en
la Universidad Central de Madrid, licenciándose en 1870.
Entre 1877 y 1880 dirigió La Voz de la
Mancha, un semanario carlista aunque se definía independiente en política y
dedicado a la literatura y los «intereses materiales».
Leopoldo acosta fue un abogado muy
prestigioso en la ciudad y buen orador. En 1909 fue concejal, elegido en la
lista de los liberales.
El número 2 es Joaquín Aguilera Antón de
Villareal. Francisco Pérez (uno de los mayores conocedores de nuestro pasado
reciente a quien yo debe gratitud) nos da información: «Madrileño de
nacimiento, llegó muy joven a Ciudad Real para desempeñar un cargo
administrativo en su Ayuntamiento. Hombre culto y excelente escritor en prosa y
verso, pronto brillará su pluma en la prensa local».(10)
Fue director de Los Lunes de La Tribuna,
el suplemento literario del periódico. Por quiénes son los reunidos en la
instantánea comentada, es muy posible que se tratara de una reunión
preparatoria del suplemento semanal.
Un artículo suyo en el número
extraordinario de La Tribuna con ocasión de la Feria de 1907 nos da una idea de
sus trabajos: Tradiciones Manchegas. «En 1907, junto a otro grupo del
fotografiado, Luis Barreda, colaboró en la edición de la revista Mefistófeles
de la que se publicaron sólo seis números con colaboraciones de Antonio
Machado, Ramón Gómez de la Serna, Enrique Díaz Carredo y otros». (11)
El personaje señalado con el 3 es José
Balcázar y Sabaniegos. Se trata de una importante personalidad cultural y
política de la Ciudad Real finisecular y de los primeros años del XX.
En 1891 era el director de El Adalid
Manchego, órgano del partido liberal dinástico de la provincia. Balcázar
evolucionó desde el liberalismo hacia el conservadurismo.
Obtuvo el premio extraordinario en la
licenciatura de Letras en 1894 y poco después el grado de doctor. Catedrático
de Instituto, ocupó la cátedra en Ciudad Real, de donde era natural, en 1905.
Fue director del Instituto, Cronista de la Provincia y Correspondiente de la
Real Academia de la Historia.
En 1905, coincidiendo con el III
Centenario de la publicación del Quijote, pronunció un interesante discurso que
editó el Instituto General y Técnico del Ciudad Real.
Escribió también un estudio
histórico-crítico sobre Hernán Pérez del Pulgar: el de las Hazañas, publicado
en 1898 y, además de otras obras sobre literatura, dos muy interesantes:
Memorias de un estudiante de Salamanca, prologado por Unamuno y La Virgen del
Prado a través de la Historia, con prólogo de Cecilio López Pastor, donde da
mucha información sobre Ciudad Real.
Fue miembro de la Comisión Provincial de
monumentos, concejal y diputado provincial.
El número 4 es Rafael López de Haro. Se
trata de un novelista que tuvo cierta fama nacional en aquellos años.
Nació en San Clemente en 1876 y murió en
Madrid en 1967. Fue notario en Valdepeñas, colaborador de La Tribuna y de Vida
Manchega. Vivió en Ciudad Real conde dirigió el semanario literario La Fiesta,
que se publicó de 1895 a 1897. Publicó en 1898 Oretanas: Leyendas en verso.
Cuando consiguió una notaría ‘de primera
clase’ se trasladó a Pontevedra. Del partido conservador, colaboró con Maura y
fue gobernador de Sevilla. Durante la guerra, tras la caída de Barcelona, apoyó
a Franco.
Escritor prolífico, publicó 127 novelas,
entre las que cabe destacar En un lugar de la Mancha (1906) y ¡Muera el
señorito! (ni patria ni amor) (1916), en cuya primera parte refleja el fenómeno
del caciquismo en un pueblo de la Mancha.(12)
El 5 es José María Aliaga. Se trata del
cura que está a la derecha, con un lápiz en la mano y mirando a la cámara a
través de sus lentes. La colocación de la sotana y de la capa está
perfectamente estudiada.
Aliaga era colaborador de El Apostolado
Manchego que empezó a publicarse en Valdepeñas en 1893. Se trataba de un
periódico católico que se vendía los miércoles por 0,10 céntimos. Años después
pasó a salir los sábados. En 1898, bajo la cabecera figuraba la inscripción
«Alabado sea el Santísimo sacramento del altar». Dirigía el periódico entonces el abogado Castro Pérez
y Pozo. Un año después del 98 podía leerse en El Apostolado Manchego: «La
crisis que se avecina es quizá la más transcendental de las gravísimas que ha
pasado nuestras patria.
Si se insiste en el juego de los
partidos y en condescendencias liberalescas, estamos perdidos y probablemente
en el principio del fin de nuestra nacionalidad». Aliaga fue colaborador del
diario católico El Siglo Futuro.
La persona señalada con el 6 es Luis
Barreda. Nació en Santander. Vino a Ciudad Real porque su familia compró la
finca Galiana, junto al Guadiana. Aquí casó con Concepción Treviño y se
incorporó plenamente a la vida de la ciudad aunque nunca dejaba de añorar a su
tierruca, como pone de manifiesto su poesía. Publicó varios libros de poesía
melancólica y regionalista: Cancionero Montañés y Cántabras en 1900, Valle del
Norte, con prólogo de Ricardo León en 1911, Roto casi el navío y El Báculo. El
primer tomo de la trilogía de Escritores y Artistas Montañeses está dedicado a
él. Publicó también un Romancero de Carlos Quinto y la Loa del Cardenal
Cisneros.(14)
La añoranza de su tierra no le impidió
incorporarse plenamente a la sociedad ciudadrealeña. Colaboró con diversas
publicaciones, como La Tribuna, Vida Manchega, El Pueblo Manchego y otros. Fue
cofundador de la revista literaria Mefistófeles y perteneció a la Comisión
provincial de Monumentos, en la que desarrolló una gran actividad en defensa de
nuestro patrimonio. Junto a Pablo Vidal, inspector de educación y director de
El Magisterio, constituyó en Ciudad Real la Sociedad Filarmónica, de vida
efímera. En el libro de Pedro Echevarría, Cancionero Musical Manchego, en los
que se comenta un número extraordinario de La Tribuna de 1907 dedicado al
folklore manchego, se hacen muchas alusiones a Luis Barreda, especialmente en
el prólogo de José Subirá, Secretario del Instituto Español de Musicología.(15)
Fue miembro correspondiente de la Real
Academia.
En 1909 tuvo una breve participación
política como Jefe Provincial de Fomento, desde donde le tocó luchar contra la
plaga de langostas que asolaban los campos.
El número 7 corresponde a Gabriel
Balcázar. José Gabriel Balcázar y
Rodríguez fue Diputado a Cortes por Ciudad Real en las Elecciones Generales
celebradas en agosto de 1881. Nombrado Gobernador de Guadalajara en agosto de
1888. En 1864 formaba parte del Comité Progresista de Ciudad Real, junto con
Joaquín Ibarrola, José Peñalver y Pedro Saráchaga. Su expediente Personal de
Juez se conserva en el AHN.
La persona marcada con el 8 es Emilio
Bernabéu, fotografiado de perfil con su barba negra tal y como lo recordaban
sus alumnos. Emilio Bernabeu Novalbos, nació en Ciudad Real en 1876. Hombre
culto y polifacético fue catedrático, abogado, poeta, periodista y concejal.
Publicó un interesante Inventario del archivo del Ayuntamiento de Ciudad Real.
Fue, además de Catedrático del Instituto, profesor en la Normal del Magisterio, director de la
Escuela de Artes y Oficios y el primer Comisario-Director de la Escuela de
Comercio.
Además, era miembro de la Comisión de
Monumentos y Académico Correspondiente de la Real de la Historia. En el 35, por
influencia del paisano Cirilo del Río, fue nombrado Gobernador Civil de
Albacete, donde permaneció muy poco tiempo. En su faceta de periodista dirigió
el semanario El Labriego y el periódico D. Quijote de la Mancha en 1908.(16)
Por su lado el número 9 corresponde a
Juan Enríquez de Salamanca, perteneciente a una conocida familia de Ciudad
Real. Juan Enríquez de Salamanca Ibarrola trabajaba en la Diputación Provincia.
También era agricultor con tierras cerca del Piélago. Así mismo poseía una
cantera de basalto cerca de Fernancaballero. Pero, sin duda, su presencia en el
grupo comentado se debía a su afición por el teatro. Dirigía una compañía,
llamada “La Concordia” que ensayaba y hacía sus representaciones en el viejo
teatro de la calle Toledo que ocupaba el lugar donde después estuvo el edificio
de Correos frente a la Merced y la Diputación. Lo asesinaron en 1936.(17)
Como comentábamos, la fotografía firmada
por el grupo está dedicada «Al sabio Magistrado D. Bernardo Longué».
Se trata de Bernardo Longué y
Mariátegui, que era por entonces Magistrado en Ciudad Real. En el periódico El
Damieleño de 4 de noviembre de 1898 se publica un artículo de su corresponsal
en la capital dando cuenta del «banquete celebrado hoy en la Fonda de la
Estación en honor al dignísimo y popular funcionario judicial D. Bernardo
Longué, por su reciente ascenso a Magistrado de esta Audiencia».
Tras su paso por Ciudad Real, fue
Magistrado en Madrid en 1908, Magistrado del Supremo e Inspector General.
El
fotógrafo.
El instante en el que aquel grupo de
personas representantes de la ‘intelectualidad’ manchega se reunieron en torno
a la mesa de la redacción de La Tribuna no hubiera permanecido en el tiempo y
no hubiera llegado a nosotros si un fotógrafo no lo hubiera fijado en un papel.
Ese fotógrafo fue, como puede verse en
el sello que figura en el reverso de la fotografía, Juan José Muñoz. Se trata,
sin duda, de uno de los primeros en ejercer la profesión en Ciudad Real. Nació
en Almadén en 1845, tenía pues más de cincuenta y un años cuando hizo la foto.
Se instaló en primer lugar en el
número11 de la calle Alarcos y en 1864 se mudó a la calle de la Mejora. Cuatro
años más tarde se instaló en la calle de La Paloma. Algunos autores señalan que
también tuvo el estudio en el número 2 de la calle de La Mata. En el Diccionario de fotógrafos españoles del
siglo XIX al XX, se dice de él que fue un «fotógrafo de estudio y ambulante,
pionero de la fotografía de Ciudad Real, pudiéndose comparar con su labor a la
realizada por otros grandes fotógrafos refinados de la época como Casiano
Alguacil (…).
En su estudio retrató a la alta sociedad
y comercializó vistas de la ciudad.
Como fotógrafo ambulante realizó
reportajes por los pueblos de la comarca que luego fueron publicadas por las
primeras revistas gráficas de la época».(18)
Se podría hacer un análisis sobre la
significación sociológica del retrato en aquellos momentos pioneros. Pero nos
llevaría lejos. Ahora solo querríamos dejar constancia de quiénes eran y en qué
momento vivían los nueve personajes retratados en la redacción de La Tribuna.
José María Barreda Fontes
1. Para todo lo
relacionado con las elecciones de estos años, véase José María Barreda Fontes.
Caciques y electores. I.E.M. Ciudad Real 1986.
2. Los datos están
tomados del Archivo del Congreso de los Diputados.
3. A. Cánovas del
Castillo. Antología Madrid 1941, Vol. I,
Pg.96. En Caciques y electores…Pág. 54.
4. Gaceta de
Madrid, año CCXXIV, 1 febrero 1895, T. I Pág. 373.
5. Isidro Sánchez.
Ha de las publicaciones Valdepeñeros (1885-2008). Centro de Estudios de la
UCLM.
6. Véase José Mª
Barreda. Los hombres del Casino provinciano en La Provincia. Realidad, historia
e imaginario cultural. Coord. por Jesús Ma Barrejón. Sílex 2016.
Para conocer las finalidades y las
características sociales de estos espacios es interesante leer sus normas de
funcionamiento. Por ejemplo el Reglamento del Círculo de la Concordia de
Valdepeñas, editado por la Imprenta de Castro Pérez y Pozo, en la plazuela de
Valbuena en 1891. O el Reglamento del Nuevo Casino de Ciudad Real, editado en
Madrid en 1885.
7. Rubén Darío, En
tierra de D. Quijote en Jorge Eduardo Arellano. Rubén Darío Don Quijote no debe ni puede morir. Universidad de Navarra 2005. Pág. 64 y 65.
8. Isidro Sánchez.
La prensa en Castilla-La Mancha: características y estructura (1811-1939) UCLM
1991.
-Historia y evolución de la prensa
manchega (1813-1939) Diputación Provincial de Ciudad Real 1990.
9. Fco. Pérez
Fernández. Efemérides Manchegas 1a Serie BAM. Ciudad Real 2012. Pág. 234.
10. Ibídem 2a serie
Pág. 250.
11. Ibídem 1a
serie. Pág. 273-289.
12. R. López de
Haro ¡Muera el Señorito! Barcelona Sopena 1916.
13. El Apolo
Manchego, Año V, número 232, 1898.
14. El carácter
regionalista y melancólico queda bien reflejado, por ejemplo, en estos versos.
«Tu, Montaña, patria mía,
tan hermosa como triste,
¿porqué esta melancolía
En mi corazón pusiste?».
Boletín del Biblioteca Menéndez Pelayo,
Julio-Agosto 1919, Santander, Pág. 200.
Miguel Ángel de Argumosa, Antología de
la poesía Montañesa (1500-1963), Madrid 1963.
15. Pedro
Echevarría Bravo, Cancionero Musical Manchego CSIC, Madrid 1951. En el no del Boletín de Información Municipal
de Ciudad Real de agosto de 1968, Fco Pérez, dedica a Luis Barreda una ….
16. Francisco Pérez
Fernández, Efemérides Manchegas 2a serie BAM 2013. Pag 469-470.
17. Debo los datos
a su nieta Carmen Enríquez de Salamanca a quien agradezco la información.
18. Publio López
Mondéjar. Fotografía en Castilla-La Mancha, 1839-1939, en Enciclopedia de CLM,
Edicsa 2000.
José González Ortiz y José Luis López de
la Franca. Fotografía en Ciudad Real. Eduardo Vallés (1904-1995) BAM 1998.
Diccionario de fotógrafos españoles del
siglo XIX al XX.
La Calle Mejora hoy Ramón y Cajal, que
va del Pilar a San Pedro, se llamó, más bien la llamaban ‘de las Bestias’
porque allí dejaban sus caballerías los ganaderos y los arrieros.
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