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lunes, 14 de marzo de 2022

PASOS ALEGÓRICOS EN LA SEMANA SANTA DE LA PROVINCIA DE CIUDAD REAL. UN TIPO DE REPRESENTACIÓN RECUPERADA A LO LARGO DEL SIGLO XX (III)

 

El Santísimo Niño del Remedio de la Hermandad del Cristo de Medinaceli en su paso procesional tal como procesionó algunos años sin las columnas y cúpula



En Puertollano se fundó la Cofradía Pasionaria del Santísimo Niño Jesús en el año 1949. En sus orígenes se trataba de una sección de la Cofradía del Santísimo Cristo de las Maravillas y el Señor de San Miguel, de ahí que no se conozca exactamente la fecha exacta de su creación. Cuando los niños tenían una cierta edad pasaban a engrosar la cofradía matriz. La imagen del santísimo niño desfiló por primera vez en el año 1948 sin penitentes. Nos volvemos a encontrar con una cofradía de origen familiar, ya que el antiguo notario de la localidad Laureano Velasco y su esposa Carmen Pérez fueron los impulsores de la Cofradía (28). En los mismos años que la anterior, entre 948 y 1949, se fundó en Tomelloso la Hermandad del Niño Jesús por iniciativa privada de Vicente Parra Cámara, que sufragó los gastos derivados de hacer unas andas para el trono de una imagen de un niño que había sido donada por una feligresa de la localidad (29). La talla sale el Jueves Santo vestido de blanco y el viernes santo con túnica morada en la procesión del Juicio de Cristo. Se le conoce con el nombre popular del “niñete” (30).

Pero la presencia de este tipo de imágenes normalmente no suelen ser titulares de una cofradía, ya que suelen forman parte de sus secciones infantiles. Uno de los casos más llamativos lo encontramos en la Semana Santa de Villanueva de los infantes donde existen hasta cuatro pasos alegóricos configurados por distintas tipologías de niños de la pasión. El Domingo de Ramos aparece el primero de los niños que acompaña al paso de la Entrada de Jesús en Jerusalén, popularmente conocido como "El Borriquillo", se trata de un niño vestido en colores rojo y verde, como los penitentes, que porta un cáliz y una sagrada forma en alusión al sacramento de la eucaristía. La Cofradía de la Santísima Vera Cruz realiza su estación de penitencias el Jueves Santo llevando entre sus pasos un Divino Niño que aparece vestido con túnica morada y con los brazos elevados hacía el cielo. La imagen del niño Jesús, con la iconografía típica del niño de la bola, acompaña el Viernes Santo al titular de la Cofradía de Nuestro Padre Jesús Nazareno. Por último, el Domingo de Resurrección es el Divino Niño Jesús el que abre la procesión del resucitado. Algo similar ocurre en la localidad de Torralba de Calatrava que a pesar de contar con cofradías relativamente recientes en comparación con otros lugares de la provincia tiene tres niños pasionarios en distintas tipologías en sus desfiles procesionales.


El Santísimo Niño del Remedio en su paso procesional con las columnas y cúpula



Solamente encontramos referencias históricas de la presencia de las imágenes de los niños Jesús en las salidas procesionales de principios del siglo XX en la capital, donde destacaba el niño que salía el Jueves Santo de la Parroquia de Santiago (31). Varias cofradías intentaron recuperar en la posguerra la tradición e incorporaron imágenes de niños en sus desfiles procesionales. La Hermandad del Cristo de Medinaceli tras el auge que consiguió en los años sesenta fundó una Sección Infantil llamada del Santísimo Niño del Remedio en 1964, dotándola de una imagen del escultor Faustino Sanz Herranz. La imagen del Niño participa la procesión sobre un paso realizado por el mismo escultor con cuatro columnas rematadas por una cúpula, todo ello acompañado por varios ángeles. Otro ejemplo lo encontramos en la Cofradía de las Palmas que realiza su estación de penitencia el Domingo de Ramos, donde desfila también desde el año 197 la imagen del Niño de la Paz, obra anónima que data del siglo XVII donada por una familia de la capital (32).

En la Semana Santa de Villarrubia de los Ojos, hay tres imágenes con iconografías muy llamativas. El Jueves Santo hallamos al conocido como Niño Jesús de la Bola, obra de Faustino Sanz Herranz de 1960, que sigue las características de modelo del niño salvador pero con la salvedad de que tras él aparece en su paso una cruz alta con sudario (33). Una talla sumamente interesante es la del Niño Jesús Carpintero, que forma parte de la Hermandad de Jesús en el Descendimiento María de la Esperanza, realizada en 1983 por un discípulo del taller de Faustino Sanz Herranz representa al Niño Jesús con herramientas de carpintero tallando la cruz donde será crucificado. Pero sin duda el paso más singular es el de la Virgen Niña de la Real Hermandad de la Soledad y Vera-Cruz. Se trata de un paso infantil portado al hombro por cuarenta niños y niñas con una talla de la Virgen en pasta de madera que representa a María en edad infantil obra de los Talleres Garín de Madrid en 1987. Este tipo de representaciones tiene sus raíces en el culto a las figuras infantiles de María que fueron promovidas después del Concilio de Trento, y especialmente a partir de principios del siglo XVII (34). Según las orientaciones de la iglesia, en las representaciones de la Virgen Niña había que transmitir siempre la premonición de que sería la futura madre de Dios, y que padecería los sufrimientos de su futura pasión y muerte, aspectos que también se aludían al representar al Niño Jesús. Las fuentes que suministran información para este tipo de representación se basaban en los evangelios apócrifos y en algunos textos como los de Sor María de Ágreda que en 1670 comenzaba que la Virgen, siendo niña, recibió mientras bordaba la revelación de que sería la madre del Redentor (35).


El Santísimo Niño de la Paz tal y como procesionaba con su antiguo paso en el año 2005


Un número muy importante de las imágenes de los niños de la provincia salieron de los talleres de imaginería religiosa de Olot (Gerona), donde se realizaban de manera seriada en pasta de cartón madera. La mayoría de estos talleres contaban con varias imágenes de niños Jesús en sus catálogos de características muy similares. Aunque el principal destino era la devoción particular, también es usual ver que estas imágenes se encuentran dentro de las propiedades de numerosas cofradías (36). Dos imágenes de Olot son las que configuran los pasos infantiles de la Semana Santa de Campo de Criptana. Por un lado el niño de la Cofradía del Cristo de la Columna (1947), que sale el Jueves Santo por la tarde, y el denominado niño de la Bola de la Cofradía de Jesús Nazareno (1963) que salé el Viernes Santo por la mañana.

Otro aspecto a tener en cuenta es la existencia de un amplio ajuar entorno a estas devociones. Aunque la desnudez de estas representaciones era considerada inocente y por tanto completamente aceptable, la totalidad de las imágenes aparecen vestidas con todo tipo de túnicas, muchas de ellas imitando las vestimentas de la imagen titular de la cofradía o hermandad. No es extraño que muchos de ellos dispongan de auténticos ajuares con trajes para distintos momentos del calendario litúrgico y gran variedad de alhajas que complementaban su vestuario, siendo las más habituales las aureolas de plata con rayos para coronar sus cabezas (37).


Ramón Vicente Díaz del Campo Martín Mantero. IV Jornadas de Historia de Daimiel 2018

 

(28)  VV.AA. (1995| Guía de Semana Santa en la Provincia, Crónicas de Cien Pueblos, Ciudad Real, Ed. Crónicas de La Mancha, 79.

(29)  VVAA (2008) Guia Oficial de la Semana Santa. Tomelloso, Junta General de Cofradías y Hermandades de Semana Santa, 9. (30)  VVAA. (1995) Guía de Semana Santa en la Provincia. Crónicas de Cien pueblos, Ciudad Real, Ed. Crónicas de La Mancha. 100.

(31) T.R.D. (1988) "La Semana Santa en Ciudad Real en los años 1921 y 1922" en guía Oficial de Semana Santa, Ciudad Real, Edita Asociación de Cofradías de Semana Santa, 64.

(32)  Años después la familia reclamó la imagen del niño y la hermandad tuvo que pleitear ante los tribunales para obtener su propiedad, que le fue otorgada por sentencia judicial.

(33) HENARES PAQUE. V. (2008) "Un modelo olvidado. Las imágenes del Niño Jesús que posesionan en la Semana Santa Hispana  en Actas del Congreso Internacional de Cofradías y Hermandades (vol2.),  Murcia, Universidad Católica de San Antonio, 459.

(34) VALDIVIESO, E. (2008} "La Santa Infancia en la pintura barroca sevillana", en Boletín de la Real academia Sevillana de Buenas Letras. Minervae Baeticoe, 36, 9.

(35)  Ibídem, 14.

(36) LORITE CRUZ, P (2012) "Un tema olvidado en imaginería religiosa, Olot", en Revista de Claseshistoria, 302, 3-4.

(37)  "BARTOLOMÉ GARCÍA, F. (2015) "Niños montañesinos en Álava", en BIBLID, 5, 47.

 


domingo, 13 de marzo de 2022

PASOS ALEGÓRICOS EN LA SEMANA SANTA DE LA PROVINCIA DE CIUDAD REAL. UN TIPO DE REPRESENTACIÓN RECUPERADA A LO LARGO DEL SIGLO XX (II)

 


Niño Jesús que abría la procesión del Santo Entierro la tarde del Viernes Santo

 


3. Los niños pasionarios de Ciudad Real. La recuperación de un modelo en la posguerra.

 

Con el fin de la Guerra Civil Española (1936-1939) los bienes de un buen número de cofradías y hermandades de la zona se vieron seriamente perjudicados (14), no sólo en cuanto a la imaginería se refiere, ya que también se destruyeron innumerables tronos, estandartes, ornamentos y documentación. A partir de los años cuarenta se vivió un momento de apogeo de la Semana Santa, ya que por un lado se refundaron cofradías y se fundaron otras nuevas. En este proceso durante la segunda mitad del siglo XX se recuperaron antiguas tradiciones que habían quedado pérdidas o de las que apenas quedaba constancia como fue el caso de la aparición de representaciones del Niño Jesús en las salidas procesionales de numerosas hermandades. La iconografía de estas representaciones fue muy variada encarnando todo el ciclo de la vida de Cristo y especialmente aquellos momentos relacionados con la Pasión. Era fácil encontrar niños vestidos de nazarenos que portaban algún atributo pasional come una columna, el martillo, los clavos, el Sudario o incluso el sepulcro en que sería enterrado. En algunas ocasiones podían aparecer atributos de más difícil lectura como la calavera, como símbolo de su triunfo sobre la muerte, o la serpiente con la manzana en la boca, como alegoría de la redención del pecado original en referencia a Adán y Eva. Todo este tipo de imágenes postridentinas pretendían conmover al fiel y destacar el drama del niño que desde prácticamente el momento de su concepción y nacimiento fue consciente en todo momento de su misión redentora y de su muerte en la cruz. Se procuraba a través de este tipo de imágenes resaltar el estrecho vínculo existente entre los misterios de la Encarnación y Pasión de Cristo (15). Muchas de estas escenas alcanzaron gran popularidad tras el Concilio de Trento, pues el tema se adaptó fácilmente al fervor devocional que buscó conmover e impactar al fiel a través de temas cercanos y amables (16).

Dentro de los Niños Pasionarios que forman parte de las salidas procesionales de la Semana Santa en la provincia de Ciudad Real podemos encontrar diversas variantes iconográficas. La representación más común es la denominada como "Niño de la Bola". Se trata de un modelo de imagen infantil que en- globa a aquellas figuras que portan en su mano izquierda un orbe crucífero como distintivo de la redención y con la mano derecha bendicen. Es una tipología muy abundante en la zona y dentro de ella se puede englobar, entre otros, al Niño Jesús de la Bola en la localidad de Villarrubia de los Ojos.

 

Niño Jesús que procesionó los primeros años la mañana del Viernes Santo


Una tipología menos desarrollada es aquella que representaban imágenes del Niño Jesús crucificado, que llegaban al extremo en la vinculación directa entre el nacimiento y la muerte del redentor, ya que como apunta Ángel Peña Martín, resultaban demasiado escalofriantes al espectador y fueron incluso censuradas desde la propia Iglesia (17). Se trataba de representaciones que mostraban al niño clavado en la cruz, con la lanzada en el costado y coronado de espinas. Erróneamente, en múltiples ocasiones, se han tomado como imágenes del Niño Jesús crucificado las representaciones de algún santo mártir crucificado durante la Edad Media supuestamente por los judíos, y, por el contrario, algunas imágenes del Niño Jesús se han interpretado como representación de estos santos, como ocurría frecuentemente con algunas representaciones del niño Cristóbal Pasamonte, más conocido como el Santo Niño de la Guardia. Para hacer alusión a la crucifixión los artistas recurrieron a un prototipo de imagen más dulcificada, presentando de manera alegórica al niño de pie, vestido con túnica, abrazando o extendiendo sus brazos horizontal- mente sobre una cruz de su mismo tamaño. El éxito de este tipo de representación radica en la ausencia de cualquier señal o estigma de la pasión como puede verse en el Niño Pasionario de la Cofradía del Cristo de la Columna en Campo de Criptana. En otras ocasiones como el Niño de la Vera Cruz de San Francisco en Alcázar de San Juan aparece la imagen del niño junto a la cruz acompañado por pequeños atributos pasionistas como los clavos, martillos y las tenazas empleadas en su crucifixión (18). Existen casos singulares podemos encontrar modelos mixtos que portan una cruz y la bola del mundo (19). Por otro lado encontramos las imágenes que procesionan los domingos de resurrección, en contraposición con los niños pasionarios que desfilan los días anteriores, estos se encuentran llenos de alegría y regocijo y su atributo más usual es el banderín triunfante que simboliza el triunfo de Jesús sobre la muerte, aunque en ocasiones los podemos encontrar combinados con la iconografía del Niño Salvador con la esfera (20), como ocurre en Villanueva de los infantes.

Debemos de tener en cuenta que fue frecuente el uso de imágenes de niños Jesús pue no presentan elemento iconográfico alguno y que incorporaban a la composición algún elemento pasionista como proceso de adaptación al medio. Así, la mayor parte de ellos procesionan con túnica larga de colores relacionados con la pasión, y exhiben en su paso motivos pasionistas, como ocurre con el Niño Jesús de la Hermandad de la Esclavitud de Jesús Rescatado en La Solana que porta un escapulario trinitario exactamente igual que la imagen titular de la cofradía. Además debemos tener en cuenta que por norma general, los elementos iconográficos que llevan los niños Jesús son móviles, como buena parte de las imágenes de vestir, y en ocasiones las imágenes que hoy aparecen como Nazarenos en origen no fueron concebidas como tales, sino que son fruto de la adaptación de otras imágenes del divino infante de distinta iconografía (21).


 
Niño de la Paz de la Hermandad de Las Palmas


Tras la guerra muchas hermandades impulsaron la aparición de nuevos elementos. En este sentido, se optó por la incorporación de imágenes procesionales de niños pasionarios para abrir sus desfiles, en muchos casos sin tener un precedente histórico directo con anterioridad, ya que apenas se tienen referentes documentales anteriores al conflicto bélico exceptuando el caso concreto de la Semana Santa de la capital. Estas imágenes contribuyeron a incrementar el patrimonio que sacan anualmente a la calle, y que durante el resto del año se encuentran custodiados en templos, casas de Hermandad o incluso en casas particulares. Un alto porcentaje de las imágenes religiosas de la zona son posteriores a 1939, destacando tablas realizadas por los gran- des imagineros españoles de la segunda mitad del siglo XX, como Antonio Castillo Lastrucci, Luis Marco Pérez o Faustino Sanz Herranz. Pero al mismo tiempo encontramos otras imágenes que fueron realizadas en serie con materiales más pobres en los talleres de Olot (Gerona), fruto de las circunstancias económicas del momento.

En el ámbito de las fundaciones de cofradías durante la posguerra, algunas de ellas se plantearon como principal objetivo recuperar la presencia de imágenes infantiles para abrir sus desfiles procesionales. En el año 1940 se reorganizó en Ciudad Real la Hermandad del Santísimo Niño de la Pasión y de San Blas desfilando el paso del niño por primera vez la mañana del viernes santo de 1943 con una imagen de serie que fue sustituida tres años después por una imagen de los escultores valencianos José María Rausell Montañana y Francisco Lloréns Ferrer (22). De esta hermandad existen referencias documentales desde principios del siglo XX, cuando se independizo de la Herman- dad del Santísimo Cristo del Perdón y de las Aguas, a principios de los años setenta se extinguió y la imagen dejó de procesionar (23). Otra de las cofradías que existía antes de la guerra fue la Hermandad del Niño Jesús de la Parroquia de Santa María del Prado, de la que no sabemos la fecha de su fundación, pero sí su carácter familiar ya que la imagen del Niño Jesús era propiedad de la Familia Ayala. Se fundó para abrir el desfile procesional del Santo Entierro del Viernes Santo, y estaba formada exclusivamente por niños. Tras la Guerra Civil no volvió a salir en procesión hasta el año 1952, pero en este caso como hermandad dependiente del Cristo de la Piedad, extinguiéndose veinte años después (24). La imagen del niño Jesús es una talla completa que vestía con túnica de terciopelo negra y llevaba pelo natural con bucles sobre la que iba una corona de espinas y potencias en metal plateado, llevaba una cruz de plata en una mano y el cestillo con los emblemas de la pasión en la otra (25). En 1964 apareció la Hermandad del Niño Jesús de Santiago que apareció en 1964 vinculada a la Família Messia de la Cerda que era la propietaria de una antigua imagen del niño que abría el desfile procesional de la Pasionaria de Santiago la tarde del Jueves Santo. Cuando la Semana Santa cayó en decadencia a principios de la década de los setenta la imagen dejó de procesionar. Del año 2000 al 2006 la imagen acompañó a Nuestra Señora de los Dolores hasta que el propietario decidió que no saliera más con la finalidad de fundar su propia cofradía. La imagen del niño es una obra de talla completa de finales del siglo XVIII, que viste túnica roja bordada en oro, peluca de pelo natural y potencias de metal plateado. En su mano izquierda porta una cruz y en la derecha una cesta de plata donde se colocan los emblemas de la pasión (26). Vinculada con el desfile procesional de la Pasionaria de Santiago, al quedarse sin imagen del niño en el año 1976 se fundó la Hermandad del Niño Jesús del Amor Divino y María Santísima de Belén con la intención de recuperar la costumbre de que la procesión fuera abierta por una imagen de Cristo niño, procesionando para ello una talla de Olot. La cofradía tuvo una corta vida ya que se extinguió en 1984 (27). En la capital no se ha mantenido en la actualidad ninguna de las cofradías fundadas relacionadas con el culto al niño, pero en otras localidades de la provincia sí. 


Ramón Vicente Díaz del Campo Martín Mantero. IV Jornadas de Historia de Daimiel 2018

 

 
Niño del Amor Divino que procesionaba la tarde del Jueves Santo desde la Parroquia de Santiago


 

(14)  PRADO, J.F. (2013) “Daimiel y su patrimonio histórico artístico durante la Guerra Civil” en II jornadas de Historia de Daimiel, Daimiel, Ayuntamiento, 247-261.

(15) PEÑA MARTIN, A.  (2011) “El Peregrino de! Cielo. La devoción al Niño Jesús peregrino en las clausuras femeninas” en CAMPOS Y FDEZ. DE SEVILLA, F.J. (Dir.). La clausura femenina en el mundo hispánico.’ Una fidelidad secular San Lorenzo de El Escorial, Estudios Superiores del Escorial, 437-450.

(16) VEGA GIMÉNEZ, M.T. (1984) Historia, monografía y evolución de las imágenes exentas del Niño Jesús. Valladolid. Caja de Ahorros Provincial de Valladolid, 31-47.

(17) PEÑA MARTÍN, A. 12011) "El Peregrino del Cielo. La devoción al Niño Jesús peregrino en las clausuras femeninas" en CAMPOS Y FDEZ. DE SEVILLA, F.J. Dir.}. La clausura femenina en el mundo hispánico. Una fidelidad secular, San Lorenzo de El Escorial Estudios Superiores del Escorial, 438.

(18) HENARES PAQUE, V. (2008) “U n modelo olvidado. Las imágenes del Niño Jesús que posesionan en la Semana Santa Hispana en Actas del Congreso Internacional de Cofradías Hermandades (vol2.), Murcia. Universidad Católica de San Antonio, 459.

(19) Ibídem.

(20) Ibídem, 461-463.

(21) PENA MARTÍN, A. (2011) El Peregrino del Cielo. La devoción al Niño Jesús peregrino en las clausuras femeninas", op. cit, pp42.

(22) MARTIN AGUIRRE, E. (2001) Semana Santa en Ciudad Peal. Historia de una tradición, Ciudad Real, Ed. G. Lozano, 81-83.

(23) La imagen actual corona el retablo de Nuestra Señora de la Soledad de la Parroquia de San Pedro.

(24) MARTIN AGUIRRE, E. (2001), op. cit., pp. 55-56.

(25) Actualmente la imagen del niño se custodia en el Convento de la Mínimas en Daimiel.

(26) MARTIN AGUIRRE, E. (2001), op. cit., pp. 111-115.

(27) Ibidem, 119-120.


sábado, 12 de marzo de 2022

PASOS ALEGÓRICOS EN LA SEMANA SANTA DE LA PROVINCIA DE CIUDAD REAL. UN TIPO DE REPRESENTACIÓN RECUPERADA A LO LARGO DEL SIGLO XX (I)

 

Revista “Vida Manchega” Jueves Santo de 1913



Resumen.

 

Durante la Guerra Civil Española el patrimonio de numerosos pueblos de la provincia quedó maltrecho al destruirse buena parte de las imágenes procesionales. Tras el conflicto la Semana Santa vivió décadas de apogeo ya que se refundaron, en los años posteriores al fin de la guerra, cofradías cuya existencia perduraba desde hacía siglos y por otro lado se fundaron un gran número de nuevas hermandades. En este proceso se recuperaron antiguas tradiciones que habían quedado pérdidas o de las que apenas quedaba constancia como fue el caso de la aparición en las salidas procesionales de las hermandades y cofradías de una serie de pasos alegóricos, destacando especialmente las representaciones del Niño Jesús y tronos denominados como la Santa Cruz o El Calvario.

 

1. Imágenes Alegóricas y Contrarreforma.

 

Los pasos alegóricos se incorporaron a la Semana Santa española entre finales del siglo XVI y principios del siglo XVII, formando parte de un programa ideológico guiado por la iglesia católica que conformaba toda una serie de re- creaciones propagandísticas y alegóricas de las ideas de Salvación y Redención, que habían sido fuertemente atacadas por la Reforma protestante. Esta práctica cargada de un fuerte contenido alegórico fue paulatinamente des- apareciendo en la mayoría del territorio nacional, siendo muy pocos los lugares donde se conserva esta tradición en la actualidad. Diversas circunstancias, como la propensión a la acogida de manifestaciones de piedad popular o al papel de vanguardia que jugó la iglesia española en los nuevos cultos, hicieron que nuestro país fuera el lugar donde más prosperó esta experiencia contrarreformista (1). Un elevado número de localidades contaron con imágenes alegóricas en sus desfiles procesionales de Semana Santa, circunstancia que se extendió y dejó su impronta en las colonias españolas, donde todavía hoy perviven en diversos territorios (2). Fue una práctica habitual que las hermanda- des hicieran estación de penitencia contando dentro de su cortejo con un paso alegórico. No era algo único del ámbito penitente, ya que en otras festividades religiosas fue común el uso de recursos simbólicos utilizados para el adoctrinamiento como fue la presencia de carros y figuras alegóricas en las procesiones del Corpus Christi. Este tipo de pasos compuestos en clave de alegoría teológica constituyeron un componente discursivo típico dentro de la cultura del barroco, y procuraba a través de imágenes y símbolos servir de catequesis a un pueblo en su mayor parte iletrado (3).

 

Desaparecido paso de la Santa Espina de la Parroquia de Santiago de Ciudad Real



Dentro de las composiciones simbólicas, dos tipos se distinguieron por su desarrollo y presencia temporal. En primer lugar, aquellos denominados como “Triunfo de la Santa Cruz sobre la muerte y el pecado” o conocidos en numerosos lugares como “Santa Vera Cruz” o “la Canina”, denominados popularmente así por incorporar una figura de la muerte representada en forma de esqueleto o calavera, que encarnaba la derrota que imponía la cruz sobre la muerte. Junto a ella, otra composición alegórica frecuente fue la representación del Niño Jesús a través de múltiples denominaciones (4). Dentro de los pasos alegóricos también existían algunos que servían para incluir en su interior una serie de reliquias relacionadas con la pasión de Cristo. En este sentido destacaba dentro de la procesión de la tarde del Jueves Santo de Ciudad Real, el paso denominado como “La Santa Espina”, hoy desaparecido, y que era un singular paso a modo de custodia realizado completamente de plata en cuyo interior se conservaba según la tradición una espina de la corona de Jesús (5).

 

2. La difusión del modelo del Niño Jesús durante la Contrarreforma.

 

Dentro de las singularidades de la Semana Santa española destaca la presencia de unos pasos con imágenes del Niño Jesús que son una muestra plástica de la compleja religiosidad española. Esta práctica cargada de un fuerte contenido alegórico fue paulatinamente desapareciendo en la mayoría del territorio nacional, siendo pocos los lugares donde se conserva esta singular tradición en la actualidad. Los temas relacionados con la infancia de Cristo adquirieron protagonismo en los años posteriores al Concilio de Trento (1545- 1563), debido al impulso adoctrinador que emanó de la Contrarreforma pro- curando hacer más cercana a los fieles la presencia de Cristo (6). La representación de temas relacionados con la infancia de Jesús no fue una novedad del siglo XVII, ya que existían antecedentes prácticamente desde la aparición de las primeras imágenes religiosas y su representación fue evolucionando a lo largo del tiempo. En el siglo XVII se llegó a un tipo de representación dulcificada con rasgos plenamente infantiles que se difundió notablemente a través de distintas devociones populares (7). A la expansión de sus múltiples representaciones ayudaron un gran número de instituciones, especialmente algunas comunidades religiosas. Una difusión que tuvo en España una gran dimensión pero que también se desarrolló en otros territorios europeos y americanos. Buena parte de estas imágenes infantiles de Cristo estaban destinadas el ámbito conventual, especialmente en comunidades de religiosas, donde llegaban a utilizarse de dote para las novicias o se convirtieron en compañeros de celda (8). También era frecuente encontrar la presencia de estas imágenes en el ámbito doméstico, en capillas de casas particulares, donde la amabilidad del tema dio pie a una amplia difusión (9).

 

Imagen del Niño Jesús que abría la procesión pasionaria de la Parroquia de Santiago

 



Uno de los elementos que ayudó a la amplia difusión de estos modelos iconográficos fueron las cofradías y hermandades del Dulce Nombre de Jesús. Esta devoción tuvo su origen en el siglo XIII en torno al II Concilio de Lyon (1274). Fue la orden de los Dominicos la que se encargó de promover esta devoción con la finalidad de proteger al Señor de blasfemias o profanaciones. No estuvieron solos en esta tarea, ya que se sumaron a ello otras órdenes como los franciscanos y carmelitas (10). Con el paso del tiempo se crearon distintas hermandades bajo esta advocación en numerosos conventos de estas órdenes o en las parroquias más importantes de su territorio. Estas cofradías celebraban sus cultos en dos momentos, por un lado, en torno a la Navidad para conmemorar el

nacimiento de Cristo y por otro en la Semana Santa (11). Las representaciones de imágenes del Dulce Nombre de Jesús han sido muy diversas a lo largo de los siglos. Los franciscanos o carmelitas entendieron el culto al monograma J.H.S., que representaban en estandartes que salían en procesión sin imágenes, pero con el paso del tiempo se impuso la representación de una figura del Niño Jesús bendiciendo (12). El culto apareció en España en 1430, cuando en el convento de San Pablo de Burgos se fundó la primera corporación con el nombre de “Sociedad del Santo Nombre de Dios”. El título de esas hermandades fue evolucionando hasta quedaría fijado en Nombre de Jesús, al igual que el acompañamiento de “Santísimo” se popularizó como el de “Dulce” (13).

 

 

(1) HENARES PAOUE, V. (2008) “Un modelo olvidado. Las imágenes del Niño Jesús que posesionan en la Semana Santa Hispana” en Actas del Congreso Internacional de Cofradías y Hermandades (vol2.), Murcia, Universidad Católica de San Antonio, p. 456.

(2) Ibídem.

(3) Ibídem, 457

(4) Ibídem

(5) T.R.D. (1988) “La Semana Santa en Ciudad Real en los años 1921 y 1922” en Guía Oficial de Semana Santa, Ciudad Real, Edita Asociación de Cofradías de Semana Santa, 64.

(6) FERNÁNDEZ GRACIA, R (1986) "Aspectos de la iconografía barroca andaluza del Niño Jesús", en PELÁEZ DEL ROSAL, M. (Coord. j Conferencias de los Cursos de Verano de la Universidad de Córdoba sobre “El barroco en Andalucía”, Córdoba, Monte de Piedad y Caja de Ahorros, 93-99.

(7) VALDIVIESO, E. (2008) “La Santa Infancia en la pintura barroca sevillana”, en Boletín de la Real academia Sevillana de Buenas Letras. Minervae Baeticae, 36, 9.

(8) ARBETETA, L. (2002) Toledo Oculto. El Arte en las Clausuras. Navidad Oculta II. Los Niños Jesús de las clausuras toledanas, Toledo, Ed. Antonio Pareja, 24.

(9) BARTOLOMÉ GARCÍA, F (2015) “Niños montañesinos en Álava", BIBLID, 5, 47.  

(10) Por la devoción que Santa Teresa profesó por el Niño Jesús.

(11) SANCHEZ RAMON, V (2001)” El Dulce Nombre del Nino Jesús: una devoción popular al santo niño en los ciclos de Navidad y Semana Santa", en Revista Vera Cruz, 18, 6.

(12) Ibídem, 7.

(13) Ibídem.

 

Ramón Vicente Díaz del Campo Martín Mantero. IV Jornadas de Historia de Daimiel 2018


Imagen del Niño Jesús que abría la procesión del Santo Entierro


viernes, 11 de marzo de 2022

PRESENTADO EL LIBRO: “LA TRADICIÓN, HISTORIA Y HERMANDADES DE LA DESAPARECIDA SANTA ESPINA DE CIUDAD REAL”

 



El salón de actos de la Parroquia de Santiago, acogió el pasado miércoles 9 de marzo a las 20:00 horas, la presentación del libro “La Tradición, Historia y Hermandades de la desaparecida Santa Espina”, del cofrade Ángel-Miguel Fernández-Bravo del Prado.

El libro tras una nota del autor, tiene un capitulo preliminar, donde se habla del origen de las procesiones y la Semana Santa, incluyendo un calendario de la misma. También cuenta con un apartado para hablar del origen de las procesiones actuales, de como surgió el portar los pasos, la iconografía del cristianismo y todo lo relacionado a la corona de espinas que ciño la cabeza de Cristo.

A continuación, el libro se divide en cinco capítulos, donde se recoge como pudo llegar la reliquia de la Santa Espina a la Parroquia de Santiago de nuestra ciudad,  y los datos que existen desde la fundación de la extinguida Hermandad de la Santa Espina, que tenia su sede en la reseñada Parroquia de Santiago y procesionaba la tarde del Jueves Santo, desde el siglo XVI hasta 1936 con motivo de la Guerra Civil Española, cuando se destruyó el paso de la Santa Espina y desapareció su reliquia y con ello la extinción de su hermandad.

El libro que se encuentra a la venta por 15 euros, concluye en su último capítulo con varios datos de la Semana Santa ciudarrealeña desde el siglo XVI hasta 1936, un anexo fotográfico y documental y un resumen y conclusiones.

 




jueves, 10 de marzo de 2022

MONUMENTOS A LA SEMANA SANTA EN LA PROVINCIA DE CIUDAD REAL: DAIMIEL

 



La Semana Santa de Daimiel fue declarada de Interés Turístico Regional en el año 2002. Con una población de dieciocho mil habitantes cuenta con doce mil cofrades, nueve cofradías y veintinueve pasos procesionales. Característico de su celebración es la sucesión de sus desfiles procesionales, que se suceden siguiendo el estricto orden de la Pasión de Jesucristo. Y también el colorido de las túnicas y capirotes de los cofrades, que han dado origen a sobrenombres populares: coloraos, capuchinos, moraos, blancos, negros y corbatos.




Los orígenes de la Semana Santa en Daimiel se remontan al siglo XVI teniéndose constancia de las ordenanzas de la cofradía de la Vera Cruz (1577), una de las primeras documentadas en La Mancha. Durante esta misma época Daimiel era la villa en el Campo de Calatrava que poseía mayor número de cofradías, en concreto trece, como así lo documentan los visitadores de la orden.

La evolución de las cofradías durante este periodo alcanzó su punto culminante durante el Barroco, cuando ya se realizan desfiles procesionales y se escenifica a través de las imágenes, más conocidas como “pasos”, la pasión, muerte y resurrección de Cristo.

En Semana Santa, Daimiel duplica su población y los eventos religiosos y culturales cobran una especial relevancia. La música se convierte en protagonista a lo largo de estos días con los conciertos de la Banda de Música o las corales de Daimiel y diversas exposiciones conforman una amplia agenda cultural.




La Junta de Hermandades de la Semana Santa de Daimiel aprobó en el año 2015, realizar un monumento homenaje a la Semana Santa, encargando su realización al escultor daimieleño, Jesús Ruiz de la Hermosa García-Madrid. Su inauguración fue el pasado 5 de diciembre de 2021. La escultura se ubica en la zona delta próxima a la Plaza de San Pedro, consiste en una columna con un sudario en piedra, coronado por el busto de un nazareno en bronce recogiéndose el capillo, con una altura de cinco metros. El nazareno esta realizado mediante la técnica del altorrelieve, es decir, está vacío por detrás.  Con estos tres elementos se representa la Pasión, Muerte y Resurrección de Jesús.

 


miércoles, 9 de marzo de 2022

MONUMENTOS A LA SEMANA SANTA EN LA PROVINCIA DE CIUDAD REAL: VILLARRUBIA DE LOS OJOS

 



La Semana Santa de Villarrubia de los Ojos, esta declarada de Interés Turístico Regional desde el año 2014, destacando por sus siete desfiles procesionales, que se distribuyen desde el Viernes de Dolores, Domingo de Ramos, Jueves Santo y Viernes Santo hasta el Sábado Santo. Más de tres mil cuatrocientos cofrades, con hábitos y capirotes del color de su hermandad, y una asistencia masiva de público.

El Jueves Santo al atardecer, tres cofradías realizan de manera conjunta la procesión de "La Flagelación". Acompañados de la banda de cornetas y tambores, la primera hermandad porta cuatro pasos: "Niño Jesús de la Bola", "El Prendimiento", "Jesús Nazareno" y "La Flagelación". Tras ellos, la hermandad de la Soledad porta los pasos de "La Virgen Niña", "Las Santas Mujeres de Jerusalén" y "Nuestra Señora de los Dolores". Cuando esta procesión da término, comienza la de “La Oración en el Huerto”, con su paso, seguido del "Niño Jesús Carpintero".




El Viernes Santo destaca por su procesión de mañana, “Los Encuentros”. La cofradía de Jesús Nazareno porta el paso del “Flagelado cargando la Cruz”, que se encontrará con el paso de “La Virgen”, escenificando las tres caídas de Cristo y el enjugado del paño de la Verónica. La tarde es sin duda la gran oportunidad de ver la mayoría de los pasos y a sus cofradías por las calles de Villarrubia. Procesionan "La Virgen Niña", "El Calvario" y "La Piedad", tras las que marchan "El Niño Jesús de la Bola", "Santísimo Cristo en la Agonía" y el "Santo Sepulcro", acompañado de banda de cornetas y tambores. Por último, el desfile se cierra con los pasos de "Niño Jesús Carpintero", "El descendimiento", y "Nuestra Señora de la Esperanza". En la iglesia de la Soledad se recoge, además, la imagen de "Nuestra Señora de la Soledad". 

El Sábado Santo se realiza la procesión de "La Resurrección". Las tres hermandades, llamadas "Blancos", "Morados" y "Verdes" por el color de sus túnicas, van destapadas y mezcladas entre sí. Los pasos de "El Sepulcro Vacío", "Jesús Resucitado" y “La Virgen María” cierran la Semana Santa.

 



En homenaje a los cofrades, el ayuntamiento de Villarrubia de los Ojos inauguró el 24 de marzo de 2018, un monumento dedicado a su Semana Santa, obra del escultor sevillano Francisco Javier Fariñas Romero. Ubicado en la intersección entre la calle Grande, Concepción y Jijones, frente al Centro Social, representa dos imágenes de un niño y un cofrade adulto, que representan el presente y el futuro de la Semana Santa, y que también sirve como homenaje a los que nos precedieron en la Semana Santa villarrubiera, además de un reconocimiento a las cofradías, que se entregan durante los días santos a anunciar el nombre de Dios, por las calles de Villarrubia.

Francisco Javier Fariñas Romero, de profesión pintor y escultor imaginero, nació en Sevilla en 1972, donde ha desarrollado gran parte de su producción artística. Cursó estudios de talla en madera, en la escuela sevillana de Artes y Oficios para, posteriormente, ampliar sus estudios con el escultor y académico de Bellas Artes, Jaime Gil Arévalo. De igual forma, ha sido discípulo del imaginero Antonio Dubé de Luque, en cuyo taller trabajó durante más de dos años, inaugurando, con tan solo 22 años, su propia academia artística en la que imparte clases de dibujo, pintura y escultura. Respecto a su actividad como imaginero, posee obras en Sevilla, Almería, Zaragoza, León, Gran Canaria, Badajoz, Cádiz, Madrid, Murcia, Málaga, Albacete, Córdoba, Valencia y Tenerife, entre otros lugares de España, así como en México y California (Estados Unidos). En nuestra provincia tiene un Cristo Yacente para la hermandad del Santo Entierro de Almagro, y un monumento a la mujer también en Villarrubia de los Ojos.

 


martes, 8 de marzo de 2022

MONUMENTOS A LA SEMANA SANTA EN LA PROVINCIA DE CIUDAD REAL: MORAL DE CALATRAVA

 



Después de Ciudad Real en abril de 2006, seria el municipio de Moral de Calatrava quien inauguraría su monumento a la semana de pasión calatrava y más concretamente a su compañía de romanos. Moral de Calatrava forma parte de la Ruta de la Pasión Calatrava un espectáculo que trasciende el ámbito religioso para escribir una de las páginas más sentidas del Campo de Calatrava. Un recorrido por los municipios de Aldea del Rey, Almagro, Bolaños de Calatrava, Granátula de Calatrava, Miguelturra, Pozuelo de Calatrava, Torralba de Calatrava, Valenzuela de Calatrava, Moral de Calatrava y Calzada de Calatrava.





El 8 de marzo de 2007, la Junta de Comunidades de Castilla la Mancha, a través de la Dirección General de Turismo y Artesanía, otorgó a la Semana Santa del Campo de Calatrava el título de Fiesta de Interés Turístico Regional. Fue la primera vez que se concedió una Declaración de forma “conjunta” a 10 municipios calatravos los cuales contribuyen a dotar de autenticidad y relevancia dicha celebración. El 19 de septiembre de 2016, se publicó en el BOE la declaración de esta celebración como Fiesta de Interés Turístico Nacional.

Los Armaos de Moral de Calatrava tienen su origen en las soldadescas barrocas que proliferaban en España durante el siglo XVII y que eran cofradías religiosas organizadas a modo de compañías al estilo militar, grupos de hombres que de forma peculiar vestidos a imitación de soldados portaban armas blancas principalmente, desarrollaban la escenificación de los principales momentos de la Pasión de Jesucristo  y acompañaban a las propias cofradías en formación a toque de tambor exaltando esos momentos convirtiéndose en el hilo conductor de los actos procesionales de Semana Santa.

 



La Compañía Romana de Moral de Calatrava fue fundada en el año 1875, firmándose años después el documento fundacional, el 1 de julio de 1892, autorizándose por el Sr. Obispo de Ciudad Real de aquella época Casimiro Piñera y Naredo el día 12 de noviembre de ese año. Ese año de 1875, un grupo de hombres entre de los que se ha destacado a Vicente Ferrari como su fundador, crean la Compañía Romana. Vicente Ferrari, italiano de nacimiento fue también su primer capitán, aunque con la duda por la documentación obrante si fue o no anterior o posterior el desempeñando de este cargo por Marcelino Gallardo. En la actualidad la compañía moraleña cuenta con un número de 150 hermanos, de los cuales al menos 25 son mujeres. Los hermanos activos (los que salen de “armao”) son aproximadamente un centenar.

El 9 de marzo de 2018, el ayuntamiento de Moral de Calatrava inauguraba el monumento a su compañía romana: “Tradición, Cariño y Pasión”, obra del escultor José Antonio Castro Torres, que reproduce dos imágenes de “armaos”. El armao mayor mira al pasado; y el pequeño, al futuro, apoyando su mano en el hombro del niño: son dos generaciones que se van renovando y con el tiempo sustituyendo. Símbolo de continuidad y de cariño de esta tradición tan arraigada. El monumento se encuentra en una esquina de la Plaza de España, mirando a su iglesia parroquial.




En cuanto al pintor y escultor José Antonio Castro Torres, diremos que nació en 1.943 en Moral de Calatrava, comenzando a sus diecisiete años a impartir clases de dibujo en el Seminario Diocesano de Ciudad Real. Ordenado sacerdote pasó a formar parte de la Comisión de Arte Sacro del Obispado de Ciudad Real, realizando gran cantidad de proyectos de reforma, adaptación y nueva planta de templos y capillas. Graduado en Decoración en la Escuela de Artes Aplicadas de Valencia. Licenciado en Bellas Artes por la Facultad de San Fernando de Madrid. Ya secularizado, desde 1.978 impartió clases como profesor de Decoración en la Escuela de Artes de Ciudad Real hasta el 2005, año en el que se jubiló. Ha realizado infinidad de exposiciones, participado en concursos de pintura y diseño, así como ha ejercido en varias ocasiones como jurado.