Término las
entradas que he estado dedicando al Seminario Diocesano, con una recopilación
de imágenes del interior del mismo, tal y como actualmente se encuentra.
Término las
entradas que he estado dedicando al Seminario Diocesano, con una recopilación
de imágenes del interior del mismo, tal y como actualmente se encuentra.
Como publique
hace algunos días, la capilla del Seminario Diocesano fue bendecida e
inaugurada en 1964. En su interior tiene al culto varias imágenes del escultor José
Capuz Mamano (https://dbe.rah.es/biografias/10579/jose-capuz-mamano),
y de los talleres de arte religioso de José Rabasa(https://www.lalineacofrade.com/imagineros/jose-rabasa-perez/#:~:text=Jos%C3%A9%20Rabasa%20P%C3%A9rez%20tuvo%20un,para%20el%20taller%20otros%20art%C3%ADfices)
y de Granda (https://es.wikipedia.org/wiki/F%C3%A9lix_Granda).
El crucificado que preside la capilla y altar, adquirido en 1963, es una obra del escultor Capuz (Valencia, 29 de agosto de 1884 – Madrid, 9 de marzo de 1964). Se trata de un crucificado con determinadas características, técnicas como también iconográficas, que entrarían de lleno en la producción escultórica de este destacado artista valenciano. Es un cristo que posee ciertos detalles inequívocos de la producción de Capuz, seguramente en el período en que trabajó para los Talleres Granda de Madrid. El pie izquierdo clavado sobre el derecho, los mechones de cabello que caen sobre el hombro derecho, o el paño de pureza conformado por una serie de pliegues que caen pesadamente en el lado izquierdo, dejando la ingle al descubierto. El volumen del paño en este extremo se curva levemente como movido por el viento.
De frente al altar,
en el lado izquierdo podemos ver la imagen de la Inmaculada Concepción talla en
madera, fue adquirida en la Casa Granda de Madrid en 1960, costeada por
suscripción por los seminaristas, y bendecida por el obispo-Prior D. Juan Hervás
el 24 de junio del citado año 1960, en los actos que se celebraron en el
seminario aún en construcción, y con motivo de la onomástica del prelado.
En el lateral izquierdo, se encuentra la imagen de Santo Tomás de Villanueva,
imagen de principios de los años cincuenta del pasado siglo XX, adquirida a los
talleres de José Rabasa. La imagen pertenecía al antiguo retablo de la capilla
del palacio episcopal, que hoy se encuentra en la entrada del primer piso del
seminario (http://elsayon.blogspot.com/2022/12/el-antiguo-retablo-de-la-capilla-del.html).
La imagen policromada nos muestra al santo vestido de pontifical,
de acuerdo con su dignidad episcopal, con capa pluvial. Su atributo más
personal, y de acuerdo al ejercicio de la caridad es una bolsa de dinero, que lleva
en la mano izquierda, de la que saca las monedas que entrega a los pobres con
la mano derecha. Junto a la bolsa de dinero en la mano izquierda lleva un
libro, propio de los predicadores.
En el lado derecho del altar se encuentra la imagen de San José Carpintero con Niño y en el lateral derecho la imagen de San Juan de Ávila, regalada al Seminario por un sacerdote y que fue bendecida en la festividad del Santo el 10 de mayo de 1951 (http://elsayon.blogspot.com/2012/10/imagenes-de-san-juan-de-avila-en-ciudad.html).
Terminada la
obra del nuevo Seminario Diocesano en 1964, se quiso dejar constancia con una
placa labrada, la labor de los dos Obispos priores que participaron en la
construcción de este edificio, recogiendo en la misma parte de lo dicho por D.
Emeterio Echeverria en su lecho de muerte en diciembre de 1954, y lo
manifestado por D. Juan Hervás en su alocución de entrada a la Diócesis en mayo
de 1955. La lápida situada en la entrada del primer piso dice lo siguiente:
“NO DESISTO DE LA OBRA DEL NUEVO SEMINARIO. EL SEÑOR ME LLEVA PORQUE TAL VEZ LA EMPRESA ERA UNA CARGA DEMASIADO PESADA PARA MIS HOMBROS, PERO AHORA EMPIEZO LO MEJOR DE MI OBRA. DESDE EL CIELO TRABAJARA POR LLEVAR ADELANTE EL PROYECTO DEL NUEVO SEMINARIO. ESPERO PODER HACER MAS QUE HASTA AHORA.
EXCMO. RVDMO.
DON EMETERIO ECHEVARRIA BARRENA EN SU LECHO DE MUERTE DICIEMBRE DE 1954
LA DIVINA PROVIDENCIA. AMADOS HIJOS. TIENE SUS MISTERIOSOS DESIGNIOS, Y AQUÍ TENEIS. AUNQUE INDIGNO, AL OBISPO QUE ESCOGIO DON EMETERIO DESDE EL CIELO PARA QUE SEA EL EJECUTOR DE SU TESTAMENTO. CON EL FAVOR DE DIOS Y DE VUESTRA AYUDA, SERA ESTE EL TERCER SEMINARIO QUE CONTRIBUYAMOS A LEVANTAR. NO NOS PESA LA DULCE Y ABRUMADORA CARGA NI NOS PREOCUPA CONSUMIR EN ELLA TODAS NUESTRAS FUERZAS. ES UN GRAN CONSUELO CONTRIBUIR A ROBUSTECER EL CORAZÓN DE LA IGLESIA. ¡Y ESTO SON LOS SEMINARIOS!
EXCMO. RVDMO. DON
JUAN HERVAS BENET EN LA ALOCUCION DE ENTRADA EN LA DIOCESIS 15 DE MAYO 1955.
En los muros de la entrada de la primera planta del Seminario Diocesano, nos encontramos un retrato del que fuera Obispo-Prior, D. Juan Hervás Benet. El cuadro fue realizado por el gran pintor y poeta murciano José María Falgas ( https://falgas.jimdofree.com/).
José María Falgas fue un gran retratista del siglo XX, en febrero de 1972, colgó una exposición de pintura en la Casa de la Cultura de nuestra ciudad, entre los cuadros expuestos se encontraba un retrato del entonces Obispo-Prior, D. Juan Hervás. Tras la visita del Obispo a la exposición para ver su retrato, el pintor donó al Obispo la obra, que fue llevada al término de la exposición al palacio episcopal, lugar donde permaneció hasta las obras que se realizaron en dicho edificio en 1981, pasando al inicio de estas obras al seminario Diocesano, lugar donde se conserva.
De esta pintura
se sacaron fotografías y el Obispo las utilizó para enviarlas por todo el
mundo, en concreto a los países donde se celebraban los Cursillos de
Cristiandad, tal y como comentaba en el diario “Lanza” el jueves 2 de marzo de
1972. Hay que recordar que los Cursillos de Cristiandad es una realidad
eclesial nacida en España en la década de los años 40, con difusión mundial y
reconocimiento canónico de la Santa Sede, que fue fundado entre otros por D.
Juan, cuando era Obispo de Mallorca.
La diócesis de
Ciudad Real, fue una de las diócesis de España donde los partidos del Frente
Popular (Socialistas, comunistas, marxistas, Izquierda Republicana y Unión
republicana), más sacerdotes asesinaron durante la Guerra Civil Española. Además
del Obispo-Prior y su capellán, fueron asesinados ciento ochenta y ocho
sacerdotes, seculares y regulares, novicios y colegiales.
Terminada la
Guerra Civil en 1939, y al reorganizarse la diócesis, en el año 1946 el
entonces Obispo-Prior D. Emeterio Echeverría quiso dejar constancia de los sacerdotes
y seminaristas asesinados de nuestra diócesis, y perpetuar su nombre, mandando
realizar una lápida que recogiera todos estos nombres, para ser colocada en el
antiguo seminario de la calle Alarcos.
El acto de
descubrir la lápida con los nombres de todos los sacerdotes y seminaristas mártires
de la diócesis, se realizó el 4 de octubre de 1946, ante las principales autoridades
religiosas de la diócesis y civiles de la provincia y de la ciudad. La lápida
recoge el nombre de un total de 95 sacerdotes y 7 seminaristas, recogiéndose en
una lápida aparte el nombre del Obispo-Prior y su capellán asesinado. Al dejar
sus funciones de seminario el edificio de la calle Alarcos, y al abrirse el
actual de la Carretera de Porzuna, las lápidas fueron trasladadas al nuevo
edificio, y colocadas en la entrada del primer piso.
El Palacio
Episcopal de la calle Caballeros de nuestra ciudad, fue la residencia de los
obispos desde su inauguración en 1887, hasta el pontificado del Obispo Rafael
Torija, ya que ante el estado ruinoso que presentaba parte del inmueble, este
fue demolido, excepto la fachada en 1981, reconstruyéndose su interior,
respetándose toda la estructura original y todos los elementos decorativos de
valor y volviéndose a inaugurar el 15 de noviembre de 1984, destinándose la
planta superior a oficinas y a museo y archivo la planta baja.
Mientras el
Palacio fue residencia del Obispo, que ocupaba un ala de la parte superior, en
él había una capilla. Tras su destrucción en 1936, esta fue de nuevo
reconstruida tras la Guerra Civil Española. Con la llegada del Obispo-Prior D.
Emeterio Echeverria Barrena en 1943, este a principios de los años cincuenta
del pasado siglo XX, encargaría a los talleres de arte religioso de José Rabasa
Pérez, la realización de un retablo para la capilla del palacio episcopal. El
retablo de inspiración gótica, está dorado en pan de oro y fue dedicado a los
tres santos manchegos, la imagen de Santo Tomás de Villanueva en la parte
central, y ambos lados las tablas al óleo de San Juan de Ávila y San Juan
Bautista de la Concepción. En la mesa del retablo podemos ver el escudo del
Obispo-Prior, D. Emeterio.
El retablo no
fue concebido como actualmente lo podemos ver, desde su realización hasta el
año 1968, la parte central del mismo lo ocupaba, como dije anteriormente, una
imagen de Santo Tomás de Villanueva. Tras la apertura de la capilla del
seminario en 1964, al no tener esta imagen del santo manchego, se optó por llevar
la imagen de Santo Tomas de Villanueva de este retablo al Seminario, y encargar al pintor ciudarrealeño
Vicente Martín, una tabla de Santo Tomás, para que ocupara el lugar de la imagen y presidiera el retablo.
Al producirse
la restauración del palacio episcopal en 1981, el retablo fue desmontado e
instalado en la entrada de la primera planta del Seminario Diocesano, lugar
donde permanece, al no volverse a destinar parte del palacio a residencia
episcopal, como ya comenté anteriormente.
El miércoles 24 de junio de 1964, coincidiendo con la onomástica del Obispo-Prior D. Juan Hervás, se bendecía e inauguraba la capilla del nuevo Seminario Diocesano. El diario “Lanza”, en su número de este día describía así la nueva capilla:
“La capilla, de líneas sencillas, dentro de la arquitectura moderna, aunque con matices herrerianos, del edificio, es una amplia nave, en cuyo fondo esta el altar mayor, de mármol gris, levemente separado del muro y, sobre éste, una estupenda talla de Cristo Crucificado, donación del Rvdo. D. Isaías López Almansa. Seis cirios sobre la mesa del altar, en forja de hierro y, en el centro, el sagrario, regalado por otro sacerdote, hace tres años, el reverendo don Benito García de la Rubia.
El presbiterio es de mármol rojo, así como las gradas de acceso.
Hay
tres altares laterales, de mármol claro, y al fondo en una especie de galería
alta, el coro.
Todo ha sido proyectado por el arquitecto del Seminario, don Carlos Sidro.
También, hay, en uno de los laterales, la talla de la Virgen del Seminario, costeada por suscripción entre seminaristas en el año 60. No hay más adornos, salvo las vidrieras de diversos colores en el muro izquierdo. Sencillez austera y elegante, que invita al recogimiento y a la oración.
Añadiremos que la talla del Cristo es de Capuz; y la Virgen y el Sagrario, de Granda.”
Con la
inauguración de la capilla, se terminaron las obras de construcción del nuevo
seminario, cuyo importe ascendió a unos 55.000.000 de pesetas.