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jueves, 21 de enero de 2021

LAS CERÁMICAS DE RAMOS REJANO DEL COLEGIO DE SAN JOSÉ

 

 
Retablo cerámico de San José en la entrada al colegio, con el escudo del Obispo Prior de las Órdenes Militares de Ciudad Real, el Beato D. Narciso Estenaga y Echevarría


En el interior del colegio de San José, se conservan varios retablos cerámicos de la famosa fábrica sevillana de Manuel Ramos Rejano. En concreto son un retablo de San José y dos retablos de la Virgen María, de los años veinte del pasado siglo XX, que llegaron al colegio de la mano del Obispo Prior de las Órdenes Militares de Ciudad Real, el Beato D. Narciso Estenaga y Echevarría, considerado segundo fundador del Colegio. Estas cerámicas son de la misma época que las que decoran el palacio episcopal, encargadas también por D. Narciso.

La fábrica de cerámica de Ramos Rejano, radicada en el popular barrio sevillano de Triana y fue una de las más prestigiosas del siglo XX. Fundada por Manuel Ramos Rejano en 1895, desarrollaría su actividad hasta 1965, en diversas etapas: la primera, desde 1895 hasta 1922 en que fallece su fundador, continuada desde ese año  bajo la razón social "Vda. e Hijos de Ramos Rejano" y posteriormente "Hijos de Ramos Rejano", aunque popularmente esta industria siempre se ha conocido y nombrado con los apellidos de su fundador, osea, "Ramos Rejano".

Manuel Ramos Rejano nació en Palma del Río (Córdoba) el 19 de Octubre de 1851, afincándose en Sevilla a la edad de 13 años y dedicándose de lleno en la actividad industrial de la cerámica hacia 1895. Su primera fábrica se abre en la zona de los Remedios, trasladándose en 1905  a unos locales en la calle San Jacinto, 101, lugar que ocupa hasta su cierre en 1965. En la calle Tetuán mantuvo el escritorio y venta al público hasta su cierre.

 



Empezó con un número de operarios cercano a cuarenta, y se fueron incorporando pintores de cerámica como Manuel Vigil‑Escalera y Díaz (tuvo allí su estudio desde 1915 hasta 1938), Enrique Orce Mármol (de 1917 a 1.927), Manuel García Bermúdez, Pedro Navia Campos, Juan Gómez Perea y Manuel Baena Gutiérrez, y poco más tarde Juan Oliver Míguez, su primo Alfonso Chaves Tejada (maestro del taller hasta el cierre de la fábrica), Pedro Lobo de la Vallina, Antonio Díaz Ropero, José Colchero Cano y el escultor Francisco Cluny. En la última época, años sesenta, también colaboró el pintor Antonio Carrera.

José Gestoso califica a Ramos Rejano de "reputado comerciante e inteligente industrial", y resalta el alto valor artístico y la calidad de la producción, caracterizada por la limpieza de los esmaltes, pulcritud y finura de las labores. Obtuvo una perfección inalcanzable en el proceso de dorado y reflejo metálico de las piezas, que los artistas de los siglos XV y XVI habían ejecutado con tanta maestría. Contó en este terreno con el buen hacer de Cándido Arincón, maestro del reflejo. Contribuyó pues a crear una base sólida para la cerámica moderna en el primer cuarto de siglo XX, que perduró. La firma obtuvo entre otros el Gran Premio de la Exposición Iberoamericana de Sevilla (1929) e Internacional de Lieja (1930).

Manuel Ramos Rejano tuvo seis hijos, cuatro varones y dos hembras, y falleció el 26 de Octubre de 1922, en pleno apogeo y éxito profesional que no pudo disfrutar plenamente, pasando la razón social a denominarse Fábrica Viuda e Hijos de Ramos Rejano, e incorporándose su hijo Manuel Ramos Villegas a la dirección hasta el cierre, estudiando Ingeniería Industrial y Ciencias Químicas. A él, que había estudiado ambas carreras universitarias a instancias de su padre para que pudiese continuar y dirigir la empresa con acierto, le corresponde regir la fábrica en la época de la Exposición de 1929, la guerra y la postguerra. Posteriormente, a mediados de siglo, la crisis del sector y las diferencias entre sus sucesores obligaron a cerrarla definitivamente en 1965. Manuel Ramos Villegas falleció en 1970.



miércoles, 20 de enero de 2021

LA FACHADA DEL COLEGIO DE SAN JOSÉ (1929) Y SU IGLESIA (1967)

 



El Colegio de San José fundado en 1889, como publique ayer, fue ampliado en el año 1929 con la intervención del arquitecto Telmo Sánchez, construyéndose una planta más sobre las existentes entonces y decorando la fachada del edificio.




La fachada que podemos ver en la actualidad, es de estilo eclético, articulada con vanos simétricos en las tres plantas en las que se desarrolla y quedan encuadrados por molduras y elementos decorativos de carácter vegetal.



Junto a la fachada de Telmo Sánchez, podemos ver la entrada a la iglesia, diseñada por el arquitecto Jesús García del Castillo, e inaugurada junto a la iglesia el 27 de abril de 1967, por el Obispo-Prior D. Juan Hervás Benet. La fachada es plana rompiéndose en el acceso escalonado a la zona de la iglesia. Los huecos de esta zona de acceso, protegidos por la barandilla exterior marcan la profundidad del volumen que retranquea el acceso al templo. Tres grandes huecos que dejan ver el plano del fondo creando así un pequeño espacio de atrio de acceso al espacio interior, uno de ellos con las escaleras para acceder al nivel superior y los otros dos separados ligeramente de la calle. Las barandillas metálicas retoman símbolos religiosos, con formas que se desarrollan en un plano perpendicular dando una imagen de volumen.




Una fachada revestida de piedra blanca que tiene sus formas con volúmenes en punta de diamante en la parte superior, una rejería en el punto de acceso con formas elaboradas y la decoración de un relieve de Donaire con el tema de la huida a Egipto. Sobre la decoración de la zona de la capilla un cuerpo perforado que eleva la altura del conjunto hasta hacerla similar a la del edificio antiguo. Una composición que armoniza con el edificio preexistente, pero que introduce un claro nuevo lenguaje de modernidad que cincuenta años después sigue estando presente.




El relieve comentado anteriormente de Donaire, se encuentra ubicado en la parte superior de la puerta de acceso a la iglesia, y pasa desapercibido para las cientos de personas que diariamente transitan por esta calle. Representa como he dicho la Huida a Egipto,  y fue realizado por el gran escultor ciudadrealeño, D. Joaquín García Donaire (1926-2003), en 1962. El relieve muestra el momento en el que la Virgen, San José y el niño, guiados por un ángel, huyen tras saber que Herodes ha decidido matar a todos los niños.



martes, 19 de enero de 2021

EL COLEGIO DE SAN JOSÉ SE INAUGURÓ EN LA CALLE CALATRAVA EL 15 DE SEPTIEMBRE DE 1889

 

El Colegio de San José se inauguró el 15 de septiembre de 1889 en la calle Calatrava esquina con la calle Luz


Dirigido por Religiosas españolas de la Congregación denominada Hijas de la Caridad de San Vicente de Paul, se inaugurará en Ciudad Real el 15 de Setiembre próximo, el Colegio de San José para la educación de señoritas, fundado por el Ilmo. Sr. Obispo Prior de esta diócesis.

No hay necesidad de decir que cuanto con la moral más severa se relacione, será el principal objetivo de este colegio, así como cuanto afecta á la práctica de las virtudes católicas.

Preferimos copiar algunos párrafos de los prospectos que con profusión se han repartido y no añadiremos una palabra como comentario, puesto que sabido es de todos el benéfico influjo que estas asociaciones ejercen en las que un día serán madres de familia, inculcando en su corazón los principios religiosos.

«Al realizar el Ilmo. y Rvmo. Sr. Obispo Prior de esta Diócesis, como viva y constantemente la había deseado, su propósito de establecer en la Capital Escuelas Católicas desde las niñas pobres recibieran gratuitamente cristiana y sólida instrucción, varios padres de familia de las clases acomodadas y otras respetables personas le suplicaron con instancia fundase también un Colegio en que Señoritas, ya como pensionistas internas, ya como externas, fuesen educadas bajo su solícita y paternal vigilancia. Acogidos benévolamente, y con gran satisfacción, por S. S. I. estos legítimos deseos que responden á una importante necesidad reconocida por todos en esta provincia, que carecía de establecimientos de esta índole, no se han perdonado medios ni sacrificios de ningún género para la realización de tan útil proyecto. El edificio levantado de planta, que reúne á las condiciones de salubridad y recreo la capacidad y demás circunstancias apropiadas al objeto, está dotado de material tan completo como puedan ofrecerlo los establecimientos de su clase mejor montados.»

En los prospectos se detallan los particulares respecto á menaje, ropas, ramos de enseñanza etc.

 


DISPOSICIONES GENERALES

Se admiten alumnas internas y externas; pero estas últimas recibirán instrucción en local separado y en ningún caso coincidirán con las primeras.

No se recibirán alumnas menores de siete años.

Las niñas deben presentar á su ingreso en el Colegio la fé de Bautismo, la Bula de la Santa Cruzada ó Indulto cuadragesimal y certificación facultativa que acredite no padecer enfermedad contagiosa.

Cada mes se enviará á los padres un boletín con las notas merecidas por las alumnas en comportamiento, aplicación y adelantos.

Los padres podrán ver á sus hijas el día señalado al efecto, a horas fijas y nunca durante las clases.



CONDICIONES

La pensión del año escolar es de quinientas cincuenta pesetas, que satisfarán en tres plazos adelantados, á saber; en 15 de Setiembre, 15 de Diciembre y 15 de Marzo.

Si, por causa de enfermedad ó de falta grave, hubiese de ser devuelta una alumna á sus padres antes de cumplirse el plazo recibido, se reembolsaría la cantidad correspondiente al tiempo que faltare.

El lavado y planchado de ropas queda a cargo de las familias.

Al fin del año escolar habrá vacaciones para las internas, desde el 15 de Junio al 15 de Setiembre.

Los honorarios que deben satisfacer las alumnas externas serán:

Primera instrucción. 2,50 pesetas.

Enseñanza superior. 4,00 id.

Serán de cuenta de los padres, que lo deseen, aunque á precios económicos, las lecciones de adorno, como idioma francés, dibujo, piano, canto, etc.

Periódico semanal “El Eco de Daimiel”, Daimiel 14 de agosto de 1889


Colegio de San José 1926


lunes, 18 de enero de 2021

LA IMPRENTA DE LOS RUBISCO EN LA CALLE CALATRAVA

 

Local donde estuvo la imprenta Rubisco, luego fue sede del “Pueblo Manchego” y desde 1943 del diario “Lanza”


Una de las imprentas más antiguas que existieron en Ciudad Real, se encontraba en la calle Calatrava (aunque su número varía según los años 9,10,12), y su fundador fue Cayetano Clemente Rubisco en 1856. María Dolores Ruiz Negrillo y María del Pilar Martínez Barragán, en un estudio sobre la imprenta en Ciudad Real en el siglo XIX, publicado en los cuadernos del Instituto de Estudios Manchegos dice lo siguiente sobre esta imprenta:

“En su primera época fue imprenta, librería y almacén de papel. Contaba con diferentes tipos para impresiones de documentos comunes y de lujo. Empleaba técnicas muy novedosas para la época y contaba con máquinas de imprimir, rayar, glascar, cortar y satinar el papel. Combinaba la encuadernación de obras económicas con obras en pieles de sagrén, holandesas, búfalo, nácar y carey.

Como librería, vendía libros religiosos, científicos, de educación y enseñanza, además de dedicarse a la compraventa de libros antiguos y modernos. En ocasiones, aparece con el nombre  de Tipografía de Cayetano Clemente Rubisco.

En 1877, le sucede al frente del negocio, Ramón Clemente Rubisco. Así lo encontramos en el pie e imprenta de la Memoria del Instituto de Segunda Enseñanza del año 1876.



A lo largo de su actividad comercial encontramos testimonios de la diversidad de nombres con los que aparece: Establecimiento Tipográfico de Ramón Clemente Rubisco (1877-1889), Imprenta y Librería de Ramón Clemente Rubisco (1878-1900) e Imprenta de Ramón Clemente Rubisco (1881-1898).

Aunque sigue la tradición familiar, incluye novedades como las impresiones cromotipográficas y de un solo color. Para ello, se servía de tipos españoles, franceses e ingleses. Realizaba tarjetas de visita, se encuadernaban misales, libros y protocolos de las escribanías, boletines oficiales, etc.

Como librería, ofrecía gran surtido de objetos de escritorio como: escribanías, tinteros de cristal y boj, pisapapeles, limpiaplumas, plumas, reglas, cuadradillos, lacre, carteras de escritorio, sobres, tarjetas, etc. Obras de legislación, medicina, cirugía, poesía, novela de los mejores autores, almanques…

Como almacén de papel ofrecía papeles para impresiones de todo tipo, papeles de decoración, etc.”

En el local donde estuvo la imprenta de Rubisco, se establecería después el desaparecido diario “El Pueblo Manchego”, “La Editorial Calatrava” y tras la Guerra Civil Española en 1943 el diario “Lanza”, hasta que se instaló este en la calle Libertad.

 


domingo, 17 de enero de 2021

CAFÉS BARRENENGOA

 


Posiblemente la empresa más antigua de Ciudad Real

En 1856, cuando Dámaso de Barrenengoa, nacido en Orduña, Vizcaya, en 1828, rondaba la treintena, llegó a esta tierra manchega, a Ciudad Real. Aquí se hizo, aquí prosperó, aquí triunfó, aquí se casó y en nuestro pueblo se gastó durante una vida plena de actividades, iniciativas, trabajo constante, honradez inmaculada, generoso siempre, consecuente en sus ideales y luchador incansable, para morir en este 13 de noviembre de 1896 dejando a sus sucesores una historia limpia y a su patria de adopción un recuerdo perenne”.

Estas palabras se escribían en una publicación de Ciudad Real cuando ya había pasado más de un siglo de su muerte. Hoy, 118 años después de ocurrida, sus descendientes y herederos, llegan a la quinta generación que está formada por los hermanos Alfredo y María Ángeles Pérez García y que, junto con su madre María Ángeles García Velasco, se encuentran al frente de Cafés Barrenengoa bajo la denominación empresarial de “Viuda e Hijos de Alfredo Pérez Serrano”.


Dámaso de Barrenengoa


con Alfredo y su madre, que diariamente luchan por mantener viva la existencia y actividad de la que, sin ninguna duda, es la más antigua empresa de Ciudad Real, ha hablado Ayer&hoy para que nos hablen tanto del pasado como del presente de esta centenaria institución ciudarrealeña. Fue en 1990 cuando, a la muerte de su marido, María Ángeles García, se hace cargo de Cafés Barrenengoa. “El abuelo de mi marido, José Pérez Molina, era sobrino nieto del fundador, y heredó la empresa porque el fundador no tenía hijos; de Pérez Molina pasó a Juan Pérez Ayala y de éste a Alfredo Pérez Serrano, que fue mi marido”, nos cuenta María Ángeles, en el despacho, situado en la nave del Polígono Industrial de la Carretera de Carrión, donde se elabora el que posiblemente esté entre los dos o tres mejores cafés de España.

Alfredo Pérez Serrano, el padre del actual gerente, Alfredo Pérez García, obtuvo el negocio en 1974, por herencia, lo mismo que había ocurrido con su padre a principios de los años 40, apenas terminada la guerra civil. Una de las características de esta empresa familiar es que siempre ha ido pasando de un familiar a otro por herencia directa, nunca ha salido de la familia, y siempre el heredero llevaba años trabajando en paralelo, codo con codo, con su antecesor.

Sin embargo lo que hoy se conoce como Cafés Barrenengoa no siempre ha sido lo que es hoy, ya que se pueden distinguir tres etapas muy diferenciadas en su larga existencia, siendo la primera la más espectacular y que llegó hasta la guerra civil; la segunda podemos definirla como de transición, y llegó hasta los años 70 del siglo XX. Finalmente la tercera que es la que hoy conocemos.

 


“Empezó siendo fábrica de chocolates, cafés, tés y caramelos. El chocolate y el té se estuvo fabricando hasta finales de los años 60 del siglo XX, pero la decadencia de este producto se inició con la guerra civil y poco a poco fue disminuyendo, tanto en demanda como en fabricación, hasta que, a partir de los años 70, se terminó trabajando sólo la torrefacción de café”, nos explica María Ángeles.

La primera etapa, la que llegó a la guerra civil, fue con mucho la más brillante, tanto desde el punto de vista económico (la empresa llegó a tener más de 70 trabajadores) como por el prestigio de sus productos, ya que su fama traspasó las fronteras de España. El Chocolate de Barrenengoa rompió fronteras y participó en numerosas exposiciones nacionales e internacionales, ganando un gran número de medallas. Cabe recalcar cuando estuvo en Londres en 1862, en París en 1867 y en Viena en 1873. También estuvo en Bruselas y todas las medallas que se otorgaron la familia las conserva con gran orgullo.



Llegó incluso a ser proveedor de la Casa Real Española. En cuanto a la primera fábrica se montó en la calle Calatrava nº 7, mientras que la segunda, que la hizo el bisabuelo del actual gerente, estaba situada en el Paseo Carlos Eraña nº4, barrio llamado popularmente en la época como “barrio del chocolate”.

El futuro está ahora en manos de Alfredo, el gerente, que pese a ser ingeniero industrial, ha decidido ponerse al frente de esta empresa para prolongarla en el futuro todo lo que sea posible, lo que ve como un gran reto, dada la gran competencia que existe en el mercado, mucha de ella, por desgracia, desleal.

La diferencia que marca a Barrenengoa, y que le permite sobrevivir en un mercado cada vez más hostil, es su gran calidad, empezando por la materia prima. “Además del tueste diario, muy artesano y alejado del estándar industrial, contamos con suministradores de café con fincas en Brasil, Colombia y Nicaragua, y que desde hace muchos años nos reservan producto de altísima calidad. Lo hacemos a través de agencias de compras. Antes también se importaba de otros orígenes más “exclusivos” y de menor producción pero la calidad-precio del producto es a nuestro juicio muy desequilibrado y el precio demasiado elevado para la calidad ofrecida, poco vendible y apreciable por el gran público.


Moldes de hacer chocolates

Como se apuntaba más arriba Barrenengoa llegó a tener a toda España como mercado, pero al quedarse exclusivamente en tostador de café éste se redujo prácticamente a la provincia de Ciudad Real, manteniendo una clientela muy fiel y, sobre todo, muy conocedora de la calidad del producto. “Por muy bueno que sea un café industrial, incluso envasado al vacío, no puede competir con un café seleccionado en sus orígenes y con tueste diario. Lo que ocurre es que aprender a conocer y degustar un buen café lleva mucho tiempo, hay que tomar mucho y bueno; además las máquinas modernas nos han acostumbrado a un café que poco tiene que ver con el que se cata y que “engañan” al paladar. Sólo en una cata de café, similar al puchero de toda la vida, y siempre con café natural se pueden apreciar en su totalidad las características, virtudes y defectos de un buen café. Ahora lo que más se suele tomar es mezcla de natural y torrefacto, pero hay una tendencia a tomar cada vez más el natural. El torrefacto, se elabora añadiendo azúcar al café durante el periodo de tueste (el azúcar de remolacha española es la mejor para hacerlo; hay muchas clases de azúcar y derivados y no todos los fabricantes utilizan la idónea). Hay detractores del torrefacto, pero no tienen razón con respecto a la calidad, ya que un buen conocedor de cafés sabe que la calidad es ajena a que esté torrefactado o no. Lo que ocurre es que el torrefacto enmascara muy bien los defectos de los cafés de baja calidad y por desgracia también muchas virtudes de los de mejor, sin embargo, crea también matices nuevos e interesantes que pueden ser y son muy apreciados por el público en los cafés de calidad.

 


“Quisiera recalcar la ayuda y colaboración incondicional de las personas que trabajan junto a nosotros: Esteban, jefe de almacén durante más de 25 años, Pepi, encargada en la tienda, más de 40 años ya, y de Lorenzo y Gonzalo”, termina afirmando Alfredo, quien está dispuesto a que el nombre de Barrenengoa, durante muchos años más, siga siendo sinónimo de uno de los mejores cafés del mundo.

Fuente: https://ayeryhoyrevista.com/cafes-barrenengoa/

 

Cafés Barrenengoa actualmente en la Plaza Mayor


sábado, 16 de enero de 2021

LA ANTIGUA FUENTE DE LA CALLE CALATRAVA

 


Ciudad Real siempre tuvo un problema de abastecimientos de aguas, que se resolvió cuando comenzó a funcionar el Pantano de Gasset en 1915. Tres años antes, es decir en 1912, con la puesta en funcionamiento de un pozo en la Poblachuela, se renuevan las fuentes de agua pública de la población, entre ellas la instalada en la calle Calatrava.

La fuente de la calle Calatrava, que es la que ilustra la entrada de hoy, se encontraba enfrente del Colegio de San José, en lo que hoy es la Plaza de la Virgen de las Lágrimas, y que estuvo en funcionamiento hasta los años cincuenta del pasado siglo XX.

A finales del siglo XIX, el Boletín de la Comisión del Mapa Geológico de España (1898, n.º 25 página 218), decía lo siguiente sobre el agua que abastecía a Ciudad Real:

“El agua consumida en esta capital procede, en su mayor parte, de un pozo de noria situado en una de las huertas que existen cerca del camino á Poblete, en las afueras de la Puerta de Alarcos, á tres quilómetros de la población, y que elevadas del modo ordinario por una mula, corre en tubería de barro de 12 centímetros de diámetro interior, con una pendiente media de un milímetro por metro.

Esta conducción de aguas carece de un verdadero depósito y abastece á unas l 5000 personas, por medio de 75 metros cúbicos diarios, de un agua en la que predomina el bicarbonato de cal.

El precio del agua, de 5 céntimos el par de cántaros de 12 litros, viene á ser de l'25 á l'50 pesetas el metro cúbico.

Como agua más fina, se consume en ciertas casas la de la fuente del Arzoyal, situada cerca del Guadiana, a la izquierda de la carretera á Piedrabuena, que se trae á la población en cubas de madera, montadas en carros especiales tirados por caballerías.

Actualmente se proyecta una conducción de agua, tomada á larga distancia, al Norte de la capital de la provincia, en Fuente del Fresno.”


viernes, 15 de enero de 2021

ESTANCO CALLE CALATRAVA (BARRIO DEL PERCHEL)

 

Casimiro Valencia Reyes, primer propietario del estanco, junto a una parte de su numerosa familia.


HISTORIA DE 125 AÑOS DE UNA FAMILIA ENAMORADA DE LA MÚSICA

El 23 de agosto de 1892 se le concedía a Casimiro Valencia Reyes la expendeduría Nº 7 de Ciudad Real, lo que por todos es conocido como “un estanco”, el cual se situaba en la calle Corazón de María esquina a calle Calatrava. Hoy, 125 años después, este estanco se encuentra situado en la calle Calatrava Nº 36 y su propietaria es María Victoria García Ruiz, biznieta de Casimiro Valencia, la cual mantiene vivo el negocio junto con su marido, Juan Carlos Fernández-Infantes Sánchez-Bermejo.

El hecho de que esta empresa familiar haya sobrevivido tantos años ya es noticia en sí misma. Sin embargo, son otras historias las que le añaden interés las cuales vamos a intentar reflejar en este reportaje. La primera de ellas fue la vida familiar del primer propietario del estanco; la segunda la relación de esta familia con la música y de esta con Ciudad Real.

Casimiro Valencia fue un madrileño, teniente de la Guardia Civil, que, en el momento en el que se inicia nuestra historia, se encontraba destinado en Pozoblanco, Córdoba. Su principal misión consistía en recoger los impuestos de la zona para trasladarlos, bajo custodia, a Madrid. Hombre de “valores y principios muy firmes y muy amante de la familia”, según nos manifiesta su biznieta María Victoria, formó en Pozoblanco una familia que llegó a tener 12 hijos, que no fueron más por la muerte de su esposa. En los primeros momentos los hijos mayores tuvieron que encargarse de la casa, pues las obligaciones profesionales del padre no le permitían atender personalmente a los más pequeños, sin por ello abandonar sus propias tareas de estudios o trabajo. Pero como esta ayuda de los hijos no era solución, Casimiro, en uno de sus viajes a Madrid, pasó por Bolaños de Calatrava, en donde conoció a una bella joven, Juana Cuerva Palacios, la cual encontró en Casimiro al hombre de su vida.


Victoria Valencia Cuerva, madre de Casimiro García Valencia.


En muy poco tiempo contrajeron matrimonio y la nueva esposa se entregó, en cuerpo y alma, al cuidado de los anteriores hijos de Casimiro, al igual que lo hizo con los suyos propios que fueron naciendo posteriormente, cuatro en Pozoblanco y otros siete en Madrid, localidad a la que el matrimonio había regresado. En total fueron 23 los hijos que nuestro protagonista tuvo en sus dos matrimonios, aunque, como era común en la época, no todos sobrevivieron.

Suponemos que fue el hecho de contar con esta familia numerosa, junto con el cargo que desempeñaba en la Guardia Civil, lo que motivó que le fuese concedida por el Estado la licencia para abrir el estanco en nuestra ciudad, coincidiendo con su traslado a la misma.

Y aquí llegamos al segundo aspecto extraordinario que se esconde en la historia de este estanco ciudarrealeño: su estrecha relación con el mundo musical.

Cinco de los hijos de esta numerosa familia, Pablo, Cecilia, Victoria, María y Leocadia, a la vez que atendían el estanco, enfocaron su vida hacia la música, aprendiendo tanto solfeo como guitarra española, mientras que Victoria se decantaba, además, por el piano y el arpa. Su formación y capacidad fue tan espectacular que comenzaron a ofrecer audiciones y conciertos a nivel nacional. Pero además uno de los sobrinos de estos músicos, hijo de una de sus hermanas del primer matrimonio de su padre, destacó de forma extraordinaria en el arte de la Música. Fue precisamente en el estanco donde recibió su primera formación de la mano de sus tíos, estudiando con ellos noche y día hasta completar su formación y siendo seise de la catedral de Ciudad Real. Estamos hablando del mejor barítono del mundo, Marcos Redondo Valencia, que hoy día da nombre al conservatorio de nuestra capital.


Marcos Redondo Valencia, el mejor barítono del mundo, que hoy día da nombre al conservatorio de nuestra capital.


Marcos, junto con sus padres y dos hermanos, había vivido en Pozoblanco hasta los cinco años y cuando su abuelo se trasladó a Ciudad Real toda su familia le acompañó. Así, a los siete años, entró en la catedral donde recibió clases de solfeo, estudio el método de Hilarión Eslava, y destacó rápidamente por encima de sus compañeros. A continuación, inició el aprendizaje de varios instrumentos decantándose finalmente por el piano y desistiendo del violín por el alto precio de las cuerdas cuando estas se rompían. En 1912 su voz empieza a cambiar, pasa a San Pedro como organista-cantor “y su voz aterciopelada y cálida de barítono empieza a escucharse bajo las bóvedas de este templo ciudarrealeño”.

Finalmente el 11 de abril de 1913 emprende viaje a Madrid (siempre aconsejado y apoyado por alguno de sus tíos músicos) rumbo al Real Conservatorio de Música donde es sometido a varias pruebas por parte de Tomás Bretón. A partir de este momento inicia su propia trayectoria mientras la vida en el estanco seguía la suya.

Pasan los años y la titularidad del estanco pasa de Casimiro a su hija Cecilia Valencia Cuerva. También llega la Guerra Civil, que afecta a toda la sociedad, y también a la familia Valencia, que “pese a estar en el ojo de muchas miradas” siempre apoyó a todos los que pudo en estos momentos tan difíciles de acuerdo con sus posibilidades.


Casimiro García Valencia, esposo de Paulina y padre de María Victoria.


A mediados del siglo XX fallece Cecilia Valencia y el negocio pasa a su sobrina Victoria García Valencia, que, además de ser soprano en su formación musical, es hija de su hermana Victoria. Nos encontramos aproximadamente en el año 1960 cuando el estanco cambia de ubicación pasando a la calle Altagracia esquina a calle Calatrava.

Diez años después Victoria da empleo a su hermano Casimiro García Valencia (tenor que estudió solfeo y canto en el Real Conservatorio Superior de Música de Madrid además de ser viajante de farmacia de las primeras marcas internacionales), a su esposa Paulina Ruiz Plaza, y a su hija María Victoria García Ruiz (la hoy propietaria), la cual, con sólo cinco años y subida en un cajón, atendía con gran soltura a toda clase de clientes.

En la década de los 80 la ubicación se traslada al lugar en el que se encuentra en la actualidad, en la calle Calatrava Nº 36, pasando la titularidad a Paulina Ruiz Plaza, ya viuda, quien junto con la ayuda inestimable de su hija María Victoria, saca adelante este negocio gracias a su enorme trabajo, sacrificio y tesón, puesto  que en contra de lo que muchas personas puedan opinar sacar adelante el negocio de un estanco es una tarea muy difícil y menos rentable de lo que pueda parecer, ya que un estanco “no es una bicoca” y sólo subsiste gracias a la constancia, el tesón y a “poner buena cara al mal tiempo”, pues el consumo de tabaco aunque en otras épocas fue grande, en las última décadas ha ido cada vez a menos. El estanco, aunque puede parecer ocioso decirlo, es un sistema de recaudación para el Estado y un difícil negocio para el estanquero.


Paulina Ruiz Plaza, madre de la actual propietaria.


Finalmente, el 8 de mayo de 2012 fallecía Paulina pasando la titularidad a su hija Victoria que, de acuerdo con las nuevas leyes, la tendrá durante 30 años, siendo la quinta generación de un negocio familiar que sigue abierto y que “ha ayudado a muchos vecinos del Perchel”, según nos comenta su marido Juan Carlos, el cual, cada día, comparte con ella la atención al público.

Un público que, aunque sea por un corto espacio de tiempo, el que se tarda en comprar un paquete de tabaco, tiene la suerte de poder escuchar la excelente música que siempre llena, y distingue, este establecimiento.

(Este artículo está dedicado a la memoria de la Familia Valencia la cual mantendrá la concesión de este estanco durante los próximos 24 años, justo cuando finalice la licencia y se cumpla su 150 aniversario)

Fuente: https://ayeryhoyrevista.com/estanco-calle-calatrava-barrio-del-perchel/


Actuales propietarios del estanco