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miércoles, 23 de marzo de 2022

LA COFRADÍA MÁS ANTIGUA: EL “CRISTO DEL PERDÓN”

 

El misterio destruido en 1936 por los republicanos del Frente Popular del Santísimo Cristo del Perdón y de las Aguas



"Cristo de San Pedro", al fundarse en el año 1599, denominación que se repite en la primera página del libro, conservado, donde además de constar la fecha anterior se dice lo siguiente: “Libro donde se sientan los acuerdos de la Cofradía del Santísimo Cristo, de San Pedro / que se venera en el camarín del altar mayor de la iglesia parroquial de dicho señor San Pedro / de esta muy noble y leal ciudad de Ciudad Real /dado el tres de mayo de MDCLII”.

Otro nombre similar: “Hermandad del Santísimo Cristo”. de 1ª parroquia citada, cuyos hermanos mayores “gastaban 500 reales, poco más, o menos en lo que merma la cera” que luce los viernes de Cuaresma, mientras se canta el salmo del Miserere, y en pagar los entierros de los hermanos que fallecen”, según testifica la señora Pérez Valera en su estudio sobre “Ciudad Real en el siglo XVIII”.

Trasladada la primitiva imagen, que según Ramírez de Arellano era del siglo XIV, a la capilla de los Veras, fundada por esta familia, recibió el título de "Cristo del Perdón en el año 1827", como nos dice el doctor don Pascual Crespo Campesino, que por haber sido hermano mayor conserva datos fidedignos, en un artículo publicado en estas columnas de LANZA y titulado "Luces de recuerdo". Y don Inocente Hervás afirma, que se le añadió la advocación de "y de las Aguas" en 1857 "porque en repetidas ocasiones de pertinaz sequía, pueblo y Cofradía habían recurrido a su poder y obtenido el beneficio de ser oídos y remediados". Testimonio refrendado en las "Memorias del Zorro", tantas veces nombradas aquí, de donde copiamos: “Año 1868, día. 28 de marzo se bajo al Cristo del Perdón en procesión… El día 26 de abril salió de San Pedro en rogativa con el Cristo del Perdón y -¡cómo sería de angustiosa la sequía y cuánta la fe de nuestros antepasados de hace un siglo- le acompañaron siete efigies que son San Juanito, Santa Bárbara que llevaron a hombros las niñas del hospicio, San Cristóbal, San José, San Pedro, la Candelaria y la Dolorosa, esta la volvieron desde la puerta del templo por el mucho aire que hacía. Acompañaron todas las Hermandades de la parroquia, bajó por la calle de la Mejora al Pilar, calle de Ciruela, puerta de su nombre a entrar por la Puerta de Granada, plazuela de San Francisco, calle Dorada a San Pedro. Llovió el mismo día”, concluye lacónicamente nuestro memorialista y añade al final: “El día 30 de mayo se le hizo una función de iglesia al Cristo del Perdón en San Pedro, con mucha cera en todos los altares”.


La Hermandad del Santísimo Cristo del Perdón y de las Aguas procesionado la mañana del Viernes Santo antes de la Guerra Civil Española de 1936


Más nombres, éstos ya no oficiales sino populares, ganados por la actuación de algunos de sus hermanos mayores: así, por ejemplo, cuando don Federico Fernández Alcázar, de tan grata memoria, dio a la Hermandad un impulso formidable, con centenares de penitentes, hebreos, romanos y bandas de cornetas y de música con sus túnicas moradas, desfile impresionante en la procesión mañanera del Viernes Santo, aumentando el “paso” con el Calvario completo, la gente del pueblo dióle el apelativo de “las tres cruces” y muchos, con general beneplácito, la “Hermandad de don Federico”.

Hasta que últimamente, al resurgir la destruida durante la guerra, si no con el mismo lujo, sí con empaque y dignidad, el doctor don Pascual Crespo asumió el siempre difícil cargo de hermano mayor, reunió compañeros de profesión por sus muchas simpatías y amistades y ha surgido el último nombre de la Hermandad, con el asenso popular y periodístico: la del “Cristo del Perdón y de las Aguas” se llamaba también “Cofradía de los médicos”.

¡Y que sea por muchos años!

Antón de Villarreal. Diario Lanza “Efemérides Manchegas”, 3 de mayo de 1975

 

Un niño vistiendo la antigua túnica de la Hermandad antes de 1936


martes, 22 de marzo de 2022

PASSIO NOSTRUM CIUDAD REAL

 



El patio de exposiciones del Obispado, acoge desde el pasado día 20 y hasta el próximo día 26 de marzo, la exposición de la Asociación de Cofradías “Passio Nostrum Ciudad Real”, que recoge diferentes enseres de las veinticuatro cofradías de pasión de la Semana Santa de Ciudad Real. La exposición se puede visitar en horario de mañana y tarde de 11:00 a 14:00 y de 17:00 a 21:00 horas. Lo recaudado irá destinado a la campaña de Cáritas Ucrania.

 





























lunes, 21 de marzo de 2022

SEMANA SANTA DE HACE 100 AÑOS CIUDAD REAL

 



Hace 100 años... Ciudad Real celebraba una semana santa que ya comenzaba a tener el esplendor en sus procesiones y pasos que, muchos años después, la llevaron a ser considerada fiesta de interés nacional. De hecho, los cronistas locales ya hablaban de que las celebraciones y fiestas de la Semana Santa era sin duda alguna la más importante de todo el año.

"Noches de Viernes Santo, saetas que se clavan en el corazón. Evocaciones de niñez, mezcla de cosas tristes y esperanza halagadora de resurrección. Noches aterciopeladas, lindas, suaves, noches para cantar, para llorar, para reír y sobre todo para amar." (Juan Pérez Arriete en El Pueblo Manchego)

Los actos religiosos comenzaban el Domingo de Ramos con la bendición de las palmas seguida de una procesión a la que asistía todo el clero de la localidad y el Ayuntamiento. Otro acto religioso importante no sólo desde el punto de vista religioso sino desde el punto de vista social eran los oficios, celebración muy similar a la que se realiza hoy día. También se celebraba otro acto religioso que se denominaba "Las Tinieblas" y que se celebraba en la Parroquia de Santa María, San Pedro y Santiago. En la Catedral además el Jueves Santo tenía lugar la ceremonia del "lavatorio".

Existían ya un buen número de cofradías y pasos y las procesiones tenían lugar en dos días, el jueves santo y el viernes santo.

La primera procesión era La Pasionaria que salía a las 5,30 de la tarde del Jueves de la Parroquia de Santiago. Constaba de tres pasos que iban precedidos de un Niño Jesús llevado en unas pequeñas andas. El primer paso era el ECCE-HOMO, conocido por Pilatos; dicho paso estaba formado por cuatro figuras muy similares a las actuales, aunque no iguales. La diferencia más simbólica entre el antiguo paso y el actual es la desaparición del balconcillo. El segundo paso era el CRISTO DE LA CARIDAD. El paso era obra del escultor valenciano Zapater. El tercer y último paso era "LA SANTA ESPINA", hoy desaparecido. El paso era una grandísima Custodia de plata, en cuyo interior se conservaba, según la tradición, una Espina de la corona de Jesús.

La segunda procesión del Jueves Santo era la de "JESUS NAZARENO" que salía de San Pedro a las 22 horas de dicho día. La antigua e impresionante figura del Cristo con la cruz a cuestas era obra de Montañés.

El Viernes Santo a las 9'00 horas de la mañana salía la primera procesión de dicho día de la Iglesia de San Pedro. El primer paso era "LA ORACION EN EL HUERTO", obra antigua de D. Venancio Marco. Los hermanos solían portar artísticas palmas. El segundo paso era "JESUS CAIDO". La imagen de entonces era también obra de D. Venancio Marco. El tercer y último paso de la procesión del viernes por la mañana era el "CRISTO DEL PERDÓN Y LAS AGUAS". Era costumbre que acompañando a este paso salieran varios niños representando personajes bíblicos, además de los "Armaos".

Por la tarde y a partir de las 5'00 salía la segunda procesión del Viernes Santo desde la Parroquia de "LA MERCED". Su primer paso "LA ENCLAVACION", hermandad y paso hoy desaparecidos. Era obra del escultor Zapater. La segunda cofradía era "EL DESCENDIMIENTO", obra escultórica del insigne José Alsina. El paso lo conformaban un total de 6 esculturas. El tercer paso era "EL CRISTO DE LA PIEDAD", severa imagen del Cristo crucificado, tallado en piedra que se atribuía al gran escultor Montañés. De esta cofradía era Mayordomo en aquellos años el gran pintor ciudarrealeño Ángel Andrade. El cuarto paso era "EL SEPULCRO" de la Hermandad del Santo Entierro, que al igual que hoy era un sarcófago sobre el que descansaba la estatua yacente de Cristo, figura que fue construida en la Casa Aranda de Zaragoza. La peculiaridad de esta Hermandad era que al Sepulcro le acompañaban hermanos vestidos con el uniforme de la guardia pretoriana de los tiempos bíblicos. Cerraba la procesión el Viernes Santo por la tarde la Hermandad de la Virgen de los Dolores, conocida por la "LA DOLOROSA". La imagen de entonces se atribuye a Salcillo. Ya poseía la Virgen Dolorosa su famoso manto que se conserva y luce hasta nuestros días, manto bordado en oro y pedrería hecho en Sevilla y que se valoraba en aquella época en más de 5.000 duros.

Por último, el Viernes Santo por la noche salía la quinta y última procesión, la de "LA VIRGEN DE LA SOLEDAD", que salía a las 10’00 de la noche de la Iglesia de San Juan de Dios (Iglesia hoy desaparecida y que pertenecía a la Parroquia de San Pedro). En esa época esta hermandad estaba formada íntegramente por mujeres.

 

Libros y otros materiales sobre la Semana Santa en nuestros fondos de la Biblioteca: https://bit.ly/2P0us07 

 

Para saber más:

El Sayón: https://bit.ly/3shxWKp 

Guía Semana Santa Ciudad Real: https://bit.ly/396XNxh 

Ciudad Real cofrade: http://www.ciudadrealcofrade.es/ 

Fuentes:

- Cantero Muñoz, Rafael. Retrospectiva: Semana Santa en Ciudad Real / . -- [S.l.]: Cueva de Montesinos, 2009.

- El Sayón

- El Pueblo Manchego

 

Fuente: http://reddebibliotecas.jccm.es/portal/index.php/recomendaciones-bpe-cr/tal-dia-como-hoy-categorias/item/10669-semana-santa-de-hace-100-anos-en-ciudad-real


domingo, 20 de marzo de 2022

UNA CASA MENOS EN LA PLAZA DE AGUSTÍN SALIDO

 



Durante esta semana, se ha procedido a la demolición de una de las dos casas que aún permanecían en pie en la Plaza de Agustín Salido. Esta casa de dos plantas se encontraba junto a la calle del Ángel y era una construcción posiblemente del siglo XIX o anterior, ya que aparece en los documentos gráficos de principios del siglo XX. Con esta demolición, tan solo queda ya en esta plaza la casa que hace esquina con la calle Altagracia.




Poco a poco han ido desapareciendo de este lugar, las construcciones de arquitectura popular que  poblaban el viejo barrio de Santiago, y eso que desde los años sesenta del pasado siglo, la prensa local y los políticos hablaban de conservar el sabor castizo del perchel y sus plazas. Apenas queda nada de nuestro pasado, pero todo sea en favor de crear una ciudad nueva, aunque esta tenga ya seis siglos de historia.



sábado, 19 de marzo de 2022

LA IGLESIA DE LA SOLEDAD

 

Antigua ermita de la Soledad, según un dibujo de Vicente Rodrigo (1900)


Una súplica, en beneficio de todos, a la Excma. Diputación, al Excmo. Ayuntamiento, al Ilmo. Obispo y a la Cofradía de Nuestra Señora de la Soledad.

 

Con las obras que se están realizando en el Hospicio provincial, queda aislada y más visible la iglesia de la Soledad.

Un edificio tan raquítico, feo, y casi ruinoso, no puede seguir destinado a fin tan importantísimo, hermoso y elevado, como es el culto a la Virgen y por ello se debe a todo trance y en breve tiempo hacer que desaparezca, y siendo extraño que ya no se haya decidido su demolición.

Los propósitos de unirlo al Hospicio parece que se han orillado, pues así lo indica la suspensión de la obra correspondiente. Por esto, consideramos oportuno tratar hoy el asunto, llamando sobre él la atención del Sr. Obispo y de las corporaciones interesadas en el mismo.

No creemos para nada ni a nadie interese conservar tan innecesario edificio; por el contrario, nos parece indiscutible, que a todos conviene su inmediata desaparición.

El señor Obispo, como sumo sacerdote, príncipe de la Iglesia y gobernador, estará más interesado que nadie en que el culto sea todo lo solemne que merece la Reina de los Santos y con su excepcional buen criterio comprenderá que para ello no reúne condiciones el templo de referencia.

La antigua y numerosa cofradía de Nuestra Señora de la Soledad, también deseará disponer dentro edificio mejor, más amplio y seguro, para cumplir acabadamente los fines de su fundación.


En este plano de Ciudad Real de 1886 podemos ver marcado con el número 2 el lugar donde se encontraba situada la ermita de la Soledad



La Diputación, activa y espléndida para cuanto se refiere a la Beneficencia, no verá con gusto que la importante obra que actualmente realiza quedase deslucida en su parte exterior y que las nuevas crujías resultasen con menos luz y ventilación.

Al Ayuntamiento, por su parte, seguramente le desagradaría no contar, de hoy en adelante, con una hermosa y amplia plaza, en la cual aparecería, severa y esbelta, la extensa fachada del benéfico Establecimiento; además, constituiría para él un motivo de preocupación constante el mal aspecto que ofrecería y las señales de ruina que irían apareciendo en el vetusto edificio de la Soledad, que seguramente se habría hundido a no ser por las obras de relativa consolidación que en el mismo se hicieron.

Siendo cierto, como lo es, todo lo expuesto, no dudamos de que serán reconocidas la necesidad y conveniencia indicadas y esperamos que aunadas las voluntades, se acordará y llevará a cabo el derribo del edificio.

Dícese que la cofradía de la Soledad, propietaria del mismo, es la que se muestra intransigente para dicha solución; pero creemos depondrían su actitud, si, en lo posible, se agregarán a la iglesia más próxima los beneficios, derechos y obligaciones existentes y se le indemnizara por cesión del terreno a la vía pública.

Entendemos que todo es cuestión de voluntad y confiamos en que ésta no ha de faltar por parte de nadie.

A esto solamente, limitamos nuestra súplica.

 

Diario de La Mancha, Ciudad Real 27 de septiembre de 1906

 

 
Libro de actas que conserva la Hermandad de Nuestra Señora de la Soledad del siglo XIX, donde se reseña que la Hermandad se encontraba establecida en su capilla propia


viernes, 18 de marzo de 2022

LA REORGANIZACIÓN DEL ECCE HOMO EN 1910

 

Imagen publicada en la revista “Vida Manchega” del desaparecido misterio de Federico Zapater la tarde del Jueves Santo de 1918



Ha llegado hasta nuestros días la crónica que, de la Semana Santa de 1903, publicó el periódico local Don Quijote de la Mancha. En ella se hacía una dura aunque justificada crítica a las hermandades de aquella época, a las que exhortaba a modernizarse, reponer sus túnicas y no sacar la mayoría de los pasos, puesto que hacían el ridículo. Mención especial merecieron para el cronista, en el aspecto negativo, las cofradías de la pasionaria de Santiago, cuyos miembros vestían "remendadas túnicas de no sé cuál fue su primitivo color". De entre todos los pasos sólo mencionaba uno, el del Ecce Homo, del que escribía: "De Jesucristo y Pilatos pondré punto en mi boca por no aparecer irreverente. Es de las esculturas más antiestéticas que he visto".

Esta opinión era, a pesar de su crudeza, generalizada, y venía de antiguo, ya que desde algunos años atrás se había recomendado a los párrocos, desde las más altas instancias del Obispado Priorato, retirar del culto las imágenes más desafortunadas, que movían más a la burla que a la devoción.

En el año 1904 se convocó un concurso de curatos vacantes. El joven sacerdote José Antonio León Espadas obtuvo en él la parroquia de Santiago, de la que tomó posesión terminando el año 1905. El nuevo párroco venía de dirigir la de Santa María del Prado como cura ecónomo, cargo para el que había sido nombrado por el Obispo Piñera en octubre de 1901. En aquel destino ya había dado muestras de su inclinación hacía las cofradías, puesto que durante ese periodo, entre otras cosas, se reorganizaron las hermandades del Ave María y el Cristo de la Piedad, mientras que la del Descendimiento adquirió un nuevo paso.

También en 1905 llegó a Ciudad Real el nuevo Obispo Prior, Remigio Gandásegui Gorrochátegui, el cual, según Julián Alonso, la primera vez que vio el paso del Ecce Homo, indignado por la fealdad antiartística de la imagen de Pilatos, de un bastonazo le rompió el dedo índice con el que señalaba al Cristo.

 

 
Hermano del Ecce Homo a principios de los años veinte del siglo pasado

 

En aquel momento, la parroquia de Santiago era la menos adelantada, seguramente por ser la más humilde, en cuanto a la reorganización de sus cofradías, por lo que no resulta descabellado pensar, teniendo en cuenta todo lo anterior, que el nuevo párroco se pusiera pronto manos a la obra, retirando del culto las imágenes menos acertadas, entre ellas el paso del Ecce Homo. Posteriormente se fue trayendo imaginería de nueva factura. En 1908 llegó el grupo escultórico de la Hermandad del Santísimo Cristo de la Caridad y en 1909 el de la Santa Espina, los dos realizados por Federico Zapater, quien desarrollaba su labor escultórica en tierras valencianas. Ambas cofradías estrenaron además túnicas nuevas.

Para 1910 se pretendía hacer lo mismo con la Hermandad del Ecce Homo. Incluso, el párroco se había puesto ya en contacto con el referido escultor para que tallase el misterio. Sin embargo, el proyecto se frustró por un inesperado suceso. El 22 de febrero de dicho año, José Antonio León Espadas, que contaba cuarenta años de edad, caminaba por la calle Tercia, hoy Cardenal Monescillo, cuando comenzó a sentirse mal. Aunque rápidamente fue atendido en el estanco que había en dicha calle, y trasladado a su cercano domicilio, en la calle Calatrava número 24, el médico sólo pudo certificar su defunción, a causa de un ataque al corazón.

Fallecía de esta manera uno de los principales impulsores de la modernización de la Semana Santa ciudarrealeña en los inicios del siglo XX, dejando inacabada su última tarea emprendida, la reorganización de la Hermandad del Ecce Homo.

Días después, el 3 de marzo, Evaristo Quirós Quirós fue designado para dirigir la parroquia de Santiago, pero apenas tuvo tiempo de desarrollar su labor, ya que el 30 de junio pasó a ser canónigo de la Catedral.


El nuevo misterio Ecce Homo de los talleres de Federico Zapater del año 1911, en el interior de la Parroquia de Santiago



De nuevo el Obispo se veía obligado a nombrar cura ecónomo, lo que hizo el 14 de julio. Esta vez el elegido fue un sacerdote veterano, con mucha experiencia, al que además unían lazos familiares con el párroco fallecido, puesto que era tío suyo. Se trataba de Teodoro Espadas Díez, el cual se hallaba alejado del trabajo diario que durante años desarrolló, ya que había sido ecónomo de Santa María del Prado desde 1886 hasta 1901. Fue sustituido precisamente por su sobrino, aunque durante algún tiempo siguió asignado a dicha parroquia, donde dejó un grato recuerdo entre sus feligreses y también en las cofradías por la ayuda que les había prestado.

Pronto se reemprendió la tarea de reorganizar el Ecce Homo. Con este fin, la tarde del domingo 30 de octubre de 1910 tuvo lugar en la sacristía de Santiago una fructífera reunión, tal como refleja el diario local El Correo Manchego. A ella asistieron los interesados en el proyecto, entre los que figuraba el propio escultor Federico Zapater, al que se encargó la ejecución de un nuevo misterio. Se nombró una comisión formada por José Martín Serrano, José Calvo Rodríguez, Cayetano Bermúdez Capilla, Santiago Velázquez Vera y Jorge García Gill de Almansa, quienes se encargarían de llevar a cabo los primeros trabajos. Uno de ellos fue la celebración de una nueva reunión en el mismo lugar el siguiente domingo, a las tres de la tarde, a la que podría concurrir todo aquel que quisiese formar parte de la reorganizada hermandad.

El lunes 13 de febrero de 1911, el periódico El Pueblo Manchego informaba acerca del nuevo modelo de túnica, elegido en una reunión celebrada ese mismo día a propuesta de José Calvo Rodríguez. Sería de merino color hueso con manga perdida; botones, grecas y capillo de muselina de seda de color eminencia, llevando éste bordado el emblema de la hermandad, consistente en una corona de espinas en oro, en el centro una flor pasionaria con una yedra y atravesando cruzadas dicho campo, las disciplinas y la caña. Se completaría el atuendo con fajín de raso eminencia con dos cintas en el lado izquierdo rematadas en borlas doradas, bota de charol con hebilla de plata y guantes blancos de gamuza.

 

El destruido misterio de Zapater en la puerta de la Parroquia de Santiago



La junta directiva que regía la hermandad en aquellos momentos estaba compuesta por José Gómez Alcázar como primer hermano mayor, José Martín Serrano como segundo, Cayetano Bermúdez Capilla como tesorero y José Calvo Rodríguez como secretario. Una comisión visitaría al Obispo y otras personalidades con el fin de recabar ayudas económicas.

El Viernes de Dolores llegó a Ciudad Real el nuevo paso, que sería armado el Lunes Santo en la parroquia de Santiago por su autor, Federico Zapater, y bendecido la víspera de su primera salida procesional por el Obispo Gandásegui. Su coste sería sufragado en parte por Teodoro Espadas Díez. La forma de portarlo sería por debajo, en lugar de por fuera como entonces era habitual.

Todo estaba preparado para que la cofradía pudiese participar en aquella Semana Santa, en la que se estrenarían además otros tres conjuntos escultóricos, también realizados en Valencia: la Oración en el Huerto y Jesús Caído, de Venancio Marco Roig, y la Enclavación, de José Romero Tena.

El Jueves Santo, 13 de abril de 1911, la Hermandad del Ecce Homo volvía a salir, por fin, a la calle, completando la renovación de la pasionaria de Santiago, que se ponía a la altura del resto de procesiones. Las novedades de aquel entonces se han convertido, con el paso de los años, en señas de identidad de una de las cofradías más antiguas y con una personalidad más marcada de la Semana Santa de Ciudad Real.


Alberto Carnicer Mena. Revista Oficial de la Semana Santa “Ciudad Real Cofrade 2008”

 

Otra imagen del destruido misterio en 1936 por republicanos del Frente Popular en el interior de la Parroquia de Santiago


jueves, 17 de marzo de 2022

DE LA SEMANA SANTA “AGÜELA” (II)

 

El destruido misterio de la Enclavación que abría la procesión del Santo Entierro el Viernes Santo por la tarde



“Romancico”, en la Merced, remata el Monumento levantado en la capilla de la Virgen titular. Distribuye espejos y candelería y flores de trapo y papel. Menea la cabeza más y mejor que de costumbre. “Malorum causa”. Echa fuera a los chicos, y gruñe si nos acercamos demasiado a los “pasos”, pero, no importa, es imprescindible comprobar si están bien pulcras las blancas camisas y si tienen suficiente brillo los planchados cuellos y puños de los tres “judíos” de la Enclavación, que sus dueños trajeron al hombre… como se los llevarán después de la procesión del Entierro. Sabía los nombres de los dueños de cada “judío”, pero…, ¡otro fallo de mi memoria!

Arrodillados y encorvados enarbolando en alto, cada uno, un formidable martillo, sujetan, con la otra manaza, los clavos medio hundidos en las manos y pies de Cristo. De este Cristo inartístico, sin expresión, pequeño, desproporcionado que, durante el año, está vertical en su cruz clavada en la pared desconchada de la antesacristía y, ahora, lo colocaron horizontalmente en el “paso”. Chorrean las viejas greñas de Cristo, como churretes de pez, y las ondulará el callejero vientecillo abrileño durante la procesión de la tarde del Viernes Santo.

 

El Niño Jesús de Santa María en su paso procesional antes de 1936


Cuando llegaba el “paso” al arco que había, en la cerrada plaza Mayor, al comienzo de la calle del Mercado Viejo, junto a la librería añeja de Bermúdez, yo, de chico, lo veía pasar -y me daban miedo los “judíos”- desde el balcón que hay junto a la pared, en escuadra, de la casa próxima. Es el único que todavía conserva barandilla con barrotes de madera torneados como la tenían todos los de la plaza antes de construirse el Ayuntamiento.

Aunque malo, pero de gran valor iconográfico, un óleo, con la plaza pintada de esa hechura, guardaba el Ayuntamiento. No hace muchos veranos lo estuve buscando… y no logré hallarlo. ¿Qué sería de él?...

Junto a la capilla del Comulgatorio de la Merced, esta tarde de Miércoles Santo de 1909, dejaron al “Niño”. Es chiquituco como el de Santiago, pero más doloroso. Le gotean lágrimas de cristal por su graciosa y bonita faz. Los bucles morenos, se estrujan bajo la corona de plata, de espinas, que oprime sus sienes. También de plata es la cruz y el cestillo de los emblemas de la Pasión. También lleva pomposa túnica, como el de Santiago, pero es de bordado terciopelo negro -la parroquia viste de luto- con vuelillos blancos, de encaje. Cuando abra la procesión del Santo Entierro, lo veréis, muy compungido, acompañado de sus negros penitentes amiguetes. ¡Da tanta compasión el llanto de un niño!...


El Cristo del Perdón y de las Aguas en su paso procesional tal y como procesionaba hasta 1914, antes de la incorporación de los ladrones


Decid a “los Ayalas” os muestren este Niño Jesús, en cueros. Os aseguro el placer de contemplar tan encantadora escultura.

Felizmente, el año pasado, al cabo de diez y seis, la magnifica procesión del Santo Entierro de Ciudad Real, volvió a tener tan bellísimo gastador.

“Agüela” Semana Santa de mi tierra: Llevabas patina de leyendas, y el bálsamo de las oraciones de nuestros abuelos y de nuestros padres y de las nuestras primeras. ¿Cómo no recordarte? En tu pobreza, no todo era feo y astroso. Mucho tenías que debió conservarse y perdurar, pero… el Cristo de la Piedad, y el Nazareno, y el Cristo del Perdón y de las Aguas -ejemplares tallas- y la Santa Espina perecieron; perecieron la Dolorosa, hermosa de la Catedral y la Soledad entrañable, de san Juan de Dios; perecieron… ¡Sólo perdura, de ti, la juventud del Niño Jesús en dos de sus tres emotivas y antañosas imágenes pasionarias!

 

Julián Alonso Rodríguez. Diario “Lanza” miércoles 1 de abril de 1953


El destruido paso de la Santa Espina, que tenía hermandad propia y procesionaba la tarde del Jueves Santo