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sábado, 21 de mayo de 2022

REBOLLAR Y HERVÁS EN LA CATEDRAL DE CIUDAD REAL (IV)

 



2.7. Soliloquio, Filosofía y Crítica del Arte

 

Los Diálogos acaban en el libro de Inocente Hervás y Buendía con diferentes artículos: un Soliloquio en el que explica su voluntad de levantar la voz en defensa al Arte, de la Religión y de la Historia que firma como vicepresidente de la Comisión Provincial de Monumentos Históricos y Artísticos. En La Filosofía del Arte dice:

La Arquitectura es, en efecto, y ha sido siempre, digan lo que quieran los que solo superficialmente y como con ojos de topo miran sus obras, la expresión más genuina y profunda de las sociedades sus contemporáneas, pues que reflejan con singular fidelidad su fuerza o su flaqueza, sus conquistas en el dominio de las ciencias, las costumbres de la vida privada y hasta los hábitos de la doméstica (34).

Justifica en la Crítica del Arte sus escritos y su voluntad de revisar lo que se ha hecho en la catedral. Incluye después 16 Notas en las que entra en un debate personal con el Penitenciario y los escritos que ha publicado en la Tribuna contestando a sus Diálogos. Un Apéndice titulado Paseo curioso y entretenido alrededor de las obras de la prioral analiza detalladamente los costes de cada una de las obras realizadas. Un apartado interesante que da cuenta de los gastos realizados en las diferentes actuaciones realizadas a lo largo de los años.

La crítica de Inocente Hervás que le lleva a publicar sus artículos en prensa y finalmente su libro sobre las obras de la catedral mezcla reflexiones especialmente interesantes como descripción de las obras realizadas, comentarios sobre la procedencia o no de las actuaciones realizadas con sus reflexiones personales sobre la restauración de monumentos. Y acaba introduciendo unas valoraciones tanto sobre el Presbítero como sobre el arquitecto Rebollar que entran en el terreno de lo personal. Una preocupación que acaba siendo una obsesión a lo largo de los años y cuando publica su Diccionario histórico geográfico, biográfico y bibliográfico de la provincia de Ciudad Real en 1918 la descripción de la catedral de Ciudad Real es el relato de las obras desaparecidas durante la restauración de años anteriores (35).

 

3. LA CRÓNICA DE ALONSO RODRÍGUEZ

 

En 1960 J. Alonso Rodríguez publicaba un artículo en el que, mezclando sus recuerdos personales con la crítica de Hervás, vuelve a narrar las obras realizadas en la catedral. El artículo decía: Entre 1902 a 1904 se llevan a cabo obras de gran envergadura en la catedral que obligaron a cerrar el edificio y reducían el uso de este al camarín.




EI proyecto de las obras se debía al arquitecto diocesano señor Rebollar. pero, con su silencio y consentimiento más rendidos, Dios sepa porqué, se constituyó en árbitro y absoluto director de las obras de la Catedral el Penitenciario y luego Arcediano de la catedral muy ilustre señor canónigo Don Estanislao de Miguel Andrés. Este “maestro de obras” hizo y deshizo a su antojo sin tener en cuenta el proyecto y de modo tan desdichado; que dio al traste con la belleza y encanto sencillo y austero que el templo de Santa María conservó… (36).

El artículo del diario Lanza de 1960 empezaba describiendo el ambiente de la catedral con el beneficiado Antonio Sánchez Gijón y los seises en el coro, entre los que estaba el pícaro Marcos Redondo.

Las obras no gustaban a muchos vecinos y la crónica decía:

La consumación de tanta ruina y de tanto desacato artístico, levantó gran polvareda en la ciudad y, como es natural, no pudo faltar un Quijote que saliera contra esas torpezas. Fue el sabio sacerdote don Inocente Hervás y Buendía. Vicepresidente de la Comisión Provincial de Monumentos Históricos y Artísticos quien, en el periódico local “Don Quijote de la Mancha” publicó sus célebres “Diálogos” entre el “maestro albañil Tomás” y el oficial Valentín” censurando las obras con razones, justeza, valentía, erudición y gracejo. Pues, a pesar de ello, no logró frenar la desenfadada incompetencia del penitenciario.

La crónica de Alonso Rodríguez que recuerda su visita a las obras de la mano de su padre decía: “No fueron obras de reparación, como debieron ser; no fueron de restauración; fueron antipáticas y antiestéticas modificaciones, caprichosas, ejecutadas contra viento y marea del Arte y del buen gusto, del respeto de los fines de los templos y el debido a la ciudad y a la letra del proyecto”. Desapareció el cancel que era obra del siglo XVII de Francisco Navas, Probablemente la actuación más visible se refiere al cambio del chapitel que sustituyó el cuadrado de pizarra por uno “octogonal y feo de escamas polícromas”, El púlpito se trasladó a la iglesia de los Hermanitas de los Pobres (37).

embadurnaron de yeso las piedras, seculares y, para imitar granito, con escobones salpicaron con cal y pintura negra el enlucido, con lo que el interior quedó muy a tono con la manifiesta pobreza de la recién nacida capillas del Corazón de Jesús y Santo Tomás de Villanueva semejantes por el exterior a aguaduchos o cosa así, como comentaba don Inocente en sus “diálogos”.

El artículo de Lanza iba acompañado de un dibujo del propio Alonso en el que se ve la torre de la catedral sin chapitel y los andamios de la obra en esta parte del edificio. Acompañando al dibujo la siguiente leyenda: “Antiguo aspecto de la catedral. En la fachada aún no se manifiesta la capilla del Corazón de Jesús. El pórtico conserva las cresterías y adornos, góticos originales. En la torre se sustituye el chapitel de pizarra por el actual”.




Arrancaron el balconaje de hierro que corría a mitad de la altura de la nave de donde colgaban las banderas conmemorativas. Alonso Rodríguez comenta que alguna de estas banderas está en una vivienda particular. En las obras se levantó una tribuna al pie de la nave para poder ubicar allí el órgano.

Desaparecieron cubiertos o destrozados, los góticos y aunque sencillos, curiosos adornos externos de las puertas laterales de entrada, y en la del Sol, poco después en 1907, y en las de las capillas aparecieron enormes y detestables arcos de cemento- de cemento Dios mío en templo gótico…

Destruyeron las tracerías góticas de los ventanales y cambian la solería que según Alonso ha sido ejemplo funesto en Santiago, San Pedro y otras iglesias de la ciudad. El coro situado a los pies de la nave se pasa al altar mayor y para ello se demuele el altar adosado (38).

 

4. LAS OBRAS CONTINUAS EN LA CATEDRAL

 

Desde 1950 continúan las diferentes obras de restauración que realiza el Ministerio de Cultura en la catedral. En 1950 el proyecto de José Manuel González Valcárcel y José María Rodríguez Cano abordaba la reparación de la cubierta de la nave central (39) y en 1956 el proyecto de nuevas obras de reparación de cubierta de González Valcárcel. En 1957 González Valcárcel realizaba el proyecto de picado y limpieza de columnas y bóvedas en la nave de la iglesia y en 1958 el de supresión de añadidos y reparación de pilastras. En 1960 de nuevo reparaciones en la torre con consolidación de esta que se reitera en 1962.

Gracias a una subvención de la Dirección General de Arquitectura, las obras iniciadas en el año 1961 pudieron ser terminadas seis años después, proclamándose oficialmente el templo Basílica Menor y llevarse a cabo la coronación canónica de la Excelsa Señora del Prado.

Se comenzó por dotar a la iglesia de un presbiterio amplio y adaptado a las funciones pontificiales, y de un altar noble y digno. Rodeando el altar se colocó una sobria y artística sillería coral. Una verdadera joya de arte religioso, obra realizada por el artista don Fernando Solís y hermanos…

Se picaron cuidadosamente los revoques de las columnas, nerviaturas y muros. Se levantó el piso de granito artificial, para colocar una nueva pavimentación.

Los arcos correspondientes a ambas puertas fueron también reformados. En el tímpano del arco interior de la puerta del Prado se puso un relieve de la Virgen María como Madre de la Iglesia, rodeada de sus doctores, y en el más exterior, un ramo de azucenas, símbolo de la parroquia primitiva y a los lados los escudos de la ciudad y el de las Ordenes Militares. En la puerta de la Umbría, que da a la calle Azucena, se puso el escudo del Obispo promotor de la obra…(40).

 



En 1975 es Eduardo Gascón y Recas el que desarrolla el proyecto de reconstrucción de cubierta y en 1983 el de la escalera del camarín. Desde 1982 a 1987 un proyecto de restauración de la torre del campanario de Pedro Casariego Hernández-Vaquero y Genaro Alas. De 1982 hay otro proyecto de los mismos arquitectos de restauración de diversas dependencias y de la torre campanario de la Catedral de Ciudad Real.

Desde mediados de la última década del siglo XX actuaciones del Instituto de Patrimonio Histórico Español. En 1996 una propuesta de intervención de emergencia en la fachada plateresca redactado por Ángel Luis de Sousa Seibane (arquitecto) y Concepción Cirujano Gutiérrez (restauradora). En 1997 obras de emergencia con proyecto de Ramón Ruiz Valdepeñas. En 1998 se realizaba el Plan Director de la catedral por Horacio Fernández del Castillo. El año 2000 el Instituto del Patrimonio Cultural de España (41) aborda la restauración de las fachadas del Prado, de las puertas de los Reyes y Puerta de la Umbría con proyecto de Horacio Fernández del Castillo. Entre 2003 y 2004 se llevaba a cabo una restauración en el retablo por Olga Cantos Martínez.

Una labor continuada de mantenimiento y conservación del edificio con la introducción de cambios que han alterado, en ocasiones, las trazas originales del mismo. El proyecto de Rebollar con los cambios en la torre, portadas y capillas interiores supone una modificación importante criticada por Hervás en escritos en los que se mezclan consideraciones personales y elementos objetivos que hacen que la crítica quede envuelta en un conjunto de afirmaciones poco asumibles. Pero, en definitiva, una serie de escritos que van documentando de manera pormenorizada las actuaciones realizadas y sus aspectos negativos que han continuado de forma singular en las décadas posteriores especialmente en sus portadas de acceso.

 

BIBLIOGRAFÍA CITADA

 

Balcázar y Sabariegos, José (1940): La Virgen del Prado a través de su historia, Balcázar figura en la portada del libro como Director del Instituto, Cronista de la Provincia y C. de la Real Academia de la Historia. En el libro hay una imagen de la catedral con el chapitel desmontado. Ciudad Real. Escuelas Gráficas de la Diputación Provincial.

Cerceda Cañizares, Francisco José y García Alcázar, Silvia (2009): “La imagen de Valdepeñas a través de las postales” en Sánchez Sánchez, Isidro (et al.): IV Ciclo de conferencias: Valdepeñas y su historia. Valdepeñas, Ayuntamiento de Valdepeñas, pp. 149- 199.

Gómez Moreno, Hermenegildo (1985): Ciudad Real monumental. Catedral. San Pedro y Santiago. Ciudad Real, Imprenta Galán Moncada.

Hervás y Buendía, Inocente (1905): Las obras de la iglesia catedral de Ciudad Real 1902 al 1904. Mondoñedo, Imprenta y Libería de H. Mancebo.

Hervás y Buendía, Inocente (1918): Diccionario histórico geográfico, biográfico y bibliográfico de la provincia de Ciudad Real. Talleres Tipográficos de Mendoza.

Peris Sánchez, Diego (2006): “Rebollar el arquitecto del palacio” en Alía Miranda, Francisco y Díaz Sánchez, Julián coord., El Palacio Provincial y su época, pp. 77-104. Ciudad Real, Diputación Provincial de Ciudad Real.

Ramírez de Arellano, Rafael (1893): Ciudad Real Artística, estudio de los restos artísticos que quedan en la Capital de la Mancha. Ciudad Real, Imprenta del Hospicio.

VVAA (1989): Fuentes documentales para el estudio de la restauración de Monumentos en España, Madrid, Ministerio de Cultura.



(34) Hervás y Buendía, I. (1905), p. 44

(35) Hervás y Buendía, I. (1918) Diccionario histórico geográfico, biográfico y bibliográfico de la provincia de Ciudad Real, Talleres Tipográficos de Mendoza.

(36) J. Alonso Rodríguez, “Obras en la catedral”, en Lanza 13 de agosto de 1960. Cuenta algunas de las actuaciones que merecen su crítica: desaparición del cancel del siglo XVIII de Francisco Navas. Cambio del chapitel cuadrado de pizarra de la torre por uno octogonal con escamas polícromas, revestimiento de yeso en muros y pilastras, construcción de una tribuna a los pies de la iglesia para el órgano, eliminación de cresterías góticas de algunas puertas…

(37) Peris Sánchez, Diego, (2019), Rebollar realizó el proyecto de la capilla con un historicismo peculiar

(38) El coro volverá a los pies de la iglesia en 1939 y de nuevo al presbiterio por iniciativa del obispo Hervás y Benet.

(39) VVAA, (1989). Fuentes documentales para el estudio de la restauración de Monumentos en España, Madrid, Ministerio de Cultura.

(40) Gómez Moreno, H. (1985). En el trascurso de las obras el oficial encargado Julián García Lorente encontró en una ventana tapiada un escrito con una nota que decía: “El día 28 de febrero de 1906 que se renovó esta Santa Iglesia se encontró en una ventana siendo Maestros de las obras Nicasio Díaz y Antonio Burgos y se tapó el día 18 de marzo del mismo año. Dios quiera que al que se encuentre este escrito ruegue a Dios por sus almas. Gracias anticipadas, Ciudad Real, 18 de marzo de 1906, Nicasio Díaz firmado y rubricado. Antonio Burgos. Firmado y rubricado. Hijos de Ciudad Real.

(41) http://catalogos.mecd.es/opac/doc?q=*%3A*&start=4&rows=1&sort=fecha%20desc&fq=mssearc h_geographics&fv=Ciudad+Real&fo=and&fq=mssearch_geographics&fv=CastillaLa+Mancha&fo=and


Diego Peris Sánchez. Cuaderno Nº 46 del Instituto de Estudios Manchegos

 

viernes, 20 de mayo de 2022

REBOLLAR Y HERVÁS EN LA CATEDRAL DE CIUDAD REAL (III)

 



Y a continuación reclama para el arquitecto que trabaja en obras religiosas debe tener ese espíritu creyente. Una reivindicación de la religiosidad de aquel que aborda la actuación en edificios religiosos como la catedral. Demanda del restaurador una capacidad de escuchar el sentido religioso del templo y por ello abordar la restauración con espíritu religioso y entendimiento del sentido de la construcción catedralicia.

Aquí se aúna y confunde la mutua equivocación del cabildo y del Sr. Rebollar. Tanto el cargo de este y de su amigo y compadre el Canónigo fabriquero son esencialmente religiosos y espirituales, y hombres espirituales y profundamente religiosos están en situación de desempeñarlos cumplidamente, porque solamente ellos, al través de las líneas geométricas, que constituyen como la corteza o envoltura del Templo cristiano pueden ver la idea que palpitaba en la mente de su artífice… No; el señor Arquitecto diocesano, nacido y educado en el egoísmo escéptico y fría indiferencia de nuestro siglo, ni oyó nunca la voz misteriosa y sagrada que resuena de continuo en estos venerables Monumentos de nuestros padres….

 

2.2. Diálogo segundo: la torre

 

El segundo de los diálogos entre Tomás y Valentín se dedica a la torre. Hervás pone en duda la necesidad de demoler el chapitel, aunque reconoce que tenía uno de los faldones totalmente deteriorado por la “injuria del tiempo y por el abandono”, pero sin embargo había maderas de su estructura en buen estado. Y del nuevo diseño de Rebollar dice:

El Sr. Arquitecto, que ha demostrado en cuantas construcciones ha dirigido ser hombre de una época ecléctica, tan falta de creencias como sobrada de positivismo, e incapaz de crear, se había de manifestar una vez más de cuerpo entero, al copiar aquí un elemento de la Arquitectura medioeval, pero modernizándose a su manera, para buscar, tal vez, algo de originalidad, resultando su esfuerzo más que una tendencia libre, un pensamiento y ejecución en su conjunto extravagante (22).

Habla de cómo ha sido frecuente en otras épocas colocar octógonos sobre plantas cuadradas lo cual parece indicar la realización en la obra realizada por Rebollar de la forma octogonal. Critica la colocación de la barandilla superior. Y sobre todo la solución de la cubierta:

buscó en la Policromía un efectismo populachero y vulgar, algo que le compensase de las muchas deficiencias; pero fue en eso también muy desgraciado. Aquella cerámica polícroma, colocada sobre una base movible y falsa, está amenazada de próxima ruina, y al desaparecer sus colores con rapidez, como no dispuesta a luchar con la intemperie, demuestra que fue de pega. En esta obra todo es ligero y fugaz, como hijo del capricho y de la voluntariedad (23).

 

2.3. Diálogo tercero

 

En el Diálogo tercero aborda el problema de las puertas y accesos realizados, así como del tratamiento de los paramentos interiores.




Las Puertas en conjunto constituyen la más propia y característica de las construcciones religiosas del Sr. Rebollar. Las de las Capillas y Pórticos con su medida igual y un mismo orden constituyen su estilo propio, su originalidad, en fin. Aquellos arcos lancetados, al exagerar sus proporciones, están fuera de toda ley arquitectónica, y, por ende, faltos de todo gusto estético (24).

La puerta de la capilla de Santo Tomás que según Hervás dio la norma y el modelo a las otras más que corresponder al gótico “parece acusar una timidez y un miedo que no se compadece con las leyes dinámicas, que regulan las construcciones góticas”. Y cuando habla de las puertas de acceso dice que “los directores de las obras intentaron hacer puertas de Catedral y les salieron de cochera”. Y continúa criticando a Rebollar:

El arquitecto diocesano podrá hacer oficinas públicas y casas excelentes, mostrándose en estas construcciones hombre de ciencia, en eso ni entramos ni salimos por más que hayamos oído graves censuras sobre el moderno edificio del Banco a personas competentes, y la misma Diputación no resiste un análisis científico; pero es a todas luces incapaz de construir, ni de reparar, ni restaurar iglesias. La razón es concluyente. El no entra en el templo, y por eso mismo, el templo no entra en él (25).

Y la crítica se hace más fuerte cuando comenta los “malhadados zaguanes que, para irrisión y mengua de la cultura del pueblo de Ciudad Real, nos pegó a la Catedral ocultando tal vez para siempre sus graciosas portadas” (26).

Posteriormente critica el “gusto corrompido que enjalbegó nuestros templos, cubrió obras notables de cantería y hasta ocultó con su furor profano preciosos alicatados”. Y aquí habla de los “desmanes” realizados en Almodóvar y Socuéllamos o en Alarcos.

Argumenta cómo los siglos XVIII y XIX han destruido encalados, enyesados y revocos “descubriéndose los templos cristianos en su imponente majestad”. La sección trasversal de la catedral deja de manifiesto la irregularidad de la fábrica de sus paramentos laterales que plantean la duda sobre la voluntad de dejar vista la estructura o si se pensaba ya en sus inicios en un revestimiento que pudo ser la solución adoptada por Rebollar.

 

2.4. Los Pórticos

 

El Diálogo cuarto sigue criticando los pórticos que “son y resultan tan antiartísticos como antihigiénicos, tan incompatibles con todas las reglas y leyes de la Arquitectura y Arqueología como enemigos de la salud pública” (27).

La descripción de Ramírez de Arellano de la puerta del Prado dice:

Dando la vuelta al templo, por la parte del Prado, encontramos una portada de estilo ojival, decadente. La forma un arco adintelado encerrado en otro redondo y éste a su vez en un conopio que termina en un tope de grandes hojas de cardo. El tímpano relleno tiene en el centro una imagen en piedra de la virgen y a los lados sendas macetas de flores con azucenas, que son las armas de la parroquia. En el tímpano del conopio se ven las armas de san Francisco, lo cual induce a creer que se hizo a expensas de la orden o por lo menos con su intervención y ayuda. Esta portada está encajonada, podríamos decir, entre un botarel que rodea el primitivo, siendo el actual de la misma construcción y fecha que los del imafronte, y la sacristía vieja, obra del siglo XVI, que luce por su parte exterior en una esquina un reloj de sol, hoy inútil… (28).




Del acceso por el lado Norte dice Ramírez de Arellano:

 

El lado opuesto al que acabamos de describir presenta otra portada, como la descrita, del siglo XVI a sus principios, que tiene un arco ojival conteniendo otro adintelado y flanqueados ambos por graciosos pináculos. Toda la ornamentación está encerrada en un robustísimo arco saliente construido para fortaleza el templo y que debe ser de la misma época de la torre. Esta no ofrece nada de notable y se concluyó de construir en 1825 por el maestro de obras D. Joaquín Romero (29).

En el arco interior se realiza un añadido en el tímpano con la inscripción: El Excmo. y Rvdmo. Sr D Juan Hervás Obispo Prior de las Ordenes Militares Defensor en el Concilio Vaticano II del Título de María Santísima Madre de la Iglesia Restauró y consagró esta S I Prioral Santuario de N S del Prado año 1967.

El pórtico de la catedral es “un pórtico pobre, rastrero, mal concebido y peor ejecutado, apegado a la Catedral, a la manera de la cabaña del beduino junto a las suntuosas ruinas de Palmira” dice Hervás.

Después pasa a hablar de la destrucción del Cancel, “hermosa obra de Francisco Navas de últimos del siglo XVII y la de su precioso herraje cincelado y de un mérito excelente”. Varios de sus elementos se integran en las puertas interiores del Norte. Algo parecido ha ocurrido con la cajonera de la sacristía parte de la cual se ha usado para las puertas de esta zona.

 

2.5. Diálogo quinto.

 

Las ventanas Critica la desaparición de las tracerías góticas existentes en las ventanas del ábside que tamizaban y filtraban la luz.

… los restauradores de la Iglesia prioral plantearon sus sistema favorito y en breve tiempo la piqueta demolió todo lo que restaba de lo que creó el genio, respetaron los siglo y salvó de las injurias del tiempo. En cambio, de los ventanales góticos, expresión fiel de las inspiraciones prístinas del espíritu cristiano, no han dejado, más que ventanas, inmensos boquetes, tan reñidos con el Arte, como extraños al severo cuanto gracioso orden arquitectónico del Templo (30).

En el propio diálogo comenta cómo “los adornos de los ventanales aparecieron en su mayor parte sustituidos por otros formados de madera y yeso”. Ramírez de Arellano dice del interior de la iglesia:

La iglesia, tal como hoy se ve, presenta en su interior un ábside poligonal cubierto por una gallardísima bóveda de nervios que vienen a juntarse en rosetones de forma estalactítica y dorados. En cinco de sus lados tuvo grandísimas ventanas con cinco parteluces cada una, de las que solo dos están practicables, habiendo perdido las primorosas labores de la ojiva. Tres están tapiadas y solamente en una, por haberse caído el estuco que la cubriera, pueden adivinarse en la parte inferior por encima del retablo y en el exterior por entre los desconchados unas finísimas labores de ojivas rotativas, que tienen bastante parecido con el ojo de buey del imafronte de S. Pedro (31).




2.6. Diálogos sexto, séptimo y octavo

 

Después de insistir en el problema de la retirada de los adornos de los ventanales desarrolla una crítica directa a Rebollar que dice en contestación publicada a las críticas de Hervás “no ser un Dios agarrado como una lapa al estilo de las pasadas generaciones”. Y Hervás reivindica la familia de la “Lapas” entre las que incluye a Viollet-le Duc, Madrazo, Laviña, Velázquez, Mélida y muchos otros.

En el diálogo séptimo critica los tragaluces del retablo.

Aquellas ventanas abiertas en forma de lumbreras, a espaldas y sobre la imaginería del último cuerpo y coronación del Retablo; semejantes a los ojos de luciérnaga, que desde aquellas alturas atisba a la concurrencia, con relación al Arte, es una frivolidad, un capricho sin objeto ni finalidad, e impropio de la severidad y grandeza de aquel recinto sagrado.

Comenta después la desaparición del púlpito que según dice fue regalado con consentimiento del Cabildo a la iglesia de las Hermanitas de los Pobres que también proyecta Rebollar.

Y en el diálogo Octavo titulado Las obras y la arqueología dice:

Ya tendrás noticia de que entre las obras proyectadas figura la del BLANQUEO O ESTUCADO del Templo. En mi entusiasmo por el Arte y sus verdaderos progresos paréceme esto un sueño, un delirio, el pensar que ya en el siglo XX exista dentro o fuera de España quien proponga así a secas, sin meditación, sin estudios serios, el blanqueo del Templo, que la Religión y el Arte confiaron a su inteligente custodia, y que así mismo pueda encontrar, obstinado en su reforma, arquitecto que lo autorice y ejecute en nombre de la Ciencia, cuya representación lleva (32).

Aquí hace una reflexión sobre la restauración de monumentos y su valor como documentos de la historia y dice:

Del estado de un monumento o de conformidad con las necesidades actuales, puede nacer la conveniencia de su restauración. Pero las innovaciones que exija no deben ser motivo de mutilaciones, ni deben hacerse en detrimento de su carácter. Su condición de documento necesario para la historia, las tradiciones que conserva y la escasez de obras de su género, son la garantía que tienen para sustraerse a la mutilación y destrucción. Lo que se hiciere de ellos de nuevo ha de ser irreprochable. Por esto, la tarea del restaurador es muy difícil. Exige más erudición que genio, más paciencia que fecundidad, y más conciencia que entusiasmo. Como resumen de lo dicho, debe profesarse la máxima, de que más vale conservar que reparar; que es preferible reparar a restaurar; y que en ningún caso debe ser permitido añadir, con pretexto de adornar (33).


Diego Peris Sánchez. Cuaderno Nº 46 del Instituto de Estudios Manchegos



jueves, 19 de mayo de 2022

REBOLLAR Y HERVÁS EN LA CATEDRAL DE CIUDAD REAL (II)

 



1.3. La torre de la catedral

 

La torre de la catedral se construye en un largo período que va de 1817 a 1835(12).

El proyecto es redactado por el académico de número de la Real Academia de Bellas Artes de san Fernando D. José Joaquín Tronconiz. “El contrato consta de doce condiciones en las que se pueden observar las propuestas académicas que determinaban la citada institución, y que reflejan por sí mismas una continuidad en las líneas constructivas de la arquitectura española en el período de la Ilustración” (13).

La Academia determina pormenorizadamente modos, formas y elementos que han de conformar la nueva fábrica y cómo ésta se ha de desarrollar bajo la dirección del arquitecto D. Joaquín Romero con la aprobación de la Academia y durante todo el periodo de construcción que abarca desde 1817 a 1835.

Se trata de una torre de planta cuadrada con zócalo, cuatro cuerpos y chapitel que la cubre que se estipula en la condición novena.

El chapitel se estipula en la condición novena determinándose cómo se debe amarrar el chapitel …se sentaran soleras de tercia, bien clavadas sobre nudillos de la misma madera que no excedan de tres pies de largo, sentando dos tirantes unidos, en cada lado o paramento de la torre, como demuestra el diseño, sobre unos tirantes, se sentará la cadena, con sus quatro quadrales que formen un octógono perfecto, que ha de servir de estrivo para embarbillar los pares, engatillando con fierro todos los ángulos de la cadena, para impedir la huida de los cortes, si falta el apoyo de los pares, formando los Boardillos demostrados de las maderas correspondientes según su grueso, entablando la armadura y cubriéndola con las competentes Pizarras o plancha de plomo (14).

 



La Solera o durmiente es la pieza de madera que se coloca en la parte superior del muro al “que se conecta mediante nudillos, cuya misión es servir de transición entre la fábrica y la cubierta de madera. Sobre la solera asientan los tirantes, (directamente o a través de canes) quienes a su vez reciben el estribo donde apoyan los pares”(15). El dibujo de Enrique Nuere muestra la forma en la que se realizaba el apoyo de la estructura de madera sobre la fábrica de la torre. Para atar trasversalmente las piezas se colocaban los cuadrales, “madero estructural dispuesto en un ángulo para atirantar o afianzar a otros dos que forman en el estribo dicho ángulo. En armaduras ochavadas, los cuadrales estriban los paños de la ochava” (16).

La descripción se refiere a un chapitel de tradición escurialense. “La linterna se fija en la condición décima. Sobre la última cadena del chapitel se colocaría la linterna de madera en la que irían colocadas las campanas del reloj, terminándose en un balaustre en que se engatillaría un barrón de hierro con la cruz y la veleta. Este cuerpo se cubriría con planchas de plomo”(17) .

Se considera importante controlar la ejecución de la obra y por ello la condición decimosegunda establece que deberá quedar obligado a no apartarse de los diseños previstos y a seguir las instrucciones del Arquitecto encargado de la Dirección de la obra o el Profesor que le represente. La torre proyectada por Tronconiz tenía un coste de novecientos cincuenta y ocho mil treinta reales de vellón, costes que se debieron incrementar a lo largo de la ejecución.

El chapitel y la linterna permanecieron durante un espacio corto de tiempo, aproximadamente cincuenta años, ya que en el año 1895 se va a reformar18. En la fotografía de Ciudad Real de Laurent es visible la torre de la catedral con el remate del chapitel cuadrado.

 


El proyecto de Rebollar de 1901, tal y como escribe en su Memoria plantea la restauración del remate superior de la torre. “Entre las obras de reparación más importantes se encuentran la reconstrucción del chapitel de la torre que fue demolido por amenazar ruina”. Por la redacción de la Memoria indica que el chapitel ya había sido demolido cuando él redacta el proyecto. El plano de Rebollar dibuja el remate de la torre de planta cuadrada con una estructura interior de madera con elementos que apoyan en los muros perimetrales y en los cuales se apoyan salientes que definen la forma curvada del plano exterior. Y en el centro, un cuerpo vertical con una composición que se remata con la veleta superior. De conformidad con el presupuesto hay una previsión de armadura de la torre con cubierta de pizarra por 4.452 pesetas.

El proyecto de Rebollar habla de un chapitel que ya se había demolido anteriormente tal y como aparece en algunas imágenes del momento. La postal de época recoge la imagen de la torre sin el chapitel.

En los planos del proyecto se plantea el nuevo chapitel con cuatro caras y en el presupuesto se habla de cubierta de pizarra. Se proyecta desde su concepción un cambio importante planteando una forma curvada de los planos del chapitel lo que obliga a la colocación de una estructura auxiliar desde los elementos principales al exterior de la superficie de cubierta. También está previsto en el proyecto inicial la barandilla que rodea la zona superior. En el desarrollo de las obras se cambió el diseño y el material de acuerdo con la crítica que hace Hervás que habla de ocho lados y cubierta polícroma.




En el proyecto que realiza Telmo Sánchez años después (1926) se hace visible la estructura octogonal del remate de la torre y se modifica el remate superior del proyecto de Rebollar que se hace menos esbelto.

Sin embargo, en el trascurso de las obras se producen cambios importantes. La cubierta de planta cuadrada es sustituida por otra de planta octogonal. Inocente Hervás en la parte final de su libro repasa las obras realizadas y su coste y dice: “A la pizarra fijada en el Proyecto sustituyó el inteligente director con las escamas de colores, colocándose estas sobre un cañizo sobrepuesto sobre la armadura del domo y asegurado con tachuelas; sustitución bien desdichada, como hará conocer la experiencia”. Hervás da cuenta del remate superior: La linterna que corona al domo fue construida en Sevilla por 2.292 pesetas y la bola que lo corona de 0,70 de diámetro en Córdoba. La balaustrada que no figuraba en el proyecto original es de hierro fundido y costó 1.545 pesetas.

Entre el 13 de marzo de 1903 y el 12 de junio de 1904 se colocan el reloj, las campanas y se realizan los cambios en los pórticos y cubiertas.

Un remate que se convierte en elemento singular del conjunto y que distorsiona su imagen con un acabado más sobrio en su idea original de un chapitel recto recubierto de pizarra. En la actualidad este elemento se ha convertido en identificador de la imagen del templo, resaltando, en la última restauración realizada, las formas de las uniones de los planos con elementos brillantes que acentúan su definición colorista.

 



2. LA CRÍTICA DE DON INOCENTE HERVÁS

 

Contra estas actuaciones se levantó la voz de don Inocente Hervás y Buendía, vicepresidente de la Comisión Provincial de Monumentos históricos y artísticos.

En el periódico local “Don Quijote de la Mancha” publica una serie de artículos planteados como Diálogos entre el “albañil Tomás” y el “oficial Valentín” (19). Unos diálogos llenos de ironía en los que se entremezclan reflexiones de muy diversa índole. El canónigo contestará a don Inocente en La Tribuna y finalmente don Inocente publicará en 1905 un libro sobre la catedral criticando las obras y estudiando el edificio (20). Una publicación que recoge los ocho Diálogos, un Soliloquio y Crítica del Arte.

 

2.1. Diálogo primero

 

Las primeras reflexiones del diálogo entre Valentín y Tomás se refieren a cuestiones generales. “La Política, la Ciencia, el Arte, todo sufre en España el yugo avasallador y tiránico de gente indocta, que sin más lastre que su osadía, ni otra reparación que su desenfado y despreocupación, ni más ley que su capricho, siembre nuestra patria de escombros y ruinas”. Cuando pone en duda cómo es posible que un proyecto realizado por el arquitecto y supervisado por diferentes organismos se esté realizando mal dice:

Es achaque que se va haciendo viejo en nuestra nación desdichada, el amontonar leyes y reglamentos sobre cualquier cosa, sin otro fin práctico, a mi entender malicioso, que el poner en tortura nuestra imaginación para buscarles la vuelta, esto es, para hallar la trampa y eludir su cumplimiento.

Y poniendo en duda los conocimientos del canónigo que controla las obras dice:

Los Cabildos como los Partidos políticos confieren a sus miembros la omnisciencia; y así como ves a un diputado pasar de una a otra Dirección, de uno a otro Ministerio y dictaminar y decretar sobre lo que ni conoce, ni entiende; así, un prebendado, por el solo hecho de serlo, si va al Seminario, pasa fácilmente de una a otra ciencia, si a la Catedral de uno a otro oficio, si de la Curia de uno a otro negocio con la misma impasibilidad y frescura que del chocolate Matías López al de Barrenengoa o al de La Colonial… La osadía, el atrevimiento, la despreocupación, esto es lo que bulle, se agita y mueve, lo que obtiene el dominio, la importancia y la influencia (21).

Diego Peris Sánchez. Cuaderno Nº 46 del Instituto de Estudios Manchegos




(12) Almarcha Núñez Herrador, Esther y Herrera Maldonado, Enrique, (1999-2000). “El dictamen de la Academia en un espacio medieval: la torre de la Catedral de Ciudad Real” Cuadernos de Estudios del Instituto de Estudios Manchegos. II Época, nº 23-24 (1999-2000). El artículo sigue la documentación del Archivo Diocesano de Toledo (ADT), Sección: Reparos de Iglesias, Ciudad Real, folio 256.

http://biblioteca2.uclm.es/biblioteca/CECLM/ARTREVISTAS/CEM/cem2324_almarchadictamen.pdf

(13) Almarcha Núñez Herrador, Esther y Herrera Maldonado, Enrique, (1999-2000). p.271.

(14) Almarcha Núñez Herrador, Esther y Herrera Maldonado, Enrique, (1999-2000). p.275.

(15) Nuere Mataúco, Enrique, (1989) La carpintería de armar española, Madrid, Ministerio de Cultura, p. 248.

(16) Nuere Mataúco, E. (1989), p. 184.

(17) Almarcha Núñez Herrador, Esther y Herrera Maldonado, Enrique, (1999-2000). p.275.

(18) Balcázar y Sabariegos, José (1940), p. 150. En el libro hay una imagen de la catedral con el chapitel desmontado.

(19) Los artículos se publicaron desde el 22 de octubre de 1904 a 17 de febrero siguiente.

(20) Hervás y Buendía, I. (1905), Las obras de la iglesia catedral de Ciudad Real 1902 a1904, Mondoñedo, Imprenta y Librería de H. Mancebo, 1905.

(21) Hervás y Buendía, I. (1905), p.6.


miércoles, 18 de mayo de 2022

REBOLLAR Y HERVÁS EN LA CATEDRAL DE CIUDAD REAL (I)

 



Resumen

 

Al principio del siglo XX se lleva a cabo una restauración de la catedral de Ciudad Real que modifica sustancialmente muchos de sus elementos, tanto en su imagen exterior como en el interior de la iglesia. El chapitel de la torre, recto y realizado en pizarra se sustituye por una estructura curvada revestida de tejas coloreadas. Las capillas de santo Tomás y del Cristo de los Desamparados se reestructuran con formas historicistas en sus accesos y en el espacio interior. En el frente del presbiterio se eliminan las deterioradas formas que protegían las ventanas. Se cambia el solado de todo el templo por una piedra natural. Las portadas de entrada se alteran, especialmente la del Prado con un doble acceso y una ornamentación superior. Los paramentos se enfoscan y revocan. Una actuación duramente criticada por Inocente Hervás que, en la prensa y posteriormente en un libro, critica punto por punto la intervención de Rebollar y las decisiones del presbítero. Una renovación continuada a lo largo del siglo XX con cambios importantes en la realidad construida de la catedral.

 



Sebastián Rebollar y Muñoz nació en 1852 en Fuentihoyuelo (Valladolid). Fue arquitecto municipal de Ciudad Real desde 1886 a 1902. El 18 de enero de 1886 es nombrado arquitecto municipal honorario e interino con una asignación de 1.250 pesetas para gastos de escritorio y dibujo (1). Desde diciembre de 1903 fue arquitecto provincial en sustitución de Florián Calvo, cargo que ocupó hasta su muerte en 1907 (2). Falleció en Ciudad Real el 28 de enero de 1907 a los 54 años después de 20 años de ejercicio profesional.

El Diario de la Mancha decía de él tras su muerte: “hombre que en vida fue un perfectísimo caballero, dotado además de gran inteligencia, de humanitarios sentimientos, con mano pródiga para enjugar lágrimas y aliviar penas(3). Un arquitecto que, en sus veinte años de ejercicio profesional, había dejado una huella importante en la provincia de Ciudad Real con numerosas y significativas obras. Con 54 años de vida y 20 de ejercicio profesional en Ciudad Real, dejaba una aportación singular a la arquitectura de la provincia de Ciudad Real con una trayectoria notable dentro de la edificación provincial.

A lo largo de su actividad profesional se van haciendo presentes ideas personales, planteamientos de su concepción de la arquitectura y una respuesta proyectual diferente según los encargos y el contenido de estos. Proyectos que tienen su repercusión en la ciudad, que dan respuesta a sus requerimientos funcionales y a su ubicación en los diferentes municipios, especialmente Ciudad Real. Y ello desde propuestas personales en las que se mezcla un cierto academicismo con las nuevas concepciones de principios del siglo XX (4)




Sebastián Rebollar firma algunos documentos con el siguiente encabezamiento: “Sebastián Rebollar y Muñoz arquitecto de la Real Academia de san Fernando y provincial de Ciudad Real”. Una condición de académico que unida a la de arquitecto diocesano le hace intervenir en diferentes proyectos de restauración.

El proyecto de nuevo chapitel para la iglesia de Valdepeñas se realizó en 1897 y aparece documentado en diferentes imágenes de época. Dos imágenes fechadas este mismo año muestran el chapitel en obras con el andamio que lo rodea y la iglesia sin el andamio con un grupo de gente en su parte delantera. La imagen de Clifford de la iglesia (1858) presentaba un detalle de la casa del cura entre los contrafuertes.

En esta serie la primera imagen es la Plaza con la Iglesia al fondo. Destaca la presencia de la casa del cura, establecida entre dos contrafuertes y hoy desaparecida, así como, la existencia del espacio anexo en la zona Este de la fachada donde estaba el Archivo Parroquial. La torre presenta ya una imagen renovada con el nuevo chapitel construido en 1897 por el arquitecto Sebastián Rebollar. El reloj se puso en marcha a las 12 del mediodía del 6 de enero de 1898 (5).




1. EL PROYECTO DE REBOLLAR PARA LA CATEDRAL DE CIUDAD REAL

 

El arquitecto diocesano don Sebastián Rebollar, ante el lamentable estado en que se hallaba el templo catedralicio había redactado su Memoria en agosto de 1901.

 

1.1.  Contenido del proyecto.

 

La “Memoria explicativa del estado de conservación y obra de reparación extraordinaria necesaria en la Sta. Iglesia Prioral De Ciudad Real” decía:

En virtud de la R.O, que me comunicada por V.I, en 16 de julio he reconocido la Sta. Iglesia Prioral de Ciudad Real a los fines que se expresan en la R.O. citada.

Del expresado reconocimiento resulta que las reparaciones que deben hacerse en la Sta. Iglesia Prioral son muy numerosas viéndonos obligados a descartar algunas de poca importancia por no ser posible comprenderlas aun haciendo uso del art.º nº 16 del R.D de 13 de agosto de 1876, en el presupuesto que se acompaña, dada la cantidad concedida para estas obras de reparación. Entre las obras de reparación más importantes se encuentran la reconstrucción del chapitel de la torre que fue demolido por amenazar ruina, el picado, maestreado, guarnecido y revocos de todos los bordes y muros de la Sta. Iglesia y la reconstrucción del solado que actualmente se halla completamente destruido, así como también el recorrido de todas las cubiertas cuyo entablado está reducido a polvo en su mayor parte.

 



Las demás obras que se especifican en el presupuesto y pliego de condiciones que se acompañan son de menor importancia.

Respecto a la ejecución de las obras creemos que por la naturaleza deben hacerse por admón. pero sea por este sistema o por el de subasta pública la obra deberá terminarse en el plazo de dos años.

Tal es el proyecto que tenemos el honor de elevar a la superioridad para su aprobación C.R. Agosto de 1901, S.R (6).

Una descripción de una página que condensa las actuaciones previstas y a la que acompañaba un presupuesto y una serie de planos. Las obras tenían un presupuesto general de 114.172 pesetas y sesenta y seis céntimos. El presupuesto parte de una ejecución material de 93.546,99 al que se sumaba un 5% de gastos imprevistos (4.777.34) y un beneficio industrial del 8% (7.483,75). Con ello el presupuesto de contrata era de 105.808,02. Los gastos de proyecto, gastos de dirección, visitas e inspección y premio del pagador un 8%, es decir 8.464,64 pesetas. Las obras serán adjudicadas a la empresa de don Rufino Fernández Villegas, elegido entre cinco licitadores por un presupuesto de 98.320 pesetas. Rebollar firmaba el 1 de septiembre de 1902 una primera certificación de 1.239 pesetas que indicaba ya el inicio de las obras (7).

El proyecto de Rebollar tenía dos planos importantes: una planta general de la catedral y otro plano con la sección de la torre y el diseño del nuevo chapitel. Y otra documentación referida a capillas y portadas del conjunto de la iglesia.

 



1.1.  Las capillas y las portadas

 

En el trascurso de las obras proyectadas por Rebollar se incorporan dos actuaciones importantes en el interior con la construcción de dos capillas a ambos lados de la nave principal. En marzo de 1903 el vicario general Santiago Magdalena se dirigía a Rebollar, arquitecto diocesano pidiendo que formase “el oportuno expediente y levante el plano acompañándolo a la brevedad posible con dictamen correspondiente a los efectos de poder asesorar a V.E.”. Balcázar decía en su libro sobre la Virgen del Prado:

Vacante esta diócesis, por traslado del Sr. Rancés, fue destinado a ella el Sr. Piñera (8), haciendo su solemne entrada en esta capital el 19 de marzo de 1899. Su pontificado se distinguió por un tacto y celo exquisito. Fomentó la, enseñanza cristiana y en su tiempo se establecieron en la provincia varias comunidades religiosas, y en la capital la residencia de Padres de la Compañía de Jesús y la Comunidad de las Siervas de María. Recabó del Gobierno cien mil pesetas para obras en la S. I. P. Dicha cantidad se dio en cinco ejercicios económicos, construyéndose en su pontificado el esbelto chapitel de la torre, se refundió una campana y se hizo otra nueva, se reparó con madera y teja toda la techumbre de la iglesia y sus dependencias, decorándose los ventanales con hermosas vidrieras artísticas, para las que una piadosa señora hizo un donativo de cuatro mil pesetas, vidrieras de mucho gusto, aunque no merecieran el agrado del señor Ramírez de Arellano. No se tuvo el mismo acierto con las obras, que después, se hicieron en las puertas del templo, que fueron verdaderos “pegadizos”, sobre todo, en la llamada puerta del sol, siendo lástima, también, que se modificara la puerta de la umbría, de gran valor histórico, y que se quitara del centro del arco que la cubre la antiquísima imagen de la Virgen de los Desamparados, que se alumbraba con faroles de aceite, alumbrado sostenido, como un gran honor, por los vecinos de la barriada (9).




Rebollar realiza el proyecto de “Nueva construcción de una capilla en la Santa Iglesia Prioral de esta diócesis”. Hay planos de planta, y una sección transversal. Dos capillas enfrentadas a ambos lados de la nave principal con planta similar y ábside poligonal.

 

Gómez Moreno habla de dos capillas construidas a principios del siglo XX:

 

En 1900 edificó a su costa una capilla el canónigo de la iglesia Prioral, don Juan Montes de Oca, y otra erigió también a sus expensas el Obispo Prior, don Casimiro Piñera Nareda. La primera se dedicó a Santo Tomás de Villanueva, Patrón de la diócesis, y la segunda dedicada primero al Corazón de Jesús, en la actualidad Capilla Penitencial (10).

La capilla del Santísimo dedicada a Santo Tomás de Villanueva incorporará después el rico retablo costeado por el que fue Dean, don José Jiménez Manzanares y tiene en el centro la imagen de santo Tomás de Villanueva, patrón de la diócesis y a los lados las imágenes de san Juan Bautista de la Concepción y la de san Juan de Ávila.

La segunda capilla del Cristo de la Piedad supone una importante transformación del espacio existente ajustando la superficie de la sacristía nueva y la vieja. Las formas de cubierta que simulan las nervaduras y los recercados de las vidrieras tienen la frialdad de lo artificial y el desarrollo de un rígido historicismo.

 



En 1905 el obispo es Remigio Gandásegui y Gorrochategui (quinto obispo prior) que continuó con algunas actuaciones en la catedral:

Reanudó las obras en la S. 1. P., que hubieron de suspenderse a consecuencia de un arco ruinoso que amenazaba con el hundimiento de las bóvedas que no estaba en el presupuesto y donó a dicha iglesia un magnifico órgano para que tuviera todo realce el culto catedralicio. El traslado del coro al presbiterio, donde se instaló la Silla prioral de Uclés, para lo cual hubo que quitar el tabernáculo del retablo, fue muy discutido (11).

Otro cambio especialmente significativo se produce en los accesos al templo construyendo una doble entrada al conjunto.

En la fachada al Prado la nueva se remata con un frontón superior ornamentado de acuerdo con los dibujos del proyecto de Rebollar. Este remate superior aparece en los cuadros de Carlos Vázquez sobre la iglesia y en documentación gráfica hasta finales de los años sesenta. La portada norte está encajada en una gruesa estructura anterior a la intervención de Rebollar según la descripción de Ramírez de Arellano y parece un elemento de refuerzo de la base de la torre por sus dimensiones y configuración.

El proyecto de Rebollar recogía también partidas para el picado y revocos de bóvedas (4.692), de muros (5.850) y de fachadas (4.050) junto al arreglo de arcos, aristones y molduras. La cornisa de piedra de Novelda suponía una cantidad de 7.320 pesetas. Toda la nave y el presbiterio se cubrían con un solado de mármol que suponía 31.590, es decir un 31% del presupuesto de las obras. Se colocaba también una verja de hierro en la capilla de santo Tomás y se realizaban los dorados del altar mayor.

 Diego Peris Sánchez. Cuaderno Nº 46 del Instituto de Estudios Manchegos





(1) El Boletín Oficial de la Provincia de enero de 1886 acordaba “Nombrar arquitecto municipal honorario interino a D. Sebastián Rebollar y Muñoz, con la asignación de 1.250 pesetas para escritorio y dibujo”.

(2) Por unanimidad se acordó quedar enterados y subsanada la omisión involuntaria en el acta de la sesión extraordinaria del día 2 de diciembre último, de haber cesado en su cargo de Arquitecto municipal D. Florián Calvo y haber sido nombrado en su reemplazo D. Sebastián Rebollar, Arquitecto provincial, según consta en el libro del personal de este Ayuntamiento. Boletín Oficial de Ciudad Real 5.08.1904.

(3) Diario de la Mancha nº 153, 19.01.1907.

(4) Peris Sánchez, Diego (2019) “Sebastián Rebollar, el arquitecto del palacio” en Alía Miranda, Francisco y Díaz Sánchez, Julián coord., El Palacio Provincial y su época pp. 77-104, Ciudad Real, Diputación Provincial de Ciudad Real.

(5) Cerceda Cañizares, Francisco José y García Alcázar, Silvia (2009), José: “La imagen de Valdepeñas a través de las postales” en Sánchez Sánchez, Isidro (et al.): IV Ciclo de conferencias: Valdepeñas y su historia. Valdepeñas, Ayuntamiento de Valdepeñas, 2009, pp. 149- 199.

ADPCR, Arquitectura, Obras, Hay un proyecto de 1889, Proyecto de reparación extraordinaria del chapitel de la iglesia parroquial de Valdepeñas. Reg. 34.

Rebollar había estudiado en 1893 colocar un reloj en el Ayuntamiento con la construcción de una torre en su centro.

(6) ADPCR, Arquitectura, Obras.

(7) En la certificación se indica un aumento del 13% que incorporaba el 5% de imprevistos y el 8% de beneficio industrial.

(8) D. Casimiro Piñera y Naredo fue el cuarto obispo Prior de Ciudad Real desde marzo de 1899.

(9) Balcázar y Sabariegos, José (1940), La Virgen del Prado a través de su historia, p. 183. Balcázar figura en la portada del libro como Director del Instituto, Cronista de la Provincia y C. de la Real Academia de la Historia.

(10) Gómez Moreno, Hermenegildo (1985), Ciudad Real monumental. Catedral, San Pedro y Santiago, Ciudad Real, Talleres de J. Galán Moncada.

(11) Balcázar y Sabariegos, José (1940), p. 187.