miércoles, 29 de junio de 2016

LAS IMÁGENES DE RAUSELL Y LLORENS EN NUESTRA BASÍLICA CATEDRAL



Dada la importante aportación de imágenes que realizaron para nuestra Catedral, los insignes escultores valencianos Rausell y Llorens, estimamos de interés dar unos apuntes biográficos sobre estos notables imagineros, a la vez que unos breves datos sobre costo de las obras y fechas de ejecución de las mismas.

 
El Apóstol Santiago

En la actualidad aún vive en Valencia un hijo del primero de los artistas citados, don José Rausell Sanchís, con el que nos une gran amistad. El mismo nos ha proporcionado los siguientes datos, los cuales nos han servido para trazar esta modesta semblanza.

 
San Andrés y San Bartolomé

José María Rausell Montañana nació en Meliana (Valencia) en 1898. A los catorce años entró como aprendiz en el taller de escultura de José María Ponsoda; trabajando y estudiando cursa los estudios en la Escuela Superior de Bellas Artes (hoy Facultad de San Carlos de Valencia). En el taller del maestro Ponsoda convive con los imagineros Carmelo Vaent, Julio Benlloch y Francisco Llorens, en 1922 realizó el monumento en piedra, en su pueblo natal, a su amigo fallecido a los veinticinco años, Benlloch, que estaba pensionado en Roma. En abril de 1930, con su inseparable compañero de trabajo, el escultor Francisco Llorens, abren un estudio: “Rausell y Llorens”, en la plaza del Picadero, después del Pintor Pinazo, en Valencia. A esta época corresponden las imágenes que conservamos en Ciudad Real y provincia. En 1964, fallecido Francisco Llorens y jubilado José María Rausell, cierran el estudio-taller. Como datos anecdóticos citaremos el cierre del taller de escultura durante el paréntesis de la guerra civil 1936-39, año en que reanudaron su trabajo; así como los desperfectos ocasionados en las riadas valencianas, llegando el agua en la primera de ellas a una altura de 1,60 m. y en la segunda a 1,40 m., destruyendo completamente bocetos de arcilla cruda, documentos y proyectos. No podemos silenciar al señor Castellano, todavía residente en la ciudad del Turia, decorador exclusivo de las obras que salían del citado taller.

 
San Felipe y San José

Aunque conocido por pocos, el retablo de nuestra catedral obra calificada por los expertos como la mejor de la provincia -en cuanto a escultura se refiere- se vio seriamente dañado en la contienda civil 1936-39, desapareciendo para siempre bastantes imágenes: ocho de las del grupo del apostolado y siete en la parte superior, éstas no respuestas a excepción del Cristo crucificado. Arduo problema se le presentó al Cabildo Prioral, quien decidió sustituir aquellas figuras de la forma más acertada y digna a tono con el resto del retablo, que tallado en 1616 el genial artífice toledano Giraldo de Merlo y donara el ciudarrealeño emigrado a Méjico Juan de Villaseca. Es de destacar la labor emprendedora del entonces gobernador civil de la provincia don Jacobo Roldán, quien encargó y costeó a los señores Rausell y Llorens toda aquella magna empresa. Así se fueron haciendo realidad aquellos sueños y en febrero de 1947 llegaban las cuatro primeras esculturas, a saber: San Pedro, San Pablo, Santiago el Mayor y San Andrés, cuyo importe ascendió las dos primeras a 18.200 pesetas y las otras dos a 21.200 pesetas. En el año 1954 llegaron San Felipe, San José, San Juan Bautista y San Bartolomé, a 14.000 pesetas cada una. Del agrado de todos quedó así reparado este gran retablo y en opinión de los técnicos su realización constituyó un gran acierto. Un detalle muy importante de estas imágenes es la finura de la nariz y de la cara, así como los mentones tan pronunciados y los estofados y bruñidos tan bien decorados, manteniendo el estilo barroco.

 
San Juan Bautista

Es de tener en cuenta que Castellano, al policromar, trazaba con su pincel las cejas de cada imagen cabello por cabello, con lo que realizaba el realismo del rostro de cada una de las tallas. Otra cuestión fue la sustitución de la imagen de la Santísima Virgen del Prado, pues desaparecida la original en dicha contienda –talla gótica joya de la escultura religiosa- y desde que se hicieron patentes en 1946 los terribles estragos de la carcoma en la esculpida por el artista catalán Vicente Navarro, era necesaria la adquisición de una nueva. Se llevó a acabo la ejecución de otra tercera imagen, encargada por el prelado de la diócesis don Emeterio Echeverría Barrena, en 1950 a los artistas objeto de nuestro estudio; habiendo sido conceptuada como obra maestra admirada y ensalzada por todos. Su coste ascendió a 17.000 pesetas siendo financiada por el señor Roldán y regalándosela al pueblo de Ciudad Real como consta en el contrato que obra en poder de uno de los firmantes de este articulo.

 
San Pablo

Finalmente podemos admirar en nuestra catedral, en su capilla del Santísimo, otras dos obras de estos artífices valencianos, las imágenes de Santo Tomás de Villanueva y la del entonces Beato, hoy San Juan de Ávila, cuyos costes fueron de 15.500 y 15.850 pesetas, respectivamente, sufragadas por el entonces deán del Cabildo Prioral, doctor Jiménez Manzanares.

E. G. Morales/ J. Lopez de la Franca. Diario Lanza, domingo 23 de agosto de 1992, página 4.

 
San Pedro


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