martes, 13 de diciembre de 2016

EL GRAN CASINO (I)



CRÉDITOS:

Textos y Documentación: Pilar Cascante Moreno y Aníbal Ruiz López.
Fotos: Mariano Cieza.
Idea y Diseño: Story10.
Patrocina: Caja Rural de Ciudad Real.
Edita: Concejalía de Cultura.


A MANERA DE PRESENTACIÓN: UN POCO DE HISTORIA…

Uno de los edificios más emblemáticos de nuestra ciudad lo constituye el Gran Casino, hoy Conservatorio de Música "Marcos Redondo", su estructura y lenguaje formal, hacen de él un interesante ejemplo de la arquitectura finisecular del MM.

El llamado "Gran Casino de Ciudad Real", fue inaugurado el día 7 de Junio de 1887, festividad del Corpus Christi, siendo su primer presidente Don José Ibáñez. La sociedad que auspició la creación del "Gran Casino" era la misma que anteriormente regia otro casino en la capital llamado "Casino de la Amistad". Su último presidente (mientras el Casino tuvo como sede el edificio que nos ocupa) fue D. García Santiyán de los Ríos, que en nombre y representación de la Sociedad "Gran Casino de Ciudad Real" vendió el edificio al Ayuntamiento de Ciudad Real el 23 de Diciembre de 1961.

Parece ser que también era conocido como "casino de los señores" ya que constituía en numerosas ocasiones escenario del ocio de una pujante burguesía local. Se llegaba a decir, que ser presidente del Casino, constituía un importante "escalón" para acceder con posterioridad a la alcaldía de la localidad o a puestos de cierta relevancia en la vida política, social y cultural de Ciudad Real.


Fue levantado en los solares que un día ocuparon las casas del corregidor Fermín Díez Carnero, teniendo tres fachadas principales: la de la Calle Caballeros (llamada anteriormente Diego Medrano y en época de la República: Doctor Carracido) la del Pasaje de Pérez Molina (llamada en tiempos Travesía Nueva) y la Calle del Prado (anteriormente denominada de Ezequiel Naranjo).

En su origen, la construcción constaba de dos plantas: el sótano y el bajo o planta principal. Hoy en día, podemos observar otra planta mas, colindante con el Palacio Episcopal, que fue añadida posteriormente en dos fases diferentes, en cuya construcción nos detendremos más adelante.

Estaba dotado de numerosas dependencias entre las que destacaban: un gran patio central, salón de baile, sala de tertulias, biblioteca, restaurante, guardarropa, sala de juntas, salas de juegos, salón de actos y una gran terraza.

Muchas de estas dependencias, hoy en día han perdido su significado arquitectónico original ya que en diferentes épocas fue transformado y utilizado para usos distintos a los que fue concebido. Cabe destacar su utilización como hospital durante la Guerra Civil, llamado "Hospital de Sangre".


De cualquier manera, el espíritu cultural y lúdico de este edificio aún lo podemos apreciar, como si de "postales en sepia" se tratara, en dependencias tales como el Salón de Baile, el Patio Central, la Sala de Tertulias o la propia terraza; estancias en las que habiendo cambiado las funciones para las que fueron concebidas, no lo han sido tanto en sus estructuras arquitectónicas originales y siguen constituyendo un espacio local para el ocio y la cultura.

Sirva esta breve guía, para que propios y extraños conozcan un poco mejor este "pedazo" de Ciudad Real y fieles al lema de "aprender deleitando", les invitamos a que continúen su visita por este gran "testigo" de nuestra historia local.

Finalizada la contienda y durante dos años aproximadamente, albergó el Hogar de la Falange "José Antonio", conservando una sala llamada "Aula José Antonio" hasta fechas cercanas a la muerte del general Franco. Tras este paréntesis y en torno a 1941, D. José Víctor Santos, presidente del Casino y Oficial Mayor del Consistorio emprendió la tarea de devolver al Casino su primitivo uso, funcionando como tal, hasta que en la década de los 80 es reformado para conformar la sede del Conservatorio de Música "Marcos Redondo" y de la Agrupación Musical de Ciudad Real.

Posteriormente, en los 90 se trasladaron a este singular edificio y más concretamente a la Sala de Tertulias: las Concejalías de Cultura y Festejos del Ayuntamiento de Ciudad Real y el Consejo Local de la Juventud, ubicado este último, en las antiguas cocinas, situadas en el sótano del Casino, cuyo acceso está situado enfrente de los Jardines del Prado.

Tampoco podemos olvidarnos del sótano que albergaba las calderas y carboneras que hasta fechas recientes ha albergado el aula de pintura del Curso Municipal de Pintura: "Manuel López Villaseñor".


PASADO Y PRESENTE

Fachada del Prado:

Observamos tres fotografías tomadas en diferentes momentos. La terraza no ha sufrido cambios estructurales pero si podemos apreciar algunas transformaciones respecto a su primer estado:

La primera foto, tomada en 1907, nos presenta una terraza sin balaustrada y con una verja fijada directamente al basamento de piedra caliza, las farolas y apliques que hoy apreciamos no existen y en su lugar aparecen focos "emergentes" de la rejería.

La segunda instantánea, tomada en Semana Santa de 1919, nos muestra que la verja ha desaparecido, presentándonos la balaustrada v los apliques y farolas, que todos conocemos hoy en día (instaladas en 1916 aproximadamente). Encontramos en cambio un nuevo elemento: la visera o montera de cristal y hierro, que con toda probabilidad fue realizada por Telmo Sánchez al mismo tiempo que cubrió el patio en 1913.

Esta última foto, ha sido tomada recientemente, en ella observamos la desaparición de la montera, como cambio más significativo. Muy posiblemente fuera desmontada o destruida en tiempos de la Guerra Civil. En esta última foto (tomada en color) observamos una pintura basada en los tonos rojizos y blancos, sustituyendo a los tonos amarillos, ocres y blancos, que había en épocas anteriores.


Patio Central:

El patio central ha experimentado algunas modificaciones con respecto a su primer estado. Quizá el cambio más importante lo constituya el hecho de que las columnas originales, realizadas en hierro forjado estén embutidas dentro de las que hoy podemos contemplar, así como el añadido de la montera o cubierta de cristal.

En la fotografía antigua (1928 aprox.) se aprecia una barra de bar a lo largo de la galería de la izquierda (era la zona más próxima a las cocinas). Hoy en día, esas dependencias 'son aulas del conservatorio. Ha desaparecido el punto central de referencia del patio, este hito lo constituye una especie de túmulo de madera sobre el que se sitúa un gran jarrón, en cuyo interior había un foco de calor que permitía ambientar el gran patio.

El patio central también era lugar de encuentro para bailar, charlar o escuchar diferentes recitales musicales, no solo cumplía las funciones de distribuidor de las distintas salas del edificio.


Salón de Baile:

La amplitud de la estancia, el gran espejo y el pequeño balcón (donde se situaba la orquestina) nos hablan claramente de la función de esta sala. La techumbre original, que no ha llegado hasta nuestros días, fue sustituida por otra que interpreta muy fielmente el espíritu con el que fue concebida esta dependencia. Lugar de bailes, (famosos fueron los de Carnaval) de juegos de mesa, exposiciones fotográficas y pictóricas y hasta de banquetes de bodas; constituía una especie de "cajón de sastre" dentro del conjunto de las salas del Casino. Hoy en día es utilizada como Sala Municipal de Conciertos, donde tiene lugar una variada oferta cultural: recitales poéticos, conferencias, presentaciones de libros y sobre todo actividades de carácter musical.


Biblioteca:

En la foto podemos ver la sala de lectura. Sus fondos bibliográficos forman parte de la Biblioteca del recientemente inaugurado "Museo del Quijote". El acceso era exclusivo para los socios del Casino. Lamentablemente, a parte de los fondos librarios, poco ha llegado hasta nuestros días.

En la fotografía se aprecian unas pinturas al fresco que de forma geométrica decoran la estancia; una reproducción de la Venus de Milo, y unos puestos de lectura realmente magníficos, dotados con luz propia. El espacio ocupado por la antigua biblioteca ha devenido en clases del Conservatorio y dependencias de la secretaría del mismo.

Actualmente, sus fondos (más de 1.500 volúmenes, llegando a sumar en los años 20 más de 5.000 monografías) se hayan en proceso de catalogación y restauración, destacando entre ellos la "Historia de España" de Modesto Lafuente, diversas colecciones de clásicos castellanos, obras de consulta y referencia, así como diferentes publicaciones periódicas.


Salón de Tertulias:

Los cambios son mínimos con respecto a su configuración arquitectónica primitiva. El uso administrativo que tiene en la actualidad (sede de las Concejalías de Cultura y Festejos de Ciudad Real) no corresponde con el que tuvo en un principio, pero por suerte, si se conserva la magnífica lámpara que preside la estancia. Ha desaparecido el friso de madera y las molduras originales que fueron sustituidas por otras muy acordes con las primitivas.


ARQUITECTURA: DEFINICIÓN DE ESTILO, ESPACIO Y NUEVOS MATERIALES

Sebastián Rebollar y Muñoz, arquitecto provincial y creador del edificio que estamos "visitando", ejerció su profesión en Ciudad Real y su provincia durante más de 20 años, justo hasta 1907, fecha de su fallecimiento.

Tres son las obras que de este arquitecto han llegado hasta la actualidad en nuestra localidad: El Palacio Provincial, el Banco de España (hoy residencia para ancianos) y el Casino de Ciudad Real, objeto de la presente guía.


HACIA LA DEFINICIÓN DE UN ESTILO:

"Nuestro edificio" obedece a una época de crisis o cambio en los parámetros ideológicos de la arquitectura entendida como arte o como obra civil de utilidad pública; los nuevos materiales como el hierro que posibilitan cambios constructivos muy contundentes en altura, diafanidad, extensión etc. y las nuevas tipologías arquitectónicas como son los casinos, palacios provinciales o galerías comerciales, propiciadas, por la cada vez más poderosa burguesía, inciden en el hecho de que no exista un modelo definido de arquitectura a la usanza de periodos anteriores.

Volviendo al Gran Casino, podemos advertir que aún siendo construido sobre planta trapezoidal, Rebollar buscará la proporción en los volúmenes de los distintos espacios trazados, jerarquizándolas según su importancia; el equilibrio en la configuración de las crujías; y la simetría distinguida sobre todo, en las repeticiones seriadas de vanos y elementos decorativos de las fachadas.

Estas afirmaciones nos hacen ver que trata de hacer un edificio sobrio y muy "digno"; tal vez, acorde con los gustos de una burguesía deseosa de tener un lugar representativo para su solaz en nuestra Localidad.

Sebastián Rebollar y Muñoz, se nos muestra como un arquitecto académico, influido por las leyes de la proporción y la mesura. Los márgenes de creatividad quedan un poco constreñidos en virtud de la "severidad" academicista. Hemos de ser conscientes que estamos ante la primera obra de Rebollar de cierta entidad y nuestro constructor aún no se ha visto libre de la ligazón que suponen los preceptos académicos que dan como resultado un estilo clasicista (siendo quizá este término, la definición más apropiada para esta construcción.)

Rebollar se nos presenta como un arquitecto contenido, quizá "poco osado", para los usos que ya se están poniendo en práctica. En su evolución arquitectónica observaremos que su "comedimiento" formal lo dejará a un lado cuando construya más tarde el Palacio Provincial, edificación en la que el historicismo y el eclecticismo imperantes en la época constituyen las bases para su "composición" o el propio Banco de España, al que se puede considerar "premodernísta".

Las afirmaciones anteriores no deben hacernos pensar que estamos ante un arquitecto poco interesante o una construcción carente de valor, muy al contrario, Rebollar se nos muestra como un arquitecto muy preocupado por la articulación del plano urbano, por el sentido práctico de la construcción y por el embellecimiento de la ciudad: elementos estos que son propios de los arquitectos contemporáneos. La "modernidad" de Rebollar también la podemos apreciar en la utilización del hierro y la forja como elementos constructivos de primera magnitud. Efectivamente, de manera muy sutil, Rebollar utilizará este material a la hora de plantear la construcción del Casino. Realizará en hierro los pilares de sustentación que enmarcan el patio, dándoles también la función de bajantes para las aguas pluviales.

  

ORGANIZACIÓN ESPACIAL:

Rebollar levantará sobre un solar irregular (la planta del edificio es trapezoidal, con una superficie aproximada de 1.710 metros cuadrados) una construcción, que en una primera visión parece del todo cuadrangular. La distribución de las distintas estancias se organiza en tres grandes crujías o tramos rectangulares, que a su vez "giran" en torno al eje principal del Casino constituido por dos espacios cuadrangulares: El Patio Central y la Sala de Tertulias. La gran terraza que da a los Jardines del Prado, "abrazada" por el fin de las dos crujías laterales nos habla de la intención de crear un tercer espacio, al aire libre, que articulara el edificio, en perfecta consonancia con los espacios anteriores, dando como resultado dos espacios cuadrangulares rodeados de tres rectangulares.

Rebollar, va a jerarquizar los espacios del Casino, es decir intentará dotar de mayor importancia a unas estancias que a otras. El arquitecto singularizará dos estancias sobre el resto: El Salón de Baile y la Sala de Tertulias, para ello utiliza unos recursos que son apreciables a simple vista:

En el primer caso, Rehollar, aumenta la altura de esta sala permitiendo la construcción en su interior de una pequeña balconada pensada para que la orquestina, encargada de amenizar los bailes, tuviera un lugar donde su visión y acústica fueran lo más óptimas posibles.

La fachada de esta sala se localiza en el pasaje de Pérez Molina y fácilmente podemos observar su mayor alzado si lo comparamos con el resto de la crujía. Otro aspecto importante viene constituido por los cinco vanos que forman los ventanales que están rematados como arcos de medio punto en su vista exterior, constituyendo otra manera de diferenciar la estancia, ya que el resto de las ventanas son cuadrangulares.

La Sala de Tertulias es la otra dependencia que sobresale en altura del resto de la construcción y podríamos clasificarla como "zona noble" del edificio. Rehollar intentará individualizarla de la siguiente manera:

Ubicará está sala en el centro de la fachada que da a los Jardines del Prado y la retranqueará entre las dos crujías laterales dando lugar a una terraza que viene a constituir una prolongación de la sala. La estancia, de esta manera, formaría una especie de un majestuoso "ante-porche" con salidas directas al exterior y con unas magníficas vistas al Prado.
 

Salvando las lógicas distancias conceptuales podemos considerar que esta distribución del espacio (Un cuerpo central flanqueado por dos alas formando una "U") nos recuerda sobremanera a las propuestas espaciales que el barroco francés, característico por su racionalismo academicista, utiliza en muchas de sus arquitecturas de palacios y "hótels".

Rebollar también construirá un pequeño frontón como remate al centro de esta fachada (la del Prado) para dotarla de un mayor grado de "rango arquitectónico". Otro elemento que nuestro arquitecto pone en práctica para "dignificar" todo este frontal, lo constituye el hecho de simular una arquitectura de almohadillado sugerida por grandes listones con entrantes y salientes formando una superposición de "calles" que solo se ven interrumpidas por los vanos de la fachada.

LOS MATERIALES:

Realizando una memoria de "calidades" del edificio podemos destacar el zócalo o basamento del edificio que está realizado en caliza, piedra porosa muy sensible a la humedad. Este tipo de piedra es muy normal en las construcciones de Ciudad Real ya que es frecuente en esta zona.

Sobre este zócalo que rodea al edificio se levantan las murallas, muros o paredes que forman el edificio y que están realizadas con una técnica mixta de mampostería y tapial, culminando la construcción unas cubiertas realizadas en madera con reguillos y teja árabe. También es necesario mencionar la balaustrada o barandilla de la terraza realizada en sillería de Novelda, (que sustituyó a una verja de hierro que había en un principio) el pavimento de mármol y el entarimado de diferentes dependencias como El Salón de Baile.

La enumeración precedente de materiales constructivos no tendría sentido, si no consideráramos la utilización de un nuevo elemento de construcción en el levantamiento de este edificio: EL HIERRO

El siglo XIX fue el siglo de la llegada del metal a la construcción arquitectónica. Paxton en 1851 con su Crystal Palace para la Exposición Mundial Universal de Londres marca un hito en la arquitectura que supondrá un cambio radical en los planteamientos técnicos de la misma, ya que el hierro es una "materia prima" dotada de gran consistencia que permite soportar grandes cargas y cubrir amplios espacios.

Rebollar tiene el mérito de ser uno de los introductores de la "arquitectura del hierro" en nuestra ciudad. Toma conciencia de que el hierro se va imponiendo a los materiales tradicionales: piedra, ladrillo, tapial etc. y se "aventura", a utilizarlo para enmarcar un gran área del Casino: El patio.

La estructura del patio central estaba constituida por pilares de fundición, que aparte de tener como objetivo principal la sustentación de cubiertas, también cumplían la función de bajantes para canalizar las aguas procedentes de las lluvias. Es evidente, que aunque tímidamente, Rebollar apuesta por una arquitectura acorde con los cánones que regirán el futuro de la arquitectura contemporánea.


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