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domingo, 30 de noviembre de 2025

“EL VAQUILLA”: 40 AÑOS DE MOTÍN, SECUESTRO Y RESCATE DE TRES SEGUNDOS EN LA CÁRCEL DE CIUDAD REAL

 

El Vaquilla el 20 de diciembre de 1985, camino del juzgado de instrucción número 1 de Ciudad real, para responder de un presunto delito de insultos y amenazas a la autoridad. Entonces estaba en el penal de Ocaña y tenía 24 años. Fotografía Herrera Piña.



Este miércoles se cumplen 40 años del motín e intento de fuga de la cárcel de Ciudad Real protagonizado por Juan José Moreno Cuenca, alias “El Vaquilla”, uno de los delincuentes más populares de los años 70 y 80 en España.

Corría el martes 19 de noviembre de 1985. Alrededor de las tres de la tarde, el preso, junto a Miguel Ángel Peñas Martínez, Salvador de Haro Martín y Juan Antonio Redondo, volvían del paseo reglamentario en el patio de la prisión e iban a ser introducidos en sus celdas. Justo en ese momento, “El Vaquilla” y Miguel Ángel Peñas, que portaban sendas navajas (cuya procedencia se ignoraba), se abalanzaron sobre los funcionarios que los custodiaban.

Los reclusos, con Moreno Cuenca como “auténtico cabecilla del motín”, se hicieron fuertes y consiguieron retener a seis funcionarios y dos albañiles (de cuyas herramientas se incautaron). A los alzados se unió después un quinto prisionero, Enrique Martín Manzano, y un sexto, el recluso natural de Puertollano, Antonio López Romero, al que le quedaban sólo cuatro meses para cumplir su condena, pero “que decía que quería hacerse famoso con “El Vaquilla” y salir en la prensa”.


El motín duró ocho horas y acabó en tres segundos / Hemeroteca Lanza


Llamadas de teléfono y cervezas

Las informaciones publicadas hace 40 años por Lanza “de fuentes contrastadas” apuntaban a que ‘El Vaquilla’ logró realizar dos llamadas telefónicas, una a la esposa de su abogado de Barcelona (que se encontraba en Madrid) y otra con una tal ‘Mami’, cuya identidad se desconocía. El cronista reproducía algunos fragmentos de estas conversaciones que le habían llegado a través de personas que habían oído hablar al delincuente. Según estas fuentes, ‘El Vaquilla’ dijo cosas tales como: “No sabes lo que es la prisión”, “estoy dispuesto a todo”, “el final va a ser mi muerte” o “voy a quitar de en medio a los funcionarios”.

Una entrevista con un funcionario, realizada por el Diario Provincial Lanza, desvelaba que los amotinados habían obligado a los albañiles secuestrados a abrir la puerta del economato, de donde cogieron varias cajas de cerveza, y también el botiquín. De este se llevaron “todas las medicinas que mezcladas con el alcohol producen unos efectos excitantes similares a los de las drogas”.

Un helicóptero, un blindado y armas

Los amotinados también obligaron a uno de los funcionarios retenidos a que escribiera a máquina el comunicado con sus reivindicaciones. En él reconocían la responsabilidad “de todo cuanto estaba ocurriendo” en la cárcel provincial, por encontrarse en “una situación arbitraria”, y pedían “un helicóptero civil o, en su defecto, un coche blindado de gran potencia con el depósito lleno y armas”.

Estas se las debían entregar el gobernador civil, Joaquín Íñiguez Molina, por aquel entonces, y el director del penal, Víctor Sánchez Hernández. Los sublevados especificaban que debían pasar las armas “en bolsas” y “presentarse en slip”. El comunicado incluía un apéndice en el que aseguraban que los funcionarios no estaban siendo coaccionados y que los estaban respetando “en todo momento”, por lo que pedían igual trato.


Los amotinados regresaron a sus cárceles de origen al día siguiente del motín / Hemeroteca Lanza



Un rescate de tres segundos

El secuestro, antes de ser reducidos los amotinados, duró ocho horas. La sublevación y retención de rehenes finalizó a las once y media de esa misma noche de hace 40 años, cuando los secuestrados fueron liberados por un grupo de las Unidades Especiales de Intervención de la Guardia Civil. Según la crónica de Lanza, las fuerzas de la Benemérita acabaron con la situación en “una brillante intervención” que duró tan sólo “tres segundos”.

Poco después, a medianoche, el gobernador civil de Ciudad Real, Íñiguez Molina, acompañado de otras autoridades civiles y militares, así como del director de la prisión provincial, Sánchez Hernández, ofreció una rueda de prensa de cuyos pormenores dio cuenta Lanza en la edición del periódico del día siguiente.

En la comparecencia, el gobernador explicó que los amotinados habían quedado “entre los dos rastrillos que dan acceso a la prisión” y que “no fue necesario el uso de armas de fuego, reduciéndoseles con el recurso a la fuerza física”. También anunció que, antes del asalto, se les había tratado de intimidar psicológicamente “empleando estampidos sónicos (dos granadas detonantes) y bombas lacrimógenas”.

Según el relato de los hechos completado por el coronel jefe del Tercio de la Guardia Civil de Ciudad Real, Pedro Esteban, los dos albañiles retenidos habían sido liberados por los amotinados a las 20.40 de aquel martes, casi tres horas antes del “feliz desenlace” del motín. Esteban relataba que se dieron cuenta de que los presos “se habían vestido con uniformes de funcionarios. Y, en un momento dado, -continuaba-, observamos que venían hacia la salida con una persona esposada, que fue identificada como uno de los funcionarios. En ese momento se abrió la puerta para dejarles paso, haciéndoles creer que habíamos mordido el anzuelo”.

Lo que sucedió a continuación es que los guardias cerraron el segundo rastrillo de la prisión y los amotinados quedaron atrapados. Los agentes de la Unidad Especial de Intervención (UEI) entraron y los redujeron en tres segundos “empleando única y exclusivamente fuerza corporal”.


Las quejas de los funcionarios fueron en aumento tras el motín / Hemeroteca Lanza



Presunto delito de amenazas a agentes de la autoridad

‘El Vaquilla’ y casi todos los presos amotinados aquel día se encontraban “accidentalmente” en la cárcel de Ciudad Real (de baja seguridad) para asistir a prestar declaración en los juicios que la Audiencia Provincial estaba instruyendo contra ellos. A Juan José Moreno Cuenca, Juan Antonio Redondo, Salvador de Haro y Enrique Martín Manzano se les acusaba de ser autores de un presunto delito de amenazas a los agentes de la autoridad. El juicio por estos hechos estaba previsto que se celebrara el viernes 22 de noviembre de 1985, tres días después del motín, por lo que, finalmente, quedó aplazado para el mes de diciembre.

Al día siguiente del levantamiento, todos los implicados en la revuelta fueron devueltos a sus cárceles de origen, Ocaña-1, en el caso de ‘El Vaquilla’, así como a Alcalá-Meco o el Puerto de Santa María, en el del resto de amotinados.

Gran tensión y quejas en la prisión

El secuestro produjo “gran tensión” en la cárcel y despertó las quejas de los funcionarios con respecto a las “pocas condiciones de seguridad” que reunía la prisión ciudadrealeña para albergar a “delincuentes tan peligrosos”.

Durante las ocho horas que duró el motín, secuestro y fallido intento de fuga, tanto el ministro como el subsecretario de Estado de Interior, respectivamente, José Barrionuevo y Rafael Vera, estuvieron pendientes del desarrollo de los acontecimientos.

 

El motín se cobró el puesto del director de la prisión y dos jefes de servicio / Hemeroteca Lanza



No a presos peligrosos en Ciudad Real

Dos días después del motín, los representantes de los funcionarios de CCOO, Juan Luis Gil y Emilio de la Garza, dieron una rueda de prensa en la que pedían el aumento de la plantilla de funcionarios de la Cárcel Provincial de Ciudad Real, al tiempo que insistían en que “delincuentes de este tipo, con antecedentes fuguistas, peligrosos en su comportamiento, no deben venir a presiones como las de Ciudad Real”.

Durante los días y semanas posteriores al amotinamiento se sucedieron las denuncias de los funcionarios la cárcel provincial. El secretario general de la sección sindical de Prisiones de CCOO, Andrés Morales, llegó a comparar el penal de Ciudad Real con las cárceles de Thailandia.

Al tiempo, se quejaba de que tras el motín la única medida adoptada había sido el cambio de horario de los funcionarios y solicitaba una negociación “que tenga como objetivo la obtención de un sistema que aporte mayores seguridades”. También denunció “el machacamiento psicológico de los funcionarios”, la reducción de los días de descanso y, que tras la revuelta, “ni siquiera les daban los 20 minutos del bocadillo de media mañana”.

La situación escaló hasta las altas instancias del Gobierno. El senador del Grupo Popular, José Luis Aguilera, tramitó a través de la Mesa de las Cortes varias preguntas al ministro del Interior sobre el centro penitenciario de Ciudad Real.

Cese del director y dos jefes de servicio

El motín de ‘El Vaquilla’ dio, además, como resultado el cese del director de la prisión, Víctor Sánchez Hernández, que había tomado posesión del cargo el 14 de mayo de 1983 procedente de la cárcel Modelo de Barcelona. También fueron cesados dos jefes de servicio, Juan Antonio Plaza y Luis Carlos Guisasola, según recogía Lanza en su edición del 10 de diciembre de 1985.

La Dirección General de Instituciones Penitenciarias consideró que el día de los hechos se había producido “negligencia en la actuación de los responsables del centro”, al dejar coincidir a presos de primer grado, como ‘El Vaquilla’ y Juan Antonio Redondo López, con el resto de reclusos, no cachearles antes de que hicieran uso de sus “pinchos” y no utilizar los medios de defensa que tenían a disposición en la Jefatura de Servicios de la cárcel.

 

La desaparecida cárcel de Ciudad Real lugar donde se produjeron los hechos



Encarcelado con 13 años

‘El Vaquilla’ cumplía 23 años (nació el 19 de noviembre de 1961 en Barcelona y hoy tendría 64 años) cuando protagonizó el motín en la cárcel de Ciudad Real. A esas alturas de su corta vida se encontraba cumpliendo una condena de 14 años en la cárcel de Ocaña-1.

Ciudad Real, Herrera y Ocaña son sólo algunos de los penales por los que Juan José Moreno Cuenca pasó antes de morir con 42 años. Comenzó a delinquir con nueve y a los 12 ya había matado accidentalmente a una mujer, a la que atropelló en un robo con tirón desde un coche. Reconocido por las Fuerzas de Seguridad como un hábil conductor, a tan temprana edad tenía que conducir con cojines en el asiento y zancos en los pies porque no llegaba ni a ver por el parabrisas, ni a los pedales del vehículo.

A los 13 años se había fugado de todos los correccionales en los que había sido internado, por lo que ingresó como preso en la Cárcel Modelo de Barcelona. Desde entonces, hasta el final de sus días, su vida consistió en entrar y salir brevemente de un penal para regresar a otro (también estuvo preso en Lérida y en Cartagena). Pasó la mayor parte de su tiempo en prisión, donde llegó a cursar estudios de Periodismo y Derecho y a escribir su autobiografía ‘Hasta la libertad’ (2001).

Moreno Cuenca fue también una fugaz estrella cinematográfica y principal inspirador del ‘cine quinqui’ de los 80. Se interpretó a sí mismo en ‘Yo, El Vaquilla’ (1985), de José Antonio de la Loma, que era su tutor legal en el momento en el que protagonizó el motín en la cárcel ciudadrealeña, y que también se basaría en su figura para ‘Tres días de libertad’ (1995).

Casi más que por los delitos cometidos en la calle, ‘El Vaquilla’ se hizo particularmente popular por sus numerosas algaradas carcelarias y sonadas fugas. Se evadió de la cárcel Lérida II vestido de funcionario y justo un año antes de la revuelta de Ciudad Real, en 1984, había orquestado uno de los motines más espectaculares de su trayectoria en la Modelo de Barcelona.

En 1996, Moreno Cuenca obtuvo el tercer grado en régimen abierto, pero la libertad le duró bien poco. Apenas un mes después fue detenido por robar un coche bajo los efectos de las drogas y volvió a prisión. Su adicción a la heroína hizo que se contagiara de VIH, lo que agravó la cirrosis hepática de la que falleció en diciembre de 2003 en el Hospital Can Ruti de Badalona, al que había sido trasladado después de su excarcelación motivada por su precario estado de salud.

Fuente: https://www.lanzadigital.com/archivo-lanza/el-vaquilla-motin-secuestro-y-rescate-de-tres-segundos-en-la-carcel-de-ciudad-real/


Televisión Española se hizo eco del motín


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