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sábado, 27 de julio de 2013

EL POZO DE NIEVE DE LA HUERTA DEL ALCAZAR


Restos del Pozo de Nieve de la Huerta del Alcázar descubiertos en 2007 durante los trabajos de cimentación de un nuevo edificio de comedor y gimnasio construido dentro del recinto del Colegio Público Carlos Vázquez de Ciudad Real, situado en el nº 4 de la Avenida del Torreón del Alcázar.

El pozo de nieve de la Huerta del Alcázar fue descubierto en el mes de septiembre de 2007, durante las obras de cimentación de un nuevo edificio de comedor y gimnasio construido dentro del recinto del Colegio Público Carlos Vázquez de Ciudad Real, situado en el nº 4 de la Avenida del Torreón del Alcázar. El hallazgo dio lugar a la posterior excavación arqueológica del interior del pozo de nieve, que finalmente quedó integrado en el nuevo edificio como elemento visitable.

El pozo solo conserva su estructura subterránea: los desmontes de terreno realizados durante la urbanización de la zona a mediados de la década de 1980 eliminaron todo resto de su cubierta  y otros posibles elementos asociados al pozo, tales como eras empedradas, balsas, canalizaciones… Se trata de un pozo de planta circular y desarrollo cilíndrico, de paredes casi perfectamente verticales, completamente excavado en el sustrato geológico de la zona y revestido al interior con una gruesa capa de mortero hidráulico a base de cal, arena y polvo de ladrillo, aplicada directamente sobre el corte en la roca. El pozo descrito cuenta con 4,96 m de diámetro, y ha conservado una profundidad máxima de 5,57 m, que en origen debió de ser algo mayor, habida cuenta que los trabajos de urbani9zación mencionados rebajaron notablemente la cota de superficie de la zona.

Bajada al Pozo de Nieve.

El fondo drenante, tallado en el sustrato geológico y revestido en origen con el mismo tipo de mortero hidráulico que las paredes verticales del pozo, casi imperceptiblemente cóncavo presenta una vertiente muy suave hacia una poceta excéntrica de planta circular y sección en forma artesana, con 1,12 m de diámetro máximo y 0,25 m de profundidad, tallada también en la roca, que recogía las aguas del deshielo de la carga y las evacuaba, por medio de un canal de traza rectilínea y contorno irregular, hacia el único desagüe lateral, localizado en el cuadrante suroccidental de la pared del pozo, junto a la base del mismo, y configurado por un tubo cerámico de 12,5 cm de calibre empotrado en la pared.

El lecho del pozo presenta hasta siete pequeños rebajes de planta circular y sección cóncava, de entre 20 y 30 cm de diámetro cada uno, y de entre 10 y 15 cm de profundidad, distribuidos irregularmente por toda la superficie del fondo. Estos rebajes debieron servir para alojamiento de pequeños tacos de madera –denominados “marranos” por las fuentes escritas locales del siglo XVIII- que sustentaban el entramado de tablazón y ramas sobre el que apoyaba la primera tongada de nieve o hielo, creando una cámara de aire que mejoraba las condiciones de conservación de la carga. La misma función sustentante tenía la alineación continua de piedras calizas irregulares adosadas perimetralmente a la base de la pared del pozo, descubierta in situ durante los trabajos de excavación arqueológica junto a diversos restos de tablazones de madera.

Vista del interior del  Pozo de Nieve desde la parte superior.

De los cinco pozos de nieve que existieron en Ciudad Real en el pasado, el de Huerta del Alcázar es el que cuenta con mayor número de referencias en las fuentes escritas locales del siglo XVIII. De hecho según las Respuestas Generales del Catastro de Ensenada de Ciudad Real (1751), el pozo de nieve de la Huerta el Alcázar era el único que estaba entonces “haviado y corriente y sirve para el común abasto de esta espezie…”, encontrándose los demás desairados, desaviados, arruinados y sin uso (AHPCR, Sección Hacienda, Catastro de Ensenada, legajo 616, respuesta 17; cfr. PILLET, 1991: 48-49).

Las paredes del pozo son casi perfectamente verticales

No obstante, la primera referencia documental conocida del pozo de nieve de la Huerta del Alcázar data del año 1687, y confirma la existencia del mismo desde varios años antes, permaneciendo en activo hasta fechas muy avanzadas, ya que en 1873, el Pleno del Ayuntamiento de Ciudad Real sometió a juicio un escrito de Manuel Casado “…solicitando se excluya de impuesto sobre artículos de comer, beber y arder, la nieve que aquél tiene en un pozo intramuros, por la circunstancia de que dicho artículo no se introduzca por las puertas…” (AHMCR, Actas de Pleno, año 1873, sesión de 3 de julio, folio 100).

Desagüe que recogía las aguas del deshielo

Según diversos testimonios orales recabados por Diego Peris e Isabel Mansilla (1995), el pozo de nieve de la Huerta del Alcázar se conservó en buenas condiciones hasta fechas recientes, y fue rellenado con escombros durante las obras de urbanización de la zona a comienzos de la década de 1980. Estos datos coinciden con los proporcionados por la excavación arqueológica de su interior, en el que se documentaron solamente dos estratos: un primer sedimento de apenas 10 cm de espesos formado por un fino limo arcilloso depositado paulatinamente sobre el fondo del pozo durante un periodo más o menos prolongado de abandono; y un relleno masivo posterior, de 5,40 m de espesos y composición absolutamente homogénea, fruto de una acción intencionada de relleno acometida muy probablemente durante los trabajos de desmonte que precedieron a los de urbanización de la zona.

Vista central del interior del pozo de nieve tras su excavación arqueológica.

viernes, 26 de julio de 2013

POZOS DE NIEVE EN CIUDAD REAL


Estructura de un antiguo pozo de nieve

Se conoce con este nombre a unos pozos o construcciones dedicadas al almacenamiento y conservación de nieve o hielo para su posterior distribución o venta. Y es que antes que existieran las fábricas de hielo y las actuales neveras, la única forma de tener hielo pasado el invierno eran estos pozos de nieve.

Los trabajos de almacenamiento y comercialización de la nieve y el hielo están documentados desde el segundo milenio antes de Cristo hasta el primer tercio del siglo XX. Para la Península Ibérica, existen referencias escritas de ello desde época romana. En libros de cuentas y de cocina medievales se registra la explotación de los pozos de nieve y el consumo de helados. Pero el negocio de la nieve no se generalizó hasta mediado del siglo XVI; gracias a la difusión de diversos tratados de medicina que ensalzaban las propiedades terapéuticas del hielo.

A lo largo del siglo XVII, el consumo del hielo natural previamente almacenado alcanzó un desarrollo espectacular, y dio lugar a la organización de un amplio conjunto de medidas legales y administrativas tendentes a regular, asegurar y controlar un comercio que comprometía capitales, generaba beneficios fiscales y tenía cierto impacto desde el punto de vista constructivo; de hecho, hacia 1650 la Hacienda Real gravó con tributos el comercio del hielo.

En el siglo XVIII se racionalizó la explotación de este recurso, y se construyeron pozos de nieve en muchas poblaciones como respuesta a una creciente demanda. El declive de esta actividad tradicional comienza con la aparición de las primeras máquinas de refrigeración. A finales del siglo XIX ya se fabricaba hielo a escala industrial en muchas ciudades, y los pozos de nieve que las abastecían comenzaron a quedar abandonados.

Tratado de medicina del año 1640 donde se exponían diferentes métodos para curar enfermedades a través del uso de la nieve. En los siglos XVII, XVIII y XIX se publicaron numerosos libros en los que se explicaban estos tratamientos. Esta forma de medicina contribuyó a la creación de almacenes de nieve en muchas ciudades españolas.

En localidades como Ciudad Real o Miguelturra se documenta el abandono definitivo de estos pozos hacia las décadas de 1920 ó 1930. Convertidos en escombreras primero, y tapiados después, los antiguos pozos de hielo desaparecieron masivamente en pocos años.

Su tipología está fuertemente condicionada por su función, si bien varía de unas regiones a otras, según las condiciones climáticas dominantes. En el área geográfica de Castilla-La Mancha, los pozos de nieve eran, por lo general, de planta circular, estaban en su mayor parte excavados en el terreno, y revestidos al interior con fábrica de mampostería a base de piedra local trabada con argamasa de cal y arena.

Tenían una profundidad superior a 6 metros, y su diámetro interior oscilaba entre los 4 y 7 metros. Disponían de un fondo permeable o, en su defecto, de un suelo levemente inclinado hacia un desagüe que evacuaba el agua procedente del hielo almacenado derretido para favorecer la conservación del resto.

Habitualmente estaban rematados por una falsa cúpula de mampostería, construida por aproximación de hiladas, aislada del exterior por una gruesa capa de cal, y dotada de dos puertas de acceso enfrentadas para facilitar las labores de carga y descarga. El complejo se completaba con diversos elementos auxiliares, tales como balsas o albercas de poca profundidad abastecidas por pequeñas acequias y pozos cercanos, utilizadas para almacenar el agua que había de congelarse en invierno.


Una vez helada el agua de las balsas durante las noches, el hielo resultante se partía en bloques y se transportaba al interior del pozo, donde se prensaba por tandas sucesivas separadas entre sí por capas de paja o materias vegetales semejantes, que actuaban como aislante y facilitaban los trabajos posteriores de extracción del hielo almacenado.

El hielo se empleaba con fines terapéuticos y culinarios: era utilizado contra las fiebres, para rebajar las inflamaciones en las fracturas, para cortar hemorragias y, mezclado con aceite, para curar quemaduras. También se utilizaba para el transporte de pescado y la conservación de alimentos en general, para refrescar bebidas o para fabricar sorbetes y helados.

En Ciudad Real llegaron a existir un total de cinco pozos de nieve: el de la Huerta del Alcázar, el de la Puerta de Santa María, el del Convento de Carmelitas Descalzos, el de la Puerta de Toledo y el de Santa María de Guadiana. Los cuatro primeros estuvieron dentro de los límites del actual núcleo urbano de la ciudad, en tanto que el último se encontraba junto a la margen izquierda del río Guadiana, en el extremo septentrional del municipio.



jueves, 25 de julio de 2013

DE LA CRUZ DE SANTIAGO AL CRUCEIRO GALLEGO EN LA PLAZA DE SANTIAGO DE CIUDAD REAL


La Cruz de Santiago en 1959 cuando se instaló en la plaza que lleva su nombre

En la década de los años cincuenta del pasado siglo XX, se va proceder a la urbanización de la Plaza de Santiago de nuestra ciudad, gracias a los desvelos del entonces párroco de Santiago, Rvdo. Sr. D. Javier María de Castro Díaz, que consiguió de las autoridades locales y provinciales de aquella época  que empedraran esta bella plaza ciudadrealeña.

La Cruz de Santiago en los años noventa

Una vez empedrada la Plaza de Santiago, se decidió embellecer este lugar con la instalación de una Cruz, proyecto que fue realizado con sencillez y elegancia en piedra por Alberto Nieto. La cruz constaba de  plataforma, base-pedestal, fuste y capitel  coronado por una cruz latina de forja. El coste de esta cruz fue asumida por la Jefatura Provincial del movimiento y Gobierno Civil, dentro de la campaña de embellecimiento de pueblos y ciudades que tenía entonces el  gobierno de España.

La bendición e inauguración de la cruz se realizó el viernes 5 de junio de 1959. El entonces párroco de Santiago, Rvdo. Sr. D. Javier María de Castro Díaz, fue el encargado de bendecir la cruz y al acto asistieron el gobernador civil y jefe provincial del Movimiento, D. José Utrera Molina, el subjefe provincial del movimiento, Presidente de la Diputación Provincial, D. Alfonso Izarra Rodríguez, alcalde de la capital, D. Antonio Ballester Fernández y concejales del Ayuntamiento.

Ubicación actual de la Cruz de Santiago en la Plaza de Agustín Salido a partir del 2007

La cruz se fue deteriorando con el paso de los años y se perdió el fuste, capitel y cruz, quedando solo la plataforma y base-pedestal. En los años noventa del pasado siglo XX, ocupando la alcaldía de Ciudad Real, Francisco Gil-Ortega Rincón, se repone de nuevo el fuste y la cruz en forja, pasando de ser cruz latina a poner la cruz de Santiago.

La Cruz de Santiago permaneció en la plaza que lleva su nombre hasta febrero del 2007, cuando en el lugar donde se encontraba la cruz, se puso un Cruceiro gallego, por lo que la Cruz de Santiago paso a la Plaza de Agustín Salido.

El Cruceiro gallego en el lugar donde se levantaba la Cruz de Santiago

miércoles, 24 de julio de 2013

“CULIPARDO”


Uniforme de la Milicia Concejil

A los ciudadrealeños se les conoce coloquialmente como "culipardos". El motivo no es otro que el uniforme de la Milicia Concejil (ejército comunal) de Ciudad Real durante la Edad Media, su uniforme era de color pardo, esto es marrón, y los pantalones no existían, si no que se usaban calzas.

Esta palabra tiene relación con la palabra churriego. Tienen como antecedente en común la batalla de Malas Tardes en la que los ciudadrealeños  entraron en guerra en 1328 con los miguelturreños. Antes de esta fecha eran calatravos y pozueleños.

HISTORIA

La Orden de Calatrava había renovado y concedido más privilegios a la emergente aldea de Miguelturra, situada a apenas tres kilómetros del asentamiento regio de Villarreal, fundada por Alfonso X con el propósito de debilitar el poder creciente de esta Orden en La Mancha, con el fin de despoblarla. El infante Felipe de Castilla, tutor del rey Alfonso XI, intentaba contener al maestre de la orden Garci López de Padilla, más un señor feudal que un freire luchador contra los infieles. Como López de Padilla fue derrotado por la taifa de Jaén en 1328, se levantaron contra él los freyres de la Orden acaudillados por Frey Juan Nuñez de Prado, Clavero de la Orden, y una serie de caballeros de su confianza, algunos de ellos nacidos en Villarreal. Quesada, alcaide del alcázar de Villarreal, los acogió tras las murallas y pidió refuerzos a otras ciudades de realengo, Baeza, Córdoba y Toledo, e informó al infante Felipe de la situación.

Antigua Puerta de Miguelturra, acceso natural a la capital desde el camino de Granada y por donde salieron las tropas de Ciudad Real para la Batalla de Malas Tardes

Al enterarse el maestre Garcí López de Padilla, reunió entre julio y agosto a sus mesnadas y partió hacia Miguelturra, quemando y arrasando viñas y campos de  Villarreal como si fuera tierra de infieles y poniéndole asedio para presionar a las autoridades y que soltaran a los freyres desleales tras las murallas. Los vecinos que salían a cultivar los campos eran azotados y apaleados y enviados al Sacro Convento de Calatrava la Nueva. Cuenta el cronista Francisco de Rades y Andrada que "salieron un día contra el Maestre cinquenta de cauallo" desde Villarreal para evitar nuevas incursiones y fueron destrozados por las huestes calatravas. A la desesperada, pues los refuerzos de otras ciudades de realengo no venían, hicieron una salida por sorpresa o contraataque destinado a romper el sitio. Las tropas reales iban acaudilladas por el Clavero Diego Sánchez de Viezma y el Alcaide Quesada por el llamado camino de Peralvillo. Garci López de Padilla se enteró y ambas huestes lucharon en el pago llamado de Malas Tardes. Los calatravos perdieron y el Maestre huyó herido. Las huestes reales, formadas por freires calatravos sediciosos y la milicia urbana de Villarreal, hoy Ciudad Real, no se detuvieron ahí y marcharon contra Miguelturra, la cual asaltaron y saquearon, matando a mujeres, niños y ancianos y quemándolas casas, en especial el palacio o Casa de la Clavería y una torre fuerte, que era vista desde Villarreal como centro de posibles incursiones a los dominios de realengo.

La contienda se resolvió al llegar a la mayoría de edad Alfonso XI y asumir la corona, renunciando al maestrazgo Garci López de Padilla a fines de 1329 y reestructurando el término de Miguelturra de forma tal que perdiera la Atalaya de los Abenzales en favor de Villarreal y confirmando la cesión de Peralvillo, que ya fue hecha efectiva en 1306. Se creaba así una zona de nadie entre la emergente Orden de Calatrava y las posesiones de Alfonso XI, el Justiciero.

Plano donde se celebró la batalla de Malas Tardes entre los municipios de Ciudad Real y  Miguelturra,  el circulo amarillo que se encuentra en el centro del plano, es el lugar donde se celebró la Batalla

martes, 23 de julio de 2013

PUNTO Y FINAL


El delegado para la Asociación de Cofradías, D. Juan de Dios Martín Ramírez.

Pasado mañana concluirá el proceso de transmisión de poderes de la actual Junta Directiva de la Asociación de Cofradías de la Semana Santa de Ciudad Real, al delegado designado por el Obispado para gestionar provisionalmente la entidad D. Juan de Dios Martín Ramírez.

Por este motivo quiero manifestar públicamente lo siguiente:

1º.- Quiero pedir perdón públicamente a todas las personas que haya podido dañar con mis manifestaciones y acciones durante el periodo que ha comprendido el proceso electoral. Soy humano y pecador y ante los continuos ataques recibidos, me he llenado de cólera en algún momento  y he podido manifestar palabras que nunca tuve que decir. Ya se sabe que la fuerza del maligno es muy grande y actúa muchas veces como enemigo separador.

2º.- Quiero agradecer las muestras de apoyo recibidas por muchos cristianos y amigos, sacerdotes y religiosos/as, y sus ayudas ofrecidas  para abrirme caminos ante instituciones eclesiales,  pero después de meditar todo lo sucedido y  haberme puesto en manos de la justicia de Dios, he tomado la decisión de negarme a mí mismo, tomar la cruz y seguir a Jesucristo mostrando la eclesialidad de mi Fe con el pastor diocesano, acatando la decisión del Obispo sin detenerme más a juzgarla.

3º.- Ruego a todas las personas que están utilizando mi caso para desprestigiar a los miembros de la jerarquía diocesana, que dejen de hacerlo, ya que como he dicho anteriormente acato humildemente la decisión tomada.

4º.- Por ultimo quiero manifestar que a partir de hoy no realizare ninguna otra manifestación pública de los hechos ocurridos y si alguien realiza declaraciones que atenten contra mi persona, iniciare en el anonimato las acciones judiciales oportunas, por lo que pongo punto y final a este tema.

lunes, 22 de julio de 2013

SANTA MARÍA MAGDALENA Y LA POBLACHUELA


Azulejo de Santa María Magdalena en la fuente de los jardines de la parroquia de La Poblachuela

Hoy es la festividad de Santa María Magdalena, un personaje  evangélico de primera magnitud que los cuatro evangelistas nos muestran retazos de su historia por su proximidad al Señor. Desde el siglo VIII, en las listas de los Latinos, la memoria de Santa María Magdalena se celebraba el 22 de julio, sin duda porque en esa fecha se hacía también en Éfeso, lugar desde el que León VI (928) habría ordenado trasladar el cuerpo de la Santa hasta Constantinopla.

Actual templo parroquial inaugurado en 1916

Ciudad Real cuenta con varias pedanías, una de ellas es LA POBLACHUELA, situada al sur de la Capital, nace desde “la cuña” que se forma en la unión de las carreteras N-420 y N-430, lugar donde finaliza el Parque de Gasset.

Las Huertas de La Poblachuela, hoy La Poblachuela, siguen teniendo ese encanto que la historia nos trae al recuerdo: sus norias, sus arboledas, sus jardines, sus huertas con sus exquisitos productos, en definitiva todo aquello que nos permite ser generosos con el recuerdo y al mismo tiempo nos deja situarnos en el momento actual

En esta pedanía se encuentra la Parroquia de Santa María Magdalena, cuyo actual templo fue inaugurado en 1916, sustituyendo a otro más antiguo. En el interior de la actual parroquia se da culto al Santísimo Cristo de la Salud y San Miguel Arcángel, patronos de esta pedanía y cuyas fiestas se celebran en el mes de septiembre.

La Poblachuela, al día de hoy se ha convertido definitivamente en una zona que comparte plenamente su tradición “huertana” y acepta al mismo tiempo la calificación de “zona residencial”, con la que actualmente se la quiere definir

Al igual que el resto de las iglesias, parroquias y conventos de Ciudad Real, la parroquia de La Poblachuela sufrió la pérdida de todas sus imágenes al inicio de la Guerra Civil Española en 1936, conservándose solo los libros de bautismos, defunciones y matrimonios desde el siglo XVII y que se pueden consultar en este enlace:


En el año 1981 la parroquia de Santa María Magdalena y su entorno, recibió un premio de embellecimiento otorgado por el Excmo. Ayuntamiento de Ciudad Real

domingo, 21 de julio de 2013

LA NO RATIFICACIÓN DEL PRESIDENTE ELECTO DE LA ASOCIACIÓN DE COFRADÍAS EN LA PRENSA DIGITAL



20 minutos.es


ABC.es


El Crisol de Ciudad Real


laicismo.org


El Digital Actualidad


Intereconomia



Lacerca.com


Gentedigital.es


Periodistadigital.com


Clm24.es


europapress.es

http://www.europapress.es/castilla-lamancha/noticia-obispo-ciudad-real-no-confirma-presidente-asociacion-cofradias-nombra-gestora-20130717084616.html