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domingo, 7 de enero de 2018

IMÁGENES NUNCA VISTAS DE LA PLAZA DE TOROS DE CIUDAD REAL


Fotografías cortesía de Jean Carlos Peñaloza Yanes

Las obras de remodelación que se están llevando a cabo en el exterior de la plaza de toros de Ciudad Real, nos están dejando imágenes nunca vistas del exterior del recinto taurino, ya que se están reforzando los muros exteriores y mejorando la canalización de la infraestructura para evitar posibles deterioros en el futuro.

La Plaza de Toros de Ciudad Real fue edificada en un solar propiedad de don Gaspar Muñoz en el año 1843, que lo regaló; constituyendo, para proceder á su edificación, una sociedad que emitió acciones por valor de 500 pesetas, por lo que cuenta con una antigüedad de 175 años.


sábado, 6 de enero de 2018

CABALGATA DE REYES MAGOS DE CIUDAD REAL 2018



Con una hora de adelanto y un recorrido reducido para esquivar la lluvia prevista para esta tarde noche, partía a las cinco de la tarde del entorno de la puerta del Parque de Gasset la Cabalgata de Reyes 2018. Más de 500 personas y ocho carrozas han acompañado a sus Majestades de Oriente en el tradicional desfile por las abarrotadas calles de Ciudad Real.


El pasacalles Ilusión Equina, la Asociación de Dulcineas y Damas Manchegas, los patinadores del Club Sportia, la batucada Tukumanchanga y Teatro Guirigay abrían la Cabalga, que también ha contado con la presencia del servicio de Correos,  con carteros, furgones y motocicletas para recoger las últimas cartas dirigidas a los Reyes Magos.


Melchor, Gaspar y Baltasar han contado con el acompañamiento musical de la Banda de Cornetas y Tambores Nuestra Señora del Prado-La Pasión y de la Agrupación Musical Santo Tomás de Villanueva.


Durante el desfile se han repartido más de 5.000 kilos de caramelos, labor en la que han colaborado todos los participantes, incluida la Asociación de Coros y Danzas Nuestra Señora del Prado, presente con una carroza sobre cuentos infantiles, y la calesa del Cartero Real con su ayudante.


Después de recorrer el último tramo a pie, a la altura de la calle Carlos Vázquez, Melchor, Gaspar y Baltasar han sido recibidos en la Plaza Mayor por la alcaldesa de Ciudad Real, Pilar Zamora, donde han saludado a los niños y padres allí concentrados.

Fuente: http://www.miciudadreal.es/2018/01/05/ciudad-real-cabalgata-tempranera-pero-con-la-misma-ilusion/
























viernes, 5 de enero de 2018

HERRERA PIÑA: EL HOMBRE QUE HABLABA CON IMÁGENES


Manuel Herrera Piña en los años sesenta del pasado siglo

Rostros y paisajes de hace más de medio siglo nos transmiten, mejor que con mil palabras, el ambiente de la provincia en "Manuel Herrera Piña. Fotografías: Ciudad Real en los años 50 y 60", publicado por la Biblioteca de Autores Manchegos.

En EFE o en TVE tenían tres números de Herrera Piña para localizarle cuando no estaba trabajando en Lanza: el de su casa, el del Trini y el de la vaquería de la Tabla de la Yedra. Si era domingo, el fotógrafo y filmador al que ahora, once años después de su muerte, recordamos con la publicación de un libro sobre algunas de sus fotografías de los 50 y 60, se rodeaba de amigos en ese oasis del desierto manchego que es La Tabla. Hasta allí se llegaba el vaquero para decirle “señor Herrera, que le llaman de televisión”. Y Manuel Herrera Piña, el discípulo de Eduardo Matos, el sucesor de Antero Núñez de Arenas en Lanza, acudía presto, sabiendo que el deber, esa especie de sacerdocio a la que se entregó durante su vida, le reclamaba. A partir de ese momento ya no había padre, ni marido, ni amigo, sino fotógrafo.

Sara Montiel en un festival taurino benéfico en Ciudad Real el 3 de noviembre de 1957, junto a la esposa del gobernador civil Utrera Molina y el director de cine norteamericano Anthony Mann

“Era”, recuerda su hijo mayor, Manuel, que le acompañó más de una vez en su labor periodística, “muy profesional, muy puntilloso. Lo tenía todo pensado: llegaba el primero, aparcaba donde le convenía para salir después, buscaba el tiro de cámara adecuado, la perspectiva que mejor le parecía… y hacía muchas fotografías, demasiadas tal vez. A veces yo se lo recriminaba, porque me parecía un gasto excesivo, pero él tenía muy claro que había que sacar a todo el mundo bien. ‘Tú no conoces a éstos. Si alguno sale con un ojo guiñado o con mala cara, los tengo al día siguiente protestando’, me decía”. Éstos eran los rostros del Régimen, la época que le tocó retratar, eran los políticos y los religiosos, casi la misma cosa en ocasiones, eran los militares y los guardias civiles, pero eran, también, otros, que no se quejaban, las mujeres haciendo cola cargadas de cubos para recoger agua, los pastores en Navas de Estena, las vendimiadoras de Valdepeñas, su madre lavando la ropa en una pila, el pescador del molino del Piconcillo, los jóvenes de la Plaza del Pilar, los ávidos buscadores de emociones futuras en la cartelera del Teatro Cervantes, el mulero en la calle Ruiz Morote… Hay, incluso, miradas a las bambalinas, a lo que eran unos cuando no estaban los otros: Utrera Molina sonriente, fumando relajado un cigarrillo con el teniente general Rodrigo en el Castillo de Motizón, el obispo Hervás y su amplia sonrisa cuando se rodeaba de niños, Pío Cabanillas y Arias Navarro compartiendo confidencias de caza o vaya usted a saber…

 
Mujeres abasteciéndose de agua en un camión-cisterna en Ciudad Real a finales de los años 50

Todos ellos y muchas más miradas nos las podemos encontrar paseando por las páginas de Manuel Herrera Piña. Fotografías: Ciudad Real en los años 50 y 60, que acaba de publicar la Biblioteca de Autores Manchegos (BAM) y que se está vendiendo a muy buen ritmo. Herrera Piña estuvo en casi todas partes. La “culpa” la tiene el periodismo: la revista Arco, donde empezó, Lanza, su principal ocupación durante mucho tiempo, la Hoja del Lunes, ABC, Arriba, Pueblo, El Ruedo, Marca o La Tribuna, además de corresponsal de la agencia EFE, Europa Press, Fiel y TVE.

Herrera Piña murió el 13 de enero de 2007. Dejó, además del dolor, 300.000 negativos en blanco y negro, otro buen número en color y diapositivas. Desde entonces, sus hijos, conscientes de que el legado de su padre es, en gran medida, la memoria de la ciudad y la provincia, han ido dando pasos para su conservación y divulgación. Pasos siempre complicados, por caminos de difícil tránsito, hasta que se toparon con la Diputación, que les echó una mano para recorrerlos juntos. Así, hace ya algún tiempo que se están digitalizando los negativos (van más de 250.000 en blanco y negro) por la empresa Digitalizatodo y en los últimos años dos exposiciones itinerantes, Hererra Piña: fotografías de Ciudad Real de los años 50 y 60 y Fotografías de Herrera Piña: el deporte en Ciudad Real, años 50, 60 y 70, han mostrado una parte mínima, aunque significativa, del trabajo de Herrera Piña.

Una carrera ciclista pasando por la calle Alarcos de Ciudad Real, en los años sesenta del pasado siglo, donde podemos ver las viejas y desaparecidas edificaciones  

Quizás la labor más complicada a la hora de publicar el libro ha sido el proceso de selección. Nace con vocación de ser el primero de una trilogía, que se completará con un segundo volumen dedicado a los años 70 y un tercero a los 80. “El trabajo ha sido agotador”, asegura José Luis Loarce, editor y responsable de la BAM, “especialmente porque teníamos que documentar las fotografías”. Al final, han sido 182 imágenes. “Mi padre guardaba los negativos, pero sin indicaciones, así que ha habido que buscar y rebuscar mucho. Gracias, en gran medida a la hemeroteca de Lanza, hemos podido ir sacando personajes, lugares, momentos…”, asegura Manuel Herrera hijo. Loarce y él pasan revista a las historias que se esconde detrás de cada imagen, sonriendo con cierta nostalgia ante las que más se resistieron, como una piscina en Malagón que no conseguían localizar hasta que por casualidad un colaborador de la BAM la vio, o el ciclista del Licor 43 Jesús Manzaneque, con cuyo hijo habló Manuel… un sinfín de historias para un volumen que esconde muchas, detrás de los brazos en alto, cara al sol, una época no tan lejana aunque ahora lo parezca, como las que insinúan, por ejemplo, la bendición del primer teléfono de La Poblachuela, nada menos que en 1957.

Las desaparecidas telefonistas de Ciudad Real en el edificio de la Plaza de Cervantes

Caras muy conocidas

Los más fetichistas encontrarán también un buen número de caras muy conocidas. En las guardas nos topamos con Ernest Hemingway en los toros en 1960. El premio Nobel repite, en una fotografía de un año antes, cuando siguió a Luis Miguel Dominguín y Antonio Ordóñez por toda España para escribir Verano sangriento. Junto a los dos toreros y el escritor, vestido de luces Edward Hotcher, el exjugador de béisbol que hizo el paseíllo de esa guisa. En el capítulo internacional destaca, también en los toros, pero en 1957, el director de cine Anthony Mann, que mira sonriente a la cámara junto a su mujer, Sara Montiel, y la mujer del gobernador civil Utera Molina, Margarita Gómez. Los famosos nacionales son, claro, muchos más: José Isbert con Vicky Lagos en Puertollano, Rocío Dúrcal en el cine Castillo, Espartaco Santoni en el Cervantes, Conchita Bautista en la Talaverana, Ana Belén actuando en Almagro… y muchos toros y toreros, la gran pasión de Manuel Herrera Piña. Está también, claro, Franco, a cuyo paso se levantaban brazos, al que en Puertollano le animaban con una pancarta para que siguiera “dándole a los salmones cien años más”, aunque por la provincia, más que pescar iba de montería, como dejó dicho Herrera Piña con sus fotos en Retuerta del Bullaque cuando agonizaba la década.

“Mi padre era callado, más bien lacónico”, explica su hijo, pero ¿quién necesita palabras teniendo una cámara?


Manuel Herrera hijo, con el libro en las manos/Clara Manzano

jueves, 4 de enero de 2018

MATEO GAYÁ PRADO. VIDA Y OBRA DE UN ARQUITECTO



El Pasado mes de diciembre vio la luz el libro: "Mateo Gayá Prado. Vida y obra de un arquitecto”, escrito por el director de la Fundación Centro de Documentación “Juan Alfonso de Baena”, D. Manuel Cortés García, y editado por el Ayuntamiento de Baena y la fundación anteriormente referida.

El libro hace un recorrido a la biografía del arquitecto (1899-1978) y su paso y obra por Baena, Ciudad Real y Huelva. En concreto sobre su estancia en Ciudad Real, que se inicia en 1929 como arquitecto en la Cámara Oficial de la Propiedad Urbana y que termina en julio de 1936 al inicio de la Guerra Civil Española.

Durante su permanencia en nuestra ciudad, Mateo Gayá se ocupó más de temas relacionados con la Administración Local, como la organización del Catrasto. Aún así realizó algunas construcciones que aún perviven como: La construcción del edificio del Banco Español de Crédito, la construcción del monumento a Gasset, en el parque que lleva su nombre, la construcción de la conocida Casa Fuertes en la calle Alarcos y la farola homenaje al alcalde José Maestro.

Libro que hace referencia a mis publicaciones en este blog, y que figura en la fuentes de consulta en el apartado de “Webgrafía”, agradeciendo a Manuel Córtes su cita, ya que cuando uno ve fotografías y textos sacados del “El Sayón”, sin hacer alusión al mismo, como ocurre muchas semanas en el diario “La Tribuna de Ciudad Real”, en la sección que recorre la historia de nuestras calles, que utiliza fotografías sacadas de “El Sayón” sin hacer referencia al mismo; es de agradecer que la gente que utiliza textos y fotografías tuyos, se acuerde de poner de donde los saco.


miércoles, 3 de enero de 2018

LOS CALENDARIOS DE IMÁGENES ANTIGUAS DE CIUDAD REAL PARA EL 2018



La Cadena Ser, vuelve a editar su calendario para el año 2018, con 16 imágenes del antiguo Ciudad Real, que han sido facilitadas un año más por el Centro de Estudios de Castilla-La Mancha, perteneciente a la Universidad Regional.

En concreto este año el calendario publica en su portada el monumento a Cervantes en su primera ubicación en la Plaza del Pilar, tras su inauguración el 17 de abril de 1927. La contraportada, reproduce una fotografía también del monumento a Cervantes en su segunda ubicación, en la Plaza del mismo nombre del genio de las letras españolas y frente al entonces Gobierno Civil.


En su interior recoge fotografías y postales de la calle Alarcos hacia 1920 y esta misma calle cuando se llamaba Avenida de los Mártires en 1975; la Plaza del Pilar en 1958; el Instituto Provincial de Sanidad en 1960; la fuente de la Plaza de la Provincia en 1976; el Paseo del Prado y la Catedral en 1895 y 1905; la Fuente Talaverana en 1920; el exterior de la Parroquia de Santiago en 1965; el paseo principal del Parque de Gasset en 1968; la Plaza del Generalísimo Franco y el Ayuntamiento en 1970; el aspecto nocturno de la Fuente de la Plaza de la Provincia en 1965; la calle General Aguilera en 1920 y el Fielato de la Puerta de Alarcos a principios del siglo XX.

Quien esté interesado en conseguir este calendario, lo puede recoger en la sede de la Cadena Ser en Ciudad Real, Avenida del Rey Santo, 3-4º Piso.


También Gráficas Garrido S.L., ha vuelto a editar su calendario de pared y bolsillo para el año 2018, con una fotografía en blanco y negro de la ermita de Alarcos. Quien esté interesado en conseguirlo, lo puede recoger en el polígono del Larache, en la calle La Solana, 42.

Por último aunque no es una fotografía antigua, la tienda de artículos religiosos “Santa María” en la calle de los Reyes frente a la Catedral, ha puesto a la venta un almanaque con imán de la Virgen del Prado, Patrona de Ciudad Real.


martes, 2 de enero de 2018

LA REINA ISABEL II, LA MISA DEL MAZAPÁN Y LOS DULCES PARA LOS AGENTES MUNICIPALES



Las navidades de los inicios del siglo XIX en Ciudad Real. En las recordadas y nostálgicas fechas navideñas, de nuestra capital, unas de signo positivo y otras no tanto, el Excmo. Ayuntamiento ciudarrealeño, acordaba la celebración de la mayoría de edad de la reina Isabel II, eligiendo para ello el día 31 de diciembre de 1843, prolongando los festejos hasta el 1º de enero de 1844.

En el año 1866, Ciudad Real se disponía a recibir clamorosamente a Isabel II, poco antes de Navidad con motivo de su viaje a Portugal, pero con previsión de detenerse en nuestra capital. La Estación de ff. cc. de la Puerta de Ciruela fue engalanada y remozada. Sin embargo, la locomotora exploradora que despejaba el paso del tren real, causó una tragedia en Daimiel: fueron arrolladas numerosas personas a causa de la espesa niebla de aquel día. El resultado fue de cinco muertos (otras fuentes señalan siete) y veinte heridos. La reina y el resto de la familia real marcharon a la iglesia de Santa María del Prado –que aún no había sido designada Catedral- donde le fue entregado el título de Hermana Mayor de la cofradía de la Santísima Virgen del Prado. Isabel II y séquito fueron alojados en el ex convento mercedario de la calle de Caballeros, más tarde instituto de Segunda Enseñanza, el primero inaugurado en la capital, tras las conversaciones entre el gobierno del Regente manchego general Espartero y el Ayuntamiento de Ciudad Real, para instalar un instituto, que comenzaron el año de 1841. Un arbitrio de dos reales impuesto a cada casa de los pueblos de la provincia, cuatro reales a los establecimientos comerciales, sería la contribución para su mantenimiento.

Proclama del entonces Gobernador Civil de Ciudad Real, D. Agustín Salido, llamando a los habitantes de Ciudad Real a participar en la visita de Isabel II y publicada en el Parte Oficial del Boletín Oficial de la Provincia el martes 11 de diciembre de 1866

También un 28 de diciembre de 1878, llegaba a Ciudad Real –una capital notablemente atrasada- la noticia del comienzo de la construcción de la Estación de Madrid-Delicias, exclusivamente levantada para la nueva línea férrea “directa” de Madrid-Ciudad Real. La capital manchega dispondría así de dos líneas de ferrocarril de diferente trazado y compañía, dando a conocer la prensa de Madrid los primeros detalles. La estación de Ciudad Real se empezaría en los terrenos aledaños a la Avda. de Alarcos (futuro Parque de Gasset).

El periódico local “Don Quijote de la Mancha”, decía en su número de Nochebuena de 1902, “…y los indigentes, contados por centenares en Ciudad Real, adivinaban tristes los manjares propios de las navidades, resignados con la injusticia de no participar con ellos sus dones…” En el periódico aparecía también, en primera página, un minúsculo suelto alusivo a esta festividad religiosa y popular. No había más referencias a la Navidad en la prensa local.


En aquellos tiempos, nuestra capital de tercera categoría, condición que Ciudad Real alcanzaba junto con unos pocos miles de habitantes. La publicidad de productos y lo comercial, era prácticamente nula. Doloroso era ver algunos jóvenes y niños, que, debido a la extrema pobreza de numerosas familias, pisaban las calles ciudarrealeñas con sus pies desnudos. También recogía el mismo periódico “…la enorme delincuencia y los numerosos atracos, verdadera lacra en la ciudad, que sufrían los vecinos al caer la noche”.

Uno de los belenes montados en Ciudad Real en el año 1914 y publicado en la revista “Vida Manchega” el 8 de enero del referido año

Sacerdote

El P. Javier Mª de Castro desarrollará años más tarde, una misión transcendental. En 1950 va a desplegar las iniciativas que le reportaran la simpatía y reconocimiento popular, especialmente en su querido barrio del Perchel. Efectivamente, en la navidades ciudarrealeñas, las célebres “cenas de Nochebuena”, auspiciadas por el P. Javier se concibieron en Ciudad Real. En la misma plaza frente a su parroquia, se cocinaba y distribuía una abundante cena entre sus necesitados, acompañadas de las “famosas misas del mazapán” que permitía a los críos desheredados de Ciudad Real ver saciados con productos propios de estas fechas. Este menudo sacerdote, reconstruyó también gran parte de la fábrica de su templo parroquial, incluido su torre, muy deteriorada por el paso del tiempo, logrando que la asistencia de fieles a su parroquia se incrementase notablemente.

Luego viajará a Siracusa (Italia) para desde allí “importar” la devoción a la Virgen de las Lágrimas y erigirle un altar en la recoleta plaza del mismo nombre, junto a la casa parroquial de la calle de Calatrava. Su afán por atender a las personas más necesitadas le llevó a fundar una guardería infantil, que levantó en la parroquia de Santiago, también crea la “Ciudad de Matrimonios Ancianos”, extra radio entre las Puertas de Calatrava y de Toledo, sobre unos terrenos cedidos por el Ayuntamiento capitalino. Pero le llegaba la jubilación en 1964, al frente de su querida parroquia de Santiago. Y así un 10 de febrero de 1970 nos dejaba para siempre el P. Castro, el cura más entregado en hacer el bien.

No obstante, tras la Guerra Civil, y bajo la atenta vigilancia de la Policía Municipal, grupos de jóvenes celebraban la Nochebuena cantando y danzando por las calles. Y para evitar altercados, se publicaba un bando el mismo día 24 de diciembre en el diario LANZA desde su aparición en 1943. Por entonces los ciudarrealeños crearon el bonito gesto implantado por Navidad de los años cincuenta, de ofrecer a los agentes municipales –que dirigían el escaso tráfico rodado de la ciudad- productos típicos de esas fechas, en el sitio de las “cuatro esquinas”, es decir, en el cruce Calatrava-Feria con Toledo-María Cristina, donde los agentes terminaban rodeados de licores, turrones y mazapanes.

El P. Javier Mª de Castro celebrando la Santa Misa Siracusa (Italia) ante el altar de la Virgen de las Lágrimas

En la Nochebuena del año 1924, triste y desapacible en nuestra ciudad, de calles poco urbanizadas, el Gobierno Civil repartió raciones en especie a cien pobres ciudarrealeños, costeadas por el Excmo. Marqués de Villaterra, que había tenido la iniciativa de conmemorar la fiesta cristiana de la Nochebuena con esta iniciativa.

Al llegar la Navidad en Ciudad Real, como siempre, se obsequiaba con un aguinaldo a los niños que lo solicitaban de casa en casa, especialmente acompañado con los cánticos de villancicos, con mayor o menor acierto, pero con una gran voluntad, práctica que estuvo en pleno apogeo en los finales del siglo XIX, continuando en el XX.

Cuando estalla la Guerra Civil los cerca de 26.500 habitantes que tenía en 1935 Ciudad Real, en diciembre de 1937 alcanzaba la alarmante cifra de 75.000 personas, incrementada por los refugiados. En cualquier caso, la convivencia ciudadana se hizo sentir intensamente difícil. La vida ciudadana en nuestra capital, pese a la calma casi olvidada de una provincia sin frentes, a veces saltaba alarmada por el aviso de un posible bombardeo de la aviación. El bautismo del primer bombardeo, tuvo lugar en la mañana del día 14 de diciembre de 1936, sin que las bombas arrojadas causaran víctimas ni grandes daños materiales. Unos días más tarde, el 19 del mismo mes, hubo otra incursión de un avión que lanzó media docena de bombas,  sin víctimas personales. Pero un nuevo ataque en la mañana del día 21, causó ya algunos heridos. De nuevo el 8 de enero se produjo otro bombardeo. El objetivo favorito, parece que señalaba la Estación del ferrocarril. Estos bombardeos llevaron a estudiar un plan de refugiados, que, por cierto, nunca se llevaron a cabo. No obstante, al cesar los bombardeos, numerosos vecinos habilitaron los sótanos y cuevas de las viviendas, muy abundantes en Ciudad Real.

El Obispo Don Emeterio Echeverría Barrena poniendo la primera piedra del actual Seminario Diocesano

Duelo el 23 de diciembre

Nuevamente, en diciembre de 1954, un impacto va a sacudir Ciudad Real: el obispo-prior de las Órdenes Militares Don Emeterio Echeverría Barrena, había perecido a consecuencia de una operación quirúrgica. Persona cordial, franco y de talante paternal, condiciones personales que le fueron rodeando de un sincero afecto por parte de todos los sectores de la sociedad, como evidenció el espontáneo duelo popular que provocó su muerte el 23 de diciembre de 1954. Su mayor empeño residió en dotar a la diócesis de una gran seminario que relevase al viejo edificio de la calle Alarcos y tuviese capacidad para la demanda y formación de futuros sacerdotes que, en aquellos años, se ofrecía especialmente numerosa.

Un gran impacto y temor causó en todos los ciudarrealeños, el día 23 al 24 de diciembre de 1947. Un pavoroso incendio en el antiguo edificio de la Academia General de Enseñanza de la calle del Prado, con vuelta a Caballeros, donde también tenía su sede el Gobierno Civil. El enorme edificio estaba constituido por tres amplias plantas, de las cuales quedaron destruidas las dos últimas. El incendio necesito de la colaboración de los parques de bomberos de Daimiel, de Empetrol de Puertollano, de Madrid, y algunos más y del nuestro, con su antigua cisterna, y la colaboración del Regimiento de Artillería, Guardia Civil, y Policía Armada. Llegó a tal estado el incendio, que la última planta ardía completa en sus centenares de metros cuadrados. Ante el temor de la destrucción completa de la manzana, el comercio de los bajos del edificio, los enseres del comercio del Sr. Arche, fueron depositados amontonados a la intemperie de la calle Feria. Aquella Navidad estuvo marcada por el pavoroso incendio, y ante el temor de que fuese una gran tragedia para Ciudad Real.

José Golderos Vicario. Lanza, Semanario de la Mancha, Viernes, 22 de diciembre de 2017.

Portada del diario “Lanza” del miércoles 24 de diciembre de 1947, donde aparece el incendio del antiguo Gobierno Civil

lunes, 1 de enero de 2018