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jueves, 7 de marzo de 2024

LOS GREMIOS Y LAS COFRADÍAS DE PENITENCIA DE CIUDAD REAL

 

El misterio del Encuentro escoltado por militares del Regimiento de Ferrocarriles


Un Gremio es un conjunto de personas que tienen el mismo oficio o profesión. A lo largo de la historia los gremios fueron tan religiosos como civiles. Es como si hoy se dieran “sindicatos eclesiásticos”. El pueblo trabajador obrero vivía los gremios y las cofradías como dos entidades íntimamente ligadas, y muchas veces como una sola institución.

En Ciudad Real muchos gremios han estado ligados a diferentes cofradías de pasión, sobre todo durante gran parte del siglo XX, y alguna cofradía se ha fundado dentro ellos, como la Hermandad de Nuestra Señora de la Esperanza, que se creó por iniciativa del Colegio de Agentes Comerciales, como hermandad filial a la del Cristo de Medinaceli en 1953, procesionando por primera vez el Miércoles Santo de 1954. Los agentes comerciales siempre han estados unidos en torno a su patrona la Virgen de la Esperanza, y han colaborado en el mantenimiento de la misma, regalando entre otras cosas el manto de procesión e imponiéndole la medalla de oro del Colegio a la imagen de la Virgen en el año 2001. Desde la primera salida procesional de la Virgen de la Esperanza, una representación de la Junta Directiva del Colegio acompaña el paso cada Martes Santo. 


La Virgen de la Esperanza en su primera salida procesional en 1954


Pero sin duda las hermandades más gremiales de nuestra Semana Santa, fueron las hermandades que forman la llamada Pasionaria de San Pedro, de la mañana del Viernes Santo. Cuatro de sus cinco cofradías actuales, se nutrieron de diferentes gremios de la ciudad para llenar sus filas de cofrades y realizar diferentes mejoras en las hermandades, durante el pasado siglo XX.

La Hermandad de la Oración en el Huerto, que abre el desfile procesional del Viernes Santo mañana en nuestra ciudad, se reorganizó tras la Guerra Civil Española por la Asociación de Cofradías de nuestra Semana Santa, quien propuso a la desaparecida Hermandad de Labradores y Ganaderos de Ciudad Real, que se hicieran cargo de la reorganización de la misma, aceptando esta la propuesta en la reunión celebrada el 25 de febrero de 1945. A partir de la citada reunión los agricultores de nuestra ciudad pasaron a engrosar la lista de hermanos de la Cofradía, y hasta 1955 el Presidente de la Hermandad de Labradores era a su vez el Presidente de la Hermandad de la Oración en el Huerto. No fue hasta el año 1955 cuando se formó una Junta Directiva independiente de la Hermandad de Labradores, aunque los lazos con los agricultores siguieron en el tiempo hasta la actualidad.


El paso de la Oración en el Huerto empujado por guardas del campo


En el afán del que fuera Presidente de la Comisión Permanente de Semana Santa, Lorenzo Montero Buiza, de involucrar a los ferroviarios en nuestra Semana Santa, les ofrece a la Hermandad Ferroviaria de Nuestra Señora de Alarcos, que se hiciera cargo en un primer lugar del misterio de la Enclavación, aceptando está en su reunión del 16 de julio de 1944 la propuesta. Aunque en un primer momento la Comisión Permanente ofreció a la Hermandad Ferroviaria la reorganización de la Hermandad de la Enclavación, se cambió esta propuesta en 1945 al misterio del Encuentro de Jesús con su divina Madre en la calle de la Amargura, para procesionarlo la mañana del Viernes Santo. La primera junta directiva de la Cofradía del Encuentro, independiente de la Hermandad Ferroviaria se constituyó el 4 de marzo de 1946, y en ella hubo representación de todos los servicios ferroviarios. Aunque la Cofradía del Encuentro llegó a tener junta directiva y administración propia, siempre funcionó como un secretariado de la Hermandad Ferroviaria, y no fue hasta 1995 cuando la cofradía contaría con estatutos propios.


La Hermandad de Jesús Caído vinculada a los comerciantes llegó a ser la más numerosa de Ciudad Real


La Hermandad de Nuestro Padre Jesús Caído tenía un notable decaimiento a comienzos de la segunda década del pasado siglo XX. Por este motivo el viernes 2 de marzo de 1923 se realiza una reunión para tratar de reorganizarla en el ayuntamiento, asistieron muchos propietarios de comercios de Ciudad Real, que tenían la intención de hacerse cargo de la hermandad. En reuniones posteriores se nombró junta directiva y se reformaron las túnicas, incorporándose gran cantidad de comerciantes a sus filas, por lo que a partir de 1923 pasó a ser conocida popularmente como la hermandad del Comercio. Tras la destrucción de su paso en 1936, la Comisión Permanente de Semana Santa adquirió en 1943 un nuevo misterio del escultor conquense Luis Marco Pérez, haciéndose el gremio del Comercio cargo de él, restableciendo los lazos que lo unían a la hermandad. La Cámara de Comercio e Industria de Ciudad Real fue nombrada Hermana Mayor Honoraria Perpetua en 1987, y en 1999 se le hizo entrega de un cetro. La Hermandad de Jesús Caído llegó a ser la más numerosa e importante de nuestra Semana Santa en los años cincuenta y sesenta del pasado siglo XX, gracias a los empleados y propietarios de comercios de nuestra ciudad.


La Hermandad del Santísimo Cristo del Perdón y de las Aguas fue conocida como la Hermandad de los Médicos

 

La cuarta Hermandad de la Pasionaria de San Pedro, la del Santísimo Cristo del Perdón y de las Aguas, también es conocida como la Hermandad de los Médicos. En el año 1944 se hizo cargo de la Hermandad el médico Pascual Crespo Campesino, quien se aprestó a la urgente tarea de la reconstrucción de la Hermandad. Se propuso vincularla a la clase sanitaria y a su llamada, médicos, veterinarios, farmacéuticos y practicantes respondieron con casi unanimidad unos, haciéndose túnica para participar en el desfile procesional y otros, aportando una modesta cuota como hermanos. Este núcleo fue el que mereció que la Cofradía se conociera como la «Hermandad de los Médicos». En el año 1998 fueron nombrados Hermanos Honorarios el Colegio de Médicos de la Provincia de Ciudad Real y el Colegio Oficial de Enfermería, participando una representación de estos en la procesión de la mañana del Viernes Santo.

 

La Hermandad del Santo descendimiento fue reorganizada por el gremio de la construcción



Por último, la Hermandad del Santo Descendimiento se le vincula con el gremio de la construcción a partir de principios del XX, cuando se hace cargo de la misma el maestro albañil Nicasio Díaz Portillo. Estos lazos se estrecharían aún más a partir de 1944, cuando la Comisión Permanente de Semana Santa en una reunión que se celebró en el salón de plenos del Ayuntamiento entregó el misterio del Descendimiento a una nutrida representación del ramo de la Construcción, integrada por arquitectos, aparejadores, contratistas y maestros de obras, nombrándose junta directiva y quedando vinculada la hermandad con este gremio y siendo conocida como la “Hermandad de la Construcción”.

Otras hermandades de nuestra ciudad serian fundadas por diferentes colectivos, no gremios,  como la Hermandad de la Santa Cena por estudiantes de bachillerato y primeros cursos de la Universidad en 1960, o por jóvenes catequistas de la Parroquia de San Pedro o de Santa María del Prado quienes fundarían las hermandades de la Santísima Virgen de la Misericordia en 1985 y la de la Coronación de Espinas en 1992 respectivamente.


Los Catequistas de la Parroquia de San Pedro fundaron la Hermandad de la Virgen de la Misericordia en 1985


miércoles, 6 de marzo de 2024

EL SANTO DESCENDIMIENTO RECIBIÓ CULTO EN LA CATEDRAL HASTA EL SIGLO XIX

 

El Santo Descendimiento cuando aún era llevado aún hombro por fuera en el interior de la Parroquia de Santa María del Prado (Merced)



La Hermandad del Santo Descendimiento, que procesiona en la tarde-noche del Viernes Santo, tiene su sede canónica en la actual Parroquia de Santa María del Prado, recibiendo culto en la ermita de Nuestra Señora de los Remedios; pero esto no siempre fue así, ya que desde su fundación y hasta el siglo XIX la Hermandad recibía culto en la actual Catedral.

La Parroquia de Santa María del Prado en el siglo XVII, era la actual S.I.P.B. Catedral. El templo tenia varias capillas, una de esas capillas llamada del Dulce Nombre de Jesús, donde recibía culto el misterio del Santo Descendimiento, fundándose alrededor del mismo una hermandad en 1688, que en un principio se llamó Esclavitud del Descendimiento de la Cruz. Tras la aprobación de sus ordenanzas, la hermandad comenzó a procesionar el Viernes Santo por la tarde, en la procesión llamada en aquellos años del Dulce Nombre de Jesús, que salía de la iglesia de Santa María del Prado.

Con el paso de los años la capilla pasaría a denominarse del Santo Descendimiento, y se situaba según Esther Almarcha y Enrique Herrera en su trabajo publicado en los cuadernos del Instituto de Estudios Manchegos sobre “La Torre de la Catedral de Ciudad Real”, entre la antigua torre de la parroquia, que se ubicaba junto a la puerta del mediodía y la escalera que conducía a las bóvedas. La capilla desaparecería a finales del siglo XVIII con las obras de reparación que se realizaron en el templo tras el terremoto de Lisboa.

Aunque desapareció la capilla, el misterio del Descendimiento siguió recibiendo culto en la entonces Parroquia de Santa María del Prado, hasta la creación del Obispado Priorato de la Ordenes Militares, siendo designada la antigua parroquia Prioral y pasando la Parroquia de Santa María del Prado a la antigua iglesia de la Concepción del desaparecido convento de la Merced en 1877. Sería a partir de este año cuando la procesión del Viernes Santo se iniciaba y terminaba en dicho templo.

A partir de 1877 el misterio del Descendimiento recibió culto en la actual Parroquia de Santa María del Prado, pero con la realización de un nuevo paso para el misterio en 1919 y las pocas dimensiones de la puerta de la Merced para la salida del mismo, la hermandad se vio obligada pedir permiso al cabildo de la prioral para llevar de nuevo el paso a la Catedral. El permiso le fue concedido tal y como aparece en una noticia publicada en el antiguo diario local “El Pueblo Manchego” el 9 de abril de 1919, cuando los cofrades del Santo Descendimiento visitan al entonces Obispo-Prior, D. Francisco Javier Irastorza: “Asimismo se mostró el Prelado satisfecho de la traslación del Paso a la Catedral, a cuyo traslado, que tendrá lugar el Domingo de Ramos por la mañana, debe asistir un sacerdote”.

Pero parece que este traslado sería solamente para Semana Santa, pasando al término de la misma a la Ermita de los Remedios, lugar donde sigue residiendo la hermandad, ya que en el citado diario local “El Pueblo Manchego” el lunes 29 de marzo de 1920 aparece la siguiente nota: “Ayer tarde fue trasladado procesionalmente este hermoso “paso” desde la ermita de los Remedios donde se venera a la Santa Iglesia Catedral”.

Desde 1919 la Hermandad del Santo Descendimiento está ligada a la ermita de los Remedios, invirtiendo grandes cantidades económicas para restaurar la misma tras la guerra Civil Española, que abrió sus puertas al culto en 1949.


El Santo Descendimiento saliendo de la Catedral a partir de 1919


martes, 5 de marzo de 2024

INDULGENCIAS PAPALES A LA HERMANDAD DEL CRISTO DE LA PIEDAD

 

Altar del cristo de la Piedad destruido en 1936 e Indulgencia del Papa Inocencio XI



La Hermandad del Santísimo Cristo de la Piedad, que procesiona la tarde-noche del Viernes Santo, fue fundada en 1616 en la entonces Parroquia de Santa María del Prado, actual catedral. La imagen del desaparecido crucificado de la Piedad, recibió siempre culto en la nave de la actual catedral, y más concretamente a partir de 1656 en un retablo que se ubicaba junto a la puerta de la actual capilla penitencial y la antigua puerta de la sacristía vieja. Este retablo se talló con los 1.500 reales que dejó en su testamento para dicho fin, el cordonero de Ciudad Real Bartolomé de Moro, quien también dejó dinero para adquirir la lámpara de plata que había de arder perpetuamente ante dicha imagen.

Este retablo recibió a lo largo del siglo XVII Y XVIII diferentes indulgencias, dos de las cuales se conservan en el archivo de la Parroquia de Santa María del Prado (Merced). La más antigua es del 3 de diciembre de 1683, cuando el Papa Inocencio XI, concedió indulgencia el Día de los difuntos y en todos los días de su octava, para las celebraciones que se realizaran en su altar, reproduciendo este mismo privilegio el Papa Clemente XI el 9 de noviembre de 1727.


Indulgencia del Papa Clemente XI


lunes, 4 de marzo de 2024

LA HEBREA DE BARRIONUEVO (LEYENDA DEL SIGLO XV)

 

Rostro de Nuestro Padre Jesús Nazareno destruido en 1936 y calle del Lirio en los años cincuenta del pasado siglo. La flecha indica el lugar, según la tradición, donde se desarrolló la leyenda, y desaparecido actualmente

 

No crean los amables lectores que el título de esta colaboración está basado en algún amorío del conocido político, recientemente condenado por el Tribunal Supremo. Nada más lejos de mi intención. El título proviene de un largo poema, de Juan Bautista Bernabeu, publicado en librito de nombre genérico "Poesías" y que fue editado por la "Imprenta y Librería de Rubisco", de la calle Calatrava, nº 10, de Ciudad Real, en el año 1904. El precio del libro era entonces de una peseta. Su valor actual no tiene precio, por ser una rareza bibliográfica que ha llegado a mis manos (conociendo mi amor por la poesía) por la gentileza de mi amigo y bibliófilo Jesús Caballero. "La hebrea de Barrionuevo" es una leyenda de Ciudad Real que el poeta citado desarrolló en forma de 53 octavas reales. Actualmente está estrofa, también denominada "octava rima", de estructura ABABABCC, que fue introducida en España por Boscán, prácticamente no se usa. No obstante, hemos de considerar que, a principios del presente siglo, el poema gustara (la poesía de verso libre no tenía entonces ningún tipo de aceptación popular) y por ello fue, premiado en el Certamen Literario de 1904, que no menciona de dónde, aunque se supone que fue en Ciudad Real. El poema canta los amores entre Sara, una judía hija del comerciante y rabino Efraín, que vivía en la calle del Lirio, y Francisco de Poblete, cristiano viejo y apuesto capitán de Cuadrilleros -de la Santa Hermandad.

Para enmarcar un poco los hechos, dentro del contexto histórico y sociológico en que se desarrolló dicha leyenda, hemos de decir que la acción transcurre a finales del siglo XV. Eran años de luchas entre el poder real (a favor del cual estaba la ciudad) y la nobleza (representada en estas tierras por el Maestre de Calatrava) y también de intransigencia cristiana para todo lo que no fuese su religión: moros y judíos. La comunidad judía de Ciudad Real, que siempre había sido floreciente, había comenzado su decadencia. Estaba asentada en lo que se denominaba "la judería"; este barrio lo formaban (según un estudio del profesor -Luis-Rafael Villegas Díaz, publicado en el libro "Ciudad Real") los edificios y huertas comprendidos entre la calle de la Mata y la calle Calatrava, circundado por la muralla que iba de la puerta de Calatrava a la Puerta de la Mata; hacia el centro estaba delimitado por las calles Paloma y Lanza. Era un barrio bastante cerrado y los puntos de conexión con la ciudad se hacían a través de la entonces llamada calle Barrera, rebautizada después con el nombre de Compás de Santo Domingo que, a su vez, desembocaba en la calle Real de Barrionuevo (la actual calle Libertad) y de ahí al centro de por la calle Paloma. La denominación de Barrionuevo a todo ese amplio sector de Ciudad Real que ocupaba la judería, vino como consecuencia de los aires antisemitas de finales del siglo XIV (revueltas antijudías iniciadas en Toledo y extendidas a Ciudad Real en el año 1391) con lo cual el barrio perdió su propia personalidad de espacio cerrado y, además, se introdujeron otros pobladores no judíos.



Comunidad importante

De lo importante que era la comunidad judía se puede decir que, al menos, había dos sinagogas, la principal, que estaba situada en el Compás de Santo Domingo, y otra situada en la calle Libertad (la puerta de ésta se puede contemplar en el Museo Provincial de Ciudad Real).

Por otra parte, la Inquisición, que había sido fundada por los Reyes Católicos, con autorización del Papa Sixto IV, en 1478, hacía de las suyas y ejercía gran temor sobre la población judaizante. Algunos judíos de Ciudad Real habían sido arrestados por la Inquisición por su no conversión sincera al cristianismo; entre ellos se encontraba Efraín, padre de Sara, al que de nada le sirvieron las riquezas que poseía como comerciante de la Alcaicería (conjunto de tiendas donde se vendía seda, plata y otras mercaderías caras). Como consecuencia de la larga estancia en prisión, Efraín murió. La bella Sara quedó huérfana, pero su rostro había iluminado el corazón del Caballero Francisco de Poblete. Después de la orfandad de Sara, el caballero Poblete intensificó las visitas a la reja de su dama, pero pronto el pueblo comenzó a murmurar de aquella relación. Francisco, temiendo caer ambos en manos de la Inquisición, pues era notorio que Sara no era conversa sincera y si no había sido denunciada todavía era por la pena que inspiraba su orfandad, in~ tentaba, por todos los medios· de persuasión a su alcance, convencerle de que era mejor para los dos que ella se convirtiera de veras, a lo cual ella se resistía por fidelidad a la memoria de su. padre. La vida transcurría plácidamente para los amantes, pero un hecho vino a trastocarlo todo. Francisco de Poblete fue llamado, como soldado que era, a luchar contra los moros. Históricamente esto se puede enmarcar dentro de la campaña que iniciaron los Reyes Católicos para conquistar totalmente el reino de Granada, sobre todo, a partir de los fracasos castellanos en la toma de Laja y Málaga (1482-83).

El primer fruto de esta conquista fue la caída de Ronda en 1485 (ver "La expansión de los reinos hispánicos", del historiador Julio Valdeón en Historia 16). Francisco tuvo que dejar a su amada (le confesó a su madre su amor por la judía y le dijo que la cuidara), no sin antes reconvenirle de que aprovechara su ausencia para convertirse al cristianismo y, en este caso, él prometía desposarla a su vuelta. Para ayudarle en ello y para preservarla de todo mal, Francisco le dejó una imagen de Jesús de Nazareno.



El tiempo pasaba y como Francisco no venía, la bella y desdichada Sara enfermó de melancolía; pensaba que su amado se había olvidado de ella y, para que volviese, Sara rezaba a la imagen del Cristo que le había dejado Poblete, pero todo era en vano y Sara empeoraba paulatinamente conforme pasaban los meses. Un día de Jueves Santo, la precesión pasó (por primera vez) por las calles del Barrionuevo y, concretamente, por la calle del Lirio. A partir de ahí, dejo libre la voz del poeta, recreando la leyenda de Sara y Francisco, dos antorchas de amor en el siglo XV, que dice así:

 

En un descanso por aquella víá

la noble imagen de Jesús se para

frente a una reja que se mira hoy [día

 

de unidos hierros de manera rara.

Allí dentro se hallaba en la agonía

una pobre mujer, ¡la infeliz Sara!

piedad al nazareno demandando

y al capitán Poblete recordando.

Se incorpora por ver al Nazareno:

"Ten compasión de mí, que soy cristiana

 

de error mosaico sacudí el veneno

y Dios mi vida juzgará mañana.

Tu efigie llevo aquí, sobre mi seno,

miro tu sombra augusta y soberana

y siento las caricias de la muerte,

feliz al cabo porque llego a verte.

Un cristiano en tu fe me ha redimido;

 

el capitán Poblete, su existencia

y su mano a la mía hubiera unido

allí en Santo Domingo en tu presencia.

 

Yo no le culpo ni le achaco olvido,

 tal vez lo quiso así la Providencia:

basta que sepa que cristiana muero

y como siempre, al expirar le quiero".

 

y nota el pueblo que la faz divina

y triste de Jesús de Nazareno

hacia la reja con amor se inclina

y está aquel cuarto de fulgores lleno;

y Jesús de aquel sitio no camina

ni alcanzan fuerzas a mover su seno.

 

Expira Sara, se escuchó una queja

 y avanza el Cristo entonces de la reja.

 

Y en Ciudad real, en el siguiente día,

era notorio y público el portento

que a la fe volvió Sara en la agonía

por Jesús milagroso del convento.

Que la efigie en la noche de aquel día

miró a Sara morir en su aposento

envuelta en aureola de fulgores

soñando de Poblete en los amores.

Cuando envió a Poblete con tristeza

su madre la noticia a Andalucía,

sintió vertiginosa la cabeza

y algo también que en su interior moría;

y aunque hombre de valor y de entereza

lloró de corazón a la judía;

¡quiso olvidar en el combate duro

y héroe sucumbe al escalar un muro!

 

Esta es la leyenda de Sara la judía y del caballero Francisco de Poblete.

Juzguen ustedes por sí mismos; quizá con un poco de imaginación y sensibilidad, cuando pasen por la calle del Lirio puedan sentir la invisible presencia de Sara tras dé su artística reja, guardiana y mudo testigo de sus amores y desvaríos.

Eugenio Arce Lérida. Diario “Lanza” viernes 14 de agosto de 1998

 


domingo, 3 de marzo de 2024

XXV ANIVERSARIO DE LA HERMANDAD DEL PRENDIMIENTO

 

Fotografía de Rueda publicada en La Tribuna de Ciudad Real el domingo 20 de febrero de 2000 cuando fue bendecido la imagen de Jesús Cautivo



En Ciudad Real siendo las 16’40 horas del día veintinueve de mayo de mil novecientos noventa y nueve y previa citación cursada al efecto, se reúnen en los salones parroquiales de la Iglesia de Ntra. Sra. de los Ángeles situada en la calle Madrid número dos de Ciudad Real los abajo firmantes en calidad de miembros fundadores, actuando como Presidente de la Junta Gestora D. Ángel Velasco Molina.

Se constituye la Hermandad del Prendimiento de Nuestro Padre Jesús Cautivo y María Santísima de la Salud, con sede canónica en esta Parroquia y contando con la bendición del Rvdo. Sr. Obispo de la Diócesis D. Rafael Torija de la Fuente, representado por su Arcipreste y nuestro Consiliario D. Francisco Romero García”.

 

Acta fundacional de la Hermandad del 29 de mayo de 1999



Con esta acta fundacional nacía la Hermandad del Prendimiento de Jesús Cautivo el 29 de mayo de 1999, incorporando la barriada de Nuestra Señora de los Ángeles y su parroquia a la Semana Santa de Ciudad Real. Tras la fundación de la hermandad, sus primeros estatutos fueron aprobados por el entonces Obispo-Prior de la Diócesis ya citado, el 30 de julio de ese mismo año, siendo aceptada la hermandad en el seno de la Asociación de Cofradías y acordándose que procesionaría la tarde del Domingo de Ramos.

Su primer Hermano Mayor sería D. Ángel Velasco Molina, que con la primera Junta de Gobierno se puso a trabajar para encargar la imagen de Jesús Cautivo en su prendimiento, que realizó el escultor cordobés Miguel Ángel González Jurado, siendo esta de vestir. La imagen llegaría a nuestra ciudad en el mes de febrero del año 2000, siendo bendecida por el párroco de Nuestra Señora de los Ángeles y Consiliario de la hermandad, Rvdo. Sr. D. Francisco Romero García. Al término de su bendición, la Agrupación Musical Santísimo Cristo de la Vera Cruz de Jaén, interpretó la marcha “Cautivo en su Prendimiento”.

 





El primer Triduo en honor a Jesús Cautivo se celebró del 23 al 25 de marzo, culminando los mismos el domingo 26 de marzo con la Función, jura de reglas y besamanos, procesionado por primera vez el Domingo de Ramos 16 de abril del 2000 a las 19:00 horas, desde la Parroquia de Nuestra Señora de los Ángeles. Para esta primera salida sus hermanos vistieron túnica blanca con fajín, capillo y escapulario de azul pavo real, portando cirios naturales.

En esta primera salida procesional la imagen de Jesús lo hizo solo en un paso con canastilla de madera y respiraderos de tela, con las jarras de orfebrería prestadas por la Hermandad de la Coronación de Espinas, que en aquellos años procesionaba la madrugada del Viernes Santo, así como los candelabros en metal plateado de la entonces Agrupación Parroquial de Jesús Cautivo del polígono de San Pablo de Sevilla, portando la imagen del Señor las potencias de nuestro Padre Jesús Nazareno de Ciudad Real.


 

Primera salida de Jesús Cautivo el 16 de abril de 2000, imagen publicada en el Diario Lanza el lunes 17 de abril de 2000



Su primer capataz sería Juan Carlos Naranjo Fernández, calzando el paso 42 costaleros, y siendo acompañado por la agrupación musical ya citada de Jaén. Pero esta primera salida procesional no pudo realizarse en su integridad, ya que la lluvia hizo acto de presencia, el Cristo tuvo que ser cubierto por un plástico, y a la altura de la calle Lanza la Hermandad tuvo que volver a su templo de salida.

Para conmemorar su veinticinco aniversario fundacional del próximo 29 de mayo, la Hermandad ha preparado una serie de actos previos, que tendrán como fecha destacada la de hoy domingo 3 de marzo con la Función a las 12:00 horas en la Catedral, y su salida procesional a las 18:00 horas desde el principal templo de la Diócesis hasta su sede canónica la Parroquia de Nuestra Señora de los Ángeles.

 


Fotografía de Rueda de la primera salida de Jesús Cautivo el 16 de abril de 2000 publicada en la Tribuna de Ciudad Real


sábado, 2 de marzo de 2024

“JESÚS, VENDAO” (II)

 

El paso de “Pilatos” de Zapater destruido en 1936


Pues, por este callejón único, tradicional, intocable, pero ampliable con la parte suprimida, haría yo pasar, ¡si resucitarla pudiera!, y encuadrada en la Pasionaria de Santiago, como antaño, la hermandad de “Jesús Vendao”, con una imagen castellana, discreta, en materia noble tallada, emotiva, y no de muñequería, de molde. Cofradía limpia de cochambre, pero rescoldo, vivo, de la antigua: Cristo llevado a hombros sobre andas sencillas, con pocas luces en farolillos sin flores, con baldaquino de caídas rojas, y, muy cerca, ¡como reliquia! El estandarte, viejo, de la aniquilada Santa Espina. Acompañando al Cristo, irían penitentes silenciosos, con túnicas groseras, rojas –que el rojo es el color de la parroquia, y del correspondiente al de cada uno no deben prescindir las cofradías respectivas. Severos austeros penitentes con pobreza piadosa y ejemplar alumbrado con rojos cirios humeantes. Una procesión pasionaria “fósil” cuidada, pulera, selecta, en contraste bello y embellecedor, de la riqueza y brillo de las otras existentes y, ¿por qué no?, un tanto frenadora de pintoresquismos, que pudiera asomar apartándolas del sabor local, centrado, nuestro; sin desviaciones, doradas, levantinas que no nos van ni fuertes barroquismo, meridionales, --que nos es imposible copiar, ni superar innecesarios y contraproducentes, si deseamos mantener una Semana Santa de carácter propio: manchega.

Quiero recordar que, hace tiempo, Montoya Blanco, me contaba su pensar sobre estos resurgimientos añosos, necesarios, que están esperando “Jesús Vendao” “los Judíos, de San Pedro”, la Enclavación, de la Merced y ¡es posible para la Santa Espina!

Devolved a la carrera los trozos arrancados. Mirad que las dificultades y estrecheces, en las calles del camino, y la oscuridad nocturna, discreta, y el sol, en las mañaneras, a retazos con las sombras de las tapias, hacen más sugestivos y encantadores los desfiles por las angostas del barrio de Santa Cruz de Sevilla y en Granada, y en las irregulares plazas de Cuenca, y en la vega murciana, y en las estrechas y encrucijadas cuestas toledanas, y en las escalonadas calles de Zamora. Mirad que la amplitud de las calles deshace el embrujo y convierte las pasionarias en una procesión más y eso no es.

 

El misterio de la Enclavación que procesionaba la tarde del Viernes Santo


La entrada de los pasos en la calle de la Estación, contemplada desde ella o desde la de Toledo, es uno de los momentos más emotivos de la Semana Santa nuestra y, este año, el único desde el siglo XVII, nos lo va a arrebatar, lamentablemente, una previsible, capa caliza encontrada al hacer las obras de pavimentación.

El que viene, a este instante de emoción, ensoñador, unámosle los suprimidos: la sombra de una cruz y la de un Cristo, sangrante, pintándose en las carcomidas piedras de la –estará ya por fin, almenada?—torre de Santiago, al pasar entre ella y “los panteones” y las casas de “la Carrata” y de “Menchita”, las casas arrodillándose, al entrar la Virgen, perchelera en la calle que, de la Cruz Verde, a Santiago conduce; el árbol místico, deshojado todavía, que, con los de dos de sus últimas ramas, se afana en arrancar la corona, punzante, de las sienes, doloridas, del Crucificado, parado; la aparición del Nazareno en la aseada plazuela de San Francisco, donde llegue prócer calle Dorada arriba; el Cristo del Perdón, sin sombras, bajo el sol de mediodía, saliendo de la Estación del Vía Crucis y pasando por delante del convento de las Carmelitas, asomaditas a las celosías, altas, de su palomarcico teresiano; la Soledad, cruzando las esquinas de la Paz.

Pensar hay que medir, y remedir, anchuras de calles y calcular, con tino, y resolver, con cordura, y hacer los tronos, y distribuir las imágenes en ellos, para las calles y para las puertas de las iglesias, y no al revés, tal que ese portalón cochero, feo e innoble, que abrieron en Santiago o aquella puerta con ermita –no ermita con puerta— en que convirtieron los Remedios. Cremalleras que sumerjan los cristos, hasta el pecho, en las andas, al salir por puertas inverosímiles; palios que, al milímetro, salvan, con precisión perfecta, sin rozar, la ojiva del pórtico o el balcón saliente, entre voces de mando, secas imperativas, justas, cumplidas con disciplina increíble, en medio de un silencio de escalofrío. He aquí un motivo, precioso que no supimos integrar a lo mucho, bueno, hecho, y zanjamos del peor modo la dificultad.

Y bengalas, muchas bengalas multiplicadoras de sombras y matices. Ellas sí que con característica pincelada, sin par, que endulza la penumbra que deben tener en la procesión nocturna, nuestras calles; que hacen chorrear sangre de los Cristos; que hacen rubios las lágrimas, hialinas, de las Dolorosas; prenden claveles, grana, y piropos en las blondas negras, de mis paisanas; envuelven saetas manchegas, taladrantes, viriles; dejan regueros de fuego, por el camino que lleva Jesús, para que la Luna, llena, envidiosa, se los sorba.

 

Julián Alonso Rodríguez Diario Lanza martes 5 de abril de 1955


Un hermano del Ecce-Homo en la segunda década del siglo XX


viernes, 1 de marzo de 2024

“JESÚS, VENDAO” (I)

 

El desaparecido misterio de la Hermandad del Ecce-Homo en el interior de la Parroquia de Santiago


Un estímulo casual, es capaz de desencadenar, rico, brillante, vivo, el recuerdo escondido en el más recóndito escondrijo del local cerebral destinado a la memoria.

Así ante la belleza extraña de este Cristo sentando, gaditano, humilde y paciente que, hasta hace poco, a la Roldana se atribuía, vino a mi memoria, la primera vez que lo vi y con fuerza y claridad meridiana, la mediocre talla de aquel nuestro “Jesús vendao” arrinconado, hasta su fenecimiento en 1936, junto al viejo Cristo de la Caridad “de las Enagüillas”, en la capilla que rompe el ábside de la nave del Evangelio, de la parroquia de Santiago. Poco frecuente es, en La Mancha y profusamente se repite, en Andalucía, semejante actitud, doliente y resignada, de Cristo, que, casi siempre, de la Humildad y Paciencia, denomina.

Hoy, no sé por qué, vuelvo a ver –como si lo viera— a “Jesús, Vendao”, colocado en los días de Semana Santa, allá por el 1912 entre la capilla de los Dolores y el Altar Mayor de la parroquia. Escurrido; sentado en un banquillo; con manos atadas; vendados los ojos con una cinta, ajada, de seda blanca, rematada con ennegrecido fleco de gusanillo, como cinta, vieja, de ataúd de párvulo, y marcada, a todo lo largo, con la frase: “adivina quién te dio”.

Bajo sencillo y pobre templete de madera, con caídas deshilachadas; sin, apenas, llegarle los pies a la plataforma de las andas, adornadas, en sus cuatro ángulos, con farolillos de hojalata y cristales de colores y rodeada de bandilla de boliches torneados, esperaba “Jesús Vendao”, su salida en el segundo lugar de la Pasionaria de la tarde del Jueves Santo. Lo llevaban cuatro gañanes de tufos rizados y blusa corta, nueva, gris, tiesa, y pantalón, de pana, negra.

Lo acompañaba escaso número de penitentes con túnica, de percalina, roja, astrosa, y con cola, larga, más astrosa y sucia aún, y con capirucho, altísimo, sobre armadura, incómoda, de escalerilla de madera.

La presencia, en la calle, de aquel Cristo, con semejante acompañamiento, sobrecogía, impresionaba.

Pero, un año, sin más ni más, no desfiló, ni volvió a hacer, y, al lado del Crucifijo, había que ir a verlo en aquella capilla, oscura y tenebrosa, a la cual, la gente para rezarle no pasaba más allá de la cancela de madera.

 

Cofrades del Ecce-Homo antes de la Guerra Civil Española


Habéis de saber, tenía fama de milagroso, pues oía las súplicas, pero, como estaba vendado, no veía si, el que pedía merecía o no, el favor y, en su infinita bondad decidía conceder toda petición.

Al Cristo, gaditano, de la Humildad y Paciencia lo llaman, vulgarmente, de los Milagros. No acierto a comprender la relación posible, entre la actitud y la milagrería, de estas dos efigies tan distantes.

Donde tantas hermandades se han fundado –algunas con simulacros semejantes entre sí y, otras, sin tradición ninguna entre nosotros— es lamentable no se restauren las pretéritas y, una de ellas, la de “Jesús Vendao” que, ya en mil setecientos y tantos, con el nombre de “El Santo Ecce-Homo, sentado”, tenía la Hermandad que “asistía a la Procesión de Semana Santa y a los entierros, de los hermanos, el gasto lo pagaba el Hermano Mayor”, según datos, literales, consignados por doña Isabel Varela de López de Salazar en su reciente publicación sobre Ciudad Real en el siglo XVIII.

Según mi liviano bagaje de notas y papeles viejos, se puede asegurar recorría la carrera antigua que detallé en LANZA en el número extraordinario de la Semana Santa del año 1949, junto con otros curiosos pormenores referentes a las dos procesiones del Resucitado, la bendición de ramos del domingo, la leyenda y hermandad de la Santa Espina y las reformas introducidas, en varias, en el último tercio del XVIII.

Entrecomillo lo que, entonces, escribí sobre la carrera que seguían las procesiones: “La carrera era muy diferente a la clásica, y recortada, actual. La Estación de la Semana Santa antigua pasaba por las Dominicas del Monasterio de Alta Gracia, a San Antón, a los Remedios, a la calle Pedrera, a las Carmelitas. Se cortó en año 1686”.

“Desde últimos del XVII, empezaron las procesiones a desfilar de las Dominicas a las Carmelitas, por la calle de la Estación, vía nueva que de ello tomó nombre” y una de las pocas que, afortunadamente no cambió su denominación, original, cristiana, a través de los tiempos.

“Para darle más solemnidad, se ampliaría el itinerario, con posterioridad reciente, con las calles de Tintoretos, Calatrava y Toledo. No hace muchos años, veinticinco o treinta se recortó el itinerario, con lo cual perdió tipismo”.

Julián Alonso Rodríguez Diario Lanza martes 5 de abril de 1955


El destruido misterio del Ecce-Homo era obra del escultor Federico Zapater