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viernes, 26 de enero de 2018

REVUELO EN LAS REDES SOCIALES ANTE LA PETICIÓN DE GANEMOS CIUDAD REAL DE RETIRAR LA SUBVENCION NOMINATIVA A LAS COFRADÍAS



La indignación fue creciendo ayer en las redes sociales de Ciudad Real, ante el anuncio de la marca blanca de Podemos en nuestra ciudad “Ganemos”, de seguir pidiendo la retirada de la subvención nominativa a las cofradías y el cierre de las Plaza de Toros; y es que como ayer pudimos leer en facebook: “Cuando un tonto coge una linde, la linde se acaba y ....” y eso es lo que les pasa a los podemitas del consistorio ciudadrrealeño.

La noticia corrió por los diarios digitales y las redes sociales.  Por ejemplo en el diario “miciudadreal” consiguió en poco tiempo 32 comentarios, ninguno a favor de la propuesta,  donde por ejemplo Juan recordaba que: “cada día cree menos gente en ellos y las encuestan lo avalan. En Ciudad Real la tienen tomada con las Cofradías, obviando la riqueza que crea en Ciudad Real la Semana Santa. Disfrutar del tiempo que os queda en el consistorio, porque el mundo cofrade ciudadrrealeño reaccionara en las elecciones del próximo año 2019 e iréis a la calle con vuestra socia Pilar Zamora. Vuestras ganas de fastidiar a las cofradías, cada día las hacen más grandes y os recordamos que los cofrades también votan.

Alberto Muñoz piensa que: “Sería verdaderamente útil que Ganemos abordara los verdaderos problemas estructurales de la política cultural de Ciudad Real, en vez de navegar en lo más superficial”; apostillando Ana que “Por qué no se dedican a hacer propuestas más útiles para los ciudadanos: bajar impuestos, generar empleo, atraer grandes empresas a la zona, mejorar ayudas sociales… esto es más importante que las tonterías que proponen para calentar la silla. A estos de ganemos se les está acabando el efecto gaseosa” y remata Gracia manifestando: “Que poco os queda. Cada día que pasa dan más pena”.

La noticia reproducida en el Facebook de “miciudadreal”  ha conseguido 70 comentarios y ha sido compartida 16 veces y donde podemos leer cosas como la que opina Gema Fernández: “De que van estos de podemos lo mejor que pueden hacer es quitarse del medio menudos sinvergüenzas”; o Ana SM que pide nos fijemos en la foto que encabeza esta entrada. “Si es que la cara es el espejo del alma… mirando la foto a mano izquierda dice toooooo”, para rematar Raul España : “marxismo cultural…

Y es que Facebook ha sido menos benévolo con los podemitas, y donde los ciudadanos han lanzado los comentarios más fuertes contra “Ganemos Ciudad Real”, donde también podemos ver carteles como el que reproduzco en el grupo “Ciudad Real. Exprésate y Opina”, en respuesta a la propuesta de Ganemos y donde Cristina Serrano piensa que “Interés turístico Nacional.... Dejando a un lado la parte religiosa ( q por cierto son las cofradías las q sufragan los gastos )..... La semana santa es Turismo , es tradición, es cultura......y si el propio ayuntamiento no apoya todo esto, deja mucho q desear.....se gobierna para todos, no para unos " pocos".


En los comentarios a la noticia en el  FacebooK del diario La Tribuna de Ciudad Real, Ana Isabel Barbosa se manifiesta diciendo: “Pero que sinvergüenzas, para que rehabilitar edificios que se los dejen a ellos que lo ocupen, las cofradías y las procesiones si fuese por ellos eliminadas totalmente, los jardines da pena verlos, la limpieza en la ciudad mejor no hablar. Que pena de ciudad”.

Como he dicho la noticia ha sido compartida muchas veces y en todos los sitios donde ha sido compartida comentada, como la reflexión que realiza Manu Ortiz: “He tenido que leer 4 veces el artículo... De verdad que no puedo llegar a entender que algo tan importante para nuestra ciudad, quieran ponernos piedras por el camino.

Puedo llegar a entender que ciertas personas no compartan esta tradición, que no les guste la semana santa o incluso que no tengan viva la fe o la vida cristiana. Pero lo que jamás puedo entender es el afán de intentar destruir algo que da dinero a nuestra ciudad, que da puestos de trabajos que hace una llamada a esos turistas que vienen esos días a nuestra ciudad... Donde miles de jóvenes estamos implicados durante todo un año, donde los no tan jóvenes trabajamos con esfuerzo, con ganas con ilusión.... La Semana Santa de Ciudad Real de interés turístico Nacional que nos ha costado muchísimos años llegar donde está.... Tenemos que hacer un ejercicio para intentar ver lo bueno para la ciudad lo bueno para muchísimas personas que desinteresadamente trabajamos para que nuestras hermandades, nuestros titulares, sigan activos durante todo el año dándoles el sitio que se merecen.

Me hace gracia, por que vamos a por lo que no nos interesa, pero en este artículo no veo ninguna bajada de sueldo de los políticos por ejemplos u otras cosas....!!

Cómo cofrade como cristiano y como perchelero que soy y seré siempre, pido que esto no se haga realidad que miren bien antes de tomar medidas, que somos muchos los que sentimos esto de corazón que muchas personas disfrutan y sienten viendo la semana de Ciudad Real!!!

Como pueden comprobar la petición de Ganemos-Ciudad, ha sido una bomba que le ha estallado en los pies a esta formación política de ultraizquierda. Termino mi entrada con el comentario que también se puede leer en Facebook y que realiza Miguel Bautista: “Hasta cuando hay que seguir aguantando esto??”.


jueves, 25 de enero de 2018

LA FESTIVIDAD DEL NIÑO JESÚS DE PRAGA EN LAS PRIMERAS DÉCADAS DEL SIGLO XX EN EL MONASTERIO DE LAS MADRES CARMELITAS DE CIUDAD REAL


Imagen del Niño Jesús de Praga destruida en 1936

Aunque su festividad se celebra el primer domingo del mes de junio, el 25 de enero se conmemora la solemnidad del Niño Jesús de Praga. Por Este motivo el Monasterio de las Madres Carmelitas Descalzas de Ciudad Real, celebró a lo largo de los siglos esta festividad con gran solemnidad.

Para celebrar la festividad, se organizaba un Solemne Triduo y una Función, a la que las Madres Carmelitas invitaban a presidir a grandes oradores de la diócesis y España. Para el Triduo, se montaba un artístico altar que era presidido por la imagen de vestir del Niño, que poseía la comunidad, imagen que fue destruida en 1936 cuando los republicanos de izquierdas asaltaron el monasterio y destruyeron casi todas las obras de arte que poseía.

Al término de la Guerra Civil Española, las Madres Carmelitas adquirieron una nueva imagen del Niño Jesús de Praga de talla completa, que preside uno de los altares de la iglesia del monasterio, y que procesiona con la imagen de la Virgen del Carmen cada 16 de julio.

La historia cuenta que la devoción al Niño Jesús de Praga surgió a comienzos del siglo XVII. En 1620, el emperador de Alemania, Fernando II, en agradecimiento por una victoria conseguida en una batalla, fundó un convento de Padres Carmelitas en Praga. En torno a 1628 estalló en la ciudad una guerra, y el monasterio sufrió grandes penurias y calamidades que hacían muy difícil la vida de sus religiosos.

Todo esto cambiaría gracias a la princesa Polixena Lobkowitz, quién sintiendo profundamente las necesidades de los Carmelitas, decidió regalar a los religiosos una pequeña imagen del Niño Jesús. La talla, de unos 48 centímetros y realizada en cera, representaba al Divino Infante de pie, con la mano derecha levantada en actitud de bendecir, mientras que con la izquierda sostiene un globo dorado que representa a la tierra. La imagen, de la que se dice que es de origen español, había sido regalada con anterioridad por la madre de la princesa con motivo del matrimonio de su hija.

Altar con motivo de los cultos en honor al Niño de Praga en el Monasterio de las Madres Carmelitas en 1917. La fotografía fue publicada en la revista “Vida Manchega” el 10 de febrero del mencionado año

Imagen milagrosa

La imagen fue colocada en un lugar de privilegio por los Carmelitas y el convento comenzó a mejorar sus condiciones gracias a la intermediación del Niño Jesús. Poco tiempo después, en 1631, estallaría de nuevo una guerra, por lo que los religiosos se vieron obligados a abandonar el convento, y la imagen del milagroso Niño fue ultrajada y arrojada a los escombros por los invasores. En 1635 los Carmelitas regresarían a Praga, y uno de los monjes, el padre Cirilo, encontró la imagen entre los escombros, devolviéndola al culto.

Estando el padre Cirilo rezando ante la imagen, oyó una voz que le decía «tened piedad de mí y yo me apiadaré de vosotros. Devolvedme mis manos y yo os devolveré la paz. Cuanto más me honrareis, tanto más os bendeciré». Tras examinar la imagen, el monje descubrió que tenía sus manos mutiladas, empezando desde entonces a buscar fondos para poder repararla. Tras muchas vicisitudes y respuestas negativas a las rogativas del padre Cirilo, un día se presentó un desconocido que se ofreció voluntariamente a reparar los desperfectos de la imagen. Tras ello, sus devotos recibieron desde aquel momento grandes beneficios.

Finalmente, en 1642, la princesa Lobkowitz edificó un santuario en su honor, al que acudían devotos de todos los lugares del mundo. En 1655, el conde Martinitz, Marqués de Bohemia, regalaría una corona de oro esmaltada con perlas y diamantes. Su reputación milagrosa se expandió por todos los lugares del mundo hasta convertirse en una de las devociones más importantes de la historia. De hecho, Santa Teresa de Jesús profesaba un gran fervor al Divino Niño.

Actual imagen del Niño Jesús de Praga que se venera en la iglesia de las Madres Carmelitas de Ciudad Real

miércoles, 24 de enero de 2018

EL DESAPARECIDO HOTEL PIZARROSO DE LA CALLE DE LA PALOMA



Ciudad Real iniciaba el siglo XX con dos hoteles en nuestra ciudad, “Gran Hotel Pizarroso” y “Hotel Miracielos”, ambos en la calle de la Paloma. El de más prestigio y el que podríamos llamar de primera categoría, era el “Gran Hotel Pizarroso” que se encontraba en la ya citada calle Paloma, en aquellos años Castelar, números 15 y 16, cerca del entonces callejón de los Huertos, que ante el gran número de clientes tuvo que ampliar habitaciones en la casa de enfrente.


El hotel era propiedad de Diego Pizarroso Navarro, un prestigioso empresario que llego a ser concejal del ayuntamiento capitalino. El edificio con fachada de ladrillo, constaba de tres  plantas con 70 habitaciones, y a parte de hospedaje, el hotel tenía un restaurante donde la alta sociedad ciudadrealeña de principios de siglo, realizaba sus celebraciones sociales.

El primer automóvil que transitó por las calles de Ciudad Real, fue el de Diego Pizarroso, que recogía a los viajeros en la vieja estación de tren y los llevaba hasta las dependencias de la calle de la Paloma. También ofrecía el hotel como lugar de recreo para sus huéspedes, el antiguo “Palomar de Arcediano” en la carretera de Toledo. 


La familia Pizarroso regentó este hotel hasta el año 1920, que lo traspaso aun empresario venido de las vascongadas, Cipriano Barrena, que tenía en propiedad varios hoteles en las provincias del norte de España. Posteriormente el hotel seria traspasado a Ramón Monroy.

Al terminar la Guerra Civil Española desaparecería el hotel, siendo destinado el edificio a varios usos. La planta baja fue restaurante, y el resto de plantas se destino a oficinas como la Delegación Provincial de Sindicatos y el Instituto Geográfico y Catastral, siendo demolido el edificio a finales de los años sesenta del pasado siglo XX, donde se levantó un bloque de pisos de varias alturas. 


martes, 23 de enero de 2018

DE MI AYER: LA CALLE DE LA PALOMA Y EL ARCA DE NOÉ


Interior del establecimiento del Arca de Noé a principios del siglo XX

El por qué de calle Paloma no lo he averiguado. Pero sí afirmo que, en esta calle de la Paloma, que luego se llamó Castelar, y hoy, la tradición popular vuelve a nombrar como antaño, hubo un “ARCA DE NOE”, que por los años del primer decenio del siglo, absorbía, en manos de la familia Mur, aparte de otras especialidades, el negocio de discos, fonógrafos y gramófonos más acreditados en la provincia.

“ARCA DE NOE” que pasó a mansión señorial de don Juan Medrano, para convertirse, en guerra, en centro de política izquierdista, rabiosamente pseudo-socialista; y por último, en la sede oficial de la Jefatura del Movimiento Nacional en estas latitudes que limitan las cuatro cruces de las Ordenes Militares.

“ARCA DE NOE” y Paloma coordinan con antecedentes bíblicos referidos al Diluvio Universal, mejor que con cualquiera otro supuesto.

Esta calle tiene para mi gratísimos recuerdos de cuando iniciaba mi adolescencia. La casa número 18 (ya desaparecida para dar solar al elefantiásico edificio, bloque –no manzana-, gigante monstruoso rompiente de toda uniformidad urbanística, sin perspectiva aceptable; la casa número 18, repito, con sus tres balcones, dos rejas y una ventana al callejón del Huerto, era una felicísima evocación. Y no escribo más. Todo pasó porque Dios lo quiso, y la persona que tan perenne nostalgia me causa, se fue para siempre en primavera de hermosura e inocencia.

Esta parte de la ciudad, unía y une la parroquia de San Pedro con la calle de Calatrava, y tuvo vecindad de señores, de artesanos, de industriales y de comerciantes muy notorios en la vida de la capital.

D. José Cendrero, Abogado, Senador del Reino; y don José Castillejos, Catedrático de la Central, destacado manchego, vivieron frente por frente, señalando la evolución política el primero, y el peso de su prestigio profesoral el segundo, con matices de influjo británico en sus modos y maneras de vivir.
En esta imagen tomada en la calle de la Cruz en la primera década del siglo XX, vemos la esquina de Cruz con Paloma, con el establecimiento del Arca de Noe y de frente el antiguo Hotel Miracielos

Los dos hoteles, en boga, “PIZARROSO” y “MIRACIELOS”, traían a la calle el animado ir y venir de quienes, con sus viajes y quehaceres, precisaban seguro, decoroso y aceptable alojamiento.

Un grande de España, el Conde de la Cañada, don Juan Accedo-Rico y Jarava, abría los balcones de su mansión sencilla y aristocrática, mirando a la torre de la primera red telefónica urbana existente en la Villa Bona del Rey Sabio, que tenía sus cables sobre el despacho de la oficina central regentada por la familia de Luciano de Cea.

El que fue ponderado y celoso Secretario de la Diputación Provincial, don Andrés Cárdenas, podía observar desde su vivienda el movimiento del corresponsal de banca y avispado gestor de negocios, don Fructuoso Sánchez Izquierdo, inquieto y diligente; experto en asuntos mineros y práctico corredor comercial, de cuyos hijos Saturnino y Ramiro fui amigo, hasta merecer el encargo de dar lecciones particulares al hermano menor José María…

Los hermanos Notario, hábiles en el trabajo de la cerrajería y muy estimados como peritos armeros, tenían un prestigiado taller delante de la puerta de servicio del Hotel Pizarroso, cerca de la cual moraba Paco, mozo de equipaje y transporte, que constituía la tranquilidad y sosiego de quienes necesitaban de su fuerza y vigilancia para el éxito de su tarea como viajantes.

Allá en la esquina de la calle de la Lanza, don Mariano Montes regentaba un establecimiento comercial. Y en la otra esquina de la calle de la Cruz, un popular limpiabotas, alternaba el arte de dar brillo con la ágil artesanía de la compostura de calzado. Y más de una vez despachó, con pujos de torero, algún becerrete de los preparados para festejos benéficos.

Tan heterogénea y multicolor vecindad caracterizaban, por los años 1909 al 1920, esta parte del barrio céntrico de nuestra querida residencia.

Más tarde, dos profesionales libres, un Letrado (D. Cirilo) y un Médico (D. Valerio), ocuparon la parte del edificio fronterizo al construido con ladrillo rojo, reservado preferente por don Diego para lo más selecto de su clientela.

Otra imagen del interior del Arca de Noé

La puerta falsa, o portada, o de escape de servicio de la imprenta de D. Ramón Clemente Rubisco, completaba el agrupamiento de los residentes en esta simpática calle de la Paloma.

Hoy nada queda. Casas elevadísimas, cuajadas de balcones que semejan una exposición o concurso de canaricultura, se alinean por una y otra aceras. Escaparates lujosos, de amplias lunas cristalinas decoran los paramentos amplísimos de inconmensurables fachadas. Los hoteles desaparecieron arrollados por bares y restaurantes. Los populares maestros armeros cedieron sus tiendas a poderosos industriales. Lo que fue taberna hoy es chacinería. La clásica bodega, con las típicas tinajas de forma de bellota, ha sido reemplazada por lugares provistos de vistosos metálicos mostradores, con grifos brillantes, que destilan la cerveza o elaboran, en segundos, humeante moca… Todo en brevísimo tiempo, todo aceleradamente, todo de prisa, al impulso de esa nueva enfermedad que se llama cronopatía.

Aquellas lindas, esbeltas, primorosas señoritas hijas una de hacendados labradores, como don Adrián Saráchaga; otras de prestigiosos letrados y políticos (como los señores Cendrero y Cárdenas) son recuerdo sin retorno. Donde jugó la suerte social sus mejores bazas (casa del Sr. Medrano), y el comercio brilló con sus centelleantes altibajos (Arca de Noé de los señores Mur), quedó solo el testimonio de unos paredones con decorado de alcurnia y blasones…

Aquella calle de la Paloma… ¿por la cercanía del Arca? Aquél rincón de rancia aristocracia sacrificada, aún pudo ser asiento transitorio para la Benemérita. Aquellos haces de hilos conductores de noticias, que ya se transmiten sin ellos, fueron recogidas en otros centros de insospechado tecnicismo…

Y las piedras que, formando arquerías blasonadas, constituían el amplio marco de enviado patio de recreo, testigos de tan variados, graves, religiosos y políticos acontecimientos, son hoy mudos testigos… y acogen, en la actualidad, a los propugnan la doctrina de que, no es posible vivir bien y en paz, si se olvida que el hombre es ser portador de valores eternos capaces para salvarnos.

C. C. G. Boletín de Información Municipal Nº 44, junio de 1974


lunes, 22 de enero de 2018

LA ESQUINA DE LA CALLE PALOMA CON CALATRAVA


Antigua vivienda de la calle Paloma con Calatrava

La esquina de la calle Paloma con Calatrava, la ocupa actualmente el edificio racionalista diseñado por el arquitecto José Arias en 1943 para Cámara de la Propiedad Urbana, y que actualmente está ocupado por la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha.


Antes de que se construyera el edificio de la  Cámara de la Propiedad Urbana, la esquina de la calle Paloma con Calatrava, estuvo ocupada por la casa de D. José Cendrero y Díaz del Castillo, un ilustre manchego que nació en 1857 en Agudo. Cursó estudios de bachillerato en el Instituto de Ciudad Real, de donde pasó a estudiar Derecho en la Universidad Central, que terminó brillantemente en 1881. Ejerció la abogacía en Almodóvar del Campo, y en 1882 fue nombrado diputado provincial por aquel distrito, cargo que ostentó durante cinco periodos, para pasar después a presidir la Corporación Provincial. Hasta su muerte en 1918, fue decano del Colegio de Abogados de Ciudad Real.


La antigua casa de D. José Cendreros, era una vivienda de dos alturas que sufrió un gran incendio durante la Guerra Civil Española, quedando destruida. Adquirido el solar por la Cámara de la Propiedad Urbana por un importe de 30.000 pesetas, el arquitecto José Arias Rodríguez-Barba realizó el diseño del actual edificio, cuya construcción comenzó a finales de 1943, siendo inaugurado el viernes 18 de octubre de 1946.

El edificio consta de tres plantas más semisótano, estando cubierto por una amplia terraza, en la cual se encontraba en sus orígenes la vivienda del conserje. Para su construcción se emplearon zócalos de piedra de granito, muros de ladrillo y mampostería hidráulica. 


La composición de la fachada se realiza a base de bandas horizontales enfatizadas con diversos recursos entre las ventanas (rehundidos lineales en planta baja, paños de ladrillo caravista rojizo en la primera planta y ático), si bien la verticalidad se hace patente con la disposición de esbeltos huecos seriados, apilastrados incluso en la planta segunda. Aparecen ya numerosos detalles que, al margen del volumen limpio del edificio, maquinista si se quiere, nos informan de una vuelta en cierto modo al clasicismo decorativo, aunque todavía muy simplificado, casi abstracto, en frontones, paneles decorativos sobre las ventanas, rehundidos, cornisas o molduras.


Abandona esta Cámara de la Propiedad Urbana la fluida relación interior-exterior presente en los edificios de la etapa racionalista. El diseño de los huecos, verticales y seriados, equidistantes, viene impuesto por la utilización de muros de carga pétreos en fachada que impiden la disposición de ventanas longitudinales al modo de conocidas construcciones expresionistas que se habían levantado apenas una década antes. Estilísticamente, las fachadas adoptan un giro compositivo clasicista en sus proporciones.


Atendiendo a las pautas racionalistas, los edificios dejaron de tratarse como elementos individuales cuyos valores más destacables eran la estética y la decoración –propias del estilo modernista de principios del siglo XX-. Se comenzó a mostrar interés por el entorno, el ambiente, la higiene y el territorio, aceptándose la estética racionalista y su horizontalidad, sencillez estilística y apertura del espacio interior. Esto supuso una disociación entre función y forma, acentuada con la desornamentación y el interés por borrar las huellas estilísticas del pasado. La rotonda en esquina o ciertos elementos curvos y la inspiración en los rascacielos neoyorquinos y en el expresionismo alemán son rasgos evidentes en estas construcciones, especialmente en el caso del edificio de la Cámara de la Propiedad Urbana (1943); presenta una imagen maquinista y aerodinámica propia del racionalismo anterior a la Guerra, a pesar de ciertos toques decorativos academicistas, aunque geometrizados. Aun habiéndose construido en plena etapa autárquica, momento de crisis para el racionalismo en toda Europa y en el que las artes sufrieron la imposición del gusto clasicista y neoimperialista del régimen franquista, este edificio es una muestra de eclecticismo moderno, es decir, una arquitectura propiamente moderna pero que sigue patrones e influencias de líneas tradicionalistas. Es una muestra de que la Guerra Civil no supuso una ruptura total con la primera fase del movimiento racionalista a nivel internacional.


domingo, 21 de enero de 2018

COMERCIOS Y TIENDAS DE CIUDAD REAL EN LA PRIMERA MITAD DEL SIGLO XX: CALLE PALOMA (II)



En el número 20, destinado a viviendas, tuvo por los años veinte una academia particular don Telesforo Torija, catedrático de Caligrafía del Instituto. Después se construyó un moderno edificio, allá por los años sesenta, ocupando los bajos un despacho de aceites del señor Calle, la Gestaría Plaza, y más tarde una oficina de seguros y un establecimiento de calzados. Hoy los ocupa una bien surtida sucursal de Discofer, cuya central está en la esquina de Cruz y Paloma.

Sigue luego un modernisimo edificio levantado sobre el solar de la que fue casa de las señoritas de Castillejo, que tenía mucha fachada. En ella pasaba algunas temporadas su hermano, don José Castillejos Duarte, catedrático en las décadas de los años veinte y treinta de la Universidad Central (hoy Complutense), en la calle de San Bernardo, de la disciplina de Derecho Romano, del que fuimos alumnos muchos abogados de Ciudad Real. Hoy ocupan los bajos modernos establecimientos.


La calle de la Paloma era estrecha al principio, hasta que llegó un oportuno ensanche, construyéndose un moderno edificio, con vuelta a la calle de Carlos Vázquez o Cuchillería, en el solar resultante de la demolición de las viejas casas que tenían el número 1 y 3. En los bajos del nuevo inmueble se estableció la casa de "Radioga", en el chaflán, la cafetería Miami, que pronto se hizo punto de reunión de la gente joven, gracias a la atención del dueño, Pepe Macias, y la bien surtida barra; seguía el establecimiento de S. Simancas, con la firma comercial Trumpi y Sirvent, dedicado a lanas en su más amplia gama y confección de prendas a máquina; y después la agencia comercial y representaciones en general de don José Vicente López Sempere.

  
El número 5 fue la casa-palacio del conde de la Cañada, uno de los títulos nobiliarios con raigambre en nuestra capital. Muerto trágicamente el año 36 don Rafael Acedo-Rico, durante el tiempo de la guerra civil se instalaron en el inmueble dependencias militares y a su término, la casa fue alquilada por la Comandancia de la Guardia Civil, hasta su traslado al actual edificio de la calle Pedrera Baja. Y desde entonces fue ocupada por el Hostal Villareal y en la planta baja tuvo una oficina de Seguros don Julio Pizarro. Hace muchos años hubo en esta finca un poco de bodega.

En el número 5 duplicado estuvo la casa dedicada a Banca y Correduría de Comercio de don Fructuoso Sánchez Izquierdo, al que sucedieron sus hijos don Saturnino, corredor de Comercio, y don Ramiro, banquero, que también fue presidente de la Diputación, domiciliados respectivamente en las calles del Camarín y Toledo. Al finalizar la guerra se instaló en dicho inmueble la Delegación Provincial de Auxilio Social, a cuyo frente se hallaba en los primeros años don José Canales Alcocer, ya fallecido. Adquirido por Sección Femenina del Movimiento y tras una demora en la ejecución de las obras fue ocupado al fin por dicho Servicio falangista y en la actualidad se halla en él la Delegación Provincial de Cultura de la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha.


Pasada la esquina, en la antigua casa de propiedad divida por cierto, hubo dos modestas zapaterías y la sastrería de Gago, especializado en militar y paisano. Aquí tuvo su zapatería bastantes años el célebre y popular zapatero Martin Díaz Lorente, que a su simpatía unía el trabajar con unas manos difíciles de igualar en su profesión. Demolidas dos casas, una en la calle de la Paloma y otra en la de la Cruz, ha surgido un moderno edificio, cuya planta baja ocupa la central de Discofer, tienda de categoría con una amplia gama de artículos, desde los musicales hasta los electrodomésticos, de la que es propietario Vicente Fernández. En la casa siguiente, la número 11 estuvo mucho tiempo el Colegio femenino de la famosa maestra doña Justa Franco, una venerable anciana, que después se trasladó a la calle de la Libertad, frente al edificio del diario "Lanza". Este colegio de doña Justa, como cariñosamente la llamaban sus alumnas, fue para las muchachas algo así como para los chicos la escuela de don Ángel Rojas, en la calle del General Rey ya próxima a Mata.

  
El número 13 estuvo ocupado por una armería, en uno de los bajos, lamentando no recordar el nombre del dueño, pero si era muy perito en su labor. Más tarde se instaló en este inmueble la carpintería de Juan de Dios medio. Hoy es un edificio moderno en el que hay varios establecimientos. La casa número 15 fue una ampliación del Hotel Pizarroso, siendo adquirida posteriormente y notablemente reformada por don Cirilo del Río Rodríguez, abogado y ministro de la República, personalidad muy estimada en la provincia, que la ocupó hasta su marcha a Madrid, siendo posteriormente vivienda de don Félix García Santiago e Ibarrola y hasta los años sesenta vivienda y consulta del médico don Valerio Pérez de Madrid y también de su hijo, don Juan Pérez de Madrid y Pala. En el año 1970 fue demolida y se construyó un moderno edificio.

En el piso principal de la casa número 17, que se comunicaba con el número 10 de la calle de Calatrava, estuvo hasta el año 1936 la Redacción del periódico "El Pueblo Manchego", del que fue director hasta agosto de 1932 el sacerdote don Miguel Ruiz Pérez, que era conocido como el cura del Pueblo Manchego. Hombre de gran personalidad.


Luego, en los años 40, se estableció en esas mismas dependencias la Delegación del periódico madrileño "El Alcázar", que todavía dedicaba unas páginas a Ciudad Real y provincia, hasta que al salir "Lanza" a la calle, el 20 de mayo de 1943, cesó en esta especial dedicación a los pocos meses. En la década de los sesenta ocupó estos locales la Asamblea Provincial de la Cruz Roja. A continuación, en los bajos, estuvo bastantes años la administración de las líneas de viajeros de don Juan Antonio Solís, con parada de los autobuses, hasta que dado el incremento de líneas con la provincia y alguna fuera de ella, obligó al traslado a su actual emplazamiento en la calle de Terreros, hoy de la Inmaculada Concepción, ya con estación de autobuses de la Empresa AISA.


Con el número 19 finalizada la calle de la Paloma. Construyó el edificio la Cámara Oficial de la Cámara Urbana, con fachada a dos calles, desapareciendo la entrada de la Calatrava. Fue su principal promotor don Fausto Fuertes, muchos años presidente de la citada entidad corporativa. Además de las oficinas de la Cámara, estuvieron también las de la Delegación Provincial de Trabajo, en el segundo piso, y el Servicio Provincial de Estadística y la Magistratura de Trabajo en la planta baja. En el viejo inmueble, con entrada por Calatrava, estuvieron instaladas mucho tiempo las oficinas del Catastro de Rústica y con anterioridad fue domicilio y bufete bien acreditado del ilustre abogado don José Cendrero. La casa, durante la guerra del 36, fue pasto de las llamas en un incendio casual y así, medio en ruinas, permaneció hasta que la Cámara Urbana adquirió el solar, alineando ambas calles.


Cecilio López Pastor. Pequeña historia local: Ciudad Real, Medio siglo de su comercio. Ciudad Real 1986


sábado, 20 de enero de 2018

COMERCIOS Y TIENDAS DE CIUDAD REAL EN LA PRIMERA MITAD DEL SIGLO XX: CALLE PALOMA (I)



La céntrica calle de la Paloma, gran arteria de comunicación por unir dos zonas muy importantes de la ciudad, como son los barrios de San Pedro y Santiago, no fue excesivamente comercial en la primera mitad del siglo, sobre todo en su segundo tramo, pero tampoco faltaron establecimientos que muchos de los lectores de este libro recordarán aún.


Así en el número 2, donde en la actualidad existe un concurrido bar, el Alcudia, sucesor del "Cafetín de San Pedro", hubo casi a principios de siglo, una zapatería y almacén de curtidos de Pedro Portero, a la que sucedió la zapatería de don Demetrio Alonso, familia muy conocida por entonces en la capital, y posteriormente, por los años 30, la representación de los automóviles "Citroen", regentada por el médico cirujano don Luis Cilleruelo, muerto trágicamente el año 36. Ya a mediados de siglo se instaló en este local un salón dedicado a futbolines y juegos análogos que contó con gran concurrencia.


Portal por medio estuvo muchos años la hojalatería y fontanería del maestro Miguel Yébenes Pedrero, industria que cedió a su oficial Domingo Martínez Asensio, al que sucedió su viuda Herminia Diaz García y posteriormente a su hijo Domingo, con la razón comercial de "Montadores-Fontaneros".

En la misma casa estuvo establecido mucho tiempo el valenciano Mas, al que sucedió su hijo Manolo, con artículos de calidad en el ramo de alpargatería, esterería y cordelería en general, así como persianas clásicas. Llamaba la atención la "muestra" del negocio, una gran alpargata de lona blanca. En la actualidad ocupa el local la carnicería-salchichería de Pepe Turrillo Luna, que anteriormente fue de su padre, del mismo nombre.


En el número 4 estaba la carpintería de Marcelo Ballesteros y el piso segundo de la finca, el domicilio y estudio de don Jerónimo Luna Abad, gran amigo de todos y mejor artista, especializado en la colección de pergaminos, que fuera muchos años conservador del tesoro artístico de la Diputación y profesor de la Escuela de Artes y Oficios, como se titulaba por entonces este centro docente. Hoy ocupa el amplio local de la planta baja el popular cafe-bar Felipe, propiedad de Benjamín Gómez, que sucedió a su padre, y cuenta con grandes aficionados al fútbol y al dominó. Este local siempre ha estado dedicado al ramo de bares, tabernas y bodegas, entre las que recordamos el bar Asensio y la bodega de Pepe Turrillo, que fuera anteriormente de su padre y en el primer cuarto de siglo la bodega de los Rozas, popularmente conocida por "Bodega del Obispo", que antes había sido de la familia Hernández.


En los bajos de la casa número 6 se estableció por primera vez en Ciudad Real, en el ramo de tejidos, don Valeriano Sobrino, que se estableció posteriormente en la calle de General Aguilera, con la razón social "El Aguila". Al comercio de Sobrino le sucedió la Delegación de la Casa Cross, de la que fue muchos años director don Elias Gómez, y ya después, al trasladarse esta conocida firma de abonos, de gran clientela entre los agricultores de la provincia, a la calle de Juan II, le sucedió la Compañía de Seguros "Aurora", que después se trasladaría a la calle de General Aguilera. También estuvieron aquí instalados algunos servicios de la Compañía Telefónica, hasta que fueron cambiados a la calle de Alarcos.

La casa número 8, dedicada de siempre a vivienda, fue ocupada muchos años por don Rafael Cárdenas del Pozo, secretario que fue de la Diputación Provincial y senador del Reino. Durante algún tiempo hubo un almacén de la firma comercial "Elba".


En los números 10 y 12, o sea, hasta llegar a la esquina con la calle de la Libertad, que posteriormente se llamó Mocedad y luego Comandante López Guerrero, para en principio de esta década recuperar el nombre primitivo, estuvo muchos años, casi con el, uno de los tres hoteles que por aquel entonces tenía Ciudad Real, el "Miracielos", propiedad del señor Casado. Paraban en él muchos viajantes, ya que sus tarifas de alojamiento eran las más económicas, y en días de corrida los toreros modestos, que no percibían los por entonces elevados honorarios de cinco o seis mil pesetas por tarde, que eran lo que cobraban las figuras, y desde luego todas las cuadrillas, todavía se recuerda haber visto en el patio del hotel a picadores y banderilleros, ya vestidos de luces, esperando la hora de la corrida para trasladarse a la plaza, los primeros a lomos de caballo con el que iban a picar, portando a la grupa al monosabio que había llevado el jamelgo, y los segundos en las típicas jardineras tiradas por tracción animal. Hay muchas anécdotas referidas a la estancia de toreros en dicho hotel: Un diestro de los modestos, que no había estado por cierto muy afortunado, esperaba impaciente, una vez terminada la corrida, que le pagasen su exiguos honorarios, para satisfacer la cuenta del hotel y los ínfimos sueldos del peonaje, pero como el empresario se tardase en hacerlo, envió un recadero a la taquilla, donde estaban ajustando cuentas de lo vendido, que tampoco había sido mucho. Y el empresario, con gesto de pocos amigos, le entregó los honorarios al que había llevado el recado, en un papelón diciendo: "Toma y dile que bastaste lleva para lo que ha hecho". En el papelón iban los dineros convenidos, que no pasaban de unos miles de reales, pero todo en calderilla.


En los citados locales del "Miracielos" estuvo después la representación de los automóviles "Chevrolet", regentada por don José Gómez Manjón, y más tarde unas peluquerías de señoras, una de ellas a cargo del señor Pujol.

Pasada la esquina de la calle de la Libertad estaba la bodega de Solana, que hoy es una dependencia de la Salchichería Mazo. En el número 14 se instaló la peluquería de señoras Maxi, esposa del propietario de la perfumería Juanito, de la calle Maria Cristina, a la que sucedió la peluquería de Felisa Turrillo, así como la bodega de don Francisco Martínez, después despacho de vinos de Bodegas Villalobos, de Villarrubia de los Ojos.


Y llegamos al número 16, casa que ocupaba intégramele un hotel con mucha solera y fama, "El Pizarroso", que ante el gran número de clientes tuvo que ampliar habitaciones en la casa de enfrente. El propietario del hotel, para mayor comodidad de los viajeros, pavimentó con una ancha franja de adoquín el ancho de la calle, que todavía estaba empedrada. Clientes habituales del "Pizarroso" eran muchas e ilustres personalidades, entre ellas los grandes actores Fernando Díaz de Mendoza y su esposa María Guerrero, en las actuaciones que ofrecía en Ciudad Real. También fue cliente fijo, durante muchos años, un catedrático de nuestro Instituto, que se distinguió por su puntualidad, pues todos los días, a la primera campanada del Coro de la catedral, a las ocho y media de la mañana, cruzaba la verja del citado centro docente por el lado del antiguo callejón. Como dato curioso consignamos que por los años a que nos estamos refiriendo -década de los diez-, la pensión completa en el hotel para los estables era de nueve reales y once para los eventuales.


Después de dejar el negocio el señor Pizarroso, el hotel pasó a ser propiedad del señor Barrera y muy posteriormente se hizo cargo de él Ramón Monroy, sucediéndole, sólo en la planta baja, ya como restaurante "Mi Retiro" propiedad de don Aurelio Rolando. En las restantes plantas y una vez finalizada la guerra, estuvo algunos años la Delegación Provincial de Sindicatos y en otras dependencias el Instituto Geográfico y Catastral, así como el despacho del corredor de Comercio y ex-alcalde don Alfredo Ballester López, la Compañía de seguros "La Mundial", el despacho y gestoría del abogado don Pedro Alpera y alguna oficina más. En la época de guerra, años 37-38, estuvo en el piso principal la Comandancia de Carabineros, cuyo cuartel había estado antes en la calle de Lentejuela.


Cecilio López Pastor. Pequeña historia local: Ciudad Real, Medio siglo de su comercio. Ciudad Real 1986