martes, 16 de agosto de 2016

EL SOLEMNE PONTIFICAL DE LA ASUNCIÓN EN HONOR A LA VIRGEN DEL PRADO



Ayer 15 de agosto, Festividad de la Asunción de María en Cuerpo y Alma a los cielos. En nuestra Catedral centro de devoción de Ciudad Real por la presencia de la Santísima Virgen del Prado, el Obispo-Prior, D. Gerardo Melgar Viciosa, presidió por primera vez el Solemne Pontifical de la Asunción a las 10:30 horas, concelebrado con los Vicarios Generales, miembros del Excmo. Cabildo Catedral y sacerdotes que quisieron sumarse a la celebración.


La parte musical corrió a cargo del organista, D. Pedro Pablo López Hervás y el Canónigo y Consiliario de las Hermandades de nuestra Patrona, M. I. Sr. D. Jesús Abad Ramos. Las lecturas fueron realizadas por el Vicepresidente de la Ilustre Hermandad, D. Jesús González Adanez, y la Presidenta de la Corte de Honor, Dª. Celia Casado Puentes.


El Obispo-Prior centro la homilía en la figura de la Virgen  María, de la que habló de su humildad y de las bondades de la reina de los cielos, como ejemplo y modelo para todos. Centró sus palabras en la necesidad de intentar llevar el estilo de vida de María. Instó a los presentes a mostrarse pobres y necesitados de Cristo, para que este sea misericordioso y les otorgue su perdón. Una misericordia dijo que está reñida con la soberbia, por lo que abogó por la humildad en todos los ámbitos de la vida.
 

Nuestro Prelado hizo hincapié en que en una festividad como la de ayer, era un día oportuno para acercarse a la reina de la misericordia, faro seguro para acercarse a Cristo. Nuestra mirada a la Virgen, dijo, debe descubrir los dos grandes amores de María, a Dios y sus hermanos, ya que su vida fue un cantó al necesitado; además, sirvió a su esposo e hijo y ayudó a sus prójimos como a su prima Isabel o a los novios de Caná.


D. Gerardo terminó su homilía exhortando a los creyentes a que sean misericordiosos como María la Madre de Dios lo fue, para renglón seguido asegurar que la Asunción de María es la luz en la oscuridad y la respuesta a la fe.


Tras la homilía el Hermano Mayor de la Ilustre Hermandad, D. José María Romero Cárdenas, realizó la oración de los fieles, y  a continuación la Dulcinea y sus Damas de Honor junto al Pandorgo, realizaron la ofrenda de productos de la tierra.


La Catedral se encontraba llena de fieles y al acto asistieron el Subdelegado del Gobierno, la Alcaldesa de Ciudad Real con dos Concejales del Equipo de Gobierno, miembros de los grupos municipales del  Partido Popular y Ciudadanos, el Delegado de la Junta de Comunidades, un representante de la Excma. Diputación Provincial y representantes del Ejército y de la Guardia Civil.


Al término de la Solemne Función el Obispo-Prior impartió a los fieles la Bendición Papal, que conlleva Indulgencia Plenaria y que el prelado de la Diócesis distribuye por expresa delegación Papal.

Para ganar la indulgencia plenaria, son necesarias las tres condiciones acostumbradas como son: la confesión sacramental, la comunión eucarística y la oración por el Romano Pontífice y siempre con el propósito de rechazar todo pecado.


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