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martes, 30 de agosto de 2016

UN NUEVO MECENAS EN CIUDAD REAL: EL CONTADOR FELIPE MUÑIZ Y EL CAMARÍN DE LA VIRGEN DEL PRADO (I)


 
Exterior de la escalera y camarín de la Virgen del Prado. Esta fotografía, con algunas más publicadas hoy, son de Emiliano Cifuentes de la página Ciudad-Real.es

Este artículo es fruto de la investigación realizada durante el año 2009 con motivo de la restauración del camarín de la Catedral de Nuestra Señora del Prado de Ciudad Real. Esta intervención, dirigida por la restauradora doña Raquel Racionero Núñez, se encuadra dentro de los acuerdos Iglesia-Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha para la conservación y difusión del patrimonio histórico artístico.

INTRODUCCIÓN

La Iglesia de Nuestra Señora del Prado de Ciudad Real, como lugar en el que se venera la imagen mariana de la misma advocación, ha atraído, desde tiempos antiguos, el interés de numerosos escritores, plasmado en la proliferación de diversas obras, que con mayor o peor fortuna, recogían gran cantidad de noticias sobre el origen de la devoción a esta imagen, así como del proceso constructivo experimentado por el templo desde el Medievo hasta el siglo XX.

Inocente Hervás y Buendía (1) recoge gran parte de estas primeras referencias, poniendo en guardia al lector para que las maneje con prudencia, sobre todo en lo referente a la aparición y milagros de la Virgen, puesto que en bastantes ocasiones se exageraron los acontecimientos, fenómeno vinculado con la tradicional rivalidad entre las parroquias de Santa María y San Pedro de esta ciudad.

La primera construcción vinculada al mismo origen de la villa, de la que apenas nos queda la portada instalada en el lado poniente, dio paso a un nuevo templo, cuya construcción comenzó en los últimos años del siglo XV, ampliándose en el año 1531 tras conseguir la oportuna licencia del cardenal Astorga, prolongándose durante toda esta centuria y afectando también a la siguiente, sobre todo en lo referente a la construcción de sus torres, estribos, cubiertas y sacristía nueva (2).

 
Puerta de entrada a las dependencias del camarín junto al altar mayor

Tradicionalmente solía admitirse que las dos intervenciones más ambiciosas acometidas en el siglo XVII habían sido la contratación del retablo mayor y la construcción del camarín de la Virgen.

Sobre el retablo mayor hay numerosos documentos originales que contribuyen a reconstruir su historia con gran fidelidad. En este sentido es de una ayuda inestimable el contrato original conservado en el archivo de la Parroquia de Santa María del Prado transcrito por el sacerdote don Ubaldo Labrador Palomares (3).

Mucho se ha hablado de la figura de Juan de Villaseca y de Giraldo de Merlo. Existen infinidad de noticias al respecto, en prensa, artículos de revistas o anuarios especializados, boletines de la provincia y monografías. Aspectos como las condiciones del retablo para ejecutar la obra, las cartas de pago, las fechas exactas de ejecución y finalización de la empresa han sido asuntos difundidos hasta la saciedad y conocidos por un amplio sector de la población.

 
Vista interior de la puerta de entrada a las dependencias del camarín construida a principios del siglo XX en la Capilla de Santo Tomás de Villanueva, hoy del Santísimo

Sin embargo poco sabemos en torno a la construcción del camarín. El único dato correcto, como hemos podido comprobar, fue que se construyó a expensas del contador Real de Hacienda don Felipe Muñiz Salcedo. Tras haber rastreado en los archivos para realizar una investigación científica y exhaustiva podemos afirmar en la actualidad que las escasas noticias conservadas hasta el momento alusivas a la mencionada cámara de la Virgen del Prado eran parcialmente erróneas y contradictorias, como demostraremos a lo largo de este artículo. Realizando un repaso por la bibliografía consultada, la mayoría perteneciente a finales del siglo XIX y principios del siglo XX, procedemos a realizar un recorrido detallado por distintos autores que han tratado la obra que nos ocupa.

La primera noticia bibliográfica que poseemos alusiva al camarín y a la escalera de acceso se sitúa en torno al año 1880 y se la debemos al padre agustino recoleto Joaquín de la Jara (4). En ella podemos leer lo siguiente:

“(…) y a la derecha como dije se ve la entrada del camarín. Hay primeramente un descanso y en la pared una pililla de jaspe con agua bendita. Luego sigue la espaciosa escalera que consta de tres tramos, cuyas gradas son el jaspe negro, terminado cada tramo con su descanso correspondiente con baldosas de jaspe blanco y negro. Asimismo lo son las del camarín y su sacristía (…)”.

 
Posible pililla de jaspe que hace alusión el agustino Joaquín de la Jara en su obra del siglo XIX

Más adelante, en su relato, da noticia sobre la fundación del camarín:

 “(…) El del contador Muñiz, al mediar el siglo XVII, bastó para la erección del sacro camarín, y de un cuantioso vínculo con piadosas cargas cumplideras en la parroquia de Santa maría del Prado. Muñiz era contador de la hacienda real de esta ciudad por el año 1619, según García Pavón (…)”.

Durante los primeros años del siguiente siglo es abundante la bibliografía generada en torno a la citada obra. El arcipreste de la Santa Iglesia Prioral, Luis delgado Merchan (5) nos trasmite este escueto dato:

“(…) En dicho tiempo se construyó también el Camarín de la Virgen a expensas de D. Felipe Muñiz, contador que era de la Hacienda Real en 1619 (…)”.

En 1893, el arqueólogo Rafael Ramírez de Arellano (6) fiel a las doctrinas estéticas de su tiempo e influenciado por los gustos de la época en donde lo barroco equivalía a recargado y feo, habla de esta manera en torno a la escalera y camarín:

“(…) La escalera del camarín, así como este no vale la pena que nos ocupemos en ellos, a pesar de los buenos mármoles empleados para la primera (…)”.

 
Reja plateresca del siglo XVI en el arranque de la escalera, que anteriormente daba paso a la capilla de los Loaisas junto al altar mayor

En el siguiente siglo, unos años más tarde, el presbítero Hervás y Buendía (7) recoge lo escrito anteriormente:

“(…) El camarín de la Virgen con su buena escalera de alabastro se construyó a expensas del contador de Hacienda don Felipe Muñiz en 1619 (…)”.

En estos mismos años se publica el Catalogo monumental de Ciudad Real (8), realizado por Bernardo Portuondo. En él, e imbuido por las mismas corrientes artísticas y los mismos gustos de la época en donde lo barroco se desechaba para favorecer un arte nuevo, se recoge lo siguiente:

“(…) En el camarín de esta imagen, de amplias dimensiones, y al que se llega por ancha escalera, cabe notar gran número de exvotos (…)”

En vez de hablar de la elegancia de sus yeserías o de la calidad de los tondos albergados en las pechinas nos menciona a los exvotos que allí se guardaban. Corroboramos una vez más que el legado de Felipe Muñiz pasó al olvido, y que en los primeros años del siglo pasado nada se cometa ni se nombra de la mencionada construcción.

 
En el primer tramo de la escalera la Ilustre Hermandad de la Virgen del Prado puso una lápida en los años cuarenta del pasado siglo, con los nombre de los hermanos asesinados entre 1936-1939

Siguiendo con la misma tradición estilística, heredada de la época anterior, Hermenegildo Gómez Moreno (9), nos precisa algo más sobre el camarín aunque le concede la misma importancia que los anteriores:

“(…) La escalera del camarín de la Virgen, así como este tiene poco de particular, se construyó a finales del siglo XVII a expensas de don Felipe Muñoz Contador de la Hacienda Real (…)”

Ya en investigaciones más próximas en el tiempo y elaboradas recientemente con un rigor documental, la claridad de los datos en torno a la construcción de la obra se va despejando parcialmente. Así, Herrera Maldonado y Sainz Magaña (10) en un exhaustivo estudio sobre el arte barroco en la provincia de Ciudad Real comentan:

“(…) uno de los ejemplos más interesantes es el realizado en la Basílica catedral de Nuestra Señora del Prado de Ciudad Real, que muestra el mas monumental y mejor estudiado proyecto arquitectónico. Fue construido a finales del siglo XVII por Felipe Muñoz, contador de Hacienda, quien quiso honrar a su patrona dedicándole este camarín (…)”

 
Segundo tramo de la escalera

En el año 2004 vio la luz un artículo en torno a la Inmaculada de Luca Jordán que residía en el camarín (11). En sus páginas podemos leer que Felipe Muñiz Salcedo ingresó en la Cofradía de la Virgen del Prado en 1690. Del mismo modo nos dicen que su padre era Felipe Muñiz Delgado y que ejercía el oficio de “escribano del rey nuestro señor, y del Ayuntamiento, y millones, y Mayor de rentas de la ciudad de Ciudad Real y su partido(12). También afirman los mencionados investigadores que la obra de la escalera y camarín viene acometida desde el seno de la cofradía (13).

Tras analizar la bibliografía consultada previa a la investigación documental que estamos ofreciendo, comprobamos que ha habido un error que se ha perpetuado en el tiempo, dando lugar a confusiones para presentes investigaciones. La confusión ha girado en torno a la fecha de construcción de la escalera y camarín errando en un digito, siendo lo correcto 1717 en lugar de 1617. Bien es cierto, como afirman algunas de las publicaciones consultadas que la fábrica de la escalera comenzó a realizarse en 1698, pero no el camarín cuya construcción debe retrasarse hasta bien entrado el siguiente siglo. Felipe Muñiz no fue contador de Hacienda en el primer cuarto del siglo XVII sino que lo fue casi un siglo más tarde, desde las últimas décadas del XVII hasta la fecha de su fallecimiento.

Pilar Molina Chamizo, Doctora en Historia del Arte, y Juan Crespo Cárdenas, Licenciado en Historia del Arte. Revista “Veracruz”, Puertollano 2011, páginas 53-61.

 
Vista de la escalera desde la puerta de entrada al camarín

(1) HERVAS Y BUENDÍA, I., Diccionario histórico, geográfico. Biográfico y bibliográfico de la provincia de Ciudad Real, Ed. Fascímil, Biblioteca de Autores Manchegos, Ciudad Real, 2002 (original 1890-1918).
(2) AAVV, Ciudad Real y su provincia, Tomo III,  Gever, Sevilla.
(3) LABRADOR PALOMARES, U., Dichosa tu: apuntes históricos sobre Nuestra Señora Santa María del Prado, fundadora y única verdadera patrona de Ciudad Real y restauradora de ambas Castillas, Gráficas Cervantes, Ciudad Real 1990.
(4) JARA, Joaquín. Historia de la imagen de Nuestra Señora del Prado de Ciudad Real. Imprenta Ramón C. Rubisco. 1880. Pp. 277-278.
(5) DELGADO MERCHAN, L., Historia documentada de Ciudad Real, Ed. facsímil, Caja Rural de Ciudad Real, Ciudad Real, 2005 (original 1.907), pag. 334.
(6) RAMIREZ DE ARELLANO, R., Ciudad Real artística, Imprenta del Hospicio Provincial, Ciudad Real, 1893, pp. 83 y Al derredor de la Virgen del Prado, patrona de Ciudad Real, Imprenta Hospicio Provincial, Ciudad Real, 1914, p. 86.
(7) HERVAS Y BUENDÍA, I. Op. Cit, p. 337.
(8) PORTUONDO, B., Catálogo monumental artístico-histórico de la provincia de Ciudad Real, Ed. facsímil, Biblioteca de Autores Manchegos, Ciudad Real, 2007 (Original 1917), p. 208.
(9) GOMEZ MORENO, H., Notas históricas alrededor de la Imagen de la Santísima Virgen del Prado, patrona de Ciudad Real, Imprenta Calatrava, Ciudad Real, 1969, p. 75.
(10) HERRERA MALDONADO, E. y SAINZ MAGAÑA, E., en Ciudad Real y su provincia, Vol. 2, Gerver, Sevilla, 1997, pp. 252-253.
(11) SÁNCHEZ MARTÍN, C. y DE LA CRUZ ALCAÑIZ, C., “Adición al catalogo de Lucas Jordán: la Concepción del camarín de Nuestra Señora del Prado de Ciudad Real y su contexto inmaculadista”, Anales de Historia del Arte, 14, 2004, pp. 213-227.
(12) Ibídem, p. 223.
(13) Estos dos últimos datos son erróneos, como demostraremos más adelante. Su padre era Luis Muñiz Salcedo. La construcción de la obra que nos ocupa no se acomete desde la cofradía sino que es una disposición testamentaria del contador de millones Felipe Muñiz Salcedo.

 
Puerta de entrada al camarín de la Virgen del Prado obra de carpintería del siglo XVIII

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