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jueves, 14 de noviembre de 2019

EL HOSPICIO PROVINCIAL EN 1914


Comedor de Niñas. El avance de la provincia de Ciudad Real desde el 13 septiembre 1923 al 31 diciembre 1928: memoria.-- Ciudad Real: Gobierno Civil, 1928. Centro de Estudios de Castilla-La Mancha

El amor que ha de inspirarnos el prójimo y la conmiseración que debemos tener a los desvalidos, han sido las causas originarias de la fundación de los Hospicios desde los más remotos tiempos.

Repasando la historia antigua se encuentra en sus hojas el precioso dato de que hacia el año 105 antes de J. C. fue construido el primer Hospicio en Jerusalén, aunque solo estaba abierto para los peregrinos que iban a visitar la capital de Judea durante las fiestas de la Pascua.

Era tanta la gente que afluía en aquella época, que no hallaba sitio donde albergarse y de aquí nació la idea de prestarles asilo temporal.

Durante el reinado de Constantino el Grande se construyó un edificio, con carácter de permanente, para todos los extranjeros que acudían a cumplir sus promesas piadosas a Tierra Santa.

Una de las clases del Hospicio. El avance de la provincia de Ciudad Real desde el 13 septiembre 1923 al 31 diciembre 1928: memoria.-- Ciudad Real: Gobierno Civil, 1928. Centro de Estudios de Castilla-La Mancha

Y fueron transcurriendo los siglos, fundándose los verdaderos Hospicios para los ancianos enfermos, los niños pobres y los desgraciados huérfanos, como consecuencia de la vida cenobita de los primeros cristianos, que se reunían en Comunidades religiosas, constituyendo bienhechores refugios, donde los desheredados de la fortuna eran acogidos como hermanos, siguiendo la máxima de San Agustín, que no consentía que se rechazase a ninguno que fuera implorando por amor de Dios.

A medida que las naciones han ido recibiendo la fructífera sabia del progreso, han ido también aumentando el número de estos caritativos Establecimientos, proporcionando sustento y vivienda  a multitud de infelices que se encontraban solos en el mundo, sumidos en la espantosa miseria y padeciendo las horribles torturas que conducen fatalmente por perniciosos caminos del mal.

Taller de Carpintería. El avance de la provincia de Ciudad Real desde el 13 septiembre 1923 al 31 diciembre 1928: memoria.-- Ciudad Real: Gobierno Civil, 1928. Centro de Estudios de Castilla-La Mancha

En los tiempos modernos, la benéfica institución de los Hospicios se encuentra en todas las poblaciones, atendiendo con preferencia a recoger como asilados a las desvalidas criaturas que vienen a la tierra para sufrir el martirio de su desventurada vida.

¡Pobres seres inocentes, que en muchos casos los abandonan sus madres, porque los consideran estigmas de su deshonra, por ser frutos del pecado!

¡Cuántos niños de esos, al convertirse en hombres, arrastrándose por el arroyo, ensangrentarían sus manos en odiosos crímenes, y sepultados en el negro calabozo de un presidio, recibirían muerte afrentosa en fatídico patíbulo, si no fueran acogidos y educados en el santo refugio de un Hospicio!

Salón de maquinas de la imprenta. El avance de la provincia de Ciudad Real desde el 13 septiembre 1923 al 31 diciembre 1928: memoria.-- Ciudad Real: Gobierno Civil, 1928. Centro de Estudios de Castilla-La Mancha

La visita que hice al que hay establecido en Ciudad-Real me produjo una agradable impresión, porque reúne excelentes condiciones higiénicas y su régimen interior, encomendado a las Hijas de la Caridad de San Vicente de Paul, es digno de todo encomio.

Hállase situado en la Plaza de San Francisco, en el antiguo Convento de esta Orden Religiosa, y data la fundación del Hospicio del año 1861. Inauguróse el día 19 de Marzo, festividad de San José, ocupando el trono de España la bondadosa Reina Isabel II, y siendo .Gobernador de la provincia D. Enrique de Cisneros, según consta en la lápida conmemorativa del solemne acto.

El benéfico Establecimiento ocupa una gran extensión y tiene en la planta baja el refectorio de ancianos, los de niños y niñas, los talleres de diversos oficios, la Academia de Música que dirige el Maestro D. Justo Sánchez Escribano y la Imprenta, hábilmente regentada por D. Francisco Trujillo, en la que se hacen toda clase de trabajos con especial esmero.

Comedor de niños. El avance de la provincia de Ciudad Real desde el 13 septiembre 1923 al 31 diciembre 1928: memoria.-- Ciudad Real: Gobierno Civil, 1928. Centro de Estudios de Castilla-La Mancha

En el principal están las salas dormitorios, que son muy amplias, la Escuela de párvulos y otras dependencias secundarias.

Y en el piso superior se encuentran los roperos, bien surtidos y ordenados, la Sala de Maternidad y la Casa Cuna, que forman parte integrante del Hospicio.

Cuenta la primera con el menaje apropiado para las jóvenes asiladas que necesitan en críticos instantes los auxilios de la ciencia, y está dotada de un buen instrumental quirúrgico para las operaciones de obstetricia.

Lavabos y servicios de hidroterapia. El avance de la provincia de Ciudad Real desde el 13 septiembre 1923 al 31 diciembre 1928: memoria.-- Ciudad Real: Gobierno Civil, 1928. Centro de Estudios de Castilla-La Mancha

La segunda tiene siete cunitas blancas y camas suficientes para el servicio de las nodrizas encargadas de la lactancia de las débiles criaturas que fueron depositadas en el caritativo torno aprovechando las tenebrosas negruras de la noche y la soledad, encubridora del más punible delito.

En uno de aquellos blancos lechos de candor, tranquila reposaba una preciosa niña que me dirigió sonriente una dulce mirada de ternura con sus grandes ojos de color de cielo.

Acaricié con mano temblorosa su rostro de marfil y lancé un hondo suspiro al pensar en la suerte que tendrá reservada el destino a la naciente rosa en el jardín de la vida.

Cuarto de baños y duchas. El avance de la provincia de Ciudad Real desde el 13 septiembre 1923 al 31 diciembre 1928: memoria.-- Ciudad Real: Gobierno Civil, 1928. Centro de Estudios de Castilla-La Mancha

¡Quién sabe si al llegar a su juventud, como pudorosa sensitiva, será atraída con promesas falaces por una senda de flores, y al sentir clavarse en su corazón las punzaduras espinas del desengaño, se inclinará deshojada entre livianos placeres, como débil pasionaria del dolor que la marchita!

Volví la vista y me fijé en un hermoso retablo que representa el milagro de los tres niños que cayeron á un pozo y fueron salvados por San Felipe de Neri, protector de la infancia; imploré al Santo tutelar de los pequeños por el porvenir de la niña sonriente de azules pupilas y salí conmovido de la Casa Cuna, donde los inocentes abandonados alientan y viven por el amor inextinguible que surge piadoso de la caridad bendita.....

Salón de barbería. El avance de la provincia de Ciudad Real desde el 13 septiembre 1923 al 31 diciembre 1928: memoria.-- Ciudad Real: Gobierno Civil, 1928. Centro de Estudios de Castilla-La Mancha

Silencioso continué recorriendo el edificio por sus ventiladas galerías, atravesé los anchos patios de recreo, y me detuve en el espacioso huerto en que estaban practicando varios asilados, dirigidos por su Maestro, las labores del cultivo.

Pasé á la Capilla, que es muy modesta, venerándose en su altar mayor al Santísimo Cristo del Consuelo y San Vicente de Paúl, fundador de la orden religiosa de las Hijas de la Caridad.

En el comedor, con largas mesas de mármol, me fijé en un detalle que merece consignarse. En el fondo del salón hay un magnífico filtro, para que beban el agua purificada de microbios todos los asilados.

Salón de fiestas. El avance de la provincia de Ciudad Real desde el 13 septiembre 1923 al 31 diciembre 1928: memoria.-- Ciudad Real: Gobierno Civil, 1928. Centro de Estudios de Castilla-La Mancha

La higiene es la nota distintiva de este Centro de Beneficencia, que da en la actualidad albergue a 316 recogidos, que reciben instrucción y alimento en aquella cristiana casa, sostenida por la munificencia de la Diputación Provincial.

Me produjo honda emoción el ver que los ancianos se descubrían con respeto a nuestro paso, que los niños saludaban sonrientes y que las niñas venían satisfechas a enseñar sus bordados y labores.

Al despedirme de la Madre Superiora, que, amable, me acompañó en la visita, recordaba con placidez en el alma que un consolador ambiente de humildad se respira en el Hospicio, y al salir pensé que en el escudo de sus armas no hay más que un santo leño la Cruz bendita, que acoge redentora entre sus divinos brazos a los pobres desvalidos que cruzan tristes y solos el calvario de la vida.

Rafael Abellán. “Cuadros a Pluma. Notas descriptivas de Ciudad Real”. Imprenta del Hospicio Provincial 1914. Páginas 61-64

Uno de los dormitorios. El avance de la provincia de Ciudad Real desde el 13 septiembre 1923 al 31 diciembre 1928: memoria.-- Ciudad Real: Gobierno Civil, 1928. Centro de Estudios de Castilla-La Mancha

miércoles, 13 de noviembre de 2019

EL ANTIGUO HOSPICIO PROVINCIAL


Fachada del antiguo Hospicio Provincial en la segunda década del siglo XX

El antiguo Convento de los Franciscanos de nuestra ciudad, que nació con Villa-Real en el siglo XIII, fue desamortizado en 1820 siendo abandonado por los Franciscanos en 1821 y pasando a pertenecer el inmueble a los Bienes Nacionales. Por orden de la Junta Superior de Venta de Bienes Nacionales de 12 de noviembre de 1842, el inmueble pasaría a ser propiedad del Ayuntamiento.

D. Félix Pillet, en su obra “Geografía Urbana de Ciudad Real”, nos dice de este inmueble: “El de San Francisco, situado en la Plazuela del mismo nombre, estuvo ocupado por las tropas, según consta en un Acta Municipal de 1846; después de que lo abandonaran los religiosos, al dejarlo las tropas, le fueron entregadas las llaves al Corregidor para que decidiera cuál sería su próxima ocupación. En otra Acta de 1847, se decide arrendar el edificio con el fin de acumular dinero y poder arreglar los desperfectos. De esta forma fue alquilado a D. Vicente Serrano, con la condición de desocupar la parte alta en el caso de que hubiese necesidad de acuartelamiento de tropas. El Ayuntamiento piensa que hasta que no se le dé un destino último, con este arrendamiento se gana un dinero y el edificio no se deteriora por estar cerrado. Otra Acta Municipal de 1849, nos confirma la última decisión tomada por el Ayuntamiento acerca del ex-convento de San Francisco; éste iba a pasar a transformarse en Escuela Nacional, pero esta no podría utilizar el edificio entero, ya que había que reservarlo en caso de cualquier epidemia. A pesar de todo, el Ayuntamiento, reunido el 23 noviembre de 1849, decide que la apertura del curso de la Escuela tendrá lugar en el próximo enero de 1850.

Pero debido a los inconvenientes expuestos por el director, por no poder utilizar todo el edificio y por lo tanto resultar pequeño, esta escuela solamente duró en este edificio un año, ya que al siguiente pasó a ex-convento de San Juan de Dios.

Revista “Vida Manchega” 10 de abril de 1913

En la década de los cincuenta del siglo XIX, el ex-convento se convertiría en Hospital Civil, pasando en 1859 a ser propiedad de la Diputación provincial, quien en el mencionado año crea el Hospicio Provincial o Casa de la Misericordia de San José, inaugurándose el 1 de enero de 1860, con carácter provincial por Real Orden de 7 de Junio de 1857. Este nuevo Hospicio acogió en él a pobres de ambos sexos desde los seis años de edad, ocupándolos en talleres o en enseñanzas en la escuela de primera enseñanza. Por otro lado, la Casa de Maternidad y Expósitos, integrada físicamente en el edificio del Hospicio, se inaugura en 1862, desconociéndose sin embargo la fecha exacta de la fundación de la Casa de Expósitos. Dicha institución acogía a las mujeres solteras embarazadas, si bien su Reglamento contempla que se atiende tanto a mujeres pobres como a mujeres "que gocen de buen concepto".

Las Hijas de la Caridad comenzaron a prestar sus servicios en el Hospicio y Casa Cuna en 1879, y al crearse el Hogar Provincial pasan a ocuparse también de éste. Serían las funciones de las Hermanas las reflejadas en el Convenio firmado entre el Director de éstas, la Excma. Diputación provincial y la Visitadora, entre ellas: educación y enseñanza de las niñas, la atención y cuidado de los niños de la Casa Cuna, los servicios sanitarios de los mismos y todo el gobierno y administración existentes en el establecimiento. Se regirían por lo dispuesto en el Convenio citado, que sería renovado en 1967. El 30 de diciembre de 1986 firmarían un nuevo Convenio a consecuencia de la recién estrenada Ley General de Enseñanza que había entrado en vigor y con éste continuarían hasta la desaparición de los Hogares Provinciales en 1990.

Vista del Hospicio Provincial en los años ochenta del pasado siglo

En el año 1890 se produciría un incendio que acabaría con gran parte de la techumbre del edificio, siendo renovado y elevando las murallas y dando más ventilación en su salas. En el año 1906 se construye la nueva fachada del hospicio, dirigida por el arquitecto Telmo Sánchez, y que es la que ilustra la entrada. Con la llegada de la II República el Hospicio pasa a llamarse Hogar Provincial, y para la educación de los asilados existía la Escuela de Música, Modelado y Arte Industrial, Taller de Imprenta, de Encuadernación, Sastrería, de Zapatería, de Carpintería, de Costura y otros más.

Pasada la Guerra Civil Española, se realizarían obras para reconstruir el viejo Hospicio, obras que durarían veinte años proyectadas por el arquitecto Roldan Palomo, y en agosto de 1960 la Corporación firmó un contrato con la Congregación Salesiana para la formación moral, religiosa, profesional y cultural de los acogidos en el Hogar de la beneficencia provincial. Así el hogar provincial de niñas “Virgen del Prado”, quedaría bajo la custodia de las Hijas de la Caridad, y la de los niños “Santo Tomás de Villanueva”, bajo la custodia de los Salesianos. Estos regirían el hogar provincial hasta el año 1986 y las Hijas de la Caridad hasta el año 1991.

En 1991 se ha produce el traspaso total de las competencias en estos centros (Casa Cuna, Hogares, Colegios) a la Junta de Comunidades, y en el segundo mandato de Francisco Ureña, 1991/1995, al frente de la Diputación Provincial, la Casa Cuna es transformada en Museo y Oficina de Recaudación y el Hogar Provincial en Residencia de Estudiantes y Colegio.

Portada de la actual Residencia Santo Tomás de Villanueva

martes, 12 de noviembre de 2019

LA PLAZUELA DE SAN FRANCISCO


Vista aérea de la Plaza de San Francisco en 1928, con el antiguo Hospicio Provincial

Grande y meritorio sería que alguien hiciera “la lirica” de nuestras plazuelas. La bien encuadrada de las monjas “Terreras”, que Dios libre de adulteración y seudorrejuvenocimiento pernicioso, retorcido y condenable; la… mancheguísima, ciudarrealeña de Santiago, de la cual tenemos dicho mucho, perdido en no sé qué desierto; la desmantelada de Don Agustín Salido; la desamparada de S. Francisco, rescatada un día, que vuelve al primer plano de la actualidad por otra y gracia del artículo y la foto publicados , en LANZA el día 3 actual… ¡Esas plazuelas de mi tierra que esperan su enamorado cantor!

Sí, desamparada hemos dicho, y mucho, plazuela de San Francisco. Ahí la tenéis con roídas escalinatas, cual dentadura de vieja; con esos paredones, ya viejos, de un edificio, nonato, en el lugar que uno de abolengo histórico ocupaba y dio honra y prez a la plazuela; con dos árboles y medio, clamantes, rotos, astillados por irrespetuosos autos, y teatrillos, de lona  y madera, igualmente intrusos; sin apenas vestigios de la barandilla que le cedió su hermana del Pilar; polvorienta; ni siquiera un jaramago verde a su ruina; sin chicos, que jueguen; sin grandes, que paseen; ni viejos, solcándose…Desamparada; desolada; triste; espera, que te espera, una restauración, honrosa, enterradora de vergüenzas, vivas.

Otro espectáculo, desagradable y actual de nuestra ciudad, y de todos los lugares de España, desde la Corte al cortijo –así es de general- lo da el motorismo, creciente y ruidoso, sin otra posibilidad de descanso que  el amontonamiento, entorpecedor y feo, en cualquier sitio amplio o estrecho, de día y de noche, con los inconvenientes y peligros de embotellamiento o de “gamberradas” tal cual la no lejana de acuchillar, en una noche, todas las cubiertas de todos los coches parados en lo más céntrico del casco urbano.

Y LANZA, aunando la necesidad de seguridad y buen tono urbano, con la de ornato, se fija, en citado artículo, en la plazuela de San Francisco como solución, en uno, de los dos problemas.

Del modo expuesto por el citado periódico, se deduce quedaría la plazuela, exteriormente, cual amplísima pista de baile, fea, de cemento, pero, en su hueco abismal, convertida en capaz, necesario, seguro refugio de la mecanización ambulatoria creciente. Algo así como un “Hogar provincial de Chatarra”; disparatado, rugiente corazón, maloliente y costosísimo, pero que de nada serviría sin capaces vías que a él canalizasen el tráfico. Y a mí, remo, en absoluto de saber técnico, me parece no son muy allá, para cumplir su cometido, esas angostas arteriolas o allecicas que afluyen la plazuela, y se llaman del Gato, del Jaspe, del Horno, y la que la contornea por el lado del “notable desnivel”, donde, a la fuerza, habría de estar el ingreso al monumental garaje.

El Hospicio Provincial en los años cincuenta del pasado siglo aún sin terminar

Pero, ¡todo tiene solución, en este mundo, si no es la muerte! Exprópiense y sean demolidas, las casas que quedan entre la plazuela y una línea recta que, partiendo de los tapiales del convento de las Siervas, remata en la calle del Jaspe, en el muro ajardinado del grupo de casas de la Diputación; alísese el solar  resultante, como  campo de maniobras, y, desde el principio al fin, a todo lo largo de la restante de las estrechísimas antes citadas calles afluentes, hágase más expropiaciones para dejarlas suficientemente amplias. Esto último, sería un excelente modo de paliar, con estas anchuras, las mermar que a otra calle céntrica y distante, estamos haciendo… y, ¡todo cabal!, que hasta tendríamos montañeros deportes de nieve, en invierno y verano, en la Atalaya, pues, cumplidamente, alcanzaría la cota de las nieves perpetuas si en ella se volcasen la tierra y la piedra, procedente del ahuecado de la plazuela y la escombrera de las casas echadas abajo.

Después…llegaría el ajuste de cuentas, que bien podría hacerse a la sombrica del interminado Hogar Provincial de la Beneficencia para que nos asesorase, con la experiencia de sus propios, graves, técnicos-económicos, problemas que, en comparación con los nuestros, quedarían ridículos, despreciables… y, ¡a enjugar, sea dicho, con “lo rentable”! (?)

Todavía podíamos pensar en más aportes terrígenos, para alcanzar el alpinismo, de la Atalaya, como resultas de la enajenación y demolición de algunas casuchas pobres, circundantes de la plaza, que dejaran espacio para levantar el magnífico hotel tan preciso al rumbo de Ciudad Real y al cómodo acomodo de los visitantes.

¡No es nada nuestra desbordada, alegre, fantasía oriental, voladora!,  pero, por Dios, tengamos compasión del pobre alcalde, de nuestros flácidos bolsillos y de los que, arrugados, legaríamos a generaciones de generaciones futuras y con razón, maldiciente de la nuestra.

Pensemos, en serio, si no sería más razonable sujetarnos a la realidad de lo hacedero y pedir, y no es poco, el resurgir cercano de la plazuela, con carácter manchego, decorosa, bonita y pinturera, jugosa, con árboles, flores, bancos, la estatua de N. S. y fundador Rey Sabio y cercada de casas con la obligación de lucir ventanas y balcones con rejería trabajada en fragua y la prohibición, tajante de abrir huecos apaisados, tan desdichadamente propagados actualmente en nuestra capital, con barra, a lo largo, como barandal barato y antiestético.

Desterremos esnobismos, tontos, y modalidades, económico-roñosas, de mal gusto. Sintamos, a la par, la expresión de nuestro carácter y la modernidad bien entendida, pues, ciertamente, pueden casarse y vivir juntas, felices y en paz.

Y que el Hogar de la Beneficencia se termine -¡ya será hora!- como liquidación de la pesada herencia caída a la Diputación… y busquemos para “aparcadero” otro sitio más adecuado y con buenos accesos – no son sólo precisos para la plaza de toros y el campo de deportes –que no es difícil encontrarlo. Estaría mejor situado y, por añadidura, sería, tras más económico, hasta decorativo.

No metamos a la plazuela de San Francisco en nuevos berenjenales. Suficientes sufre.

Julián Alonso Rodríguez. Diario “Lanza”, martes 8 de abril de 1958, página 2

Imagen tomada en la Plaza de San Francisco en los años sesenta del siglo XX

lunes, 11 de noviembre de 2019

LA PLAZA DEL HOSPICIO


La Plaza de San Francisco en los años cincuenta del pasado siglo

PARA EL Dr. JULIAN ALONSO

¿Cómo no ha de estar conforme, pero de absoluta conformidad con cuanto sostienes en tu sentido, erudito e irónico articulo “Una Plaza menos”?

He conocido en mis años mozos la iglesia de la Soledad, con su pequeño campanario y su címbalo, que repicaba alegre convocando a las mozas casaderas de nuestro lugar y a algunas viejas que también asistían, añorando pasados tiempos de la hermosa juventud, a la célebre Novena de la bella Virgen que tantos milagros hacia por aquellos barrios donde estuvo el Alcázar regio y cerca del ruinoso convento de San Francisco.

Le vi desaparecer y trasladar sus bonitos altares y retablos, con la imagen a la iglesia de San Juan de Dios, con su convento, destinado a las escuelas de Maestros y maestras y la Virgen llevaría a la parroquia de San Pedro Apóstol donde ha estado hasta la “debacle” pasada.

Conocí, ya en modernos tiempos, cuando se levantó en donde estaba la nave de la Iglesia del antiguo convento de San Francisco, el pabellón del Hospicio, que acaba de demolerse, dirigido por el arquitecto provincial don Telmo Sánchez y Octavio de Toledo, ya jubilado “de la plaza”.

El arreglo y desaparición de la Iglesia de la Soledad, como se la llamaba, creo que fue obra del Ayuntamiento que presidia don Heriberto Díaz Ubeda, así es que también hemos presenciado otro derrumbamiento de nuestro pasado.

Leía en una revista hace poco, que en Londres y en otras grandes urbes europeas, en cuanto se va a levantar o arreglar una casa los ayuntamientos prohíben nuevas construcciones, para dejar un claro por pequeño que  sea y sirva de pulmón y plaza con el ornato consiguiente.

Siendo alcalde es esta capital don Ceferino Sauco Díez, se instaló provisionalmente la Escuela de Artes y Oficios, creada por don Rafael Gasset de tan grata recordación para la Mancha, en la calle de la Mata, donde ahora está todavía y en el entretanto y con rapidez se edificaba de nueva planta el edificio que vemos sin terminar, cerca del Prado, en donde vivía el guarda de los jardines fronteros.

Nuestros Ayuntamientos siempre magnánimos y generosos en extremo, han ofrecido este edificio ya más de una vez para construir un gran hotel, a una empresa cualquiera y se ha salvado milagrosamente de perder este predio la Corporación Municipal es decir el pueblo de Ciudad Real.

¿Por qué no se aprovecha lo edificado y se alza en la Escuela de Artes y Oficios y a la par se deja libre la plaza de San Francisco o del Hospicio Provincial?

¿Verdad, querido Julián, que esto es lo más justo, práctico y equitativo?

Emilio Bernabeu. Diario “Lanza” viernes 4 de febrero de 1955

La destruida imagen por republicanos del Frente Popular en 1936 de la Virgen de la Soledad, que tenía su ermita junto al Hospicio Provincial

domingo, 10 de noviembre de 2019

¡UNA PLAZA MENOS!


Plaza de San Francisco y antiguo Hospicio Provincial en 1906

Así. No preguntando. Lamentando.

Disculpados, amigos de LANZA, aunque no creísteis en mí. Sí, a primera impresión, merecía la consideración de “majareta perdío”. Me lo creía yo, de mí mismo, por decidirme a creer tamaño absurdo como es birlar una plaza pública a una ciudad. Parecía invento, y engañifa, anunciar iban a terminar de malbaratar la plaza de S. Francisco cargada de historia local, en lo antiguo, y para su gloria, y de “rubias”, ahora, para hacerle vejamen y como preparación de su futuro “tapón”. Me lo comunicaba, inalámbricamente, esa “doña curiosidad” tan fiel amiga, como vieja y fea e infalible y avispada más que ustedes, periodistas que se les escapan cosas estando en el foco.

No tenía derecho a callar la noticia, y la dije. Era mi deber, de ciudarrealeño.

¿Por qué dudasteis de mi, vosotros? ¿Era mentira lo del injurioso zócalo del convento de las Dominicas? Ahí, está patente. ¿Y lo de la casa asolada de la calle de Ballesteros esquina a la de de la Palma?  Los escombros, por los suelos, lo certifican. Y lo del Torreón que también removí en aquella crónica y que costó Dios y ayuda, ¿fue enredo? ¡Ojalá hubiera podido daros el gustazo de afrentarme por mentiroso!

Quitar plazas públicas a un vecindario, ¿puede hacerse sin más, ni más?, ¿debe hacerse?, ¿debe pensarse en ello, siquiera, por muy barato que le salga a las arcas municipales esas cesiones?

…Y como a mí también se me ocurren “ideicas felices”, allá os brindo ésta:

Ya que no cuajó -¡naturalmente!- el proyecto de levantar un hotel, del rango que nos hace falta, en el “pedazo” del pozo de la Virgen del Prado, que no fue  acertado y desierto y desarbolado ha quedado para vergüenza de desarboladores alegres, prematuros y contumaces, ¿por qué no construimos uno, en toda regla, en el Pilar, en el espacio comprendido entre la fuente sustituta del monumento a Cervantes –en clausura perdurable- y el comienzo de la calle Ciruela? El emplazamiento es magnífico. El viajero toparía, a su entrada a la ciudad, con un “rascacielos” que clamarla al cielo. “meditad ustedes” –cómo concuerdan por Cádiz- que yo no creo mi proyecto “cosa” mayor que otros. En este caso, al menos, parte de la plaza quedaba para solaz de chicos y grandes: desde el bar España, al palacete de Barrenengoa.

…Y si tan peregrino proceder lo tomaban como modelo en Madrid y convertían la Puerta del Sol en modernísimos bloques de renta módica, que tanta falta están haciendo, y si los portugueses lisboetas entraban en gana de suponer les sobraba su plaza del Rocío y la rellenaban de edificaciones, entusiasmados por nuestra iniciativa, y si en París caían en la cuenta de hacer lo propio en la amplitud de la plaza de la  Concordia… Ciudad Real, ¡célebre! ¿No os parece?

Y, ahora en serio:

La desaparecida capilla de la Soledad

Señor Alcalde mayor: por el buen nombre de nuestra ciudad; porque cuando los años se alejen hagan buena memoria de nosotros, como ciudarrealeños, importa no desaparezca, en los nuestros, una de las plazuelas de más rancio abolengo y de más historia de la ciudad que precisa de ella por higiene, para deleite de sus hijos y además, séanos devuelta, redimida de serviles menesteres de aparcadero y con árboles y dignamente austera y bella, ¡y libre! ¡Pues no hay pocos solares céntricos y aprovechables. Aun cuando cuesten unas pocas más pesetas, para edificar la Escuela de Artes y Oficios de modo decoroso, tal como se merece, sin hacer desaguisado a nuestro pueblo! Sería lamentable naciera la Escuela con la frente manchada por los mismos ciudarrealeños que la engrendraren. ¿Verdad que tengo razón, amigo y ciudarrealeño Jerónimo?

Señor Presidente de la Diputación: ¡Que no enfrente un nuevo edificio levantado a costa de otro secular fornido y útil, tan arraigado a nuestro pasado y sin más maca que un lienzo de pared calado de humedad y fácilmente saneable, en lugar de derrumbar toda la obra: que no se enfrente, digo, con una “Escuela tapón”, como la han llamado, aniquiladora de una plaza pública!

Señor Gobernador civil: ¡S. O. S., otra vez, como cuando el Torreón! ¡Que perece otro paraje famoso de mi tierra! ¡¡S. O. S.!! ¡Llegue a tiempo de redimir la plaza! ¡Que la necesaria Escuela de Artes y Oficios nazca sin la amargura de suplantadora de la plazuela de San Francisco que, verá, señor Gobernador!:

El miércoles, 20 de febrero de 1353, colmeneros y ballesteros la hollaron cuando se dirigían al convento para dirimir pleitos que tenían sobre diezmo de miel y cera con el arzobispo de Toledo don Gil y canceló su sucesor don Gonzalo, que convocó la junta.

No conoció la imagen, del siglo XVII, de la Soledad que ha sido, hasta la desaparecida Semana Santa, titular de la vistosa Cofradía de Mujeres. Pues en medio de la plaza de San Francisco tuvo su capilla y la frecuentaban nuestras abuelas. Cuando solteras, puede que furtivamente se llegaran a rezar a la excelente talla perecida de San Antonio, casamentero, de la citada capilla.

Se alarmó la plaza al arder en 1890, el techo del Hospicio, en que convirtieron el convento, y dirigió las obras de restauración y reforma posteriores.

Como pompa y tétrico y solemne acompañamiento, con vestimentas y ornamentos verdes, salían del convento y atravesaban la plaza el  Escribano y el Alcalde de la Santa Hermandad para notificar la pena al reo preso en la cárcel de la Hermandad, sita donde hoy se alza la Delegación de Hacienda.

La soliviantaban cuando pasaban 300 y más caballeros camino de la Corredera, para ejercitarse en las armas, correr caballos, batirse con el “Pullón, jugar a los “Medrenes”, y se ponía alegre deber a doña Buena de Torres y Triviño, el día de Santa Ana, rodeada de los caballeros de Santiago cuando regresaban de sus juegos en la Corredera, donde los obsequiaba con un pollo y un racimo de agraz.

Conoce las consejas  y los acaecimientos de la cueva que nacía en el Alcázar y fenecía en el convento, línea recta de la armería real.

El Hospicio Provincial en plena construcción en 1950

Conoció a don Sancho, el hijo del calatravo Alvar Gómez, cuando venía a confesar sus amores imposibles con doña Blanca, hija del ciudarrealengo Remondo. A la puerta del templo le esperaba el Prior Fray Ambrosio. No puede olvidar el terrible y desacompasado pisar que traía, al amanecer, el buen Prior que salió aquella noche a la Cruz del camino de Alarcos, para bendecir el caserío del calatravo y de la realenga y sellar paces, ¡y sólo consiguió tragedia de odios y venganzas y sangre y muertes nupciales al pie de la cruz que, desde entonces, la leyenda, cierta o no, la llama Cruz de los Casados!

Recibía la triste alegría de filas dobles de uniformes incluseros al regresar al asilo después de pasear al solecico, y ¡otra noche! Rendida en su maldad, por ella llegó la infamia del pecado, a dejar la inocencia viva, llorosa, desemparada, en el torno…

Sintió galopar de corceles de calatravos triunfantes, y besó el remate desflecado del tosco sayal de Vicente Ferrer que traía misiones y milagros.

Desde la ermita de S. Juan Evangelista, colocada en el sitio que en el siglo XVIII ocupo el molino de Rafael Barona, llegaba la procesión del Resucitado tras recoger a S. Juan. Salían a recibirla los frailes menores, con la Soledad, y la plazuela se colmaba de gente para presenciar la ceremonia del encuentro de la Soledad y de su Hijo resucitado. Las tres imágenes: San Juan, el Resucitado y la Soledad, ya gloriosa pasaban al convento donde les cantaban una misa, con sermón, y, por el mismo camino que trajo, regresaba la procesión a San Pedro, y quedaba despejada la plazuela; en silencio confortable y encantador.

Todos los días conversa, animada, con los miguelturreños que vienen y van y, cuando tiene humor, los recuerda, zumbona, la inocente broma aquella:

-“¿Dónde vas?”
-“A Ciudarrial”.
-¿Por qué?
-“¡Por un realico de azafrán, que dan una hebrica más!

Con la humildad de su santo patrono, sufre los bajos menesteres de aparcadero a que la redujeron. Con santa alegría, oía, antaño, los conciertos de la banda provincial de música que dirigía Segura. ¡Pobre plazuela de S. Francisco cuantas y cuantas cosas más sabes y podrías contarnos!

¡S. O. S. otra vez! ¡Que otra barca va a pique en el mar proceloso de la indolencia de Ciudad Real!

Y a vosotros, los de LANZA, bien por la campaña que leo a diario. Con vosotros estoy. Sensatas son las soluciones que apuntáis. Seguid, seguid que nos quieren arruinar un recuerdo más, y ya son muchos ¡y nos quedan pocos!

¿Precisará seguir sospechando que, en los festejos del centenario VII, la sombra del, no siempre bien traído y llevado, sabio Alfonso, nuestro señor, vendrá irremisiblemente sobre nosotros real, pero pesada, envolvente, justiciera, para pedirnos cuentas por hijos pródigos y para alicortar aleluyas?

Julián Alonso Rodríguez. Diario Lanza, martes 1 de febrero de 1955, página 2 y 3


La Plaza de San Francisco en 1982 tras su actual remodelación

sábado, 9 de noviembre de 2019

LA PLAZA DE SAN FRANCISCO



La Plaza de San Francisco, está situada entre las calles Granada, San Francisco y frente a la actual Residencia Universitaria Santo Tomás de Villanueva, antiguo Hospicio Provincial.


Es sin duda uno de los lugares históricos de Ciudad Real, aunque su actual aspecto no nos transmita su pasado, ya que en este lugar que se encontraba cerca del Alcázar Real, se establecieron los franciscanos, cuyo convento, al parecer, fue fundado y dotado ya en 1263 por el rey Alfonso X. Al poco tiempo se levantó la Iglesia del mismo, en la que en 1275, se depositó el cuerpo del Infante don Fernando de la Cerda antes de ser trasladado a las Huelgas de Burgos para su definitiva inhumación.


Los franciscanos habitaron el convento hasta el año 1821, que por las leyes desamortizadoras de 1820, fueron suprimidos los monasterios de religiosos que no tuvieran 12 individuos profesos, de los cuales las dos terceras partes a los menos fueran de coro.


De esta presencia franciscana en nuestra ciudad, proviene el nombre de la plaza, Plaza de San Francisco, lugar sin urbanizar hasta el año 1963. Hasta esa fecha la plaza era un gran descampado, donde en 1906 se plantaron algunos árboles y se pusieron bancos. En el citado año de 1963, es cuando se produce la urbanización y transformación de la plaza, con un proyecto original de jardines y parterres escalonados, con un estanque en el centro.


La Plaza de San Francisco fue hasta el año 1980, el lugar donde se celebraba el mercadillo semanal de los sábados, en ese año por acuerdo municipal este pasó a celebrarse junto a la Plaza de Toros. Una vez trasladado el mercadillo, la corporación municipal presidida por Lorenzo Selas, acometió las obras de remodelación de la Plaza en 1982, para mostrarnos su aspecto actual, siendo inaugurada el lunes 19 de abril del citado año.


viernes, 8 de noviembre de 2019

EL CONVENTO DE LAS SIERVAS DE MARÍA


Vista del Convento de las Siervas de María entre las calles San Francisco y Juan Caba

El Convento de las Siervas de María, que en el presente año ha cumplido 109 años, es un edificio que tuvo que ser reconstruido en 1939 al término de la Guerra Civil Española, tras el gran deterioro sufrido por los republicanos del Frente Popular, que entre otras cosas acabaron con todo su patrimonio artístico.

Espadaña de ladrillo visto sobre la puerta de entrada a la capilla

El edificio de las Siervas de María, es un edificio de dos plantas frontero entre las calles San Francisco, puerta principal del convento y  Juan Caba, lugar por donde se accede a la capilla. En su fachada, pintada de color crema, destaca el ladrillo visto en las puertas y ventanas, contando con rejería en su planta baja. 



Decoración de ladrillo visto en puertas y ventanas


De todo el conjunto destaca su espadaña, también de ladrillo visto, que se encuentra encima de la puerta de acceso a la capilla. Esta es de una sola nave, donde destaca su altar mayor, de estilo neogótico, presidido por la imagen de la Virgen de la Salud, patrona de la congregación, y a cuyos pies se encuentra el sagrario.

Vista del altar de la capilla

Virgen de la Salud, patrona de la Congregación de las Siervas de María

A ambos lados de la Virgen de la Salud, podemos ver dos pinturas murales. Una representa el bautismo del Señor por San Juan Bautista, y la otra el Tránsito de San José del año 1960. Ambas son obra del pintor español  Juan Miguel Sánchez (Puerto de Santa María, 1900-Sevilla, 1973).

Bautismo del Señor por San Juan Bautista

Tránsito de San José

Santa María Soledad Torres Acosta fundadora de la Congregación

En un lateral de la capilla también se encuentra la imagen de la fundadora de la Congregación, Santa María Soledad Torres Acosta, quien el 15 de agosto de 1851 fundaría en Madrid las Siervas de María Ministras de los Enfermos, por iniciativa del sacerdote servita español Miguel Martínez y Sanz.

Vista del coro alto