viernes, 1 de junio de 2012

LA VIRGEN DEL CONSUELO UN AÑO MÁS VESTIDA DE ROJO



Días previos a Pentecostés, la Virgen del Consuelo fue vestida magistralmente de rojo por su equipo de camarería. Hay que recordar que el color rojo lo usa la iglesia el domingo de Pasión y el Viernes Santo, el domingo de Pentecostés, en las celebraciones de la Pasión del Señor, en las fiestas natalicias de Apóstoles y Evangelistas y en las celebraciones de los Santos Mártires.


El rojo es el color de la sangre y del fuego, ligado por tanto a la fecundidad de la vida, apto para simbolizar el heroísmo del sacrificio y el incendio de la caridad. En todas las religiones antiguas el sacrificio, base del culto, se consuma con las hostias abrasadas por el fuego, símbolo de la aceptación de éstas por parte de la divinidad, por lo que pasa a representar este elemento el amor divino. La ofrenda del profeta Elías es consumida por el fuego de Yavé, a pesar de estar deliberadamente mojada, como signo de la aceptación de Éste, mientras que la de los profetas del dios falso Baal permaneció intacta.


Es el color, según esto, del Espíritu Santo, “ignis, caritas”, que se manifestó en Pentecostés en forma de lenguas de fuego, símbolo del ímpetu y de la fuerza amorosa de la Tercera Persona de la Santísima Trinidad, pues es un color ilimitado, de explosión exuberante, de resplandor poderoso, irresistible, y, además, en sánscrito vahni significa fuego y tres.


Ya Dios se había manifestado a Moisés en la zarza ardiente, una columna de fuego guió a los israelitas por el desierto, el trono de Dios está inflamado y el propio Bautista anuncia a Cristo como el que bautiza con fuego. De esta concepción surge la cremación de los cadáveres, como símbolo de purificación post mortem, y las hogueras de San Juan.


Así como el amor divino, también se vincula al amor humano, por ser el color del corazón: una simple rosa roja puede ser toda una declaración. El manto de San Juan Evangelista es rojo porque fue el discípulo amado del Maestro. También entre los musulmanes simboliza el amor del hombre a Dios y la oración, el trato con Él: Mahoma llevaba ropas rojas los viernes y en las fiestas del Beyram.


También simboliza  el combate y el martirio de los que derramaron su sangre, bautismo rojo, por la fe que habían recibido. Por supuesto también la Pasión de Cristo, rey de los mártires y el sacrificio de la Cruz: en el Apocalipsis aparece vestido “un manto empapado en sangre” Domingo de Ramos, Viernes Santo, Preciosísima Sangre, Exaltación de la Santa Cruz). No olvidemos que la sangre se considera el principio de la vida, por lo que perder la sangre es perder la vida.

La saya que luce la Virgen fue regalada por el Consiliario de la Cofradía, Rvdo. Sr. D. Antonio Ruiz Pozo y confeccionada por la hermana Paqui Moyano

En cuanto a la tendencia de asignar el rojo a la Eucaristía, que se observa entre nosotros, es acentuar su carácter sacrificial: el vino, hijo del fuego, alegría del corazón, símbolo de la verdad divina en el Antiguo Testamento, se convierte en la sangre de Cristo en la Nueva Alianza. De ahí la cera roja que se reserva para el culto eucarístico y para identificar a las Hermandades Sacramentales.


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