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sábado, 31 de julio de 2021

LA PANDORGA, FIESTA DE ACCIÓN DE GRACIAS

 



Se ha escrito mucho sobre la Pandorga, pero en realidad este acontecimiento tiene unos orígenes más que misterioso, porque nadie sabe cómo e instauró esta fiesta aunque todo no barruntemos porqué. Se ha divagado mucho en su entorno, sobre todo en los últimos tiempo en que, el acontecimiento ha cobrado un vigor inusitado, merced al esfuerzo y al entusiasmo mostrado por las Corporaciones Municipales y por la gente de Ciudad Real que se han volcado en que sea la Pandorga la fiesta ciudadana de la bulla y de la alegría.

Por las características el que el pueblo ha venido  dando tradicionalmente a  este festejo, no podríamos encajarla en los significados que la palabra "Pandorga" o parecida tienen, según la historia y la Real Academia. La fiesta popular en nada se parece a ese estafermo que se utilizaba en los juegos antiguos en que este artilugio se colocaba en una explanada y los jugadores le lanceaban por un lado y por otro, y la pandorga o estafermo giraba muy rápidamente sobre su eje. El mérito consistía en eludir el golpe que la pandorga o estafermo, con sus brazos de madera envuelta en trapos, podía propinar a los lanzadores. Este juego se practicaba en la carrera para evitar el golpe y se podía ejecutar a pie o a caballo.

Se utilizaba igualmente este juego en los ensayos y entrenamientos de la junta o torneos. Los caballeros lanceaban la pandorga que giraba rápida obre u eje. ¿Se practicaba esta junta o juego en honor de la Virgen y de aquella celebración ha quedado sólo la pandorga tal como se hace hoy día".

Se podría suponer, echando mano de la fantasía, que en torno a este juego y por su posible significado de loa a la Virgen, se celebraran bailes y mojiganga, e bebiera y comiera con especial fruición, todo ello para exaltar a la Señora del Prado.

La tradición, por otra parte, ha casado la palabra pandorga o pandorga, con la, persona gordas, por aquello de que la acepción, la más oportuna, al menos para la fiesta tal como ésta se celebra en nuestro pueblo.

Geográficamente la palabra Pandorga se otorga a otros juegos diversos, en tanto que en alguna zonas españolas se le dice pandorga a la cometa con la que los niños juegan, en otros se utiliza para denominar cierto instrumentos  musicales improvisados y en algunos países hispanoamericanos decir pandorga equivale a decir baile cuando este se desarrolla en ambiente familiar o vecinal, igualmente en algunos países hispanoamericanos se califica de "pandorga" a diversas bromas, chistes y ocurrencia graciosas.

Como se ve, algunos significados históricos de la palabreja se alejan demasiado al que se le da en Ciudad Real pero en otros casos, como en los supuestos americanos, si que guarda cierta relación con el jolgorio que se celebra aquí. Aunque e improbable que ningún indiano otorgara a la fiesta que se celebra en la villa en honor a la patrona, el nombre por el que la conocemos nosotros.




Si recurrimos a palabras parecida de la que pudiera haber derivado la nuestra no ocurre lo mismo. Lo que se hace aquí la fecha del 31 de Julio, aparentemente no tiene ninguna relación con Pandora (fiel guardadora de la caja donde guardaba toda las de gracias), por ejemplo, que en la mitología romana figura como una mujer, la primera sobre la tierra, hermosa y malvada, que Zeus mandó hacer de tierra y a la que le otorgó el mandato de arruinar y hacer desdichados a los hombres, como venganza por el robo de Prometeo. Pandorga fue, además la figura mitológica más imprudente pues no se le ocurrió otra cosa que, por vengarse de un cuñado Prometeo, abrir la caja y los males y las desgracias que había dentro, se desparramaron por el mundo. Y así nos va.

No, la Pandorga ciudarrealeña, afortunadamente, no tiene nada que ver con aquella imbécil Pandora elaborada por Zeus, ni con su caja de trueno y relámpagos.

Podría guardar remota relación con ciertos instrumentos de cuerda que ni es guitarra ni es laúd, que llamaron en la antigüedad "pandoríum" que no es otra cosa que la actual bandurria.

Después de toda esta acepciones que encontramos en la búsqueda de los orígenes del nombre de nuestra fiesta más popular, por ende de ella misma, no topamos con la variedad de noticias y dicho que, en torno a la pandorga que celebramos en la noche del

31 de este mes caluroso de Julio, con olor ya a fiestas patronales, ha elaborado a través de los tiempos, la imaginación popular y que, en definitiva, no es está más a mano.

Según algunos, la palabra pandorga no es más que un invento semántico del pueblo sabio que, partiendo de lo que come y se bebe ese día, le da el significado de "llenar la andorga". "Para la andorga", "pa la andorga", "palandorga" “pandorga”.

Este podría ser el sentido gastronómico-lúdico que se le podría dar a la palabra Pandorga, pero de lo que significa en sí este nombre nadie en Ciudad Real tiene duda. La Pandorga, no es, ni más ni menos, que la celebración al modo popular, de los honores a la Virgen, su patrona, su Madre celestial, a la que tanto le deben ellos.

El hecho de no esperar a la bajada de la Virgen, el día de San Lorenzo de su camarín, ni hacer esos honores en mayo, en que se conmemora su aparición en lo prados de Santa María, ni hacerle novenario especiales, no se explica como no sea con el significado de acción de gracias. Por eso las fiestas en su honor. Por eso la Pandorga, verdadera acción de gracias por la finalización feliz, aunque abnegada, de la faenas del campo, nuestro pueblo ha ido campesino y hacia finales de julio, definitivamente, ha acabado todo, se ha rematado la tarea, se ha vendido el grano y con el fruto de esa venta se ha repuesto, en lo posible, el hogar de aquello que se había agotado, se le ha dado una vuelta a la casa y se han comprado los trapos de los chico. Las cosas hoy, no son del todo así. Ya todo no es campo. Pero Julio viene a ser como el remate de la cuentas de la cosecha, buena o mala, de todo, del campo, de la industria, del comercio... Es bueno, pues, dar gracias y ¿a quién mejor que a la Señora del Prado? Ella protege y, además, es fiel intermediaria ante el Padre de los cielos y la tierra para que el futuro sea, al menos, como ha ido el pasado hasta el presente, y así, hasta la vuelta a empezar   de septiembre. La Pandorga es pura acción de gracias del pueblo trabajador y sencillo que ofrece la sonrisa de los primeros frutos que obtiene de la tierra de sus afanes, a la que todo lo puede con su amor. Bonito significado de la Pandorga, aunque ignoremos realmente el origen de su nombre.




La Pandorga es acción de gracias y ofrenda y es esto el sentido primero que conserva y debe conservar para bien de todos, y para adornarlo, bienvenidos sean los bailes, la limoná (moderadamente considerada), los torraos, el regalo y la fiesta y todo lo que se le echa a la misma para que la fiesta sea más fiesta. Hay quien echa de menos, los mayores sobre todo, aquellos aguaduchos tan populares en otros tiempos, donde se expendía agua de cebada, refrescos y algún tintorro que otro. ¿Por qué no hacerlo, ahora?

Si en el tiempo, lo primero, según las noticias que se poseen, fue la pandorga, después vendría el pandorgo, o ¡vaya usted a saber! Pero lo cierto es que hacía falta un casamiento y surgió el pandorgo, que con un sentido de amo, de mayoral, de fanfarrón, de pagador de la alegría, caso con doña pandorga y el redescubrimiento de estos desposorios llenó a todos de esperanza de que la fiesta, pues no se trata de otra cosa, continuara.

Si antes surgía la figura del pandorga de forma espontánea, ahora, por el aquel de los tiempos, se busca esta figura entre el pueblo, a través de las peñas y demás asociaciones ciudadanas, con el fin expreso de que este componente ciudadano siga siendo lo emblemático de la fiesta, que nunca debe dejar de ser popular.

Ha de ser el pandorgo, un hombre garboso y predispuesto, además de ser popular y querido entre las gentes. Son, realmente, los únicos atributos que "oficialmente" ha de tener "el amo" que no es tal.

Y así cogidos del brazo y por la calle, donde toda fiesta es franca y lozana, Pandorga y Pandorgo, harán desde la plaza a los barrios, desde la calle hasta el templo, que el color de la fiesta no palidezca y llamarán a las gentes para que, en paz saquen de sus baúles y armarios las galas de otros tiempos y de todos los tiempos y de todos los lugares y se sumen, con buenas intenciones, a "su" fiesta agradecida.

Emilio Arjona. Revista “La Empresa”, julio/agosto de 1992



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