lunes, 9 de mayo de 2016

EL MONUMENTO A DON QUIJOTE DE LA PLAZA DEL PILAR


 
La escultura a D. Quijote tal y como quedo en 1968 cuando se instaló en la Plaza del Pilar

El ayuntamiento capitalino proyectó en el año 1965, realizar un monumento en la Plaza del Generalísimo, hoy Plaza Mayor, dedicado al Quijote. En diciembre del citado año el ayuntamiento lanzó un concurso para la realización del monumento, presentándose tres escultores de reconocido nombre al mismo: D. Faustino Sanz Herranz por un importe de 650.00 pesetas, D. Joaquín García Donaire por un importe de de 700.000 pesetas y D. Marino B. Amaya en 650.000 pesetas.

Se constituyó una comisión para evaluar los tres proyectos, que estuvo formada por el entonces Alcalde de la ciudad, D. Victorino Rodríguez Velasco, el Concejal presidente de la Comisión de Cultura, D. Cecilio López Pastor, el cronista de la ciudad, señor Ballester Fernández, y los señores Martínez Val, López Salazar y Vivó Rius. Esta comisión, en una reunión que mantuvo el lunes 17 de enero de 1966, recomendó al Pleno del ayuntamiento la adjudicación del citado monumento al escultor ciudadrealeño, D. Joaquín García Donaire.

 
Los tres proyectos que se presentaron al monumento del Quijote, publicado en la portada del diario Lanza del miércoles 12 de enero de 1966

En el pleno municipal celebrado el jueves 20 de enero del año citado anteriormente, se adjudicó la obra a Joaquín García Donaire, tal como lo recoge el acta: “Se dio cuenta también del expediente sobre concurso para erigir un monumento en Ciudad Real a Don Quijote de la Mancha, al que concurrieron tres escultores. Vista la propuesta de la comisión técnica designada al efecto, que recomendaba la adjudicación al proyecto presentado por el artista local Joaquín García Donaire, se aceptó por unanimidad. En el pliego del citado escultor, se compromete a tener terminada la obra antes del mes de agosto, a fin de que pueda ser inaugurado en las próximas ferias, a realizarlo en bronce y granito y por un presupuesto de setecientas mil pesetas.

En el citado pleno también surgió el debate de donde colocar el monumento: “El concejal señor López Pastor, que ha formado parte de la comisión citada como presidente de la de Cultura del Ayuntamiento, solicitó del señor Rodríguez Velasco informarse sobre el lugar exacto donde irá enclavada la estatua ecuestre, contestando el alcalde que, si bien se determinará en su momento oído el parecer del artista, su opinión era que debería ser colocada de espaldas al edificio de las Casas Consistoriales pero próxima a ellas, en el paseo central de la Plaza del Generalísimo.

El señor López Pastor expresó su opinión de que el monumento debería colocarse en el lugar que actualmente ocupa la fuente luminosa, que podría trasladarse al Prado u otro paseo que se estime conveniente, alegando diversas razones en apoyo de su opinión.

 
La escultura es del ciudadrealeño Joaquín García Donaire, terminada en 1967

Una vez adjudicada la escultura, García Donaire que en aquellos años residía en Madrid, comenzó a modelar la misma, y aunque la fecha de entrega estaba acordada para el julio de 1966, esta se retrasó y no se terminó hasta 1967, colocándose al final en su actual ubicación de la Plaza del Pilar, coincidiendo con la remodelación que sufrió la misma en 1968, sustituyendo a la fuente que la presidia.

La escultura de Don Quijote tiene una altura de tres metros sin contar el pedestal de granito sobre el que se sitúa. Fundida en bronce nos muestra a Don Quijote en la aventura de los Molinos de Viento y de ahí el gesto de desafío del caballero y el espanto de Rocinante, que pudiéramos decir participa de la locura de su jinete. La escultura esta realizada con gran dinamismo y movimiento al fin de mostrar que se encuentra en plena batalla. Don Quijote con escudo y armadura, levanta la lanza en señal de ataque, Rocinante parece seguirle en su actitud y flexiona las patas traseras para tomar el empuje final ante el enemigo.

 
La escultura del Quijote representa el momento de la aventura de los Molinos de Viento

Gianna Prodan, mujer de Joaquín García Donaire, en su libro titulado “Al lado de Joaquín”, nos cuenta la siguiente anécdota ocurrida con el traslado de la escultura a Ciudad Real: “Resultó que durante su traslado en el camión desde la fundición de Madrid a Ciudad Real, quizás por algún frenazo brusco o porqué la obra no estaba bien sujeta, el pobre Rocinante se le rompió una pata. Naturalmente en tales condiciones no se le podía colocar en el pedestal que estaba ya preparado en la Plaza del Pilar. Había que buscar donde dejarlo hasta que fuera arreglado y, no encontrándose nada mejor, el ayuntamiento propuso mandar caballo y caballero derechos al matadero municipal.

Desde 1968 la escultura ecuestre de Don Quijote preside nuestra Plaza del Pilar, cerca de la de Cervantes, realizada por Felipe García Coronado, tío de Joaquín García Donaire.


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