domingo, 3 de julio de 2016

LA CASA DE LA VIRGEN



Queda en la lejanía de los tiempos aquella pequeña capilla que los lugareños de Pozuelo Seco levantaron, tal vez, con ramos de árboles, a la imagen de la Virgen que mostró el capellán Marcelo Colino el 25 de mayo de 1088.

Con la creación de la Villa Real por el Rey Alfonso X el Sabio esta capilla pasa a ser parroquia, junto con la de los Príncipes de los Apóstoles Pedro y Pablo y la del Señor Santiago, trasladándose a la de Santa María del Prado los archivos y documentación que se encontraban en Santa María de Alarcos, asumiendo carta primacía, especialmente en lo relativo a la celebración de las honras fúnebres y proclamación de los monarcas, así como a la organización de las oraciones públicas que tanto el cabildo civil como el religioso lleva a cabo, especialmente ante calamidades o necesidades públicas… todo ello movido, especialmente, por la presencia, en ella, de la imagen de la Virgen tenida como patrona del lugar. 

Muchas obras y modificaciones se han realizado a través de los tiempos en la iglesia de Santa María del Prado que, al mismo tiempo, iba aumentando “su dignidad” reconocida por diversos títulos concedidos por la Iglesia.

Así en el año 1600, Alejandro VII, en el sexto año de su Pontificado, eleva a parroquia de Nuestra Señora Santa María del Prado a sede arciprestal, siendo el primer arcipreste don Frutos Patón de Ayala, maestro de la Señora Infanta de España, doña Margarita Teresa, hija menor de Felipe IV que contrajo matrimonio con Leopoldo I de Alemania. Le dio la posesión del Arciprestazgo don Esteban  Caballero de la Serna, vicario y juez administrador de Ciudad Real y del Campo de Calatrava, en virtud del mandamiento de don Alonso Santiago de Neira, vicario general del Arzobispado de Toledo.

Dos siglos largos después, el Papa Pio IX, por las letras apostólicas “Ad Apostolicam” de 18 de noviembre de 1875, erige, en la provincia de Ciudad Real, el Priorato de las Ordenes Militares de Santiago, Calatrava, Alcántara y Montesa. Fueron ejecutadas estas letras el 15 de mayo de 1876 por el cardenal Moreno de Toledo, y promulgadas solemnemente en Ciudad Real el 4 de junio de 1876, siendo el primer obispo-prior don Victorino Guisasola Rodriguez, preconizado como tal el 29 de septiembre de 1876 y tomando posesión del Priorato el 28 de mayo de 1877 por lo que la Sede Arciprestal de Nuestra Señora Santa María del Prado pasa a ser sede o iglesia prioral.

Diez años cohabitan, en el mismo lugar, la parroquia y la prioral; al cabo de los cuales la parroquia se traslada a la capilla del convento de Mercedarios Descalzos de la Redención de Cautivos. De ahí la denominación común popular de llamar a la parroquia la Merced.


Posteriormente, ya en tiempos recientes, fue el Papa Pablo VI a instancias del obispo prior don Juan Hervás Benet quien por letras apostólicas de 25 de febrero de 1967, otorga al “Templo Prioral Cluniense, dedicado a Dios en honor de la Bienaventurada Virgen María del Prado, el título y dignidad de Basílica menor con todos los derechos y privilegios anejos a los templos designados con este nombre”.

Finalmente, también por bula pontificia “Constat Militarium” de Juan Pablo II de 4 de febrero de 1980, ejecutada el 5 de marzo de 1981, se eleva a la Prelatura Cluniense o Priorato de las Ordenes Militares a la categoría de Diócesis, sufragánea del Arzobispado de Toledo, con el título de Diócesis Civitatis Regalensis – Diócesis de Ciudad Real- siendo el primer obispo, que conserva, por privilegio, el título de Prior, don Rafael Torija de la Fuente que venía siendo el prior y titular de Dora (titulo éste del que se le desvincula por la erección de la Prelatura en Diócesis) desde el día 6 de noviembre de 1976; adquiriendo, por ello la Basílica Menor de Nuestra Señora Santa María del Prado, la dignidad de Catedral. Esta bula se promulgó ya en la Catedral el 19 de marzo de 1981.

Por tanto el templo, casa de la Virgen del Prado, ha pasado a lo largo de la Historia por los siguientes estadios: capilla, parroquial, Sede Arciprestal, Iglesia Prioral, Basílica Menor e Iglesia Catedral por lo que justamente es denominada Santa Iglesia Prioral, Basílica Catedral de Nuestra Señora Santa María del Prado.

Título y dignidad concedidas a este templo porque él, desde hace nueve siglos y quiera Dios que para siempre, ha sido la sede de la mejor joya que cuenta Ciudad Real: Nuestra Señora Santa María del Prado.

Ubaldo Labrador. Párroco de Santa María del Prado. Diario “Lanza”, 21 de mayo de 1988


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