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lunes, 6 de mayo de 2019

COMERCIOS Y TIENDAS DE CIUDAD REAL EN LA PRIMERA MITAD DEL SIGLO XX EN LA CALLE ALARCOS (II)



Cabildo de la catedral, primeras autoridades civiles, Clero de la capital y numerosas personas de relieve de la ciudad y provincia. Se efectuó su inauguración oficial con la apertura de curso el primero de octubre de 1887, acto que fue presidido por el Ilmo. Sr. don José Maria Rancés y Villanueva, tercer obispo de la diócesis. En dicho edificio, primer centro de estudios eclesiásticos de la provincia, se educaron y formaron promociones de viurtosos sacerdotes hasta el año 1936, en que al producirse el inicio de la guerra civil fue incautado por el Frente Popular, quedando después como Casa del Pueblo. Al término de la contienda, huérfana la diócesis de Pastor, costó no poco poner de nuevo en marcha el Seminario, lo que se logró con ayudas estatales y donativos oficiales y particulares, registrando años de saturación, que obligó al establecimiento de un Seminario Menor en la calle de la Mata, en dependencias de lo que fuera Instituto Popular de la Concepción.

El primer obispo que tuvo la diócesis después de la guerra, el navarro don Emeterio Echevarria Barrena, se decidió por la construcción de un nuevo Seminario, en su actual emplazamiento de la carretera de Porzuna, aunque sólo su sucesor, el valenciano don Juan Hervás y Benet, que le acogió como su obra predilecta y a la que, justo es decirlo, respondió la provincia entera con importantes aportaciones económicas, a más de las subvenciones del Estado. Trasladado el centro de estudios eclesiásticos al nuevo edificio, el de la calle de Alarcos fue destinado a albergue los movimientos de apostolado y otros fines análogos, hasta que a finales de los años 60 fuera vendido el inmueble, parte para construir la nueva Casa Sindical (hoy Dirección Provincial de Trabajo), parte para edificaciones de viviendas de la empresa García del Castillo, divididas por una calle, a la que se ha dado el nombre del Obispo Hervás. Queremos consignar también que en parte del antiguo Seminario, frente al actual edificio de la Jefatura Provincial de Sanidad, se ha construido la Casa Sacerdotal, residencia de buen número de sacerdotes.


Cruzada la calle del Olivo seguían casas particulares, en una de las que se hallaba la tienda de comestibles de Cárdenas. En los años 60 y 70 se construyeron nuevas edificaciones, destinando los bajos a establecimientos comerciales e industriales.

En el 24 hubo muchos años una cerámica, primitivamente de Molina y Prado, S.L., posteriormente de Ramón Molina y más tarde de un sobrino de este último industrial, don Ramón Arévalo Tercero, con gran surtido de mosaicos, azulejos y materiales de construcción en general. Y ya dando vuelta a la plaza del Alférez Provisional, estuvo hasta la pasada década el café-bar "El Alamo", muy concurrido y bien atendido. Recordemos que hasta que en su día quedara completada la red de distribución de agua a toda la ciudad, en el rincón hubo una fuente pública que contaba con no poca clientela de los alrededores. Hubo también una barbería llamada de Antonio. Y ya en la esquina de la ronda de Alarcos, sobre los años veinte, se trasladó desde la calle de Toledo, como ya se ha hecho constar al escribir sobre esta última vía, el popular café-bar "El As de Copas", y propiedad del gran Pedro, con sus buenas partidas de dominó y cartas. A este bar le sucedió el "Selas", muy afamado por sus reuniones nocturnas de verdaderos artistas del folklores español en su aspecto flamenco, por donde desfilaron no pocos de aquellos, unos consagrados y otros aspirantes a la fama, destacando de aquellos la "Niña de Antequera". Esta parte final de la calle de Alarcos ha sufrido una gran transformación urbana en no mucho tiempo.


Y ahora vamos a referirnos a la acera de los impares, que arranca de la misma plaza del Pilar. Antes de la reforma efectuada alrededor de los años treinta, teníamos entre la fachada que formaba la casa donde se instalara la sucursal del Banco de Bilbao, en línea con el Teatro Cervantes, una rinconada en la que había un pequeña taberna, la de Alfredo, con muy buena clientela y queremos recordar entre ella a los hermanos Pablo y Félix Valencia, el primer guitarrista, al que llegamos a escuchar magníficos conciertos en directo y a través de Radio Ciudad Real, y el segundo probo funcionario de Hacienda, donde llevó muchos años el registro, junto a algún libro del citado organismo estatal, pero que al mismo tiempo tenia extraordinarias aptitudes de actor teatral aficionado y muy buen caricato. Hagamos constar que, al igual que ahora sucede, a muchos partidarios del "chato" y la tertulia en la barra, los agrada que esto suceda en una taberna típica, unas más o menos confortables, pero todas con buen ambiente y sabrosos aperitivos.

Inmediatamente seguía el llamado teatro de verano o Teatro Circo, por su estructura parecida a uno de estos. En él fueron muchos años empresarios don Miguel Espadas Cejuela y don Manuel Sánchez Gijón, ambos con acusada personalidad profesional, el primero como depositario de Fondos de la Diputación -ya lo nombramos en la calle de la Mejora-y el otro como prestigioso procurador de los Tribunales, pero que tenían como "hobby" el ser empresario teatral. Al primero de ellos, pasados ya muchos años de su retirada como tal, le oímos lamentarse de un epidemia que tenía esta clase de espectáculos, el "tifus" oficial o semioficial, que forzaba, en no pocas ocasiones, a la reducción del aforo más de los posible para aguantar el presupuestos de determinados espectáculos, cuando se trataba de buenas compañías teatrales o de variedades.


El veterano Teatro, ya en el año 1922, tomó el nombre de "Cervantes" y fue reformado notablemente por sus propietarios, principalmente los señores de Sánchez y Octavio de Toledo Cárdenas, arquitecto uno y secretario de la Diputación el segundo. Como hemos dicho, por aquellos años desfilaban por Ciudad Real las mejores compañías de teatro, a cuyo frente estaban la gran María Guerrero, Carmen Cobeña, Enrique Borrás y Margarita Xirgu; la de zarzuela dirigida por el maestro compositor Pablo Sorozabal, con figuras muy destacadas, la de Marcos Redondo, Sagi Barba y otras; junto a las comedias más ligeras con Pepe Isbert, Barat, los hermanos Benito Arroyo, etcétera, y ya más en los años 30, la de Luisa Rodrigo, que permanecía aquí bastantes días, porque entonces el público, sin necesidad de Campañas de Teatro oficiales, asistía a las salas donde se ofrecía el drama o la comedia y no digamos el sainete.

El "Cervantes", una vez que el cinematógrafo fue una realidad, comenzó también a ofrecer al público este nuevo espectáculo, que estaba llamado a causar una auténtica revolución en el espectador, hasta que la televisión le ha reducido mucho su audiencia. En los años 15, mientras Europa se desangraba en una durísima guerra, los aficionados al cine de Ciudad Real tenían ocasión de no perderse una proyección por la cantidad de quince o veinte céntimos. No se pagaba entonces por la empresa más impuesto que la contribución industrial, ni las casas distribuidoras forzaban a pagar con "lotes" de películas, a las que se llamaban cintas. Las butacas de patio y las localidades corridas del "gallinero" -así llamadas popularmente las de general- eran todas de madera. Triunfaba Charlot con sus geniales filmes cómicos, que bastantes años después se pondrían de moda en la pequeña pantalla, y junto a él "Tomasín" y "Sandalio", el popular sastre "maestro Costuras", y las películas de episodios como las de los "Vampiros", el "Tanque humano" y tantas otras, con puñetazos a granel, que entusiasmaban a la pequeña concurrencia.


El "Cervantes" acogió también su sala numerosos actos políticos y de otra índole. Hemos oído referir uno muy famoso de don Rafael Gasset, allá por el año 14. Y más adelante, el del general don Miguel Primo de Rivera, en el año 1926, cuando era jefe de Gobierno y presidente de la Unión Patriótica o estaba a punto de fundarla; y ya, en el treinta .y tantos, uno a cargo de don Angel Herrera Oria, por entonces presidente de la Junta Nacional de Acción Católica, que trataron de reventar algunos sin lograrlo, y otro de don José Calvo Sotelo, de propaganda electoral, teniendo también que utilizarse el Proyecciones, ante la enorme afluencia de partidarios que de toda la provincia se desplazaron a escuchar al ilustre tribuno luego protomártir.

En la pequeña historia del Teatro Cervantes no pueden olvidarse las actuaciones de los grupos de aficionados. En su escenario actuaron por los años veintitantos los Estudiantes Católicos que presidiera Pepe Donado, las zarzuelas y conciertos del Ordeón Manchego, dirigido por el maestro capilla de la S.I.P. don Salomón Buitrago, con "Bohemios" otras populares obras líricas; los Colegios de San José y Nuestra Señora del Prado, la Federación de Estudiantes Católicos, constituida en diciembre de 1931, la Congregación Mariana y los Luises, con "El Divino Impaciente" de Pemán, y otros grupos a cuyo frente figuraron hombres tan cultos y populares como el maestro Cristóbal Ruyra, don Cipriano Arteche y don Enrique Amyach; y ya más recientemente, el Teatro Popular de Cultura, con su esfuerzo por mantener el fuego sagrado, no siempre correspondido, y que con Emilio Arjona como director, reunía a nombres tan recordados como Jaime Bermejo, Antonio Arenas, Enrique Oliver, Marjaliza...

Cecilio López Pastor. Pequeña historia local: Ciudad Real, Medio siglo de su comercio. Ciudad Real 1986

El desaparecido teatro Cervantes

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