lunes, 18 de mayo de 2015

ORIGEN Y FUNDACIÓN DE CIUDAD REAL Y SUS PRIVILEGIOS



El rey don Alfonso X el Sabio con el fin político de detener a la “Orden de Calatrava”, determinó fundar en el término de Alarcos, antigua ciudad de la Oretanía, una plaza que a la vez que se daba la mano con Toledo y Córdoba, fuera de señorío realengo o de la corona de Castilla, bien a pesar de las ambiciones de la Orden, y sin tener para nada en cuenta sus pretendidos derechos.

Siendo inútiles cuantos esfuerzos habían hecho los reyes por repoblar Alarcos desde su reconquista en 1212, porque lo insano del lugar retraía a los pobladores, o alejaba prontamente a los que en él intentaban fijar su asiento, Alfonso X el Sabio, concibió la feliz idea de crear una “gran villa é bona é que conservase, é tuviese entre todos por fiero; é que fuese é cabeza de toda aquella tierra en una de sus aldeas llamadas el “Pozuelo de Don Gil”, al que hizo variar este nombre por el de Villa Real”.

Con el objeto de llamar pobladores a aquel lugar, concedió don Alfonso los privilegios y franquicias siguientes: “E yo sobre dicho rey don Alfonso doles i otrogoles para siempre jamás, é a todos los moradores que fincasen en Villa Real, la sobre dicha é en todo termino, que hagan el fuero de Cuenca en todas las cosas. E do de mejoría a los “caballeros” que “ayan” aquellas franquezas en todas las cosas, que han los “caballeros” de Toledo é quitoles, é franqueoles a todos comunalmente que nonden portadgo en ninguna de las partes de nuestros reinos, sacando e Sevilla, é Toledo, é Murcia, en que quiero que lo den. E do a esta villa sobredicha, que “aya” por aldeas, é por termino Zuheruela, é Poblet, é Alviat, con todos sus términos… Fecha la carta en Burgos, siete días andados del mes de febrero En era 1293, año 1255 (Carta Puebla –M.s.- Bib. Nac-P V. C. 3 núm 13”.

Para explicar satisfactoriamente como pudo cumplirse la predicción de rey sabio de convertir el pobre lugar de “Pozuelo de Don Gil”, en grande y poderosa villa precisa el que antes de dar cuenta de otros muchos privilegios con que fue enriquecida por la generosidad de los monarcas de Castilla, vamos a conocer el mejoramiento social que adquieran sus moradores con la mencionada carta y al gozar del fuero de Cuenca, con los nuevos y extensos términos que le fueron agregados. Ya fuese este importante fuero dado por Alfonso XI de Aragón a Teruel (como quiere Muñoz Romero), o ya por Alfonso VIII a Cuenca (como pretende Martínez Marina) ello es que la legislación antigua ninguno hay comparable con él, ora la copiosa de sus leyes que se puede reputar como un compendio de derecho civil. Era este fuero tan respetable en tiempo de don Alfonso el Sabio, que no solamente lo manejaban los jurisconsultos y lo estudiaban, sino que también cuidaban de cotejar sus leyes con las de aquel rey. Los famosos fueros de Consuegra, Alcázar, Alarcón, están tomados literalmente de éste. No es menos notable el privilegio de los caballeros de Toledo, del que igualmente habían de gozar los hidalgos de Villa Real. No pagaban estos diezmos ni tributo alguno al rey ni al señor de la tierra, ni a otro alguno; y tanto de lo que labraren en heredad ajena como de sus bienes propios, habían de estar libres e inmunes de toda exacción o gravamen. La tendencia de los Caballeros de Calatrava de residir en Villa Real, la que inútilmente combatieron los Capítulos Generales, los maestros y reyes, a más de la mayor comodidad y holgura que les prestaba su crecido vecindario, radicaba en estas inmunidades y franquicias.

La crónica de Alfonso X consagra un capítulo a la fundación de Villa Real, y si no fuera común entre los historiadores que el cronista del rey sabio llenó de fábulas su obra, bastaría a demostrar lo que a Ciudad Real concierne.

Dice Caribay, que en 1421, apoderándose el infante don Enrique de la persona de don Juan II, y logrando éste evadirse del castillo de Montalbán, donde le tenía cerrado, hizo un llamamiento a sus reinos acudiendo solicitas las hermandades de Castilla y, en primer término la de Villa Real, por lo que el rey otorgó a dicha villa el titulo de ciudad ordenando, que de allí en adelante se llamase “Ciudad Real” ¡Y desde esta orden en la fecha expresada, lleva este nombre, tan distinguido!

NOTAS: Como se demuestra nuestra capital es una ciudad real, que es tanto como decir una “Real Ciudad”.   
Las herencias obligan; pero los hijos de esta provincia la han sabido y la saben continuar honrosamente.
Ciudad Real es cuna de santos, de héroes, de artistas de sabios…
Todos sentimos el legítimo trozo de tierra, y bajo el mismo orgullo de haber nacido en el cielo donde se gestó “El Quijote”.
El año próximo en la misma fecha, al Dios quiere seguiremos completando esta bella e ilusionada historia nuestra.

Dilar (Granada) en el mes de agosto del año 1972 (Diario Lanza, extra de verano, 13 de agosto de 1972)


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