sábado, 7 de enero de 2017

EL COLEGIO NUESTRA SEÑORA DEL PRADO MARIANISTAS 1927-1936


 
El colegio de Nuestra Señora del Prado se instaló en 1928 en el edificio del antiguo asilo de las Hermanas de los Pobres

Las Hermanitas de los Pobres era una congregación religiosa de origen francés que se instaló vez en Ciudad Real el 15 de octubre de 1884 en la calle de Toledo. Buscando un mejor edificio se trasladaron a la calle Real, esquina a la de Reyes, adquiriendo un solar en la Puerta de Granada para la edificación de un nuevo asilo, colocándo la primera piedra el Ilmo. Sr. D. José María Rancés el 12 de junio de 1886. Al inaugurarse el asilo se habilitó una capilla provisional, hasta que se construyó una adosada al edificio que fue bendecida por el Ilmo. Sr. D. Remigio Gandásegui el 10 de septiembre de 1905.

Este asilo estaba rodeado de amplios solares y se quedó vacío en 1926, cuando las Hermanitas de los Pobres deciden abandonar Ciudad Real y poner a la venta el edificio. Como dije ayer los marianistas tenían totalmente lleno de alumnos el Instituto Popular de la Concepción, y deciden ampliar sus labores de enseñanza adquiriendo para ello el edificio del asilo en la carretera de Miguelturra Nº 16, por un importe de 268.000 pesetas.

Una vez adquirido el edificio se reformó para destinarlo a centro de enseñanza e internado, instalándose en él las clases de pago al comenzar el curso escolar 1928-29, poniéndose bajo la protección de Nuestra Señora del Prado, Patrona de Ciudad Real.

 
La fachada N. E. y la huerta

El  14  de  abril  de  1931  fue proclamada  la  II República en España, y con ella un año después en 1932 se aprobaría una ley anticlerical de Confesiones y Congregaciones religiosas en la que  las Congregaciones no podían poseer más bienes que los necesarios para  vivienda y fines privativos; no pudiendo ejercer comercio, industria, ni explotación agrícola salvo los productos  destinados  a  la  propia  subsistencia.  No  podian  dedicarse  al  ejercicio  de la  enseñanza,  ni crear o sostener Colegios, ni directamente ni valiéndose de personas seglares interpuestas.

Los días 21 y 22 de junio de 1933 se reunieron en Madrid los directores de los colegios marianistas para exponer la situación de cada casa. “Todos están convencidos que seremos ejecutados sin piedad y nos preparamos  para  defender  nuestras  obras".  Se  decidió  no  ceder  un  palmo;  resistencia  activa.  De momento  la  ley  autorizaba  la  enseñanza  primaria,  por  lo  que  hasta  agosto  se  podía  continuar  en  los locales  actuales.  La  respuesta  de  la  Administración  General  marianista  a  esta  reunión  fue  taxativa: aceptaba  toda  solución  menos  vender  los  edificios.  En  consecuencia,  el  día  22  de  octubre  de  1933  se presentaron los documentos para pedir el reconocimiento legal de la Compañía de María; transcurrido el  verano  de  1933,  al  comenzar  el  nuevo  curso  escolar  los  religiosos  ya  habían  transformado  la propiedad de sus colegios en sociedades anónimas para acomodarse a la ley; en común estrategia con todas las Congregaciones religiosas y asociaciones católicas.

 
Anuncio del colegio de finales de los años veinte del siglo pasado

Las medidas secularizadoras se extremaron en Ciudad Real donde la conflictividad obrera había sido  particularmente  alta  en  el  campo.  Allí  se  podía  salvar únicamente  el  Colegio  Nuestra  Señora  del Prado (propiedad de la Compañía de María), porque el Instituto Popular de la Concepción (que era un Patronato  de  la  Diócesis  confiado  en  1916  a  los  Marianistas)  "no  tenía  asidero  ni  teníamos  bienes comprometidos" en él. Entonces se decidió traspasar la propiedad del colegio a una sociedad anónima bajo  la  titularidad  y  dirección  técnica  de  don  César  Díez  Hurtado,  licenciado  en  Ciencias  Físicas  y Químicas,  que  era  padre  de  familia  del  colegio  y  católico  señalado.  La  dirección  oficial  recayó  el licenciado  en  Historia  don  Francisco  Cervera,  empleado  en  el  catastro  y  dedicado  a  la  enseñanza.  Se estableció un contrato privado con la Compañía de María para que el colegio volviera a la propiedad de los Marianistas cuando cesase la situación actual. El superior de la comunidad, don Lino Esquibel, fue nombrado  subdirector.  Pero  no  hubo  buen  entendimiento  entre  ambos  directores, obligando  a  los superiores a cambiarlo por don Rafael Rodrigo.

En  Ciudad  Real  se  cambió  completamente  a  los  religiosos  y  llegaron  los  nuevos  profesores secularizados  en  sus  apariencias  externas  y  viviendo  todos  en  pensiones.  Extremando  las  medidas  de seguridad,  la  comunidad  decidió  cerrar  la  capilla  con  candado,  quitar  los  crucifijos  de  las  clases, suprimir el capellán y las actividades religiosas y el director seglar adornó las paredes de su despacho con fotos de actrices y toreros. "Llevamos pues la secularización hasta el último extremo", hasta causar el desconcierto de las familias que llegaron a dudar del carácter confesional del centro y comenzaron a retirar  a  sus  hijos.  El  padre  Martínez  de  Murguía  hubo  de  intervenir  para  recomendar  sensatez y  no extremar las medidas preventivas de secularización fingida; con esta intención, en diciembre de 1933 fue  enviado  de  capellán  el  padre  Florentino  Fernández.  Mientras  que  en  todas  las  obras,  el  alumnado había crecido de número a pesar de las medidas secularizadoras, en Ciudad Real se perdió alumnado.

 
Comunidad de “La Popular” curso 1927/28

"No  hay  en  nuestras  obras  más  que  una  excepción:  el  Colegio  Nra.  Sra.  del  Prado  de Ciudad  Real,  que  de  300  y  pico  alumnos  que  llegó  a  contar  hace  dos años  (1932-1933),  no llegaba a 140 al empezar el presente curso (1935-1936). ¿A qué atribuir esta anomalía (...)? Hay una razón general que contribuyó en gran medida a esa disminución: hubo religiosos que querían aparecer  no  sólo  seglares  sino  hasta  indiferentes  y  despreocupados  desde  el  punto  de  vista religioso,  que  a  todo  trance  querían  ocultar  su  carácter.  (Algunas  familias  habían  comunicado directamente  al  Provincial)  Ya  que  no  son  ustedes  religiosos  me  es  más  cómodo  y  ventajoso llevar  a  mi  hijo  a  un  Colegio  más  cercano'.  Si  decimos  que  las  familias  nos  buscan  como educadores de sus hijos, más que nuestras condiciones de profesores buscan nuestro carácter de religiosos educadores." (1)

Con este panorama llegó el año 1936, terminado el curso escolar el 17 de julio, la mitad de los religiosos del colegio ciudadrealeño viajaron a Madrid. En la comunidad se quedaron el padre Blas Fernandez Roa, Fidel Fuidio Rodríguez, Jesús Hita Miranda, Leonardo Garay Armentia, Bonifacio de la Fuente Gómez. También permanecieron en Ciudad Real los cuatro miembros de la comunidad de “La Popular”. Francisco Aranzábal Eguiluz, Antonio de Ocio Montoya, Valentín Pérez Delgado y Nemesio Pereda García. Estos cuatro religiosos tuvieron que abandonar la escuela el 29 de julio, al ser requisada por la CNT. El colegio de Nuestra Señora del Prado fue confiscado el 25 de julio, los religiosos desalojaron el edificio para trasladarse a las fondas y pensiones previstas. El Comité de defensa entregó el edificio del colegio al batallón de milicias “Adelante”, que lo ocupó hasta el mes de noviembre, cuando vino a instalarse en él la Guardia de Asalto hasta el final de la guerra en 1939.

(1)     Informe  del  provincial  Gordejuela,  al  Capítulo  Provincial  (4,  III,  1935)  p.  6-7  (APM:  33º  Capítulo Provincial, Marianistas-Provincia España); carta de Gordejuela a Jung, 19, XI, 1934 (APM: 103.009)

 
El colegio Nuestra Señora del Prado en 1931

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