sábado, 28 de enero de 2017

TRANSFORMACIÓN ARQUITECTONICA DE UN ESPACIO PÚBLICO: EL CASO DE LA PLAZA MAYOR DE CIUDAD REAL (VI Y ÚLTIMA)


 
Plano del nuevo Ayuntamiento de Ciudad Real, publicado en el diario “Lanza” el 2 de abril de 1971

Si el silencio ciudadano había otorgado su conformidad no proclamada a la demolición, “la guerra de firmas” (28) se iba a desatar en abril de dicho año, iba a suponer un insólito movimiento popular en defensa de una opción urbana determinada: consistente en erigir el Nuevo Ayuntamiento en otro lugar distinto del anterior. La defensa del espacio resultante tras la demolición, supuso una seria ofensiva contra los planes de la Corporación. Defensa avalada por entidades, particulares e instituciones que trataban quizás de preservar un espacio de una actuación determinada, más que de la recuperación del espacio anterior a 1868.

El 7 de abril, López Villaseñor, aparece entrevistado en el diario Lanza, desde donde pontifica y bendice la opción municipal. En su afán de “quitar hierro” al tema formula unas declaraciones hiperbólicas. “¿Vamos a perder la oportunidad de tener uno de los edificios mejores de Europa?”, para más adelante abrir la opción en “¿Aurea mediocridad o acrecentamiento del patrimonio?”. El acrecentamiento del patrimonio suponía por supuesto, el levantamiento del edificio proyectado por Higueras, que posibilitaría que Ciudad Real estuviera en las primeras páginas de las revistas de Arquitectura de todo el mundo (29).

El proyecto de Higueras suponía, en alguna medida, una prolongación de las reflexiones que Higueras y Miró efectuaron en el concurso de proyectos para el Ayuntamiento de Bruselas, prolongación harto evidente a la vista de los resultados formales que se iban a producir. De alguna manera, el trasvase de dichas reflexiones al corazón de una ciudad manchega, producía una tensión formal profunda, al introducir pautas lingüísticas ajenas, no ya al entorno próximo, si no a las tradiciones edificatorias y formales locales. No cabía justificar la intervención, en base a la autonomía formal del edificio, ya que se producía su implantación en un medio espacial muy cerrado, aunque formalmente poco cualificado.

El debate abierto, se clausura en la sesión del 28 de Abril en la que se produjo la votación de la Corporación sobre el asentamiento del Nuevo Consistorio; votando doce a favor del mantenimiento actual y tres en contra. Contra dicho acuerdo se formuló un recurso de reposición, firmado por 21 vecinos, entre ellos 6 arquitectos. Las razones que se aducían en el citado recurso eran varias. 1ª. el edificio proyectado y aprobado no era estilo castellano, según se exigía en las bases; 2ª. el proyecto no fue precedido de concurso; 3ª. No medió declaración previa de urgencia y 4ª. no fue presentado un Plan de Remodelación de la Plaza (30). El recurso fue desestimado, al tiempo que se imposibilitaba el contencioso, ya que las obras del Nuevo Ayuntamiento habían sido incluidas en el Plan Provincial de Servicios Técnicos.

 
El nuevo Ayuntamiento en Construcción, fotografía de diciembre de 1974 publicada en el Boletín de Información Municipal nº 45 de la primavera de 1975

Las irregularidades que jalonaron todo el proceso anterior, iban a tener su prolongación en la fase de construcción de las obras. Adjudicadas estas a TERMAC S.A., quedaron detenidas en noviembre del mismo año (31).

En diciembre se produce la aprobación del Plan de Remodelación de la Plaza; aprobándose en marzo de 1973 la compensación económica a los propietarios que fueran a acometer obras de nueva planta. El contrato vigente con la empresa constructora TERMAC S.A., queda rescindido finalmente en el último Pleno del año 1973, tras el largo paréntesis en que las obras han estado detenidas. La nueva adjudicación a una empresa local, posibilita la reanudación de las obras, para las que se aprueba un nuevo presupuesto de 26 millones. De esta forma la construcción del edificio va progresando. El Boletín Municipal de la primavera de 1975, nos muestra una foto del edificio, ya en primera planta.

Que la nueva Casa Consistorial de Ciudad Real ha de ser un edificio importante ya lo hemos dicho en más de una ocasión. Que ni es ni ha pretendido ser un edificio nórdico… es una obra bella e importante…, una obra atrevida y revolucionaria(32).

En los primeros meses de 1976, con las obras casi terminadas se produce una propuesta del Ayuntamiento, consistente en la reordenación del entorno de la Plaza, al tiempo que se levantaba un monumento a Franco y otro conmemorativo de la coronación de Juan Carlos I. Se decide efectuar dichas esculturas, por suscripción-pública. En mayo se acuerda crear la comisión que redacte las bases del concurso escultórico, al tiempo que se lamentaba el escaso eco que había tenido el llamamiento efectuado por el Ayuntamiento para erigir los citados grupos escultóricos.

En agosto, el edificio aparece terminado, la salutación se produce en Lanza donde se hace ya el epílogo de la historia.

El edificio nuevo de la Casa Consistorial, edificio el objeto de tantos conflictos y de tan encontradas opiniones (geográficamente han colocado su estilo entre los edificios pizarrosos nórdicos hasta esos más airosos del susurrante mar veneciano), se alza, ya concluido en la Plaza del Generalísimo, que muchos hubieran querido continuar viéndola convertida en esa rara mescolanza de tierra y pastiches que ahora todavía goza. Ese Ayuntamiento ya está ahí contra el viento y la marea de los que decían que no. Ahí está y que sea por muchos años, para por lo menos no ser objeto de problemas de ubicación, aunque pueda serlo de estilística arquitectónica…(33)

 
Otra perspectiva de la construcción del nuevo Ayuntamiento de la misma fuente que la anterior

Lo demás, es ya casi recuerdo de ayer. Solamente la actualidad del debate, que agitó a la ciudad, se va a ver continuada en diversos medios en los que el Nuevo Ayuntamiento es objeto de críticas y de irónicas lecturas. Con ellas concluimos el trabajo.

(sic).. Ayuntamiento en verdad insólita. Sustituye desde hace pocos años, al edificio grecorromano con estatuas que regía la vida municipal de la ciudad. Es difícil encasillar el nuevo Ayuntamiento en un estilo determinado. ¿Neogótico tal vez? Un estilo increíble que hace dudar si estamos en Wells, Lincoln, Dijon o Ciudad Real. También se duda si estamos ante una Estación de Ferrocarril, sensación a la que podría inducirnos el gran reloj que aparece a lo alto, entre cuatro grandes caperuzas que bien podría ser alusión a las que cortó el avisado sastre castigado por Sancho Gobernador. También es cierto que podemos encontrarnos ante un remedio del edificio Kokusai, sede de la Oficina de Representación en Tokyo del banco Hispano Americano o frente al edificio Eurocis de Madrid.

Ha de señalarse que al Ayuntamiento le ha nacido una hijita en la misma Plaza, concretamente en el número 35 de la misma. Todo hace temer que exista un plan para, poco a poco, convertir todo el recinto en un trasunto manchego de algún recóndito condado británico o lo que sea. Tanto más de lamentar que una ciudad que apenas conserva vestigios arquitectónicos de su pasado(34).

Al mismo tiempo llama la atención el remate de la cubierta abstracta de un edificio que sobresale divisándose desde diferentes sectores de la ciudad, sin que el visitante que llegue a ver por entero hasta que no llega a una bonita plaza de carácter manchego, que ahora ha perdido todo su encanto al incluir este “atrevido edificio” en línea y trazado, obra de Fernando Higueras, que hubiera encontrado toda su belleza en otro lugar donde, como aquí, no rompiera un paisaje, un conjunto armónico y tradicional, como debe ser siempre para la estructura de toda ciudad conservar la propia línea representativa de su urbanismo característico. Se trata del edificio del Ayuntamiento, que queda en mitad de la plaza permitiendo el paso bajo el mismo, como una tarta, que parece han tenido que rematar obligatoriamente – ya estaba la obra en marcha- las actuales autoridades y que todavía no se ha estrenado, pendiente de algunos problemas de mobiliario(35)

El único remanso urbano que quedaba, la Plaza del Ayuntamiento, con sus sencillas casas porticadas y su Consistorio neoclásico, se ha destruido también recientemente con  una pirueta arquitectónica incomprensible: el Nuevo Ayuntamiento. Que la posterioridad lo juzgue”. (36)

 
Puesta de bandera del nuevo Ayuntamiento, fotografía publicada en la portada del diario “Lanza” el 12 de octubre de 1975

HIGUERAS EN EVIDENCIA

El núm. 20 de la revista Boden, inserta en su sección Agenda, un comentario titulado “Arquitecturas… manchegas” en el que vale la pena detenerse. Su autor Álvaro Hernández, hace gala de un humor realmente admirable, máxima cuando los hechos a que se refiere tienden con más inmediatez a suscitar la indignación. La nota cuyo argumento crítico compartimos plenamente, dice así:

El nuevo Ayuntamiento de Ciudad Real es obra del arquitecto moderno Fernando Higueras Díaz. Preside la Plaza Mayor de esta ciudad manchega, cuya factura es –era- de gran sencillez y modestia, y la cual había quedado milagrosamente a salvo del proceso de depredación urbana que ha destruido el centro de la ciudad. Para remediar esta este injustificado olvido, se ha construido el edificio municipal en cuestión, que da a la Plaza un cierto aire flamenco muy acorde con estas latitudes. Claro es que, como la vulgar arquitectura manchega de la plaza supone una agresión al buen gusto y un pobre marco a tan esforzado empeño, el Ayuntamiento ha tomado la doble decisión de ordenar las fachadas de la Plaza Mayor de manera que estas imiten la de la sede municipal. Así, cuando dentro de unos años todos los edificios hayan sido renovados, las buenas gentes de Ciudad Real podrán darse una vuelta por Brujas sin salir de su ciudad. Original y encomiable procedimiento de entrar en el Mercado Común, que evita las farragosas y siempre ingratas negociaciones entre expertos. El señor Higueras se hace así merecedor de la gratitud manchega por la –suponemos- generosa y desinteresada donación que a su favor hace el sagrado derecho de propiedad intelectual”.

Resulta particularmente aleccionador el destino de esa “gran estrella” de la arquitectura española contemporánea que es Fernando Higueras. La espectacularidad como sustituto del rigor, el desaforado personalismo y la ignorancia del carácter de la arquitectura en relación al significado colectivo de  la ciudad, caracterizaron muchas arquitecturas de los años 60 y principios de los 70. Estas mismas premisas coherentemente llevadas hasta sus límites, han implicado finalmente a Higueras en empresas tan disparatadas como este Ayuntamiento de Ciudad Real (37).

Alejandro Moyano-José Rivero. Revista ALMUD, nº 4 (1981)

(28) C. M. San Martín en “Punto de Vista”. Lanza, 5 de Abril 1972. Durante los días 5, 6, 7 y 29, se publican diversas notas sobre el tema en lanza. Puede consultarse igualmente el ya citado trabajo de Félix Pillet.
(29) Entrevista con Villaseñor. Lanza, 7 de abril 1972.
(30) Félix Pillet. Op. cit.
(31) Lanza, 8 de Noviembre de 1972.
(32) Félix Pillet. Op. cit.
(33) lanza. Número Extra de Ferias de Ciudad Real, Agosto 1976.
(34) Atlas gráfico de Castilla La Nueva. Aguilar.
(35) Ya, Octubre 1976.
(36) F. Chueca. “La destrucción del legado urbanístico español”
(37) 2C Construcción de la ciudad. Núm. 13 de mayo 1979.

 
Vista de la Plaza Mayor y del nuevo Ayuntamiento tras su terminación

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