martes, 31 de enero de 2017

LA ANTIGUA POSADA DEL SOL EN LA PLAZA MAYOR CIUDADREALEÑA



Seguro que muchas personas desconocen que en la Plaza Mayor de Ciudad Real, aun se conserva la edificación de una vieja posada del siglo XVIII, la Posada del Sol, que formaba parte del antiguo Camino Real de Postas de Madrid a Sevilla.

Una posada era un establecimiento hotelero donde los viajeros podían encontrar alojamiento y usualmente comida y bebida. La Posada del Sol ciudadrealeña aparece documentada en el Catrasto del Marqués de la Ensenada de 1751, concretamente en el Libro  Secular de Familias H-616, página 64, que está depositado en el Archivo Histórico Provincial de Ciudad Real, figurando como “Casa de morada”.

Como he dicho la Posada del Sol formaba parte del camino de Postas de Madrid a Sevilla, principal vía de comunicación durante siglos de Castilla con Andalucía, siendo Ciudad Real lugar donde finalizaba una etapa del viaje y donde se hacía noche. Esta posada siguió funcionando hasta mediados del siglo XX, ya que D. Cecilio López Pastor en su obra “Pequeña historia local: Ciudad Real, Medio siglo de su comercio”, cuando habla de la Plaza Mayor dice lo siguiente: “Y ya llegamos al 16, que era una de las posadas que había en la Plaza. Esta era la llamada de "El Sol", que fue de la Josefa y posteriormente de Pepe y Peñasco, donde paraban las diligencias (coches de mulas) que llegaban diariamente de Piedrabuena y otros pueblos con viajeros y encargos”.


La antigua Posada del Sol situada en lo que en otra época se llamaron los portales tristes, es junto a la antigua Casa Consistorial, actual Casa del Arco, las dos edificaciones más antiguas que se conservan en nuestra Plaza Mayor, aparte de ser el único resto que guarda en su fachada, la reforma que sufrieron todas las edificaciones de este espacio público en 1860.  Es una fachada de dos alturas, teniendo la del primer piso balcones con poco vuelo y arcos de medio punto, y en el segundo ventanas con arco de círculo rebajado y balaustrada con gracioso dibujo.

En un extremo de su fachada y en la parte baja, aparece una portada con pilastras de piedra de sillería, que da acceso a una puerta tras la cual existe gran corralón, que se encuentra en su interior y que debió ser el lugar donde paraban los carruajes y descansaban las bestias que tiraban de ellos.


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