viernes, 27 de enero de 2017

TRANSFORMACIÓN ARQUITECTONICA DE UN ESPACIO PÚBLICO: EL CASO DE LA PLAZA MAYOR DE CIUDAD REAL (V)


 
Vista de la Plaza Mayor con el viejo ayuntamiento

2. DESCOMPOSICION FORMAL

El proceso que se inaugura a continuación en el recinto de la Plaza, quizá sea preciso enmarcarlo en un ámbito más general de deterioro formal que va a sufrir la ciudad con los avatares de los 60y 70. Es en estos años de “desarrollo”, en los que las transformaciones urbanas van a proceder a la transfiguración formal de muchos espacios y conjuntos del paisaje urbano. Transfiguración que tiene como constante la pérdida de calidad visual, arquitectónica y urbanística. El planteamiento urbano vigente en estos años tampoco resulta el instrumento capaz de orientar el crecimiento y preservar ciertos entornos urbanos. Los 11 años que transcurren entre la aprobación del Plan General de 1963 y la aprobación del Plan Parcial del Casco de 1974, son el espacio temporal en el que se va a cambiar  la cara de la ciudad. El número monográfico de Hoja de Lunes, dedicado a la Construcción, de 4 de Enero de 1971, resulta desde su óptica, un esclarecedor instrumento sobre todo lo que venimos comentando. Nos proporciona los argumentos que el “optimismo edilicio” manejaba como hilo conductor de las transformaciones urbanas. La “imposible lucha contra el torrismo”, en palabras de D. N. Ramírez (21) es la coartada que se utiliza desde la prensa local para justificar la transformación en marcha. Salvo alguna duda aislada, sobre la conveniencia de ciertas transformaciones, en general el espíritu es el de “todo sea por el aumento del tráfico y la urbanización(22).

La transformación que la ciudad opera en estos años, quizá pueda ser compendiada por las declaraciones efectuadas por el Alcalde Sr. Sancho en el Boletín de información Municipal (Primavera 1972).

“… aquel pueblo grande manchego de hace unas décadas es hoy una ciudad con la impronta y el rango de su capitalidad. El fenómeno continuo y creciente y que progresa rápidamente en base a una política urbana serenamente meditada y entendemos que bien enfocada(23).

Quizá la conclusión pueda ser la que esbozábamos en los textos sobre la exposición “La destrucción de la ciudad “ (24).

Como consecuencia de todo este tipo de transformaciones, se ha destruido poco a poco el patrimonio edificatorio, que si bien era reducido en los años 50, al menos configuraba una imagen formal modesta, pero coherente. Actualmente la ciudad proporciona una imagen en la que la renovación edificatoria, a nuestro juicio, no ha sido capaz de configurar nuevos espacios que pudieran considerarse válidos”.

 
La Plaza Mayor en los años sesenta del pasado siglo

En diciembre de 1968 se inicia el expediente de ruina del Ayuntamiento, tomándose en marzo del 69 el acuerdo de construir un nuevo edificio en “estilo castellano”. Resulta sintomático advertir, como 40 años después del concurso de 1929, se vuelve a introducir como factor estilístico diferencial “lo castellano”, para desarrollar la formalización de la Plaza. Si la vaguedad del término, posibilitó ya en 1929 una solución más próxima al “revival” neohístoricista, de nuevo se va a producir una solución formal ajena al entorno y ajena a los propósitos declarados en las bases. Estas quedaron redactadas en noviembre de 1969, para finalmente adjudicar, sin mediar concurso, el encargo al trabajo presentado por Fernando Higueras con la colaboración del arquitecto municipal, Idelfonso Prieto. La memoria de dicha propuesta, ya sentaba las bases de la singularidad que se pretendía desarrollar.

“… el objetivo del presente proyecto, ha sido conseguir un edificio representativo y digno, bien encajado en el conjunto de la Plaza del Generalísimo… en vez de utilizar el revoco color barquillo claro, se tratará con hormigón armado blanco” (25).

La “buena adecuación” del edificio proyectado al entorno de la Plaza, va a forzar al Ayuntamiento a establecer que se redacte un Plan de Remodelación “en armonía con el estilo constructivo del proyecto que se aprueba”. La increíble pirueta que se ejecuta, forzando a adecuar un recinto a un proyecto, que inicialmente debería de haberse adaptado al recinto original, nos va a dar la pauta de todas las maniobras que posteriormente va a efectuar la Corporación.

La presentación en sociedad del proyecto se va efectuar en una rueda de prensa.

El 30 de junio de 1971, se celebra la citada rueda de prensa, presidida por el alcalde Sr. sancho, con la participación de Higueras (autor del Proyecto), López Villaseñor, Prieto (arquitecto municipal) y Rodríguez Arango (secretario de la Corporación). El tono general de la rueda de prensa, fue un tono eminentemente a la defensiva, como queda claro en la nota de prensa (26) que se hace eco de la misma. La argumentación del Alcalde, se centró en justificar la obra por los imperativos del derribo inminente del edificio antiguo; para él, el proyecto era una construcción de “hoy día” que desarrollaba el esquema distributivo de Prieto, al que se le agrego “la Técnica arquitectónica” de Higueras. López Villaseñor que justo es decirlo ha tenido un marcado protagonismo en toda la historia del Nuevo Ayuntamiento, elogia a Higueras a la vez que niega el supuesto “revolucionarismo” del edificio. Prieto y Rodríguez, estiman que lo más destacado es la funcionalidad del edificio proyectado. Finalmente, para Higueras, su obra es “atemporal” a la vez que destaca su “rabiosa actualidad” dados los materiales empleados. Los temores y dudas mantenidos por los entrevistadores, son fácilmente rebatidos. La tesis de que el edificio pareciera un barco se zanjó, manteniendo que una vez construido su aspecto no sería ese. La idea del tipismo roto, fue contestada por Higueras, negando el tipismo en la Plaza, dado que ésta era un “pastiche” de diversos estilos y aclarando que una vez construida su obra, guardaría relación no de similitud sino de diferencia con el entorno. Villaseñor por su parte, rechazó la alusión al “aire nórdico”, poniendo como ejemplo el caso de Almagro con una plaza de claras tendencias nórdicas. Ante la posible polémica que el edificio pudiera suscitar, respondió “que ya era hora de que los habitantes de Ciudad Real despertasen de su apatía”.

 
El viejo ayuntamiento de Cirilo Vara Soria iluminado

Conjuntamente con todo lo dicho, se aclaró que el Pleno ya había aprobado en los presupuestos municipales una partida destinada a subvencionar a los propietarios de la plaza, con el objeto de que acometieran las reformas de las fachadas para así acomodarlas al Nuevo Ayuntamiento.

La aprobación del proyecto, por la Dirección General de Arquitectura en Octubre de 1971, va cerrar en buena medida la primera fase de elaboración y discusión de la alternativa municipal. El fin de año supone por parte de la prensa local, los adioses al viejo edificio. Llegando al 28 de Febrero, fecha en que se va a producir la última sesión en el Consistorio centenario. Las palabras del Alcalde, Sr. Sancho, tratan de justificar la demolición del edificio y el levantamiento del nuevo Ayuntamiento.

… Lo de menos ahora, es reparar en si la Nueva construcción es más o menos bonita que la actual, o más o menos a gusto de todos. Lo que debemos considerar es que esta renovación arquitectónica representa para todos un símbolo del nuevo espíritu que hoy nos anima, infundido por nuestro Movimiento y bajo la dirección firme de nuestro Caudillo…(27)

El adiós unánime expresado en la prensa, es un adiós menos. Todos o casi todos los que escriben en estos días, lo hacen para despedir la presencia del reloj de la torre. La demolición del edificio, va a levantar pocas críticas, iniciándose los trabajos el 2 de Marzo de 1972.

Las razones esgrimidas para justificar la demolición pasaban por la supuesta insuficiencia del antiguo Ayuntamiento, para dar cabida a las funciones actuales exigidas por la vida local. Si el nuevo edificio que se pretendía levantar, venía a ocupar el mismo solar del anterior, la única posibilidad de aumentar la superficie habría sido a costa de levantar más plantas, produciéndose de esta forma el desajuste con el recinto en el que el edificio se iba asentar. A la postre la razón de la insuficiencia del antiguo Ayuntamiento se nos antoja incapaz de sostenerse por sí sola. Habría sido preferible respetar el edificio del XIX y en un nuevo edificio independiente montar aquellos servicios municipales que demandasen más espacio.

El vacio temporal que el derribo produjo, conectó el espacio de la Plaza con el próximo de la embocadura de General Aguilera, proporcionando nuevas perspectivas de la plaza. La apertura de la cuadrilonga tras 100 años de cierre, produjo opiniones favorables al mantenimiento del espacio provisionalmente conformado tras la demolición. Habría sido, si hubiera prevalecido esta opción, un retorno a 1868, con la posibilidad quizás de haber comenzado de nuevo el proceso edificatorio del recinto.

Alejandro Moyano-José Rivero. Revista ALMUD, nº 4 (1981)

(21) D. N. Ramírez “la arquitectura de ayer y hoy en la mancha”. Hoja del Lunes, 4 de enero de 1971. La cita completa dice: “Por eso nos gustaría, aún admitiendo que no se puede luchar contra el gigantismo, el torrismo y el rascacielismo, que estos estilos y esas edificaciones abundasen lo menos posible”.
(22) Pie de foto a “inminente derribo”. Hoja de Lunes, 4 de enero 1971.
(23) Las declaraciones aparecen en un artículo de E. Arjona. Lanza, 30 de marzo de 1972.
(24) Exposición celebrada en abril de 1980. Los textos completaban un montaje fotográfico de A. Moyano, J. Rivero y R. Ruiz-Valdepeñas.
(25) Félix Pillet. Op. cit.
(26) “El nuevo edificio no es un barco, ni tiene estilo nórdico”. Hoja del Lunes, 5 de julio de 1972.
(27) Lanza, 1 de Marzo 1972.

 
Aspecto que ofrecía el solar del viejo ayuntamiento tras su demolición en 1972

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